EL PLANETA




WASHINGTON, D.C., USA-(Especial para The City Newspaper) Está metido en algo así como en “un zarzal” donde se le imposibilita escapar y mucho menos escapar indemne, sin daño alguno. Es la guerra a la cual lo llevó su criminal amigo, el israelí Benjamín Netanyahu, y que le está costando a los Estados Unidos, además de millones de millones de dólares diarios en esta nefasta aventura bélica, la destrucción de Bases ubicadas en nacionales árabes amigas, aviones de combate, muerte de soldados (con el consiguiente sufrimiento de sus familiares en el interior de los Estados Unidos), vehículos terrestres, etcétera, etcétera.
Sin ninguna duda, Netanyahu le planteó a Trump, aquel día cuando lo llamó por teléfono desde Tel Aviv, que una confrontación con Irán era algo así como “un paseo por Central Park de Nueva York”, del que regresaría a casa lo más pronto posible y sin ningún peligro. Pero todo fue un espejismo, una irrealidad muy propia del belicista y terrorista Netanyahu, pues la guerra comenzó e Irán no sólo resiste, sino que contraataca con valentía y mortal eficacia y lo que resulta peor… no se ve la “puerta de salida”, de escape, para las tropas estadounidenses que, incluso, han observado la forma como en el portaaviones Abraham Lincoln la crisis existencial había aparecido y amenazaba con suicidios de sus efectivos militares, debido a la tensión provocada por una guerra extensa, muy lejos de casa y sin rasgos de finalizar.
En ese “zarzal” está enredado Donald Trump, mientras Israel sólo observa, ya no ataca a los iraníes, en parte porque sabe que las respuestas de los persas serán letales contra el territorio judío, en especial contra la central nuclear de Dimona, en el desierto del Néguev, donde los judíos construyen sus bombas atómicas y las mantiene allí, en bodegas. Y ante un ataque con misiles iraníes, todo el infestado territorio israelí volaría en mil pedazos. En otros términos, Israel metió a los Estados Unidos en esta guerra que está lejana de acabar, mientras el país paria de los hebreos se ha hecho a un lado. Un aspecto que nos revela que Israel es “fuerte” siempre y cuando cuente con el respaldo de USA. Otra situación haría que los demás países del área, lo barrerían con relativa facilidad del mapa de Oriente Próximo. Es decir, Israel sin los Estados Unidos presenta una situación de desamparo realmente convincente.
Hay un hecho real: a Donald Trump se le está yendo el tiempo entre los dedos, porque no ha podido gobernar (si supiera hacerlo), a favor de los votantes estadounidenses que lo llevaron al poder en esta segunda ocasión. Se ha enfrascado en dificultades en el extranjero y más bien parece un general que mira siempre hacia el exterior y libra conflictos armados que los votantes nunca se imaginaron. Mientras tanto, las cosas en el interior de los Estados Unidos no marchan bien, según se desprenden de las noticias y los análisis de los observadores.
Es del todo cierto que los ciudadanos de los EE.UU. están hartos, cansados, de leer y escucharle proferir amenazas violentas, a su presidente que debió ser el decoro mismo y la elegancia personificada; y que, por el contrario, parece un vejestorio de esos que se sientan en los oscuros, húmedos y lúgubres callejones de Nueva York, a la espera de soportar el frío, la nieve, la lluvia y el hambre y, cada vez que puede profiere amenazas, insultos, contra las personas y contra la situación límite a la que los ha lanzado la vida.
Trump es un sujeto supra-violento. Su vocabulario así lo demuestra cada vez que recuerda la guerra interminable en la que está metido contra Irán y ante la cual muestra una desesperación evidentísima, porque quiere acabarla, salirse de ella, pero los persas no aceptan sus términos (inaceptables desde todo ángulo en el que se miren), y persisten en defenderse en este conflicto en el que los soldados estadounidenses han llevado la peor parte.
“Vamos a borrar a Irán del Medio Oriente”, “no saldrá nadie vivo”, “pasarán varias generaciones para que haya nueva vida en Irán”, “les pesará haberse metido en esta guerra contra nosotros, los aniquilaremos”, “el estrecho de Ormuz es territorio de los Estados Unidos”, “cerraré el estrecho de Ormuz y lo lamentarán los iraníes”, “ordené abrir el estrecho ahora mismo”, son algunas de las amenazas que lanza Trump a diario en su red social; pero la última aseveró que impondrá un aislamiento histórico en el plano económico a los iraníes, que resultará devastador.
Al día siguiente, apareció ante la prensa de USA Scott Bessent, secretario del Tesoro de EE.UU., para decir que “mientras dure la presión financiera, no habría ataques contra la república islámica.” Sin embargo, Trump, dos días posteriores, desdijo lo anterior para amenazar nuevamente con más ataques armados contra Irán. En el fondo, lo que ha demostrado ha sido su nerviosa desesperación por querer derrotar a lo que él consideró un país de salvajes musulmanes y que, por el contrario, le ha presentado una valiente y dignísima guerra de “tú a tú” y que amenaza con prolongarse indefinidamente.
Será “una presión económica máxima” contra los iraníes, según argumentos de Scott Bessent, quien se extendió para decir: “Daré una prueba el lunes para decir qué vamos a hacer exactamente (…). No estoy seguro de por qué el petróleo ha subido por esto, porque, por ahora, y esto queda a discreción del presidente, si estamos aplicando presión económica máxima, significa que probablemente no habrá una reanudación cinética a gran escala.”
Hizo hincapié en que Washington quiere “imponer la mayor campaña coordinada de aislamiento económico en la historia del mundo contra Irán”, para lo cual los Estados Unidos acudirán a sus propios aliados con la esperada amenaza de “con nosotros… o contra nosotros” y “emplearemos toda nuestra capacidad y fuerza contra aquellos que hagan negocios con Teherán”, volvió a amenazar el representante del gobierno de Donald Trump.
Fue preciso al señalar que su país sancionará (nótese esta otra amenaza), la transferencia de dinero o la compra de petróleo a Irán y fue enfático al decir que algunos países están realizando transferencias de barco a barco en altamar y urgió a sus aliados y al resto del mundo, para que tomen una decisión; es decir, que definan una postura si están a favor o en contra de los Estados Unidos en esta guerra que los desespera.
Por su parte, asomando su vacía cabeza, Donald Trump manifestó, palabras más, palabras menos, que habrá una nueva ofensiva económica contra Irán, calificándola como la operación de mayor impacto, jamás emprendida contra un país (nótese la gravedad anti-ética o inmoral de esta determinación), “con la que buscamos cortar las vías de financiación y apoyo económico” a la República Islámica. Dijo el obtuso mandatario de USA.
La reacción desde Teherán, Capital de Irán, no se hizo esperar y acusó a los Estados Unidos de “terrorismo económico” y de “crímenes contra la humanidad”: “Sin duda –manifestó un vocero del Ministerio de Exteriores iraní-, las sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán, que atacan los derechos humanos fundamentales de cada ciudadano iraní, constituyen un caso de ‘terrorismo económico’ y de ‘crímenes contra la humanidad.’ Los responsables de esta política merecen ser juzgados y castigados por cometer crímenes tan atroces.”
Ciertamente y a pesar de la puesta en práctica de esas sanciones financieras de una potencia contra otra, en el ejemplo de Rusia, este país ha continuado con su habitual vida, con su cotidianidad, mientras lleva adelante su guerra contra Ucrania; fundamentalmente porque naciones y gobiernos amigos, como el mismo Irán, China, India y otros más, les han tendido sus manos, les han reflotado la economía, han comprado su petróleo, su gas y otros insumos propios de su economía. Lo han hecho de espaldas a las amenazas características de los estadounidenses y la Unión Europea (UE), y lo han realizado de “mil maneras”, evadiendo las sanciones, las amenazas tecnológicas y bélicas, muy a pesar de Washington y sus aliados. Algo así podría suceder con Irán.
Para no perder su costumbre de proferir amenazas, Trump y los suyos han dicho que caerán en “el olvido económico” aquellos que mantengan lazos con Irán. “No importa si ese vínculo se haya construido deliberadamente o se haya ignorado voluntariamente”, aseguró Scott Bessent y acentuó la amenaza con estas otras palabras: “Los países que mantengan vínculos económicos con Irán, afrontarán consecuencias por parte de Washington. Cualquier vínculo que se mantenga con Teherán acelerará el olvido económico de una nación, ya sea que ese vínculo se haya construido deliberadamente o se haya olvidado voluntariamente.”
