EL PLANETA 

Un planeta sorprendente, que no deja de maravillarnos




Mariana, editora sección El Planeta

Siempre Será Bueno Recordarlo: Nadie Está por Encima de la Ley.
Andrés, ex Príncipe Británico, ha sido hecho Prisionero por la Policía Inglesa

LONDRES, Inglaterra-(Especial para The City Newspaper) Esta mañana, tanto en las islas británicas como en el resto del planeta, nos hemos levantado de nuestras camas con la sorprendente noticia (mezclada con satisfacción sin duda alguna), de la detención de Andrés, el hermano menor del actual Rey, Carlos III. Un comunicado policial dice entre líneas, que fue detenido “por faltas en el ejercicio de sus funciones oficiales.”

            El caso es único en los anales de la historia de la monarquía británica, acostumbrada a cometer errores y desacatos de toda especie, en especial aquellos plenos de inmoralidad, y que no se actuara en consecuencia por parte de las leyes establecidas ni de los encargados de hacerlas cumplir. Y con base en esa impunidad, siguieron cometiéndolas, creyéndose infalibles, intocables y para nada imputables; pero con este degenerado sexual, un pedófilo “de altos vuelos”, a la sazón el mejor amigo de Jeffrey Epstein, el judío cuyo delirio era secuestrar jovencitas, menores de edad, para abusar de ellas, junto a sus amiguetes, se acabó esa presunta impunidad, concretamente cuando la policía inglesa tocó a su puerta para detenerle.

            Se trata de un sujeto impúdico, despreciable en todo el amplio sentido del término y degradante. Es así como la familia de Virginia Giuffre, la joven preferida de Andrés para abusar de ella en una de las tantas casas del judío Epstein, manifestó complacida: “Nunca fue un Príncipe.” Si bien recordamos, esta mujer se suicidó en el 2025, después de haber publicado su libro de memorias y encabezar una agresiva y justa campaña de denuncia contra el hebreo y sus amiguetes abusadores de menores.

Agradecimiento a la policía

            Siempre en el seno de la familia de Virginia Giuffre, cuando se enteraron de la detención de Andrés, sin meditarlo mucho, hicieron llegar el agradecimiento a la policía de Thames Valley, la primera de los servicios regionales británicos en abrir una investigación formal contra el deshonrado ex Príncipe. La sospecha criminal se ha cernido finalmente sobre este sujeto de ralea, de la peor calaña, acomodado toda su vida en los suntuosos aposentos de los palacios ingleses, mientras llevaba a efecto sus vulgaridades e indecencias contra los cuerpos de las niñas que el judío secuestró mediante engaños y que puso a disposición de una gavilla de pederastas, incluyendo por supuesto a Andrés, ex Duque de York.

            “Nuestros corazones rotos han sido reconfortados por la noticia de que nadie está por encima de la ley, ni siquiera la Realeza. Nunca fue un Príncipe.” Manifestó la nota enviada por el hermano y la cuñada de la fallecida Virginia. En este punto es oportuno recordar que Andrés indemnizó con unos €12 millones a la joven, pero nunca aceptó responsabilidad en los crímenes por pedofilia, que se le achacan. Parte de esa cantidad de euros la pagó su hermano Carlos III, el actual monarca de los ingleses; y su madre, la difunta Reina Isabel II, de quien se asegura que este desaguisado adelantó el día de su muerte, pues Andrés era su hijo preferido.

            En su libro de memorias, Virginia Giuffre, siempre dentro de su campaña de denuncias contra estos pederastas liderados por el judío Epstein, se refirió con toda claridad a la extensa red de conexiones que el hebreo tenía con líderes empresariales, políticos e intelectuales que visitaban sus mansiones e isla en el Caribe, con el objetivo de disfrutar de las jóvenes que el anfitrión pervertido les tenía listas para ser desfloradas. Ese libro, que sin duda alguna será un éxito de ventas, describe claramente el terrorífico negocio de explotación sexual de mujeres vulnerables y engañadas.

            Andrés Mountbatten Windsor, según su nombre desposeído de todos los títulos Reales, se permitió aparecer ante las cámaras de la televisión británica, la famosa BBC, para mentir tranquilamente y negar que estuviera alguna vez sobre el cuerpo ultrajado de Virginia; esta fue una falacia repetitiva en él, a pesar de que decenas de fotografías y filmaciones hechas por las cámaras ubicadas en lugares estratégicos por el judío, consignan la verdad sobre sus actitudes deleznables y sucias. A pesar de su rostro pétreo, falso, con la intención de engañar a quienes le veían y escuchaban, ocho fuerzas policiales de Inglaterra y de la Agencia Nacional del Crimen, lo venían siguiendo sin descanso, hasta que lo detuvieron y lo han encerrado en una celda.

            Un parte policial ha asegurado que detuvieron al ex Príncipe Andrés “por sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público”, esto durante su etapa como enviado comercial y en relación con el caso Epstein. Ha sido la policía local de Thames Valley, donde se ubica la residencia Royal Lodge, en la que se “parapetó” Andrés, luego de que lo expulsaran de palacio, la que tocó a su puerta para ejercer la detención. Las investigaciones estaban demasiado avanzadas y no dieron pie a ninguna excusa aparente para no efectuarla contra este individuo de 66 años de edad (cumplidos exactamente este 19 de febrero del 2026). El comunicado policial aclara que se estaban realizando otros registros en propiedades de esta familia, situadas en Berkshire y Norfolk.

            Y es que, dentro de su inmenso error cometido junto a Jeffrey Epstein, Andrés habría entregado información potencialmente confidencial (secretos de Estado), al delincuente sexual judeo-estadounidense, en la época en la que fue emisario del Reino Unido para el comercio internacional, del 2001 al 2011.

            La postura de este pedófilo de la Realiza británica sigue siendo la misma: niega todo vínculo con Epstein, niega cualquier tipo de delito (sexual y gubernamental de develar secretos de Estado) y alega que nunca fue detenido a raíz del caso Epstein.

Inglaterra conmocionada

            A pesar de que se esperaba tal hecho; es decir, la captura de Andrés, los diarios británicos han publicado en sus primeras planas la noticia que ha caído como “un misil” en la cotidianidad de los habitantes de estas islas. La conmoción, por lo tanto, no se podía evitar, ya que se trata de una figura que, hasta hace poco tiempo, era no menos que “venerada” entre los habitantes de Gran Bretaña, un defecto que siempre han tenido estos ciudadanos con respecto a las sanguijuelas de la Casa Real.

            En todo caso, Andrés había sido desalojado previamente de la mansión de Royal Lodge, en Windsor, precisamente por no pagar la renta (nótese la clase de delincuente que es este individuo); luego se trasladó a Wood Farm, con la intención de esperar a que “las aguas se aquietaran”, que no era otra cosa que esperar que el escándalo de su vínculo con el judío pedófilo, amainara. Pero la sucesión de delitos, de errores garrafales cometidos por este sujeto, no han terminado y lejos de tranquilizarse, se han agrandado hasta dimensiones que él nunca sospechó. Primeramente, tuvo que pactar con la víctima, Virginia Giuffre, y pagarle una inmensa cantidad de euros a cambio de que no lo acusara ante la justicia; luego, sobrevino el fallecimiento de su madre, la Reina Isabel II, por causa de este disgusto que le deparó su “hijito pequeño”. La cantidad pagada en su totalidad, no trascendió a la opinión pública, aunque se estima que fueron unos €12 millones. Posteriormente, le fueron retirados todos sus cargos militares, diplomáticos y títulos Reales, incluyendo el de Duque de York y el que más le ha dolido… el de Príncipe y quedó solamente con su nombre de pila y sus apellidos familiares; después, fue despachado de su residencia en Escocia y de Royal Lodge, mientras su nombre aparecía en las portadas de los periódicos más importantes del mundo, relacionado con el pedófilo Epstein; y para ponerle “la puntilla” a esta secuencia de hechos, la policía británica le ha puesto las esposas y lo ha conducido a una oficina de detención.

            Los periódicos ingleses amanecieron hoy con sus primeras páginas mostrando a la policía, vestida de paisano, dirigirse al sitio donde estaba Andrés; y el Daily Mail publicó que un grupo conformado por ocho personas llegaron a las 8 de la mañana a la residencia de campo donde yacía el ex Príncipe, para detenerlo. Días atrás, las autoridades policiales de Thames Valley, habían informado que estaba evaluando la información que recibió sobre la entrega de documentos sensibles a Epstein, por parte de Andrés, para proceder posteriormente a una investigación criminal.

            En concreto, el 11 de febrero pasado, salieron a la luz nuevos documentos que indicaban que Andrés, ex Duque de York, transmitió informaciones confidenciales a Jeffrey Epstein al pedófilo hebreo-estadounidense, cuando el inglés era representante especial del Reino Unido para el Comercio Internacional. Por ejemplo, Andrés remitió, entre otras informaciones sensibles, un correo electrónico dirigido al financiero y delincuente sexual, Epstein, fechado 24 de diciembre del 2010, en el que le anunciaba las posibles oportunidades de inversión en Afganistán (antes del regreso de los talibanes al poder en aquella nación centro-asiática). Anteriormente, el ex Príncipe había enviado otros documentos de similar especie, en el que informaba al judío sobre viajes de trabajo realizados a China, Singapur y Vietnam, con información ultra-secreta que sólo al gobierno inglés concernía y nunca a un delincuente de la magnitud de Jeffrey Epstein. Al respecto, la policía regional de Windsor indicó que “estamos examinando esta información sobre Andrew Moutbatten-Windsor.” Esta fue la razón principal de su detención; pero también pesa sobre este sujeto la acusación (no judicial), hecha por la fallecida Virginia Giufre, de que en el 2014 fue traficada al Reino Unido por parte de Epstein y su pareja (inglesa) Ghislaine Maxwell, cuando ella era menor de edad y obligada a tener relaciones sexuales con el ex Príncipe.

