Tema
Esta es la Historia del Periodista Insultado por Donald Trump en la Oficina Oval de la Casa Blanca
Cada conferencia de prensa con Donald Trump se convierte en una batalla campal entre este energúmeno presidente de los Estados Unidos, quien cada vez acusa su estado de salud, desprendido de un cerebro que no funciona bien. Este reportaje trata de la última escaramuza sufrida por un periodista del diario británico The Independent. También, un análisis serio y profundo del daño cognitivo que sufre Trump
El comunicador se llama Andrew Feinberg y es quien asiste diariamente a la mansión del gobierno de los Estados Unidos, enviado por su prestigioso periódico, The Independent, para mejores señas... es un rotativo inglés, con el estilo, los rasgos y la calidad de la excelente prensa británica. En este aspecto, sobra cualquier otra presentación que hagamos de este personaje y del medio para el cual labora, pues todo es calidad, prestigio y es la representación de lo mejor a nivel mundial.
Con esos atestados, acudió normalmente, según lo hace a diario a la Casa Blanca y esperó pacientemente a que el regordete presidente "color naranja", con su incambiable y fea corbata roja se hiciera presente en la Oficina Oval, donde se supone que "trabaja" esta bestia llamada Donald Trump. Porque es una bestia, con todas sus letras y acepciones en todos los idiomas posibles.
Pero con este sujeto no hay nada seguro, mucho menos la tranquilidad y la armonía y lo que se perfilaba como una conferencia de prensa normal, pronto, a la primera pregunta que le fue formulada, la bestia explotó en una diatriba, plagada de insultos en contra del periodista. Este solamente le preguntó acerca de la iniciativa de los republicanos para contener el posible fraude en las próximas elecciones por el Congreso y el Senado, del 3 de noviembre próximo.
De hecho, una de las leyes más antiguas de los Estados Unidos, vigente desde la presidencia de Abraham Lincoln, sacó de quicio al presidente "naranja" y se precipitó con su andanada de exabruptos.
"Eso no fue lo primero que pensé cuando llegué a la Casa Blanca..."
Narra Andrew Feinberg que, en la visión (borrosa, pues en el sentido figurado no puede ver casi nunca la realidad que le rodea) de Donald Trump, él, el periodista y su medio The Independent,
Estuve allí como parte de lo que la administración
de Trump ha denominado el elemento de “medios secundarios” del grupo
de prensa de la Casa Blanca, que forma parte del grupo rotativo de medios de
comunicación que se reúnen para los eventos en el Despacho Oval. Por lo
general, soy el reportero designado para el grupo de prensa aproximadamente una
vez al mes, donde presento informes breves que detallan lo que sucede en el
Despacho Oval o en cualquier otro evento al que asiste el presidente.
Esta vez, mi única función era hacer preguntas.
Tenía una lista que había analizado con mis colegas en Nueva York,
pero decidí improvisar cuando un periodista publicó que Trump y
el vicepresidente J. D. Vance
planeaban presentar un nuevo programa y una línea telefónica para denunciar
irregularidades, con el fin de otorgar recompensas de hasta 30.000 dólares a
los supuestos denunciantes que expusieran delitos que la administración
considere un “fraude”.
Entonces Trump comenzó a vituperar ofensas en mi
contra.
Un evento en la Casa Blanca dio un giro inesperado
luego de que Trump desquitara su enojo contra mí y contra ‘The Independent’ por
hacer preguntas (Reuters)
Por hacer mi trabajo, me convertí en el blanco de
Trump y su equipo. Poco después, Trump me regañó y, en su cuenta de respuesta
rápida de la Casa Blanca me llamó “mongoloide tarado”, un insulto para
referirse a alguien con discapacidad intelectual y una expresión que yo jamás
usaría. Incluso el vicepresidente, en su cuenta oficial del gobierno, me tildó
de “imbécil”.