Poco tiempo después, apareció Trump en su red social para enfatizar: “Estados Unidos lanzará contra Irán la operación económica más aplastante jamás emprendida contra país alguno e impondré duras sanciones financieras a cualquier nación que ayude a Teherán a evadir las restricciones vigentes. Nadie le ha dado a la República Islámica de Irán una mejor oportunidad para llegar a un acuerdo que yo. Trágicamente para ellos, no la han aprovechado. Cualquier país, cuyas instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales brinden a Irán un ‘salvavidas’, afrontará tremendas consecuencias económicas. Este será un día D económico y necesitamos que todos nuestros aliados se unan a los Estados Unidos de América para aislar y derrotar la amenaza iraní.” Finalizó sus exabruptos Donald Trump y mencionó dos aspectos clave: “derrotar”. Ese infinitivo en castellano es lo que lo atormenta, porque es el objetivo que se le escapa, que le evade y el que le causa gran malestar hasta robarle el sueño por las noches, ya que Irán va más allá de ser “un hueso durísimo de roer” para los Estados Unidos y su socio cobarde, Israel.
Luego manifestó que los persas no han aprovechado las oportunidades de llegar a acuerdos, que él, Trump, les ha tendido sobre la mesa de negociaciones; pero si lo vemos en su real concepción y realismo, el presidente de USA ha enviado a dos judíos cercanos, que incluyen a su yerno, el hierático y “momificado” Jared Kushner, quienes han abogado solamente a favor de los israelíes, su verdadera patria, en detrimento de los intereses de los iraníes. En tal caso, han sido posiciones y concesiones exigidas por los enviados de la Casa Blanca, inaceptables para Teherán. Prácticamente, Trump y los suyos han exigido a los iraníes rendición incondicional en una guerra que los gringos no han podido ganar ni levemente siquiera y que nos recuerda a aquel nefasto Tratado de Versalles que fue “caldo de cultivo” para la Segunda Guerra Mundial. Un Tratado supra-humillante, vergonzante y deshumanizado que postró a los alemanes hasta la más abyecta miseria. Eso mismo quiere Trump y los judíos que le rodean, lo mismo que su amigo criminal, Benjamín Netanyahu; es decir, la desaparición de Irán como nación independiente y libre, capaz de tomar sus propias decisiones y conducirse por el sendero futuro que su gobierno y pueblo elijan siempre en libertad.
Incluso, Washington y Tel Aviv tienen en la espera, en “el exilio dorado”, al hijo del Sha de Persia, quien, una vez que sea desmantelado el régimen actual iraní, él llegaría con sus maletas a instalarse en el mismo palacio que fue de su padre, a la espera de las órdenes dictadas desde la Casa Blanca e Israel. Un lacayo más, un servil sin pena ni gloria, de esos que gustan tanto a los yanquis y a los hebreos y que les dejarían manos libres en toda la región de Oriente Próximo, para imponerse en todos los aspectos.
En retorno a Scott Bessent, secretario del Tesoro de USA, en una entrevista que concedió a la CNBC, indicó que comunicó a los aliados de su país que deben decidirse si se suman a la guerra económica que impulsa Washington contra Irán, a todas luces una enorme inmoralidad de parte de la Casa Blanca, que, en principio, sigue las directrices marcadas por Israel, y que quiere involucrar a todas las naciones posibles en una conflagración contra un solo gobierno, el persa, sin que ninguna otra nación tenga “arte ni parte” en esta problemática. Fue cuando Bessent acentuó con mayor firmeza ante las cámaras de televisión: “nos proponemos imponer a Teherán el mayor aislamiento económico de la historia del mundo. Es hora de que nuestros aliados y el resto del mundo tomen una decisión. O están con nosotros o están contra nosotros. Junto al bloqueo naval, Estados Unidos aplicarán las sanciones más duras de la historia y les digo: esto funcionará. Medidas similares ya funcionaron en Venezuela, están funcionando en Cuba ahora y también van a funcionar en Irán.” Aseguró.
Por supuesto, en estas determinaciones del gobierno draconiano de los Estados Unidos, los razonamientos humanitarios a favor de los medicamentos, instrumentos médicos, alimentos y otras necesidades básicas imprescindibles para la población iraní, aquí no juegan ningún papel; es decir, a Donald Trump y su séquito, mayoritariamente compuesto por judíos, no les importa ni les interesa que multitudes de iraníes civiles vayan a sufrir las consecuencias. El caso de la Franja de Gaza ya lo ha ejemplarizado con toda claridad: lo económico, la hegemonía de una potencia sobre un país equis, es lo que realmente importa, lo que deberá prevalecer para que “el mundo funcione” al ritmo que le interesa a los Estados Unidos y su socio en esto de asesinar inocentes, el gobierno israelí.
Obviamente, lo que estamos presenciando es un giro de los Estados Unidos hacia una mayor presión económica, en vista de que en el aspecto militar no ha dado los resultados inmediatos y contundentes que el Pentágono y la Casa Blanca anhelaban cuando iniciaron las hostilidades contra la nación persa. Son “herramientas”, como dicen los anodinos de Washington, en los planos financiero y energético, con la única finalidad de poner de rodillas a Irán; y el elemento clave será un paquete de medidas que en los próximos días, el gobierno norteamericano anunciará e informará a la opinión pública. Las mismas afectarán a las exportaciones iraníes de petróleo, al sistema bancario y a su acceso al comercio internacional. Intenciones que no son otra cosa que formas de criminalizar el odio que los Estados Unidos e Israel sienten contra todos aquellos que no gravitan en su órbita y en este caso le ha correspondido sufrirlo a Irán.
No obstante, los expertos en los acontecimientos en Oriente Próximo indican que la reacción de Teherán será decisiva y el primer punto podría referirse al estrecho de Ormuz, “el arma no bélica” que tiene Irán para responder a los excesos y violaciones de Washington y Tel Aviv. Aducen los analistas que cualquier intento de restringir aún más el estrecho en cuestión, podría disparar los precios del petróleo y aumentar más la presión sobre los Estados Unidos para que opten entre una nueva escalada de la guerra o el regreso a la mesa de negociaciones. En todo caso, lo que quiere Donald Trump es la rendición incondicional de los iraníes, ponerlos de rodillas y hacer con ellos y su realidad nacional todo lo que a él le venga en gana; o, a lo mejor, en el escenario más óptimo, abandonarlo después de vencido, tal y como hizo con Venezuela, en una maniobra militar que dejó “al garete” apenas la comenzó.
Y lo que desean los israelíes es el desmantelamiento del gobierno de Irán en su totalidad, tal y como sucedió en Siria; asesinar a sus dirigentes, los ayatolás, y jefes de la Guardia Revolucionaria, tomar sus refinerías de petróleo, su economía completamente, no sin antes montar al hijo del Sha Reza Pahlevi, quien se mantiene a la espera en el exilio, a las órdenes de los enemigos de su propio país; acabar con el proyecto nuclear iraní al cual tanto teme la paranoia israelí y sentirse amos y señores de Oriente Próximo, sin enemigos reales o imaginarios en el horizonte.
Naturalmente, los argumentos defensivos de los iraníes no se hicieron esperar y un diputado, llamado Ebrahim Rezaei, planteó el inicio de lo que podría ser la solución general y definitiva: que Irán se retire del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), a la luz de la amenaza proferida por Washington, de acabar con Irán con base en sanciones económicas sin precedentes.
Alejar a Irán de dicho Tratado podría ser lo más sano que podrían hacer los persas, todavía más cuando, por culpa de los informes del director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Mariano Grossi, Donald Trump ordenó ataques aéreos contra los supuestos laboratorios nucleares iraníes, a principios del presente 2026; y desencadenó la agresión estadounidense contra los persas. Es decir, Grossi y su OIEA han sido más nocivos, peligrosos y criminales para Irán, que cualquier otro organismo de la actualidad mundial. “La mejor respuesta a la escalada de Trump sobre la guerra económica, es retirarse del TNP”, aseveró Rezaei, en la sede del parlamento persa. Veremos cuál decisión al respecto toma el gobierno de Irán, si hace caso o lo contrario a la sugerencia del diputado. Algo que ha sido contemplado en el pasado en este país y que goza de mucha aceptación, pues la OIEA está completamente plegada a las demandas judeo-estadounidenses, mientras permite que Israel, al margen de la ley, se llene de cabezas nucleares en su planta de Dimona y no permite que nadie, ajeno a sus intereses, la visite y mucho menos la critique o rinda informes técnicos o políticos acerca de ese sitio de destrucción masiva.
