América Central




MANAGUA-(Especial para The City Newspaper) Cuando su compañero de vida
–no esposo, pues no sabemos si realmente están casados-, consolidó la dictadura
en este país, al margen del mismísimo Partido
Sandinista, ella apareció. Él, es Daniel Ortega, el dictador de Nicaragua;
y ella, su mujer, Rosario Murillo, uno de los personajes más siniestros e
impresentables (fea a la vista), que haya surgido en el istmo centroamericano.
Una vez que Ortega yacía sólido en su silla dictatorial, Rosario Murillo
apareció al lado de él y desde entonces, no han quedado dudas de quién es el
cerebro pensante (a pesar de sus desajustes evidentísimos), y quién es el que
obedece y no tiene capacidad o inteligencia para absolutamente nada. Es decir,
la del “cerebro” es ella, quien es la que realmente manda en esta nación,
atrapada en esta dictadura corrupta, ineficiente, distribuidora del hambre, la
miseria y todas las lacras sociales que pueden atacar a un pueblo.
Cuando decimos “cerebro” al referirnos a Rosario Murillo, estamos escribiendo de su facultad para pensar un poquito nada más y lo expresamos en comparación con Daniel Ortega, el analfabeto que ha llegado hasta allí, hasta el poder absoluto de Nicaragua y todavía no nos explicamos cómo demonios ha podido alcanzar dicho poder. No usamos el sustantivo “cerebro” para hacer notar una inteligencia que evidentemente y convincentemente ella no tiene, porque, en parte, es un ser que piensa en sucesos, artilugios y situaciones reñidas con la cordura y con la realidad del mundo que todos percibimos y en el que todos vivimos cotidianamente.
Política y administrativamente, Daniel Ortega la ha nombrado “vicepresidenta”, pero todos sabemos que es la dictadora no oficial, la que manda y des-gobierna (porque es incapaz de ejercer el gobierno), en este país. Casi todos la conocen perfectamente en Nicaragua y el calificativo que mejor la describe es el de “bruja profesional”, una criatura que, además de horrenda, dueña de una apariencia verdaderamente fea, no hace nada por mejorarla y por el contrario, hace mucho por empeorarla, en su defecto. Llena de collares con piedras extrañas, lo mismo que decenas de pulseras en sus muñecas y brazos y aretes estrafalarios y extravagantes, cuelgan a ambos lados de su horroroso rostro que invita a los interlocutores de esta mujer, a mirar hacia otro lado y así evitar el disgusto de verla frente a frente.
Como bruja que es, detesta a la Iglesia Católica, a los sacerdotes y demás religiosos, a los que ha perseguido sin tregua, lanzando a Daniel Ortega en “una cruzada” que se parece a la Inquisición al revés; es decir, las brujas en clara persecución de los religiosos o del clero, en lugar de éstos a las hechiceras, tal y como ocurrió en la Europa Medieval. Ella, además de acusar a los sacerdotes de “terroristas espirituales”, un concepto salido desde las profundidades de su mente desquiciada y de su espíritu que navega en aguas oscuras y densas, es quien ha ordenado a su esposo sin carácter y con una personalidad deficitaria, que los persiga, les congele sus cuentas en los Bancos nicaragüenses, los encarcele o los haga marcharse al exilio y una vez logrado esto, les quite la nacionalidad a todos ellos.
Hace pocos días, el Colectivo Nicaragua Nunca Más, denunció una nueva escalada represiva contra la Iglesia Católica nicaragüense, después de la detención de unos 12 sacerdotes, “algunos de ellos con paradero desconocido y en situación de desaparición forzada”, denunciaron ante la prensa internacional. El nuevo ataque de parte de la dictadura Murillo-Ortega, se concentró en la Diócesis de Matagalpa, que estuvo liderada por el obispo Rolando Álvarez, detenido en meses anteriores, encarcelado y deportado a inicios del presente 2024. Detrás de esta nueva envestida, ha quedado claro que aquella que está detrás de esas acciones policiales, arbitrarias por demás, es Rosario Murillo, quien está dispuesta a acabar con “la luz” que irradia el cristianismo y hacer prevalecer, en su lugar, las artes oscuras que ella maneja, que ella practica y en las que ella cree. Esta declaratoria “de guerra” contra los clérigos y la Institución católica, surgió después de las protestas populares acaecidas en el 2018, cuando la Iglesia se puso al lado del pueblo que vociferaba por el final de la dictadura, por elecciones libres y por la llegada de la democracia.
