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Yana, periodista/Editora Sección Actualidad

 
El Fugaz Paso de Katie Zacharia por la Oficina de Prensa de la Casa Blanca

WASHINGTON D.C., USA-(Especial para The City Newspaper) Tan solo 5 días duró en el puesto esta bella rubia, con aspecto de modelo de pasarela, de “último grito de la moda”, antes de ser despedida con el modo de ser y de hablar grosero de Donald Trump, su entonces jefe. Y es que Trump las escoge así, con aspecto de “mujeres fatales”, las extrae de los telediarios donde las ha conocido en calidad de presentadoras y las convence para que trabajen con él. Prioritariamente rubias, con figuras de infarto, elegantes, muy USA/girls, modernas y con ese estilo seductor que encanta a casi todos los hombres. Sin embargo, a la hora de la verdad, las chicas no saben qué hacer, qué decir, cómo comportarse y lo más importante… cómo quedar bien con su tiránico jefe de apellido Trump.

            Quien estuvo en ese cargo antes, fue la también rubia Karoline Leavitt, pero que, al final de su paso por la mansión gubernamental, renunció alegando que había dado a luz a una niña y quería dedicarse a ella. Una opción y excusa válida, muy válida; pero se marchó cuando su imagen ya estaba por los suelos, fuertemente cuestionada por todos los periodistas que cubren las incidencias de la Casa Blanca; pero no por “tonta” o no saber qué decir o contestar mal a las preguntas de la prensa, sino porque, al contrario de todo lo anterior, Leavitt resultó demasiado combativa, un verdadero “perro de caza, de presa”, que asustaba a “griegos y troyanos” por igual, a pesar de su atractiva estampa de modelo rubicunda.

            Leavitt superó todas las expectativas fijadas por Trump para ese puesto, se extralimitó, señaló a varios periodistas, les insultó “al aire”, allí “en vivo”, con las cámaras de la TV mundial y estadounidense transmitiendo en directo; los ridiculizó y defendió a Donald Trump como ni Melania, su esposa, ni su hija Ivanka, han salido a defenderlo nunca. La mujer era una mezcla de “misil y ojiva nuclear.” Pero alguien le aconsejó que lo mejor era poner “los pies en polvorosa”, marcharse lo más rápido posible, y el nacimiento de su hijita fue un pretexto extraordinario e inmejorable para recluirse en su vida personal tranquila. Le sucedió en el cargo otra belleza, con pinta de modelo rubia: Katie Zacharia.

“Good Morniiiiiiiinnnnnnggg!

            Ese fue su saludo, un buenos días extensísimo, con voz profundamente nasal, chillona, semejante a las colegialas que se saben muy populares en la clase e irrumpen e interrumpen las explicaciones del profesor al llegar tarde y saludan a los chicos que la ven con ojos de lobos: “Goooooddddd Morniiiiiiinnnnnnggggg!” bajo atronadores aplausos espontáneos. Así llegó Katie a su primer encuentro con la prensa, desde el podio que tantas veces usó su antecesora en ese cargo, la explosiva y combativa Karoline Leavitt, quien se marchó a finales de agosto pasado.

Indudablemente había comenzado mal. Su saludo, más que un saludo cualquiera… fue una premonición, porque su jefe le iba a pedir su renuncia a los cinco días de haber llegado.

            Pero, ¿Quién es Katie Zacharia, quien fue la nueva y última portavoz de la Casa Blanca? Donald Trump la presentó al personal de la mansión gubernamental y a los periodistas allí acreditados, como “una defensora leal y brillante desde el comienzo.”

            Trump la conoció cuando era comentarista conservadora en la televisión de USA, abogada (supuestamente) y asesora de comunicaciones, con experiencia en medios y en el ámbito político republicano.

            Nació en California, costa oeste de los Estados Unidos, de ahí su estilazo de rubia, con esa estampa que tienen las actrices en Hollywood o las chicas californianas que aspiran a entrar al mundo del cine. El documento que contiene su hoja de vida tenía impreso que estudió Derecho en la Universidad de Pepperdine y en la Facultad de Derecho Caruso de esa misma Institución. Un tema en el que ahondaremos luego, pues fue la piedra de tropiezo que le hizo caer irremediable e inevitablemente, cinco días después.

            Hizo una pasantía en el Comité Nacional Republicano, durante la administración de George W. Bush, en el 2006; y trabajó como asesora legal para Fix California, una organización conservadora fundada por Richard Grenell, aliado de Donald Trump.

              Antes del nombramiento como la portavoz de la Casa Blanca, Zacharia trabajó como asesora sénior de comunicaciones de Trump Social y Trump Media & Technology Group, que es la empresa que está detrás de la red social del mandatario y donde Trump se comunica con el resto del planeta con sus mensajes cargados de amenazas beligerantes y exabruptos.

              Esta mujer también ocupó brevemente el puesto de portavoz y subsecretaria adjunta de Asuntos Públicos del Departamento de Seguridad Nacional, a principios del 2026; y ha aparecido con frecuencia como comentarista de Fox News y Newsmax; así también, ha aparecido en CNN.

             En palabras expresadas reiteradamente, Zacharia dijo y sostuvo que apoyaba irrestrictamente a Donald Trump. Es posible que ese apoyo haya caído al vacío después de que su “ídolo”, el presidente, la despidió en medio de una sonora humillación, nunca antes vista en Washington. Katie narró en un artículo bajo su firma que publicó en The New York Post, en febrero del 2026, que el propietario de un gimnasio donde ella iba a ejercitarse, le pidió que dejara de llevar a ese centro la gorra con el lema “Make America Great Again”, que identifica a los supremacistas que siguen a Trump. Manifestó en dicho artículo que defendió con “garras y dientes” la libertad de expresión en los Estados Unidos y que no se la quitaría sólo para quedar bien al complacer a las izquierdas. A tal extremo llegaba su idolatría por su ahora ex jefe. Se mostraba realmente apasionada en la defensa de todo lo que concernía a Donald Trump.

              Desprendiéndose de lo anterior, vemos que Zacharia colaboró decididamente en las campañas de Trump, en especial en aquellos Estados claves disputados y que determinaban el resultado de los comicios. El mismo presidente de USA dijo en su momento que la mujer en cuestión trabajó en sus campañas políticas en siete de esos Estados, “donde ganamos los siete. Es una defensora leal y brillante desde el comienzo.” La definió en esa oportunidad, cuando todo parecía ir de maravillas entre ambos en el plano amistoso y laboral. Incluso, hay quienes dicen que, antes de decidirse por nombrar a Katie en el puesto como vocera de prensa de la Casa Blanca, Trump se dio a la tarea de consultar a varios aliados y asesores, incluida la misma renunciante Karoline Leavitt, de acuerdo a una información emitida por CNN. Entonces… ¿Qué fue lo que ocurrió con esta dama, verdadero dechado de cualidades, belleza y experiencia? Ya lo vamos a ver…

              Por lo pronto, todavía resuena en nuestros oídos el particular y simpatiquísimo “Goooooooddddd Mooorniiinggggg!” expresado por Katie cuando apareció ante los periodistas, desde el podio todavía “ardiendo” tras la presencia combativa e incendiaria de su antecesora Leavitt. La verdad, nadie había saludado de manera tan chillona, exultante y al mejor estilo de “la rubia colegial deseada por todos los chicos”, como lo hizo Zacharia, enfundada en su elegante saco sastre, blazer, azul marino y con los grandes botones dorados a ambos lados de las solapas. No había duda: era una belleza rubia, muy californiana, de esas que observábamos cada semana en la serie “Guardianes de la Bahía”, con la canadiense Pamela Anderson destellando sensualidad, dulzura y arrebato de corazones masculinos.

“Es el honor de mi vida servir al presidente y al pueblo de los Estados Unidos”

            Así se expresó la entonces nueva portavoz de la oficina de prensa de la mansión gubernamental: agradeció al mandatario por la oportunidad que le dio al ocupar el cargo y se refirió al inmenso honor que eso significaba para ella. “Mi tarea será comunicar los principales logros de esta Administración (?); y estoy en disposición para trabajar con el cuerpo de prensa de la Casa Blanca y con periodistas de todo el país.” Aseguró feliz y complacida, dejando ver su perfecta dentadura blanca, grande y risueña. Peroooooo…

            La verdad resulta ser que fue más extenso su agradecimiento que nos ha servido de subtítulo, que el tiempo que duró en el cargo, pues, prontamente, salió a flote la duda si en realidad era abogada como decía serlo o era una mentira más del gobierno actual, de una de sus importantes nuevas funcionarias. Ciertamente, los periodistas comenzaron a investigarla en aras de descubrir la verdad. Decíamos que su saludo inicial rompió con toda la formalidad antes vista en la Casa Blanca en las conferencias de prensa; lo que partió de ahí… fue el acabose para esta mujer que realmente estaba demostrando su inexperiencia, a pesar de todo lo que se dijo al principio de bueno, sobre ella.

