DEL EDITOR

Mis opiniones a lo largo de más de 35 años en la prensa escrita de Alemania y los Estados Unidos

José Angel Lagos-Jiménez -Editor/Fundador-



ZÜRICH, Suiza-(Especial para The City Newspaper) No sabemos si Gianni Infantino, presidente de la FIFA, dio el primer paso y fue él quien se acercó a la familia política de Donald Trump, a los judíos Kushner; o fueron ellos los que hicieron sonar el “tintineo de las monedas” para que el metalizado Infantino volviera la mirada hacia ellos y les diera todo el interés que requerían. Lo cierto es que, durante sus reiteradas estadías en los Estados Unidos, el país supra-capitalista por antonomasia, el suizo-italiano Infantino quiso amarrar un contrato con los Kushner, siempre sedientos de riqueza –más de la que ya poseen-, en el que los hebreos iban a tener una importante parte económica en los futuros Mundiales de Futbol. Estaba decidido para que ello se diera, así… de cualquier manera y a su manera.
En todo caso, a raíz de esta “jugarreta” en la que la FIFA, sus futuros socios (los familiares del inaceptable e indigerible Donald Trump, judíos para mejores señas), las distintas federaciones afiliadas a la FIFA y por supuesto, él mismo, iban a ganar millones de millones cuando el balón echara a rodar nuevamente en el próximo Mundial a celebrarse en España, Portugal y Marruecos. Fue cuando los mismos federativos se percataron cabalmente de lo que sobrevendría e hicieron todo lo posible para que esa “fiebre del oro” se atenuara un poco en el alma del ítalo-suizo.
En otro reportaje nuestro, en The City Newspaper, detallamos la forma como los dirigentes de la UEFA, la federación europea, se manifestaron contra los planes de Gianni Infantino, proyectos que le hubieran abierto una enorme puerta a la familia Kushner-Trump para que, poco a poco, con ese poder de convencimiento y expansionismo financiero que caracteriza a los judíos, se adueñaran de la FIFA en el transcurso del tiempo.
Un comunicado reciente, emitido por la confederación europea, dejó ver que “otros miembros de la familia del fútbol tienen la misma posición nuestra con respecto al presidente de la FIFA y su directorio.” Es decir, la pérdida de confianza total, a pesar de que Infantino informó hace pocas horas que retiraba sus planes de vender una participación en el Mundial a los Kushner-Trump; un anuncio que fue recibido en Europa con profunda satisfacción; pero, al mismo tiempo, exigió que los responsables “de planes secretos que se tramitan por vía rápida, rindan cuentas. (En este contexto) el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, perdió la confianza de la confederación europea y otros muchos miembros de la familia del fútbol. No podemos seguir así, con maniobras secretas llevadas a cabo a un ritmo frenético, orquestadas por personas sin rostro y cuyo interés por el deporte es dudoso (…).” Reza el comunicado oficial de la UEFA en relación con este opaco caso que ya tenía a los Kushner frotándose las manos por el dinero, los millones de euros y dólares que iban a recibir cuando participaran de las ganancias de los Mundiales.
Lo peor para Infantino se fundamenta en que esta posición de la UEFA se ha producido a pocos meses de la elección del presidente de la FIFA, en marzo del 2027, en la cual, indudablemente, este gánster ítalo-suizo presentará su re-elección. Si tiene algo de vergüenza dará un paso al costado y se retirará definitivamente de la cabeza de la FIFA, pues ya se sabe alrededor del orbe la clase de material que lo compone, “la madera de la cual está hecho”: podrida, corrupta, sucia, llena de amaños, jugarretas a espaldas de los honestos y con una voracidad por los millones de dólares, sólo vista en su antecesor en el cargo, el también suizo Joseph Blatter, quien, como recordamos, salió por la puerta de atrás, en clara huida y en dirección a los tribunales de justicia donde fue acusado por supra-corrupto.
Los dirigentes de la UEFA afirmaron que trabajarán en colaboración con otras federaciones para reflexionar sobre lo sucedido, elaborar un plan y una revisión “que deber ser exhaustiva y profunda. (Y) no debe descartarse ninguna opción. La actual dirección de la FIFA no sólo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol.” Reafirmaron los europeos.
La problemática se escapó al dominio que ejercía Infantino en el mundo del fútbol, porque la oposición de las federaciones internacionales a su proyecto, fue casi unánime. Por ello, se vio obligado a renunciar a dichos planes de crear una sociedad entre la FIFA y otros inversionistas (los Kushner-Trump, los mismos que tienen en pie de guerra al pueblo de Albania por un motivo financiero de parecido talante). De hecho, Infantino iba a crear una especie de filial que se iba a llamar FIFA Forward Enterprise (FFE), completamente abierta a los inversionistas privados y cuyo objetivo iba a ser encargarse de gestionar las actividades comerciales y los eventos del organismo, incluida la Copa del Mundo por supuesto.
Retrocediendo un poco en el tiempo, tan sólo unos pocos días atrás, recordamos que Infantino hizo público su plan el martes 28 de julio y fue masiva e instantáneamente rechazada, primero por la UEFA, que llegó a amenazar incluso con no participar en las próximas competiciones de la FIFA, incluido el Mundial próximo; y después se le sumaron al enojo la Concacaf y la Federación asiática. Infantino y su grupo de avorazados judíos, quedaron “en el limbo”, sin saber cómo reaccionar ante tal situación.
Una vez que se conoció la marcha atrás que dio el gánster suizo-italiano, los europeos hicieron público su agradecimiento: “La UEFA agradece a todos los aficionados, ligas, clubes, jugadores, particulares, federaciones y confederaciones que se opusieron a esta iniciativa, así como a los numerosos primeros ministros, jefes de Estado y comentaristas que han demostrado al presidente de la FIFA que el fútbol no está en venta. Esta es una victoria para todo el fútbol (…). La tarea de reconstruir con confianza a la FIFA no ha hecho más que empezar.” Lo cual significa que comenzará con la no re-elección de Gianni Infantino quien tendrá que irse para la casa como un desempleado más o pedirle trabajo a los Kushner en Nueva York o a su gran amigo Donald Trump, con quien ha compartido amenazas, amaños y demás bajezas que le vimos antes y durante el recién finalizado Mundial en Norteamérica.
La Copa del Mundo recién terminada en México, Estados Unidos y Canadá, a pesar de lo que digan muchos comentaristas deportivos, no estuvo a la altura de lo que siempre se espera de este certamen de balompié: la deshonestidad campeó desde antes de que diera inicio, los desaires, como aquel a la Selección de Irán, a la que Trump no le permitió permanecer en territorio estadounidense más allá de la celebración de sus partidos y tuvo que regresar al norte mexicano, donde, a duras penas, se le permitió pernoctar, entrenar y pasar su estadía dentro del Mundial. Luego, el deseo irracional, gansteril de Infantino por favorecer a Argentina, y la manera tan descarada como hizo que los árbitros se plegaran a sus deseos, todos ellos sujetos sin personalidad, sin moral, a quienes, con toda seguridad, o les pagaron sus buenos cheques para tal propósito o les amenazaron con quitarles el gafete de la FIFA, si no hacían a los argentinos nuevamente campeones del mundo.
Muchos de los comentarios que escuchamos de aficionados se fundamentaron en la decepción, el enojo y la impotencia al observar a Infantino y a su gavilla de deshonestos, en sus intentos por ayudar a una Argentina que practicó un fútbol de poco fuelle, nada agradable y donde sus jugadores trataban de detener a sus adversarios en el campo de juego con base en patadas, juego artero y demás fechorías propias de esa nacionalidad.
Aunque no solamente los seguidores del balompié se mostraron enfadados con lo realizado por el polémico y nada fiable Infantino, sino que su asesor principal, Carlos Cordeiro, presentó hace pocos días su renuncia a la FIFA, en protesta por el plan de su ex jefe suizo-italiano, de privatizar el Mundial, expresamente con la familia política de Donald Trump, los judíos Kushner. “Yo no participé en la propuesta (de Infantino) –aseguró Cordeiro-. La FIFA ya dispone de recursos financieros extraordinarios.” Añadió que siempre estuvo en desacuerdo con el plan de vender el 20 por ciento de una nueva subsidiaria que iba a administrar los derechos comerciales y mediáticos del Mundial, según lo ha informado Sky News, que tomó las declaraciones de Cordeiro.
Explicó a la prensa que la FIFA dispone de miles de millones de dólares en reservas y sin deuda y aseveró que “es un mal acuerdo para las asociaciones miembro, un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro del deporte” lo que Infantino se proponía hacer. “No es necesario ceder una participación permanente del activo más valioso del fútbol, para recaudar US$4,200 millones” a favor de la FIFA. Manifestó este ex asesor del ente futbolístico y puso sobre la mesa una serie de dudas sobre el proceso, la supervisión, los beneficiarios y las ganancias que iban a obtener los inversionistas o la familia de Trump.