Mientras tanto, Trump no dejó de ladrar desde su plataforma conocida como Truth Social, siempre amenazante y con el uso de su vocabulario fecal que le define, identifica y lo hace más detestable a ojos del resto de la humanidad: “Emprenderemos la operación económica más devastadora que se haya llevado a cabo jamás contra ningún país –ladró con su hocico lleno de espuma- (…). Se tratará de una guerra económica y un asilamiento sin precedentes. Su armada ha desaparecido, su fuerza aérea está destruida, sus fábricas militares son ahora escombros, su moneda no vale nada y su país pende de un hilo –siguió ladrando este mastín-. Hoy también anuncio que cualquier país que permita que sus Instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales proporcionen algún tipo de ayuda a Irán, se enfrentará a enormes consecuencias económicas. Contrabando de petróleo, líneas de intercambio, transferencias de efectivo, casas de cambio, registros de buques, empresas fachadas: todo debe terminar ya mismo. Necesitamos que todos nuestros aliados se unan a Estados Unidos para aislar y derrotar la amenaza iraní. Estos maníacos están contra las cuerdas. Mis nuevas medidas buscan paralizarlos. Irán nunca tendrá un arma nuclear.” Terminó su erupción de vulgaridades, amenazas criminales y su postración servil absoluta, ante las órdenes giradas por la dictadura genocida de Israel.
En estos días se espera una declaración, en respuesta, de parte de Irán y dentro de ella, el axioma que llevará a efecto su gobierno, para repeler en todo o en parte esta nueva canallada con la que amenaza la Casa Blanca. Se espera con ansia esta respuesta.
Netanyahu está obteniendo lo que deseaba, mientras continúa masacrando a los civiles de la Franja de Gaza y sus colonos se apropian de las casas y terrenos de los cisjordanos; y lo que quería era la continuidad de la guerra contra Irán, para que los juzgados israelíes no lo procesen por corrupción flagrante y latente durante el abuso de su gestión en la cabeza de la dictadura que él ha implantado en Israel. Paralelamente, tiene que cuidarse ahora con mayor cautela, debido a la orden girada por Turquía a Interpol (Policía Internacional), para apresarle allí donde esté, aunado a la petición hecha por la Corte Penal Internacional (CPI), para capturarlo y enjuiciarlo. Es lo mínimo que se le puede exigir a este sátrapa judío.
Y con respecto al intrínsecamente ignorante e inmoral Donald Trump, solemos volver las miradas hacia el calendario para observar el tiempo que le resta en la Casa Blanca, pues millones de personas queremos que esta bestia de la corbata roja, desaparezca del tinglado político mundial de una vez por todas. Además, muchos sueñan con un disparo por parte de un francotirador desde alguna posición segura, y acabe con este problema entronizado en la Casa Blanca de manera irresponsable, suicida y criminal, por el electorado estadounidense, que ahora mismo está sufriendo también las consecuencias –de imagen, financieras e inhumanas-, con tal desparpajo de presidente que ellos eligieron mayoritariamente, sin el uso del razonamiento, la coherencia y lo mejor para su país.
Trump tiene que desaparecer. Eso está claro. Por el bien de la humanidad. Lo mismo que su criminal socio, el judío Netanyahu. El mundo le agradecerá a quien tome ambas decisiones. No es necesario vivir soportando la inmundicia, cualquiera que ésta sea y ambos son basura de la peor bajeza.
WASHINGTON D.C. USA-(Especial para The City Newspaper) Donald Trump llamó a su colega, la judeo-mexicana Claudia Sheinbaum, y le exigió que dejara de ayudar al régimen sanguinario de Cuba, de enviarle barcos cargados con petróleo. “De lo contrario, México sufrirá las consecuencias…” Y la presidenta judía hizo caso a lo que se le exigía, pero a regañadientes. De tal manera, el régimen corrupto y homicida de La Habana, ahora que su ex socio, Nicolás Maduro, está encerrado en una pequeña celda en Nueva York, y que los mexicanos dejarán de enviarle el crudo, supuestamente, la muerte ha sido anunciada para los narco-comunistas que están enclavados en el poder desde 1959, cuando el sargento Fulgencio Batista decidió huir hacia el exilio y dejar el gobierno en manos de Fidel Castro y su horda de criminales.
La caída del régimen cubano significará para el mundo libre, un acontecimiento que no sabemos por qué ha dilatado tanto en darse, por qué los distintos gobiernos estadounidenses no han querido deshacerse de tal oprobio a tan pocas millas náuticas de La Florida y porqué causa, si Donald Trump considera a Groenlandia un peligro, porque chinos y rusos podrían apoderarse de esa isla, en contraposición con Cuba, todavía más cercana a las costas de los Estados Unidos y con un régimen manifiestamente adverso a la democracia norteamericana, con misiles apuntando hacia su territorio y con un sistema comunista afecto a Moscú, Pekín y Pyongyang. Esta es una de las tantas incongruencias de siempre, de la política exterior estadounidense, “sin pies ni cabeza” para quienes tratamos con la política mundial diariamente.
Reiteramos: con la obediencia de la Sheinbaum a Donald Trump, al detener a los cargueros de petróleo en el Puerto de Veracruz, sin zarpar hacia la isla antillana, el colapso financiero-social del gobierno de Miguel Díaz-Canel, es cuestión, no de días, sino de horas. Pero la presidenta mexicana sigue insegura, dubitativa y en medio del doble rasero cuando se refiere a detener esos envíos.
Gobierno tras gobierno mexicano, con el afán de oponerse a las políticas de la Casa Blanca con respecto a Cuba, siempre ha cerrado filas con los comunistas que gobiernan a esa isla. Es decir, los mexicanos siempre han hecho lo opuesto a los norteamericanos, demostrando su animadversión al poderoso vecino del norte, su odio enquistado, su envidia por el impresionante desarrollo de la primera potencia mundial y, a la vez, su amor por los dólares que aquellos generan.
Con la llegada de Claudia Sheinbaum, una judía total, creímos que esa situación iba a cambiar, se iba a revertir; pero ha sido un poco más de lo mismo. De hecho, cuando los barcos de guerra de los Estados Unidos sitiaron a Venezuela y confiscaron los buques petroleros que iban cargados con el crudo hacia La Habana, quien ayudó descarada y abiertamente a los cubanos, no fue otra que esta mujer de aspecto insignificante, hablar soporífero e inteligencia más que cuestionable.
Pero Donald Trump, decíamos al inicio de este reportaje, la llamó y le dijo algo similar a esto: “Si usted sigue ayudando al régimen cubano, enviándole barcos cargados con petróleo, tendrá que vérselas conmigo y con la Armada estadounidense.” Palabras más, palabras menos, así debió ser parte de la conversación telefónica que ambos sostuvieron y la judía-mexicana sabe que con el troglodita Trump, no se juega…
De tal modo, las últimas noticias sobre este tema particular, indican que un cargamento de petróleo mexicano que debía llegar a la Bahía de La Habana en este mes de enero que está finalizando, fue cancelado. Pero la Sheinbaum, fiel a la manera de ser los mexicanos; es decir, a la acción de los distintos gobernantes de México, dejó abierta la posibilidad para retomar los envíos del crudo a Cuba, porque no aclaró si los cubanos podrán seguir contando con ese tipo de ayuda. No obstante, esta mexicana sabe que “si se la juega”, si desobedece lo que Trump le ha ordenado, tendrá que enfrentar una problemática bilateral con los Estados Unidos y que podría ser una elevación brutal de los aranceles a los productos que México vende a los “gringos.” Para comenzar con ese aspecto…
En todo caso, si Cuba no puede contar con la ayuda de México, quedará pendiendo “de un hilo” peligrosamente, pues toda su economía, muy deteriorada de hecho, podría irse al traste de un momento a otro: aumentará la miseria general de su pueblo, no habrá energía eléctrica, los vetustos autos de las décadas de los 40 y 50 que deambulan por sus maltrechas calles y avenidas, tendrán que ser aparcados en forma definitiva, sin que se sepa acertadamente cuándo podrán volver a rodar; y todo lo que se mueve todavía en la isla, de todas maneras muy precariamente, se paralizará, e, indirectamente, repercutirá en el hambre de la población. El caos será definitivo (y definitorio) para la existencia del régimen.