            La presión que sintió Katie fue simplemente insoportable. Fue cuando Donald Trump, en uno de los jardines de la mansión del gobierno de los Estados Unidos, explicó lo siguiente, después de que le sugiriera dimitir tras las críticas recibidas durante esa semana: “Katie Zacharia está en proceso de dejar el cargo de secretaria de prensa. Le dije: ‘si yo fuera tú, me lo replantearía. ¿Es esto para ti, Katie? Sinceramente, no necesitas esto.’ (Y) dejé que ella tomara la decisión.” Eso declaró Trump, omitiendo especificar si ella había renunciado voluntariamente o él la había despedido directamente. Lo que sí aclaró Trump fue el hecho de que habló personalmente con ella. Es muy posible que en ese momento le pidió alejarse en definitiva del puesto.

            Los periodistas comenzaron a percatarse que algo andaba mal cuando Katie mostró una exagerada y evidentísima inseguridad, posiblemente nacida del hecho del puesto que le habían asignado; es decir, el peso normal que ese cargo lleva implícito, es muy probable que hiciera que esta rubia se sintiera cohibida y bastante nerviosa. Sus maneras fueron vacilantes, notorias especialmente cuando elogió al presidente y sus logros: no tuvo la contundencia, la acentuación fuerte en sus palabras, como sí lo tenía su antecesora Karoline Leavitt, quien era extraordinariamente convincente cuando se refería a su jefe y daban ganas de creerle las fanfarronadas que estaba enunciando.

            El martes 13 de octubre se presentó Katie Zacharia ante la prensa que comúnmente cubre los eventos de la Casa Blanca, y habló por espacio de 14 minutos, o, mejor dicho, hizo una lectura de sus declaraciones y respondió tan sólo tres preguntas, todas de medios conservadores. Luego, cuando le hicieron preguntas, tuvo serias dificultades para responderlas, como aquella que se refirió al intercambio de información de inteligencia con Ucrania. Estaba perdida. Había comenzado a cavar su propia tumba y ya llevaba varios metros cavando bajo tierra.

            Posteriormente vendría “el último clavo para cerrar su féretro” cuando nacieron las dudas acerca de su profesión como abogada. Trump la había presentado como tal durante su nombramiento; pero Zacharia reconoció la misma semana de su comparecencia ante los medios, que no aprobó el examen de acceso al Colegio de Abogados de California, en el 2011, tras haberse graduado en Derecho por la Universidad Pepperdine. En su defensa, Katie Zacharia dijo en una entrevista para Fox News, que “mi función es representar al presidente ante la prensa y no ejercer como abogada de la Casa Blanca.” Estaba más perdida. Más que al principio.

            Para colmo, la agencia de noticias AP le envió mensajes a Zacharia, solicitándole comentarios sobre todo lo ocurrido, pero ni ella ni la Casa Blanca, contestaron acerca su destitución temprana de su cargo. La mujer ya estaba fuera.

            En todo caso, fue muy difícil para ella quitarse esa “etiqueta” que ella misma se puso cuando trabajaba como comentarista en cadenas de televisión conservadoras de los Estados Unidos; incluso, aseguró en varias oportunidades que trabajó como abogada cuando vivió en China. De acuerdo con las versiones de quienes la escucharon en aquella época no muy lejana, Zacharia veía oportuno describirse a sí misma como abogada, porque sus comentarios enfocaban temas jurídicos; pero, ya lo vimos, a la postre resultó perjudicial en este, quizás su trabajo más importante, como portavoz de Donald Trump. Es decir, la desenmascararon o le quitaron esa “etiqueta” tanto tiempo impostada por ella en su imagen profesional.

            El asunto se tonó más oscuro y tenso en esos aciagos cinco días, cuando el presentador de Fox News, Sean Hannity, la presionó para que explicara por qué no había sido transparente (esto es, honesta y sincera), acerca de su trayectoria profesional. Otras gentes de la Casa Blanca también le exigían lo mismo. El presentador, a la postre muy amigo y cercano a Donald Trump, manifestó lo siguiente: “¿Por qué no decir simplemente: ‘Estudié Derecho en Pepperdine, luego seguí un camino profesional distinto, me presenté al examen una vez y no lo aprobé (en el Colegio de Abogados)’?” Esa mentira, según suele suceder con todas las mentiras que se dicen en la vida, fue una especie de “Espada de Damocles sobre su cabeza” y que terminó por desprenderse y caer sobre su humanidad.

            ¿Qué le queda ahora a esta mujer? Primero, desaparecer de la vida pública y así lleguen a olvidarla. Y para eso requiere de mucho tiempo. En segundo término, alejarse del Partido Republicano, donde se había labrado un camino y una reputación de excelente colaboradora en las campañas de Trump. La vergüenza es lo que la empuja ahora a alejarse de todo lo que ella ama y considera. Y en tercer lugar, si lo cree imprescindiblemente necesario, hacer nuevamente el examen en el Colegio de Abogados de California y ganarlo y quizás, reaparecer…

            Lo importante es que tiene una vida particular o personal muy llena, con su esposo e hijos y se trata de una mujer que, aunque joven, está en la edad madura, cuando las ilusiones, las metas, los proyectos fuera de su círculo familiar, debieron haber sido cumplidos o alcanzados mucho antes y parece que ya el tiempo no es el propicio para ella.

Si de records se trata, Katie rompió uno de ellos

            El mínimo de horas al frente de la imagen del presidente, lo tenía Anthony Scaramucci, quien duró en ese cargo apenas 10 días y fue durante el primer mandato de Donald Trump. Pero, si lo recordamos bien, con un inexperto y volátil Trump, nadie duraba mucho a su lado y así como “fletó” a Scaramucci, lo hizo también con secretarios de Estado, asesores diversos y todo aquel que el excéntrico y agresivo Trump calificaba de ineficiente. Pero el presidente, en aquel entonces, sabía menos, mucho menos, de lo que sabe ahora. Por lo menos, en esta segunda experiencia en la Casa Blanca, lo sostienen personas más versadas en política y con mayor voluntad para enseñarle a no cometer errores de bulto, como los cometió 10 años atrás.

            En cuanto al record de Scaramucci, ahora ha sido roto por la rubia Katie Zacharia, quien fue despedida por su jefe en apenas cinco días de haber llegado a la mansión gubernamental. Es decir, el mandato más corto en la historia del cargo. Y aquí viene lo simpático, porque el propio Scaramucci le escribió a su colega Zacharia en su cuenta de X: “Los records están hechos para romperse, pero no encuentro placer en el dolor ajeno (…). Hablando como el principal experto mundial en breves mandatos: apaga las noticias y disfruta a tu familia. Con el tiempo verás que el Universo te hizo un gran favor.” Le aconsejó de amigo a amiga, con toda la razón del mundo. Porque si nos fijamos bien y profundamente, hasta la ágil, eficientísima y combativa Karoline Leavitt, quien sabía esquivar los rayos y centellas en cada conferencia de prensa, y defendía con astucia, determinación, valor y manifiesta grosería a Donald Trump, terminó por marcharse también, abruptamente, de ese mismo puesto que ella desempeñaba de mil maravillas.

            Es decir, la clave se la aconsejó en el post Scaramucci, quien le dijo: “(…) Con el tiempo verás que el Universo te hizo un gran favor.” Porque trabajar para Trump, como defensor de sus acciones, decisiones erradas y de su pésimo (y criminal) gobierno, es lo peor que le puede suceder a cualquier profesional que él nombre en tan delicado cargo. En su hogar, acompañada por su esposo y rodeada por sus hijos y posibles mascotas, Katie Zacharia encontrará la paz y la felicidad. Eso, en otras palabras, se lo dijo su buen amigo Scaramucci, quien se quedó sin record, su tonto record.

            Horas después, Trump intentó, como siempre lo hace, de culpar a los periodistas de este fracaso estrepitoso de la elegante mujer, cuando dialogó con la prensa en los jardines de la Casa Blanca. Esto dijo el presidente de USA: “Ha sido tratada de manera muy injusta por los medios. Le dije con sinceridad: ‘no tienes que hacer esto si no quieres; si yo fuera tú, lo reconsideraría.’” Cierto o no, si esas fueron las palabras que le dijo Trump a Zacharia, fueron, en todo caso, también muy descorteses y groseras, después de que fue él mismo quien la llevó a esa “jaula de leones” que supone ser el cargo como secretaria de Comunicaciones de la Casa Blanca.

            Luego vino la palabrería de siempre, la de rigor, y que se torna ridícula después de este desaguisado. Fue cuando Katie manifestó después de haber recogido sus cosas y ponerse su elegante saco color azul marino, cruzado, estilo blazer, con botonadura dorada  en todo el frente: “Fue un honor haber trabajado (¡?) con Trump. Es maravilloso, generoso, considerado, entusiasta y trabajador. Mi deseo es que más estadounidenses lo aprecien y nadie podría hacer a Estados Unidos grande, de la manera en que él lo ha hecho y continúa haciéndolo.”

                En otro episodio, Katie se excusó al decir: “Estuve a la altura de las circunstancias con muy poco tiempo. Teniendo en cuenta que llevaba menos de ocho horas en el trabajo, hice todo lo posible.”