¿Pero quién es este personaje estrafalario que se sienta al lado de Ortega y que es quien dirige a Nicaragua en todos los aspectos? Rosario Murillo es la co-dictadora (no co-presidenta, como insisten los veleidosos en llamarla); es la ideóloga, la que marca el paso y la naturaleza de la espiritualidad del régimen, ministra, poetisa y mística, incrustada en el seno del Estado; y es la persona más temida en toda Nicaragua, pues, con un solo movimiento de una de sus manos, puede enviar a la muerte a cuantos y a quienes ella desee, sin pasar previamente por los juzgados que están completamente plegados a favor de la dictadura. Ella es quien gobierna (o des-gobierna para ser más precisos) en Nicaragua, ella es la que manipula, maneja a placer y dicta las órdenes a su analfabeto esposo, Daniel Ortega, y ya no disimulan nada esa posición de la Murillo, cuando aparecen juntos en las celebraciones o manifestaciones aupadas por la camarilla dueña del Estado. De tal manera, podemos decir que Nicaragua no tiene un dictador… sino, una dictadora, quien, a pesar de no estar declarada plenamente, ejerce como tal…
Los nicaragüenses al unísono, saben que, en la intimidad de Rosario Murillo, lleva a cabo sus prácticas esotéricas: tiene una biblioteca personal en su residencia, recargada mayoritariamente de libros ocultistas que manda a traer del extranjero; echa las cartas del tarot, ofrece conferencias sobre el tema ocultista a sus seguidores (porque tiene a una gavilla de estos creyenceros que la siguen); da consultas gratuitas a quienes se las piden, especialmente a personal de los ministerios del gobierno y amistades cercanas y regala figurillas de extraña apariencia, pócimas, perfumes de olores extravagantes y “sobrenaturales”, lo mismo aretes, collares y pulseras. Sus ropas la delatan como una sacerdotisa de lo oculto y se rumora que está más cercana de Satanás que de los seres de luz, de los que nos hablan los Evangelios en la Biblia.
Quien haya viajado a esta ciudad, azotada por el terremoto de 1972 y que dejó profundas cicatrices en su fisonomía urbanística, y lo haya hecho recientemente, habrá notado con claridad la mano (o mejor dicho, la sombra) de Rosario Murillo, que se ha ensañado contra el antiguo paisaje citadino, cuando ha ordenado pintar con colores extraños y extravagantes los edificios, le ha cambiado el rumbo, la orientación con respecto a los puntos cardinales, a las calles y avenidas y ha puesto adornos que son difícilmente identificables por el común de las personas que por allí transitan. Los árboles también juegan un papel esotérico de importancia trascendental, en la cabeza torcida de la Murillo, la dictadora con plenos y absolutos poderes en este país del istmo centroamericano.
Observarla a ella en persona, es detener la mirada en la enorme cantidad de anillos que pueblan sus dedos o en los collares que cuelgan de su arrugado cuello, de una piel, golpeada por el paso de los años (nació en Managua, un 22 de junio de 1951), pulseras lapislázuli, turquesa y otras gemas extrañas con las que se reviste de pies a cabeza y que no son otra cosa que amuletos que la defienden y protegen contra la mala suerte y le ayudan a cumplir sus más caros anhelos y uno de ellos, quizás el más importante: mantenerse en el poder hasta que “el más allá” donde flotan los espíritus que moderan su existencia y así lo determinen y dictaminen.
Con mayor detalle, hemos de describir que lleva cinco sortijas en cada dedo (haga usted la multiplicación 5 x 10 dedos de sus dos manos), y el antebrazo forrado por un brazalete de plata, grabado con la mano de Fátima, el signo de protección entre judíos y musulmanes. ¿Pero de dónde sacó esta impresentable mujer todo ese universo de creencias y “disonancias” con la lógica, el racionalismo y la realidad? Su madre, llamada Zoilamérica (lo mismo que su hija exiliada en Costa Rica), Zambrana Sandino, era oriunda de Niquinohomo, una comunidad que siempre se ha destacado por ser cuna de espiritistas y hechiceros, los más célebres de Nicaragua, por añadidura. Y de acuerdo a las palabras del segundo esposo de Rosario Murillo, el periodista Anuar Hassan, Zambrana leía las manos, consultaba la Ouija (el tablero demoníaco cuyo centro se mueve solo o por la interferencia de las almas); y decía que se comunicaba constantemente con su pariente, César Augusto Sandino, el héroe del sandinismo, fundador de ese partido y rebelde en contra de la dominación norteamericana y la dictadura de la familia Somoza. Rosario, incluso, asegura que su hijo Juan Carlos, es la reencarnación (así como se lee), de Sandino. Y lo jura, lo asegura y lo vuelve a asegurar sin ambages ni resquemores, pues también (cómo no) ella cree en las vidas que se suceden detrás de otras vidas…
Su hija, Zoilamérica Naarváez Murillo, quien en su momento denunció a su padrastro Daniel Ortega, de haberla violado sexualmente varias veces, cuando era apenas una niña, dijo al programa Nicaragua Investiga, acerca de su madre, la dictadora del país: “Cuando una persona intenta estar tan alejada de la realidad como lo está ella, tiene que recurrir a creencias que la hagan salir de este mundo de alguna manera.”
