DEL EDITOR

Mis opiniones a lo largo de más de 35 años en la prensa escrita de Alemania y los Estados Unidos    

José Angel Lagos-Jiménez -Editor/Fundador-

El Poder de Influencia de Gianni Infantino en la FIFA Parece Haber Llegado a Su Final

ZÜRICH, Suiza-(Especial para The City Newspaper) No sabemos si Gianni Infantino, presidente de la FIFA, dio el primer paso y fue él quien se acercó a la familia política de Donald Trump, a los judíos Kushner; o fueron ellos los que hicieron sonar el “tintineo de las monedas” para que el metalizado Infantino volviera la mirada hacia ellos y les diera todo el interés que requerían. Lo cierto es que, durante sus reiteradas estadías en los Estados Unidos, el país supra-capitalista por antonomasia, el suizo-italiano Infantino quiso amarrar un contrato con los Kushner, siempre sedientos de riqueza –más de la que ya poseen-, en el que los hebreos iban a tener una importante parte económica en los futuros Mundiales de Futbol. Estaba decidido para que ello se diera, así… de cualquier manera y a su manera.

            En todo caso, a raíz de esta “jugarreta” en la que la FIFA, sus futuros socios (los familiares del inaceptable e indigerible Donald Trump, judíos para mejores señas), las distintas federaciones afiliadas a la FIFA y por supuesto, él mismo, iban a ganar millones de millones cuando el balón echara a rodar nuevamente en el próximo Mundial a celebrarse en España, Portugal y Marruecos. Fue cuando los mismos federativos se percataron cabalmente de lo que sobrevendría e hicieron todo lo posible para que esa “fiebre del oro” se atenuara un poco en el alma del ítalo-suizo.

La UEFA encendió las alarmas

            En otro reportaje nuestro, en The City Newspaper, detallamos la forma como los dirigentes de la UEFA, la federación europea, se manifestaron contra los planes de Gianni Infantino, proyectos que le hubieran abierto una enorme puerta a la familia Kushner-Trump para que, poco a poco, con ese poder de convencimiento y expansionismo financiero que caracteriza a los judíos, se adueñaran de la FIFA en el transcurso del tiempo.

            Un comunicado reciente, emitido por la confederación europea, dejó ver que “otros miembros de la familia del fútbol tienen la misma posición nuestra con respecto al presidente de la FIFA y su directorio.” Es decir, la pérdida de confianza total, a pesar de que Infantino informó hace pocas horas que retiraba sus planes de vender una participación en el Mundial a los Kushner-Trump; un anuncio que fue recibido en Europa con profunda satisfacción; pero, al mismo tiempo, exigió que los responsables “de planes secretos que se tramitan por vía rápida, rindan cuentas. (En este contexto) el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, perdió la confianza de la confederación europea y otros muchos miembros de la familia del fútbol. No podemos seguir así, con maniobras secretas llevadas a cabo a un ritmo frenético, orquestadas por personas sin rostro y cuyo interés por el deporte es dudoso (…).” Reza el comunicado oficial de la UEFA en relación con este opaco caso que ya tenía a los Kushner frotándose las manos por el dinero, los millones de euros y dólares que iban a recibir cuando participaran de las ganancias de los Mundiales.

            Lo peor para Infantino se fundamenta en que esta posición de la UEFA se ha producido a pocos meses de la elección del presidente de la FIFA, en marzo del 2027, en la cual, indudablemente, este gánster ítalo-suizo presentará su re-elección. Si tiene algo de vergüenza dará un paso al costado y se retirará definitivamente de la cabeza de la FIFA, pues ya se sabe alrededor del orbe la clase de material que lo compone, “la madera de la cual está hecho”: podrida, corrupta, sucia, llena de amaños, jugarretas a espaldas de los honestos y con una voracidad por los millones de dólares, sólo vista en su antecesor en el cargo, el también suizo Joseph Blatter, quien, como recordamos, salió por la puerta de atrás, en clara huida y en dirección a los tribunales de justicia donde fue acusado por supra-corrupto.

            Los dirigentes de la UEFA afirmaron que trabajarán en colaboración con otras federaciones para reflexionar sobre lo sucedido, elaborar un plan y una revisión “que deber ser exhaustiva y profunda. (Y) no debe descartarse ninguna opción. La actual dirección de la FIFA no sólo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol.” Reafirmaron los europeos.

            La problemática se escapó al dominio que ejercía Infantino en el mundo del fútbol, porque la oposición de las federaciones internacionales a su proyecto, fue casi unánime. Por ello, se vio obligado a renunciar a dichos planes de crear una sociedad entre la FIFA y otros inversionistas (los Kushner-Trump, los mismos que tienen en pie de guerra al pueblo de Albania por un motivo financiero de parecido talante). De hecho, Infantino iba a crear una especie de filial que se iba a llamar FIFA Forward Enterprise (FFE), completamente abierta a los inversionistas privados y cuyo objetivo iba a ser encargarse de gestionar las actividades comerciales y los eventos del organismo, incluida la Copa del Mundo por supuesto.

            Retrocediendo un poco en el tiempo, tan sólo unos pocos días atrás, recordamos que Infantino hizo público su plan el martes 28 de julio y fue masiva e instantáneamente rechazada, primero por la UEFA, que llegó a amenazar incluso con no participar en las próximas competiciones de la FIFA, incluido el Mundial próximo; y después se le sumaron al enojo la Concacaf y la Federación asiática. Infantino y su grupo de avorazados judíos, quedaron “en el limbo”, sin saber cómo reaccionar ante tal situación.

            Una vez que se conoció la marcha atrás que dio el gánster suizo-italiano, los europeos hicieron público su agradecimiento: “La UEFA agradece a todos los aficionados, ligas, clubes, jugadores, particulares, federaciones y confederaciones que se opusieron a esta iniciativa, así como a los numerosos primeros ministros, jefes de Estado y comentaristas que han demostrado al presidente de la FIFA que el fútbol no está en venta. Esta es una victoria para todo el fútbol (…). La tarea de reconstruir con confianza a la FIFA no ha hecho más que empezar.” Lo cual significa que comenzará con la no re-elección de Gianni Infantino quien tendrá que irse para la casa como un desempleado más o pedirle trabajo a los Kushner en Nueva York o a su gran amigo Donald Trump, con quien ha compartido amenazas, amaños y demás bajezas que le vimos antes y durante el recién finalizado Mundial en Norteamérica.

Infantino más debilitado que nunca

            La Copa del Mundo recién terminada en México, Estados Unidos y Canadá, a pesar de lo que digan muchos comentaristas deportivos, no estuvo a la altura de lo que siempre se espera de este certamen de balompié: la deshonestidad campeó desde antes de que diera inicio, los desaires, como aquel a la Selección de Irán, a la que Trump no le permitió permanecer en territorio estadounidense más allá de la celebración de sus partidos y tuvo que regresar al norte mexicano, donde, a duras penas, se le permitió pernoctar, entrenar y pasar su estadía dentro del Mundial. Luego, el deseo irracional, gansteril de Infantino por favorecer a Argentina, y la manera tan descarada como hizo que los árbitros se plegaran a sus deseos, todos ellos sujetos sin personalidad, sin moral, a quienes, con toda seguridad, o les pagaron sus buenos cheques para tal propósito o les amenazaron con quitarles el gafete de la FIFA, si no hacían a los argentinos nuevamente campeones del mundo.

            Muchos de los comentarios que escuchamos de aficionados se fundamentaron en la decepción, el enojo y la impotencia al observar a Infantino y a su gavilla de deshonestos, en sus intentos por ayudar a una Argentina que practicó un fútbol de poco fuelle, nada agradable y donde sus jugadores trataban de detener a sus adversarios en el campo de juego con base en patadas, juego artero y demás fechorías propias de esa nacionalidad.

            Aunque no solamente los seguidores del balompié se mostraron enfadados con lo realizado por el polémico y nada fiable Infantino, sino que su asesor principal, Carlos Cordeiro, presentó hace pocos días su renuncia a la FIFA, en protesta por el plan de su ex jefe suizo-italiano, de privatizar el Mundial, expresamente con la familia política de Donald Trump, los judíos Kushner. “Yo no participé en la propuesta (de Infantino) –aseguró Cordeiro-. La FIFA ya dispone de recursos financieros extraordinarios.” Añadió que siempre estuvo en desacuerdo con el plan de vender el 20 por ciento de una nueva subsidiaria que iba a administrar los derechos comerciales y mediáticos del Mundial, según lo ha informado Sky News, que tomó las declaraciones de Cordeiro.

            Explicó a la prensa que la FIFA dispone de miles de millones de dólares en reservas y sin deuda y aseveró que “es un mal acuerdo para las asociaciones miembro, un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro del deporte” lo que Infantino se proponía hacer. “No es necesario ceder una participación permanente del activo más valioso del fútbol, para recaudar US$4,200 millones” a favor de la FIFA. Manifestó este ex asesor del ente futbolístico y puso sobre la mesa una serie de dudas sobre el proceso, la supervisión, los beneficiarios y las ganancias que iban a obtener los inversionistas o la familia de Trump.

            Habló también con amargura sobre toda la gestión realizada por Infantino y por sus proyectos que, en lugar de beneficiar al fútbol, iban a ser su desgracia, como la creciente comercialización del balompié inter-selecciones, la ampliación del Mundial de Clubes y lo peor ha sido, en su opinión, sus vínculos y negocios espurios con el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. “Todo ello jugará un papel decisivo en las próximas elecciones por la presidencia de la FIFA”, en las que Infantino resultará “mal parado”, vaticinó.

            En este punto preciso, quienes han seguido el quehacer diario de Gianni Infantino en la cabeza de la FIFA, aseguran que “la continuidad suya enfrenta su mayor desafío hasta ahora, tras la polémica generada (por él mismo), por su plan de privatizar el Mundial.” Una iniciativa sumamente peligrosa, pues los eventuales dueños de este certamen iban a disponer a placer lo que iba a ocurrir dentro de las Copas del Mundo: decidir cuántos equipos estarían en dichos certámenes, cuáles podrían ser campeones (sino repasemos el reciente caso de Argentina, el capricho de Infantino); sobre las sedes de los Mundiales y demás tópicos que sólo competen actualmente a la FIFA y a su numeroso grupo de filiales repartidas en toda la geografía del planeta. Dichosamente abandonó este plan descabellado, ante la presión tan fuerte que le presentaron las confederaciones.

            Hoy y ahora, Gianni Infantino luce más debilitado que nunca, desde que llegó a la presidencia de la FIFA en el 2016 y ha sido reelegido sin oposición en dos oportunidades más. Es tan precaria su situación, que antes de que confirmara en abril pasado su candidatura para seguir al frente de este organismo, ya contaba irrestrictamente con el apoyo de Confederaciones de África (CAF), Asia (AFC) y Suramérica (Conmebol); es decir, más de 200 de las 211 federaciones miembro de la FIFA le habían dado su apoyo formal para que continuara en la cúspide del organismo rector del balompié mundial, según había informado el famoso periódico inglés, The Guardian.