                 Recapitulemos: la rubia californiana Katie Zacharia reemplazó a la también rubia y curvilínea Karoline Leavitt; dio una conferencia de prensa que fue la primera y la última en toda su vida. Se enfrentó a los leones de la prensa estadounidense, periodistas que habían sido “aporreados” una y cien veces más por Leavitt, “la bella intransigente y cruel.” La comparecencia ante los reporteros, por parte de Zacharia, fue apenas de 14 minutos, en los que se le vio convincentemente nerviosa, aceptó sólo tres preguntas de los medios conservadores y cometió incómodos y vergonzantes deslices, como decir “mi presidente” en lugar de “mi esposo”, al referirse a su compañero de vida. The Boston Globe tituló ese “patinazo” en grandes caracteres negros en su portada del día siguiente.

              Luego vino el tema de sus credenciales de abogada. Al ser cuestionada sobre dónde aprobó el examen que le permitió ejercer el Derecho, dijo, apenas perceptiblemente, que fue en China; pero los periodistas, heridos en lo profundo por los personeros de la Casa Blanca, y de manera acuciosa, se dieron a investigar sobre este particular y dieron con el dato de que había reprobado la evaluación final en California.

              Pero hay que hacer honor a la verdad: Katie no mintió del todo, porque, ciertamente, se licenció en Derecho en la Facultad de Derecho Caruso, de la Universidad Pepperdine, en California. Esto ocurrió en el 2011. “El lunar” estuvo en que no explicó que perdió el examen de ingreso en el Colegio de Abogados de ese Estado del Este de USA y de esa omisión (consciente o inconsciente), se agarraron los periodistas para “crucificarla” y magnificar este detalle, hasta la exageración.

             Además, ella trabajó en un bufete de abogados durante varios años, mientras vivía en Beijing, China, con su esposo. Aquí, posiblemente, valiéndose de ese detalle, los reporteros tiraron a matar, a matarla, sin compasión. ¿Por qué habrían de tenerla, cuando ellos fueron lapidados una y otra vez por la tiránica Leavitt, apenas unos pocos meses antes?

              Esta es la triste historia de una bella y elegante mujer estadounidense, a quien Trump quiso convertir en su escudera, en su “pararrayos” o en su muro de contención. Pero resultó demasiado tímida, muy nerviosa y con flancos personales y profesionales expuestos, de los que se valieron los reporteros para derribarla, a la postre. El mandatario dijo que se tomará el tiempo que considere necesario para volver a nombrar a alguien en ese mismo cargo. Será entonces cuando observaremos “el show” con cierta sorna, ironía y diversión, pues todo lo que provenga de Trump, es para divertirse (para no acabar colérico).

Otro caso a colación: renuncia embajadora

            Según ha trascendido, se trata de Kimberly Guilfoyle, representante diplomática de los Estados Unidos en Europa, propiamente en Grecia. Esta dimisión ha estado envuelta en un escándalo que no admite explicaciones de ninguna índole, porque se dice que la dama aceptaba regalos de los magnates que se cruzaban en su camino. Se le acusa de “presuntas conductas indebidas.” De acuerdo a lo publicado recientemente en la prensa de EE.UU.

            La nueva protagonista publicó en las redes sociales un extenso comunicado en el que agradeció al presidente Trump y ratificó su compromiso con el movimiento MAGA y “tomó el toro por los cuernos” al referirse directamente a los señalamientos que se le hacen: “Estas acusaciones son falsas y pretendo defender con firmeza mi nombre, mi reputación y mi integridad. He dedicado mi vida profesional a luchar por la justicia, a defender lo que es correcto y a proteger los valores que hacen de EE.UU. un país excepcional. No permitiré que acusaciones falsas empañen mis décadas de servicio público.” Expuso.

            Y como dato interesante, fue Katie Zacharia quien dio a conocer esta información,  en su papel como secretaria de Comunicación de la Casa Blanca, en el sentido de que el Ejecutivo le había solicitado a la embajadora Guilfoyle que dejase su puesto en Atenas, Grecia. “Le hemos pedido a la embajadora Guilfoyle que renuncie. Ha sido un gran apoyo para el equipo y le deseamos lo mejor.” Dijo en rueda de prensa quien iría a renunciar también en poco tiempo adelante.

            Se le preguntó a Trump sobre la diplomática en líos, si formaba parte de su familia y el presidente se defendió de inmediato al decir: “No, ella no era parte de mi familia. Salió con mi hijo hace mucho tiempo (!). Estaba haciendo un buen trabajo, pero no nos gustaba lo que estábamos leyendo.” En todo caso, parece que para lograr un buen puesto de trabajo en una administración de Donald Trump, hay que tener pasado con alguno de sus miembros. A esto, en buen castellano, se le llama nepotismo. Cosas de la naturaleza torcida del mandatario y quienes reciben sus favores.

            Fue nombrada por el mandatario en la representación de los Estados Unidos en Grecia, en diciembre del 2024. Ese mismo año, dejó de ser la prometida de Donald Trump Jr.; pero el nombramiento ya estaba en firme. El viejo Trump la conoció cuando ella era presentadora de Fox News, fiel a su costumbre de nombrar a gente de la televisión que él veía en sus ratos de ocio, antes de ser elegido presidente de su país. Lo mismo hizo con Pete Hegseth, como cabeza del Pentágono, donde está haciendo desastres al degradar y despedir a Generales, darle poder a otros y jugar un poco al semidiós hijo de Zeus. La improvisación en su mayor apogeo: “te conozco en la TV y después te nombro en mi gobierno, aunque carezcas de experiencia vital.” Piensa y actúa en consecuencia Trump.

            ¿Pero de qué se le acusa a Guilfoyle? The Wall Street Journal reveló que la ex embajadora había volado al Foro Económico Mundial, en enero pasado, en un jet privado, acompañada por el director ejecutivo de la empresa constructora griega Aktor Group, llamado Alexandros Exarchou. Paralelamente, animó a los gobiernos desde Bulgaria hasta Albania, a hacer negocios con Exarchou, y a comprar miles de millones de dólares en gas natural estadounidense a su compañía.

            Se supo también que la ex embajadora planeaba volar ese mismo enero, a París, Francia, en otro avión privado, junto al magnate griego Nikolas Tsakos, para asistir al desfile de modas de su esposa. Aparte de ese vuelo, el empresario helénico pagó su estancia en el lujoso hotel Four Seasons George V, de la Capital francesa.

            Así mismo, trascendió, de acuerdo al mismo diario estadounidense, que Guilfoyle pidió a un donante de Trump, que transfiriera US$100,000 a su cuenta personal de American Express, y, a cambio, le ofreció su ayuda para resolverle problemas legales y fiscales que esta persona tiene ante la Administración de los Estados Unidos. Ella y su abogado, lo han negado todo, según era de esperar.

            De esa forma marcha el gobierno de Donald Trump, así marcha la primera potencia mundial. Temas que son para reflexionar o… cerrar los ojos ante el gran fiasco general.

Benjamín Netanyahu

Estamos en Presencia del Peor Asesino del Siglo XXI, Requerido por la Corte Penal Internacional por Crímenes de Lesa Humanidad (Asesinatos en Masa) en Palestina y Líbano

LA HAYA, Países Bajos-(Especial para The City Newspaper) La Corte Penal Internacional, que es el brazo ejecutor de la justicia de las Naciones Unidas y por ello está en pleno derecho de solicitar, por medio de su fiscal, la investigación y detención de los potenciales criminales de guerra que se hayan repartidos en distintos países en la actualidad, ha solicitado la detención del genocida israelí, Benjamín Netanyahu, quien se hace llamar a sí mismo “Primer Ministro”, pero que sus consabidas características en el poder de Israel, son las de un dictador y más que un dictador… es un tirano y además… genocida.

            Naciones como Suráfrica, tan sensible a estos asuntos del apartheid, sufrido en carne propia por su pueblo mayoritariamente de raza negra, más la adición de Colombia, Egipto y Brasil, solicitaron a la Corte Penal Internacional (CPI), que actúe sin dilación en el caso de Netanyahu, quien desde hace un año ha estado aniquilando al pueblo palestino y desde hace unos pocos meses, está haciendo lo mismo con la población de su vecino Líbano.

            Ciertamente, Benjamín Netanyahu tuvo una clara opción de liberar a los más de mil rehenes capturados por la facción armada Hamás, en octubre del 2023, pero prefirió tomar el camino o la decisión más sanguinaria que sólo a él se le podía ocurrir: masacrar a la población de la Franja de Gaza, que vivía aglomerada allí en un número superior a los 2,5 millones de personas.