            A pesar de las tozudas negaciones de Andrés ante los medios de prensa, mintiendo reiteradamente, una segunda mujer afirmó después, a través de su abogado, que Epstein la envió a Inglaterra en el 2010, para mantener relaciones sexuales con el hijo de la Reina Isabel II. Y una tercera acusación (no judicial), provino del abogado de una tercera mujer, quien relató que el judío Epstein y el Príncipe caído en desgracia, la obligaron a mantener relaciones íntimas durante una fiesta en La Florida, USA, en el 2006.

La posición del Palacio de Buckingham

            La respuesta de Carlos III, el Rey británico, fue seca, directa y, si se quiere, evasiva, como quien desea quitarse un trozo de carbón hirviente de sus manos: “la justicia debe seguir su curso.” Manifestó glacialmente.

            En apariencia, el hecho de que su hermano menor estuviera sumido en la peor desgracia de la que se tenga memoria en la Casa Real inglesa, no le llamó a la piedad, el temor ni la tristeza. Anteriormente, había despojado al mismo Andrés de sus títulos, le ordenó abandonar su mansión en la finca de Windsor y se mantenía, aparentemente, alejado de él como si fuera portador de la lepra u otra enfermedad infecto-contagiosa. Carlos, en el pasado, propiamente en la década de los años 80, ya había sufrido el señalamiento y las críticas amargas de la población, por los problemas conyugales que arrastraba con la famosa Lady Di o Diana Spencer, a quien cambió por la avejentada Camila Parker-Bowles, con quien finalmente se casó tras la muerte trágica de Diana, en un accidente automovilístico en el centro de París.

            En retorno al caso de Andrés, la situación se agiganta peligrosamente, debido a que el delito de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, en el Reino Unido, conlleva a una pena máxima de cadena perpetua, según The Crown Prosecution Service (Fiscalía de la Corona).

            Mientras tanto, un parte de las autoridades asevera: “El individuo continúa bajo arresto policial,” horas posteriores de haberse efectuado la extraordinaria operación contra el ex Príncipe Andrew, cuando efectivos de la policía registraron la vivienda actual de este sujeto venido a menos y un segundo domicilio situado en el condado de Berkshire.

            A los oídos de Andrés, en la detención de la policía, debieron haber llegado las palabras de su hermano el Rey, quien dijo textualmente. “La Ley debe seguir su curso. Lo que ahora sigue es el proceso completo, justo y adecuado, mediante el cual se investiga este asunto de la forma apropiada y por las autoridades competentes. La Casa Real apoya y coopera completa e incondicionalmente a la policía.” Los Príncipes Guillermo y Catalina también se manifestaron por medio de sus portavoces y anunciaron que “respaldamos el comunicado emitido por el Rey tras el arresto de Andrés.” Lo anterior sólo significa que el pederasta de la Casa Windsor, el ex Duque de York y ex Príncipe, está totalmente solo en esta aventura indecente que él decidió comenzar y seguir, al lado del delincuente sexual, el judío-estadounidense Jeffrey Epstein, quien se quitó, aparentemente, su propia vida en una celda en Manhattan, Nueva York, donde esperaba el proceso judicial por las múltiples causas que le aquejaban. 

            Resulta llamativo el hecho de que nadie en el Palacio de Buckingham fue alertado de la trascendental redada que la fuerza de policía de Thames Valley iba a iniciar contra el encausado. Tampoco el Primer Ministro inglés, Keir Starmer fue puesto sobre aviso al respecto. Todo se hizo con el mayor sigilo y secretismo. El mismo premier manifestó a la BBC de Londres: “La policía llevará a cabo su propia investigación, pero uno de los principios claves de nuestro sistema, es que todos somos iguales ante la ley y nadie está por encima de la ley.”

            Es importante resaltar que, en los tiempos modernos, nunca un miembro de la Realeza británica había sido arrestado, sospechoso de actos delictivos; y mucho menos por los delitos de trata de adolescentes y abusos sexuales procuradas por un amigo, el convicto pederasta Jeffrey Epstein, con quien Andrés aparece en una fotografía conversando cuando caminaban por Central Park de Nueva York o al lado, muy sonriente, de Ghislaine Maxwell, la esposa del judío, quien engatusaba a las muchachas en las vías públicas (calles, avenidas, parques y tiendas), para llevárselas al hebreo y que éste consumara sus actos impúdicos con ellas.

            Cuando fue hallado por la policía, el ex Príncipe caído en desgracia estaba en la residencia de la finca de Sandringham, propiedad de su hermano el Rey, Carlos III, al Este de Inglaterra. Hasta allí llegaron los ocho agentes, vestidos de civiles, sin automóviles de la policía (las habituales patrullas), abordaron la vivienda hacia las 8 de la mañana, siguiendo el camino rural de la granja, que tantas veces recorrió el padre del detenido, el Príncipe Felipe de Edimburgo. Una vez adentro de la fastuosa vivienda, los policías la registraron meticulosamente, junto a otro domicilio en el condado de Berkshire, cercano a Londres, posiblemente la mansión de Royal Lodge, ubicada en el regio barrio de Windsor, donde el ex Príncipe vivió durante más de dos décadas con su ex esposa Sarah Ferguson (también relacionada con el pedófilo judío), y sus dos hijas.

            Andrés se mudó a la campiña de Norfolk el mes pasado, en la oscuridad más profunda de la noche, para evitar las miradas curiosas de los vecinos y en medio de lo peor de su caída social, familiar y moral, cuando casi todos mencionaban su nombre, relacionado con Epstein.   

            La verdad es que este es uno de los momentos más aciagos de la monarquía británica y se ha hecho evidente tras el comentario del propio Rey Carlos III, quien confesó recientemente “sentir una gran inquietud” por la pésima situación de su hermano y todo lo que él ha contraído negativamente para la Corona. Ha sido un escándalo que, lejos de amainar o tranquilizarse, ha escalado significativamente, más todavía con la desclasificación de una serie de correos electrónicos que indican que Andrés compartió documentos Estatales y sensibles con el pedófilo judío. De hecho, este es un punto de inflexión para Andrés, quien deberá pagar sus excesos, sus abusos, sus faltas de respeto a la dignidad de las mujeres menores de edad y el repudio de sus familiares, quienes han sido puestos por él en una posición defensiva frente a la justicia, nunca antes experimentada por los Windsor.

Un nombre maldito: Jeffrey Epstein

            A pesar de su presunto suicidio, el 10 de agosto del 2019, en su celda en nueva York, la secuela que dejó a quienes le sobrevivieron y que en una oportunidad o varias circunstancias compartieron momentos con este pederasta, ha sido la más perjudicial posible para todos esos individuos, entre quienes se cuentan Bill Gates, Bill Clinton, el ex Príncipe Andrés, Donald Trump y decenas más. Todos han quedado manchados en sus reputaciones y han preferido, a medida que se han ido desclasificando más y más documentos incriminatorios de este delincuente sexual, esconderse, “desaparecer” de los focos y tratar de encontrar la paz en la soledad de sus mansiones y lugares alejados de las grandes ciudades, donde podrían ser fácilmente encontrados por los periodistas acuciosos y deseosos de saber más…

            Para formarnos una idea lo más completa posible de quién fue este delincuente sexual, tenemos que remontarnos a Coney Island, Nueva York, donde nació y creció en medio de una familia judía. No cursó estudios universitarios, pero debido a sus contactos, logró posicionarse en el Banco de Inversión Bear Stearns, donde aprendió “el teje y maneje” de los negocios, conocimientos de los que luego se valdría para realizar sus oscuros movimientos financieros. Después de haber laborado allí, abandonó su puesto de trabajo, pero siguió codeándose con gente con dinero de la ciudad. Comenzó a moverse dentro de las élites, administraba dinero de multimillonarios que confiaron en él y empezó a amasar su propia fortuna.      

            A finales de la década de los 80, Epstein fue nombrado en lo que resultó ser una estafa piramidal de US$460 millones. Se hizo cargo de la parte de valores, de los activos falsos, manipulaba el precio de las acciones y negociaba con ellas ilegalmente. Pero en 1993, todo se precipitó al suelo, la pirámide fue descubierta por la policía, pero Epstein no resultó acusado por nada en ese momento.

            A mediados de los 80 también, conoció a Les Wexner, un magnate de Columbus, Ohio, responsable de las empresas Victoria’s Secret y The Limited y el judío se convirtió en su asesor financiero y obtuvo el control de las finanzas del multimillonario en 1991. Aunque ambos se desvincularon en el 2007, cuando un escándalo arrastró a Wexner. En ese preciso momento, fue cuando descubrió que Epstein se había apropiado indebidamente de grandes sumas del dinero suyo y de su familia. Cada día Epstein tenía mayor capital, pero era de manera mal habida… robada a esas personas que él supuestamente asesoraba financieramente.

            Malversó varios cientos de millones de dólares pertenecientes a Wexner, de acuerdo a un informe publicado recientemente por la fiscalía de los Estados Unidos. “Esos actos ilícitos, junto con los honorarios que Epstein se pagó a sí mismo por sus servicios a Wexner, parece representar prácticamente la totalidad de la riqueza de Epstein,” aparece escrito en un informe judicial. Por ejemplo, se vendió a sí mismo un jet privado que pertenecía a Wexner, por una fracción de su precio total; y operó de manera parecida con una casa adosada a su nombre en Nueva York y con otras propiedades.