Esa es la mujer que azota a los cristianos y al clero católico nicaragüense, la que dialoga con lucifer en persona cada noche y la que ve moverse los objetos en la casa presidencial, por la voluntad y acción de las almas que gravitan en el más allá. Y esa es la dictadura que ensombrece y empobrece a Nicaragua, un sincretismo que se nutre del comunismo primitivo, la tiranía al mejor estilo cubano/castrista, la lucha contra las cosas de Dios, el personalismo de Daniel Ortega y Rosario Murillo y la brujería, que es la esencia, la sustancia que alimenta a este extraño y único gobierno en su naturaleza, en toda América Latina. Según el escritor Sergio Ramírez Mercado, exiliado en España, “(…) ahora las reuniones del gobierno se hacen alrededor de una estrella ardiendo, de cinco puntas. Es increíble. Se traza un círculo y los ministros se sientan alrededor. Es como un aquelarre (una fiesta de brujas). Y utilizan un dron para que se vea la estrella completa.” Mientras tanto, cada día abandonan al país miles de nicaragüenses, hastiados por la horrenda realidad que los golpea y no les permite progresar.
CIUDAD DE GUATEMALA-(Especial para The City Newspaper) Un día se le libera, otro día se le da casa por cárcel, al tercer día se le devuelve a la penitenciaría en el cuartel militar donde estaba confinado; y al cuarto día, un juez revoca lo anterior y le devuelve a su residencia. Esa es la inestable, insegura e inhumana situación policial del periodista José Rubén Zamora Marroquín, ex dueño de ElPeriódico, una publicación que desapareció en su Guatemala natal, debido a los reportajes de “alto voltaje” que en él se hacían y que incomodaron a la élite gobernante. Por eso, crearon toda una novela en torno a Zamora Marroquín y le han encerrado con base en cargos ficticios y en medio de una de las peores injusticias llevadas a cabo en esta nación centroamericana.
La única verdad subyacente en este caso, es el temor que desató este editor y publicista y su grupo de redactores, al poner en alto relieve y a la vista de todos sus lectores, la naturaleza de los políticos, jueces y fiscales del país. De tal manera, había que acallarlo de alguna forma, hasta que lo consiguieron con base en ardides, en jugarretas nada limpias, hasta llevarlo a prisión.
En una entrevista que brindó a la cadena de noticias estadounidense CNN, José Rubén Zamora Marroquín manifestó que, si bien estaba en su casa de habitación, esperaba que, en cualquier lapso de tiempo, tocaran a su puerta los fiscales y la policía para llevarlo de nuevo a la celda de donde con mucha dificultad salió.
Sin embargo, eso no es lo peor que está sufriendo este comunicador de la prensa, sino la soledad, la inmensa soledad a la que lo han condenado sus colegas, reunidos en el gremio de los periodistas guatemaltecos; lo mismo con las organizaciones de derechos humanos a nivel internacional, que solamente emiten comunicados muy breves acerca de su situación penal y judicial, pero, en el plano práctico, para ayudarlo, es muy poco lo que hacen, casi nada…
Lo cierto es que, en torno a su caso, el Supremo de este país ha detenido recientemente la orden de regresar a la celda de la prisión a Zamora; lo cual significa que, con este amparo, la Corte Suprema de Justicia (CSJ), ha impedido el mandato judicial de reingreso en una cárcel militar. Fue un amparo provisional a su favor y dejó en suspenso la resolución dictada en noviembre del año pasado por la Sala Segunda de Apelaciones, que ordenaba su ingreso al cuartel militar donde lo habían confinado anteriormente, acusado por lavado de dinero y otros activos, que ha sido la invención hecha por la fiscalía general de la República en su contra.
Lo que pesa sobre el periodista guatemalteco en estos instantes, es la prisión preventiva, mientras permanece en espera de la repetición de su juicio. Anteriormente, en un primer proceso, se le condenó, el 14 de junio del 2023, a seis años de cárcel; y desde entonces, sus abogados defensores han luchado denodadamente porque se le repita el proceso y que la Cámara de Amparo y Antejuicio de la CSJ, le mantenga las medidas sustitutivas dictadas el 26 de agosto del 2024, por el Tribunal Noveno de Sentencia Penal, que decretó el arresto domiciliario en favor de José Rubén Zamora Marroquín. Anteriormente, este personaje de la vida pública guatemalteca, había permanecido por espacio de 812 días en la cárcel militar Mariscal Zavala, ubicada en Ciudad de Guatemala, luego de su detención el 29 de julio del 2022.
Desde esa fecha, la vida del periodista se ha asemejado a una auténtica “montaña rusa” debido a los cambios en su prisión, a los maltratos que ha recibido de parte de sus celadores, los guardias en el cuartel militar señalado y la insistencia, fuera de todo registro, de parte de la fiscalía y de los juzgados, por mantenerlo siempre en prisión sin ninguna prerrogativa adicional que le pudiera ser beneficiosa.
