América Central 

La realidad de una región siempre convulsa




Valeria, editora sección América Central

La Co-Dictadora de Nicaragua, Rosario Murillo, Co-Gobierna con Base en Brujerías y Persecución a las Confesiones Cristianas

MANAGUA-(Especial para The City Newspaper) Cuando su compañero de vida –no esposo, pues no sabemos si realmente están casados-, consolidó la dictadura en este país, al margen del mismísimo Partido Sandinista, ella apareció. Él, es Daniel Ortega, el dictador de Nicaragua; y ella, su mujer, Rosario Murillo, uno de los personajes más siniestros e impresentables (fea a la vista), que haya surgido en el istmo centroamericano. Una vez que Ortega yacía sólido en su silla dictatorial, Rosario Murillo apareció al lado de él y desde entonces, no han quedado dudas de quién es el cerebro pensante (a pesar de sus desajustes evidentísimos), y quién es el que obedece y no tiene capacidad o inteligencia para absolutamente nada. Es decir, la del “cerebro” es ella, quien es la que realmente manda en esta nación, atrapada en esta dictadura corrupta, ineficiente, distribuidora del hambre, la miseria y todas las lacras sociales que pueden atacar a un pueblo.

Una mente torcida y dirigida hacia el mal

            Cuando decimos “cerebro” al referirnos a Rosario Murillo, estamos escribiendo de su facultad para pensar un poquito nada más y lo expresamos en comparación con Daniel Ortega, el analfabeto que ha llegado hasta allí, hasta el poder absoluto de Nicaragua y todavía no nos explicamos cómo demonios ha podido alcanzar dicho poder. No usamos el sustantivo “cerebro” para hacer notar una inteligencia que evidentemente y convincentemente ella no tiene, porque, en parte, es un ser que piensa en sucesos, artilugios y situaciones reñidas con la cordura y con la realidad del mundo que todos percibimos y en el que todos vivimos cotidianamente.

            Política y administrativamente, Daniel Ortega la ha nombrado “vicepresidenta”, pero todos sabemos que es la dictadora no oficial, la que manda y des-gobierna (porque es incapaz de ejercer el gobierno), en este país. Casi todos la conocen perfectamente en Nicaragua y el calificativo que mejor la describe es el de “bruja profesional”, una criatura que, además de horrenda, dueña de una apariencia verdaderamente fea, no hace nada por mejorarla y por el contrario, hace mucho por empeorarla, en su defecto. Llena de collares con piedras extrañas, lo mismo que decenas de pulseras en sus muñecas y brazos y aretes estrafalarios y extravagantes, cuelgan a ambos lados de su horroroso rostro que invita a los interlocutores de esta mujer, a mirar hacia otro lado y así evitar el disgusto de verla frente a frente.

            Como bruja que es, detesta a la Iglesia Católica, a los sacerdotes y demás religiosos, a los que ha perseguido sin tregua, lanzando a Daniel Ortega en “una cruzada” que se parece a la Inquisición al revés; es decir, las brujas en clara persecución de los religiosos o del clero, en lugar de éstos a las hechiceras, tal y como ocurrió en la Europa Medieval. Ella, además de acusar a los sacerdotes de “terroristas espirituales”, un concepto salido desde las profundidades de su mente desquiciada y de su espíritu que navega en aguas oscuras y densas, es quien ha ordenado a su esposo sin carácter y con una personalidad deficitaria, que los persiga, les congele sus cuentas en los Bancos nicaragüenses, los encarcele o los haga marcharse al exilio y una vez logrado esto, les quite la nacionalidad a todos ellos.

            Hace pocos días, el Colectivo Nicaragua Nunca Más, denunció una nueva escalada represiva contra la Iglesia Católica nicaragüense, después de la detención de unos 12 sacerdotes, “algunos de ellos con paradero desconocido y en situación de desaparición forzada”, denunciaron ante la prensa internacional. El nuevo ataque de parte de la dictadura Murillo-Ortega, se concentró en la Diócesis de Matagalpa, que estuvo liderada por el obispo Rolando Álvarez, detenido en meses anteriores, encarcelado y deportado a inicios del presente 2024. Detrás de esta nueva envestida, ha quedado claro que aquella que está detrás de esas acciones policiales, arbitrarias por demás, es Rosario Murillo, quien está dispuesta a acabar con “la luz” que irradia el cristianismo y hacer prevalecer, en su lugar, las artes oscuras que ella maneja, que ella practica y en las que ella cree. Esta declaratoria “de guerra” contra los clérigos y la Institución católica, surgió después de las protestas populares acaecidas en el 2018, cuando la Iglesia se puso al lado del pueblo que vociferaba por el final de la dictadura, por elecciones libres y por la llegada de la democracia.