            Pero en el 2008, tuvo que devolver US$100 millones a Wexner en un acuerdo privado entre ambos, para que aquel no lo llevara ante la justicia o a un juicio público. Wexner cortó sus vínculos con Epstein, pero nunca lo denunció por ninguna estafa oficialmente. En todo caso, Epstein se marchó con bienes inmuebles, un caudal impresionante de dinero en efectivo y la influencia necesaria para acceder a una lista cada vez mayor de personalidades, como Bill Clinton, Rockefeller o Leon Black, otro multimillonario.

            Con el paso del tiempo, le fueron acusando, aunque más que acusaciones eran quejas y críticas en su contra, por los honorarios excesivos que cobraba o por la explotación a la que sometía a sus clientes. En el 2008 estuvo en prisión, pero esa experiencia no lesionó su imagen y muchas personas con grandes capitales le iban a buscar para que las asesorara en el mundo de las finanzas, una vez recobrada su libertad.

            Su mentalidad sólo reconocía tres aspectos que él apreciaba por sobre otras premisas: el dinero en demasía, el sexo con mujeres jóvenes, casi niñas, y los amigos con renombre. En los últimos años, se avocó a esos tres placeres con una intensidad que le llevaron incluso a prisión, donde encontró su propia muerte. Fue arrestado el 6 de julio del 2019, acusado por tráfico sexual de menores; y el 10 de agosto, presuntamente, se quitó él mismo la vida.

            Cuando su testamento llegó al Tribunal de Sucesiones de las Islas Vírgenes, que pertenecen a los Estados Unidos, sus activos alcanzaban un total de US$577 millones; US$56,5 millones en efectivo y casi US$194 millones en fondos de cobertura e inversiones de capital privado, además de US$112 millones en acciones. Así mismo, dejó propiedades en las Islas Vírgenes, Nuevo México, Nueva York, Palm Beach y París. Sin embargo, los impuestos, el mantenimiento, los honorarios legales y los cuantiosos acuerdos, han ido desgastando ese millonario patrimonio año con año.

            El diario New York Times, a pesar de que es de capital judío, no se ha andado con medias tintas a la hora de publicar acerca de este “paisano” llamado Jeffrey Epstein; es decir… otro miembro de la raza hebrea. De tal manera, este periódico concluyó una investigación en diciembre del 2025, que le llevó varios meses a sus periodistas; y, tras revisar miles de páginas de registros, publicó que Epstein amasó su inmensa fortuna mediante “estafas, robos y mentiras. Epstein no era un genio financiero, sino un prodigioso manipulador y mentiroso. Una y otra vez, demostró estar dispuesto a operar al borde de la criminalidad y dinamitar relaciones en su búsqueda de riqueza y poder.” Dice el reportaje final.

            Era un “bandolero” sin estilo, sin clase ni cultura. Muy lejano de ser un caballero y que veía en las mujeres jóvenes simples objetos para el placer más indecente y vulgar. A los adjetivos calificativos de delincuente sexual, hay que agregarle “enfermo, violador, humillador, grosero, bestial, poco hombre y sin alma.” Y al no tener un ápice de alma o espíritu, encontró fácil ahorcarse en su celda con telas que encontró en derredor, pues al no tener frente a él a muchachitas para desflorar sexualmente, ni un quinto de su dinero robado y tampoco a las personalidades mundiales de la política y la farándula que le alimentaban su pequeño ego, suicidarse fue sumamente fácil para él. En el caso de que realmente se haya suicidado, pues una versión muy fuerte que circunda en los Estados Unidos, en los estamentos judiciales, advierte que pudo haber sido asesinado por orden de Donald Trump, en un intento por acallarlo, para que no lo extorsionara y debilitara su ya sucia imagen política.

            Hablar de principios, moral, respeto, consideración, buen gusto, clase, distinción, urbanidad y etiqueta en Epstein, es perder el tiempo y transitar por una senda muy distinta al camino que llevó su vida. Simplemente era una bestia, como muchas otras de su misma raza, que ven en el resto de la humanidad “objetos para aprovecharse de ellos”, obtener ganancias por medio de las estafas y el engaño y encontrar “una solución”, lo mismo que el escorpión que al verse sitiado, sin salida posible, lo más fácil que encuentra es volver su aguijón contra sí mismo y acabar con su vida. Epstein era un ser despreciable, absolutamente vulgar y rayano, cuyo trágico final físico fue más bien demasiado decoroso para la basura que realmente era.

            A su muerte le superó, le sobrevivió, toda la problemática que hemos estado observando en los últimos meses, una fetidez que ha convertido en insoportables las vidas de Princesas y Príncipes en Noruega, Suecia, Inglaterra; de políticos en los Estados Unidos y América Latina; y de artistas, cantantes, actores y demás gente famosa del “jet set” europeo y estadounidense. Una verdadera lacra inmunda, cuya verdadera “herencia” ha sido esta hediondez que dejó a su paso y que tanto daño causa en estos días.

Otra “Vuelta de Tuerca” Para Asfixiar al Régimen Cubano

WASHINGTON D.C. USA-(Especial para The City Newspaper) Donald Trump llamó a su colega, la judeo-mexicana Claudia Sheinbaum, y le exigió que dejara de ayudar al régimen sanguinario de Cuba, de enviarle barcos cargados con petróleo. “De lo contrario, México sufrirá las consecuencias…” Y la presidenta judía hizo caso a lo que se le exigía, pero a regañadientes. De tal manera, el régimen corrupto y homicida de La Habana, ahora que su ex socio, Nicolás Maduro, está encerrado en una pequeña celda en Nueva York, y que los mexicanos dejarán de enviarle el crudo, supuestamente, la muerte ha sido anunciada para los narco-comunistas que están enclavados en el poder desde 1959, cuando el sargento Fulgencio Batista decidió huir hacia el exilio y dejar el gobierno en manos de Fidel Castro y su horda de criminales.

            La caída del régimen cubano significará para el mundo libre, un acontecimiento que no sabemos por qué ha dilatado tanto en darse, por qué los distintos gobiernos estadounidenses no han querido deshacerse de tal oprobio a tan pocas millas náuticas de La Florida y porqué causa, si Donald Trump considera a Groenlandia un peligro, porque chinos y rusos podrían apoderarse de esa isla, en contraposición con Cuba, todavía más cercana a las costas de los Estados Unidos y con un régimen manifiestamente adverso a la democracia norteamericana, con misiles apuntando hacia su territorio y con un sistema comunista afecto a Moscú, Pekín y Pyongyang. Esta es una de las tantas incongruencias de siempre, de la política exterior estadounidense, “sin pies ni cabeza” para quienes tratamos con la política mundial diariamente.

            Reiteramos: con la obediencia de la Sheinbaum a Donald Trump, al detener a los cargueros de petróleo en el Puerto de Veracruz, sin zarpar hacia la isla antillana, el colapso financiero-social del gobierno de Miguel Díaz-Canel, es cuestión, no de días, sino de horas. Pero la presidenta mexicana sigue insegura, dubitativa y en medio del doble rasero cuando se refiere a detener esos envíos.

México, el traidor de siempre, que vive gracias a los dólares estadounidenses

            Gobierno tras gobierno mexicano, con el afán de oponerse a las políticas de la Casa Blanca con respecto a Cuba, siempre ha cerrado filas con los comunistas que gobiernan a esa isla. Es decir, los mexicanos siempre han hecho lo opuesto a los norteamericanos, demostrando su animadversión al poderoso vecino del norte, su odio enquistado, su envidia por el impresionante desarrollo de la primera potencia mundial y, a la vez, su amor por los dólares que aquellos generan.

            Con la llegada de Claudia Sheinbaum, una judía total, creímos que esa situación iba a cambiar, se iba a revertir; pero ha sido un poco más de lo mismo. De hecho, cuando los barcos de guerra de los Estados Unidos sitiaron a Venezuela y confiscaron los buques petroleros que iban cargados con el crudo hacia La Habana, quien ayudó descarada y abiertamente a los cubanos, no fue otra que esta mujer de aspecto insignificante, hablar soporífero e inteligencia más que cuestionable.

            Pero Donald Trump, decíamos al inicio de este reportaje, la llamó y le dijo algo similar a esto: “Si usted sigue ayudando al régimen cubano, enviándole barcos cargados con petróleo, tendrá que vérselas conmigo y con la Armada estadounidense.” Palabras más, palabras menos, así debió ser parte de la conversación telefónica que ambos sostuvieron y la judía-mexicana sabe que con el troglodita Trump, no se juega…

            De tal modo, las últimas noticias sobre este tema particular, indican que un cargamento de petróleo mexicano que debía llegar a la Bahía de La Habana en este mes de enero que está finalizando, fue cancelado. Pero la Sheinbaum, fiel a la manera de ser los mexicanos; es decir, a la acción de los distintos gobernantes de México, dejó abierta la posibilidad para retomar los envíos del crudo a Cuba, porque no aclaró si los cubanos podrán seguir contando con ese tipo de ayuda. No obstante, esta mexicana sabe que “si se la juega”, si desobedece lo que Trump le ha ordenado, tendrá que enfrentar una problemática bilateral con los Estados Unidos y que podría ser una elevación brutal de los aranceles a los productos que México vende a los “gringos.” Para comenzar con ese aspecto…

            En todo caso, si Cuba no puede contar con la ayuda de México, quedará pendiendo “de un hilo” peligrosamente, pues toda su economía, muy deteriorada de hecho, podría irse al traste de un momento a otro: aumentará la miseria general de su pueblo, no habrá energía eléctrica, los vetustos autos de las décadas de los 40 y 50 que deambulan por sus maltrechas calles y avenidas, tendrán que ser aparcados en forma definitiva, sin que se sepa acertadamente cuándo podrán volver a rodar; y todo lo que se mueve todavía en la isla, de todas maneras muy precariamente, se paralizará, e, indirectamente, repercutirá en el hambre de la población. El caos será definitivo (y definitorio) para la existencia del régimen.