Al principio, cuando dio inicio la persecución en su contra, Zamora Marroquín vio la forma como su periódico era allanado constantemente por la policía, las oficinas registradas, hasta que tuvo que cerrar la edición impresa o en papel, para quedarse únicamente con la modalidad del periódico digital o en internet. Pero, debido a la misma situación procesal que estaba enfrentando, tuvo que despedir a todo el personal que laboraba en su empresa, mismo que ha sido perseguido también por la fiscalía general y cerrar definitivamente lo que los guatemaltecos conocieron con el nombre de ElPeriódico. La lucha que siguió la ha estado librando en los tribunales del país, con la encarcelación, el traslado hasta su casa, la nueva orden de devolverlo al cuartel militar y ahora la resolución para que se quede en su vivienda en condición de detenido provisional.
La Corte Suprema de Justicia (CSJ), que le ha otorgado recientemente estas medidas sustitutivas, consideró que no había riesgo de fuga ni peligro de obstaculización a la averiguación de la verdad. Sin embargo, antes de esta decisión de la CSJ, Zamora Marroquín iba a comparecer en una audiencia ante el juez que, supuestamente, le iba a dictar el nuevo ingreso a prisión. “Vengo preparado para cualquier escenario –dijo el periodista minutos antes-. Es incesante la persecución de esta célula criminal donde participa el Ministerio Público (fiscalía) y otros grupos fascistas. (Tanto el Poder Judicial como la fiscalía, se han gastado en mi caso más de Q25 millones (de Quetzales, moneda guatemalteca, que equivalen a unos €3,1 millones), por una supuesta imputación de lavado de US$30,000, algo que se tachó de francamente ridículo. Y mientras me persiguen a mí, esta estructura criminal (en la llamada “Corte profunda”), protege a narcotraficantes.” Denunció ante la prensa que le tomaba sus declaraciones.
Sin exasperarse ni un momento, José Rubén Zamora sigue siendo fiel a la franqueza que lo ha caracterizado toda su vida y ante cada pregunta hecha por sus colegas de la prensa, especialmente los corresponsales extranjeros, ha respondido con su habitual sinceridad en referencia a sus enemigos enquistados en la CSJ guatemalteca.
Indicó que acudirá todos los miércoles al Ministerio Público (MP), para firmar el documento que da fe de que se mantiene dentro del país, de la Capital, y no se ha escapado, tal como temía Consuelo Porras, su archienemiga y jefa del mismo MP. “Voy a estar en los límites que me fueron impuestos”, destacó Zamora y añadió repetitivamente: “Soy inocente y es francamente devastador que me fabriquen casos que ensucian a mi familia y mi patrimonio. A estas alturas –continuó diciendo-, aquí o en Mariscal Zavala (el cuartel militar donde estuvo recluido), voy a enfrentar a estos jueces y fiscales corruptos.” Añadió, bajando un poco el tono de su voz, que el Tribunal Noveno es “ecuánime y correcto”, porque en su día le otorgó medidas sustitutivas y ha suspendido la audiencia en la que se tenía previsto revocarla a petición de la Sala Segunda de Apelaciones.
“Seguiré con tranquilidad, con serenidad, recibiendo las infamias de fundaterror (así llama a la organización Fundación Contra el Terrorismo), y sus monigotes que no se cansan de tirar veneno e insultar. Eventualmente, me va a tocar a mí perseguirlos a ellos legalmente en su debido proceso.” Amenazó.
Un repaso de su situación judicial, nos dice que está acusado de lavado de dinero y otros activos, chantaje y tráfico de influencias; también de conspiración para la obstrucción de la justicia y uso de documentos falsificados. Estaba preso en el cuartel del ejército guatemalteco, Mariscal Zavala, donde sufrió incontables violaciones a sus derechos que como ser humano debían ser garantizados desde el día de su ingreso; pero el juez Erick García Alvarado, del Juzgado Segundo de Primera Instancia Penal, le permitió salir de la cárcel y ser beneficiado con el arresto domiciliario. La resolución del Tribunal Noveno y del Juzgado Segundo, indica que han quedado desvanecidos los peligros de fuga y de obstaculización a la averiguación de la verdad. Por ello, han permitido que José Rubén Zamora Marroquín continúe con su defensa desde su domicilio. Ante esta nueva situación carcelaria, la Fiscalía, encabezada por Consuelo Porras y la Fundación Contra el Terrorismo, presentaron recursos de apelación, pero no vieron el éxito en sus intenciones contra el comunicador.
Desde el gremio internacional de periodistas, Zamora ha recibido el apoyo moral de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), de la Red Centroamericana de Periodistas y de Reporteros sin Fronteras, organismos que han exhortado a la CSJ de Guatemala para que le den la libertad plena y para que se ponga punto final a esta persecución de una vez para siempre.
Por el momento, se está a la espera de la repetición del proceso judicial y el resultado del mismo; mientras Zamora disfruta de su casa, en un ambiente familiar muy distinto al sufrido en el cuartel castrense Mariscal Zavala
NUEVA YORK, USA-(Especial para The City Newspaper) De acuerdo a la profunda psicosis que sufre Donald Trump, el mandatario estadounidense, podemos esperar cualquier cosa de él… ¡Cualquier cosa! Aunque cada una de ellas, reñida con la cordura (padece una evidente y aumentativa esquizofrenia), con el sentido común y con la bondad.