            ¿Pero quién es este personaje estrafalario que se sienta al lado de Ortega y que es quien dirige a Nicaragua en todos los aspectos? Rosario Murillo es la co-dictadora (no co-presidenta, como insisten los veleidosos en llamarla); es la ideóloga, la que marca el paso y la naturaleza de la espiritualidad del régimen, ministra, poetisa y mística, incrustada en el seno del Estado; y es la persona más temida en toda Nicaragua, pues, con un solo movimiento de una de sus manos, puede enviar a la muerte a cuantos y a quienes ella desee, sin pasar previamente por los juzgados que están completamente plegados a favor de la dictadura. Ella es quien gobierna (o des-gobierna para ser más precisos) en Nicaragua, ella es la que manipula, maneja a placer y dicta las órdenes a su analfabeto esposo, Daniel Ortega, y ya no disimulan nada esa posición de la Murillo, cuando aparecen juntos en las celebraciones o manifestaciones aupadas por la camarilla dueña del Estado. De tal manera, podemos decir que Nicaragua no tiene un dictador… sino, una dictadora, quien, a pesar de no estar declarada plenamente, ejerce como tal…

            Los nicaragüenses al unísono, saben que, en la intimidad de Rosario Murillo, lleva a cabo sus prácticas esotéricas: tiene una biblioteca personal en su residencia, recargada mayoritariamente de libros ocultistas que manda a traer del extranjero; echa las cartas del tarot, ofrece conferencias sobre el tema ocultista a sus seguidores (porque tiene a una gavilla de estos creyenceros que la siguen); da consultas gratuitas a quienes se las piden, especialmente a personal de los ministerios del gobierno y amistades cercanas y regala figurillas de extraña apariencia, pócimas, perfumes de olores extravagantes y “sobrenaturales”, lo mismo aretes, collares y pulseras. Sus ropas la delatan como una sacerdotisa de lo oculto y se rumora que está más cercana de Satanás que de los seres de luz, de los que nos hablan los Evangelios en la Biblia.

Su sombra se extiende por Managua, la Capital…

            Quien haya viajado a esta ciudad, azotada por el terremoto de 1972 y que dejó profundas cicatrices en su fisonomía urbanística, y lo haya hecho recientemente, habrá notado con claridad la mano (o mejor dicho, la sombra) de Rosario Murillo, que se ha ensañado contra el antiguo paisaje citadino, cuando ha ordenado pintar con colores extraños y extravagantes los edificios, le ha cambiado el rumbo, la orientación con respecto a los puntos cardinales, a las calles y avenidas y ha puesto adornos que son difícilmente identificables por el común de las personas que por allí transitan. Los árboles también juegan un papel esotérico de importancia trascendental, en la cabeza torcida de la Murillo, la dictadora con plenos y absolutos poderes en este país del istmo centroamericano.

            Observarla a ella en persona, es detener la mirada en la enorme cantidad de anillos que pueblan sus dedos o en los collares que cuelgan de su arrugado cuello, de una piel, golpeada por el paso de los años (nació en Managua, un 22 de junio de 1951), pulseras lapislázuli, turquesa y otras gemas extrañas con las que se reviste de pies a cabeza y que no son otra cosa que amuletos que la defienden y protegen contra la mala suerte y le ayudan a cumplir sus más caros anhelos y uno de ellos, quizás el más importante: mantenerse en el poder hasta que “el más allá” donde flotan los espíritus que moderan su existencia y así lo determinen y dictaminen.  

            Con mayor detalle, hemos de describir que lleva cinco sortijas en cada dedo (haga usted la multiplicación 5 x 10 dedos de sus dos manos), y el antebrazo forrado por un brazalete de plata, grabado con la mano de Fátima, el signo de protección entre judíos y musulmanes. ¿Pero de dónde sacó esta impresentable mujer todo ese universo de creencias y “disonancias” con la lógica, el racionalismo y la realidad? Su madre, llamada Zoilamérica (lo mismo que su hija exiliada en Costa Rica), Zambrana Sandino, era oriunda de Niquinohomo, una comunidad que siempre se ha destacado por ser cuna de espiritistas y hechiceros, los más célebres de Nicaragua, por añadidura. Y de acuerdo a las palabras del segundo esposo de Rosario Murillo, el periodista Anuar Hassan, Zambrana leía las manos, consultaba la Ouija (el tablero demoníaco cuyo centro se mueve solo o por la interferencia de las almas); y decía que se comunicaba constantemente con su pariente, César Augusto Sandino, el héroe del sandinismo, fundador de ese partido y rebelde en contra de la dominación norteamericana y la dictadura de la familia Somoza. Rosario, incluso, asegura que su hijo Juan Carlos, es la reencarnación (así como se lee), de Sandino. Y lo jura, lo asegura y lo vuelve a asegurar sin ambages ni resquemores, pues también (cómo no) ella cree en las vidas que se suceden detrás de otras vidas…