Las tres razones de Netanyahu

            ¿Cuáles motivos empujaron a este judío para cometer genocidio en Gaza? Lo vamos a resumir en tres puntos únicamente, aunque hay más de fondo: 1. Porque su naturaleza, su genética, es la de un asesino. Es el primer aspecto que se debe tomar en consideración al analizar la personalidad de este maniático que encabeza al gobierno israelí, sin darle mucho afán a la idea. 2. Porque su situación política en el interior de Israel era tambaleante; esto es debido a una reforma que él mismo impulsó para quitarle poder al aparato judicial y otorgárselo al Ejecutivo, que es el que encabeza él mismo en condición de dictador. Esa desafortunada determinación de Netanyahu, antes del secuestro de los rehenes perpetrado por Hamás, tenía a los israelíes vociferando en las calles de Tel Aviv y Jerusalén, incluso frente a la misma casa de Netanyahu, para que se bajara de una vez por todas del seno del gobierno. El ataque de los guerrilleros de Hamás, el 7 de octubre del 2023, fue una oportunidad “de oro” para Netanyahu, quien ya había utilizado anteriormente este mismo recurso, de atacar a Palestina, para desviar la atención interna hacia lo internacional. Y 3. Porque en el fondo de su alma, de sus negros sentimientos, este judío siempre ha deseado exterminar al pueblo palestino y traspasar Cisjordania y la Franja de Gaza a los colonos hebreos, que están deseosos de arrebatar esas tierras que no les pertenecen desde ningún punto de vista.

            Nótese, entonces, que Benjamín Netanyahu rara vez habla de los rehenes que están todavía en poder de Hamás, porque lo que realmente le interesa a él es el exterminio de los gazatíes y por eso bombardea desde suelo israelí el territorio de Gaza; también impide que entre la ayuda occidental a los palestinos con hambre, heridos y con sed. Incluso, el ejército judío, un verdadero comando de exterminio racial, ha atacado a ONGs humanitarias, a misiones de la ONU y a todo aquel que se solidarice con los condenados a muerte de Gaza y lo ha hecho sin el menor reparo, sin que le remuerda la consciencia y sin importarle tampoco la opinión de la comunidad mundial que le señala con el dedo acusador, debido al genocida que es. Incluso, en el último discurso que pronunció ante el pleno de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 98 por ciento de los delegados de todos los países adscritos a la ONU, abandonaron el salón y dejaron al genocida hablando a unos asientos solitarios y abandonados. Tal es la vergüenza, el estupor, el rechazo y la animadversión que este asesino, el mayor del Siglo XXI, que ha superado con creces al ruso Vladímir Putin, causa a diario en toda la circunferencia de la Tierra.

            ¿Qué era lo que correspondía a un Primer Ministro de Israel que fuese centrado, humano y comprensivo con la situación del asalto de Hamás aquel 7 de octubre al territorio israelí? Proteger primero las vidas de los secuestrados. De hecho, muchos de esos retenidos por Hamás, murieron producto de los ataques del ejército judío en Gaza. A Netanyahu no le ha importado absolutamente quién nace, quién sobrevive y quién muere en ese reducido espacio que conforma a la Franja de Gaza. Otra persona completamente distinta a Netanyahu, en la cabeza del gobierno de Israel, hubiese negociado con los secuestradores que pedían un intercambio de sus hombres en cárceles judías, por los civiles que convirtieron en rehenes suyos, al tomarlos por asalto cuando estaban en medio de un festival musical en territorio israelí. Ese intercambio de prisioneros hubiera mantenido la cordura, la paz, y, muy probablemente, hubiese permitido el regreso a sus casas, sanos y salvos, a los rehenes. Pero Benjamín Netanyahu observó aquello como su oportunidad para hacer olvidar a los miles de manifestantes en el interior de su país, enojados con las reformas que quería implementar a la fuerza y en contra del Poder Judicial y en beneficio de su dictadura. También, se le presentó en “bandeja de plata” la oportunidad de masacrar, peor que nunca, al pueblo palestino y llevar a efecto su deseo de exterminarlo.

            El resultado es el que todos conocemos: se ha cumplido un año de un genocidio (no “una guerra” como llama con eufemismo Netanyahu, porque no tiene a un ejército enemigo al frente, sino a un pueblo desarmado e inocente), tiempo durante el cual han muerto algunos de los rehenes judíos en manos de Hamás y tampoco ha logrado la liberación de ninguno de ellos, simplemente porque eso no le importa a él, no le interesa en lo más mínimo al dictador judío, mientras lleva a cabo el aniquilamiento de una etnia, la palestina, ante los ojos del resto de la humanidad.

            Es por eso y más, que estamos ante el peor asesino del Siglo XXI, un criminal llamado Benjamín Netanyahu, racista, supremacista, amigo de otros genocidas y líderes corruptos, como Donald Trump y Viktor Orban, el gobernante de Hungría.

            Con base en lo que se ve a diario en Gaza, la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, Países Bajos, ha dictado orden de captura para este criminal israelí, junto a su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, quien fue destituido hace pocos días atrás por Netanyahu, debido a “algunos rasgos de humanidad” que mostró aquel en el terreno donde se llevan a efecto las masacres en Gaza. Sobra decir que la comunidad internacional está de plácemes, exultante, por esta noticia que bien podría ser una enorme y justa realidad, si este dictador, tirano y criminal fuese atrapado en alguno de sus viajes al exterior.

            Cuando apenas la CPI recibía las peticiones de Suráfrica y otros gobiernos en contra de Israel y su tirano, el Estado judío intentó impugnar dicha captura; pero se adelantaron a la Corte Internacional, y ésta, por medio de la Sala de Cuestiones Preliminares, rechazó por unanimidad la exigencia israelí para que se desechara la idea de capturar a Netanyahu. En acto seguido, el gobierno de Israel alegó ante la misma CPI que no reconoce su jurisdicción; es decir, Israel no es signatario de dicha Corte, y por esa razón puede continuar con su masacre en Gaza, porque la CPI no tiene el alcance para influir en las decisiones que tome el Estado judío. Fue cuando los israelíes exigieron (así como se lee… “exigieron”), a la CPI que detuviera “cualquier procedimiento relacionado con la situación (en Gaza), incluyendo la consideración de las solicitudes de órdenes de arresto.” Un acto de prepotencia, de ese creerse que los judíos están por encima de todas las leyes que la humanidad ha creado para respetarse, regirse y hacer justicia, porque “su dios” les ha dado ese aval de sentirse “y ser” superiores a todo orden establecido por el resto de los hombres. Fue entonces cuando los magistrados internacionalistas rechazaron ad portas esa exigencia, que es otra prueba de que los israelíes se consideran inmunes, intocables y no punibles allí donde sea y cuando llevan a cabo sus crímenes horrendos a los que ya nos tienen acostumbrados desde 1948, cuando comenzaron a arrebatarle sus tierras al pueblo de Palestina.

            Y es que ese es el principal desajuste que sufren los judíos alrededor del mundo, o en los países que sus padres elijen para que nazcan sus hijos (fuera de Israel), el de creerse por encima de todas las leyes humanas, como hemos subrayado en las líneas de arriba, y por esa razón son dados a cometer delitos tan infames como las violaciones a jovencitas (recordemos el caso reciente de Jeffrey Epstein), o el mismísimo genocidio que están llevando a cabo en Palestina, en Gaza propiamente. No conformes con ello, están perpetrando otro genocidio en forma paralela en el Líbano, en estos momentos. Y en lo profundo, yacen los mil y resto de judíos secuestrados por Hamás, de los que rara vez habla Netanyahu. Pero si llegasen a morir por una u otra causa, se acabaría su gobierno de facto en Israel y podría ser encarcelado por los mismos israelíes por una serie de violaciones y cuestionamientos causados por él mismo, contra el orden interno de esa nación.

            La orden de captura de la CPI contempla también la aprehensión del líder de Hamás, Mohammed Deif, a quien, según la inteligencia israelí, asesinaron en uno de los tantos bombardeos contra Gaza, en junio del 2024. Deif era el jefe del ala militar de Hamás. Sin embargo, su muerte no ha podido ser confirmada y obedece, por ahora, a un rumor de parte del alto mando judío. La Corte Penal Internacional, en tales casos, señala que los tres, Netanyahu, Gallant y Deif, tienen que hacer frente a las acusaciones por crímenes de guerra y de lesa humanidad en la Franja de Gaza.

Lo que dice la jurisprudencia…          

            Los hechos acaecidos desde el 8 de octubre del 2023, son sumamente claros: para liberar a un poco más de mil rehenes tomados por Hamás, los israelíes han bombardeado y asesinado –en represalia y obedeciendo a su política de exterminio-, a más de 300,000 ciudadanos palestinos inocentes, entre quienes se hallaban mujeres, niños, ancianos y hombres de trabajo, ajenos al conflicto armado. En consecuencia, la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, Países Bajos, ha ordenado la captura del principal implicado en esas masacres y no es otro que el dictador de Israel, Benjamín Netanyahu y su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant. La Corte ha expresado así su decisión de capturar y juzgar a ambos genocidas: “No es necesario que Israel acepte la jurisdicción de la Corte, ya que ésta puede ejercer su jurisdicción sobre la base de la jurisdicción territorial de Palestina, como se determinó anteriormente. Los Estados no pueden impugnar la jurisdicción de la Corte, antes de la emisión de una orden de arresto, por lo que la impugnación de Israel es prematura.” Asevera.