            Y ahora, el portal de la alemana Deutsche Welle (La Voz de Alemania), pone el epitafio a Infantino de esta manera: “Su plan para abrir a la inversión privada la gestión comercial de sus principales torneos, entre ellos el Mundial y el Mundial de Clubes, puso en riesgo ese respaldo que tenía garantizado.”

            Claramente, hubo reuniones mediante video-conferencia, según lo asegura The New York Times, de la UEFA y la Concacaf (confederaciones de Europa, Norteamérica, Centroamérica y el Caribe), en las que evaluaron el plan de Infantino y se decidió también el futuro de este sujeto, tan mafioso, tan desacertado, tan polémico y tan desleal a los preceptos de la FIFA, que superó a su predecesor, el también suizo Joseph Blatter.

Retiro de su proyecto para salvar lo poco que queda de sí mismo

            Ciertamente, al verse acorralado por la determinación de las principales confederaciones que existen alrededor del mundo, a instancias de la UEFA, Infantino parece haberse dicho a sí mismo que era mejor “perderla sencillo antes que perderlo doblemente.” Por ello, retiró su plan privatizador y dejó en la estacada a los Kushner, los judíos voraces por el dinero de otros. Después, en cato seguido, su intención era salvar su permanencia al frente de la FIFA; pero, parece, según lo que hemos analizado en las líneas anteriores en este mismo reportaje, ese intento de nada le ha servido al personaje cuya calvicie se ha hecho mundialmente famosa en los últimos meses.

            Y el influyente periódico The New York Post, refiriéndose a este caso, publicó que “el boicot europeo y su división interna, serían las razones por las que la FIFA descartó el plan de privatizar el Mundial de fútbol.” Y recordó que el plan contemplaba vender una participación minoritaria en una nueva empresa comercial que controlaría la Copa del Mundo y estaría valorada en unos US$20 millones; un acuerdo en el que participaría Joshua Kushner, hermano del yerno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y fundador de Thrive Capital, firma de capital de riesgo.

            El mismo periódico enfatiza que, después de lo visto con la FIFA en Zürich y la polémica que se ha desatado en torno a este asunto, “fuentes familiarizadas con la operación aseguraron que no prosperará. No les gusta nada de esto (a los Kushner). No tienen ninguna intención de seguir involucrados en este lío. Kushner encontrará otra forma de participar en este sector. Esto se está convirtiendo en una pesadilla para la marca.” Dijo una fuente que pidió su anonimato.

            En palabras menos técnicas y menos elegantes, Gianni Infantino se colocó a sí mismo la soga alrededor de su cuello y se ahorcó de cara a su futura reelección, porque la UEFA, supuestamente, ya maneja un posible reemplazo del suizo-italiano y sería el ejecutivo Nasser al-Khelaifi, presidente del club francés Paris Saint-Germain. Y, ante el derrotero que han llevado los hechos, creemos que la suerte del actual jerarca está echada…

            En el seno de la FIFA, en Zürich, se murmura en los pasillos y lo que se dice no es nada halagador. Por ejemplo, “un peso pesado” de la organización aseveró que “fuimos engañados” y dio a entender que el enfado es de muchas personas que están deseosas de deshacerse de Infantino en las próximas elecciones. Partiendo de ese enojo casi generalizado, el periodista independiente francés, Romain Molina, ha confirmado que “la continuidad de Gianni Infantino como presidente de la FIFA está en serio peligro. Hay una rebelión federativa en contra de su plan (…). Las declaraciones incendiarias de Kevin Lamour, director de Operaciones de la FIFA, fueron motivadas por el hecho de que él sabe que el secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom, se ha distanciado de Infantino y está tramando un golpe. El personal de la FIFA fue engañado por Infantino (…). Ha llegado el momento de que los dirigentes políticos del fútbol se hagan las preguntas correctas y tomen las decisiones adecuadas. La paranoia está en su punto máximo, al igual que las intrigas políticas: Infantino ha perdido el control de la FIFA y pronto perderá su trabajo. La alineación política incondicional con Donald Trump, es una de las razones por las cuales Infantino se quedó sin el apoyo de la mayoría de los otros funcionarios de la FIFA.” Escribió el reportero en su cuenta en X.

            En otros términos, ser amigo de Trump es para cualquier persona más o menos decente, una razón fortísima para enfilarse por el camino del desprestigio; y parece que Gianni Infantino, desde un primer momento, buscó congraciarse con la amistad del gringo, visitándolo varias oportunidades en la Casa Blanca, fotografiándose con él allí donde pudiera y compartiendo palcos en los estadios durante el último Mundial. El presidente de la FIFA buscaba con afán pertenecer al reducido club de sátrapas amigos de Trump, en el que están así mismo, el criminal Benjamín Netanyahu, dictador de Israel; Javier Milei, el estrafalario presidente de Argentina; Nayib Buckele, presidente de El Salvador; y Mark Rutte, secretario general de la OTAN. Pero como sucede en casi todos los casos, se aplicó aquello de “dime con quién andas y te diré…” la clase de degenerado que eres. Allí comenzó el declive, la caída, el desplome y la desgracia de Infantino que le llevará a ser un ciudadano común cuando pierda las siguientes elecciones dentro de la FIFA.

Presión desde todo el orbe

            Como sabemos, la primera federación que se opuso abiertamente a la ambición de Infantino, fue la UEFA; pero después le siguieron las demás alrededor del mundo. La Concacaf, que abarca a las naciones de América del Norte, Central y del Caribe, fue la segunda que se unió a los europeos en contra del presidente de la FIFA.

La Confederación Asiática de Fútbol fue la tercera que se solidarizó con la UEFA y la Concacaf, para rechazar el plan impulsado por Gianni Infantino y reclamó una revisión urgente del sistema de gobernanza del organismo. Con los asiáticos, ya eran tres grandes bloques organizacionales, deportivos y geográficos, que se oponían a las maniobras espurias del ítalo-suizo.

            El comunicado oficial de los asiáticos manifestó “nuestra profunda preocupación por los acontecimientos de los últimos días y compartimos las objeciones planteadas por las confederaciones europea y norteamericana. (Porque) la propuesta genera incertidumbre en la comunidad futbolística mundial y pone en riesgo la unidad del deporte. El debate ha llegado a punto en el que la posibilidad real de un boicot al Mundial de la FIFA ha entrado en el discurso público, una situación que debería preocupar a todos los que se preocupan por el futuro de nuestro deporte. En ese sentido, el fútbol nunca debió haber sido colocado en esa posición.”

            Para finalizar, la AFC consideró que “ante la falta de consenso y las divisiones surgidas entre las distintas confederaciones, el proyecto FIFA Forward Enterprise no puede lograr de manera realista el amplio apoyo y la unidad necesarios para avanzar. Cualquier iniciativa que pueda debilitar el carácter universal de la Copa del Mundo, deber ser reconsiderada.”

            Así, los asiáticos hicieron hincapié en que Infantino se había colocado en una posición aislada, unipersonal e improcedente y advirtieron sobre las consecuencias que podría tener para el futuro de las competiciones organizadas por la FIFA, incluida la Copa del Mundo.

            Luego vendría la Conmebol, quizás la segunda más importante a nivel global después de Europa, debido a que tiene a Selecciones tan importantes como la brasileña, la argentina, uruguaya, chilena, colombiana, ecuatoriana, paraguaya y demás. Los suramericanos anunciaron que comenzaron un proceso de consultas con sus asociaciones miembro y convocó a una reunión de su consejo, para analizar la propuesta de Infantino de privatizar el Mundial. Solicitó para ello información adicional y aclaraciones sobre distintos aspectos relativos al alcance, la estructura, la gobernanza y los posibles efectos del proyecto. De tal manera, algo que Infantino quiso tener a su entera disposición y manejo personal, se estaba convirtiendo en un asunto del dominio público, a nivel mundial.

            Finalmente, un comunicado emitido por Conmebol, indicó: “Estamos a favor de tomar decisiones de carácter comercial y financiero en pro del desarrollo del deporte, pero estimamos que las medidas nunca deberán estar por encima de su esencia. El fútbol siempre está primero. (Por eso) llamamos a todos los sectores a anteponer siempre el fútbol por encima de cualquier otro interés.

            Gianni Infantino no tuvo más salida que deponer su terquedad y guardó “la carpeta” que contiene su proyecto de privatización del fútbol. ¿La sacará más adelante para reactivarla? Lo dudamos, si no quiere quedarse sin Mundial debido al boicot que todas las federaciones estarían dispuestas a aplicarle. En todo caso, este sujeto llegará en la presidencia de la FIFA hasta los primeros meses del año entrante, el 2027, será destituido inevitablemente por todas las falencias, enredos y amaños que ha practicado, desde su amistad improcedente, impúdica, nefasta y grotesca con Donald Trump y los judíos que rodean a este mandatario criminal de los Estados Unidos, hasta su estúpido e incoherente deseo de que hacer campeonizar a Argentina en el último Mundial, facilitándole todos los ardides, todo lo espurio que se le ocurrió en unión con sus árbitros sobornados y que fueron actitudes corruptas que todos las vimos y nos desencantaron. Por causa de Infantino el Mundial de Norteamérica pasará, junto al de Argentina 78, como uno de los más corrompidos de la historia. Por ello y por más, Infantino tiene que ser destituido. No hay otro camino… por el bien del fútbol y la limpieza que le debe caracterizar.

            Sin embargo, este solamente fue un capítulo dentro de las feas historias de la FIFA, porque lo que continuará ahora será el resultado de la investigación del FBI en la Asociación de Fútbol Argentina (AFA), sobre todos los fraudes y negocios ilícitos realizados por su presidente. Una pena que cierne sobre este deporte otro negro nubarrón compuesto por movimientos corruptos, ejecutados por gente decididamente corrupta.

La Sombra de Jeffrey Epstein Persigue a Donald Trump y se Proyecta Más Allá de su Tumba

WASHINGTON D.C., USA-(Especial para The City Newspaper) El doble rasero, ni siquiera “doble moral”, pues incluir la palabra “moral” sería, además de impreciso… una degradación del término. Y decimos doble rasero porque observamos las políticas de los Estados Unidos con respecto al resto del mundo y notamos la forma como señalan a los delincuentes, en especial a los narcotraficantes, piden las extradiciones con vehemencia y filman a los aviones cuando los reciben para ser llevados a las cárceles estadounidenses en un alarde de “justicia” implacable (supuestamente), que existe para que las sociedades sean limpiadas y reivindicadas; pero tienen en el poder actualmente –y aquí radica la “paradoja de paradojas”-, al peor delincuente posible y que los jueces y fiscales simple y descaradamente no quisieron meter en prisión y el pueblo se unió a esa lamentable decisión y llevaron a ese gamberro nuevamente a la presidencia del país. Por supuesto, nos referimos a Donald Trump, quien hizo, a lo largo de su vida, los méritos necesarios para ganarse una larga estadía, quizás cadena perpetua, en una penitenciaría de esta nación.