            Su hija, Zoilamérica Naarváez Murillo, quien en su momento denunció a su padrastro Daniel Ortega, de haberla violado sexualmente varias veces, cuando era apenas una niña, dijo al programa Nicaragua Investiga, acerca de su madre, la dictadora del país: “Cuando una persona intenta estar tan alejada de la realidad como lo está ella, tiene que recurrir a creencias que la hagan salir de este mundo de alguna manera.”

            Esa es la mujer que azota a los cristianos y al clero católico nicaragüense, la que dialoga con lucifer en persona cada noche y la que ve moverse los objetos en la casa presidencial, por la voluntad y acción de las almas que gravitan en el más allá. Y esa es la dictadura que ensombrece y empobrece a Nicaragua, un sincretismo que se nutre del comunismo primitivo, la tiranía al mejor estilo cubano/castrista, la lucha contra las cosas de Dios, el personalismo de Daniel Ortega y Rosario Murillo y la brujería, que es la esencia, la sustancia que alimenta a este extraño y único gobierno en su naturaleza, en toda América Latina. Según el escritor Sergio Ramírez Mercado, exiliado en España, “(…) ahora las reuniones del gobierno se hacen alrededor de una estrella ardiendo, de cinco puntas. Es increíble. Se traza un círculo y los ministros se sientan alrededor. Es como un aquelarre (una fiesta de brujas). Y utilizan un dron para que se vea la estrella completa.” Mientras tanto, cada día abandonan al país miles de nicaragüenses, hastiados por la horrenda realidad que los golpea y no les permite progresar.  

“La Montaña Rusa” que Supone ser la Situación Carcelaria del Periodista Guatemalteco José Rubén Zamora

CIUDAD DE GUATEMALA-(Especial para The City Newspaper) Un día se le libera, otro día se le da casa por cárcel, al tercer día se le devuelve a la penitenciaría en el cuartel militar donde estaba confinado; y al cuarto día, un juez revoca lo anterior y le devuelve a su residencia. Esa es la inestable, insegura e inhumana situación policial del periodista José Rubén Zamora Marroquín, ex dueño de ElPeriódico, una publicación que desapareció en su Guatemala natal, debido a los reportajes de “alto voltaje” que en él se hacían y que incomodaron a la élite gobernante. Por eso, crearon toda una novela en torno a Zamora Marroquín y le han encerrado con base en cargos ficticios y en medio de una de las peores injusticias llevadas a cabo en esta nación centroamericana.

            La única verdad subyacente en este caso, es el temor que desató este editor y publicista y su grupo de redactores, al poner en alto relieve y a la vista de todos sus lectores, la naturaleza de los políticos, jueces y fiscales del país. De tal manera, había que acallarlo de alguna forma, hasta que lo consiguieron con base en ardides, en jugarretas nada limpias, hasta llevarlo a prisión.

Por el momento, no regresará a prisión…

            En una entrevista que brindó a la cadena de noticias estadounidense CNN, José Rubén Zamora Marroquín manifestó que, si bien estaba en su casa de habitación, esperaba que, en cualquier lapso de tiempo, tocaran a su puerta los fiscales y la policía para llevarlo de nuevo a la celda de donde con mucha dificultad salió.

            Sin embargo, eso no es lo peor que está sufriendo este comunicador de la prensa, sino la soledad, la inmensa soledad a la que lo han condenado sus colegas, reunidos en el gremio de los periodistas guatemaltecos; lo mismo con las organizaciones de derechos humanos a nivel internacional, que solamente emiten comunicados muy breves acerca de su situación penal y judicial, pero, en el plano práctico, para ayudarlo, es muy poco lo que hacen, casi nada…

            Lo cierto es que, en torno a su caso, el Supremo de este país ha detenido recientemente la orden de regresar a la celda de la prisión a Zamora; lo cual significa que, con este amparo, la Corte Suprema de Justicia (CSJ), ha impedido el mandato judicial de reingreso en una cárcel militar. Fue un amparo provisional a su favor y dejó en suspenso la resolución dictada en noviembre del año pasado por la Sala Segunda de Apelaciones, que ordenaba su ingreso al cuartel militar donde lo habían confinado anteriormente, acusado por lavado de dinero y otros activos, que ha sido la invención hecha por la fiscalía general de la República en su contra.