            Por otra parte, de acuerdo a la petición del fiscal de la CPI, de arresto de estos individuos, indica que Netanyahu y Gallant son “responsables penalmente como coautores de los crímenes de guerra, de uso del hambre como método de guerra y los crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos. También se les considera responsables, como superiores civiles, por el crimen de guerra de dirigir de forma intencionada, ataques contra la población civil en la Franja de Gaza. (…) Ambos privaron intencionadamente a la población civil de Gaza, de bienes indispensables para su supervivencia, incluidos alimentos, agua, medicinas, combustible y electricidad, entre octubre del 2023 y mayo del 2024. Ese bloqueo tuvo graves consecuencias, incluida la muerte de civiles, incluidos niños, debido a la desnutrición y la deshidratación.” Cita de manera textual el documento emitido por la CPI.

            Fundamentados en lo anterior, en esa orden de captura extensa y explícita, tanto Benjamín Netanyahu como su ex ejecutor de los crímenes masivos en Gaza, su ex ministro de Defensa, Yoav Gallant, podrán y deben ser detenidos y enviados a La Haya sin dilación, por aquellos gobiernos que son signatarios de la Carta de la CPI y sólo estarán seguros cuando viajen a naciones que no estén dentro de la jurisdicción de la misma Corte. Netanyahu, a partir de ahora, si estuviere dentro del gobierno judío o fuera de él, sabe que podrá ser detenido y puesto en una celda para ser juzgado posteriormente en esta nación europea, en Los Países Bajos.

            Por su parte, mientras estaba de visita en Amán, Jordania, el alto representante de la Unión Europea (UE), para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, el español Josep Borrell, manifestó al respecto que la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI), “debe ser respetada y aplicada en todo su peso, ya que se trata de la decisión de un tribunal y no es una decisión política.” manifestaciones las dejó escuchar en rueda de prensa conjunta con el ministro de Relaciones Exteriores de Jordania, Ayman Safadi. Seguidamente, Borrell exigió a Netanyahu que explique “cuál es su solución para el conflicto palestino-israelí; y si éste se trata de la aniquilación de los palestinos, la comunidad internacional no lo aceptará. Si no quieres la solución de los dos Estados –prosiguió Borrell-, cuenta al mundo cuál es tu solución; porque si la solución es la aniquilación de los palestinos, esto no pasará y la comunidad internacional no lo aceptará.” Aseguró el diplomático de la UE.

            En acto seguido, al continuar su conversación con los periodistas, Josep Borrell añadió que “la única solución al conflicto es dar a los palestinos un Estado, su dignidad y libertad. No veo ninguna otra solución. Si alguien está en contra de esta solución, parece que Netanyahu está en contra de esta solución, entonces tiene la obligación de explicarnos qué solución quiere. Usted no quiere la solución de los dos Estados, entonces… ¿Qué quiere? ¿Cuál es su solución? Por favor, explíquenos. La respuesta no es una respuesta: es una acción. Ellos no dicen nada… ¡Hacen! ¿Y qué hacen? Es obvio: forzar a los palestinos fuera de sus tierras, expulsarlos. Esto no es una solución, porque siete millones de personas no desaparecerán ni migrarán a la Luna. Se quedarán. ¿Entonces no quiere la solución de dos Estados? Diga a todo el mundo cuál es su solución. Porque la aniquilación de los palestinos no sucederá. Toda la comunidad internacional no lo aceptará.” Puntualizó Borrell, una vez que se dirigió directamente a Benjamín Netanyahu, quien, lo mismo que a Antonio Guterres, el Secretario General de la ONU, los ha calificado, como siempre hacen los judíos, de “antisemitas”, de estar en contra del pueblo judío y poco le ha faltado para encasillarlos dentro del nazismo, una queja recurrente, un argumento pobre de los judíos de hoy y de siempre, contra aquellos que no estamos de acuerdo con sus excesos, sus exterminios masivos, en este caso contra los gazatíes y todo lo que signifique Palestina.

            Es evidente que Netanyahu y su grupo, incluyendo a los colonos que arrebatan tierras a los habitantes de Gaza y Cisjordania, no quieren la creación de un Estado palestino, porque la intención, el plan callado que no mencionan, pero que ejecutan clara y concretamente, es el exterminio del pueblo palestino, una acción que han venido haciendo a través de los años y que en los últimos 12 meses se ha intensificado abierta y descaradamente de parte de los genocidas que residen en Tel Aviv.

            Para concluir, una faceta de esta problemática humanitaria es la que acaba de denunciar la ONU, en relación con el “saqueo sistemático de la ayuda a Gaza”, mientras ésta llega con mucha dificultad, debido a múltiples obstáculos que ponen los israelíes en perjuicio de los damnificados por los ataques del ejército judío. Lo cierto es que los palestinos desplazados se agolpan para comprar, a muy altos precios, el pan en la única panadería que queda en pie en la ciudad de Jan Yunís. “La situación humanitaria en Gaza se deteriora continuamente –afirma la ONU-, ya que Israel sigue obstaculizando la entrada de ayuda en medio del conflicto. El saqueo de la ayuda humanitaria en Gaza se ha convertido en algo sistemático y debe cesar de inmediato.” Según denuncia hecha por el portavoz del secretario general de Naciones Unidas, después del peor asalto a un convoy de la ONU que fue perpetrado por soldados israelíes en territorio palestino. “Con eso se obstaculizan operaciones humanitarias vitales y se pone aún más en peligro a nuestro personal,” dijo Stéphane Dujarric y añadió: “Además, la oficina humanitaria de las Naciones Unidas dice que prácticamente no se ha entregado ningún alimento ni ayuda humanitaria, al extremo norte de Gaza, durante más de 40 días, debido al asedio del ejército israelí.”

            Observadores internacionales coinciden cuando argumentan que la hambruna puede haberse instalado ya en el norte, donde Israel ha estado efectuando una ofensiva que ha abarcado varias semanas, ha matado a cientos de personas y ha obligado a decenas de miles a abandonar sus hogares. En lo que lleva transcurrido el mes de noviembre del 2024, la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés), informó que 27 de las 31 misiones humanitarias planeadas, fueron rechazadas por Israel, y las otras cuatro se vieron severamente obstaculizadas. Indicó Dujarric y explicó que “las ciudades devastadas como Beit Hanoun, Beit Lahiya y partes de Jabaliya, siguen aisladas.” En lo que se considera el desplazamiento de más de 75,000 palestinos, obligados por los soldados israelíes para que se marchen hacia el sur, y entre sus métodos para que este drama se efectúe, los judíos les niegan la entrega de la ayuda, es cuando el mismo funcionario de la ONU manifiesta: “El flujo de ayuda está casi en el nivel más bajo de todo el conflicto (…). En lo que va de mes (noviembre), Israel dice que ha dejado entrar en Gaza un promedio de 88 camiones al día, menos de la mitad de la tasa más alta en abril. Los grupos de ayuda dicen que sigue siendo demasiada baja.” A ello hay que sumarle el reciente robo de la carga de 100 camiones que llevaban alimentos y otra clase de ayuda humanitaria. Eso hizo que los precios se dispararan y provocara escasez en el centro de Gaza.

            Para finalizar el presente reportaje sobre la realidad y actualidad que sufre el pueblo palestino, un Comité de la ONU enviado “al terreno”, para analizar las incidencias de los ataques israelíes, ha emitido un informe en el que pone de manifiesto que Israel “usa el hambre como método de guerra y ha dejado caer sobre la Franja de Gaza más de 25,000 toneladas de explosivos, que es el equivalente a dos bombas nucleares. Los métodos de guerra empleados por Israel en la Franja de Gaza, tienen las características de un genocidio. Las pérdidas civiles masivas y las condiciones impuestas a los palestinos allí, ponen sus vidas en peligro de manera intencionada. Con su asedio a Gaza –continúa el informe- la obstrucción de ayuda humanitaria, los ataques selectivos y matando a civiles y trabajadores humanitarios, a pesar de los reiterados llamados de la ONU y eludiendo órdenes de la Corte Internacional de Justicia y las resoluciones del Consejo de Seguridad, Israel está, intencionadamente, causando la muerte, hambre y heridas graves a la población de Gaza. Israel usa el hambre como método de guerra e inflige un castigo colectivo a la población palestina.” Concluye el amplio documento.  

            Los detalles anteriores sólo corroboran las ansias de crimen que persisten en el alma de Benjamín Netanyahu y que han servido para observar en el teatro de los asesinatos masivos, con toda claridad, esa intencionalidad y práctica de parte del dictador judío. De ahí la orden de arresto emitido por la Corte Penal Internacional con sede en La Haya, Países Bajos, un tribunal que fue creado sobre la base de un tratado internacional de 1998 y al que se han adherido 124 países del mundo. Es por esa razón que Netanyahu podría ser detenido si viajara a alguna de esas naciones signatarias, porque están obligadas a hacerlo y entregarlo a la justicia por ser el peor criminal del Siglo XXI, a todas luces.