            Lo anterior quiere decir que a la “justicia” (nótense las comillas), de los Estados Unidos le gusta mirar hacia los gobiernos y pueblos exógenos, pero al propio le permite toda clase de excesos delincuenciales y le permite a su mandatario, Donald Trump, una serie de delitos de “gran calado”, de la manera más infame, inmoral y grotesca que se puede ver en un sistema judicial que se jacta de su supuesto e inquebrantable accionar en la aplicación de la justicia.

           Además, a Trump se le permite decir y hacer cualquier acto deshonesto y hasta criminal que a él se le ocurre durante el paso de los días y los estadounidenses sencillos, esos que le dieron sus votos para sentarlo nuevamente en la Casa Blanca, todo ese desbarajuste les tiene sin cuidado, portándose de la manera más indiferente posible. Ciertamente en esto se cumple aquello de que “cada pueblo tiene realmente a los gobernantes que se merecen” y que se apegan fielmente al libreto que esos mismos ciudadanos piden y necesitan en su psiquis general.

           Donald Trump, además de todas sus falencias, es un delincuente. Un violador de mujeres comprobado, un evasor de impuestos a la Hacienda de los Estados Unidos, un ladrón de documentos de Estado (la enorme cantidad de cajas que se llevó a su mansión de Mar-a-Lago, cuando finalizó su primer mandato); y en el caso que nos ocupa, ha sido un pederasta consumado, amigo de un suicida, quien se quitó la vida a sabiendas de que lo iban a meter a prisión por el resto de su sucia vida, como fue el judío Jeffrey Epstein, quien invitaba a sus amigos, entre quienes estaba en primera fila Donald Trump y el Príncipe Andrew de Inglaterra, para desflorar muchachas muy jóvenes en casos clarísimos de pedofilia, mientras él y sus “socios” disfrutaban de esa inmoralidad flagrante, de la cual hay películas incluso (véase el video de la NBC, en YouTube, en esta dirección: https://www.youtube.com/watch?v=KLcfpU2cubo), donde aparece clarísimamente Trump, pavoneándose con las niñas y conversando con el pederasta hebreo, en una de las mansiones de éste. Hoy, a pesar del suicidio de Epstein, la sombra, el fantasma de este individuo, sigue a Trump; las gentes se lo recuerdan a cada instante y le recuerdan que él está implicado en los folios, en los papeles acusatorios que maneja el FBI. Una vergüenza con todas sus letras, más aun cuando él es el presidente de los Estados Unidos, pero él sabe que la mal llamada “justicia” de su país a él nunca lo tocará, nunca lo encarcelará y hasta le tienen un puesto elevadísimo en la historia de esta nación, porque, entre otras sinrazones, él representa a la idiosincrasia del estadounidense común y corriente, al que le gusta revolcarse también en la inmoralidad.

En medio de la pelea con Elon Musk

            Si hay alguien que le recuerda constantemente a Trump sus deslices delincuenciales, ese es su ex amigo, el multimillonario surafricano Elon Musk, quien, en medio de sus fuertes discusiones con el obtuso presidente de USA, le recuerda su paso “sostenido” y casi permanente al lado del judío Epstein, especialista en crear redes para la explotación sexual de jovencitas.

            Musk aseveró que iba a soltar una “bomba” informativa acerca de su ahora enemigo Trump, al vincularlo con el fallecido financiero (millonario también), Jeffrey Epstein, acusado y encarcelado en Nueva York por tráfico sexual de menores, a quienes prostituía con sus amigos poderosos y acaudalados. “Donald Trump está en los archivos de Epstein (y también en videos de la NBC, como hemos consignado en las líneas anteriores de este mismo reportaje). Esa es la verdadera razón por la que no se han hecho públicos”, por parte del sistema judicial estadounidense, muy ágil y eficiente en otros delitos, pero en el caso de su presidente, omite referirse a los hechos incluso. Musk fue más allá al publicar en su cuenta en la red social X -que le pertenece dicho sea de paso-, el famoso video en el que Trump aparece en una fiesta con el pedófilo, en 1992. Aun así, con estas evidencias innegables, el mandatario niega a pies juntillas que tuviera alguna relación con el pederasta y así lo escribió recientemente: “Nunca estuve en el avión de Epstein, ni en su estúpida isla (el judío había comprado un islote donde construyó una mansión y donde llevaba a las niñas para desflorarlas sexualmente).”

            Aquí, en este trazo preciso, es oportuno recordar que Jeffrey Edward Epstein nació en Brooklyn, el 20 de enero de 1953 y se quitó la vida en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, en Nueva York, el 10 de agosto del 2019, donde esperaba para ser juzgado por cargos federales de tráfico sexual de menores. De su fortuna, diremos que amasó su capital mediante inversiones, después de haber trabajado en el Banco de inversión Bear Steams, del que fue despedido y decidió fundar su propia firma de gestión financiera, con la que atrajo a clientes multimillonarios de ese país. Sus cuentas bancarias fueron creciendo considerablemente y construyó una red de relaciones con enorme influencia política y social, donde conoció a figuras prominentes de la política, la economía, la Realeza británica y del espectáculo estadounidense, entre quienes, innegablemente, estaba Donald Trump.

            En el 2005 se le comenzó a investigar por parte del FBI por sus delitos sexuales comprobados contra menores de edad; y en el 2008, logró un controvertido acuerdo judicial que le permitió evitar los cargos federales, a cambio de una condena leve por prostitución. Por supuesto su dinero, el pago que posiblemente hizo en grandes cantidades y sus influencias dentro de las Cortes de USA, le ayudaron para no ingresar a prisión en esa oportunidad. Pero en el 2019 fue arrestado nuevamente por tráfico sexual de menores, cuando varias jovencitas que él había engañado e introducido en el sórdido mundo de la pornografía, declararon sus nefastas experiencias en las mansiones del pederasta de raza judía. Gracias al movimiento Mee To, esas mujeres tomaron valor y comenzaron a narrar sus funestas incidencias personales. Señalaron con toda claridad a la pareja de Epstein, llamada Ghislain Maxwell, una inglesa proveniente de una familia acaudalada, quien le buscaba las jovencitas (casi niñas) a Epstein, las convencía al decirles que les iban a dar trabajo bien remunerado y el ingreso a buenas Universidades y se aparecía en las mansiones del inversionista con ellas, para ser abusadas sexualmente. “Muchas veces Ghislain participaba, en tríos, junto a Jeffrey y la niña,” ventiló una de ellas en la Corte. Hoy, Maxwell se encuentra en una prisión de los Estados Unidos.

            Acerca de los orígenes de Jeffrey Epstein, es oportuno decir que es hijo de padres judíos. Su madre, Pauline Stolofsky (1918-2004); y su padre Seymour G. Epstein (1916-1991), se casaron en 1952. Ella trabajó de ayudante escolar y fue ama de casa el resto de su vida; y su padre laboró para el New York City Department of Parks and Recreation, como jardinero. A juzgar por las actividades de sus ancestros, observamos que “la cuna” de Jeffrey Epstein fue humilde, pero él decidió y pudo amasar la inmensa fortuna que se le conoció, muy probablemente para no pasar privaciones económicas. Él es el mayor de dos hijos. Su hermano se llama Mark y crecieron en el vecindario de clase media de Sea Gate, en Coney Island, Brooklyn.

            Su paso por colegios y Universidades no fue el mejor y no llegó a graduarse absolutamente en ninguna carrera profesional; aun así, en 1974, trabajó como profesor de física y matemáticas para adolescentes, en la exclusiva escuela privada Dalton School, del Upper East Side de Manhattan, a pesar de su falta de credenciales académicas. Ya en aquella época demostró un comportamiento inapropiado hacia los estudiantes menores de edad y por ese motivo fue despedido. Alan Greenberg, director ejecutivo de Bear Stearns, cuyos hijos fueron alumnos de Epstein, le dio trabajo en su compañía. Por aquellos años, conoció también a la pareja Clinton e, incluso, Epstein llegó a ser cofundador de la Fundación Clinton. Bill, el ex presidente de USA, aparece también en los papeles de Epstein y es señalado como uno más de los participantes en las orgías del judío.

            En 1981 fundó la firma consultora Intercontinental Assets Group, con la que atrajo a varios clientes millonarios; y más tarde fundó una empresa de gestión financiera, que incluía al CEO de la empresa de lencería Victoria’s Secret, a manera de cliente. Durante la década del 2000, Epstein continuó invirtiendo millones de dólares en distintos fondos. El resto de su actividad financiera y el derrotero de su vida, es historia hartamente conocida.

            El suicidio en su celda en Manhattan se dio un día después de que se revelaron documentos judiciales que implicaban, a manera de cómplices suyos, a numerosas personas influyentes, donde aparecen el Príncipe Andrew, el inversionista multimillonario Glenn Dubin, el exgobernador de Nuevo México, Bill Richardson, Bill Clinton y por supuesto, nuestro obtuso personaje de esta ocasión, Donald Trump, entre muchos otros más. Todos ellos disfrutaron de la “hospitalidad” de este sujeto que entendió, equivocadamente, que el disfrute de la vida se tenía que basar en el engaño y el abuso a jóvenes muchachas, muy jóvenes por supuesto.

            El Departamento de Justicia de los Estados Unidos, un día antes de su suicidio, decíamos, hizo público un conjunto de materiales relacionados con el caso, que incluye una serie de pruebas importantes, como imágenes de mujeres muy jóvenes desnudas, camillas de masaje y juguetes sexuales. Y es aquí, en este preciso punto, donde aparece la fiscal general de la nación, Pamela Bondi, quien se abstiene actualmente de publicar el resto de los archivos de Epstein. Es cuando Elon Musk asevera que no lo hace por una presunta y posible amenaza de Donald Trump, para que no lo haga, pues él aparece justamente en esos folios acusatorios. Varios congresistas presionan a esta mujer para que proceda como lo demanda la ley y, también, le exigen que confiese si Trump ha intervenido directa o indirectamente, para que no se proceda a la susodicha desclasificación.