            Lo que pesa sobre el periodista guatemalteco en estos instantes, es la prisión preventiva, mientras permanece en espera de la repetición de su juicio. Anteriormente, en un primer proceso, se le condenó, el 14 de junio del 2023, a seis años de cárcel; y desde entonces, sus abogados defensores han luchado denodadamente porque se le repita el proceso y que la Cámara de Amparo y Antejuicio de la CSJ, le mantenga las medidas sustitutivas dictadas el 26 de agosto del 2024, por el Tribunal Noveno de Sentencia Penal, que decretó el arresto domiciliario en favor de José Rubén Zamora Marroquín. Anteriormente, este personaje de la vida pública guatemalteca, había permanecido por espacio de 812 días en la cárcel militar Mariscal Zavala, ubicada en Ciudad de Guatemala, luego de su detención el 29 de julio del 2022.     

            Desde esa fecha, la vida del periodista se ha asemejado a una auténtica “montaña rusa” debido a los cambios en su prisión, a los maltratos que ha recibido de parte de sus celadores, los guardias en el cuartel militar señalado y la insistencia, fuera de todo registro, de parte de la fiscalía y de los juzgados, por mantenerlo siempre en prisión sin ninguna prerrogativa adicional que le pudiera ser beneficiosa.

            Al principio, cuando dio inicio la persecución en su contra, Zamora Marroquín vio la forma como su periódico era allanado constantemente por la policía, las oficinas registradas, hasta que tuvo que cerrar la edición impresa o en papel, para quedarse únicamente con la modalidad del periódico digital o en internet. Pero, debido a la misma situación procesal que estaba enfrentando, tuvo que despedir a todo el personal que laboraba en su empresa, mismo que ha sido perseguido también por la fiscalía general y cerrar definitivamente lo que los guatemaltecos conocieron con el nombre de ElPeriódico. La lucha que siguió la ha estado librando en los tribunales del país, con la encarcelación, el traslado hasta su casa, la nueva orden de devolverlo al cuartel militar y ahora la resolución para que se quede en su vivienda en condición de detenido provisional.

            La Corte Suprema de Justicia (CSJ), que le ha otorgado recientemente estas medidas sustitutivas, consideró que no había riesgo de fuga ni peligro de obstaculización a la averiguación de la verdad. Sin embargo, antes de esta decisión de la CSJ, Zamora Marroquín iba a comparecer en una audiencia ante el juez que, supuestamente, le iba a dictar el nuevo ingreso a prisión. “Vengo preparado para cualquier escenario –dijo el periodista minutos antes-. Es incesante la persecución de esta célula criminal donde participa el Ministerio Público (fiscalía) y otros grupos fascistas. (Tanto el Poder Judicial como la fiscalía, se han gastado en mi caso más de Q25 millones (de Quetzales, moneda guatemalteca, que equivalen a unos €3,1 millones), por una supuesta imputación de lavado de US$30,000, algo que se tachó de francamente ridículo. Y mientras me persiguen a mí, esta estructura criminal (en la llamada “Corte profunda”), protege a narcotraficantes.” Denunció ante la prensa que le tomaba sus declaraciones.

No han podido cerrarle la boca

            Sin exasperarse ni un momento, José Rubén Zamora sigue siendo fiel a la franqueza que lo ha caracterizado toda su vida y ante cada pregunta hecha por sus colegas de la prensa, especialmente los corresponsales extranjeros, ha respondido con su habitual sinceridad en referencia a sus enemigos enquistados en la CSJ guatemalteca.

            Indicó que acudirá todos los miércoles al Ministerio Público (MP), para firmar el documento que da fe de que se mantiene dentro del país, de la Capital, y no se ha escapado, tal como temía Consuelo Porras, su archienemiga y jefa del mismo MP. “Voy a estar en los límites que me fueron impuestos”, destacó Zamora y añadió repetitivamente: “Soy inocente y es francamente devastador que me fabriquen casos que ensucian a mi familia y mi patrimonio. A estas alturas –continuó diciendo-, aquí o en Mariscal Zavala (el cuartel militar donde estuvo recluido), voy a enfrentar a estos jueces y fiscales corruptos.” Añadió, bajando un poco el tono de su voz, que el Tribunal Noveno es “ecuánime y correcto”, porque en su día le otorgó medidas sustitutivas y ha suspendido la audiencia en la que se tenía previsto revocarla a petición de la Sala Segunda de Apelaciones.