Todo por un evento que tuvo un inicio muy
ordinario. Los funcionarios de la Casa Blanca iban a entregar una recompensa a
Nick Shirley, el youtuber de derecha cuyos videos virales impulsaron la cruzada
del gobierno contra las guarderías y los servicios de atención médica a
domicilio en Minnesota
administrados o dirigidos por estadounidenses de origen somalí. Por su parte, Trump,
Vance e incluso Shirley actuaron como si la idea de recompensar a los
denunciantes fuera nueva y exclusiva de este gobierno, y el youtuber afirmó que
“nunca ha habido un incentivo para denunciar el fraude” en toda la historia del
país.
Como he dedicado la mayor parte de mi vida
profesional a cubrir la información del gobierno federal, sé que ya existe un
mecanismo para recompensar a los denunciantes, y sabía que Shirley, y los
demás, estaban completamente equivocados al respecto.
Desde 1883, una ley llamada Ley de Declaraciones
Falsas permite a los denunciantes demandar en nombre del gobierno federal para
recuperar fondos malversados de programas federales. Las compensaciones de
dicha ley son mayores que las que Trump sugirió a través de su programa.
Estas demandas, conocidas como casos qui tam,
suelen involucrar precisamente los tipos de fraude a Medicare y Medicaid que la
administración afirma estar combatiendo. Y a diferencia del relativamente
insignificante 1 % que Trump aseguró que se les podía otorgar a los
denunciantes, la Ley de Reclamaciones Falsas permite que quien denuncie
irregularidades y presente un caso qui tam reciba hasta una cuarta parte
de lo que el gobierno cobre.
Entonces, ¿por qué alguien usaría la “línea de
denuncias” de la administración cuando podría obtener mucho más dinero
utilizando el proceso probado y comprobado que existe desde los tiempos de
Abraham Lincoln?
Le hice esa misma pregunta al presidente y ¿cuál
fue su respuesta? “Porque es mucho dinero”.
Le preguntaron a Trump sobre su plan de pagar a la
gente para que delate el fraude gubernamental, y luego se centró en mí durante
el resto del evento. Trump me llamó “persona enferma” y cuestionó quién era yo;
luego, su equipo llevó las cosas a otro nivel (
“Con un 1 %, la gente ganará millones y millones de
dólares por denunciar lo que en realidad es un delito bastante rutinario, de
millones de millones. Pero estamos hablando de miles de millones, y
probablemente billones de dólares”, contestó Trump, quien tal vez no entendió
la pregunta o no pudo comprender que entre el 10 y el 25 por ciento es mucho
más que el 1 por ciento.
Puede que Trump no haya entendido la pregunta, pero
Vance sí, y estaba ansioso por generar controversia. Meses antes, tuvimos un altercado en la sala de prensa cuando le pregunté
sobre las operaciones bursátiles del presidente. Al parecer, el vicepresidente
no quedó satisfecho con la respuesta de Trump, así que intervino para calificar
la pregunta de “deshonesta” y sugerir que existen ciertos fraudes que quedan
fuera del alcance de la Ley de Declaraciones Falsas, lo cual es falso.
Al darse cuenta de que el vicepresidente lo había
dejado en ridículo, Trump me increpó sobre quién era yo, lo cual fue extraño
porque sin duda me había reconocido antes cuando me guiñó un ojo mientras Vance
pronunciaba su discurso al principio del evento.
He coincidido con él en el Despacho Oval, a bordo
del Air Force One y en innumerables ocasiones durante la década que he cubierto
sus mandatos, e incluso hemos hablado por teléfono en varias ocasiones.
Pero la interrupción de Vance obligó a Trump a
preguntar: “¿Quién eres?”.
Le respondí que soy Andrew Feinberg y que trabajo
para The
Independent.
Mientras la rueda de prensa continuaba, intenté
hacer más preguntas de la lista que había preparado, incluyendo una sobre sus
planes para renovar un popular campo de golf en Washington D. C. Pero una y
otra Trump se dirigía a mí con rabia.