Habló también con amargura sobre toda la gestión realizada por Infantino y por sus proyectos que, en lugar de beneficiar al fútbol, iban a ser su desgracia, como la creciente comercialización del balompié inter-selecciones, la ampliación del Mundial de Clubes y lo peor ha sido, en su opinión, sus vínculos y negocios espurios con el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. “Todo ello jugará un papel decisivo en las próximas elecciones por la presidencia de la FIFA”, en las que Infantino resultará “mal parado”, vaticinó.
En este punto preciso, quienes han seguido el quehacer diario de Gianni Infantino en la cabeza de la FIFA, aseguran que “la continuidad suya enfrenta su mayor desafío hasta ahora, tras la polémica generada (por él mismo), por su plan de privatizar el Mundial.” Una iniciativa sumamente peligrosa, pues los eventuales dueños de este certamen iban a disponer a placer lo que iba a ocurrir dentro de las Copas del Mundo: decidir cuántos equipos estarían en dichos certámenes, cuáles podrían ser campeones (sino repasemos el reciente caso de Argentina, el capricho de Infantino); sobre las sedes de los Mundiales y demás tópicos que sólo competen actualmente a la FIFA y a su numeroso grupo de filiales repartidas en toda la geografía del planeta. Dichosamente abandonó este plan descabellado, ante la presión tan fuerte que le presentaron las confederaciones.
Hoy y ahora, Gianni Infantino luce más debilitado que nunca, desde que llegó a la presidencia de la FIFA en el 2016 y ha sido reelegido sin oposición en dos oportunidades más. Es tan precaria su situación, que antes de que confirmara en abril pasado su candidatura para seguir al frente de este organismo, ya contaba irrestrictamente con el apoyo de Confederaciones de África (CAF), Asia (AFC) y Suramérica (Conmebol); es decir, más de 200 de las 211 federaciones miembro de la FIFA le habían dado su apoyo formal para que continuara en la cúspide del organismo rector del balompié mundial, según había informado el famoso periódico inglés, The Guardian.
Y ahora, el portal de la alemana Deutsche Welle (La Voz de Alemania), pone el epitafio a Infantino de esta manera: “Su plan para abrir a la inversión privada la gestión comercial de sus principales torneos, entre ellos el Mundial y el Mundial de Clubes, puso en riesgo ese respaldo que tenía garantizado.”
Claramente, hubo reuniones mediante video-conferencia, según lo asegura The New York Times, de la UEFA y la Concacaf (confederaciones de Europa, Norteamérica, Centroamérica y el Caribe), en las que evaluaron el plan de Infantino y se decidió también el futuro de este sujeto, tan mafioso, tan desacertado, tan polémico y tan desleal a los preceptos de la FIFA, que superó a su predecesor, el también suizo Joseph Blatter.
Ciertamente, al verse acorralado por la determinación de las principales confederaciones que existen alrededor del mundo, a instancias de la UEFA, Infantino parece haberse dicho a sí mismo que era mejor “perderla sencillo antes que perderlo doblemente.” Por ello, retiró su plan privatizador y dejó en la estacada a los Kushner, los judíos voraces por el dinero de otros. Después, en cato seguido, su intención era salvar su permanencia al frente de la FIFA; pero, parece, según lo que hemos analizado en las líneas anteriores en este mismo reportaje, ese intento de nada le ha servido al personaje cuya calvicie se ha hecho mundialmente famosa en los últimos meses.
Y el influyente periódico The New York Post, refiriéndose a este caso, publicó que “el boicot europeo y su división interna, serían las razones por las que la FIFA descartó el plan de privatizar el Mundial de fútbol.” Y recordó que el plan contemplaba vender una participación minoritaria en una nueva empresa comercial que controlaría la Copa del Mundo y estaría valorada en unos US$20 millones; un acuerdo en el que participaría Joshua Kushner, hermano del yerno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y fundador de Thrive Capital, firma de capital de riesgo.
El mismo periódico enfatiza que, después de lo visto con la FIFA en Zürich y la polémica que se ha desatado en torno a este asunto, “fuentes familiarizadas con la operación aseguraron que no prosperará. No les gusta nada de esto (a los Kushner). No tienen ninguna intención de seguir involucrados en este lío. Kushner encontrará otra forma de participar en este sector. Esto se está convirtiendo en una pesadilla para la marca.” Dijo una fuente que pidió su anonimato.
En palabras menos técnicas y menos elegantes, Gianni Infantino se colocó a sí mismo la soga alrededor de su cuello y se ahorcó de cara a su futura reelección, porque la UEFA, supuestamente, ya maneja un posible reemplazo del suizo-italiano y sería el ejecutivo Nasser al-Khelaifi, presidente del club francés Paris Saint-Germain. Y, ante el derrotero que han llevado los hechos, creemos que la suerte del actual jerarca está echada…
En el seno de la FIFA, en Zürich, se murmura en los pasillos y lo que se dice no es nada halagador. Por ejemplo, “un peso pesado” de la organización aseveró que “fuimos engañados” y dio a entender que el enfado es de muchas personas que están deseosas de deshacerse de Infantino en las próximas elecciones. Partiendo de ese enojo casi generalizado, el periodista independiente francés, Romain Molina, ha confirmado que “la continuidad de Gianni Infantino como presidente de la FIFA está en serio peligro. Hay una rebelión federativa en contra de su plan (…). Las declaraciones incendiarias de Kevin Lamour, director de Operaciones de la FIFA, fueron motivadas por el hecho de que él sabe que el secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom, se ha distanciado de Infantino y está tramando un golpe. El personal de la FIFA fue engañado por Infantino (…). Ha llegado el momento de que los dirigentes políticos del fútbol se hagan las preguntas correctas y tomen las decisiones adecuadas. La paranoia está en su punto máximo, al igual que las intrigas políticas: Infantino ha perdido el control de la FIFA y pronto perderá su trabajo. La alineación política incondicional con Donald Trump, es una de las razones por las cuales Infantino se quedó sin el apoyo de la mayoría de los otros funcionarios de la FIFA.” Escribió el reportero en su cuenta en X.
En otros términos, ser amigo de Trump es para cualquier persona más o menos decente, una razón fortísima para enfilarse por el camino del desprestigio; y parece que Gianni Infantino, desde un primer momento, buscó congraciarse con la amistad del gringo, visitándolo varias oportunidades en la Casa Blanca, fotografiándose con él allí donde pudiera y compartiendo palcos en los estadios durante el último Mundial. El presidente de la FIFA buscaba con afán pertenecer al reducido club de sátrapas amigos de Trump, en el que están así mismo, el criminal Benjamín Netanyahu, dictador de Israel; Javier Milei, el estrafalario presidente de Argentina; Nayib Buckele, presidente de El Salvador; y Mark Rutte, secretario general de la OTAN. Pero como sucede en casi todos los casos, se aplicó aquello de “dime con quién andas y te diré…” la clase de degenerado que eres. Allí comenzó el declive, la caída, el desplome y la desgracia de Infantino que le llevará a ser un ciudadano común cuando pierda las siguientes elecciones dentro de la FIFA.
Como sabemos, la primera federación que se opuso abiertamente a la ambición de Infantino, fue la UEFA; pero después le siguieron las demás alrededor del mundo. La Concacaf, que abarca a las naciones de América del Norte, Central y del Caribe, fue la segunda que se unió a los europeos en contra del presidente de la FIFA.
La Confederación Asiática de Fútbol fue la tercera que se solidarizó con la UEFA y la Concacaf, para rechazar el plan impulsado por Gianni Infantino y reclamó una revisión urgente del sistema de gobernanza del organismo. Con los asiáticos, ya eran tres grandes bloques organizacionales, deportivos y geográficos, que se oponían a las maniobras espurias del ítalo-suizo.
El comunicado oficial de los asiáticos manifestó “nuestra profunda preocupación por los acontecimientos de los últimos días y compartimos las objeciones planteadas por las confederaciones europea y norteamericana. (Porque) la propuesta genera incertidumbre en la comunidad futbolística mundial y pone en riesgo la unidad del deporte. El debate ha llegado a punto en el que la posibilidad real de un boicot al Mundial de la FIFA ha entrado en el discurso público, una situación que debería preocupar a todos los que se preocupan por el futuro de nuestro deporte. En ese sentido, el fútbol nunca debió haber sido colocado en esa posición.”
Para finalizar, la AFC consideró que “ante la falta de consenso y las divisiones surgidas entre las distintas confederaciones, el proyecto FIFA Forward Enterprise no puede lograr de manera realista el amplio apoyo y la unidad necesarios para avanzar. Cualquier iniciativa que pueda debilitar el carácter universal de la Copa del Mundo, deber ser reconsiderada.”
Así, los asiáticos hicieron hincapié en que Infantino se había colocado en una posición aislada, unipersonal e improcedente y advirtieron sobre las consecuencias que podría tener para el futuro de las competiciones organizadas por la FIFA, incluida la Copa del Mundo.