            “Seguiré con tranquilidad, con serenidad, recibiendo las infamias de fundaterror (así llama a la organización Fundación Contra el Terrorismo), y sus monigotes que no se cansan de tirar veneno e insultar. Eventualmente, me va a tocar a mí perseguirlos a ellos legalmente en su debido proceso.” Amenazó.

            Un repaso de su situación judicial, nos dice que está acusado de lavado de dinero y otros activos, chantaje y tráfico de influencias; también de conspiración para la obstrucción de la justicia y uso de documentos falsificados. Estaba preso en el cuartel del ejército guatemalteco, Mariscal Zavala, donde sufrió incontables violaciones a sus derechos que como ser humano debían ser garantizados desde el día de su ingreso; pero el juez Erick García Alvarado, del Juzgado Segundo de Primera Instancia Penal, le permitió salir de la cárcel y ser beneficiado con el arresto domiciliario. La resolución del Tribunal Noveno y del Juzgado Segundo, indica que han quedado desvanecidos los peligros de fuga y de obstaculización a la averiguación de la verdad. Por ello, han permitido que José Rubén Zamora Marroquín continúe con su defensa desde su domicilio. Ante esta nueva situación carcelaria, la Fiscalía, encabezada por Consuelo Porras y la Fundación Contra el Terrorismo, presentaron recursos de apelación, pero no vieron el éxito en sus intenciones contra el comunicador.

            Desde el gremio internacional de periodistas, Zamora ha recibido el apoyo moral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), de la Red Centroamericana de Periodistas y de Reporteros sin Fronteras, organismos que han exhortado a la CSJ de Guatemala para que le den la libertad plena y para que se ponga punto final a esta persecución de una vez para siempre.

            Por el momento, se está a la espera de la repetición del proceso judicial y el resultado del mismo; mientras Zamora disfruta de su casa, en un ambiente familiar muy distinto al sufrido en el cuartel castrense Mariscal Zavala

José Rubén Zamora Marroquín, el Periodista Guatemalteco, Tiene que Regresar a Prisión

CIUDAD DE GUATEMALA-(Especial para The City Newspaper) ¡Inaudito! El comunicador y fundador de elPeriódico –ya desaparecido-, José Rubén Zamora, después de que un juez le permitió estar recluido en su propia casa de habitación, ahora tiene que regresar a prisión, en un acto reñido con los derechos humanos y en específico, con los derechos de este ciudadano y profesional guatemalteco. La noticia ha causado conmoción en todo el país y en especial en los defensores de los derechos de las personas, quienes consideran que esa contra-orden judicial de enviarlo otra vez detrás de los barrotes de una celda, representa una violación flagrante de las leyes de la nación y de su propia existencia.

            En entrevista con su hijo, José Carlos Zamora, éste arroja luces desconocidas hasta el momento y que en The City Newspaper concedemos a nuestros lectores, para que se enteren del poder que tiene un grupúsculo que se ha adueñado de la Corte de Justicia guatemalteca y que está por encima, incluso, del mismísimo presidente de la República, quien, prácticamente, ha desaparecido o su figura no tiene ningún peso en la Guatemala actual.

“La fiscalía está controlada por una célula criminal”

            Esas son las palabras textuales dichas por el hijo del periodista que está preso por haberse enfrentado a los gobernantes de turno en este país centroamericano y que están hasta lo indecible de corrupción. Su “pecado” fue ventilar esos actos corruptos y ahora está pagándoles a esos mafiosos que ostentan el mando, con años cárcel, de manera injusta y violatoria a las leyes guatemaltecas.

            En una rueda de prensa acontecida en Londres, Inglaterra, y auspiciada por la organización Reporteros Sin Fronteras, y en medio de un foro dedicado a la libertad de prensa, José Carlos Zamora, hijo de José Rubén, dio declaraciones que ilustran mejor lo que está sucediendo en el interior de Guatemala, en específico en la Corte Suprema de Justicia que ha puesto a su padre en una celda, situada en un cuartel militar.