 El Caos se Apodera de Francia y se Expande por el Resto de Europa

PARÍS-(Especial para The City Newspaper) Ya lo hemos dicho, parafraseando al gran escritor galo, Víctor Hugo: los levantamientos populares, las barricadas y la acción policial supra-violenta, siempre han sido parte de la geografía de París, la ciudad que casi todos admiran por su cultura, su elegancia, su fisonomía… Esta vez, a finales del 2026, en plenitud del segundo milenio, París vuelve a ser la misma de siempre: belleza estética aunada a la violencia del pueblo francés y de las autoridades vestidas de azul, con cachiporras en sus manos y rifles con balas verdaderas y de goma, mientras nubes de gases lacrimógenos invaden todos los resquicios, los contornos y los pulmones de los manifestantes.

              Y lo que resulta más preocupante finca en que en naciones como Albania, Italia,  España y Portugal, los ciudadanos se han hecho también a las calles, con sus proclamas, reclamos e inconformidad con sus respetivos malos gobiernos y gobernantes. Europa tiende a inflamarse y ser pasto de las llamas, mientras el dictador ruso, Vladímir Putin, se frota las manos, complacido, al observar lo que él, con toda seguridad llama “el fracaso de los sistemas políticos de Europa Occidental” y arrecia sus ataques contra Ucrania, su matanza de civiles inocentes. Y Donald Trump profiere sus estupideces de siempre, sus conceptos parcos, vacíos, repetitivos, propios de su cerebro hueco y retorcido, echándole las culpas a los inmigrantes por lo que sucede actualmente en esta parte de la vieja Europa.

La educación ha encendido el descontento

            En “la Ciudad Luz”, París, se han lanzado a las vías públicas, en el centro de esta hermosa urbe, miles de estudiantes que reclaman y claman por un sistema educativo acorde con las necesidades de todos ellos. Y es aquí donde precisamente surge la paradoja, porque el gobierno de Francia invierte mucho en educación, mucho más que en el resto del continente, pero ello no es suficiente, porque el descontento “ha subido a los canales y aceras.” Es decir, invierte mucho dinero, pero, en forma paralela, la confianza es mínima en las autoridades gubernamentales que tienen que velar por este sistema de enseñanza.

            ¿En concreto, por qué se quejan los estudiantes franceses? Por esto: hay ratas en los baños de escuelas, colegios secundarios y Universidades; techos con goteras, sistemas de calefacción averiados y lo demuestran con videos que han sido filmados por miles de celulares, ahora que es la época de los teléfonos móviles y nadie engaña a nadie, ni se puede desvirtuar la verdad de las cosas, la realidad de los hechos. Y esos films los han subido a las redes sociales, para colmo de males para el gobierno presidido por Emmanuel Macron.

            De tal forma, decenas de decenas de centros educativos de toda Francia “hacen agua” (literalmente), no son habitables, no son funcionales y son un insulto al ser humano que allí acude y realiza una parte importante de su vida.

            A lo anterior se le debe agregar como parte de las protestas, los temas de las aulas saturadas de estudiantes, prácticamente hacinados, mientras los profesores intentan hacer proezas por impartir bien sus lecciones. Lo mismo, la cancelación de un alto número de las clases. Más que suficiente para sentirse atropellado, indignado y violentos contra el desorden establecido.

            En lo que estriba al Estado, Francia invierte el 6,7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), en educación, una cifra realmente elevada en comparación con el resto de Europa; pero ese dinero invertido se ha convertido, por el contrario e inesperadamente, en una contra-inversión, porque –ya lo vemos-, los resultados han sido pírricos, disfuncionales y que marcan la cólera que ahora mismo se observa en las calles de París y otras urbes.

            En la distribución de las responsabilidades, el Estado central o el Poder Ejecutivo, se encarga de pagar los salarios a los profesores y establecer los planes de estudio a nivel nacional para todas las clases de escuelas; y, por otro lado, el mantenimiento de los edificios compete a los municipios, en el caso de las escuelas primarias; de los departamentos en el de los colegios secundarios o secundaria I; y de las regiones en los liceos o secundaria II. Conocido lo anterior, ya sabemos quiénes y cuáles departamentos son los que están fallando evidente y convincentemente.

            Esta es la situación: más del 80 por ciento de las escuelas primarias en Francia, tienen más de 50 años de haber sido edificadas; entre el 10 y el 20 por ciento de todos esos edificios, necesita una renovación urgente. Y aquí, precisamente, yace el quid del problema: en casi todos los casos, los responsables del mantenimiento de esos edificios, del arreglo de los mismos, conocen la realidad de la situación; pero, obviamente, hacen muy poco o nada por solucionar los inconvenientes. De ahí, el estallido social que observamos ahora.

            Sin embargo, hay excepciones, porque en la región Ile-de-France se aprobó un programa de renovación y ampliación por un monto de €6,600 millones para el período del 2017 al 2027; se implementó, y dos tercios de los estudiantes de secundaria ya asisten a una escuela nueva o renovada. Pero en el resto del país la preocupación se ha agrandado, ha profundizado, porque sigue pendiente acondicionar los centros educativos ante la llegada del calor del verano, porque no tienen la protección idónea y eficaz para los jóvenes.

            También hay que ser justos y señalar que el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, ha intentado contrarrestar la situación reinante en escuelas y colegios, porque, desde el 2017, en zonas socialmente desfavorecidas, ordenó reducir a la mitad el tamaño de las aulas o salones de clases para los primeros años de la primaria y ha ordenado crear, así mismo, alrededor de 16,000 puestos para maestros adicionales. Pero no ha sido suficiente, según observamos en el clamor general, convertido en violencia extrema en las calles de París.

             A lo anteriormente explicado, debemos hacer hincapié en que, si bien Francia destina una cantidad elevada de dinero a la educación secundaria, París, la Capital, invierte menos por alumno de primaria que el promedio de los países industrializados. Y son estos niños las bases del éxito (o el fracaso) escolar en el futuro, según aseguran los investigadores pedagógicos.

La disconformidad crece, pero no como “la espuma del champagne”

            Resulta que el enojo de los jóvenes franceses se ha convertido en algo superlativo, impresionante, especialmente para aquellos pueblos conformistas, que todo lo aceptan con resignación suicida, si el término cabe. Los últimos resultados del influyente estudio internacional PISA, de septiembre del presente 2026, hacen ver la gravedad de los problemas que sufre el sistema educativo de esta nación. Incluso, la reforma de Macron para el ciclo superior de la preparatoria, es severamente criticado por los afectados; por ejemplo, la elección individualizada de materias de especialización, tenía como objetivo brindar más libertad a los estudiantes; empero, las numerosas combinaciones de materias, complican la planificación del horario y los estudiantes se quejan de jornadas más largas dentro de los centros de enseñanza.

            Los inconvenientes se extienden también a las Universidades, como hemos afirmado; y es cuando una profesora universitaria ha contado que, en un seminario con 50 estudiantes, en París, éstos tienen que traer sillas de salones aledaños o alternativamente tienen que sentarse en el piso. Resulta increíble en una nación considerada, desde siempre, del primer mundo desarrollado y que, en estos casos (y en otros), está en la misma dimensión de los países del tercer mundo subdesarrollado, en África, las Antillas y el resto de América Latina. Inconcebible para aquellos que admiran la cultura francesa y para aquellos otros que alardean de “los adelantos” propios de los franceses en este y en otros aspectos de sus vidas.

            En lo que estriba a las clases perdidas, el Tribunal de Cuentas calculó un 9 por ciento apenas de clases perdidas en los colegios públicos, durante el curso 2023/24; sin embargo, apenas un 12 por ciento de las horas canceladas a última hora, han sido sustituidas por otros maestros, de acuerdo a un estudio elaborado del año escolar 2024/25. Y es que los maestros franceses ganan ostensiblemente mal, en comparación con la paga que se les destina a sus colegas en los países vecinos (España, Portugal, Suiza y Alemania, para citar sólo cuatro ejemplos). Ese es otro grave problema que aumenta el descontento, la inconformidad, pero en el ámbito de los docentes. Y la situación se torna todavía más indignante cuando se sabe que los educadores galos de los colegios, tras 15 años de carrera, ganan alrededor de la mitad de lo que ganan sus colegas alemanes.

            Otra falla del sistema educativo francés radica en aquella promesa de igualdad, expresada por el gobierno, y que no se cumplió ni en mínimo aspecto. Y aquí encontramos otro severo contraste, porque los franceses se enorgullecen de su sistema educativo republicano en el que se remarca la urgencia, la responsabilidad, de brindar las mismas oportunidades a todos los niños, sin importar su procedencia u origen. Pero en la realidad, el éxito educativo en esta nación depende, en gran medida, del origen social de los padres de familia; es decir, los niños de familias más pobres también se ven afectados con mucha más frecuencia que los demás, por la suspensión de las clases en sus centros de enseñanza.