Luego vendría la Conmebol, quizás la segunda más importante a nivel global después de Europa, debido a que tiene a Selecciones tan importantes como la brasileña, la argentina, uruguaya, chilena, colombiana, ecuatoriana, paraguaya y demás. Los suramericanos anunciaron que comenzaron un proceso de consultas con sus asociaciones miembro y convocó a una reunión de su consejo, para analizar la propuesta de Infantino de privatizar el Mundial. Solicitó para ello información adicional y aclaraciones sobre distintos aspectos relativos al alcance, la estructura, la gobernanza y los posibles efectos del proyecto. De tal manera, algo que Infantino quiso tener a su entera disposición y manejo personal, se estaba convirtiendo en un asunto del dominio público, a nivel mundial.
Finalmente, un comunicado emitido por Conmebol, indicó: “Estamos a favor de tomar decisiones de carácter comercial y financiero en pro del desarrollo del deporte, pero estimamos que las medidas nunca deberán estar por encima de su esencia. El fútbol siempre está primero. (Por eso) llamamos a todos los sectores a anteponer siempre el fútbol por encima de cualquier otro interés.
Gianni Infantino no tuvo más salida que deponer su terquedad y guardó “la carpeta” que contiene su proyecto de privatización del fútbol. ¿La sacará más adelante para reactivarla? Lo dudamos, si no quiere quedarse sin Mundial debido al boicot que todas las federaciones estarían dispuestas a aplicarle. En todo caso, este sujeto llegará en la presidencia de la FIFA hasta los primeros meses del año entrante, el 2027, será destituido inevitablemente por todas las falencias, enredos y amaños que ha practicado, desde su amistad improcedente, impúdica, nefasta y grotesca con Donald Trump y los judíos que rodean a este mandatario criminal de los Estados Unidos, hasta su estúpido e incoherente deseo de que hacer campeonizar a Argentina en el último Mundial, facilitándole todos los ardides, todo lo espurio que se le ocurrió en unión con sus árbitros sobornados y que fueron actitudes corruptas que todos las vimos y nos desencantaron. Por causa de Infantino el Mundial de Norteamérica pasará, junto al de Argentina 78, como uno de los más corrompidos de la historia. Por ello y por más, Infantino tiene que ser destituido. No hay otro camino… por el bien del fútbol y la limpieza que le debe caracterizar.
Sin embargo, este solamente fue un capítulo dentro de las feas historias de la FIFA, porque lo que continuará ahora será el resultado de la investigación del FBI en la Asociación de Fútbol Argentina (AFA), sobre todos los fraudes y negocios ilícitos realizados por su presidente. Una pena que cierne sobre este deporte otro negro nubarrón compuesto por movimientos corruptos, ejecutados por gente decididamente corrupta.
WASHINGTON D.C., USA-(Especial para The City Newspaper) El doble rasero, ni siquiera “doble moral”, pues incluir la palabra “moral” sería, además de impreciso… una degradación del término. Y decimos doble rasero porque observamos las políticas de los Estados Unidos con respecto al resto del mundo y notamos la forma como señalan a los delincuentes, en especial a los narcotraficantes, piden las extradiciones con vehemencia y filman a los aviones cuando los reciben para ser llevados a las cárceles estadounidenses en un alarde de “justicia” implacable (supuestamente), que existe para que las sociedades sean limpiadas y reivindicadas; pero tienen en el poder actualmente –y aquí radica la “paradoja de paradojas”-, al peor delincuente posible y que los jueces y fiscales simple y descaradamente no quisieron meter en prisión y el pueblo se unió a esa lamentable decisión y llevaron a ese gamberro nuevamente a la presidencia del país. Por supuesto, nos referimos a Donald Trump, quien hizo, a lo largo de su vida, los méritos necesarios para ganarse una larga estadía, quizás cadena perpetua, en una penitenciaría de esta nación.
Lo anterior quiere decir que a la “justicia” (nótense las comillas), de los Estados Unidos le gusta mirar hacia los gobiernos y pueblos exógenos, pero al propio le permite toda clase de excesos delincuenciales y le permite a su mandatario, Donald Trump, una serie de delitos de “gran calado”, de la manera más infame, inmoral y grotesca que se puede ver en un sistema judicial que se jacta de su supuesto e inquebrantable accionar en la aplicación de la justicia.
Además, a Trump se le permite decir y hacer cualquier acto deshonesto y hasta criminal que a él se le ocurre durante el paso de los días y los estadounidenses sencillos, esos que le dieron sus votos para sentarlo nuevamente en la Casa Blanca, todo ese desbarajuste les tiene sin cuidado, portándose de la manera más indiferente posible. Ciertamente en esto se cumple aquello de que “cada pueblo tiene realmente a los gobernantes que se merecen” y que se apegan fielmente al libreto que esos mismos ciudadanos piden y necesitan en su psiquis general.
Donald Trump, además de todas sus falencias, es un delincuente. Un violador de mujeres comprobado, un evasor de impuestos a la Hacienda de los Estados Unidos, un ladrón de documentos de Estado (la enorme cantidad de cajas que se llevó a su mansión de Mar-a-Lago, cuando finalizó su primer mandato); y en el caso que nos ocupa, ha sido un pederasta consumado, amigo de un suicida, quien se quitó la vida a sabiendas de que lo iban a meter a prisión por el resto de su sucia vida, como fue el judío Jeffrey Epstein, quien invitaba a sus amigos, entre quienes estaba en primera fila Donald Trump y el Príncipe Andrew de Inglaterra, para desflorar muchachas muy jóvenes en casos clarísimos de pedofilia, mientras él y sus “socios” disfrutaban de esa inmoralidad flagrante, de la cual hay películas incluso (véase el video de la NBC, en YouTube, en esta dirección: https://www.youtube.com/watch?v=KLcfpU2cubo), donde aparece clarísimamente Trump, pavoneándose con las niñas y conversando con el pederasta hebreo, en una de las mansiones de éste. Hoy, a pesar del suicidio de Epstein, la sombra, el fantasma de este individuo, sigue a Trump; las gentes se lo recuerdan a cada instante y le recuerdan que él está implicado en los folios, en los papeles acusatorios que maneja el FBI. Una vergüenza con todas sus letras, más aun cuando él es el presidente de los Estados Unidos, pero él sabe que la mal llamada “justicia” de su país a él nunca lo tocará, nunca lo encarcelará y hasta le tienen un puesto elevadísimo en la historia de esta nación, porque, entre otras sinrazones, él representa a la idiosincrasia del estadounidense común y corriente, al que le gusta revolcarse también en la inmoralidad.
Si hay alguien que le recuerda constantemente a Trump sus deslices delincuenciales, ese es su ex amigo, el multimillonario surafricano Elon Musk, quien, en medio de sus fuertes discusiones con el obtuso presidente de USA, le recuerda su paso “sostenido” y casi permanente al lado del judío Epstein, especialista en crear redes para la explotación sexual de jovencitas.
Musk aseveró que iba a soltar una “bomba” informativa acerca de su ahora enemigo Trump, al vincularlo con el fallecido financiero (millonario también), Jeffrey Epstein, acusado y encarcelado en Nueva York por tráfico sexual de menores, a quienes prostituía con sus amigos poderosos y acaudalados. “Donald Trump está en los archivos de Epstein (y también en videos de la NBC, como hemos consignado en las líneas anteriores de este mismo reportaje). Esa es la verdadera razón por la que no se han hecho públicos”, por parte del sistema judicial estadounidense, muy ágil y eficiente en otros delitos, pero en el caso de su presidente, omite referirse a los hechos incluso. Musk fue más allá al publicar en su cuenta en la red social X -que le pertenece dicho sea de paso-, el famoso video en el que Trump aparece en una fiesta con el pedófilo, en 1992. Aun así, con estas evidencias innegables, el mandatario niega a pies juntillas que tuviera alguna relación con el pederasta y así lo escribió recientemente: “Nunca estuve en el avión de Epstein, ni en su estúpida isla (el judío había comprado un islote donde construyó una mansión y donde llevaba a las niñas para desflorarlas sexualmente).”
Aquí, en este trazo preciso, es oportuno recordar que Jeffrey Edward Epstein nació en Brooklyn, el 20 de enero de 1953 y se quitó la vida en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, en Nueva York, el 10 de agosto del 2019, donde esperaba para ser juzgado por cargos federales de tráfico sexual de menores. De su fortuna, diremos que amasó su capital mediante inversiones, después de haber trabajado en el Banco de inversión Bear Steams, del que fue despedido y decidió fundar su propia firma de gestión financiera, con la que atrajo a clientes multimillonarios de ese país. Sus cuentas bancarias fueron creciendo considerablemente y construyó una red de relaciones con enorme influencia política y social, donde conoció a figuras prominentes de la política, la economía, la Realeza británica y del espectáculo estadounidense, entre quienes, innegablemente, estaba Donald Trump.