Fue en ese marco, cuando Trump otorgó el indulto, inesperado y sorpresivo, al ex presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, enjuiciado y encarcelado por tráfico internacional de drogas, con destino a los Estados Unidos. Pero Trump, de manera inaudita y sin que mediara una explicación levemente satisfactoria siquiera, lo excarceló y lo hizo dueño nuevamente de su libertad.
Fue pocos días después cuando este abogado de 57 años de edad, al haber terminado su segundo período presidencial en la centroamericana Honduras (gobernó del 2014 al 2022), la DEA estadounidense se hizo presente allí donde estaba, sin importar su reciente investidura como presidente y que en esos instantes ya era una figura propia de la historia contemporánea de esta nación, lo esposaron, con las manos hacia la espalda y, cabizbajo, lo llevaron a un centro de detención en lo que bien podría titularse: “De la presidencia a la cárcel.”
Fue entregado a las autoridades extranjeras bajo la ley de extradición que él mismo aprobó, cuando fue presionado para que lo hiciera por la embajada de USA en Tegucigalpa, en el 2012. JOH, según la ironía de la vida, era el presidente del Congreso hondureño cuando se aprobó dicha ley, cuyo peso caía directamente sobre él en aquel momento cuando fue aprehendido y subido ipso facto a un avión norteamericano, para ser llevado, encarcelado y procesado por tráfico ilegal de estupefacientes.
Cuando Donald Trump, en una de sus primeras acciones después de haber entrado nuevamente a la Casa Blanca, lo sacó de la cárcel en Nueva York, Juan Orlando Hernández (JOH, según se le conoce en su natal Honduras), estaba purgando una sentencia por 45 años en la cárcel. Es decir, iba a salir completamente avejentado, anciano, apoyándose en un bastón y aquejado de una o muchas enfermedades propias de su edad.
Hace pocos días, el mismo JOH aseguró a la prensa que en los Estados Unidos se le ha anulado la condena y se ordenó también, eliminar la acusación en su contra. En concreto, una Corte de Apelaciones llevó a cabo esta acción; o sea, la anulación de la condena a 45 años de prisión por narcotráfico y comercio ilegal de armas, que le fue impuesta en el 2024. Fue liberado por orden de Donald Trump, al mismo tiempo que se entrometía en las elecciones hondureñas (en noviembre pasado) y ejercía una fortísima presión porque Nasry Asfura llegara al Palacio Presidencial en Tecucigalpa, en calidad de nuevo presidente de esta nación del istmo que une a las Américas, tal y como aconteció al final, cuando Asfura ganó los comicios ante Salvador Nasralla, el eterno candidato izquierdista que lo ha intentado todo para ser mandatario de Honduras, pero que ha perdido una tras otra, todas las elecciones en las que ha presentado su nominación. Y en esta ocasión se escuchó nuevamente su argumento, su queja doliente de, “me robaron las votaciones (los candidatos contrarios).”
La esposa de JOH, llamada Ana García, conversó, por su lado, con los periodistas hondureños en la propia Capital de este país y ratificó la información: “La Corte ha anulado la condena y la sentencia y ordena al juez Kevin Castel, eliminar la actuación (…). Se elimina por completo la condena, (y) los cargos injustamente presentados han sido desestimados. No existen más.” Varios de los comunicadores ahí presentes, quienes conocen a JOH a cabalidad, pues trabajaron en la Casa de Gobierno durante sus dos períodos presidenciales en los que allí estuvo, se volvieron a ver interrogados, ya que muchos, en Honduras, no creen ni un ápice que este ex mandatario sea inocente, como lo ha dicho contundentemente Donald Trump. Si recordamos con propiedad, JOH fue acusado en el 2024 y condenado en una Corte de Nueva York, donde fue llevado esposado de manos y pies, por introducir, siendo presidente de la República, cientos de toneladas de drogas a los Estados Unidos, en alianza con capos, como el famosísimo mexicano Joaquín “el chapo” Guzmán, también hoy preso a cadena perpetua en una cárcel de máxima seguridad en USA.
Por su parte, siempre en los Estados Unidos, en una ciudad sin identificar, pues teme regresar a Honduras, Juan Orlando Hernández manifestó a la prensa en una conferencia virtual: "Es un borrón completo, es justicia total. Se lo dije a mi familia, se lo dije a la Corte en Honduras, se lo dije a la Corte en los Estados Unidos. Hoy el sistema de justicia de los Estados Unidos me da la razón. Fui víctima de un montaje, creado por Joe Biden (ex presidente estadounidense antes de esta nueva administración de Donald Trump). Hace cuatro años me sacaron de una forma oprobiosa del país, por una venganza política de aquellos que, acosándome ahí, querían esconder sus propios delitos. Soy víctima de una venganza de los capos que extradité (y) muchos de ellos declararon en mi contra en la Corte de Nueva York.” Si recordamos bien, un testigo que declaró en contra de JOH, dijo que este ex presidente había dicho en su momento que “voy a meter la droga a los gringos en sus propias narices y no se van a dar ni cuenta.” JOH lo niega, según era de esperar. “Jamás dije eso”, se defendió.