            Musk, en medio de su enojo contra Trump, repite una y otra vez que el presidente está en los archivos de Epstein, lo cual indica que participó en las orgías que el magnate judío realizaba continuamente en sus mansiones e isla privada. Así mismo, el surafricano afirmó en los últimos días que Steve Bannon, ex asesor de Donald Trump en su primer gobierno, está también vinculado con Jeffrey Epstein. “Bannon (archienemigo de Musk y a quien amenazó con sacar a patadas al dueño de Tesla de la Casa Blanca), aparece en los archivos de Epstein.” Denunció en su cuenta de X. Bannon sólo ha optado por el silencio como única arma de defensa. Y es que Bannon “se lo buscó”, porque en fechas recién idas, atacó a Musk y le acusó de injerencia en la política interna de los Estados Unidos por su condición de extranjero y exigió su inmediata deportación. El ex asesor se enfadó profundamente porque el surafricano anunció la creación de un nuevo movimiento político, al que ha llamado Partido América, para competir contra el bipartidismo que existe en los Estados Unidos.

Una extraña actitud de parte de la fiscal general

            Ha llamado la atención “de los focos” de la prensa estadounidense, esta mujer que ostenta el cargo de fiscal general de la nación. Se llama Pamela “Pam” Bondi. Y ha dado una respuesta nada clara acerca del caso Epstein, concretamente sobre el material incriminatorio que ella tiene que desclasificar por órdenes de la ley vigente. Dijo que la supuesta lista de clientes y amigos de Jeffrey Epstein, de la que ella misma había hablado en febrero de este mismo año (2025), que estaba en su escritorio esperando para ser revisada, “no existe”. Dijo hace pocas fechas, dejando boquiabierto al público en general que ha seguido el caso, periodistas, jueces, víctimas del judío y abogados defensores de esas víctimas. “No existe” la lista. Repitió junto al presidente Trump, en una rueda de prensa hace pocos días, en Washington. Añadió ante la pregunta insistente de un periodista que “en aquel momento me referí al expediente del caso Epstein en general, junto a otros más y no a una lista específica de clientes.” Es evidente entonces, que esta mujer quiere “sacarle las castañas del fuego” a Donald Trump, no implicarlo en modo alguno, mentir al aseverar que el mandatario nunca conoció al judío pederasta, pero los videos y fotografías que circulan por las redes sociales y por la cadena NBC, señalan otras situaciones muy distintas, donde se ve al presidente muy contento, disfrutando de la compañía de las mujeres jóvenes que Epstein compartía con sus amigos poderosos.

            “En febrero di una entrevista en Fox. Recibió mucha atención, porque me preguntaron sobre la lista de clientes. Y mi respuesta fue: ‘la tengo en mi escritorio, esperando revisarla.’ Me refería al documento, junto con los documentos sobre John F, Kennedy y Martin Luther King, también. A eso me refería.” Afirmó la fiscal y añadió seguidamente: “los archivos sobre el caso terminaron por ser miles de videos de pornografía infantil, que jamás verán la luz del día (?).” En otras palabras más claras y directas, ella no quiere que la opinión pública conozca que “alguien” en particular aparece en esos films…

            En otro aparte de la comparecencia suya ante la prensa, al lado de Trump, se le preguntó por qué faltaba un minuto entero en la grabación de casi 11 horas que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos difundió para sustentar que Epstein se había suicidado. Y la fiscal Bondi, haciendo gala de un impresionante autocontrol, una indiferencia glacial inusitada y un despiste desconsiderado hacia la prensa y el pueblo estadounidense al que se debe como funcionaria, contestó que “se debió a un defecto de la grabadora, porque es muy vieja. Como de 1999.” Y con esa explicación pueril y banal, dio por terminada la conferencia de prensa, con un Donald Trump satisfecho y respirando tranquilo después de escucharla.

            Un día después, John Kiriakou, ex oficial de la CIA, manifestó en otra entrevista para la cadena de televisión Fox News, que la inteligencia de los Estados Unidos podría haber destruido todos los documentos sobre el caso Epstein y afirmó que “la CIA y el FBI ya anteriormente han destruido información sobre casos importantes.”

            Todo lo anterior son sólo “cabos sueltos”, eslabones de una cadena que alguien se opone, se niega vehemente y apuradamente porque no se unan unos detrás de otros, pues la historia que podría darse a conocer le podrían afectar profundamente. Pero todos sabemos quién es Donald Trump, lo que ha hecho en contra de las mujeres, principalmente, y ha sido tan deshonesto y sucio en su proceder, que su aparición en las listas de Epstein no ha sorprendido a nadie; pero es necesario que quede constancia nítida, apabullante y no contradictoria sobre su participación en las fiestas plenas de sadismo y vulgaridad en las que él, Bill Clinton y el Príncipe Andrew, a quien su madre, la fallecida Reina Isabel II, pagó millones de dólares a una de las víctimas para que no lo llevara a los tribunales (específicamente a Virginia Giuffre, de quien escribiremos más adelante), y otros personajes más, aparecen gozando de la vida a costa del abuso contra jovencitas menores de edad. Uno de los delitos más graves que contempla la ley estadounidense.

            Retornando a Jeffrey Epstein, el pedófilo que se suicidó en su celda antes de ser llevado ante el juez que vería su caso, hemos de decir que en marzo del 2005, una niña de 14 años se convirtió en la primera víctima menor de edad que acusó formalmente a este sujeto, por abusarla sexualmente. Indicó que el incidente se dio en su mansión de Palm Beach y, de acuerdo a las investigaciones que se efectuaron, fue llevada por otra adolescente “para darle un masaje al financiero a cambio de dinero”; pero nunca se le explicó que dicho masaje incluía la entrega sexual por parte de ella. Fue así como el engaño se produjo de parte del judío cuando procedió a desflorarla o arrebatarle su virginidad.

            En el 2019, la Fiscalía de USA, del Distrito Sur de Nueva York, divulgó el siguiente comunicado: “Desde al menos 2002 hasta al menos 2005, Jeffrey Epstein atrajo, reclutó e hizo que decenas de menores de edad fueran atraídas a su mansión en Nueva York y a su finca en Palm Beach, Florida, para que participaran en actos sexuales con él, tras lo cual les entregaba cientos de dólares en efectivo. Para mantener y aumentar su número de víctimas, Epstein también pagaba a ciertas víctimas para que reclutaran a otras menores de edad de las que pudiera abusar de forma similar. De esta manera, Epstein creó una vasta red de víctimas menores de edad para explotarlas sexualmente, a menudo a diario, en lugares como Nueva York y Palm Beach.”

El caso directo y consecuente de Virginia Giuffre

            Fue una de las víctimas más conocidas de los abusos sexuales del financiero Jeffrey Epstein; una mujer quien decidió acabar también con su vida, cometiendo suicidio en abril pasado, a sus 41 años de edad, en una localidad rural de Australia Occidental, de acuerdo a un reportaje aparecido en el periódico británico, The Times.

            “Su muerte fue un final terrible para esta historia, pero hay una gran parte que nunca pudo contar. Pudo haber librado batallas con algunos de los hombres más poderosos del mundo como Epstein y el Príncipe Andrew, pero lo que la gente no entendía era que en sus últimos días, la batalla más dura de su vida la libró en casa.” Explicó Amanda Roberts, la esposa del hermano menor de Virginia. Seguidamente, la familia de esta mujer que optó por quitarse la vida, compartió un diario que la víctima escribió a principios de este año, en el que comparte recuerdos ingratos de su matrimonio con Robert Giuffre. Ella se desmoronaba por dentro a medida que su compañero se violentaba cada vez más, debido a que ella se convirtió en el rostro visible de la campaña por llevar a Epstein y sus amigos ante la justicia. Junto al diario, Virginia dejó fotos, mensajes de texto y documentos legales en los que expone que su marido era “abusivo y controlador emocional y físicamente. Cuando más fuerte me volvía yo, más aterrador se convertía él. Incluso trató de impedir que yo defendiera a las víctimas de la trata y en los últimos meses, impedía que yo viera a nuestros tres hijos.” Le acusó también de bebedor de licor y extremadamente celoso con ella.

            Virginia Giuffre recibió millones de dólares a lo largo de los años, provenientes de fondos de acuerdos y demandas civiles contra Ghislaine Maxwell, del patrimonio de Epstein, el Príncipe Andrew (pagados por la Reina de Inglaterra, como esbozamos arriba) y el Banco JP Morgan, por su gestión de las finanzas de Epstein, dinero que Robert, esposo de la víctima, derrochaba a manos llenas, indicó.

            Debido a la extremada violencia de su esposo, Virginia fue contemplando la idea de quitarse la vida y así lo explicó Dini von Mueffling, representante pública de Virginia, quien citó que “semanas antes de su muerte, ella me había contado sus planes de suicidio, incluyendo el método. Yo le aconsejé que no lo hiciera (…). Tenía muy claro que el dolor era demasiado profundo, que simplemente no podía soportarlo más. No fue una conversación dramática. Fue algo muy realista.” Concluyó.

            El suicidio de esta víctima de Jeffrey Epstein sin duda alguna fue provocado por sus amargas y traumáticas experiencias siendo apenas una jovencita, a quien el financista judío le quitó, además de su inocencia, sus ilusiones, su deseo por vivir, sus planes y le hizo vivir una desgracia profunda que le generó el resentimiento y el temor por todo lo que le rodeaba. Virginia Giuffre se casó con el ideal de alcanzar finalmente y de otra manera, la felicidad; pero ya vimos cómo era el comportamiento de su esposo… un agresor “con todas sus letras.” De tal modo, su suicidio fue por razones directas; es decir, por la violencia de su marido; y por la consecuencia del horrendo dolor que le causó Epstein en su adolescencia. Su muerte conmovió a muchas personas tanto en Estados Unidos, Inglaterra, como en Australia, donde pasó sus últimos años.

El nexo impúdico entre Donald Trump y Jeffrey Epstein

            Donald Trump, obstinadamente, sigue negando que él tuviera alguna relación amistosa o económica con el pederasta judío. Y se ha aferrado tanto a esa mentira que, si se le mostrase el video que le pone en evidencia o las fotos que hay por doquier, él lo seguiría negando, de igual manera como lo ha hecho con la mujer que él violentó y abusó sexualmente en una tienda de Nueva York, una columnista de un importante periódico estadounidense; o con la actriz porno a la que él envió a su ex abogado para pagarle por su silencio y no se refiriera nunca a los encuentros íntimos que ambos sostuvieron. Él todo lo niega. Pero lo que no sabe es que su esposa Melania no le cree absolutamente nada y aun así, se lo pasa por alto, con el fin de sostener un matrimonio, que, según los entendidos y quienes le conocen, “está irremediablemente roto y pegado apenas con alfileres.”

              La verdad es que el presidente de los Estados Unidos fue fotografiado en numerosas ocasiones con el financiero hebreo y le repiten que su momento dijo de Epstein que era “un tipo fantástico” y alardeó de sus 15 años de amistad con aquel. Fue una amistad muy cercana, estrecha, en la que el judío compartió con el actual mandatario aquellas jovencitas que a ambos les gustaba tanto. Incluso Trump añadió a su descripción de Epstein: “Es muy divertido. Se dice que le gustan las mujeres guapas tanto como a mí y muchas de ellas son jovencitas. No hay duda de que Jeffrey disfrutaba su vida social.” Estas palabras las expresó quien iba a ser presidente de los Estados Unidos, en el 2002.