            Han sido dos años y resto de detención arbitraria, en una celda donde no se le permite ver el Sol y sometido a toda clase de torturas psicológicas, como el hecho de que un grupo numeroso de funcionarios de las cárceles entren a mitad de la noche en su encierro, enciendan las luces, hablen en voz alta hasta muy entrada la madrugada, con la finalidad de no dejarlo descansar. Esa revelación la hizo el propio periodista Zamora Marroquín a la cadena televisiva CNN, en entrevista exclusiva desde su casa, antes de que revocaran la “casa por cárcel” y lo enviaran de nuevo al cuartel donde había estado al principio.

            Un repaso de quién es este personaje guatemalteco, nos indica que José Rubén Zamora Marroquín, fue el fundador y director, durante muchos años, de elPeriódico, una publicación en papel y en internet, que se destacó por destapar casos de corrupción y violaciones de los derechos humanos de muchos guatemaltecos inocentes, por parte de los distintos gobiernos. Muchas de esas personas resultaron desaparecidas y se desconoce su paradero hasta estos días precisos. José Rubén tiene actualmente 67 años de edad, es alto y desgarbado y con el pelo poblado por una melena completamente encanecida, lo cual hace pensar que podría fallecer en prisión debido a los años que tiene y por las complicaciones en su estado de salud. Después de esos dos años en una cárcel, un juez lo envió a arresto domiciliario; pero otro acaba de revocar dicha orden y le ha impuesto regresar detrás de los barrotes, lo cual es una tentativa de homicidio incluso, de acuerdo a su avanzada edad. Inherente a ello, el proceso que se le ha seguido, ha estado lleno de irregularidades y mediante el cual se ha inventado, fantasiosamente, un presunto lavado de dinero, entre otros cargos.

            Su familia, esposa e hijos, han tenido que abandonar Guatemala, lo mismo que varios periodistas que trabajaron con él en elPeriódico, debido a la persecución sistemática de parte de la fiscalía que está bajo el mando de Consuelo Porras, la enemiga número uno del comunicador caído en desgracia. Simplemente, o abandonaban el país o permanecían en él, so pena de ser arrestados arbitrariamente también y ser “re-fundidos” en prisión, de igual manera como se ha hecho con José Rubén Zamora Marroquín.

            Su hijo, en la susodicha conferencia de prensa en la Capital inglesa, manifestó que, a pesar de todo, el nuevo presidente de la República, Bernardo Arévalo de León, ha realizado avances, pero no han sido muy significativos, debido a que “todavía existe una célula criminal que controla la fiscalía. Mi padre puede volver a ser encarcelado en cualquier momento.” Tal y como ocurrió hace pocos días atrás. Añadió que se pusieron muy felices cuando se enteraron de que le habían dado “casa por cárcel”, hablaron con él vía telefónica, y hubo, finalmente, paz y tranquilidad en el seno de la familia. “Queda aún un largo camino por delante –agregó el hijo-, (…) ha estado encerrado en una celda de aislamiento 23 horas al día, con sólo una hora de Sol en un pequeño patio. Ha estado expuesto a todo tipo de torturas. No lo dejaban dormir, le cortaban el agua (…). Pero sabemos que existe la posibilidad de que inventen algo nuevo (en la fiscalía), y lo vuelvan a encerrar.” Expresa temeroso José Carlos Zamora.

            En la actualidad, su padre es el prisionero más célebre que hay en todo el continente americano y que pertenece y representa a la libertad de prensa. Su “Calvario” comenzó cuando llegó a la fiscalía general de la república Consuelo Porras, una mujer que es requerida, a su vez, por la justicia de los Estados Unidos, pues tiene asuntos pendientes con los estadounidenses. Lo mismo que su subalterno, el también fiscal Rafael Curruchiche.

            “Los últimos 30 años han sido una persecución constante, con amenazas e intentos de asesinato –retoma la palabra José Carlos Zamora-. En 2003, secuestraron a toda la familia y nos mantuvieron encerrados por más de tres horas, tirados en el suelo, con fusiles de asalto apuntándonos en las cabezas. Todos eran miembros de las fuerzas de élite del Estado y había tanta impunidad, que entraron en casa a cara descubierta. En 2008, secuestran a mi padre e intentan asesinarlo. Pero yo diría que estos dos últimos años, han sido los más duros por la total incertidumbre.” Relata el hijo.