            Ante tal situación de disconformidad… una disconformidad que crece conforme pasan los días, que aumenta, que crece, pero no como la famosísima espuma del champagne francés, sino en forma de violencia, de destrucción en las calles y tiendas de París, que ahora parece una auténtica zona de guerra, con saqueos a esos mismos negocios incluso y muertes de manifestantes, más los miles de encarcelados por la policía, el ministro de Educación, Édouard Geffray –a quien se le pide su renuncia pronta e irrevocable-, ha sostenido conversaciones con representantes estudiantiles y pretende presentar las primeras decisiones para finales de este octubre del 2026. Pero el tema vuelve a complicarse porque el margen financiero del gobierno francés es muy limitado en estos momentos. Y aquí aparece otra problemática: si bien el presupuesto para el 2027 prevé alrededor de €1,200 millones adicionales para el Ministerio de Educación, se tiene contemplado eliminar puestos de profesores, en vista de la disminución del número de alumnos.

            La panorámica que presenta esta violencia manifiesta, explícita y con rasgos revolucionarios incluso, se ha visto insuflada por la actividad de los jóvenes en las redes sociales, donde suben videos en los que se pueden ver banderas palestinas, en clara oposición al genocidio que Israel lleva a efecto en la Franja de Gaza; y se escuchan consignas políticas que no tienen que ver nada con la lucha esencial y verdadera que los ha llevado a todos a las calles de París. Es decir, consignas que no tienen asidero en la problemática de la educación. Y mientras se presenta lo anterior, las barricadas en llamas y los enfrentamientos con la policía marcan la cúspide de la violencia desatada entre franceses contra franceses, jóvenes estudiantes contra el gobierno.

            Y para mayor indignación, el partido de izquierda radical, llamado Francia Insumisa (LFI), se ha acercado al movimiento estudiantil con la finalidad de infiltrarlo, manipularlo y hacerlo todavía más explosivo en contra de las autoridades gubernamentales. Todos conocemos de estos métodos subversivos, demagógicos, oportunistas e incendiarios de los comunistas. Es por ello que el gobierno acusa a LFI de instrumentalizar deliberadamente la ira de los jóvenes, una acusación que, como era de esperar, los marxistas rechazan categóricamente, basados en la mentira que siempre utilizan.

            Otros partidos, a escaso tiempo de la realización de elecciones presidenciales en Francia, como el derechista Frente Nacional (FN), encabezado por Marine Le Pen, echan más combustible a la hoguera para que el odio, la violencia y los enfrentamientos con la policía se conviertan en algo inmanejable para unos y otros. Cada uno de esos demagogos intenta ganar más votos de los muchachos descontentos; es decir, aquí se presenta perfectamente el viejo adagio popular que señala: “en río revuelto, ganancia de pescadores.” Eso es obvio en estos instantes en Francia.

La policía confiesa “pérdida de control”

            El pueblo de París (una vez más), le está ganando esta “guerra” a la policía enviada por el gobierno para contenerlo; incluso el propio Macron ha reconocido públicamente que se incurrió en “fallos en la anticipación y la inteligencia”, que dieron origen a los disturbios que todavía se mantienen a pesar de las semanas transcurridas; y cuando su ministro del Interior, Laurent Núñez, quiso renunciarle, Macron se aferró fuerte a su silla en el Palacio del Elíseo y le denegó esa posibilidad de marcharse y abandonar a la ciudad a merced de los manifestantes enardecidos. Así lo comunicó la misma sede gubernamental a los medios de prensa y a los franceses en general: “Laurent Núñez presentó al presidente su renuncia. Teniendo en cuenta la necesidad de un mando continuo de las fuerzas del orden en el contexto actual, el presidente de la República la rechazó.”

            El alto funcionario del gobierno tomó esa amarga decisión de marcharse para su casa, después de que las críticas arreciaron en contra de la gestión de la policía ante las protestas del 17 de octubre pasado y que derivaron en actos vandálicos contra comercios parisinos, que fueron saqueados por las turbas y se dieron enfrentamientos en otras ciudades del país. No sólo en la Capital. Con ello se demostraba sólo una cosa: que el control de la situación se le había escapado de las manos al gobierno, a la policía en específico.

            Los políticos de la oposición, haciendo uso de su consabida demagogia y oportunismo, como suele suceder en estos casos, exigieron la dimisión del ministro del Interior. Alegaron que fue testigo visual de los peores episodios de violencia urbana en varios años en Francia, en el marco de las protestas estudiantiles, protestas que han tomado otro rumbo y sentido, porque también ahora están clamando porque el alto costo de la vida disminuya. Lo cual significa que las protestas de los estudiantes por mejoras a sus instalaciones y modus vivendi en general, ahora tienen otra derivación y tiene que ver con el altísimo nivel del costo de la vida para los franceses, en un país extraordinariamente caro.

            Las autoridades han respondido a su manera; es decir, con bastonazos, gases lacrimógenos, mangueras con agua, balas de goma (y en otros momentos con proyectiles de verdad), y, en principio, con cerca de 2,400 personas detenidas en un solo fin de semana; con el resultado de casi 1,000 policías heridos y gendarmes en la misma precariedad. Los choques entre las autoridades uniformadas y los manifestantes civiles, se han producido en varias urbes francesas, con saldos considerables para ambos grupos. Incluso, varios alcaldes, entre ellos los de París, Marsella y Limoges (donde el edificio de la alcaldía fue consumido por las llamas), han criticado las actuaciones policiales, precisamente por los métodos de siempre que lo que hacen es insuflar todavía más la violencia y el enojo general de los manifestantes.

            Lo cual quiere decir que, cuando las personas en subversión observan los bastonazos de la policía contra algunos de sus compañeros en rebelión, deciden aplicar mayor violencia, generalmente con resultados catastróficos y sangrientos. Y, evidentemente, lo que la policía francesa ha estado haciendo es tratar de apagar “un incendio vertiendo gasolina sobre las llamas”, degenerando en un conflicto peor.

            En retorno a Emmanuel Macron, pidió a Núñez, después de rechazar su dimisión, que “tome todas las medidas necesarias para garantizar la transparencia sobre los fallos de anticipación e inteligencia que llevaron a la violencia, los destrozos y los saqueos de cientos de comercios”, según detalla el comunicado escrito y emitido por la Presidencia de Francia.

Ante la magnitud de los daños y para poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos, el mandatario Macron pidió al ministro del Interior que “ponga en marcha, lo antes posible y sobre el terreno, nuevos modos operativos para las fuerzas de seguridad interior, en la lucha contra los alborotadores.” Señala el comunicado de la Presidencia francesa. Y en una entrevista en el medio France Inter, el ministro en cuestión explicó que había presentado su renuncia al presidente, “porque soy responsable de todo lo que está ocurriendo. El despliegue policial que implementé era, en algunos aspectos, asimétrico en relación con el volumen de participantes (en las calles), ya que la participación fue claramente mayor de lo que habíamos previsto. Se produjo una pérdida de control –reconoció abiertamente-, por parte de la policía en algunas ciudades. Mis pronósticos estimaban 200,000 participantes para el sábado, mientras que la cifra final fue de 500,000 (manifestantes enardecidos). El mismo sábado ordené movilizar 60,000 policías, entre ellos todas las fuerzas móviles, gendarmes y agentes de policía. El reto ahora es cómo garantizar que esto no vuelva a ocurrir.” Puntualizó.

            En otras palabras más ligeras y entendibles, el primer “round” de esta pelea la ha ganado sobradamente la gente en las calles, avenidas, bulevares y plazas de París y demás ciudades en caos. Y lo han ganado con creces, aplicando una verdadera paliza a las fuerzas gubernamentales que, en muchos casos, tuvieron que huir desordenadamente y en desbandada ante la inusitada fuerza de los estudiantes y la suma de otras personas indignadas.

En la búsqueda de “un culpable”

            El primer ministro galo, Sébastien Lecornu, después de haber participado en una reunión de crisis en el Palacio del Elíseo, junto a sus colegas ministros y encabezada por el Presidente Emmanuel Macron, indicó a los periodistas que “el Ejecutivo francés trabajará para proteger las elecciones presidenciales del 2027; y, de acuerdo a los servicios de inteligencia, se trata de un movimiento de extrema izquierda el que puede activarse para cuestionar el calendario y la celebración de las elecciones presidenciales.”

            Por su parte, el mandatario Macron, durante una declaración solemne en la televisión, dirigida a todo el país, advirtió que “quienes intentaron atacar las Instituciones republicanas, tendrán que responder por sus actos ante la justicia. Responsabilizo por la violencia y los saqueos, a grupos de ultraizquierda y a delincuentes. Los autores de los disturbios serán perseguidos y castigados.” Aseveró.

            Es así como el Gabinete gubernamental tiene claro quiénes son los supuestos culpables e irá detrás de ellos, según ha hecho saber repetidamente: los comunistas franceses, quienes ya deben haber tomado debida nota del reto y la amenaza proferida por el gobierno.

            Mientras tanto, en las vías públicas de las principales ciudades del país, los disturbios crecían de manera incontenible contra el aumento del costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos. Los observadores imparciales han determinado que estos episodios que se viven actualmente en Francia, contienen una violencia extrema que los ha convertido en los más graves que ha vivido esta nación en décadas transcurridas.