Esta problemática, según vemos, tiene dos “salientes”: por un lado, la constante traición de los gobiernos mexicanos, incluyendo el actual de la Sheinbaum; y por el otro, la supervivencia del sistema narco-comunista, que se debate entre vivir y sucumbir.
Y es que para colmo de males, en el gobierno de los Estados Unidos ha sido nombrado un anti-comunista visceral, hijo de emigrantes cubanos, llamado Marco Rubio, quien no es otro que el flamante secretario de Estado (el ministro de Exteriores estadounidense), quien tiene dentro de su agenda la liberación de Cuba, de su pueblo y el derrocamiento y encarcelamiento de sus dictadores criminales, de la camarilla encabezada por Raúl Castro, que tanta opresión y daño generalizado ha causado a esta isla y su gente.
Rubio ya lo dijo con estas palabras textuales: “Cuba es un desastre. Está dirigida por seniles incompetentes; su economía está en un colapso total. Así que… si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado.” ¿Preocupado por qué? ¿A qué se refirió Rubio con el participio que utilizó: “preocupado”? ¿Es la amenaza velada que indica que pronto su jefe, Donald Trump, le va a meter mano al añejo problema de la dictadura castrista y la hará caer prontamente? Eso es lo que se puede interpretar, deducir y esperar de parte de la Casa Blanca y es muy posible que, en estos tres años que le quedan a Trump en el poder, quiera “cubrirse de gloria” y dejar la democracia implantada en Cuba, como lo está intentando hacer en Venezuela. Recordemos que Trump es un ególatra (amante de sí mismo) y que, en aras del culto a su personalidad, querrá quedar como el gran libertador de los pueblos venezolano, iraní y cubano y que la historia mundial le tenga como tal, que no lo olviden nunca, por haber derrocado a los tres gobiernos, cuando las demás administraciones estadounidenses obviaron solucionar esos problemas a lo largo de las décadas.
De hecho, el mismo Trump confesó hace pocas fechas: “Cuba está a punto de caer.” E hizo énfasis en que no será necesaria la intervención de la fuerza militar, como aconteció en Venezuela; ya que la posibilidad de que México también deje de enviar petróleo a la isla antillana, supone será una “vuelta de tuerca” más, en contra del régimen castrista. Sin embargo, el gobierno cubano confía en que Claudia Sheinbaum “le clave” nuevamente el puñal por la espalda a los norteamericanos, se eche atrás y continúe enviando el crudo a los narco-comunistas cubanos. Esta mujer de doble cara, no obstante, manifestó que “sería una decisión soberana sin confirmar si se ha tomado ya”, confirmando eso sí, la envidia y el odio que siente ella en particular, como judeo-mexicana que es y detrás suyo, la inmensa mayoría de los mexicanos que también odian a la gran potencia del norte, pero les seduce y les encantan los dólares. De ahí que prefieran emigrar hacia EE.UU, antes que pasar hambre y demás penalidades en su “cacareado” “México lindo y querido.” Sienten un impresionante odio contra los Estados Unidos, pero ansían frenética y descontroladamente, ganar los billetes verdes del “Tío Sam.”
Esta es la verdad sobre lo que sucede actualmente en la isla de Fidel Castro y su camarilla heredera de su tiranía: “Dejar de recibir petróleo desde México, le quitaría a Cuba uno de los pocos suministros que, en la práctica, estaba sosteniendo el día a día cuando el flujo venezolano se frenó.” Ha dicho Omar Rachedi, profesor de Economía de Esade Bussiness School. Y añade: “México venía enviando crudo y combustibles desde 2023 y, sólo entre enero y septiembre del 2025, esos envíos se cuantificaron en torno a 17,200 barriles de crudo y 2,000 de productos refinados.”
Omar Rachedi ha cifrado las necesidades diarias de petróleo de los antillanos en cuestión, en unos 125,000 barriles por día. Y cuando Maduro estaba en el poder en Venezuela, Cuba importaba, en el 2025, unos 45,700 barriles al día, muy por debajo de lo que realmente necesitaba, de los que 27,400 procedían de Venezuela, es cuando este economista consultado asegura: “Aunque las importaciones de petróleo mexicano no resolvieran la crisis energética en la isla, marcaban la diferencia entre un racionamiento duro y uno directamente asfixiante.”
Lo descrito en las líneas anteriores, provocaría que un régimen dictatorial, más o menos racional, regido por ciertos reglamentos y normas, optaría por dejar el poder, convocaría elecciones populares nacionales y los dictadores dejarían establecidas leyes que les garantizaren la impunidad y el posterior escape al exilio; pero estamos hablando del régimen castrista en Cuba, conformado por criminales, cuya única prioridad es gobernar sobre un pueblo oprimido y en estado cadavérico, con verdaderos esqueletos ambulantes. Se trata de “la dictadura en función de la dictadura” únicamente, sin importar lo que se sufra alrededor, si la ciudadanía de un extremo a otro en la isla, sufre enfermedades, hambre, falta de lo básico para vivir y subsiste como si hubiera pasado y se hubiese quedado, un cataclismo en su cotidianidad. Visto lo anterior, no creemos, lo mismo que los demás analistas que observan esta realidad en Cuba, que a pesar de esa “vuelta de tuerca” final, los dictadores “se hagan a la mar” y abandonen lo que ya no funciona en modo alguno. Entonces, habrá que pensar cuál otra alternativa queda para rescatar a esta nación insular.
La opción militar no parece estar “en el libreto” del Pentágono, a pesar de que los analistas bélicos de esta Institución norteamericana, saben que sin combustible, las lanchas, blindados, cohetes, misiles, etcétera, no funcionarán en caso de que tengan que contestar al “fuego con el fuego”. De tal manera, un enfrentamiento con el mal llamado ejército cubano -que además tiene la moral en mínimo-, sería algo así como un juego para niños para USA y más todavía con lo visto en Venezuela, la incursión que sacó a Nicolás Maduro y dio de baja a casi todo su grupo de defensores y celadores.
En retorno a la falta de petróleo, para Antonio López Vega, profesor de Estudios Internacionales del ITAM, en México, “la situación en la isla era muy precaria, pero, efectivamente, la llegada de petróleo le había permitido al régimen resistir estos últimos años. En ese sentido, el fin de la llegada de ese petróleo a la isla, supone, entiendo, como la mayoría de los analistas, la asfixia total del régimen. O sea, aquí la incógnita no está en lo que va a suponer (ese corte de suministro), sino en cómo se va a gestionar, digamos, ese final del régimen. Descarto casi por completo una operación militar estadounidense (y) no parece, desde luego, que un desenlace a la venezolana, sea posible en la isla.”
La panorámica que nos deja ver Cuba actualmente, se traduce en vivir sin energía eléctrica; esto es, sin luz, sin poder cocinar o utilizar los electrodomésticos (si los tienen); pero lo peor sucede en los hospitales, donde los aparatos para atender casos urgentes y delicados, como respiradores o aquellos que velan por el asunto cardio/respiratorio, no funcionan del todo. Aun así, el régimen, los sátrapas enquistados en el poder, no están analizando abandonar el poder en ningún momento, según han asegurado.
Es cuando el economista cubano, residente en La Habana, Omar Everleny Pérez, argumenta en torno a este desaguisado: “Lo que más está sufriendo la población hoy, es el tema de los apagones. Hay varias crisis simultáneas ahora mismo en la isla: entre ellas la energética, la sanitaria (con una epidemia de dengue y otras enfermedades tropicales); la de transportes y la de abastecimiento. En medio, hay una crisis de combustible doméstico, el llamado gas de balita en Cuba: la gente no tiene con qué cocinar. Ni con gas, ni con electricidad, ni tampoco con carbón en la mayoría de los casos en las ciudades. Llenar el depósito de los automóviles también es complicado. Yo mismo estaba apuntado para hacerlo el pasado 5 de enero, pero todavía hay tres mil vehículos delante de mí; y hay otra opción: pagar en dólares. Pero, incluso, ahí hay filas de tres o cuatro cuadras. Ya se siente en el transporte privado esa afectación y, por ende, los precios de los taxis se han duplicado y sigue habiendo un deterioro del poder adquisitivo… porque en la medida en que la inflación aumenta por toda la escasez esta, la gente está más apretada.” Concluye su completa explicación y descripción de lo que sucede ahora mismo en Cuba.