            El pederasta visitó a Donald Trump en repetidas oportunidades en su residencia de Mar-a-Lago, donde fue filmado el video que el magnate surafricano, Elon Musk, subió a su red social X. Esa filmación fue hecha en 1992, cuando Trump celebró el concurso llamado “Chica Calendario”; y un dato relevante es el que describió George Houraney, empresario que ayudó a la organización del evento, cuando dijo que las únicas personas que estaban presentes allí, junto a las 28 chicas, eran Donald Trump y Epstein. ¡Nadie más!

            El pederasta también le visitó en Mar-a-Lago en el año 2000. Iba acompañado con Ghislaine Maxwell, su entonces pareja y socia que ahora cumple una pena de 20 años de prisión por organizarle a Epstein los encuentros con jovencitas en clara prostitución infantil y tráfico humano.

            El biógrafo del presidente, Michael Wolff, confirmó la amistad entre Trump y el judío, quien aseguró en un episodio del podcast The Daily Beast, que ambos fueron mejores amigos durante 15 años: “Compartían novias, aviones y estrategia comercial.” Reafirmó. Y añadió que había visto evidencia condenatoria de esos años, que el presidente republicano no querría que se hiciera pública y que incluyen supuestas imágenes lascivas de Trump y el financista, en claro abuso de las muchachas. “He visto esas fotos. Sé que existen y puedo describirlas. Hay como una docena. Las que recuerdo específicamente son los dos con chicas en ‘topless’ (sin brassiere), de edad indeterminada, sentadas en el regazo de Trump. Y luego Trump parado allí con una mancha en la parte delantera de sus pantalones y tres o cuatro chicas medio encorvadas de la risa, también en ‘topless’, señalando los pantalones de Trump.” Narró Wolff.

            Empero, el diario inglés The Telegraph ha señalado que la relación entre los dos individuos dio un giro en el 2004, cuando se convirtieron en rivales por la compra de propiedades en Palm Beach, aunque se desconoce con profundidad la razón del rompimiento de lo que parecía una amistad indestructible en la que se compartían todo; y cuando Epstein fue arrestado, Trump manifestó a la prensa en julio del 2019: “Tuve una pelea con él hace mucho tiempo”; y cuando arrestaron a Maxwell, la “celestina” o alcahueta que surtía a Epstein de mujeres menores de edad, Trump dijo de ella: “Realmente no lo he seguido mucho. Francamente, sólo le deseo lo mejor.” Evidentemente el mandatario deseaba desmarcarse de aquellas amistades que le pudieron ocasionar serios contratiempos políticos y hasta judiciales.

            Pero el colmo del cinismo y de querer engañar a todo el mundo, lo ha hecho patente el mismo Donald Trump cuando dijo, en referencia al video y fotografías que impostó Elon Musk en su red social, que “deberían desarrollarse leyes fuertes contra la Inteligencia Artificial (IA). ¡Será un problema grande y muy peligroso en el futuro!” Dando a entender que todo lo que circula en las redes sociales acerca de su relación con el pedófilo Epstein, es falso y ha sido hecho con IA, porque él nunca compartió ni un minuto siquiera con aquel y su mujer. Evidentemente, este argumento del mandatario es un insulto a la inteligencia de las personas, pues nadie, o casi nadie, puede creerle tal falacia.

            Sin embargo, en los últimos meses, esa amistad ha cobrado importancia y relevancia y adonde quiera que va Trump, se le toca el tema. Aspecto que a él le molesta e incomoda visiblemente. Lo cual sólo quiere decir una sola cosa: que la sombra de Epstein lo persigue a él desde el más allá, desde los confines mismos del infierno, donde indubitablemente se encuentra ahora mismo.

            Este es el negro pasaje que comparte Donald Trump con Jeffrey Epstein, catalogado por la policía de Nueva York como delincuente sexual de nivel 3, proclive a reincidir en su momento contra jovencitas, con “un alto riesgo de reincidencia y una amenaza para la seguridad pública”, reza el expediente que se le abrió a este sujeto.

           Atrás han quedado circunstancias como el momento cuando la denunciante –ya fallecida-, Virginia Giuffre, presentó los documentos en los que acusaba al pedófilo de obligarle a tener relaciones sexuales con miembros de su círculo social, cuando apenas tenía 16 años. Aquello aconteció en enero del 2015. También, el 6 de julio del 2018, cuando Epstein fue arrestado en el aeropuerto Teterboro de Nueva Jersey, por el Grupo de Trabajo de Delitos contra Niños del FBI y el Departamento de Policía de Nueva York, acusado de abuso sexual y tráfico sexual. Fue cuando el fiscal federal, Geoffrey Berman, declaró que, durante el registro de la casa de Epstein, valorada en US$77 millones, se encontraron fotos de niñas menores de edad desnudas.

            Ciertamente todo aquello ha quedado en el pasado, pero la negra sombra del pederasta sigue proyectándose sobre Trump, quien, mientras se tocaba el tema ante los periodistas de las inundaciones en el Estado de Texas, interrumpió a quienes hablaban para decir: “¿Siguen hablando sobre Epstein? Se ha hablado de ese tipo durante años. ¿La gente sigue hablando de ese asqueroso? (Que no era asqueroso cuando era su amigo y compartían las mismas asquerosidades). No puedo creer –le dijo al reportero-, que estés haciendo una pregunta sobre Epstein.” Estaba visiblemente molesto, incómodo, preocupado y moviendo, entre bastidores, todo lo que está a su alcance para evitar que aparezca su nombre en la lista del judío. “Un secreto a voces,” que todos conocen en los Estados Unidos y en el mundo entero y que, por más que quiera el mandatario, no puede, ni podrá, hacerlo olvidar y mucho menos esconder. Él compartió jovencitas, menores de edad, en actos impúdicos, con su impúdico amigo. El mismo que se ahorcó en su celda de Nueva York.

Los Argumentos Infantiles, Prepotentes y Esquizoides de Donald Trump con Respecto a Cuba

WASHINGTON D.C., USA-(Especial para The City Newspaper) Que no le quepa a nadie la menor duda de que este ha sido el presidente de los Estados Unidos más patológico desde el punto de vista mental y moral, de todos cuantos ha habido en la Casa Blanca. Aparte de ello, no es nada político, mucho menos diplomático, y si esperamos de él un simple rasgo de educación, por más elemental que fuese, nos quedaríamos esperando una eternidad, pues se trata del individuo más vulgar, grosero, descentrado e inmaduro de quienes han sido mandatarios de este país.

            Aparte de su comportamiento que acusa fuertes rasgos de esquizofrenia, tiene al mundo al borde del cataclismo nuclear y si no ha sucedido ningún ataque de un país a otro con bombas de altísimo poder destructivo, ha sido porque en esas naciones gobiernan hombres con un mínimo de sentido común, algo de lo que carece por completo Trump.

            Más concretos aún, ha abierto frentes en el Caribe, frente a Venezuela; frente a Cuba y la impresionante y devastadora guerra en Oriente Próximo, obedeciendo a su amo, el judío Benjamín Netanyahu, el dictador de Israel, quien, con toda la desfachatez que le es característica, dijo recientemente que “soy yo quien gobierna a Donald Trump y él hace todo lo que yo le indico (entiéndase ordena).” La pregunta que se desprende de toda esa aberración, de toda esa locura, es: ¿Podrán los Estados Unidos con ese desorden causado alrededor del mundo? Lo dudamos firmemente.

Un rasgo infantil al referirse a Cuba

            Alguien en el Pentágono o en la Casa Blanca le dijo al oído a Trump que Rusia es “un tigre de papel”, que no ha podido vencer a una nación como Ucrania, llena de falencias militares, tanto en hombres como en armamento; y que fue incapaz de sostener al dictador de Siria, Bashar al-Assad, quien fue derrocado fácilmente por una débil milicia que le presentó oposición armada. Basado en ese vacío dejado por los rusos, Trump estuvo de acuerdo en capturar al dictador venezolano, Nicolás Maduro, en una acción militar en la que él no concibió una sola idea, pues Trump carece por completo de ideas de ese tipo y de otras más con relación a otros asuntos. De tal modo, estamos hablando de un individuo cuya inteligencia está por debajo del promedio normal, con fuertes arrebatos de histerismo y violencia, evidentes mediante la grosería contra todos quienes le rodean en distintas circunstancias.

            También, aceptó asfixiar al régimen de Cuba, cercenándole toda clase de ayuda, en específico el petróleo, hasta sumir a toda la isla en el caos en el que ahora se debate. Luego de eso… nada. Trump se ha quedado “en blanco”, se le acabó el supuesto “plan” para el presente y futuro de Cuba. Aunque, por presión de los periodistas, se ha acordado de la situación cubana y ha dejado observar y escuchar su profunda inmadurez, a pesar de ser un anciano. Una inmadurez que parte de su casi inexistente experiencia política a lo largo de su vida, pues ha sido un pésimo corredor de bienes raíces (un defraudador fiscal, de paso); un pedófilo persecutor de jovencitas en las mansiones del judío (también defraudador financiero), Jeffrey Epstein; y un empresario dueño del Concurso Miss Universo, donde él mismo, en persona, iba a los camerinos para observar a las mujeres participantes, principalmente en vestido de baño, para “cerciorarme de que todo estuviera bien.” Tal su descaro.

            En el caso cubano, Trump dejó escuchar hace pocos días en conferencia de prensa, donde insulta y humilla a los periodistas que no le simpatizan: “Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Eso sería bueno. Es un gran honor. Ya sea que la libere o la tome, creo que puedo hacer cualquier cosa que quiera con ella (!) (nótese su infantilismo y su prepotencia derivada de sus niñerías). Es una nación muy debilitada en este momento. Es un país fallido (como los Estados Unidos en este preciso instante). No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada.”

            Aparte del comportamiento patológico, profundamente enfermo de Trump, de hospital psiquiátrico, para aquellos cubanos en el exilio, lo mismo que para la “diáspora” venezolana, la intervención de los Estados Unidos en Cuba y Venezuela ha sido lo que se llama popularmente “un alegrón de burro”, pues el cambio de sistema en ambas naciones, no es lo que busca Trump. ¿Entonces, qué busca este esquizofrénico? Ni él mismo lo sabe. Y nos fundamentamos en el hecho de que ha dejado en el país suramericano a la misma camarilla corrupta y narcotraficante que Hugo Chávez Frías introdujo en ese gobierno, con los únicos dos cambios de la captura de Nicolás Maduro y el Estado ahora en manos de Delcy Rodríguez. Por lo demás, la opresión, la cárcel para los disidentes, las persecuciones a los inconformes políticos, la miseria del pueblo y otras lacras propias de esa dictadura, allí las ha dejado Trump. ¿Y por qué toda esa tirantez con Nicolás Maduro hasta secuestrarlo de su lecho nocturno en Caracas? Y la única respuesta, que es la misma que explica la guerra contra Irán, es tratar de escaparse de la sombra nefasta y pedófila del judío Jeffrey Epstein, que tanto desasosiego causa a Donald Trump, que no le permite tener paz interior, que no le permite concentrarse en sus asuntos y que lastra su cotidianidad hasta dejarla en la fetidez de cara a la humanidad entera.