Ciertamente, ha quedado libre de toda acusación y causa judicial en los Estados Unidos. Puede desplazarse por el inmenso territorio de USA sin ningún temor y en completa libertad; pero el peligro a ser detenido, no ha terminado para él.
En Honduras son muy pocos los compatriotas que creen en su inocencia. Incluso, el hecho de que su hermano, “Tony” Hernández, esté encarcelado en los mismos Estados Unidos por el mismo motivo por el que fue extraditado JOH, dice mucho acerca de su culpabilidad, según razonan muchos hondureños. Y si nos remitimos a las pruebas que supuestamente existen en su contra, el asunto se complica para JOH. Por eso es mejor no viajar a su patria… por el momento y quizás por muchos años más…
Para ser más claros y precisos, el fiscal general de la República, Johel Zelaya, exhortó a los organismos de seguridad en el interior de Honduras y a INTERPOL (Policía Internacional), para que ejecuten una orden de captura, emitida por este funcionario, contra el ex mandatario Juan Orlando Hernández. Una prueba convincente de que el asunto por el que fue extraditado a EE.UU., todavía no ha sido completamente zanjado y está muy lejos de concluir para él. “Hemos sido lacerados por tentáculos de la corrupción y por las redes criminales –explicó y recordó el fiscal de Honduras-. Informo al pueblo hondureño que he instruido a la ATIC (Agencia Técnica de Investigación Criminal) y también exhorto a los organismos de seguridad del Estado y a nuestros aliados internacionales, como ser la Interpol, a ejecutar la orden de captura internacional contra el expresidente Juan Orlando Hernández, acusado por los delitos de lavado de activos y fraude.” Así, según texto escrito por el fiscal en su cuenta en la red social X. De tal manera, si JOH pusiera un pie en el aeropuerto internacional de Toncontín, en Tegucigalpa, sería inmediatamente apresado y llevado ante un juez de este país.
Específicamente, los delitos que pesan en su patria contra él, están asociados a un caso millonario que, en su momento, también recayó sobre empresarios, diputados y personas particulares y que se trató de un desvío de recursos económicos del Estado, con el objetivo de financiar la campaña política de JOH, en el 2013. Hemos de señalar que, además del jefe del Ministerio Público de Honduras o fiscal general, Johel Zelaya, muchos otros hondureños estarían muy felices de atrapar a JOH, procesarlo y pudrirlo en una celda en su país de origen; y el peligro de ser aprehendido está latente, porque la orden de captura internacional está en manos de Interpol, porque, a pesar de que quedó libre de toda culpa en los Estados Unidos, en Honduras, por el contrario, su imagen está severamente dañada y cuestionada por la justicia y por ello, la orden que se ha emitido en su contra. De hecho, en cualquier otro país adonde viaje este ex mandatario, corre el riesgo de ser capturado y tiene que cuidar sus pasos hacia dónde va, con quiénes camina y quiénes se le aproximan. No es fácil lo que vive actualmente este personaje.
El Departamento de Estado de USA publicó en aquellos días que Juan Orlando Hernández, alias JOH, de 53 años de edad y ex presidente de Honduras, iba a tener su primera comparecencia en la mañana del 22 de abril, ante el juez de primera instancia, Stewart D. Aaron, en un tribunal federal de Nueva York, luego de ser extraditado desde Honduras. Un tribunal federal reveló hoy los cargos de tráfico de drogas y armas, en una acusación enmendada contra Hernández.
Más específico aún y en forma textual, la acusación en aquella oportunidad dijo: “La acusación formal alega que, desde al menos alrededor del 2004, hasta alrededor del 2022, incluso, Hernández, que fue presidente de Honduras durante dos mandatos, participó en una conspiración corrupta y violenta de narcotráfico, para facilitar la importación de cientos de miles de kilogramos de cocaína a los Estados Unidos. Hernández supuestamente recibió millones de dólares para usar su cargo público, las fuerzas del orden público y el ejército, para apoyar a las organizaciones de narcotráfico en Honduras, México y otros lugares.
”Juan Orlando Hernández, el reciente expresidente de Honduras, supuestamente se asoció con algunos de los narcotraficantes más prolíficos del mundo, para construir un imperio corrupto y brutalmente violento, basado en el tráfico ilegal de toneladas de cocaína a los Estados Unidos.
”Se alega que Hernández usó sus vastos poderes políticos para proteger y ayudar a los narcotraficantes y líderes de los cárteles, alertándolos sobre posibles interdicciones y permitiendo la violencia fuertemente armada para apoyar su tráfico de drogas. Felicito a los fiscales de carrera del Distrito Sur de Nueva York, por sus incansables esfuerzos para desarticular todo el ecosistema del tráfico de drogas ilícitas, desde traficantes callejeros hasta un ex líder mundial, y todo lo demás.” Manifestó el fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Damian Williams.