Esta mujer que ahora gobierna (o desgobierna) a México, de origen judío y ex alcaldesa de la Capital, de Ciudad de México, todavía no ha sido verdadera y totalmente clara con los Estados Unidos y no ha asegurado que no volverá a enviar petróleo a la dictadura sangrienta de Cuba. Por eso, muchos analistas creen que los buques petroleros seguirán zarpando de territorio mexicano, con destino a La Habana. Es cuando Omar Everleny Pérez, ya citado en este reportaje, no da por un hecho de que el petróleo “azteca” vaya a dejar de llegar a Cuba. Y lo ha expresado de esta manera: “Eso no es lo que dijo la presidenta del país (Sheinbaum). La presidenta del país dijo que este envío que iba a ser recibido este mes (enero del 2026), no iba a llegar a Cuba. No dijo que no iba a llegar más ninguno.”
Incluso, la desconfianza ha hallado asidero todavía más profundo cuando la misma mandataria mexicana afirmó hace pocas fechas que “La ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países, continúa, porque es ayuda humanitaria y México siempre ha sido solidario con todo el mundo. Son decisiones soberanas. México determinará si incluye el envío de crudo dentro de esa ayuda humanitaria.” Tales han sido sus palabras, que Donald Trump y su equipo de gobierno habrán grabado oportunamente y sabrán actuar en consecuencia… es decir, la traicionera forma de comportarse de cara al orden internacional, de parte de los presidentes mexicanos, desde que Fidel Castro primero, y el che Guevara después, se parapetaron en territorio mexicano, para llevar luego su revolución a Cuba en 1958/59, ha seguido siempre igual, inalterable, en demostración a los Estados Unidos que uno de sus peores enemigos está al otro lado de la frontera sur y se llama México.
Y desde México parte ahora la mayor cantidad de drogas hacia el mercado ilegal norteamericano, contando al fentanilo, que está matando rápidamente a muchos jóvenes estadounidenses. Son los cárteles mexicanos, muy posiblemente aupados por el mismo Estado, los que proceden a dicho tráfico y lo hacen con el mayor rencor contra la potencia que los deslumbra y los empequeñece, porque simplemente los mexicanos no pueden competir con la grandeza de los Estados Unidos.
Ciertamente, la presidenta judía, Claudia Sheinbaum se encuentra en medio de la disyuntiva de seguir ayudando a Cuba, una ayuda, como dijimos, que partió desde 1959, en claro desafío a Washington, y que no ha sido por razones “humanitarias” como lo ha dicho esta mujer enjuta y soporífera, sino por el simple hecho de molestar a la política de EE.UU; y por otra parte, tiene que ceder ante las presiones de la Casa Blanca, sino quiere una acción rápida, expedita y directa de parte del Pentágono en suelo mexicano. Además, “dentro de la esfera de Morena, el partido de Sheinbaum, hay destacados dirigentes proclives a mantener la cooperación en la medida de lo posible con Cuba.” Acota el profesor mexicano Antonio López Vega, del ITAM.
Agrega que Washington no va a reducir la presión al gobierno de México y estará a cargo del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, con fuertes y profundas raíces cubanas, según hemos explicado al inicio de este trabajo de prensa. Además, Donald Trump está presionado por la numerosa comunidad cubana de La Florida, que ha sido de vital importancia en los triunfos electorales de Trump en el pasado reciente y que ahora, frente a las elecciones intermedias en los Estados Unidos en este 2026, esos cubanos exiliados exigen al actual Gabinete republicano que acabe de una vez por todas con esa bazofia que está enquistada en el poder en La Habana.
No obstante, en la óptica de Omar Rachedi, profesor de economía ya citado, cree que México retomará parte de los envíos o que lo hagan otros socios o simpatizantes de la dictadura cubana. “Harán lo suficiente para evitar el colapso total. El escenario realmente peligroso es el de un corte prolongado sin reemplazo, porque ahí la crisis deja de ser sólo eléctrica y se convierte en una crisis general de abastecimiento y de gobernabilidad cotidiana. Y justamente a eso se refería Trump con lo de que ‘Cuba está a punto de caer’.” Explica este analista.
Nuevamente en el interior de Cuba, parte de la crisis se fundamenta en que su dictadura ha cifrado la supervivencia económica de la isla en unos pocos proveedores y cuando uno de ellos falla, como sucedió con Venezuela recientemente, todo el andamiaje en el que se sostenía financieramente la isla, deja muy vulnerable a todo lo que allí existe. En estos instantes, la camarilla narco-comunista depende únicamente de México y la decisión mexicana de hacerle llegar los buques petroleros depende de la determinación de Donald Trump; es decir, en el tanto presione a Sheinbaum, ésta permitirá la salida del crudo de los puertos mexicanos en el Caribe o lo prohibirá tajantemente (aunque lo restablezca cuando los estadounidenses se distraigan otra vez, con base en la sempiterna traición tan “a la mexicana” que siempre han llevado a cabo). Además, el gobierno de La Habana ha enviado a través de los años a más de 10 mil médicos cubanos, por los que México tiene que pagar y la mejor manera de hacerlo es con petróleo. Es un convenio establecido entre los dos países, décadas atrás.
Otro problema que afecta al gobierno de la isla radica en la falta de dinero, de divisas. Porque cuando falta el combustible, se apaga la generación de cualquier rubro, en especial el financiero. Es cuando faltan los ingresos en moneda extranjera, en concreto los dólares y sin ese capital no le será posible a la dictadura de Díaz-Canel importar aquellos bienes, como el petróleo en el caso que nos ocupa. Omar Everleny lo explica de este modo: “Cuba, con dinero, mañana llega un barco con petróleo de cualquier destino. Pero lo que hay que hacer es pagarlo. El principal problema es la falta de divisas y esta viene dada porque los principales sectores de exportación han caído, el primero de ellos, el turismo; pero también la producción de níquel.” Puntualiza.
El problema se agudiza cuando la camarilla gobernante que se mantiene alrededor de Miguel Díaz-Canel, mira en derredor a sus supuestos aliados: China, Irán, Venezuela y Rusia y se dan cuenta efectiva de que sólo los chinos yacen sin problemas. Los demás no pueden ayudarle: Venezuela quedó descabezada con la captura de Nicolás Maduro; Irán tiene un enorme inconveniente con el levantamiento de su pueblo contra la teocracia que allí gobierna y con portaaviones estadounidenses apuntando sus misiles hacia Teherán; y Rusia empantanada en una larguísima guerra con Ucrania, en la que ha perdido más de un millón de hombres e ingente cantidad de material bélico y con un bloqueo económico decretado por la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos, que tiene también a los rusos al borde del colapso financiero. Cuba y su régimen están más solos que nunca, más desprotegidos, más vulnerables, a oscuras, sin luz eléctrica, sin petróleo para mover autos, vehículos de guerra y maquinaria agrícola (si la hay). Sólo depende de Claudia Sheinbaum, la leal amiga de la tiranía castrista; pero si ésta desobedeciera a Trump, éste le pondría unos cuantos barcos bloqueando a la isla y confiscando cada envío de crudo, hasta “apretar más la tuerca alrededor del cuello de Cuba” hasta causarle la muerte por asfixia. Ello se ve venir en el futuro inmediato y con toda claridad, con México o sin México.
Lo que se nos quedó en el tintero sobre el tenso tema del petróleo mexicano hacia Cuba:
- La presión de los Estados Unidos hacia el gobierno de México, es bastante fuerte, según han revelado fuentes del Palacio Presidencial mexicano.
- El gobierno de México intenta ocultar esa presión a la opinión pública y a la prensa.
- Los cubanos, al faltarle el petróleo de Venezuela, recurrieron al crudo mexicano, un antiquísimo y leal aliado del sistema comunista de la isla.
- Ante la presión de Trump, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la cancelación de los contratos de Petróleos Mexicanos (Pemex), con Cuba. Frenó el zarpe de un buque que iba a llevar petróleo a La Habana.