            Con Cuba, ciertamente hay indicios de que se está exigiendo la salida, la dimisión irrevocable de su dictador Miguel Díaz-Canel, pero el resto continuará igual; es decir, los verdaderos dueños de la isla, la familia Castro, los sobrinos de Fidel Castro e hijos de Raúl, allí continuarán. ¿Haciendo qué…? Pues la misma desgracia que han causado desde 1959: las hambrunas, los encarcelamientos, la intervención militar en otros países, la falta de libertades generales y la ignominia en todas sus manifestaciones continuarán, porque, la verdad sea dicha, Trump sólo busca escaparse de la influencia, el recuerdo maldito de Jeffrey Epstein, de quien, cada vez que se desclasifican más documentos, más enloda, más embarra a Donald Trump, a pesar de que su fiscal general, Pat Bondi, tacha con rotulador el nombre del psicopático presidente de los Estados Unidos.  

            En resumen, quienes rodean a Trump en la Casa Blanca, los que le hablan al oído –aunque no entienda gran cosa lo que le dicen-, quieren la salida de Díaz-Canel en la isla; aunque no necesariamente modificar la estructura del actual sistema político. Una actitud de parte de Washington que abre una inmensa interrogante: ¿Quitar al dictador cubano actual, para dejar a la camarilla de los Castro, en la cúspide y las sombras del poder, para qué, con cuál finalidad, qué busca la Casa Blanca con ello? Evidentemente son los rasgos de una política norteamericana incoherente, ilógica, reñida con la racionalidad y el buen juicio. ¿Es sólo para atenuar la influencia del judío Epstein en los días de Trump? Tampoco lo van a lograr si es ese el objetivo.  

El papel de Marco Rubio y del “cangrejo”

            Una filtración desde el centro del poder en Washington, ha ratificado lo que era, hasta ese momento, “un secreto a voces”: La Habana, por medio del “cangrejo”, el apodo que tiene el nieto de Raúl Castro, el hermano de Fidel, negocia casi a diario con representantes de la Casa Blanca, sobre el futuro inmediato de Cuba.

            “El cangrejo” es hijo de Déborah Castro, hija de Raúl, y de Luis Alberto Rodríguez-Callejas, quien fue presidente durante muchos años de la todopoderosa Gaesa, el conglomerado militar que administra gran parte de las operaciones financieras que ejecuta el gobierno dictatorial. De hecho, Marco Rubio, secretario de Estado de USA, el equivalente a los ministros de Exteriores en otros países, no dialoga con Díaz-Canel, dando a entender que ese sujeto no es quien ostenta el poder en la isla, sino que es un “empleado,” por decirlo con suavidad y no emplear el adjetivo preciso que sería “marioneta” de los verdaderos dictadores, sino que negocia con “los dueños de la isla” desde que llegaron al poder en 1959, fundando una de las más feroces represiones que se hayan conocido en el mundo.

            “El cangrejo”, para mejores señas, es también escolta de su abuelo, el genocida Raúl Castro, quien durante mucho tiempo fue el jefe del aparato represor en Cuba, de su policía, grupos paramilitares al servicio del régimen y del ejército propiamente. Esta información se filtró desde Washington y fue publicada por el sitio de noticias estadounidense, Axios. El rumor partió desde la Secretaría de Estado, aunque se asegura que fue una “filtración premeditada”; es decir, con el aval de Marco Rubio, interesado en que se separa todo aquello que concierne a él y su relación con Cuba.

            “El cangrejo”, cuyo nombre es Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conversa constantemente con Rubio; y es cuando un funcionario de los Estados Unidos, quien declinó que se divulgara su nombre, describió ese diálogo de esta manera: “Yo no lo llamaría negociaciones, sino discusiones de futuro.” Sin embargo, en lo que atañe a “el cangrejo”, no es la persona idónea para tales pláticas, pues su preparación en cuestiones de Estado, es ínfima, casi nula. Ciertamente ha estado al frente de la Dirección General de la Seguridad del General en Jefe; es decir, es el líder de quienes escoltan y resguardan a Raúl Castro, su anciano y decrépito abuelo. Eso significa que en cada aparición pública que realiza Raúl Castro, quien tiene 94 años de edad en estos momentos, “el cangrejo”, su nieto, está allí presente, dando codazos, empujando a la gente y abriendo campo para que camine su genocida antepasado. Se le apodó “cangrejo”, porque nació con seis dedos en sus manos y con unas enormes orejas, notorias a pesar de que ha recurrido al bisturí para “normalizarlas.”

            Desde que nació, “el cangrejo” ha disfrutado igual a los más representativos de la dictadura: de las ventajas que le ha dado estar dentro de la élite gobernante; es decir, mientras muchísimos cubanos buscan dentro de la basura en las calles de sus ciudades para encontrar algo qué comer, Guillermo ha vivido la dolce vita, navegando en yates lujosos y viviendo en mansiones en determinados sitios de la isla. Igual a los demás gobernantes, quienes expanden la miseria diariamente, pero no para ellos y sus familias, sino para los casi 10 millones de cubanos que se despiertan cada mañana con el infinitivo famoso en sus labios y cabezas: “resolver.” Cada día hay que “resolver”: qué comer, qué encontrar, qué les puede servir para paliar el hambre y demás necesidades perentorias.  

            Una descripción del “cangrejo”, nos informa que tiene 41 años de edad; no se parece en nada a su fallecido padre, quien estaba llamado a convertirse en dictador de Cuba, si no hubiera sido por aquel infarto que le cercenó la vida en el 2022. Es decir, el “cangrejo” no tiene las virtudes de su progenitor, no es diestro, no está preparado ni tiene la inteligencia para manejar el gobierno de un país y donde se mueve mejor es en los clubes nocturnos, rodeado de bailarinas, prostitutas, delincuentes con corbata, que en las oficinas gubernamentales. Y la pregunta que surge aquí es: ¿Fue elegido por Marco Rubio para conversar con él, debido a su ínfima capacidad política, porque, debido a su torpeza es más manipulable que otras figuras del régimen cubano? Posiblemente eso haya sido. Es mejor un estúpido que no entienda muy bien de qué se le habla o de qué trata el tema, que un sujeto versado en cuestiones ideológicas, dictatoriales y de libertades. Esa parece ser la consigna.

            En todo caso, la fuente anónima ha asegurado: “Nuestra postura es que el régimen tiene que irse (ceder la libertad total para la isla y su gente); pero eso exactamente depende del presidente Trump (?) y aún no lo ha decidido (!).” Según publicación reciente hecha por el portal Axios.

            Pero no todo se circunscribe a un nieto, neófito en política, como lo es el “cangrejo” y un abuelo anciano, en cuya consciencia –si todavía no padece demencia senil-, se apilan miles de cadáveres que él mismo fusiló desde que estaba con su hermano Fidel Castro y el otro supra-asesino, el argentino Ernesto “che” Guevara, en la Sierra Maestra, antes de hacerse con el poder en la isla; y después, cuando giraba órdenes para que acribillaran en el paredón, a otros tantos enemigos del régimen narco-comunista, donde su hermano gobernaba con puño de hierro y nula humanidad. Ese otro oscuro personaje de nuestros días, se trata del tío del “cangrejo”, quien se llama, Alejandro Castro, a la postre el más poderoso de los Castro actualmente en Cuba.

Detalles sobre el otro hijo de Raúl

            Alejandro es quien está al mando de la inteligencia y contrainteligencia del Estado cubano; mientras que el nuevo viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva, sobrino nieto de Raúl, es un dirigente emergente en estos momentos cruciales por los que transita Cuba. También es ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera y considerado el más ilustrado de toda la familia de sátrapas que encabeza el vetusto e inservible Raúl, “la china” Castro, pues se dice de él, en el grosor del pueblo cubano, que Raúl es homosexual o, cuando menos, bisexual.

            Evidentemente, Alejandro Castro es un inútil, como el resto de su familia, desde Fidel hasta el más joven de todos ellos; pues, aparte de enriquecerse de múltiples maneras, pero siempre sobre el hambre y las necesidades básicas de la población, lo que ha hecho esta familia de bastardos ha sido empujar a Cuba hacia el abismo; primero, llevando el marxismo-leninismo en su versión tropicalizada; y, segundo, crear un valladar alrededor de la isla, con la finalidad de que nadie, sin permiso, pueda entrar ni salir; es decir, aislar al país del resto del planeta, como si fuese una nación de principios del Siglo XVIII o quizás más primitiva aun.

            Y mientras ningún barco petrolero llega a la isla, debido al bloqueo marítimo y sostenido al que la somete el Pentágono, Marco Rubio habla en persona y vía telefónica con “el cangrejo” y, principalmente con Alejandro Castro, el verdadero poder en la sombra en Cuba. Y en torno a este asunto, Donald Trump ha dejado escuchar su voz mientras viajaba en el avión presidencial, el famoso Air Force One: “Mientras hay un embargo –dijo a los periodistas-, no hay petróleo, no hay dinero, no hay nada. Estoy muy interesado en la gente que está aquí, que fue tratada muy mal por Castro (Fidel) y las autoridades cubanas. Los han tratado horriblemente. Veremos cómo sale todo.”

            En respuesta, el periódico digital Granma, órgano del partido narco-comunista de la isla, publicó en su portal: “Cuba resiste y resistirá esta agresión inhumana (?).” Cuando, en verdad, los únicos inhumanos en este horrendo episodio por el que ha transcurrido la historia contemporánea de Cuba desde 1959, año de la llegada de los Castro al poder dictatorial, han sido precisamente ellos… sus dictadores, hoy representados por el monigote Miguel Díaz-Canel y entre bastidores, Alejandro Castro, en representación de su genocida padre, Raúl Castro Ruz.

            La realidad actual muestra al pueblo cubano, al que le han puesto nuevamente sobre sus espaldas un paquete socioeconómico inaguantable, para que se sacrifique en esta crisis energética, quizás la más importante desde el desmembramiento de la Unión Soviética y que dejó a Cuba y sus ciudadanos asomándose al despeñadero existencial. Y la otra pregunta que surge aquí es: ¿De dónde van a sacar los cubanos el dinero para solventar esta crisis? Racionalmente no hay asidero para obtener dinero. Las jóvenes cubanas no podrán hacerlo con los pocos dólares que les pagan los turistas que se acuestan con ellas. El “jineteo” no les alcanza para dar de comer a sus familias y mucho menos para sostener a la economía general del gobierno.