Y la administradora de la DEA, Anne Milgram, añadió a las palabras anteriores: “La extradición de hoy, muestra claramente que la DEA no se detendrá ante nada para perseguir a los actores políticos más poderosos que participan en el tráfico de drogas, la violencia y la corrupción.
”La investigación de varios años de la DEA, reveló que Juan Orlando Hernández, el ex presidente de Honduras, fue una figura central en una de las mayores y más violentas conspiraciones de tráfico de cocaína del mundo. Hernández usó las ganancias del narcotráfico, para financiar su ascenso político y, una vez elegido Presidente, aprovechó los recursos policiales, militares y financieros del gobierno de Honduras, para promover su plan de narcotráfico. Este caso debería enviar un mensaje a todos los líderes políticos del mundo que comercian con posiciones de influencia, para fomentar el crimen organizado transnacional, de que la DEA no se detendrá ante nada para investigar estos casos y desmantelar las organizaciones de narcotraficantes que amenazan la seguridad y la salud del pueblo estadounidense.” Puntualizó.
De acuerdo con esta misma acusación, JOH protegió, desde la presidencia de la República de la cual él era su cabeza, a algunos de los mayores narcotraficantes del mundo, incluido su hermano y ex miembro del Congreso Nacional de Honduras, Juan Antonio Hernández Alvarado, alias “Tony” Hernández, contra la investigación que contra él cursaba por miembros de la policía nacional hondureña y la DEA norteamericana; contra su arresto y su extradición. JOH hizo que se proporcionara también información militar y policial confidencial, a los traficantes de drogas, con el propósito de ayudarles a transportar toneladas de cocaína, a través del territorio hondureño, con destino de los Estados Unidos. Incluso, el ex mandatario ordenó a miembros fuertemente armados de la Policía Nacional de Honduras y del ejército, que protegieran los cargamentos de drogas, mientras transitaban por el territorio de este país centroamericano; y permitió, además, la violencia brutal.
El mismo documento acusatorio explica: “Como congresista, luego presidente del Congreso Nacional de Honduras y finalmente Presidente de Honduras durante dos mandatos, Hernández supuestamente recibió millones de dólares en ganancias de la cocaína que usó para enriquecerse, financiar sus campañas políticas y cometer fraude electoral, mientras el pueblo de Honduras soportaba condiciones de pobreza y violencia desenfrenada.
”Desde, por lo menos 2004, las organizaciones de tráfico de drogas en Honduras, han trabajado para recibir toneladas de cocaína, enviadas a Honduras desde, entre otros lugares, Colombia y Venezuela, a través de rutas marítimas y aéreas. Estas organizaciones luego transportaron la cocaína hacia el oeste en Honduras hacia su frontera con Guatemala y, finalmente, al norte hacia los Estados Unidos. Durante este tiempo, los miembros de esta conspiración transportaron más de 500,000 kilogramos a través de Honduras y hacia los Estados Unidos (…).
”Según se alega, como congresista y luego Presidente de Honduras, Hernández se asoció con el ex líder del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, alias ‘el chapo,’ entre otros individuos. Aproximadamente en 2013, mientras Hernández estaba haciendo campaña para convertirse en Presidente, aceptó aproximadamente 1 millón de dólares en ganancias del narcotráfico de Guzmán Loera. Hernández envió a Hernández Alvarado (su hermano) y un asociado, armados con ametralladoras, a cobrar el soborno de 1 millón de dólares de Guzmán Loera. A cambio, Hernández prometió seguir protegiendo las actividades del narcotráfico del cártel de Sinaloa en Honduras.”
El documento acusatorio es sumamente extenso; fue redactado en el momento cuando JOH estaba preso en una celda en Nueva York y no había la menor duda de su culpabilidad, hasta que Donald Trump lo indultó y cuyos motivos de este indulto todavía yacen opacos o sin mucha claridad para desentrañarlos. Unos dicen que lo hizo el mismo día de las elecciones en Honduras, en noviembre pasado, para favorecer a la imagen del partido de candidato Nasry Asfura, a la postre el ganador de esos comicios, y al que perteneció también JOH. De ese modo, con la libertad del ex presidente, la imagen del partido quedaba completamente limpia, según explican los analistas políticos del por qué esta determinación de Donald Trump.
En todo caso, JOH fue imputado por tres cargos: 1. Conspiración para importar cocaína a los Estados Unidos, con una sentencia mínima obligatoria de 10 años de Prisión y una sentencia máxima de cadena perpetua, que es lo que sufre en estos instantes su hermano “Tony” Hernández; 2. Por usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos durante la conspiración para importar cocaína; y por poseer ametralladoras y dispositivos destructivos para promover la conspiración de importación de cocaína, misma que conlleva una sentencia mínima obligatoria de 30 años de prisión y una sentencia máxima de cadena perpetua; y 3) por conspiración para usar y portar ametralladoras y dispositivos destructivos durante la conspiración de importación de cocaína, y poseer ametralladoras y dispositivos destructivos para promover la conspiración de importación de cocaína, que conlleva una sentencia máxima de cadena perpetua.