En el 2005 se le comenzó a investigar por parte del FBI por sus delitos sexuales comprobados contra menores de edad; y en el 2008, logró un controvertido acuerdo judicial que le permitió evitar los cargos federales, a cambio de una condena leve por prostitución. Por supuesto su dinero, el pago que posiblemente hizo en grandes cantidades y sus influencias dentro de las Cortes de USA, le ayudaron para no ingresar a prisión en esa oportunidad. Pero en el 2019 fue arrestado nuevamente por tráfico sexual de menores, cuando varias jovencitas que él había engañado e introducido en el sórdido mundo de la pornografía, declararon sus nefastas experiencias en las mansiones del pederasta de raza judía. Gracias al movimiento Mee To, esas mujeres tomaron valor y comenzaron a narrar sus funestas incidencias personales. Señalaron con toda claridad a la pareja de Epstein, llamada Ghislain Maxwell, una inglesa proveniente de una familia acaudalada, quien le buscaba las jovencitas (casi niñas) a Epstein, las convencía al decirles que les iban a dar trabajo bien remunerado y el ingreso a buenas Universidades y se aparecía en las mansiones del inversionista con ellas, para ser abusadas sexualmente. “Muchas veces Ghislain participaba, en tríos, junto a Jeffrey y la niña,” ventiló una de ellas en la Corte. Hoy, Maxwell se encuentra en una prisión de los Estados Unidos.
Acerca de los orígenes de Jeffrey Epstein, es oportuno decir que es hijo de padres judíos. Su madre, Pauline Stolofsky (1918-2004); y su padre Seymour G. Epstein (1916-1991), se casaron en 1952. Ella trabajó de ayudante escolar y fue ama de casa el resto de su vida; y su padre laboró para el New York City Department of Parks and Recreation, como jardinero. A juzgar por las actividades de sus ancestros, observamos que “la cuna” de Jeffrey Epstein fue humilde, pero él decidió y pudo amasar la inmensa fortuna que se le conoció, muy probablemente para no pasar privaciones económicas. Él es el mayor de dos hijos. Su hermano se llama Mark y crecieron en el vecindario de clase media de Sea Gate, en Coney Island, Brooklyn.
Su paso por colegios y Universidades no fue el mejor y no llegó a graduarse absolutamente en ninguna carrera profesional; aun así, en 1974, trabajó como profesor de física y matemáticas para adolescentes, en la exclusiva escuela privada Dalton School, del Upper East Side de Manhattan, a pesar de su falta de credenciales académicas. Ya en aquella época demostró un comportamiento inapropiado hacia los estudiantes menores de edad y por ese motivo fue despedido. Alan Greenberg, director ejecutivo de Bear Stearns, cuyos hijos fueron alumnos de Epstein, le dio trabajo en su compañía. Por aquellos años, conoció también a la pareja Clinton e, incluso, Epstein llegó a ser cofundador de la Fundación Clinton. Bill, el ex presidente de USA, aparece también en los papeles de Epstein y es señalado como uno más de los participantes en las orgías del judío.
En 1981 fundó la firma consultora Intercontinental Assets Group, con la que atrajo a varios clientes millonarios; y más tarde fundó una empresa de gestión financiera, que incluía al CEO de la empresa de lencería Victoria’s Secret, a manera de cliente. Durante la década del 2000, Epstein continuó invirtiendo millones de dólares en distintos fondos. El resto de su actividad financiera y el derrotero de su vida, es historia hartamente conocida.
El suicidio en su celda en Manhattan se dio un día después de que se revelaron documentos judiciales que implicaban, a manera de cómplices suyos, a numerosas personas influyentes, donde aparecen el Príncipe Andrew, el inversionista multimillonario Glenn Dubin, el exgobernador de Nuevo México, Bill Richardson, Bill Clinton y por supuesto, nuestro obtuso personaje de esta ocasión, Donald Trump, entre muchos otros más. Todos ellos disfrutaron de la “hospitalidad” de este sujeto que entendió, equivocadamente, que el disfrute de la vida se tenía que basar en el engaño y el abuso a jóvenes muchachas, muy jóvenes por supuesto.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos, un día antes de su suicidio, decíamos, hizo público un conjunto de materiales relacionados con el caso, que incluye una serie de pruebas importantes, como imágenes de mujeres muy jóvenes desnudas, camillas de masaje y juguetes sexuales. Y es aquí, en este preciso punto, donde aparece la fiscal general de la nación, Pamela Bondi, quien se abstiene actualmente de publicar el resto de los archivos de Epstein. Es cuando Elon Musk asevera que no lo hace por una presunta y posible amenaza de Donald Trump, para que no lo haga, pues él aparece justamente en esos folios acusatorios. Varios congresistas presionan a esta mujer para que proceda como lo demanda la ley y, también, le exigen que confiese si Trump ha intervenido directa o indirectamente, para que no se proceda a la susodicha desclasificación.
Musk, en medio de su enojo contra Trump, repite una y otra vez que el presidente está en los archivos de Epstein, lo cual indica que participó en las orgías que el magnate judío realizaba continuamente en sus mansiones e isla privada. Así mismo, el surafricano afirmó en los últimos días que Steve Bannon, ex asesor de Donald Trump en su primer gobierno, está también vinculado con Jeffrey Epstein. “Bannon (archienemigo de Musk y a quien amenazó con sacar a patadas al dueño de Tesla de la Casa Blanca), aparece en los archivos de Epstein.” Denunció en su cuenta de X. Bannon sólo ha optado por el silencio como única arma de defensa. Y es que Bannon “se lo buscó”, porque en fechas recién idas, atacó a Musk y le acusó de injerencia en la política interna de los Estados Unidos por su condición de extranjero y exigió su inmediata deportación. El ex asesor se enfadó profundamente porque el surafricano anunció la creación de un nuevo movimiento político, al que ha llamado Partido América, para competir contra el bipartidismo que existe en los Estados Unidos.
Ha llamado la atención “de los focos” de la prensa estadounidense, esta mujer que ostenta el cargo de fiscal general de la nación. Se llama Pamela “Pam” Bondi. Y ha dado una respuesta nada clara acerca del caso Epstein, concretamente sobre el material incriminatorio que ella tiene que desclasificar por órdenes de la ley vigente. Dijo que la supuesta lista de clientes y amigos de Jeffrey Epstein, de la que ella misma había hablado en febrero de este mismo año (2025), que estaba en su escritorio esperando para ser revisada, “no existe”. Dijo hace pocas fechas, dejando boquiabierto al público en general que ha seguido el caso, periodistas, jueces, víctimas del judío y abogados defensores de esas víctimas. “No existe” la lista. Repitió junto al presidente Trump, en una rueda de prensa hace pocos días, en Washington. Añadió ante la pregunta insistente de un periodista que “en aquel momento me referí al expediente del caso Epstein en general, junto a otros más y no a una lista específica de clientes.” Es evidente entonces, que esta mujer quiere “sacarle las castañas del fuego” a Donald Trump, no implicarlo en modo alguno, mentir al aseverar que el mandatario nunca conoció al judío pederasta, pero los videos y fotografías que circulan por las redes sociales y por la cadena NBC, señalan otras situaciones muy distintas, donde se ve al presidente muy contento, disfrutando de la compañía de las mujeres jóvenes que Epstein compartía con sus amigos poderosos.
“En febrero di una entrevista en Fox. Recibió mucha atención, porque me preguntaron sobre la lista de clientes. Y mi respuesta fue: ‘la tengo en mi escritorio, esperando revisarla.’ Me refería al documento, junto con los documentos sobre John F, Kennedy y Martin Luther King, también. A eso me refería.” Afirmó la fiscal y añadió seguidamente: “los archivos sobre el caso terminaron por ser miles de videos de pornografía infantil, que jamás verán la luz del día (?).” En otras palabras más claras y directas, ella no quiere que la opinión pública conozca que “alguien” en particular aparece en esos films…
En otro aparte de la comparecencia suya ante la prensa, al lado de Trump, se le preguntó por qué faltaba un minuto entero en la grabación de casi 11 horas que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos difundió para sustentar que Epstein se había suicidado. Y la fiscal Bondi, haciendo gala de un impresionante autocontrol, una indiferencia glacial inusitada y un despiste desconsiderado hacia la prensa y el pueblo estadounidense al que se debe como funcionaria, contestó que “se debió a un defecto de la grabadora, porque es muy vieja. Como de 1999.” Y con esa explicación pueril y banal, dio por terminada la conferencia de prensa, con un Donald Trump satisfecho y respirando tranquilo después de escucharla.
Un día después, John Kiriakou, ex oficial de la CIA, manifestó en otra entrevista para la cadena de televisión Fox News, que la inteligencia de los Estados Unidos podría haber destruido todos los documentos sobre el caso Epstein y afirmó que “la CIA y el FBI ya anteriormente han destruido información sobre casos importantes.”
Todo lo anterior son sólo “cabos sueltos”, eslabones de una cadena que alguien se opone, se niega vehemente y apuradamente porque no se unan unos detrás de otros, pues la historia que podría darse a conocer le podrían afectar profundamente. Pero todos sabemos quién es Donald Trump, lo que ha hecho en contra de las mujeres, principalmente, y ha sido tan deshonesto y sucio en su proceder, que su aparición en las listas de Epstein no ha sorprendido a nadie; pero es necesario que quede constancia nítida, apabullante y no contradictoria sobre su participación en las fiestas plenas de sadismo y vulgaridad en las que él, Bill Clinton y el Príncipe Andrew, a quien su madre, la fallecida Reina Isabel II, pagó millones de dólares a una de las víctimas para que no lo llevara a los tribunales (específicamente a Virginia Giuffre, de quien escribiremos más adelante), y otros personajes más, aparecen gozando de la vida a costa del abuso contra jovencitas menores de edad. Uno de los delitos más graves que contempla la ley estadounidense.