Parecía que Trump me había señalado más de una vez,
pero en cada ocasión, al parecer, su intención era dirigirse al reportero de la
Agence France-Presse que estaba justo detrás de mí. Como desde mi perspectiva
parecía que me estaba señalando, empecé a hablar.
Eso no le gustó.
“No sé quién demonios eres, pero será mejor que
tengas cuidado”, largó, un comentario extraño teniendo en cuenta que me había
identificado hacía menos de 10 minutos.
Cuando sucedió lo mismo minutos después, perdió
completamente los estribos y me llamó “persona enferma”.
Añadió: “De hecho, creo que algo anda mal contigo”.
Para que conste, me hice un chequeo médico anual a
principios de este mes y puedo confirmar que gozo de perfecta salud.
Estaba haciendo mi trabajo y mañana haré lo mismo.
Arrebato
de Trump en la Oficina Oval genera cuestionamientos sobre su estado mental en
las redes sociales
Trump dirigió su ataque
contra Andrew Feinberg, corresponsal de ‘The Independent’ en la Casa Blanca
El reciente arrebato del
presidente de Estados
Unidos, Donald Trump,
en la Oficina Oval
ha reavivado las preguntas en las redes
sociales sobre su estado
mental.
Durante una rueda de prensa improvisada el
martes, Trump
arremetió repetidamente contra Andrew Feinberg, corresponsal de The
Independent en la Casa Blanca,
ordenándole que se callara, advirtiéndole que “tuviera cuidado” y calificándolo
de “persona enferma”.
“¡Esperen, esperen, esperen, esperen! ¡Silencio,
silencio!”, dijo Trump sentado detrás del escritorio Resolute, y siguió: “¿Qué
te pasa? ¿Estás enfermo?
De verdad creo que algo anda mal contigo”.
Los fragmentos del intercambio y otros
enfrentamientos con Feinberg se viralizaron rápidamente en las redes sociales,
acumulando millones de visualizaciones y miles de comentarios. Si bien Trump
tiene un largo historial de ataques contra periodistas —a quienes ha llamado
“traidores”, “estúpidos” y “desagradables”—, muchos usuarios expresaron su
asombro ante el nivel de ira que se manifestó el martes.
“Realmente da miedo”, escribió el estratega
político progresista Chris Sosa
en X. “Trump es un enfermo. Literalmente, algo no anda bien”, añadió Adam
Kinzinger, excongresista republicano de Illinois.
El arrebato del presidente Donald Trump en la
Oficina Oval el martes ha suscitado nuevas dudas en las redes sociales sobre su
estado mental (Getty Images)
Varios comentaristas sugirieron que el presidente
de 80 años estaba mostrando signos de deterioro mental, afirmaciones que la
Casa Blanca ha desestimado repetidamente, replicando que Trump es el presidente
más “avispado” de la historia estadounidense.
“Si Biden no estaba capacitado para hacer campaña,
entonces el deterioro
cognitivo de Trump debería descalificarlo para la presidencia”,
escribió el presentador de radio y comentarista político Mark Bland
en respuesta a un video de Trump gritándole a Feinberg.
Otros plantearon específicamente la posibilidad de demencia.
“Este tipo de agresión es un síntoma bastante
típico de la demencia y no sé por qué no estamos hablando más de eso”, escribió
un usuario de X.
“He cuidado a personas con demencia durante unos
ocho años de mi vida. La forma en que este hombre dijo 'silencio', junto con su
expresión facial, me hizo darme cuenta de que tiene demencia”, agregó otra persona.
Un tercer usuario comentó:
“Presenta síntomas de demencia con cuerpos de Lewy. Su comportamiento cambia de
repente”.
Trump también tuvo su cuota de defensores en línea,
incluido el vicepresidente J. D. Vance,
quien más tarde llamó a Feinberg “imbécil”.