- A pesar de lo anterior, Sheinbaum dijo que seguirá apoyando y colaborando con los cubanos, “por razones humanitarias”. Esto ha puesto más agresivo a Donald Trump y a sus colaboradores, quienes creen que la cancelación es una trampa de la mandataria mexicana para apaciguar a Washington, sin dejar de ayudar a Cuba.
- Sheinbaum se niega a rendir informes sobre la relación de su gobierno con el de Cuba.
- El actual gobierno de México, que comenzó en octubre del 2024, aumentó los envíos de crudo a la isla antillana y, entre mayo y agosto del 2025, zarparon 58 petroleros hacia Cuba, por valor de casi US$3,000,000,000 (tres mil millones de dólares); el triple de lo que se había estado enviando.
- Anteriormente, entre julio del 2023 y agosto del 2024, se enviaron a la isla cargamentos con petróleo por US$1,000,000,000 (mil millones de dólares), a través de la empresa mexicana llamada Gasolinas Bienestar.
- Hay total opacidad sobre la forma de pago de parte de los cubanos. El gobierno mexicano no aclara nada al respecto. No se sabe si Cuba paga mediante el trueque, al enviar médicos cubanos a México o consultores en distintas materias.
- Cuba revende una parte de ese petróleo en el mercado negro internacional. Ganancias que van a las cuentas personales del dictador Díaz-Canel, Raúl Castro Ruz y otros sátrapas del régimen. Es un negocio particular de la cúpula de la dictadura y lo mismo hacían con el petróleo venezolano que les era enviado.
- Son unos 20 mil barriles diarios que Pemex le da a Cuba, entre crudo, gasolina y diésel, un 10 por ciento de las exportaciones totales de Pemex.
- Este tratado del envío de petróleo a la isla, data desde 1979. Son contratos entre Pemex y la empresa petrolera Estatal cubana, Cupet.
- Los cubanos acostumbran no pagar sus deudas por el crudo. Dejan que la deuda se acumule hasta tornarse incobrable y los mexicanos la asumen como “pérdida.” Ese mecanismo lo califica el gobierno de México de “donación posterior.”
- El gobierno mexicano ha optado también “triangular” los envíos de petróleo, utilizando otros países aliados, con la finalidad de proteger a Pemex de sanciones de parte de los Estados Unidos.
- México ha sufrido enormes pérdidas económicas con ese mal negocio con Cuba. Gasolinas Bienestar reportó, en el 2023, pérdidas netas y un endeudamiento de 6 mil millones de pesos mexicanos.
- Claudia Sheinbaum, de una manera u otra, pretende apaciguar a Donald Trump, porque sabe que están en juego las exportaciones mexicanas a USA, potencia que les compra alrededor del 80 por ciento de todo lo que se produce en México.
- Históricamente, los gobiernos estadounidenses han dejado que México y Cuba comercien; pero con Trump esa costumbre de “volver el rostro al lado contrario” ha cambiado. Más todavía con Marco Rubio, el secretario de Estado norteamericano, quien es hijo de emigrantes cubanos y quiere un cambio radical en la isla antillana.
- Ciertamente, el secuestro del ex dictador Nicolás Maduro, en Venezuela, por parte de USA, ha encendido las alarmas en México y se han percatado de que Washington no está jugando cuando habla de sanciones económicas, aranceles a las importaciones y muy posiblemente la confiscación de barcos petroleros en altamar cuando hayan partido desde puertos mexicanos. Sheinbaum, si está jugando con fuego, le podría costar muy caro a ella, su partido, a los mexicanos en general y a la economía de su país. Y Cuba, la verdad, no vale ni un ápice siquiera.
ISLAMABAD, Pakistán-(Especial para The City Newspaper) En tiempos cuando la humanidad está más violenta que nunca, poseer el arma nuclear o bomba atómica, puede significar la mejor de las disuasiones. Y para fundamentar esto, traemos del recuerdo, del pasado reciente, durante el primer ataque cobarde de Israel a Irán, antes del asesinato del Ayatolá Jomeini y varias niñas, alumnas de un colegio en Teherán, cuando los pakistaníes le dijeron claro a los israelíes: “Si ustedes usan la bomba atómica contra Irán, nosotros la usaremos contra ustedes en Israel.” Ante tal amenaza, los judíos prefirieron, también cobardemente, de acuerdo a su naturaleza, el silencio o no contestar nada ante un gobierno, el pakistaní, que no se anda con rodeos de ninguna especie en esta clase de trances.
En todo caso, Pakistán, al noroeste de la India, tiene la bomba nuclear lo mismo que los indios, lo cual hace que una guerra entre estas dos naciones sea impensable. La disuasión es mutua, el recelo es el mismo y el cuidado, ese “andarse con pies de plomo” vale para los dos.
Simple: cuando los iraníes construyan o compren su primera bomba de este tipo, los estadounidenses y los israelíes, unidos o separados, dejarán de atacarlos, de destruir sus ciudades, matar a sus niños y mujeres y de soñar con acabar con toda Persia. Esta arma, extraordinariamente poderosa, sería la solución a todos los problemas que enfrenta el país iraní.
Pero el discurso de los persas sigue siendo débil, insuficiente y hasta “suicida”, si se quiere, ya que ha asegurado en múltiples ocasiones que “no queremos el arma nuclear” y eso tranquiliza momentáneamente los nervios de los israelíes, quienes temen que Irán destruya a su país en un fulminante ataque. Pero lo cierto es que Irán necesita, con urgencia, fortalecer su arsenal, no sólo con aviones caza-bombarderos de última generación, sino también con bombas atómicas. Ya sea que las produzcan ellos mismos o las compren a Pakistán, China o Rusia. Algo que debería hacer por el equilibrio en Oriente Próximo y obtener el respeto que los israelíes no les tienen. Una verdad tan cierta como el Sol que cada día se levanta por el Este.
En lo que respecta propiamente a Pakistán y sus bombas atómicas, los Estados Unidos, como suele suceder con aquellos países que no pertenecen a su órbita de influencia, se opusieron vehementemente porque los pakistaníes obtuvieran esta arma; pero se presentó el dilema dentro de lo más profundo de la “guerra fría” con la entonces existente Unión Soviética y el gobierno de Washington de la época, no tuvo más alternativa que fijar su atención en lo que hacían los soviéticos, hoy rusos.
En concreto, la invasión a Afganistán hizo que los estadounidenses dejaran en paz a los pakistaníes en su afán por detener su carrera nuclear; porque resultó más importante lo que hacían los soviéticos en territorio afgano. Corría entonces la mala administración en la Casa Blanca, del advenedizo y blando Jimmy Carter, el momento propicio para que los gobiernos contrarios al de los Estados Unidos, intentaran hacer todos los cambios que consideraran necesarios, pues Carter y sus demócratas lucían más débiles que nunca.
Decir que los estadounidenses no intentaron frenar a los pakistaníes, sería una mentira de nuestra parte; porque, desde que los espías de la CIA detectaron las operaciones de los científicos de Pakistán, en efecto trataron de detenerlas, sino erradicarlas por completo, una tarea que pusieron en funcionamiento durante tres largas décadas. Hasta que, en diciembre de 1979, los rusos decidieron pasar la frontera con Afganistán, comenzaron la invasión, acrecentar la tensión general (y global) de la Guerra Fría, y los norteamericanos necesitaron prontamente una base militar que estuviera cerca del conflicto, fue cuando la encontraron en la cooperación del gobierno pakistaní, desde donde iniciaron el envío de armas a los guerrilleros afganos, comandados por quien sería el famosísimo líder de la resistencia, el jeque saudí, Osama bin-Laden. Fue cuando el tema de la bomba atómica de Pakistán quedó prácticamente en el olvido y a pesar de los ruegos de los israelíes, quienes exigían que ningún país musulmán tuviera la bomba nuclear (sin ninguna moral de parte de los judíos).