Retornando a Jeffrey Epstein, el pedófilo que se suicidó en su celda antes de ser llevado ante el juez que vería su caso, hemos de decir que en marzo del 2005, una niña de 14 años se convirtió en la primera víctima menor de edad que acusó formalmente a este sujeto, por abusarla sexualmente. Indicó que el incidente se dio en su mansión de Palm Beach y, de acuerdo a las investigaciones que se efectuaron, fue llevada por otra adolescente “para darle un masaje al financiero a cambio de dinero”; pero nunca se le explicó que dicho masaje incluía la entrega sexual por parte de ella. Fue así como el engaño se produjo de parte del judío cuando procedió a desflorarla o arrebatarle su virginidad.
En el 2019, la Fiscalía de USA, del Distrito Sur de Nueva York, divulgó el siguiente comunicado: “Desde al menos 2002 hasta al menos 2005, Jeffrey Epstein atrajo, reclutó e hizo que decenas de menores de edad fueran atraídas a su mansión en Nueva York y a su finca en Palm Beach, Florida, para que participaran en actos sexuales con él, tras lo cual les entregaba cientos de dólares en efectivo. Para mantener y aumentar su número de víctimas, Epstein también pagaba a ciertas víctimas para que reclutaran a otras menores de edad de las que pudiera abusar de forma similar. De esta manera, Epstein creó una vasta red de víctimas menores de edad para explotarlas sexualmente, a menudo a diario, en lugares como Nueva York y Palm Beach.”
Fue una de las víctimas más conocidas de los abusos sexuales del financiero Jeffrey Epstein; una mujer quien decidió acabar también con su vida, cometiendo suicidio en abril pasado, a sus 41 años de edad, en una localidad rural de Australia Occidental, de acuerdo a un reportaje aparecido en el periódico británico, The Times.
“Su muerte fue un final terrible para esta historia, pero hay una gran parte que nunca pudo contar. Pudo haber librado batallas con algunos de los hombres más poderosos del mundo como Epstein y el Príncipe Andrew, pero lo que la gente no entendía era que en sus últimos días, la batalla más dura de su vida la libró en casa.” Explicó Amanda Roberts, la esposa del hermano menor de Virginia. Seguidamente, la familia de esta mujer que optó por quitarse la vida, compartió un diario que la víctima escribió a principios de este año, en el que comparte recuerdos ingratos de su matrimonio con Robert Giuffre. Ella se desmoronaba por dentro a medida que su compañero se violentaba cada vez más, debido a que ella se convirtió en el rostro visible de la campaña por llevar a Epstein y sus amigos ante la justicia. Junto al diario, Virginia dejó fotos, mensajes de texto y documentos legales en los que expone que su marido era “abusivo y controlador emocional y físicamente. Cuando más fuerte me volvía yo, más aterrador se convertía él. Incluso trató de impedir que yo defendiera a las víctimas de la trata y en los últimos meses, impedía que yo viera a nuestros tres hijos.” Le acusó también de bebedor de licor y extremadamente celoso con ella.
Virginia Giuffre recibió millones de dólares a lo largo de los años, provenientes de fondos de acuerdos y demandas civiles contra Ghislaine Maxwell, del patrimonio de Epstein, el Príncipe Andrew (pagados por la Reina de Inglaterra, como esbozamos arriba) y el Banco JP Morgan, por su gestión de las finanzas de Epstein, dinero que Robert, esposo de la víctima, derrochaba a manos llenas, indicó.
Debido a la extremada violencia de su esposo, Virginia fue contemplando la idea de quitarse la vida y así lo explicó Dini von Mueffling, representante pública de Virginia, quien citó que “semanas antes de su muerte, ella me había contado sus planes de suicidio, incluyendo el método. Yo le aconsejé que no lo hiciera (…). Tenía muy claro que el dolor era demasiado profundo, que simplemente no podía soportarlo más. No fue una conversación dramática. Fue algo muy realista.” Concluyó.
El suicidio de esta víctima de Jeffrey Epstein sin duda alguna fue provocado por sus amargas y traumáticas experiencias siendo apenas una jovencita, a quien el financista judío le quitó, además de su inocencia, sus ilusiones, su deseo por vivir, sus planes y le hizo vivir una desgracia profunda que le generó el resentimiento y el temor por todo lo que le rodeaba. Virginia Giuffre se casó con el ideal de alcanzar finalmente y de otra manera, la felicidad; pero ya vimos cómo era el comportamiento de su esposo… un agresor “con todas sus letras.” De tal modo, su suicidio fue por razones directas; es decir, por la violencia de su marido; y por la consecuencia del horrendo dolor que le causó Epstein en su adolescencia. Su muerte conmovió a muchas personas tanto en Estados Unidos, Inglaterra, como en Australia, donde pasó sus últimos años.
Donald Trump, obstinadamente, sigue negando que él tuviera alguna relación amistosa o económica con el pederasta judío. Y se ha aferrado tanto a esa mentira que, si se le mostrase el video que le pone en evidencia o las fotos que hay por doquier, él lo seguiría negando, de igual manera como lo ha hecho con la mujer que él violentó y abusó sexualmente en una tienda de Nueva York, una columnista de un importante periódico estadounidense; o con la actriz porno a la que él envió a su ex abogado para pagarle por su silencio y no se refiriera nunca a los encuentros íntimos que ambos sostuvieron. Él todo lo niega. Pero lo que no sabe es que su esposa Melania no le cree absolutamente nada y aun así, se lo pasa por alto, con el fin de sostener un matrimonio, que, según los entendidos y quienes le conocen, “está irremediablemente roto y pegado apenas con alfileres.”
La verdad es que el presidente de los Estados Unidos fue fotografiado en numerosas ocasiones con el financiero hebreo y le repiten que su momento dijo de Epstein que era “un tipo fantástico” y alardeó de sus 15 años de amistad con aquel. Fue una amistad muy cercana, estrecha, en la que el judío compartió con el actual mandatario aquellas jovencitas que a ambos les gustaba tanto. Incluso Trump añadió a su descripción de Epstein: “Es muy divertido. Se dice que le gustan las mujeres guapas tanto como a mí y muchas de ellas son jovencitas. No hay duda de que Jeffrey disfrutaba su vida social.” Estas palabras las expresó quien iba a ser presidente de los Estados Unidos, en el 2002.
El pederasta visitó a Donald Trump en repetidas oportunidades en su residencia de Mar-a-Lago, donde fue filmado el video que el magnate surafricano, Elon Musk, subió a su red social X. Esa filmación fue hecha en 1992, cuando Trump celebró el concurso llamado “Chica Calendario”; y un dato relevante es el que describió George Houraney, empresario que ayudó a la organización del evento, cuando dijo que las únicas personas que estaban presentes allí, junto a las 28 chicas, eran Donald Trump y Epstein. ¡Nadie más!
El pederasta también le visitó en Mar-a-Lago en el año 2000. Iba acompañado con Ghislaine Maxwell, su entonces pareja y socia que ahora cumple una pena de 20 años de prisión por organizarle a Epstein los encuentros con jovencitas en clara prostitución infantil y tráfico humano.
El biógrafo del presidente, Michael Wolff, confirmó la amistad entre Trump y el judío, quien aseguró en un episodio del podcast The Daily Beast, que ambos fueron mejores amigos durante 15 años: “Compartían novias, aviones y estrategia comercial.” Reafirmó. Y añadió que había visto evidencia condenatoria de esos años, que el presidente republicano no querría que se hiciera pública y que incluyen supuestas imágenes lascivas de Trump y el financista, en claro abuso de las muchachas. “He visto esas fotos. Sé que existen y puedo describirlas. Hay como una docena. Las que recuerdo específicamente son los dos con chicas en ‘topless’ (sin brassiere), de edad indeterminada, sentadas en el regazo de Trump. Y luego Trump parado allí con una mancha en la parte delantera de sus pantalones y tres o cuatro chicas medio encorvadas de la risa, también en ‘topless’, señalando los pantalones de Trump.” Narró Wolff.
Empero, el diario inglés The Telegraph ha señalado que la relación entre los dos individuos dio un giro en el 2004, cuando se convirtieron en rivales por la compra de propiedades en Palm Beach, aunque se desconoce con profundidad la razón del rompimiento de lo que parecía una amistad indestructible en la que se compartían todo; y cuando Epstein fue arrestado, Trump manifestó a la prensa en julio del 2019: “Tuve una pelea con él hace mucho tiempo”; y cuando arrestaron a Maxwell, la “celestina” o alcahueta que surtía a Epstein de mujeres menores de edad, Trump dijo de ella: “Realmente no lo he seguido mucho. Francamente, sólo le deseo lo mejor.” Evidentemente el mandatario deseaba desmarcarse de aquellas amistades que le pudieron ocasionar serios contratiempos políticos y hasta judiciales.