            Esta problemática, según vemos, tiene dos “salientes”: por un lado, la constante traición de los gobiernos mexicanos, incluyendo el actual de la Sheinbaum; y por el otro, la supervivencia del sistema narco-comunista, que se debate entre vivir y sucumbir.

            Y es que para colmo de males, en el gobierno de los Estados Unidos ha sido nombrado un anti-comunista visceral, hijo de emigrantes cubanos, llamado Marco Rubio, quien no es otro que el flamante secretario de Estado (el ministro de Exteriores estadounidense), quien tiene dentro de su agenda la liberación de Cuba, de su pueblo y el derrocamiento y encarcelamiento de sus dictadores criminales, de la camarilla encabezada por Raúl Castro, que tanta opresión y daño generalizado ha causado a esta isla y su gente.

            Rubio ya lo dijo con estas palabras textuales: “Cuba es un desastre. Está dirigida por seniles incompetentes; su economía está en un colapso total. Así que… si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado.” ¿Preocupado por qué? ¿A qué se refirió Rubio con el participio que utilizó: “preocupado”? ¿Es la amenaza velada que indica que pronto su jefe, Donald Trump, le va a meter mano al añejo problema de la dictadura castrista y la hará caer prontamente? Eso es lo que se puede interpretar, deducir y esperar de parte de la Casa Blanca y es muy posible que, en estos tres años que le quedan a Trump en el poder, quiera “cubrirse de gloria” y dejar la democracia implantada en Cuba, como lo está intentando hacer en Venezuela. Recordemos que Trump es un ególatra (amante de sí mismo) y que, en aras del culto a su personalidad, querrá quedar como el gran libertador de los pueblos venezolano, iraní y cubano y que la historia mundial le tenga como tal, que no lo olviden nunca, por haber derrocado a los tres gobiernos, cuando las demás administraciones estadounidenses obviaron solucionar esos problemas a lo largo de las décadas.

            De hecho, el mismo Trump confesó hace pocas fechas: “Cuba está a punto de caer.” E hizo énfasis en que no será necesaria la intervención de la fuerza militar, como aconteció en Venezuela; ya que la posibilidad de que México también deje de enviar petróleo a la isla antillana, supone será una “vuelta de tuerca” más, en contra del régimen castrista. Sin embargo, el gobierno cubano confía en que Claudia Sheinbaum “le clave” nuevamente el puñal por la espalda a los norteamericanos, se eche atrás y continúe enviando el crudo a los narco-comunistas cubanos. Esta mujer de doble cara, no obstante, manifestó que “sería una decisión soberana sin confirmar si se ha tomado ya”, confirmando eso sí, la envidia y el odio que siente ella en particular, como judeo-mexicana que es y detrás suyo, la inmensa mayoría de los mexicanos que también odian a la gran potencia del norte, pero les seduce y les encantan los dólares. De ahí que prefieran emigrar hacia EE.UU, antes que pasar hambre y demás penalidades en su “cacareado” “México lindo y querido.” Sienten un impresionante odio contra los Estados Unidos, pero ansían frenética y descontroladamente, ganar los billetes verdes del “Tío Sam.”

Una radiografía a la realidad de Cuba

            Esta es la verdad sobre lo que sucede actualmente en la isla de Fidel Castro y su camarilla heredera de su tiranía: “Dejar de recibir petróleo desde México, le quitaría a Cuba uno de los pocos suministros que, en la práctica, estaba sosteniendo el día a día cuando el flujo venezolano se frenó.” Ha dicho Omar Rachedi, profesor de Economía de Esade Bussiness School. Y añade: “México venía enviando crudo y combustibles desde 2023 y, sólo entre enero y septiembre del 2025, esos envíos se cuantificaron en torno a 17,200 barriles de crudo y 2,000 de productos refinados.”

            Omar Rachedi ha cifrado las necesidades diarias de petróleo de los antillanos en cuestión, en unos 125,000 barriles por día. Y cuando Maduro estaba en el poder en Venezuela, Cuba importaba, en el 2025, unos 45,700 barriles al día, muy por debajo de lo que realmente necesitaba, de los que 27,400 procedían de Venezuela, es cuando este economista consultado asegura: “Aunque las importaciones de petróleo mexicano no resolvieran la crisis energética en la isla, marcaban la diferencia entre un racionamiento duro y uno directamente asfixiante.”

            Lo descrito en las líneas anteriores, provocaría que un régimen dictatorial, más o menos racional, regido por ciertos reglamentos y normas, optaría por dejar el poder, convocaría elecciones populares nacionales y los dictadores dejarían establecidas leyes que les garantizaren la impunidad y el posterior escape al exilio; pero estamos hablando del régimen castrista en Cuba, conformado por criminales, cuya única prioridad es gobernar sobre un pueblo oprimido y en estado cadavérico, con verdaderos esqueletos ambulantes. Se trata de “la dictadura en función de la dictadura” únicamente, sin importar lo que se sufra alrededor, si la ciudadanía de un extremo a otro en la isla, sufre enfermedades, hambre, falta de lo básico para vivir y subsiste como si hubiera pasado y se hubiese quedado, un cataclismo en su cotidianidad. Visto lo anterior, no creemos, lo mismo que los demás analistas que observan esta realidad en Cuba, que a pesar de esa “vuelta de tuerca” final, los dictadores “se hagan a la mar” y abandonen lo que ya no funciona en modo alguno. Entonces, habrá que pensar cuál otra alternativa queda para rescatar a esta nación insular.

            La opción militar no parece estar “en el libreto” del Pentágono, a pesar de que los analistas bélicos de esta Institución norteamericana, saben que sin combustible, las lanchas, blindados, cohetes, misiles, etcétera, no funcionarán en caso de que tengan que contestar al “fuego con el fuego”. De tal manera, un enfrentamiento con el mal llamado ejército cubano -que además tiene la moral en mínimo-, sería algo así como un juego para niños para USA y más todavía con lo visto en Venezuela, la incursión que sacó a Nicolás Maduro y dio de baja a casi todo su grupo de defensores y celadores.

            En retorno a la falta de petróleo, para Antonio López Vega, profesor de Estudios Internacionales del ITAM, en México, “la situación en la isla era muy precaria, pero, efectivamente, la llegada de petróleo le había permitido al régimen resistir estos últimos años. En ese sentido, el fin de la llegada de ese petróleo a la isla, supone, entiendo, como la mayoría de los analistas, la asfixia total del régimen. O sea, aquí la incógnita no está en lo que va a suponer (ese corte de suministro), sino en cómo se va a gestionar, digamos, ese final del régimen. Descarto casi por completo una operación militar estadounidense (y) no parece, desde luego, que un desenlace a la venezolana, sea posible en la isla.”

            La panorámica que nos deja ver Cuba actualmente, se traduce en vivir sin energía eléctrica; esto es, sin luz, sin poder cocinar o utilizar los electrodomésticos (si los tienen); pero lo peor sucede en los hospitales, donde los aparatos para atender casos urgentes y delicados, como respiradores o aquellos que velan por el asunto cardio/respiratorio, no funcionan del todo. Aun así, el régimen, los sátrapas enquistados en el poder, no están analizando abandonar el poder en ningún momento, según han asegurado.

            Es cuando el economista cubano, residente en La Habana, Omar Everleny Pérez, argumenta en torno a este desaguisado: “Lo que más está sufriendo la población hoy, es el tema de los apagones. Hay varias crisis simultáneas ahora mismo en la isla: entre ellas la energética, la sanitaria (con una epidemia de dengue y otras enfermedades tropicales); la de transportes y la de abastecimiento. En medio, hay una crisis de combustible doméstico, el llamado gas de balita en Cuba: la gente no tiene con qué cocinar. Ni con gas, ni con electricidad, ni tampoco con carbón en la mayoría de los casos en las ciudades. Llenar el depósito de los automóviles también es complicado. Yo mismo estaba apuntado para hacerlo el pasado 5 de enero, pero todavía hay tres mil vehículos delante de mí; y hay otra opción: pagar en dólares. Pero, incluso, ahí hay filas de tres o cuatro cuadras. Ya se siente en el transporte privado esa afectación y, por ende, los precios de los taxis se han duplicado y sigue habiendo un deterioro del poder adquisitivo… porque en la medida en que la inflación aumenta por toda la escasez esta, la gente está más apretada.” Concluye su completa explicación y descripción de lo que sucede ahora mismo en Cuba.

Washington en guardia con Sheinbaum   

            Esta mujer que ahora gobierna (o desgobierna) a México, de origen judío y ex alcaldesa de la Capital, de Ciudad de México, todavía no ha sido verdadera y totalmente clara con los Estados Unidos y no ha asegurado que no volverá a enviar petróleo a la dictadura sangrienta de Cuba. Por eso, muchos analistas creen que los buques petroleros seguirán zarpando de territorio mexicano, con destino a La Habana. Es cuando Omar Everleny Pérez, ya citado en este reportaje, no da por un hecho de que el petróleo “azteca” vaya a dejar de llegar a Cuba. Y lo ha expresado de esta manera: “Eso no es lo que dijo la presidenta del país (Sheinbaum). La presidenta del país dijo que este envío que iba a ser recibido este mes (enero del 2026), no iba a llegar a Cuba. No dijo que no iba a llegar más ninguno.”