            En cuanto al nuevo presidente del país, Bernardo Arévalo, el joven indica que su padre nunca ha podido hablar con él, pero él, José Carlos, se reunió con el mandatario en el segundo aniversario de la detención de su papá y se comprometió a que “no se iba a quedar cruzado de brazos.” Según les dijo. “Nosotros le hemos entregado toda la documentación sobre el caso y las torturas. Todo ese material lo hemos presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y eso va a ir a la Corte Interamericana. Tenemos una demanda contra el Estado de Guatemala. Esperamos poder llegar a un acuerdo antes de que termine el proceso.”

            Concretamente, en referencia al presidente Arévalo de León, José Carlos Zamora señala que “es un hombre genuinamente decente. Creo que está intentando hacer lo correcto y hacerlo conforme a la ley. Él no quiere interferir en los otros poderes, lo que es totalmente válido a menos que seas autoritario. Pero le pedimos que termine con esa célula criminal que sigue enquistada en la fiscalía y un grupo de jueces dentro del Organismo Judicial. Mientras no se acabe con esta célula criminal, el país estará de manos atadas y habrá más persecución política.” Asegura el joven.

            Uno de los periodistas internacionales, presente en la rueda de prensa, le cuestionó sobre esa “célula criminal” que él ha denunciado, quién está detrás y quién permite que siga existiendo, a lo cual contestó: “En Guatemala hay algo a lo que llamamos ‘pacto de corruptos.’ Eso es algo enorme. Es como un Estado. Su arma más útil es la fiscalía, que tiene el monopolio de la persecución criminal. La señora Consuelo Porras, al frente del Ministerio Público, fue elegida primero por el presidente Jimmy Morales y luego por Alejandro Eduardo Giammattei (el penúltimo mandatario). Crearon un sistema perfecto para brindar la corrupción. De ahí las leyes para proteger a esta señora, de tal manera que el actual presidente no puede destituirla. Tiene un mandato limitado, pero no termina hasta dentro de un año. Con el presidente Arévalo se están cambiando muchas cosas. Pero hay que terminar con esta célula criminal, para encarrilarnos de nuevo hacia una democracia real.” Contestó.

Zamora Marroquín y la situación de la libertad de prensa en Guatemala

            En su comparecencia ante los periodistas en el foro en Londres, José Carlos Zamora, hijo del periodista encarcelado injustamente en su natal Guatemala, fue invitado para que diera su versión –a la postre la verdadera situación de la prensa en su país-, acerca de la realidad que viven los comunicadores en esta nación centroamericana, la más poblada del istmo. Y esta fue su respuesta: “Creo que desde que hubo un cambio de gobierno en enero, han mejorado las cosas. Pero el caso de mi padre creó un ambiente de miedo que puede llevar a la autocensura. Pero me da mucha esperanza y es muy motivador ver que, a pesar de las circunstancias, la prensa en Guatemala esté haciendo mejor periodismo que nunca. Siguen denunciando, siguen investigando y hay más colaboración que nunca. Eso es muy importante porque la unión hace la fuerza.” Aseguró.

            En cuando a la situación actual de José Rubén Zamora Marroquín, hemos de recordar que, después de que se le otorgó el beneficio de “casa por cárcel,” ahora tiene que regresar a prisión, con todos los agravantes que ello conlleva y que incluyen las torturas psicológicas y físicas que ya ha sufrido en el pasado reciente. Es decir, el beneficio, si es que alguna vez lo fue, pasó por su vida como una exhalación, raudo y veloz, porque la Sala Segunda de Apelaciones le revocó esas medidas sustitutivas que fueron dictadas el 26 de agosto pasado, por el Tribunal Noveno de Sentencia Penal y por ello tendrá que regresar a la cárcel militar Mariscal Zavala, donde ha sido objeto de toda clase de atropellos, en contra de su condición de salud y de su avanzada edad.

            La revocatoria de la mencionada Sala, así lo hizo del conocimiento de los abogados del prisionero: “Se revoca en su totalidad el auto de medidas sustitutivas (…), se ordena que el procesado José Rubén Zamora Marroquín regrese a la misma condición que se encontraba de fecha 26 de agosto de 2024.” Por su parte, los abogados penalistas que observan su caso, César Calderón y Allan Najarro, y Juan Francisco Sandoval, antiguo titular de la Fiscalía Especial contra la Impunidad, explicaron que Zamora tiene la opción de presentar de inmediato un recurso constitucional, que tendría que ser resuelto antes de que venzan los dos días de plazo, “(pero) los tiempos juegan en su contra. Está difícil que la Corte de Constitucionalidad resuelva pronto y a su favor.” Aseveraron los expertos.