Pero el colmo del cinismo y de querer engañar a todo el mundo, lo ha hecho patente el mismo Donald Trump cuando dijo, en referencia al video y fotografías que impostó Elon Musk en su red social, que “deberían desarrollarse leyes fuertes contra la Inteligencia Artificial (IA). ¡Será un problema grande y muy peligroso en el futuro!” Dando a entender que todo lo que circula en las redes sociales acerca de su relación con el pedófilo Epstein, es falso y ha sido hecho con IA, porque él nunca compartió ni un minuto siquiera con aquel y su mujer. Evidentemente, este argumento del mandatario es un insulto a la inteligencia de las personas, pues nadie, o casi nadie, puede creerle tal falacia.
Sin embargo, en los últimos meses, esa amistad ha cobrado importancia y relevancia y adonde quiera que va Trump, se le toca el tema. Aspecto que a él le molesta e incomoda visiblemente. Lo cual sólo quiere decir una sola cosa: que la sombra de Epstein lo persigue a él desde el más allá, desde los confines mismos del infierno, donde indubitablemente se encuentra ahora mismo.
Este es el negro pasaje que comparte Donald Trump con Jeffrey Epstein, catalogado por la policía de Nueva York como delincuente sexual de nivel 3, proclive a reincidir en su momento contra jovencitas, con “un alto riesgo de reincidencia y una amenaza para la seguridad pública”, reza el expediente que se le abrió a este sujeto.
Atrás han quedado circunstancias como el momento cuando la denunciante –ya fallecida-, Virginia Giuffre, presentó los documentos en los que acusaba al pedófilo de obligarle a tener relaciones sexuales con miembros de su círculo social, cuando apenas tenía 16 años. Aquello aconteció en enero del 2015. También, el 6 de julio del 2018, cuando Epstein fue arrestado en el aeropuerto Teterboro de Nueva Jersey, por el Grupo de Trabajo de Delitos contra Niños del FBI y el Departamento de Policía de Nueva York, acusado de abuso sexual y tráfico sexual. Fue cuando el fiscal federal, Geoffrey Berman, declaró que, durante el registro de la casa de Epstein, valorada en US$77 millones, se encontraron fotos de niñas menores de edad desnudas.
Ciertamente todo aquello ha quedado en el pasado, pero la negra sombra del pederasta sigue proyectándose sobre Trump, quien, mientras se tocaba el tema ante los periodistas de las inundaciones en el Estado de Texas, interrumpió a quienes hablaban para decir: “¿Siguen hablando sobre Epstein? Se ha hablado de ese tipo durante años. ¿La gente sigue hablando de ese asqueroso? (Que no era asqueroso cuando era su amigo y compartían las mismas asquerosidades). No puedo creer –le dijo al reportero-, que estés haciendo una pregunta sobre Epstein.” Estaba visiblemente molesto, incómodo, preocupado y moviendo, entre bastidores, todo lo que está a su alcance para evitar que aparezca su nombre en la lista del judío. “Un secreto a voces,” que todos conocen en los Estados Unidos y en el mundo entero y que, por más que quiera el mandatario, no puede, ni podrá, hacerlo olvidar y mucho menos esconder. Él compartió jovencitas, menores de edad, en actos impúdicos, con su impúdico amigo. El mismo que se ahorcó en su celda de Nueva York.
BUENOS AIRES, LONDRES Y WASHINGTON DC-(Especial para The City Newspaper) Este añejo diferendo entre Gran Bretaña y Argentina ha aparecido nuevamente, ha subido a la superficie de la cotidianidad mundial, para sumar un conflicto más a este atribulado mundo, hastiado, cansado y cohibido por tanta guerra en distintos puntos del planeta.
Los argentinos, en medio de su desajustado y ridículo furor futbolero, durante el Mundial pasado en los Estados Unidos, Canadá y México, enarbolaron sus reclamos por las islas Malvinas, ubicadas en el Cono Sur del continente americano, un asunto totalmente bélico y político que nada tenía que ver con la justa futbolística en la que, de todas maneras, se le estaba favoreciendo en forma espuria al seleccionado argentino con arbitrajes parcializados y otras suciedades propias del presidente de la FIFA, el italo-suizo Gianni Infantino, adicto al futbol del argentino Lionel Messi. Pero ese es un tema aparte.
Lo cierto es que esas proclamas con pancartas, telas con textos en reclamo de las islas, encendió nuevamente la polémica, la agria polémica, entre los ingleses y rioplatenses.
En el subterfugio, en el seno del gobierno de Buenos Aires, se han visto aspectos que hacen peligrar a la gestión del histriónico presidente argentino, Javier Milei, quien, ni lerdo ni perezoso, ha insuflado los ánimos en contra de los británicos, algo parecido a lo que hizo el militarote Leopoldo Galtieri, allá por 1982, para salvar el prestigio y su permanencia en el poder, cuando todo el país parecía “irse al infierno”, principalmente en el factor económico, que arrastraba a lo social.
Hoy, la Argentina –y desde tiempo inmemorable-, vive sumida en una crisis socio-financiera y sus politicastros o politiquillos pueriles, tienen que buscar salidas de escape, ya que no tienen las posibilidades de solucionar las agudas crisis. Por eso, resucitar el problema de las islas Falkland (Malvinas), es lo mejor que pudieron encontrar para lanzar el interés del pueblo argentino hacia ese otro objetivo seudo-nacionalista.
Antes de que se desatara nuevamente esta controversia con el gobierno inglés, el Gabinete de Javier Milei, en Buenos Aires, comenzó a mostrar fisuras y situaciones realmente vergonzantes y apremiantes, entre éstas… peleas entre unos y otros, que saltaron hasta las redes sociales y pusieron en peligro algunas alianzas políticas.
Uno de estos temas incluyó la sospecha de que Milei es víctima de espionaje desde el mismo centro de su administración gubernamental. Desde diciembre del 2023 se ha rumoreado que el grupo de ministros y asesores que laboran en la Casa Rosada y en otras sedes ministeriales, se ha dividido entre seguidores de la hermana del mandatario, Karina Milei, quien ostenta también el cargo de secretaria general de la Presidencia; y aquellos otros que forman parte de quienes siguen a Santiago Caputo, el asesor más importante de Milei.
Al trascender lo anterior, el aparato de propaganda del gobierno ha intentado desmentirlo; pero personas afines a Caputo aseguraron, casi de inmediato, que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, amigo y seguidor de Karina Milei, manejaba una cuanta falsa en X, desde la cual se permitía atacar al asesor presidencial. Seguidamente, los cruces entre los dos grupos de poder, han sido interminables, mientras el país se hunde en la ineficacia de las políticas socio-económicas decretadas y establecidas por el mismo gobierno y no se ve una luz al final del túnel que saque a flote a la sociedad argentina. Y lo peor ha sido para este pueblo tan pasional y fanatizado, la derrota ante España en la final de la Copa del Mundo, cuando el seleccionado español hizo trizas y ridiculizó por completo a las “mega-estrellas” que se decían ser los argentinos. Todo ello ha creado un cóctel imposible de digerir, cuando, además, los indigentes pueblan las aceras y calles de Buenos Aires y la pobreza ya no es un feo rumor, sino una realidad evidentísima que avergüenza a todos.
En todo caso, los cruces entre los dos grupos de poder, han sido interminables; y Menem ha negado que esa cuenta en X fuera suya, que fue borrada; pero Caputo denunció que la eliminación sólo probaba que, efectivamente, “es de mi enemigo político. Yo propuse tiros (para resolver la pelea), pero se sienten más cómodos con el chusmerío, las operaciones en prensa y pintarse la uñas (en indirecta referida a Karina Milei). Voy a defender el proyecto nacional de Javier Milei –continuó diciendo Caputo-, del que sea, y me importa poquísimo quién se ofende en el proceso. Llegué acá con el presidente, me iré con el presidente o cuando él lo disponga, y mientras tanto, haré mi mejor esfuerzo para cumplir con su mandato.” Dejó claro el asesor presidencial.
Javier Milei apareció en este conflicto al defender a Menem y decir de él que su cuenta en X “no era de él”, que todo había sido armado por sus enemigos, lo cual dejó pensar que hay personas dentro de su Gabinete de Estado, en especial su hermana Karina, que le mienten al mandatario. Quienes observan esta agria disputa desde afuera, han considerado que la gravedad del asunto reside en que desacredita la autoridad presidencial; es decir, un sujeto como Javier Milei debió, desde que comenzó “a hacer agua su navío”, sentar cátedra con un carácter firme, para erradicar desde su origen lo que se ha convertido en una vergonzosa problemática. Ha mostrado impericia, falta de agudeza, falta de agilidad y un “adormilamiento” que no ha sido otra cosa que “pasto” para que sus enemigos lo utilicen como munición en contra de su gobierno, especialmente los seguidores de la reclusa, la ex dictadora peronista Cristina Fernández de Kirchner.
Todo lo anterior hace ver a Milei como un personaje manipulable, sin autoridad, a quien la investidura presidencial “le cuelga”, le queda enorme, y no puede girar órdenes a sus funcionarios, acallarlos, sentar disciplina y orden. Un rasgo de debilidad realmente preocupante en un país que reclama soluciones, no para hoy ni mañana, sino desde hace décadas atrás, desde antes de la dictadura militar de los años 70 y 80.