            Marco Rubio, hijo de cubanos en el exilio de Miami, lo describe mejor con estas palabras: “El régimen ha sobrevivido casi enteramente con ayudas, primero de la URSS y después de Chávez. Por primera vez no tiene ayudas de nadie (pese al empeño de la judía-mexicana Claudia Sheinbaum). Y el modelo ha quedado al descubierto.” Y es que Cuba necesita algo menos de 150,000 barriles de petróleo por día, para mantener funcionando su caduco sistema eléctrico, que proviene de la época cuando Fulgencio Batista era el dictador, antes de la llegada de los hermanos Castro al poder; el chavismo venezolano aportó durante 20 años, 100,000 barriles diarios, de los cuales, el gobierno corrupto de la isla vendía la mayoría de esos barriles para conseguir divisas y dinero para los sátrapas que aquí hemos mencionado a lo largo de este reportaje. Mientras esto sucedía en el interior de la isla, cientos de médicos cubanos eran enviados al extranjero en “misiones internacionales”, para pagar los convenios que Díaz-Canel y su satrapía firmaban con gobiernos amigos; es decir, “tantos médicos cubanos a Honduras o México, a trabajar hasta el desmayo, a cambio del dinero que hondureños y mexicanos nos otorgaron a nosotros” los dictadores en La Habana. Tal el despropósito y lo ilógico de la existencia de este régimen que hoy se balancea en “la cuerda floja”, a punto de precipitarse al vacío.

            Un analista estadounidense resume muy gráficamente lo que está sufriendo ese país en la actualidad: “las medidas adelantadas golpearán sin anestesia a un país en crisis multisistémica, que sufre apagones de hasta 48 horas en el interior y de 12 horas en La Habana, con escasez, inflación desatada y con índices altísimos de empobrecimiento.”

La tozudez de la Sheinbaum

            La postura de la presidenta mexicana, la adormecedora (por su forma soporífera de hablar), no nos extraña: al fin y al cabo, tres judíos fueron los que crearon y propulsaron el comunismo en el mundo: Lénin, Trotsky y Karl Marx. Que una judía, en el caso de Claudia Sheinbaum quiera “salvar” al narco-comunismo cubano, no nos sorprende para nada. Extraño sería si no lo hiciera. Y por otro lado, la política mexicana siempre ha sido opositora a todo presidente que haya llegado a la Casa Blanca; es decir, México y sus gobernantes siempre han sido enemigos no declarados de los Estados Unidos. Por lo tanto, tampoco nos sorprende que la actual mandataria judeo-mexicana haya decidido ayudar a Cuba, así… de cualquier manera.

            Es por esas razones que envió dos buques con ayuda por más de 814 toneladas de alimentos, supuestamente para la población cubana, misma que debe observarse como “un punto y aparte del régimen.” Pero la gran pregunta que surge aquí es: ¿Permitirá el gobierno de Díaz-Canel que esos comestibles lleguen a los ciudadanos en penurias o se los dejarán los sátrapas enquistados en la dictadura, para beneficio de ellos solamente?

            El desembarco de los dos navíos constó de leche en polvo, carne, arroz, frijoles y artículos de higiene personal. Ambos buques zarparon desde el puerto mexicano de Veracruz, que queda casi enfrente de la isla cubana. Además, ha trascendido que la Sheinbaum sigue tratando de convencer a Trump para que le permita seguir enviando petróleo a Cuba, sin que el “gringo” la sancione o sancione a los mexicanos, tercos como ellos solos. En este punto específico, Trump había amenazado a los gobiernos que le envíen hidrocarburos al régimen comunista de Cuba, con duros aranceles si lo seguían haciendo. El Ministerio de Exteriores mexicano comunicó lo siguiente en torno a este asunto: “Se envía ayuda humanitaria a la República de Cuba, a través de los buques de apoyo logístico, Papaloapan e Isla Holbox. Se espera que lleguen a su destino en cuatro días. Informamos que aún quedan más de 1,500 toneladas de leche en polvo y frijol, pendientes de ser enviadas.”

            Acorde a su natural terquedad o tozudez, Claudia Sheinbaum sigue metiendo su nariz en este problema que no le compete y lo que podría hacer es alargar, en el tiempo, la dictadura de los Castro en la isla, en el tanto no dimitan a sus puestos. De hecho, la irresolutiva manera de ser de Donald Trump, no garantiza en modo alguno que quiera erradicar al sistema narco-comunista de Cuba. Es así como ha dicho con toda claridad que un secuestro de Díaz-Canel, semejante al que ejecutó contra Nicolás Maduro, no está previsto de parte del Pentágono.

            En todo caso, mientras esta incertidumbre –que es la misma que envuelve a Venezuela-, persiste y subsiste, la mandataria de México quiere jugar un papel protagónico en este “capítulo cubano”; es por ello que ha dicho que quiere mediar en las conversaciones entre La Habana y Washington, pero lo absurdo para esta mujer radica en que no sabe siquiera de qué se va a dialogar.

            Aparte de México, el gobierno recién expirado en Chile, de Gabriel Boric, un comunista a ultranza y “sin medias tintas”, también envió ayuda humanitaria a Cuba. “Estamos decididos a prestar ayuda humanitaria para el pueblo de Cuba. Queremos hacerlo por la vía en que siempre ha trabajado la Cancillería (Exteriores de Chile): a través de un fondo especial.” Dijo en su momento el ahora ex ministro de esa Cartera, Alberto van Klaveren, quien calificó la situación en la isla caribeña de “drama humanitario.” En este sentido, el nuevo presidente chileno, José Antonio Kast, manifestó: “No estoy de acuerdo en darle una ayuda económica directa a un gobierno que ha generado una dictadura por más de 60 años y que ha puesto al pueblo cubano en una situación muy desmedrada, inhumana.”

            En concreto, el gobierno recién finalizado del marxista Gabriel Boric, dijo que aportaría un millón de dólares, a través del Fondo contra el Hambre y la Pobreza de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de Unicef, con destino a Cuba. ¿Ese dinero llegó realmente al pueblo cubano, cubrió parte de sus necesidades? Lo dudamos. Lo más seguro es que la camarilla en el seno de la dictadura cubana, se quedó con él, como ha hecho siempre desde que tenemos memoria, con la mayoría de la ayuda internacional que se le ha dado a estos ciudadanos atribulados. En relación con esta tesitura, Kast remachó: “Cualquier ayuda humanitaria tiene que pasar, necesariamente, porque se exija democracia y eso no lo he visto.”

            España y Rusia también anunciaron que enviarán apoyo material a Cuba.

            En lo que atañe a los rusos, el embajador de la Federación rusa en La Habana, Viktor Koronelli, manifestó en una entrevista reciente concedida a RIA, la agencia de noticias de su país, que “Moscú seguirá suministrando petróleo a Cuba. El petróleo ruso se ha suministrado a Cuba en numerosas ocasiones en los últimos años. Esperamos que esta práctica continúe.”

            Y desde la Capital rusa, el ministerio de Exteriores condenó con energía “los intentos de grosera injerencia en los asuntos internos de Cuba, así como las acciones de intimidación y aplicación de medidas ilegales unilaterales restrictivas contra la isla. Manifestamos nuestra seria preocupación por la escalada de tensiones en torno a Cuba y reiteramos nuestro apoyo a su gobierno y al pueblo hermano de la isla frente al bloqueo y las presiones de Washington. Reiteramos nuestra solidaridad inquebrantable con Cuba, que enfrenta desafíos sin precedentes, derivados directamente del prolongado embargo comercial, económico y financiero y, más recientemente, energético de Estados Unidos. Estamos convencidos de que el pueblo heroico de Cuba, que ha demostrado repetidas ocasiones su fidelidad a los ideales de libertad, independencia y justicia social (¡?), sabrá defender su derecho soberano a elegir su propio camino de desarrollo. Rusia sigue prestando y seguirá prestando a la isla el apoyo necesario, incluida asistencia material.” Reza el comunicado difundido por Exteriores, desde Moscú.

            Evidentemente fue un llamado al humanismo hacia el pueblo y gobierno cubanos; empero, paradójicamente, el ejército ruso sigue bombardeando ciudades ucranianas, dando de baja a decenas de ciudadanos ajenos a la guerra, específicamente a la invasión llevada a esa nación por Vladímir Putin, el dictador ruso. Es decir: “Muy mal por Cuba, pero muy bien por los asesinatos de la población civil, causados por los misiles y bombas lanzadas por las baterías rusas.”

¿Qué sucederá con Cuba, su dictadura y su pueblo?

            Hay que partir, en el momento de esbozar siquiera un intento de análisis a la situación cubana, del hecho de que Donald Trump es un individuo impredecible, inseguro, nada claro en su turbado razonamiento, ignorante de la historia reciente de estas naciones, desconocedor absoluto de lo que han sufrido sus pueblos y que está sujeto siempre a los caprichos que le asaltan cada vez que abre sus ojos cada nuevo día; es decir, es tan cambiante, tan voluble, como su atrofiada personalidad se lo exige. De hecho, hasta el momento, parece que sólo su secretario de Estado, por su consanguinidad cubano-estadounidense, sabe con certeza lo que quiere para la patria de sus padres: Rubio –y así lo ha dicho repetidas veces-, desea el cambio radical en el sistema cubano, que haya democracia, libertades absolutas en todas las direcciones y justicia para quienes han causado tanto daño, actual y retrospectivo, a sus ciudadanos. Rubio es de la idea que los sátrapas hoy en el poder, Díaz-Canel y toda la familia Castro, tienen que rendir cuentas ante la justicia internacional por sus crímenes reiterativos de lesa humanidad. Es el que está más claro y cierto en el Gabinete de Trump.

            Incluso, hace pocos días, el secretario de Estado de USA manifestó, visiblemente contrariado, que los cambios anunciados por la dictadura cubana, “no son suficientes”; y es que el dictador Díaz-Canel, el monigote manejado por los hilos invisibles de los Castro, dijo que permitirá la inversión en la isla por parte del exilio establecido mayoritariamente en La Florida. Y la respuesta de Rubio fue: “(los cambios) no son suficientemente drásticos y no lograrán reparar una economía fallida. Cuba tiene una economía que no funciona, así como un sistema político y gubernamental que no logran reparar (ni quieren hacerlo obviamente); por lo tanto, deben realizar cambios drásticos. Lo que anunciaron ayer no resulta lo suficientemente drástico. No va a solucionar el problema. Así pues, tienen por delante algunas decisiones importantes que tomar.” Afirmó en conferencia de prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca.