Hasta la fecha, Pakistán sigue siendo un aliado de los Estados Unidos, un poco ambiguo, pero aliado al fin y al cabo. Ambiguo como su posición con respecto al mismo Osama bin-Laden, a quien daba refugio en Islamabad, Capital de Pakistán, mientras se decía cooperar con los norteamericanos. Lo mismo afirmaba con respecto a al-Zawahiri, el médico egipcio, verdadero cerebro de la voladura de “las Torres Gemelas” (el Trade World Center), en Nueva York. Ambos terroristas fueron dados de baja por comandos estadounidenses cuando residían en barrios céntricos de la ciudad Capital paquistaní. Localizados primero y asesinados cuando menos se lo esperaban. Pero en los dos casos se resalta, se pone de manifiesto, la ambigüedad de la postura paquistaní con respecto a USA: “soy tu amigo, pero también de los movimientos subversivos islámicos.” Parecen decir en la sede gubernamental de Islamabad.
En específico y en relación directa con el tema de fondo de este reportaje, la creación de la bomba atómica paquistaní, debemos partir de un hombre y de un nombre: Abdul Qadeer Khan, conocido como AQ Khan, un científico “de altos vuelos”, ubicado en la élite de la ciencia mundial, especialmente en la física. Un individuo que, fuera donde fuera, iba acompañado por un séquito de agentes de seguridad realmente impresionante, tanto o más que el mismísimo presidente o el primer ministro del país. Salía una caravana “falsa” integrada por varios autos, pero en ninguno de ellos viajaba Khan, porque se trataba de un señuelo para despistar a los espías norteamericanos y del Mossad israelí. Pero en el segundo contingente de vehículos iba él, este ingeniero nacido en el Pakistán y que durante décadas lideró el mercado de componentes y diseños de tecnología nuclear, que iba desde el enriquecimiento de uranio, hasta la construcción de misiles de corto, mediano y largo alcance. También, este personaje sumido en la “niebla” del misterio y la seguridad, tenía el conocimiento y experiencia para montar los equipos que permitían el funcionamiento de esas armas, gracias a la experiencia adquirida en Europa en torno al estudio y al trabajo con energía nuclear.
Este paquistaní es considerado el padre del arsenal nuclear que ahora hace de Pakistán una potencia en ese aspecto, y un país totalmente respetado por estadounidenses, europeos, indios e israelíes. Era tal la adoración y admiración que desató en su país de origen, que en las escuelas, en los salones de clase, las fotografías con su rostro adornaban las paredes, como se hace con los héroes que han ganado guerras o han defendido a la patria con máximo honor. También, su rostro figuraba en carteles colocados en vallas a izquierda y derecha en calles y carreteras del país. Incluso, le otorgaron el premio Nishan-e-Imtiaz, el máximo honor entregado a civiles de alto perfil, por el gobierno paquistaní. Y se lo entregó en dos oportunidades: en 1996 y en 1999. Tal la envergadura de su trabajo a favor de la defensa de su patria.
Sin duda alguna estamos refiriéndonos a un héroe nacional de esta nación del centro de Asia, la misma que resultó de la partición de la península de Bengala, en 1947, dejando en el sur a la India y al noroeste a Pakistán, dos enemigos temibles, ya que ambos tienen la bomba nuclear. Y ciertamente no se atacan mutuamente, porque los dos tienen el arma que disuade cualquier conflicto armado.
Abdul Qadeer Khan o AQ Khan, cumplió el pasado 1 de abril del 2026, 83 años de edad, una extensa vida a pesar del precio que hubieran pagado los judíos y norteamericanos por asesinarlo o acabar con él los planes paquistaníes por dotarse de la bomba atómica. Y, ciertamente, AQ Khan vendió sus servicios técnicos e intelectuales a naciones, aparte de su natal Pakistán, en los casos de Corea del Norte, que le debe a él y ningún otro, la obtención de la misma bomba; también lo hizo con Libia, a pesar de que su ex dictador, asesinado, Muammar el-Gadaffy, en una entrevista con un periodista europeo dijo que prefería hacer “florecer al desierto del Sáhara, antes que poseer la bomba de destrucción masiva.” Pero Khan estuvo en Trípoli en varias ocasiones y habló de la construcción de dicha bomba con los libios. Y lo que más temen los israelíes… Khan ha estado en varios momentos en Irán, conversando sobre el mismo tema con los Ayatolás y es muy posible que el enriquecimiento de uranio que tanto busca Donald Trump entre las montañas iraníes, haya sido enseñado por este paquistaní, siempre deseoso de que el mundo islámico obtenga las bombas nucleares necesarias para que Occidente y los judíos les respeten.
Tal como vemos, este hombre se convirtió en una figura clave en el desarrollo de programas de proliferación de armas nucleares. Quizás los tratados de cooperación entre los gobiernos de Pakistán y los Estados Unidos, hicieron que se le perdonara la vida; aunque el Mossad israelí hubiera pagado millones de dólares por verlo muerto, acorde con esa paranoia tan judía que les ha caracterizado desde siempre.
En todo caso, el nombre de Abdul Qadeer Khan o AQ Khan, alcanzó una extraordinaria fama en Pakistán a finales de la década de los 80 y fines de los 90, y se solía escuchar de él que era el civil con mayor poder en Islamabad. Tal ha sido su influencia en la geopolítica y en la política regional de Oriente Próximo, que su legado se escudriña permanentemente y siempre es noticia de primeras planas en los diarios; y su sombra se sintió recientemente en la escalada de violencia ocurrida entre India y Pakistán, durante las últimas escaramuzas por alcanzar la propiedad y el dominio de Cachemira, zona limítrofe entre estas dos naciones y que está en firme disputa. Su nombre se escuchó con claridad, debido al miedo que provoca el enfrentamiento entre estas dos potencias nucleares.
Así mismo, Washington no deja de “maldecir” su mismo nombre cuando se trata de entablar diálogo con dictaduras como la de Corea del Norte, con la intención de delimitar a los norcoreanos de su armamento nuclear, con resultados absurdos o nulos para la Casa Blanca, siempre ocupada por quitar el derecho a todos los países de decidir sobre su presente y su futuro y sin tocar la realidad de Israel, un país que tiene tantas bombas atómicas como la China comunista.
Un repaso por la vida de este personaje que resulta apasionante para millones de musulmanes y que llegó a adquirir secretos industriales para venderlos a otras naciones afines con el Islam, nos dice que nació en 1935 en el seno de una familia humilde, en Bhopal, en la entonces India británica o sometida al coloniaje inglés. Cuando ocurrió, primero la independencia de la India y después la incisión para dar nacimiento a Pakistán, la familia de Khan se trasladó definitivamente al nuevo Estado.
Estudió metalurgia en la Universidad de Karachi, en Pakistán; realizó cursos avanzados y de posgrado en distintas áreas de la ingeniería nuclear en Alemania Occidental (Federal, afín a USA), Bélgica y Holanda. En este último país, en 1972 fue contratado por un laboratorio de Amsterdam, llamado Physical Dynamics Research Laboratory; aunque esta empresa era pequeña, pero tenía un contrato con una multinacional que terminó siendo clave en el posterior negocio de Khan, llamada Urenco, un consorcio de compañías de origen británico, alemán y holandés que se dedicaba a la investigación y desarrollo de enriquecimiento de uranio para producir energía, utilizando tecnología de bajo costo, conocida como centrífuga de tipo Zippe.
Es decir, una tecnología que podía servir para iluminar ciudades enteras de manera limpia y barata; pero, con muy pocos cambios, podía ser transformada en materia prima para crear una bomba atómica. Algo que los israelíes no dejan de acusar, criticar, señalar y temer de los iraníes actuales.
En aquel tiempo, Khan obtuvo una autorización de seguridad de bajo nivel, pero debido a una laxa supervisión (casi nula), obtuvo acceso a una amplia gama de información sobre la tecnología detrás de la centrífuga y visitó, en un momento dado, la planta holandesa de enriquecimiento de uranio en Almelo. Fueron visitas que realizó en varias ocasiones. Suficientes para adquirir un conocimiento avanzadísimo en este tema... el tema nuclear. Y uno de sus trabajos consistió precisamente en traducir documentos sobre centrifugadoras avanzadas, del idioma alemán al holandés. Se estaba convirtiendo en un verdadero experto y no sólo aprendió a hacer la centrífuga tipo Zippe, sino que, además, pudo valerse de la cadena de proveedores de Urenco, para conseguir las partes necesarias para fabricarla.
Desprendiéndose de ello, se convirtió en un individuo importantísimo para casi todos los gobiernos de Oriente Próximo, deseosos de hacerse respetar por la agresividad de Israel, adquiriendo previamente la bomba atómica.