El periodista Jairo Straccia publicó hace, pocos días, los conceptos de un funcionario del gobierno quien solicitó el anonimato, quien le declaró: “Nosotros estamos calificando siempre a Milei como ‘qué sacado que está, qué loco que está’, lo tremendo, las barbaridades que dice (…), lo que no habíamos dicho es: ‘qué presidente más débil, engañado, manipulado, falto de liderazgo.’ El gobierno se está dando un tiro en el pie al debilitar la figura de Milei.”
Todo lo acontecido dio pie para que este conflicto se mantuviera en las redes sociales y como tema central en los noticieros; pero el tema adquirió matices todavía más oscuros cuando el periodista Santiago Cúneo hizo públicos audios privados, atribuidos a Javier Milei y a Rosmery Maruruna, una cantante que fue asesora de imagen del presidente del país, y con quien sostiene pláticas con fuerte contenido sexual. Como era de esperar, dicho audio se hizo viral y muchos argentinos creen que, al haber salido a la luz ese contenido, lo que demuestra es que Milei está siendo espiado. Esteban Rafele, analista político, lo describe de esta manera: “Lo relevante de los audios es que alguien (¿de su entorno?) mandó el mensaje que tiene grabado al presidente” y dejó entrever que se trata de Caputo, quien, a la postre, es el que maneja los servicios de espionaje a nivel oficial.
El diario Perfil echa “más sal a la herida” al señalar que los polémicos audios “trascienden el ámbito privado y demuestran un peligroso terreno de vulnerabilidad institucional, en vista de que demuestran una falla grave en la custodia del material sensible.” Y añadió, “la justicia ya comenzó a investigar el caso.”
Después de días enteros de silencio y dejar que sus asesores y diputados se enzarzaran en medio de este problema de “dimes y diretes”, Javien Milei, el greñudo presidente de los argentinos, finalmente se dio a la tarea de confrontar “a la bestia” de los chismes y demás bajezas que tienen en ascuas a su, ya de todas maneras, improductivo y decadente gobierno, tanto en lo interno como hacia lo externo.
Así respondió a esta pelea que se libra en las redes sociales entre su principal asesor y el presidente de la Cámara de Diputados: “Esa controversia es algo que está prefabricado para generar un problema. Eso fue algo que le han plantado a Martín Menem. (Y en cuanto a su asesor Santiago Caputo) es un hermano para mí. (Y en cuanto a Ménem) lleva adelante una tarea como presidente de la Cámara de Diputados enorme, fenomenal, extraordinaria. El periodismo llama internas a discrepancias en la forma que pueden pensar una persona y otra. Ahora, si todos pensáramos igual significa que no está pensando nadie. Y eso es sano, que todos piensen con criterio propio y que no haya un único pensamiento.” Apuntilló el mandatario argentino.
Un repaso de los mensajes “candentes”, groseros y violentos que han causado todo este desbarajuste del gobierno de la Argentina, son atribuidos a una cuenta de Menem, que aparece bajo otro nombre, uno ficticio. Allí le escribió al asesor presidencial Caputo: “Decime que te querés sentir importante cuando estás en caída libre. (Pero) sos el fracaso más grande que carga el presidente. Te queda poco…”
Caputo contestó de esta manera: “El enorme potencial y prédica de Miley, era bastardeado por un grupo de incompetentes e inmorales, liderados por el joven que maneja Economía, la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado) y ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero). Borrar la cuenta (en X), lo único que confirma es que es de ustedes, unos mogólicos.”
El resultado de todo esto, de cara a la opinión pública argentina, de los medios de prensa y de las agencias encuestadoras, sólo indica que el presidente de la República enfrenta un severo desplome de su imagen, sus iniciativas, su gestión de gobierno y en su supuesta capacidad para enderezar las cosas que van mal y que son innumerables, muy perjudiciales y de difícil resolución, según se puede ver a simple vista en esta nación que parece sin cabezas racionales y sin soluciones ante lo acuciante.
Milei tiene un asedio dentro de su propio Gabinete, cuando su popularidad roza lo más bajo, empujada por sus propias y controversiales expresiones verbales en las redes sociales; incluso, hay analistas quienes afirman que “Javier Milei nació en las redes sociales y en las redes sociales se está devorando a sí mismo: Javier Milei encara el tercio final de su mandato como presidente de Argentina, en medio de una verdadera guerra civil en la Casa Rosada (sede del gobierno del país), con dos facciones que se atacan con creciente agresividad ante la parálisis del jefe de Estado, que comienza, además, a ser atacado desde oscuros rincones del poder.”
Un ejemplo del vocabulario que está hundiendo más y más al mandatario, es el siguiente: “PERIODISTAS DE MIERDA (95%) –este es el encabezado que más utiliza el presidente-. Mi responsabilidad al gobernar un país con 48 millones de habitantes, no es ver cómo me masturbo mejor con una modelo, ¡es que tengo que tomar decisiones en un mundo con una incertidumbre de la re-puta madre!”
Sin embargo, alguien con sentido común, le pidió que acabara con ese lenguaje cargado de bajeza, de vulgaridad, y Milei lo había aceptado. Incluso, estuvo escribiendo con educación durante un tiempo prudencial; pero volvió a los insultos, a las diatribas que no han hecho otra cosa que ser rechazado por amplios sectores de la población. Por ejemplo, las encuestas recientes han mostrado que dos tercios de los ciudadanos rechazan su figura ante la angustia económica de un modelo que eliminó el déficit fiscal y redujo la inflación; pero que convirtió al país en uno de los más caros del mundo.
A esto, debemos sumarle la sucesión de revelaciones acerca del presunto enriquecimiento ilícito de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, una situación que está siendo demoledora para Milei, quien perdió, por esta razón y otras más, su aura de outsider y ariete contra lo que él mismo llama “la casta”, los corruptos que se han enriquecido a expensas del pueblo, los defraudadores y los millonarios a quienes la Argentina les importa un bledo.
En resumen, todo este lío muestra, de un lado, a la hermana del mandatario, la influyente y manipuladora Karina Milei, de quien se dice es el verdadero poder que gobierna y Javier hace lo que ella ordena y nada diferente a ello. Y del otro lado está Santiago Caputo, asesor principal del presidente, conocido como “el mago del Kremlin”, considerado por Javier “mi otro hermano.”
“El problema –cita un periódico argentino-, es que la hermana y ‘el hermano’ ya no se pueden ver. Karina encarna el ala de los ‘territoriales’, la idea de que La Libertad Avanza (LLA), el partido de Milei, debe ser la fuerza hegemónica en las 24 provincias y no someterse a alianzas en desventaja ni franquiciar la marca. Caputo encarna a los ‘celestiales’, las llamadas ‘Fuerzas del Cielo’, y cree en una política de alianzas y cesiones, para darle más volumen político al gobierno y garantizar la reelección del presidente en el 2027.”
Y el último episodio de esta bajeza, de esta ridícula comedia tan argentina, enfrentó a Caputo con el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, incondicional de Karina Milei, a la postre sobrino del ex presidente Carlos Menem, y protagonista de una batalla en las redes sociales, especialmente en las cuentas de X. Aspectos que en un país de gente civilizada y centrada, con cierto grado de cultura, hubiesen sido vistos como incidentes de poca monta; pero que en la Argentina han acaparado la atención de toda la nación, su pueblo, prensa y políticos y se han convertido en una gravísima crisis, propia de la “tragedia rioplatense” que los hace rabiar, insultar, llorar y amenazar de muerte y suicidio a quienes la observan, escuchan y se involucran emocionalmente en los hechos.
El analista Santiago Fioritti sintetiza en el diario “Clarín” esta amarga situación: “El presidente parece dispuesto a cruzar más límites con empresarios, periodistas y dirigentes políticos y hasta con personajes anónimos que lo provocan en las redes. El gobierno vive a los saltos y una pregunta se vuelve abrumadora: ¿Qué le pasa al jefe de Estado?”
En medio de este desaguisado, de esta cadena de episodios pequeños que han causado la fractura interna del Gabinete, cuando recién finalizaba el juego de futbol contra Inglaterra, Milei y sus asesores vieron cómo los jugadores, exultantes en la cancha, blandían un lienzo con la leyenda “Las Malvinas son argentinas.” Aquello significó “el rayo de esperanza” espontáneo e inesperado que les podría sacar del embrollo que hemos detallado anteriormente… Había que explotar el asunto de la soberanía sobre las islas ubicadas en una parte extrema del subcontinente suramericano y que pertenecen a Gran Bretaña.