            La dictadura cubana confirmó que permitirá a los ciudadanos en el exterior, invertir en empresas privadas en la isla, medidas que incluyen también la participación de grandes inversores, “especialmente en infraestructuras” de sectores considerados prioritarios, como el turístico, minería y el energético.

            En retorno a Marco Rubio, un periodista le preguntó si estaría de acuerdo en que los Estados Unidos flexibilicen el embargo a la isla, mismo que deviene desde hace más de 60 años, y el secretario de Estado norteamericano fue sumamente explícito al decir que “esa medida está vinculada al cambio político en la isla. La realidad es que su economía no funciona. Es una economía disfuncional. Es una economía que ha logrado sobrevivir (…) gracias a los subsidios de la Unión Soviética y, posteriormente, de Venezuela. El hecho de que no reciban dichos subsidios, ha provocado que Cuba se encuentre hoy en una situación muy complicada. Además, quienes están al mando no saben cómo solucionar el problema, por lo que es necesario que asuman el liderazgo personas nuevas.” En otras palabras más directas y claras, Rubio lo que desea, lo mismo que millones de personas alrededor del mundo, es que la camarilla narco-comunista que conforma la dictadura cubana, desaparezca; que el sistema cambie hacia otro democrático y de libre mercado y que el aparato represivo, junto a los presos de consciencia que pueblan las cárceles cubanas, sin haber cometido delito alguno, más allá de disentir en contra del gobierno, también cambien en aras de la libertad y el final de la represión sangrienta.

            En lo que respecta a Donald Trump, se puede esperar cualquier cosa, desde que deje en el poder a ambas camarillas de narcotraficantes, en Venezuela y Cuba; es decir, las dictaduras tal y como han venido funcionando, hasta que deje en un caos peor –si existiese ese concepto- a ambos pueblos. Ya lo hizo con el Afganistán de las libertades, por el que ofrendaron sus vidas tantos soldados occidentales de la OTAN y de USA, al entregarle el gobierno a los salvajes y retrasados talibanes. Cualquier cosa negativa se puede esperar de este esquizofrénico que el pueblo estadounidense, irresponsablemente, llevó de nuevo al poder.

            En ese sentido, tanto los venezolanos como los cubanos repartidos alrededor del globo terráqueo, en un exilio penoso y prolongado en el tiempo, no deberían albergar falsas expectativas, como lo hicieron aquellos que se entusiasmaron y se hicieron a las calles y avenidas en distintas ciudades, cuando Nicolás Maduro fue llevado encadenado a Nueva York, una vez que lo sacaron de Caracas. Luego… la gran e insalvable nada. Nada ocurrió. La camarilla, bajo el mando de Delcy Rodríguez, con Diosdado Cabello comandando a las hordas callejeras, vapuleando a inocentes ciudadanos y matándolos, allí continuó sin cambio alguno. Fue “alegrón de asno”, como reza el dicho popular latinoamericano. Es decir, no vale la pena alegrarse por algo que no ha ocurrido y quizás, de acuerdo a la mentalidad enferma de Donald Trump, no ocurrirá jamás.

            En la actualidad, a medida que el bloqueo frente a las costas de Cuba se fortalece y no permite la llegada de ningún barco petrolero a sus puertos, la situación en la isla es extraordinariamente caótica. Sus gobernantes siguen con lo único “poderoso” que tienen: la retórica de corte marxista-leninista, trasnochada y que proviene de las décadas del siglo pasado: “La medida (de los Estados Unidos) –dijo Díaz-Canel-, es fascista, criminal y genocida. Mi gobierno está dispuesto a dialogar (para perpetuar la dictadura), con Estados Unidos, pero sin presiones ni condiciones previas. Cuba está al borde del colapso.” Sentenció el dictador, títere de la familia Castro Ruz.

            Ahora mismo, Cuba sólo es capaz de producir alrededor del 40 por ciento de la energía que necesita, mientras los apagones son ya una amarga y negra costumbre sobre su realidad cotidiana. La gente, habituada a crisis tras crisis, ha asumido una actitud característica en el cubano desde que la dictadura llegó a sus vidas; es decir, “esperar y ver qué pasa.” Y desde diciembre, la dictadura sólo ha podido comprar el contenido de un buque cisterna procedente de Lomé, Togo, un país africano. Luego de ello… absolutamente nada. Ningún petrolero desde ninguna parte. Incluso, ese mismo barco no puedo arribar a puertos cubanos, porque fue desviado por los norteamericanos hacia República Dominicana. Eso significa que, aunque Cuba pudiera comprar petróleo, éste no le llegaría de ninguna manera por causa del bloqueo. Se ha pensado en barcos desde Argelia, Angola, China o Vietnam, pero igualmente no podrían superar la barrera marítima montada por los estadounidenses en torno a la isla.

            El periódico londinense, Financial Times, predijo, afínales de enero pasado, en uno de sus reportajes, que los recursos podrían durar entre 15 y 20 días solamente. “Las consecuencias serán fatales”, escribió el articulista británico en esa edición.

            “Básicamente es cuestión de semanas hasta que se agote el combustible. Entonces, no sólo los turistas no podrán desplazarse de las playas a los aeropuertos, sino que los alimentos no podrán llegar de las granjas a las ciudades. Y sin alimentos, la gente pasará hambre. Si los camiones no tienen combustible, los hospitales no podrán tener oxígeno y los pacientes morirán.” Explica otro reportaje aparecido en el portal de la Deutsche Welle (La Voz de Alemania). Y justamente eso es lo que está aconteciendo ahora mismo en Cuba, cuando el combustible para las aerolíneas internacionales no existe ya. Ni una gota. Es así como un dignatario del gobierno cubano, quien pidió su anonimato, expresó: “La aviación civil cubana ha notificado a todas las compañías que ya no habrá suministro de JetFuel, el combustible de aviación, a partir del martes 10 de febrero a las 00H00, hora local.” Las aerolíneas afectadas fueron estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas, que realizaban vuelos regulares a la isla caribeña.

            Tal la situación. Mientras los cambios que el exilio ha esperado, están todavía lejanos de producirse, si es que en la mente torcida de Donald Trump pre-existen esos cambios. En la opinión colegiada de María José Espinosa, directora ejecutiva del Centro para el Compromiso y la Defensa de los Derechos en las Américas (CEDA, por sus siglas en inglés), “aún no hay señales claras de un colapso inminente en Cuba. El aparato del Estado –el partido comunista, las fuerzas de seguridad y el sistema militar-económico-, sigue siendo relativamente cohesivo. A pesar de la reciente liberación de presos, grupos independientes reportan que aún hay al menos 1,000 presos políticos en la isla. La censura y la represión continúan siendo métodos de coerción social utilizados por el Estado cubano. En el corto plazo, es más probable ver una combinación de deterioro económico, protestas localizadas y migración creciente.” Indica esta experta en política internacional.

            Para intentar un final en este tema (por lo menos por ahora), Ted Henken, profesor de Estudios Latinoamericanos en el Baruch College de la Universidad de Nueva York, y experto en cultura y sociedad cubana, no descarta que Díaz-Canel sea obligado por las negociaciones con los Estados Unidos a dimitir, lo cual sería apenas un cambio político simbólico en la isla. “El cambio real, vendrá en el plano económico.” Cita el conocedor. Y añade que “los últimos cambios que aprobará la familia Castro, serán los de tipo estructural a nivel político y civil: no vamos a ver un cambio de régimen hasta dentro de dos, tres o cuatro años. El rumbo de las negociaciones bilaterales podría cambiar tras las elecciones intermedias en Estados Unidos, en las que se prevé una derrota del Partido Republicano del presidente Donald Trump. Ahora Trump está empoderado, pero ya después de noviembre puede que pierda mucho poder, mucha proyección y gran parte de su habilidad de actuar como lo ha estado haciendo desde hace un año.” Asegura.

            Para Paolo Spadoni, economista político, especializado en América Latina y profesor asociado de la Universidad de Augusta, en Georgia, USA, “la reforma económica en Cuba se prioriza sobre la reforma política. (Y) las primeras inversiones extranjeras en Cuba, se concretarán en el sector del turismo, que juega un papel crucial para las empresas estadounidenses. Para ello, el gobierno de Trump podría suavizar las restricciones a los viajes a la isla. Después, seguirían inversiones en los sectores complementarios del turismo, como la energía, el transporte y el comercio.” Cita este autor del libro llamado: “La industria turística cubana: evolución, retos y perspectivas.”

            En cuanto a los militares, “van a desempeñar un papel fundamental en cualquier transición en Cuba, sea económica o política. El conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas (GAESA), ya controla los sectores más importantes y lucrativos del país. (…) Serán las que decidirán el rumbo del país tras bastidores.” Indica Spadoni.

            Pero, a pesar de las certezas y conjeturas, Miguel Díaz-Canel, dictador cubano, escribió en su cuenta en X, que el gobierno de Donald Trump ejerce máxima presión sobre la isla y desde hace semanas, el mandatario estadounidense multiplica las declaraciones ofensivas contra La Habana, incluyendo aquello de que “espera tener el honor de tomar Cuba, de alguna manera. Liberarla y hacer lo que yo quiera en la isla.” Y con base en esos argumentos infantiles y prepotentes de Trump, Díaz-Canel prometió una “resistencia inexpugnable ante las amenazas del presidente de los Estados Unidos. Ante el peor escenario, a Cuba la acompaña una certeza: cualquier agresor externo chocará con una resistencia inexpugnable. Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar por la fuerza el orden constitucional. Y usa un indignante pretexto: las duras limitaciones de la debilitada economía que ellos han agredido y pretendido aislar hace más de seis décadas. Pretenden y anuncian planes para adueñarse del país, de sus recursos (?), de las propiedades y hasta de la misma economía que buscan asfixiar para rendirnos.” Asevera el tirano.

            En este punto específico, se parece mucho a los ex dictadores de Panamá, Irak, Libia, recientemente Venezuela y otras naciones que han sido atacadas por fuerzas militares de Occidente: todos ellos han alardeado de una falsa valentía, con palabras amenazantes, blandiendo espadas o machetes, disparando rifles al aire y retando al poderío estadounidense y todos ellos acabaron alejados del poder fáctico, ya fuera asesinados ipso facto o atrapados por las fuerzas interventoras. Díaz-Canel está cayendo en el mismo ridículo que le podría costar caro; y a todas luces evidencia que no quiere bajarse de un gobierno que lo ha hecho millonario, a costas del hambre y la miseria del pueblo cubano.

            En tal caso, veremos lo que sucederá en los próximos meses. Unos hablan de 3 ó 4 años adelante; otros, aseguran que el cambio en Cuba será en pocos días; pero lo mejor será aplicar aquello de “ver para creer.” Hasta no concretar todo lo que se ha alardeado en Washington, no habrá razón alguna para explotar en júbilo. Esa es la única verdad… La realidad debe superar, una vez más, a la imaginación y a la ficción.    


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