            Incluso, la desconfianza ha hallado asidero todavía más profundo cuando la misma mandataria mexicana afirmó hace pocas fechas que “La ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países, continúa, porque es ayuda humanitaria y México siempre ha sido solidario con todo el mundo. Son decisiones soberanas. México determinará si incluye el envío de crudo dentro de esa ayuda humanitaria.” Tales han sido sus palabras, que Donald Trump y su equipo de gobierno habrán grabado oportunamente y sabrán actuar en consecuencia… es decir, la traicionera forma de comportarse de cara al orden internacional, de parte de los presidentes mexicanos, desde que Fidel Castro primero, y el che Guevara después, se parapetaron en territorio mexicano, para llevar luego su revolución a Cuba en 1958/59, ha seguido siempre igual, inalterable, en demostración a los Estados Unidos que uno de sus peores enemigos está al otro lado de la frontera sur y se llama México.

            Y desde México parte ahora la mayor cantidad de drogas hacia el mercado ilegal norteamericano, contando al fentanilo, que está matando rápidamente a muchos jóvenes estadounidenses. Son los cárteles mexicanos, muy posiblemente aupados por el mismo Estado, los que proceden a dicho tráfico y lo hacen con el mayor rencor contra la potencia que los deslumbra y los empequeñece, porque simplemente los mexicanos no pueden competir con la grandeza de los Estados Unidos.

            Ciertamente, la presidenta judía, Claudia Sheinbaum se encuentra en medio de la disyuntiva de seguir ayudando a Cuba, una ayuda, como dijimos, que partió desde 1959, en claro desafío a Washington, y que no ha sido por razones “humanitarias” como lo ha dicho esta mujer enjuta y soporífera, sino por el simple hecho de molestar a la política de EE.UU; y por otra parte, tiene que ceder ante las presiones de la Casa Blanca, sino quiere una acción rápida, expedita y directa de parte del Pentágono en suelo mexicano. Además, “dentro de la esfera de Morena, el partido de Sheinbaum, hay destacados dirigentes proclives a mantener la cooperación en la medida de lo posible con Cuba.” Acota el profesor mexicano Antonio López Vega, del ITAM.

            Agrega que Washington no va a reducir la presión al gobierno de México y estará a cargo del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, con fuertes y profundas raíces cubanas, según hemos explicado al inicio de este trabajo de prensa. Además, Donald Trump está presionado por la numerosa comunidad cubana de La Florida, que ha sido de vital importancia en los triunfos electorales de Trump en el pasado reciente y que ahora, frente a las elecciones intermedias en los Estados Unidos en este 2026, esos cubanos exiliados exigen al actual Gabinete republicano que acabe de una vez por todas con esa bazofia que está enquistada en el poder en La Habana.

            No obstante, en la óptica de Omar Rachedi, profesor de economía ya citado, cree que México retomará parte de los envíos o que lo hagan otros socios o simpatizantes de la dictadura cubana. “Harán lo suficiente para evitar el colapso total. El escenario realmente peligroso es el de un corte prolongado sin reemplazo, porque ahí la crisis deja de ser sólo eléctrica y se convierte en una crisis general de abastecimiento y de gobernabilidad cotidiana. Y justamente a eso se refería Trump con lo de que ‘Cuba está a punto de caer’.” Explica este analista.

            Nuevamente en el interior de Cuba, parte de la crisis se fundamenta en que su dictadura ha cifrado la supervivencia económica de la isla en unos pocos proveedores y cuando uno de ellos falla, como sucedió con Venezuela recientemente, todo el andamiaje en el que se sostenía financieramente la isla, deja muy vulnerable a todo lo que allí existe. En estos instantes, la camarilla narco-comunista depende únicamente de México y la decisión mexicana de hacerle llegar los buques petroleros depende de la determinación de Donald Trump; es decir, en el tanto presione a Sheinbaum, ésta permitirá la salida del crudo de los puertos mexicanos en el Caribe o lo prohibirá tajantemente (aunque lo restablezca cuando los estadounidenses se distraigan otra vez, con base en la sempiterna traición tan “a la mexicana” que siempre han llevado a cabo). Además, el gobierno de La Habana ha enviado a través de los años a más de 10 mil médicos cubanos, por los que México tiene que pagar y la mejor manera de hacerlo es con petróleo. Es un convenio establecido entre los dos países, décadas atrás.

            Otro problema que afecta al gobierno de la isla radica en la falta de dinero, de divisas. Porque cuando falta el combustible, se apaga la generación de cualquier rubro, en especial el financiero. Es cuando faltan los ingresos en moneda extranjera, en concreto los dólares y sin ese capital no le será posible a la dictadura de Díaz-Canel importar aquellos bienes, como el petróleo en el caso que nos ocupa. Omar Everleny lo explica de este modo: “Cuba, con dinero, mañana llega un barco con petróleo de cualquier destino. Pero lo que hay que hacer es pagarlo. El principal problema es la falta de divisas y esta viene dada porque los principales sectores de exportación han caído, el primero de ellos, el turismo; pero también la producción de níquel.” Puntualiza.

            El problema se agudiza cuando la camarilla gobernante que se mantiene alrededor de Miguel Díaz-Canel, mira en derredor a sus supuestos aliados: China, Irán, Venezuela y Rusia y se dan cuenta efectiva de que sólo los chinos yacen sin problemas. Los demás no pueden ayudarle: Venezuela quedó descabezada con la captura de Nicolás Maduro; Irán tiene un enorme inconveniente con el levantamiento de su pueblo contra la teocracia que allí gobierna y con portaaviones estadounidenses apuntando sus misiles hacia Teherán; y Rusia empantanada en una larguísima guerra con Ucrania, en la que ha perdido más de un millón de hombres e ingente cantidad de material bélico y con un bloqueo económico decretado por la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos, que tiene también a los rusos al borde del colapso financiero. Cuba y su régimen están más solos que nunca, más desprotegidos, más vulnerables, a oscuras, sin luz eléctrica, sin petróleo para mover autos, vehículos de guerra y maquinaria agrícola (si la hay). Sólo depende de Claudia Sheinbaum, la leal amiga de la tiranía castrista; pero si ésta desobedeciera a Trump, éste le pondría unos cuantos barcos bloqueando a la isla y confiscando cada envío de crudo, hasta “apretar más la tuerca alrededor del cuello de Cuba” hasta causarle la muerte por asfixia. Ello se ve venir en el futuro inmediato y con toda claridad, con México o sin México.

“Cabos Sueltos” entre Cuba y México

        Lo que se nos quedó en el tintero sobre el tenso tema del petróleo mexicano hacia Cuba:

-          La presión de los Estados Unidos hacia el gobierno de México, es bastante fuerte, según han revelado fuentes del Palacio Presidencial mexicano.

-          El gobierno de México intenta ocultar esa presión a la opinión pública y a la prensa.

-          Los cubanos, al faltarle el petróleo de Venezuela, recurrieron al crudo mexicano, un antiquísimo y leal aliado del sistema comunista de la isla.

-          Ante la presión de Trump, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la cancelación de los contratos de Petróleos Mexicanos (Pemex), con Cuba. Frenó el zarpe de un buque que iba a llevar petróleo a La Habana.

-          A pesar de lo anterior, Sheinbaum dijo que seguirá apoyando y colaborando con los cubanos, “por razones humanitarias”. Esto ha puesto más agresivo a Donald Trump y a sus colaboradores, quienes creen que la cancelación es una trampa de la mandataria mexicana para apaciguar a Washington, sin dejar de ayudar a Cuba.

-          Sheinbaum se niega a rendir informes sobre la relación de su gobierno con el de Cuba.

-          El actual gobierno de México, que comenzó en octubre del 2024, aumentó los envíos de crudo a la isla antillana y, entre mayo y agosto del 2025, zarparon 58 petroleros hacia Cuba, por valor de casi US$3,000,000,000 (tres mil millones de dólares); el triple de lo que se había estado enviando.

-          Anteriormente, entre julio del 2023 y agosto del 2024, se enviaron a la isla cargamentos con petróleo por US$1,000,000,000 (mil millones de dólares), a través de la empresa mexicana llamada Gasolinas Bienestar.

-          Hay total opacidad sobre la forma de pago de parte de los cubanos. El gobierno mexicano no aclara nada al respecto. No se sabe si Cuba paga mediante el trueque, al enviar médicos cubanos a México o consultores en distintas materias.

-          Cuba revende una parte de ese petróleo en el mercado negro internacional. Ganancias que van a las cuentas personales del dictador Díaz-Canel, Raúl Castro Ruz y otros sátrapas del régimen. Es un negocio particular de la cúpula de la dictadura y lo mismo hacían con el petróleo venezolano que les era enviado.

-          Son unos 20 mil barriles diarios que Pemex le da a Cuba, entre crudo, gasolina y diésel, un 10 por ciento de las exportaciones totales de Pemex.

-          Este tratado del envío de petróleo a la isla, data desde 1979. Son contratos entre Pemex y la empresa petrolera Estatal cubana, Cupet.

-          Los cubanos acostumbran no pagar sus deudas por el crudo. Dejan que la deuda se acumule hasta tornarse incobrable y los mexicanos la asumen como “pérdida.” Ese mecanismo lo califica el gobierno de México de “donación posterior.”