            Cuando regresó a su residencia, había sufrido 812 días de prisión injustificada, fundamentada únicamente en los delitos que la fiscalía se inventó para castigarle, pero, principalmente, para alejarlo de la actividad periodística. Es decir, en palabras más sencillas todavía, José Rubén Zamora era algo así para los políticos guatemaltecos como “la piedra en el zapato” que les hacía renquear o trastabillar, pues denunciaba en su publicación llamada elPeriódico, toda clase de tropelías y actos corruptos que se efectuaban en los tres poderes de la República, el Judicial primordialmente, el Legislativo y por supuesto, en el Ejecutivo.

            El Tribunal Noveno de Sentencia Penal le había conferido el beneficio de “casa por cárcel”, acogiendo los recursos de apelación interpuestos por la Fiscalía Especial Contra la Impunidad y los querellantes adhesivos, llamados Ricardo Méndez Ruiz y Ronald Giovanni García Navarijo. En este punto, cuando se hallaba en su residencia, muchas personas conocidas le preguntaron por qué no huía del país, pero Zamora Marroquín les contestó: “al igual como lo he hecho hasta ahora, enfrentaré a la justicia para defender mi inocencia. Me siento tranquilo, sereno y con coraje para resistir cualquier cosa y espero a las autoridades cuando me lleguen a buscar a esta casa. Estoy buscando un colchón más o menos cómodo, para poder dormir en prisión –dijo a unos periodistas españoles que le querían entrevistar antes de su regreso a la celda-. Aunque me han querido aniquilar, así como con otros operadores de justicia, yo gozo de presunción de inocencia, (empero) he estado sometido a abusos y arbitrariedades, algo que es espantoso. Espero que mi caso sirva para que la arbitrariedad y los abusos de poderes establecidos, terminen. Aquí me van a encontrar (los policías que le llevarán), yo ya acepté mi destino, sea el que sea y aquí estoy esperando lo que decidan hacer.” Puntualizó.

            En relación con este caso, son muchos los organismos, que incluyen a las mismísimas Naciones Unidas, que han ordenado su inmediata liberación, pero la fiscal Consuelo Porras ha hecho caso omiso de ello y no lo ha dejado en libertad. Amnistía Internacional (AI), es otro que ha exigido “el final de esta injusticia, ya que el periodista merece libertad, no represalias,” ha citado en una de sus ponencias al respecto. La Unión Europea (UE), ha expresado su solidaridad y ha hecho un llamado para que sus derechos se respeten; mientras que la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ha expresado su “más profundo rechazo y estupor ante la revocatoria de la libertad concedida a Zamora, quien está inmerso en una causa plagada de irregularidades y que aún no tiene sentencia.” Finalmente, el Programa de las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés), ha hecho saber su preocupación y ha reiterado que los procesos judiciales “deben garantizar un trato justo e imparcial, sin convertirse en herramientas para silenciar al periodismo crítico.”

            Pero esto es Guatemala. ¡Siempre Guatemala! El país no ha avanzado mucho desde sus sempiternas y cambiantes dictaduras y eso es lo que vemos en estos momentos con la detención del periodista José Rubén Zamora Marroquín. Es un sistema judicial que está en el puño de una mujer prepotente, Consuelo Porras, secundada por un grupo de fiscales y jueces obedientes a sus demandas y que actúa como un segundo Estado, paralelo al Poder Ejecutivo. Tampoco ella está dispuesta a dejar ese poder, porque hacerlo significaría la extradición muy posible hacia los Estados Unidos, donde le espera un juez, un tribunal y con toda seguridad la cárcel para esta mujer intrínsecamente corrupta. “El error” de Zamora Marroquín fue, precisamente, develar los actos corruptos de Porras y ahora le está haciendo pagar con la cárcel, tras inventar los delitos ficticios que se le achacan.

            El hijo de aquel, José Carlos Zamora, se llena de palabras esperanzadoras y positivas cuando dice: “Es muy importante: todas las resoluciones de Naciones Unidas, la Convención Interamericana, todas tienen mucho peso y dan herramientas para combatir esa célula criminal. Como familia, estamos sumamente agradecidos con la prensa que ha seguido poniendo la atención en lo que pasa en Guatemala y en lo que pasa en el caso de mi padre. Es vital que el mundo no se olvide de que no se puede criminalizar, perseguir, ni encerrar a periodistas.”

            Por lo pronto, la misma celda, los mismos torturadores y la misma arbitrariedad judicial, esperan a José Rubén Zamora Marroquín, el prisionero más célebre de este final de año 2024, en América entera.

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