            Así mismo se han visto protestas pacíficas en marchas callejeras; y una orquesta sinfónica, ya reconocida en estos avatares, ha protestado interpretando melodías en algunas plazas de París. Pero, a pesar de su naturaleza pacífica, la policía ha actuado en contra de ella y la ha dispersado. Luego, reaparece en otros puntos de la Capital. Sin embargo, lo que prevalece son los grupos violentos que atacan edificios públicos, saquean tiendas de lujo y supermercados y agreden a agentes y vehículos policiales. En Limoges –ya lo hemos reseñado-, incendiaron el edificio del ayuntamiento; en Marsella, vestidos de negro –lo mismo que en Barcelona, España-, individuos vestidos de negro, irrumpieron en el ayuntamiento y vandalizaron el edificio con grafitis anarquistas; y en Lyon, los manifestantes prendieron fuego a la oficina de turismo de la ciudad. Es cuando Macron los volvió a señalar, inculpándolos: “Los que destrozaron –amenazó el presidente-, atacaron tanto prefecturas como comercios, saquearon incluso nuestros ayuntamientos, serán perseguidos y castigados. No hay lugar para la violencia en Francia.”

            Una estimación de la policía indica que alrededor de 550,000 personas han participado en las manifestaciones en toda Francia; aunque el sindicato CGT calculó la cifra en 800,000 manifestantes.

            Las noticias sobre lo que sucede en este país europeo le han dado la vuelta al planeta entero y ello ha ocasionado que personajes de la actualidad, queridos y no queridos, respetados y no respetados, hayan brindado sus impresiones sobre lo que está sucediendo en Francia. Por ejemplo, Donald Trump no podía fallar en esta nueva oportunidad y señaló que los inmigrantes son los causantes de la ola de manifestaciones en esta nación e instó al gobierno galo para que endurezca sus normas migratorias. “¡Francia está en llamas! La inmigración de personas procedentes de un mundo totalmente diferente, personas con odio en el corazón, han destrozado a ese país que, en su día, fue grande. ¡Cierren sus fronteras y tomen el control, antes de que sea demasiado tarde!” Escribió en su plataforma Truth Social.

            Lógicamente y en honor a la verdad, lo aseverado por el presidente de los Estados Unidos, desentona con la realidad francesa, es impreciso, porque lo que ocurre en París y demás urbes no ha sido causado por los inmigrantes, sino, en principio, por los estudiantes y después por otros grupos que hemos identificado a lo largo de este reportaje. La aseveración de Trump muestra tres aspectos o estadios: uno, está mal informado sobre lo que sucede en Francia; dos, aprovecha el caos para atacar a sus enemigos permanentes, los inmigrantes; y tres, es un delirio de su cerebro enfermo. Nos inclinamos por las dos últimas opciones, si conocemos perfectamente a Donald Trump.

            Otro personaje de actualidad es la ecologista sueca Greta Thunberg, quien se ha hecho presente en Francia, propiamente en Saint-Denis, donde acudió al Instituto Paul-Eluard de esta ciudad y aseguró a los periodistas que preveía asistir a la gran manifestación convocada en París. La joven de 23 años de edad fue testigo de la reunión de unos 20 abogados franceses, quienes organizaron una “cadena de togas”, en apoyo a los estudiantes que protestan en toda Francia.

            La presencia de Greta en este país ha sido vista con agrado y buenos ojos. Por ejemplo, Marius Mesnil, co-secretario general de la Unión Sindical de los Liceos (USL), en Francia, que es la agrupación sindical de estudiantes de secundaria, expresó en la cadena de televisión BMFTV, que “nos alegramos de que se una a nosotros (la joven sueca) (y) el mayor número de personas. (Empero) no se trata de etiquetas ni de una persona en particular, sino de cuánta gente se suma al movimiento.” Dicha manifestación principal, una de las más grandes y multitudinarias que ha sido convocada, salió de la Plaza de Italia y arribó a Los Inválidos, cerca de Matignon, donde está la sede del gobierno y del Ministerio de Educación. La Unión Estudiantil hizo el llamado a participar bajo el lema: “No nos escuchan… iremos a buscarlos.” Tal el descontento y la ira desatada.

            En esto de los reclamos, de la violencia expresa en las calles de las principales ciudades de Francia, se ha dado gran cantidad de métodos para realizar los actos de rebeldía, para llamar la atención de las autoridades. Por ejemplo, últimamente han bloqueado Institutos, en protesta por las malas condiciones educativas que sufren los estudiantes. Ese mismo proceder lo han efectuado con las Universidades, no sin dejar de lado los choques furibundos con la policía que ha tratado de desbloquear esos edificios. Los sindicatos estudiantiles han informado que los alumnos han bloqueado unas diez Universidades en ciudades como París, Lyon, Estrasburgo, Montpellier y Marsella, entre otras más.

            Además, en el caso de un Instituto en Pantin, a las afueras de la Capital, fueron quemados contenedores a las puertas de ese mismo Instituto, con la intervención posterior de los bomberos. En otros, la intervención de efectivos especializados en antidisturbios, generó escenas de altísima tensión al enfrentarse con los estudiantes, quienes se mantenían en las puertas de los Institutos, sin permitir la entrada de nadie que no estuviera ligado con esos centros de enseñanza.

            Las estadísticas hablan de 356 Institutos bloqueados en principio; luego otros 338 el día anterior; mientras que la policía detenía a 625 personas y 83 agentes resultaban heridos.

            No obstante, la situación general ha adquirido en las últimas horas un sesgo político, debido al apoyo que ha brindado el candidato comunista, Jean Luc Mélenchon, a los manifestantes. De inmediato, el Poder Ejecutivo representado por Macron y sus ministros, deploraron la presencia de las izquierdas y lo han considerado un llamamiento a mayor violencia de la hasta ahora expuesta en las vías públicas. Sin duda, se trata de un acto demagógico de parte del comunista, quien intenta ganar votos entre la juventud, con vistas a las próximas elecciones nacionales que serán dentro de seis meses. Y, de paso, aprovecha para incendiar aún más la caótica realidad actual.

             También, los famosos “chalecos amarillos” se han sumado a los estudiantes en las calles, avenidas y plazas de París; adicionalmente a campesinos, la generación Z, profesores, activistas climáticos, jubilados y otros colectivos que se haría extenso nombrarlos aquí. Las redes sociales se han convertido en las mejores herramientas para convocar a los revoltosos, despistando por completo a las autoridades, que no aciertan a ver quiénes están detrás de los llamamientos a la lucha cívica. Incluso, tal es la desesperación del gobierno, que el primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó a la célula de crisis del gobierno para monitorear la situación.

            Hay quienes aseguran que “es la mejor manera de despedir a Emmanuel Macron de la presidencia”, con un levantamiento que ha superado todas las expectativas en Francia. Y uno de los sitios web creados para incentivar o insuflar el descontento, ha publicado textualmente: “Una ira que quienes están en el poder se niegan a escuchar. Hay ira en este país. Sube a las escuelas secundarias y Universidades, en rotondas, en barrios, en campos y en lugares de trabajo. Y esta ira no se escucha.

            “A los jóvenes, a los chalecos amarillos, al movimiento climático, a los barrios obreros, a los obreros, a los campesinos, a los jubilados, a los precarios, a los privados de empleo, a los beneficiarios de la RSA, a las personas sin hogar, a los enfermos a los que el presupuesto de la Seguridad Social quiere hacer pagar más, a los bomberos que carecen de recursos después de un verano de incendios, el gobierno responde con desprecio, negativa a escuchar, mentiras y represión.

            “Este es un momento serio.

            “Nuestras libertades bajo ataque.

            “El presidente Emmanuel Macron y su gobierno han decidido dar un paso más en la deriva autoritaria. Prohíben nuestras manifestaciones. Para Emmanuel Macron, sólo las organizaciones sindicales serían legítimas para hacer demandas. Esta decisión se toma sin ningún derecho. Va en contra de nuestra Constitución, que garantiza la libertad de expresión y la libertad de manifestación.

            “El artículo 2 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, que forma parte de nuestra Constitución, proclama: El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del Hombre. Estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y resistencia a la opresión.

            “Estas prohibiciones afectan a todo el país. En Bouches-du-Rhone todas las manifestaciones están prohibidas. En Lyon, todas las manifestaciones están prohibidas en la ciudad. En Lille, Niza, Rouen, Le Havre y Toulon, los centros urbanos están cerrados a los manifestantes. En París, nuestro viaje desde la Bastilla a la Ópera, está prohibido. Se imponen toques de queda en Marsella, Lyon, París y Perpiñán.

            “Pero el Estado somos nosotros, los ciudadanos. Son nuestros impuestos los que llenan las arcas. Depende de nosotros elegir dónde se debe gastar el dinero público.”

            Tales las proclamas. Tal la situación. La seriedad de la crisis que no encuentra salida y deja ver que las soluciones no se asoman siquiera en el horizonte. Arde París, arde Francia entera y otras naciones de Europa emulan este caos, desde Albania hasta Portugal, con la amenaza de que más países, más pueblos, en todo el orbe, hagan lo mismo que los franceses. Una prueba de que el gobierno reside en el pueblo y el Gabinete de turno es solamente un servidor más de ese pueblo. Arde París…


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