-          El gobierno mexicano ha optado también “triangular” los envíos de petróleo, utilizando otros países aliados, con la finalidad de proteger a Pemex de sanciones de parte de los Estados Unidos.

-          México ha sufrido enormes pérdidas económicas con ese mal negocio con Cuba. Gasolinas Bienestar reportó, en el 2023, pérdidas netas y un endeudamiento de 6 mil millones de pesos mexicanos.

-          Claudia Sheinbaum, de una manera u otra, pretende apaciguar a Donald Trump, porque sabe que están en juego las exportaciones mexicanas a USA, potencia que les compra alrededor del 80 por ciento de todo lo que se produce en México.

-          Históricamente, los gobiernos estadounidenses han dejado que México y Cuba comercien; pero con Trump esa costumbre de “volver el rostro al lado contrario” ha cambiado. Más todavía con Marco Rubio, el secretario de Estado norteamericano, quien es hijo de emigrantes cubanos y quiere un cambio radical en la isla antillana.

-          Ciertamente, el secuestro del ex dictador Nicolás Maduro, en Venezuela, por parte de USA, ha encendido las alarmas en México y se han percatado de que Washington no está jugando cuando habla de sanciones económicas, aranceles a las importaciones y muy posiblemente la confiscación de barcos petroleros en altamar cuando hayan partido desde puertos mexicanos. Sheinbaum, si está jugando con fuego, le podría costar muy caro a ella, su partido, a los mexicanos en general y a la economía de su país. Y Cuba, la verdad, no vale ni un ápice siquiera.

La Fiscal Pam Bondi, Otra que Trump Tira por el Desagüe

WASHINGTON, D.C. USA-(Especial para The City Newspaper) ¿Cómo quiere, amigo lector, que comencemos este reportaje? ¿Con estos términos: Bondi fue destituida por negligente? ¿O con estos otros: el judío Jeffrey Epstein se lleva hacia el infierno a otra víctima suya: la fiscal general de los Estado Unidos? Lo segundo sería lo más adecuado, lo más preciso; pero hay otra argumentación y es la que dice que, con Donald Trump, no hay nadie seguro en este país ni en ningún otro, alrededor del globo terráqueo.

            Y, ciertamente, Pam Bondi, la joven, estilizada y rubia fiscal de la nación, quien fuera un dechado de solidaridad y lealtad con el obtuso presidente, cayó en desgracia por dos razones principales: 1. porque el pedófilo judío Epstein sacó una de sus manazas de lo profundo de su tumba y haló de esta funcionaria hasta llevarla a las profundidades del averno; y 2. porque con Donald Trump un día estás en las alturas, en las cumbres más escarpadas, y, al día siguiente, en cuestión de pocas horas, estarás llevándote tus objetos personales de tu oficina, en varias cajas de cartón. Esas son las dos únicas razones de la caída de esta bonita mujer, a quien la lealtad hacia su jefe no bastó y ahora debe estar debatiéndose entre la incertidumbre, el “qué fue exactamente lo que sucedió” y la depresión por haber sido expulsada así de su encumbrado cargo.

Ella hizo todo lo posible…

            Seríamos injustos si negásemos lo que hizo Pam Bondi en favor de Donald Trump. Lo intentó todo. Concretamente con el dossier del judío abusador de jovencitas, Jeffrey Epstein, los miles de documentos que el Congreso desclasificaba constantemente y donde aparecía en nombre de Trump, más que cualquier otro nombre. Bondi llegó, incluso, a tachar con marcador ese nombre de su jefe, para que no fuera fotografiado por los periodistas y le ensuciaran más de lo sucio que está. Pero, ciertamente, Trump no sabe de agradecimiento, de gentileza, ni de reconocer las cosas que alguien hace a su favor. Por eso no le tembló el pulso para echarla de su cargo y enviarla por las cloacas o por el desagüe fétido, ese que será siempre recordado en los vericuetos de la historia.

            Desde mediados del año pasado, el 2025, Pam Bondi intentó, infructuosamente, eliminar todos los archivos del pederasta judío Epstein; y un ofendido Donald Trump decidió, con esas determinaciones intempestivas que siempre toma, apartarla de la fiscalía. En su lugar, el obeso presidente de los Estados Unidos, el come-hamburguesas, nombró al vice-fiscal general y ex abogado personal suyo, Todd Blanche, en el puesto de fiscal interino, con la orden, la fiera consigna de detener todo aquello que relacione a Trump con Jeffrey Epstein, para que no le siga haciendo daño. Pero el pueblo estadounidense y la comunidad mundial, ya lo saben todo, absolutamente todo acerca de esa sabandija que debe estar quemándose en estos momentos en las profundidades del infierno, por haber causado tanto daño a jóvenes mujeres, a quienes engañó, quitó su virginidad y se propasó con ellas sexualmente y en repetidas ocasiones, junto a sus amiguetes igualmente depravados como este hebreo.

            A pesar de esa determinación, Donald Trump escribió esto de Pam Bondi en Truth Social: “(…) es una gran patriota estadounidense y una amiga leal (¡?). Pam hizo un trabajo tremendo (¡?), supervisando una ofensiva masiva contra el crimen en todo nuestro país, con los asesinatos cayendo a su nivel más bajo desde 1900. Queremos mucho a Pam (¡?), que pasará ahora a un nuevo trabajo, muy necesario e importante, en el sector privado, cuya fecha se anunciará oportunamente.” Es decir, la echó del gobierno de los Estados Unidos y ella ahora mismo es una desempleada más, quien tendrá que buscarse un puesto en la empresa privada, aunque su nombre ha quedado manchado por haber hecho lo que hizo; es decir, intentar erradicar el nombre de Donald Trump, a la postre un pedófilo más al lado del judío suicidado, y esa acción habla más que un millón de argumentos, porque cualquier empleador honesto verá que ella intentó saltarse las reglas de la justicia para favorecer a un individuo como Trump, inmerso en un submundo de delitos, bajezas, pedofilia y corrupción boyantes. Ella, Pam Bondi, intentando ser leal, fiel y solidaria con ese delincuente abierto, descarado e irrefutable, actuó en contra de las leyes de la nación y con ello, contra todo el pueblo estadounidense, su verdadero empleador y al que ella le debía explicaciones y la mejor eficacia posible. Lo cierto es que la Bondi ya estaba demasiado cuestionada, tanto por los seguidores de Trump, quienes la catalogaban de ineficiente al no detener el maremágnum de documentos incriminatorios del judío Epstein; como por la oposición demócrata que seguía con atención sus pasos y observaba que sólo quería quedar bien con Trump y nunca con el país al que debía obediencia y lealtad.

            En todo caso, Trump ya había expresado que se sentía frustrado por el trabajo de Bondi, al que catalogó de “insuficiente”, al que hay que sumarle el tema de los enemigos suyos que intentaron llevarlo a prisión por varios casos, cuando terminó su primer mandato presidencial. Trump quería que Bondi, aparte del caso Epstein, lo vengara de aquellos que intentaron meterlo a la cárcel por defraudador fiscal, por mentir al mismo sistema de Hacienda al inflar precios de propiedades inmuebles en las que estaban inmersos sus negocios, la mayoría de ellos espurios y cuestionables; y por haberle pagado a una ex actriz porno una fuerte cantidad de dinero para que callara las relaciones íntimas que sostuvo con ella. También, el caso de una violación en una tienda céntrica de Nueva York, a una ex columnista de un periódico estadounidense, cuando la encontró allí comprando ropa. Todas esas acusaciones, Trump quiso que Bondi tomara venganza por él y que mandara a “los infiernos” a todos esos enemigos. Pero la rubia no pudo con tanto, principalmente porque no había razones legales de peso para arremeter contra todos ellos.

            En síntesis, Trump vio impericia, lentitud, ineficacia y falta de efectividad en dos aspectos prioritarios para él: en el manejo del dossier del judío Epstein, el pedófilo; y en no procesar a los enemigos del presidente, aquellos que intentaron meterlo a prisión antes de su segundo mandato. La pobre mujer, en verdad, no pudo con tanto…

            Un cronista europeo establecido en Washington, lo resume todavía mejor en una de sus crónicas recientes: “Los rumores llevaban circulando semanas por Washington y finalmente se han confirmado. Este jueves (santo), el presidente Donald Trump ha despedido a Pam Bondi, la fiscal general de los Estados Unidos. Los desencuentros entre ambos por la gestión del caso del pedófilo Jeffrey Epstein, sumada a su incapacidad para perseguir de forma efectiva y lo suficientemente veloz a los rivales políticos del presidente, están detrás de esta destitución, según numerosas fuentes de los principales medios estadounidenses.”

Otro capítulo: el de Kristi Noem

            A esta otra mujer que pasó por el des-gobierno de Trump, en su función de secretaria de Seguridad Nacional, no sólo le cayó encima el estigma de haber trabajado en la administración (hoy nombrada en otro cargo gubernamental), de este psicópata presidente de los Estados Unidos, sino que su esposo ha sido pillado en una red social vestido de mujer, y en conversaciones escritas con otras mujeres, haciendo demostración de una enfermedad sexual realmente preocupante y vergonzante.