“No sé quién
demonios eres, pero será mejor que tengas cuidado”, le dijo Trump en un momento
dado a Andrew Feinberg, de ‘ The Independent ’ (Getty Images)
Feinberg comenzó el martes preguntándole a Trump
sobre su cruzada contra el fraude, específicamente
sobre su nueva promesa de otorgar a los denunciantes el 1 % de los fondos
fraudulentos que descubran. Después de que tanto Trump como el vicepresidente
J. D. Vance respondieran, el presidente le preguntó a Feinberg: “¿Quién eres
tú?”.
Cuando Feinberg intentó más tarde hacer preguntas
de seguimiento, creyendo que Trump lo había señalado, el mandatario arremetió
contra él.
“No sé quién demonios eres, pero será mejor que
tengas cuidado”, dijo Trump en un momento dado. Minutos después, cuando
Feinberg mencionó el proyecto de renovación del campo de golf del presidente,
este le gruñó que se callara y lo llamó “enfermo”.
Trump es la persona de mayor edad que jamás haya
sido investida presidente en EE. UU. Y su estado de salud mental y física ha
sido objeto de creciente interés público, tras episodios de
aparente somnolencia diurna, hematomas en las manos e hinchazón en
los tobillos.
Numerosos expertos en salud se han pronunciado al
respecto.
Los expertos han estado cuestionando la salud del
presidente, a pesar de que tanto Trump como sus médicos han confirmado que goza
de buena salud (Reuters)
“El presidente padece somnolencia diurna severa”,
declaró en mayo el doctor Jonathan Reiner, analista médico de CNN. Añadió: “Y el
insomnio crónico es una enfermedad grave. Puede aumentar el riesgo de demencia
y provocar una disminución de las funciones cognitivas en las personas
mayores”.
Asimismo, el mes pasado, la doctora Bandy Lee,
psiquiatra forense y social que anteriormente impartió clases en las
universidades de Harvard
y Yale, describió a Trump como “un individuo muy inestable mentalmente que se
ha vuelto mucho menos estable con el tiempo”.
La Casa Blanca ha rechazado enérgicamente las
afirmaciones de que Trump esté enfermo o no sea apto para el cargo.
“Si grazna como un pato, en realidad podría
tratarse simplemente de un médico chapucero demócrata”, declaró anteriormente a
The Independent el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle.
“El presidente Trump es el mandatario más avispado,
accesible y enérgico de la historia estadounidense, y cualquier supuesto
profesional médico que se dedique a realizar diagnósticos a distancia o a
especulaciones falsas con fines políticos está claramente incumpliendo el juramento
hipocrático que ha prestado”, agregó.
La Casa Blanca también atribuyó los hematomas
recurrentes en las manos de Trump a los frecuentes apretones de manos y afirmó
que la insuficiencia venosa crónica había sido la causa de la hinchazón de sus
tobillos. En respuesta a las afirmaciones de que el mandatario se ha quedado
dormido en público, la cuenta de respuesta rápida de la Casa Blanca publicó
capturas de pantalla de presentadores de noticias con los ojos cerrados,
insinuando que se habían quedado dormidos.
Trump también ha insistido en que goza de una salud
excelente, y afirmó tras un
examen físico realizado en mayo que “todo [había salido]
perfectamente”.
Las encuestas indican que una gran parte de los
estadounidenses están preocupados. En una encuesta de YouGov realizada en abril, el 48 % de los
encuestados afirmó que Trump había sufrido un deterioro cognitivo leve o
significativo.
El
médico de Trump debe permanecer a menos de tres minutos del presidente en todo
momento, revela informe
La estricta norma que exige
mantener al personal médico cerca del presidente se mantiene vigente pese a los
informes oficiales favorables sobre su salud y a su tendencia a ignorar las
recomendaciones de sus médicos
Según un informe publicado por The
Wall Street Journal, el médico personal de Donald Trump
debe permanecer en todo momento a no más de tres minutos de distancia del
presidente.
Aunque contar con atención
médica las 24 horas es habitual para los presidentes de Estados
Unidos, la norma pone de relieve las estrictas medidas de seguridad
médica que rodean al
mandatario de mayor edad en asumir la presidencia del país. El
exmédico de la Casa Blanca
Jeffrey Kuhlman explicó que, durante otros gobiernos, siempre había un médico y
un profesional de enfermería de cuidados intensivos a menos de dos minutos de
distancia del presidente.