Este caso fue procesado por los fiscales federales adjuntos del Distrito Sur de Nueva York, Jacob H. Gutwillig, Michael D. Lockard, Jason A. Richman y Elinor L. Tarlow.
Algunas preguntas que surgen debido a este inesperado indulto son: ¿Pidió Asfura, el entonces candidato a la presidencia de Honduras, al propio mandatario estadounidense, Donald Trump, que liberara a su amigo? ¿Fue el propio Trump, por decisión suya, muy personal, quien decidió sacarlo de prisión, porque consideró que JOH le hizo favores durante su primera administración, en específico contra el trasiego de drogas y en la que estuvo trabajando de lleno la DEA en territorio hondureño? ¿Fue indultado porque Trump le guardaba cariño y se consideraba amigo de JOH? Y la más creíble y posible dice: ¿Lo indultó para permear con esta decisión en el resultado de las elecciones hondureñas de noviembre pasado y con la imagen limpia de JOH, el partido político de Asfura quedara también limpio de cara a los votantes?
No se sabe con certeza. Lo cierto es que el ex mandatario ha quedado en libertad; aunque con el peligro de ser capturado por Interpol, porque se acaba de dictar una orden de aprehensión internacional de parte del fiscal general hondureño, según vimos en las líneas anteriores de este mismo reportaje.
En todo caso, y en resultado, JOH subió un video en sus redes sociales en el que señala que es inocente y que su acusación fue parte de una conspiración de la izquierda radical y funcionarios de la anterior administración de Joe Biden, en los Estados Unidos. Agradeció sentidamente al actual mandatario de USA, Donald Trump, “por reconocer la justicia en mi caso y haberme concedido el indulto, después de haber permanecido más de tres años en una cárcel de Nueva York, donde en junio del 2024 fui condenado a 45 años de prisión por narcotráfico y comercio ilegal de armas. Una vez más, quiero agradecer al presidente Donald Trump (…), así como por las fuertes palabras muy claras al pueblo hondureño. Por eso estoy agradecido que haya mostrado el interés en el destino de nuestra nación y ha comprendido la importancia de una Honduras segura, fuerte, próspera, mientras trabajamos para hacer a las Américas grandes de nuevo, el liderazgo del presidente Trump ha hecho toda la diferencia y agradezco profundamente. Hoy estoy de pie, tomado de la mano de Dios, con la esperanza y la convicción que vamos a salir adelante. Y hoy debo decirlo con mucha claridad: fui víctima de una conspiración de la izquierda radical, no solo de Honduras, sino de otros países, pero también de funcionarios del gobierno de la administración Biden.”
Añadió que, sacarlo de su país, fue parte de un acuerdo para destruirlo políticamente: “Quisieron asesinarme moralmente, borrar mi nombre y desterrar mi legado. El juicio que enfrenté fue fundamentalmente manipulado, construido sin evidencias sobre las acusaciones de los mismos habitantes, cuyos cárteles y redes nosotros destruimos.”
Y un detalle que no se debe dejar pasar por alto, se fundamenta en el hecho de que Juan Orlando Hernández escribió, el pasado 28 de octubre del 2025, cuando cumplió 57 años de edad, una carta a Donald Trump en la que le pedía el indulto, precisamente. El estadounidense tomó nota de la misiva y el pasado 29 de noviembre, dos días antes de que se efectuaran las votaciones en Honduras, Trump hizo el anuncio que conmovió a toda la ciudadanía hondureña y también latinoamericana, de que indultaría a JOH.
¿Cálculo político de parte de Trump? Posiblemente, porque, como hemos expresado anteriormente, el conservador Partido Nacional de Honduras, a la postre ganador de las elecciones hondureñas, es el mismo de JOH y el de Nasry Asfura, el “bendecido” del presidente norteamericano. Dejaba, de esa manera, tendido una vez más “en la cuneta” a Salvador Nasralla, del Partido Liberal, quien se quejó una y decenas de vez más, de la intervención directa y descarada de Trump en los comicios de Honduras.
Asfura ganó con el 40,20 por ciento de los sufragios, unos 1,130,230 votos; versus el 39,47 por ciento de Salvador Nasralla, traducidos en 1,109,830 votos. El objetivo de Trump había sido alcanzado: un presidente más en América Latina dentro de su órbita de influencia o el capitalismo de derechas que identifica al pensamiento del mandatario estadounidense. Y, lo cierto es que… Juan Orlando Hernández alcanzó su ansiada libertad; perooooooo… ¿Será capturado por Interpol? Si esto ocurriere, difícilmente (casi imposible), no sería indultado en Honduras, donde el poder de Trump (ni su interés tampoco), podrá hacer mucho en su favor. Por lo pronto, la libertad de JOH sigue pendiendo de un hilo… un delgadísimo hilo.