            Kristi Noem es detestada por millones de emigrados a este país, debido a que ella ejecutó una política, ordenada por el mismo Trump, para perseguir, encarcelar y expulsar a todo aquel no estadounidense que ella considerara perjudicial para este país. Según vemos: nadie está seguro con Donald Trump y ese axioma torcido, que proviene de la mente torcida de este psicópata que habita la Casa Blanca, ya lo sufrieron varios embajadores que botó de sus cargos en el exterior y los hizo regresar a los Estados Unidos de manera súbita y controversial, como todo lo que ordena este sujeto apodado mundialmente “el zanahorio”, por su color de pelo y piel, de un rojizo bastante peculiar y nada normal.

            Recientemente, otro que fue destituido fue Randy George, jefe del Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos. Lo han hecho en plena guerra contra Irán y cuando a los estadounidenses no les está yendo nada bien en ese conflicto en Oriente Próximo. George era el encargado de organizar a las fuerzas de tierra de la Armada y fue cesado nada menos que por Pete Hegseth, un adicto a Trump, quien funge como secretario de Guerra de este país. Y en el tanto Hegseth no gane la guerra contra los iraníes, su jefe, el presidente, podría pasarle la factura también y mandarlo al cesto de los desechos, como acostumbra hacer.

            Lo cierto es que se le ordenó a Randy George retirarse de su cargo de manera inmediata, luego de haber estado en ese cargo desde agosto del 2023. Un comunicado publicado en la red social X, firmado por Sean Parnell, vocero de este departamento, en el que se indicó que “se retirará de su cargo como el 41 Jefe de Estado Mayor del Ejército, con efecto inmediato.”

            Los motivos de su despido no están claros todavía, pero la CBS y la cadena CNN, informaron que el destituido tenía una relación bastante conflictiva con Hegseth, un supremacista blanco, fanático de la guerra, y, a la postre, un psicópata seguidor ciego de Donald Trump, “su perro faldero”, de quien se dice también es un alto consumidor de drogas fuertes y alcohol. El mal manejo de las acciones bélicas contra Irán, aparentemente, fue el detonante que marcó su despido. Fue comandante, así mismo, del I Cuerpo en la Base Conjunta Lewis-McChord y posteriormente fue asistente militar principal del secretario de Defensa, Lloyd Austin, durante el gobierno de Joe Biden.

              En todos estos casos, el mensaje que se desprende señala que los esfuerzos que determinadas personas hagan para satisfacer las demandas de Trump, así tuerzan reglamentos, leyes y normativas, o crucen líneas rojas, nunca quedarán bien con ese individuo cuyo razonamiento es difuso y característico de un ser humano que no anda bien mentalmente. Es por esa causa que la defensa reiterativa que ejerció Pam Bondi a favor de Donald Trump, no bastó para hacerlo feliz, porque al final la tiró al cesto de la basura en demostración de que el mandatario “aprecia” tanto a sus subalternos, como una serpiente a un roedor.

            Un poco de historia nos lleva al hecho que nos ilustra, de que Pam Bondi investigó en el pasado a Donald Trump, cuando ella era fiscal en La Florida; después, la joven asumió la fiscalía general de la nación, tras prometer a los congresistas que mantendría la independencia del Departamento de Justicia con respecto al Poder Ejecutivo; es decir, de la presidencia, algo que, evidentemente, no cumplió, pues se plegó por completo a Trump al intentar favorecerlo en todos “sus frentes” judiciales abiertos. Lo cual sólo tiene una definición: traicionó a los Estados Unidos y a sus ciudadanos, para favorecer a un canalla como Donald Trump, quien, al final, le pagó como suelen hacer todos los canallas… tirándola por el desagüe. Además, totalmente desacreditada, manchada de cara a la opinión pública del país y muy posiblemente incapacitada para lograr un buen puesto en la empresa privada.

            En cuanto a los fallos, Pam Bondi giró las órdenes a todos los fiscales que de ella dependían, para que abrieran causas contra los enemigos de Trump, algo que aquellos vieron imposible de acometer, en específico contra James Comey, ex director del FBI; o Leticia James, fiscal de Nueva York, ambos en contra del actual presidente en distintas oportunidades.

            También, Pam Bondi estuvo de acuerdo con las políticas migratorias inhumanas, dictadas por Trump en forma de órdenes separadas, draconianas, supra-violentas y nunca sometidas al buen juicio o razonamiento común. Fue cuando la misma Bondi mandó a sus peones, a sus empleados fieles, al Supremo, una y otra vez, para defender las ordenanzas crueles de Trump; y fue responsable directa del despido o renuncia de cientos de fiscales y empleados del Departamento de Justicia, que participaron en casos judiciales contra Trump, en la etapa anterior a esta nueva administración presidencial.

            Fue tan servil con el psicopático mandatario, que colgó en su oficina una foto de Donald Trump, cuyo mensaje silente (callado) decía: “estoy plegada completamente a él, soy su esclava, su servidora más sumisa y haré todo por complacerlo.” Catorce meses después, su esclavista, su amo, la despidió sin contemplación alguna.

            Algunos le han aconsejado que no salga a caminar por las calles de cualquier ciudad de los Estados Unidos, porque se creó demasiados anticuerpos que ahora estarían felices de “darle de baja” (asesinarla); o, en su defecto, debería pagar a un contingente de matones guardaespaldas para que trabajen para ella, igual a sombras de su menuda figura de mujer.

            En lo que estriba al caso del pedófilo Jefrey Epstein, el judío que “jodió” a decenas de amiguetes suyos y que participaban en los bacanales que este hebreo se montaba en sus mansiones mal habidas, aquí, en el manejo del dossier de este delincuente sexual, se vio la impericia de Pam Bondi, sus errores que desquiciaron todavía más a Trump. Y es que para la corriente MAGA, fundada por Donald Trump, el caso del pederasta Epstein es hipersensible, capaz de dañarlo profundamente, como si se tratara de un misil lanzado por Irán contra Tel Aviv, que sólo escombros y muertos deja al caer. De hecho, una vez que Trump puso su pesado y fétido trasero en su silla en la Oficina Oval de la Casa Blanca, una de las primeras instrucciones –con carácter de urgencia-, fue que se diera el carpetazo a este caso, a los papeles donde aparece por todas partes el presidente, tocando y abusando de mujeres muy jóvenes, menores de edad, a lo largo de sus 20 años de amistad con el pedófilo israelí.

            No obstante, el Congreso, los medios de prensa y la opinión pública de los Estados Unidos, no permitieron que el legajo voluminoso de documentación fuera desaparecido, como ordenó el presidente. Fue cuando Bondi se contradijo a sí misma, debido a que, días antes había asegurado que su jefe aparecía hasta en la portada del dossier; y estaba saliendo en ese otro momento para desdecirse y argumentar que “en los papeles de Epstein no había nada, no he encontrado ningún delito y publicar los documentos, sólo pondría en peligro a las víctimas.” Pero, previamente, había dicho en una entrevista para un medio de prensa, que “la lista de clientes del financiero (el judío), estaba sobre su escritorio.” Esa contradicción consciente y tendenciosa, enfadó a millones de ciudadanos de los Estados Unidos, porque quedaron convencidos de que la fiscal general estaba plegada por completo a Trump y éste seguía ocultando verdades que estaba obligado a explicar a los votantes y al pueblo norteamericano. Fue cuando el Departamento de Justicia se vio en la obligación de publicar más documentos, después de una votación en el Congreso en la que los republicanos desafiaron a su jefe, el presidente Trump, porque votaron a favor de dicha publicación. De tal modo, salieron a la luz miles de páginas incriminatorias, pero muchas de ellas, muchísimas, censuradas, con tachones de nombres y otros datos importantes. En ese trance, el enfrentamiento entre la ex fiscal Bondi y el FBI, estaba en su punto álgido.

Testificar ante los congresistas

            Antes de que fuera destituida, la ex fiscal general iba a testificar nuevamente ante el Congreso de los Estados Unidos, aparentemente sobre un tema delicadísimo que concernía también al presidente del país. Quizás, atemorizado por ello, Trump se adelantó frenéticamente y la cesó del cargo.

            Los medios de prensa y muchos ciudadanos comunes recuerdan la última vez que Pam Bondi llegó a esa cámara legislativa, donde se enfrentó violentamente, con retórica supra-agresiva de una parte hacia la otra y con una entonces fiscal fuera de las casillas y muy segura de sí misma por contar con el apoyo, que le parecía a ella irrestricto, de parte de Trump. Sin embargo, en esta segunda ocasión, los legisladores la estaban esperando con un caudal mayor de pruebas recabadas y con más “munición,” para develar más porquerías hechas por el mismo mandatario. Pero, ya vimos, alguien le aconsejó a Trump, el psicópata que vive en la Casa Blanca, y procedió a su despido. Así, los congresistas se quedaron con las ansias fortísimas de despedazar a Pam Bondi y a su solidaridad, que más que solidaridad parecía un “maridaje” fuera de todo registro, lógica y reñido con las leyes de la nación, con la Constitución y con todo el orden establecido desde que los Estados Unidos lograron su independencia y los patriotas de entonces, delinearon el alma, los reglamentos que moderaron la convivencia entre las gentes de este pueblo y que Trump y su ex fiscal convirtieron prácticamente en material de desecho.