Explotar el tema podría orientar (o desorientar, mejor dicho) a las masas de ciudadanos, hacia el añejo problema con los ingleses y así dejarían en paz las rencillas en el interior de la Casa Rosada. Fue cuando Javier Milei comenzó a hablar y escribir de ello. A esto debemos agregarle también que Donald Trump, siempre temeroso de la sombra que sobre él se cierne del judío pedófilo, Jeffrey Epstein, se sumó a la polémica y cerró filas a favor de Milei, dando la espalda, increíblemente, a los poderosos británicos. Es evidente que Trump tiene un profundo lío con Europa. ¿La razón? No lo sabemos con certeza. Posiblemente se deba a la influencia de los judíos en su familia, quienes odian a Europa por todo lo que sufrieron sus antepasados con los Zares rusos, la sefarade española y el nazismo. Talvez. No atinamos a ver la razón (o la sinrazón, en este caso particular).
Lo cierto es que Milei se sintió fuerte de repente, por el espaldarazo que su similar de los Estados Unidos (Trump), le estaba dando en ese momento preciso. Desde entonces, no ha dejado de referirse a las remotas y casi deshabitadas islas que, por culpa de la Junta Militar que gobernaba a Argentina en las décadas de los 70 y 80, fueron escenario de una cruenta guerra entre británicos y rioplatenses, con pérdidas monumentales y desmoralización total para los segundos.
Lo último que ha explotado Milei ha sido el tema de las sanciones de su país a las petroleras que tengan o vayan a tener actividades en las Falklands (nombre de las islas en inglés); y amenazó con construir una base naval en Tierra del Fuego, cercana a estas porciones de tierra rodeadas por el mar. “Procederemos a inhabilitar de operar en territorio argentino a las empresas involucradas directa o indirectamente en proyectos en las islas Malvinas, sin autorización argentina.” Mencionó el mandatario en un discurso, transmitido por cadena nacional en días recién idos. Fue un mensaje reivindicativo, apoyado en su aliado Donald Trump, quien, de paso, podría cambiar la política tradicional de los Estados Unidos con respecto al archipiélago.
Milei añadió en su discurso que “en el mundo corren vientos de cambios favorables al reclamo argentino sobre las islas. El presidente Trump declaró que en los Estados Unidos están reevaluando su posición histórica con relación a Malvinas. Esta amenaza no es inocua. Los Estados Unidos evalúan ese cambio de posición, porque saben que en la Argentina tiene un socio confiable, alienado con los valores occidentales, en una posición de relevancia estratégica.”
La postura de Trump contra Gran Bretaña obedece a una revancha, tal y como lo hizo entender en una entrevista con GB News. Fue cuando dijo con toda claridad: “Reino Unido no estuvo ahí para ayudarme en la guerra de mi país contra Irán.” Agregó que evitaría acudir en apoyo a los británicos si hubiese un enfrentamiento militar con los argentinos, debido a la razón arriba apuntada. Lógicamente, esto se ganó el odio de los ingleses y el aplauso prolongado de los argentinos.
En todo caso, los vientos de guerra han comenzado a soplar en el sur del continente americano, tal y como ocurrió en 1982, y que se decantó con una apabullante derrota del ejército argentino, a manos de los británicos, una fuerza descomunal, plagada de tecnología de punta y soldados de primerísimo nivel, que desnudaron el tercermundismo de los argentinos en todo sentido, principalmente en lo militar, económico y político. Es posible que Milei, por salvar a su sedente gobierno, repita una historia que su pueblo recuerda con dolor y vergüenza.
En lo que concierne a los isleños, éstos lo tienen más claro todavía: quieren seguir siendo ciudadanos ingleses. No quieren nada con los argentinos (será porque los conocen cabalmente); y han expresado en repetidas oportunidades su deseo de seguir siendo habitantes de un territorio británico, de ultramar. Por ello es el compromiso que Londres tiene con ellos, irreversible e indefectiblemente. Incluso, en un referéndum celebrado en el 2013, los residentes de las islas votaron por seguir siendo ciudadanos de la Corona británica y mantenerse como un territorio británico de ultramar. Pero Javier Milei ha insistido (ya conocemos la razón de su retórica insistente; o sea, para escapar de los fallos garrafales de su gobierno), en que Inglaterra “tiene una situación colonial que se perpetúa hasta nuestros días y los isleños no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación (porque son argentinos, según el mandatario).”
No obstante, y para tranquilidad de los pacifistas y anti-belicistas, Milei descartó que el camino para resolver la disputa por las islas, sea el de la guerra, un nuevo enfrentamiento armado con la potencia que es Inglaterra y sus aliados repartidos en distintas partes del mundo y que pertenecen a la Commonwealth, o la asociación de 56 Estados, antiguos miembros del Imperio británico. En ese particular, Milei aseguró en su discurso que su gobierno “va a desplegar todas las herramientas, diplomáticas, económicas, judiciales y legales, para disuadir a los actores Estatales y no Estatales que violenten su soberanía. Enviaré un proyecto de ley al Congreso para endurecer las sanciones y penas contra las compañías vinculadas a operaciones no autorizadas en las islas. (…) Firmaré un decreto para dotar de mayor celeridad a los procedimientos sancionatorios que impone esa ley.”
Yendo a la amenaza de Milei a las empresas petrolíferas que quieren desarrollar proyectos en lugares de Argentina, como Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, el presidente les dijo que tendrán que elegir entre hacer negocios en las islas Malvinas o en territorio argentino: “No pueden hacer las dos cosas.” Les dijo, con amenaza incluida.
Son dos empresas las que participan en el proyecto Sea Lion, para extraer petróleo offshore, a más de 220 kilómetros al norte de las islas: la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. La respuesta de ambas fue en este sentido: “No se espera que los recientes acontecimientos tengan un efecto significativo en las actividades de desarrollo del Proyecto Sea Lion, incluido el calendario para la finalización del desarrollo del Proyecto.” Y Milei volvió a responder: “Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca.”
La mansión del gobierno inglés, el 10 de Downing Street, en Londres, ante las amenazas abiertas del gobierno argentino, ha asegurado que su apoyo a las islas Falklands (Malvinas), es inquebrantable y, por lo tanto, se mantiene invariable. El primer ministro británico, Andy Burnham, manifestó que “apoya plenamente el deseo de los isleños de seguir siendo un territorio británico de ultramar,” según un vocero de esta casa gubernamental. El premier inglés ha tomado como base de sus palabras, no solamente el nacionalismo que le embarga por defender a esa posesión británica, sino el referéndum del 2013, en el que los habitantes de las islas apoyaron, con una votación del 99,8 por ciento a favor y sólo el 3 por ciento en contra, seguir perteneciendo al Reino Unido.
El mismo vocero de la mansión gubernamental inglesa agregó: “Permanecerán allí mientras los isleños así lo deseen. Nuestras fuerzas armadas están en estado de alerta las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para proteger a Reino Unido y nuestros intereses.” Es así como los argentinos están avisados acerca de cualquier movimiento en falso que quieran dar, por recuperar a las islas del Atlántico Sur, a pesar de lo expresado por Javier Milei, de que “vientos de cambio se acercan” con respecto a la administración de las Malvinas.
Finalmente, el ministro de Asuntos Exteriores de Inglaterra, Ed Miliband, acentuó al decir que “Reino Unido defenderá resueltamente la autodeterminación de las islas. Seguirán siendo británicas, ya que esa es la posición mayoritaria de los isleños.” De acuerdo a un mensaje suyo aparecido en su cuenta de X.
Y el secretario de Defensa británico, Wes Streeting, también confirmó que el compromiso de Gran Bretaña con las Flaklands, “es absoluto e inquebrantable. La declaración de Milei anoche, dice más sobre la política interna de Argentina, que sobre las islas Falklands”, escribió en X.
Y esa es justamente la verdad, el quid de este asunto: la presidencia de Argentina desvía la atención de lo interno hacia el exterior, en contra de Inglaterra, y, de paso, aumenta el nacionalismo popular en los argentinos, las pasiones más bajas. Muy semejante a lo que hizo la criminal Junta Militar en 1982, cuando el dictador Leopoldo Galtieri, ordenó invadir las islas, cuando el régimen tendía a precipitarse hacia el vacío, a desaparecer, como ocurrió realmente, inevitablemente, cuando la guerra estuvo perdida en contra de los ingleses.
En aquel año, el gobierno de Ronald Reagan, en los Estados Unidos, se hizo ver neutral, aunque, en el fondo (y técnicamente), brindó apoyo bélico a la campaña británica por recuperar esa porción de tierra allende el océano. La mancuerda Reagan/Thatcher, primera ministra británica de aquel entonces, funcionó indefectible y eficaz, contra los suicidas soldados argentinos, lanzados a aquella aventura para encubrir los yerros de su dictadura y dictadores sanguinarios.
La contienda duró 74 días, los ingleses finalmente expulsaron a los argentinos invasores, con un saldo de 255 militares británicos muertos, tres isleños y 649 argentinos fallecidos.
En apariencia, Milei, al evocar aquel esperpento, quiere repetirlo y ansía otra vapuleada militar de parte de los ingleses; pero esto no es futbol, no estará el presidente de la FIFA para ayudarlos con arbitrajes parcializados y todos sabemos de antemano sobre este juego de engaño que quiere ejecutar la Casa Rosada con su propio pueblo, para desviarle la atención, distraerlo y tapar sus colosales errores de principiantes en el manejo del Estado.