El protocolo está bajo la supervisión del capitán
de la Marina y médico Sean Barbabella. La medida se mantiene pese a los
informes oficiales que describen el estado de salud de
Trump de manera muy favorable y a su costumbre de ignorar las
recomendaciones médicas. Mientras tanto, el mandatario cuenta con atención
médica permanente y personal preparado para responder ante cualquier
emergencia.
Barbabella, un médico militar de 56 años que prestó
servicio en Afganistán
antes de incorporarse a la Casa Blanca, es responsable de evaluar la salud del
presidente, de 80 años, y elaborar los informes médicos que se hacen públicos.
Una persona familiarizada con la rutina de
Barbabella en la Casa Blanca declaró a The Wall Street Journal que los
asesores suelen salir de la habitación durante las consultas médicas de Trump.
También describió el trato del médico con sus pacientes como “discreto y
directo”.
El médico personal de Donald Trump debe permanecer
en todo momento a no más de tres minutos de distancia del presidente, según un
informe de ‘The Wall Street Journal’
(Reuters)
Aunque es habitual que el personal médico
permanezca cerca del presidente, los informes de Barbabella sobre su salud han
llamado la atención por sus valoraciones especialmente favorables. En un
informe de mayo de 2026, el médico señaló que “un electrocardiograma (ECG)
analizado con inteligencia artificial estimó que su edad cardíaca, un indicador
reconocido de la salud cardiovascular, era unos 14 años menor que su edad
real”.
Pese a recomendarle que bajara de peso, mejorara su
alimentación, hiciera más ejercicio y redujera el consumo de aspirina,
Barbabella ofreció una evaluación muy positiva del estado físico del
presidente.
El Dr. Sean Barbabella, un médico militar de 56
años que prestó servicio en Afganistán antes de incorporarse a la Casa Blanca,
es responsable de evaluar la salud del presidente, de 80 años, y elaborar sus
informes médicos públicos (AP)
“El presidente Trump continúa gozando de excelente
salud, con un buen funcionamiento del corazón, los pulmones y el sistema
neurológico, así como un excelente estado físico general”, señaló Barbabella.
“Su exigente agenda diaria, que incluye numerosas reuniones de alto nivel,
compromisos públicos y actividad física regular, sigue contribuyendo a su
bienestar general. Su rendimiento cognitivo y físico es excelente”.
“Está plenamente capacitado para cumplir con todas
sus funciones como comandante en jefe y jefe de Estado”.
El informe se suma a una larga serie de
evaluaciones médicas que han destacado de manera muy favorable la salud de
Trump. En 2015, Harold Bornstein, quien fue su médico personal entre 1980 y
2018, publicó un comunicado en el que aseguraba que la “fuerza física y la
resistencia” de Trump eran extraordinarias y afirmaba que sería “la persona más
sana jamás elegida presidente”.
Sin embargo, en 2018, Bornstein reconoció ante CNN que Trump había
dictado el contenido de aquella declaración. “Él dictó toda la carta. Yo no la
escribí, solo la fui improvisando sobre la marcha”, admitió.
Bornstein murió en 2021.
Un exmédico personal de Trump admitió que el propio
mandatario había dictado íntegramente una famosa carta de 2015 en la que se
afirmaba que sería el presidente más saludable de la historia (AFP/Getty)
También persisten las dudas sobre hasta qué punto
Trump sigue las recomendaciones de sus médicos. Durante un mitin en Ohio la semana pasada, el
presidente reconoció abiertamente que ignora los consejos médicos sobre la
elevada dosis de aspirina que toma a diario, un tema que Barbabella abordó en
su informe reciente.
“Tomo una aspirina al día”, dijo Trump a sus
seguidores. “No sé si funciona, pero psicológicamente siento que la necesito.
Me dijeron: ‘¡Señor, no la necesita!’”.