            Sumado a lo arriba expuesto, Bondi se topó de frente con sólidos muros legales, muchos de los cuales son una verdadera maraña de leyes, que le impidieron congraciarse con Donald Trump y éste no pudo llevar a cabo su venganza contra aquellos que lo llevaron a las salas de los tribunales antes de que fuera electo presidente por segunda oportunidad. Fue cuando el mandatario, envenenado con su propia esencia maligna, no pudo ver a James Comey, ex asesor de Seguridad Nacional; a John Bolton, uno de “los halcones” republicanos; y a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, encarcelados porque fueron ellos quienes acusaron una y otra vez a Trump de violar todas las leyes que le fueron posibles y violentar el orden establecido. Bondi le había fallado en la consumación de esa venganza que le envenena el alma día tras día, noche tras noche, al detestable presidente de la nación. Tampoco llevó a efecto el caso que se refiere a la nacionalidad de los hijos de los inmigrantes ilegales, que el mandatario ha querido erradicar y Pam Bondi se convirtió en alguien insoportable para este sujeto y por ello, inaguantable e insostenible en su cargo como fiscal general. Y la frase más conocida de Trump cada vez que se le tocaba este amargo tema era: “No podemos demorar esto más. Está matando nuestra credibilidad y reputación.” Dijo en referencia a la rubia Bondi.

            ¿Pero quién es Pam Bondi y de dónde surgió a la vida pública estadounidense? Nació en 1965 en Florida. Entre el 2011 y el 2019, se convirtió en la fiscal de este Estado del sur de la Unión Americana, logrando su primer triunfo en su carrera política y administrativa. Se adhirió al Partido Republicano y fue una de las voces más audibles dentro de ese movimiento de masas, manteniendo siempre su tendencia conservadora y una fortísima presencia mediática. Fue cuando Donald Trump, para desgracia de ella, se fijó en su personalidad, se le acercó y formaron una relación política que resultó clave para el entonces aspirante a la Casa Blanca. De hecho, durante la campaña del 2016, Bondi trabajó arduamente por Trump y su aparente “causa”; y cuando se dijo mucho acerca de un posible impeachment, ella lo defendió ante el Senado con ardor, vehemencia y convicción, algo que también llamó mucho la atención sobre su entrega y su carácter. Ella lideró al equipo legal a favor del presidente y éste parecía agradecido con ella o al menos… ligeramente impresionado.

            Es del todo cierto que la personalidad maligna, psicopática de Trump, se asemeja a las características del escorpión, ese animal ponzoñoso, cargado de veneno altamente letal, que ve pasar los tiempos, las estaciones del año, los cambios del clima, y el bichejo continúa siendo igual de maligno y criminal. Así es Donald Trump. Sino recordemos su primera administración (des-administración para ser más precisos y fieles con el concepto), cuando nombraba y despedía, a los pocos meses, a quienes había nombrado dentro de su Gabinete. Y en su segundo mandato, en los primeros días, despidió a su elegido primer fiscal general, el congresista por Florida, Matt Gaetz, un radical del “universo” MAGA, con un enorme historial plagado de corrupciones y corruptelas, como pagar por sexo con prostitutas y drogarse en el mismísimo seno del Congreso. Casi todos los republicanos en la cúpula de ese partido le dijeron a Trump que ese nombramiento “no procedía”; pero semejante al escorpión, que sólo obedece a su naturaleza, hizo caso omiso y lo llevó al Ministerio Público de la nación. Sólo cuando Gaetz se hizo insoportable, el psicótico Trump lo cambió por Pam Bondi, que lo había impresionado desde aquella época del impeachment.

               Otro nombramiento cuestionado y que sigue siendo alta y profundamente cuestionable, es el del drogadicto en potencia y alcohólico, el ultra-radical secretario de Guerra, Pete Hegseth, a quien le tiemblan las manos, literalmente, cuando el mundo no tiene guerras y su país se haya lejos de esos conflictos, pues no concibe que la paz se enseñoree en el orbe. Es un guerrerista de “rompe y rasga”, un criminal que ha demostrado su irrespeto por la vida humana allí donde ha ordenado disparar los misiles del Pentágono; y un racista que no ha ocultado su odio por aquellos que considera, de acuerdo a su ideario racial, “infrahumanos”, como los palestinos e iraníes. Hegseth, para formarnos una idea exacta de su bajísimo nivel cultural, dijo hace poco a quienes se quejaron de que estaba destruyendo las joyas arquitectónicas de Irán, que “esas tonterías no pueden interrumpir el camino que lleva la guerra. No podemos detenernos a pensar en esas estupideces.” Manifestó muy seguro de su imbecilidad congénita, natural y a toda prueba. Ese es el “flamante” secretario de Guerra nombrado por Trump. Un criminal que parece ser hijo suyo, debido a los desórdenes mentales que acusan los dos.

El caso Waltz y otros casos más

            Se trata de Mike Waltz, quien fue consejero de Seguridad Nacional de la actual administración (o des-administración para ser fiel al concepto verdadero), y fue destituido por Trump después de que aquel cometiera el gravísimo error de incluir en un chat a un periodista del medio digital The Atlantic, un periódico de gran aceptación en los Estados Unidos, uno de los más buscados y leídos.

            De tal manera, el periodista que fue incluido en el sistema de mensajes por teléfono móvil, recibió las conversaciones en las que Waltz se refería al inminente ataque del ejército norteamericano a Yemen, en la península arábiga. Una primicia “caída del cielo,” que el periodista no podía creer que eso le estuviera pasando a él. Donald Trump lo quitó de su alto cargo y lo envió como embajador ante la ONU. Seguidamente, nombró en su lugar a Kristi Noem. Otro capítulo “de novela” en el transcurso de este gobierno (o des-gobierno).

            Esta atractiva mujer, empecinada a ultranza contra los inmigrantes ilegales, hasta llegar a la crueldad y la persecución más abierta e inhumana de esas personas, también fue cesada por el mandatario, debido al abuso con aviones privados y por no responder fielmente a las directrices dictadas por el energúmeno en el poder. Porque “si parpadeas” sin que Trump no te lo haya ordenado… estarás en serios problemas con este psicópata.

            Poco tiempo después, apareció el esposo de Noem vestido de mujer en las redes sociales y tras intercambiar mensajes con otras mujeres, con tono y textos sexualmente enfermizos. Le habían caído “las siete plagas de Egipto” a esta pobre señora. Pero, paralelamente a este escándalo, ella sigue manteniendo un sórdido romance que se ha salido de la discreción, con su principal asesor. A pesar de lo aquí descrito, Noem no fue despedida del todo, porque se le inventó un puesto de cara al escudo creado por Trump, para aliarse con líderes sudamericanos que le son afines, como Milei, de Argentina; Delcy Rodríguez, de Venezuela; Nayib Bukele, de El Salvador; y otros más.

            Otra que está en “la mira” de este psicótico en el poder de los Estados Unidos, es Tulsi Gabbard, responsable de Inteligencia Nacional, quien fue escogida por el presidente al formar su Gabinete, con el objetivo de avanzar en su agenda frente a las próximas elecciones de noviembre, mismas en las que aparece Trump muy debilitado por los consecutivos errores que ha cometido a lo largo de su estadía en el gobierno.

            Esta mujer no tiene responsabilidades electorales, aunque sí comanda a un grupo de espías cuya principal función será la de impedir injerencias extranjeras en dichas elecciones. Pero otro escándalo relacionado con esta oficina, se presentó hace pocos días cuando Joe Kent, el número dos de este Despacho, dimitió a su cargo, molesto por la estúpida y criminal guerra que el dictador de Israel, el judío Benjamín Netanyahu, desató contra Irán y arrastró con él al ejército de los Estados Unidos. Kent, pocos minutos después de su renuncia, acusó que esta guerra es por culpa de Israel y dejó en claro que en Irán nunca hubo peligro de amenaza en ningún sentido, mucho menos por el desarrollo de una supuesta e imaginaria arma nuclear, como han repetido cansinamente ambos asesinos, Trump y su socio en esto de matar ancianos, mujeres y niños, el hebreo Netanyahu.

            Los conocedores de la política en Washington, analistas consumados y periodistas, no escatiman esfuerzos para señalar que esta ha sido una enorme dimisión que ha debilitado aún más la imagen de este disfuncional gobierno, ya que Kent es un conocido y reconocido personaje del mundo MAGA y, hasta antes de su renuncia, un fiel seguidor de Donald Trump. Pero ya vemos cómo se han decantado las cosas…

            Con este recuento de los hechos, llegamos a la inevitable conclusión, como si se tratase de “un callejón sin salida”, de que Donald Trump y muchos de su grupúsculo en el poder, es lo peor que le ha sucedido a los Estados Unidos y su pueblo. Un pueblo que se equivocó garrafal y peligrosamente, igual a un enorme suicidio colectivo, al hacerlo ganador de las pasadas elecciones nacionales. La personalidad errática, esquizofrénica y criminal de Trump, semejante a los famosos emperadores romanos, del corte de Nerón y Calígula, por sus desmanes y decisiones nada cuerdas ni coherentes con la realidad ni el humanismo, ha dejado empequeñecidos a sujetos como Richard Nixon, Lyndon Johnson o Bill Clinton, erráticos también, pero en menor proporción que el psicópata que actualmente vive (y destruye) en la Casa Blanca.

            Sin duda alguna, Donald Trump tiene seguro su puesto en la historia de esta potencia mundial, pero escrita con tonos marrones, grises, negros y en muchos trechos, con el rojo púrpura de la sangre que él ha ayudado a verter en otras latitudes del planeta, de personas inocentes, especialmente en Gaza e Irán, en confabulación con su criminal amo, quien es su manipulador más efectista, Benjamín Netanyahu, el judío supra-criminal, dictador de Israel.

            Los estadounidenses tienen que resolver este problema y evitar en el futuro que sujetos parecidos a Trump, como JD. Vance y su propio hijo, Donald Trump Jr., alcancen la presidencia, si no quieren verse metidos en problemas mayores que podrían involucrar guerras nucleares incluso.


Denunciar uso impropio Más información