Cuando la India hizo su primera prueba con el arma nuclear en 1974, Kahn seguía empleado en Physical Dynamics Researcho Laboratory y se sintió muy preocupado por la desventaja que acusaba su patria, Pakistán, en relación con los indios, quienes lucían más poderosos con su bomba atómica nueva o recién construida. Fue cuando comenzó a buscar la manera de ayudar al gobierno paquistaní, con la finalidad de igualar a su némesis, al enemigo más peligroso que tenía su patria. Así según declaración suya, brindada en el 2018 a la revista estadounidense Foreign Affairs.
En ese mismo año fue descubierto por el servicio de inteligencia de Holanda, ya que Kahn estaba trabajando paralelamente para el gobierno con sede en Islamabad; y en lugar de detenerlo y encerrarlo en prisión, decidieron espiarlo para entender los planes secretos que tenían los paquistaníes y trazar un mapa de su incipiente red de contrabando nuclear. De tal modo, pudo terminar su trabajo en Pakistán sin molestia alguna y creó la primera bomba atómica de este país, para equilibrar su fuerza con respecto a la India. Esa noticia le dio la vuelta al mundo y, al contrario del temor de millones de seres humanos, acerca de la primera nación islámica que poseía tal arma de destrucción masiva, más bien vino a obtener una paz que, si bien es “quebradiza” o insegura, ha evitado un enfrentamiento directo entre estas dos naciones enemigas. La disuasión mutua había sido instaurada en ambos territorios vecinos.
Fue así, de esa forma, como el programa nuclear paquistaní comenzó a inicios de la década de los 70 y se ha mantenido inalterable a través del tiempo, hasta alcanzar un arsenal estimado en su conformación, por 170 ojivas nucleares. Tampoco ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear, a pesar de la insistencia de los Estados Unidos, cuyo gobierno estaría encantado en cercenar, sino acabar con dicho arsenal. Y aquí, precisamente, viene la dicotomía o la paradoja: lo que piden y exigen los estadounidenses a los gobiernos islámicos es el desarme; pero no desea lo mismo para los israelíes, a pesar de ser un evidentísimo Estado amparado por un ejército genocida.
Lo cierto es que las primeras pruebas subterráneas que hicieron los científicos y militares paquistaníes, tuvieron suceso en mayo de 1998; y su doctrina, clarísima por demás, contempla “el primer uso para disuadir invasiones convencionales (con ejército convencional) de la India.” En todo caso, el desarrollo y mantenimiento de este arsenal, se enmarca en una tensa carrera armamentística en el sur de Asia, centrada principalmente en el conflicto fronterizo de Cachemira, una amplia zona, del tamaño de un país entero, que reclama tanto Pakistán como India para sí.
Un dato para ser señalado, manifiesta que, a diferencia de otras naciones, Pakistán mantiene sus ojivas separadas de los misiles y las ensambla únicamente si las va a utilizar; y tiene tanto misiles balísticos estratégicos como tácticos o de corto alcance para el campo de batalla. Es, en la actualidad, uno de los nueve Estados que posee armas nucleares; y, con toda exactitud, comenzó el desarrollo de armas nucleares en enero de 1972, bajo el mandato del entonces Primer Ministro, Zulficar Ali Bhutto, quien delegó el programa al presidente de la Comisión de Energía Atómica de Pakistán (PAEC), Munir Ahmad Khan, con el compromiso de tener una bomba lista para finales de 1976. Sin embargo, citan las fuentes de datos, y a pesar de tener más de veinte laboratorios concentrados en la jurisdicción de la PAEC, los proyectos bajo el mando del ingeniero nuclear Munir Khan, estaban retrasados visiblemente, tenían considerables dificultades para producir material fisible. Fue cunado Bhutto, altamente preocupado por la situación, mandó a traer desde Europa a Adul Qadeer Khan, a finales de 1974.
Y es que el paso más difícil en la construcción de un arma nuclear, es la producción de material fisionable; de tal manera que este trabajo, al lograrse finalmente, fue fundamental o esencial para que Pakistán desarrollara la capacidad de detonar una bomba nuclear a finales de 1984.
Otro detalle histórico que apresuró la creación del arma atómica paquistaní, lo marcó la pérdida, en 1971, del Pakistán Oriental en la Guerra de Liberación de Bangladesh; fue cuando Butho convocó una reunión de científicos e ingenieros superiores, el 20 de enero de 1972, en Multan; y Bhutto mismo fue el arquitecto principal de este programa: orquestó el programa de armas nucleares y reunió a los científicos académicos de Pakistán, para construir el arma atómica en tres años que eran imprescindibles para alcanzar la supervivencia nacional. Si no lo hubiera hecho, muy posiblemente Pakistán entero hubiese sido borrado del mapa por una India que ya estaba atestada de ojivas nucleares y su ejército se movía amenazante hacia el noroeste.
La situación había llegado a tal extremo de peligrosidad para los paquistaníes, que, en octubre de 1965, Munir Khan, a la postre director de la División de Energía Nuclear y Reactores del Organismo internacional de Energía Atómica (OIEA), se reunió con el premier Bhutto, de emergencia, en Viena, Austria, para revelarle los secretos del programa nuclear que llevaba adelante la India y que, hasta antes de la reunión, en el gobierno de Pakistán ni se enteraban de ellos. Fue cuando Khan le dijo al primer ministro paquistaní: “Una India (nuclear) socavaría y amenazaría aún más la seguridad de Pakistán, y, para su supervivencia, Pakistán necesita un elemento de disuasión nuclear.” Casi al instante, Bhutto nombró a Munir Ahamad Khan, presidente de la PAEC; y en diciembre de 1972, Abdus Salam comenzó a dirigir el establecimiento del Grupo de Física Teórica (TPG) y llamó a los científicos que trabajaban en el ICTP, para informar a Munir Khan. Esto marcó el comienzo de la búsqueda de Pakistán de la capacidad de disuasión nuclear.
Pero, si alguien tenía dudas o algún temor, en Pakistán, acerca de la construcción de una bomba nuclear para defenderse, ocurrió un acontecimiento que alejó todo resquemor bien lejos de estos políticos, gobernantes y científicos: fue la sorpresiva prueba nuclear de India, cuyo nombre en código fue Smiling Buddha. Sucedió en 1974. Fue la primera prueba nuclear confirmada por una nación fuera de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Fue cuando el objetivo, en Pakistán, de desarrollar armas de este tipo, recibió un ímpetu considerable. Ya no “había cambio de hoja ni vuelta atrás”: Pakistán tenía que elaborar su propia arma de destrucción masiva, con propósitos defensivos y disuasivos.
Y el 28 de mayo de 1998, pocas semanas después de la segunda prueba nuclear de la India, conocida como Operación Shakti, Pakistán detonó cinco dispositivos nucleares en las Colinas Ras Koh, en el distrito de Chagai, Baluchistán. Esta operación fue llamada Chagai-I. Y la última prueba de los paquistaníes se efectuó en el arenoso desierto de Kharan, con el nombre clave Chagai-II, también en Baluchistán, el 30 de mayo de 1998. La producción fisible de Pakistán se llevó a cabo en el Complejo Nuclear de Khushab, Nilore y Kahuta, donde se refina el plutonio apto para armas nucleares.
Un dato paralelo a todos estos acontecimientos, se fundamenta en una carta que fue enviada por AQ Khan al general Zia, en la que le narraba que la capacidad paquistaní para detonar una bomba nuclear, utilizando uranio altamente enriquecido como material fisible, se pudo haber alcanzado en el año 1984. En todo caso, la India ya sabía a qué atenerse con su archienemigo en el noroeste; es decir, ante un eventual ataque suyo con la bomba atómica, recibiría una dotación igual o parecida. La política de disuasión echó raíces en ambos Estados hasta la fecha, cuando el respeto recíproco ha sido la esencia de la paz en la región, a pesar de las escaramuzas que no han dejado de faltar a raíz del diferendo por Cachemira.
¿Pero qué ocurrió con el científico paquistaní Abdul Qadeer Khan o AQ Khan? Fue arrestado en el propio Pakistán, su país natal que tanto le debía, pues era el padre del programa nuclear. Esta acción se efectuó debido a la presión de los Estados Unidos, ya que este personaje quería hacerse millonario vendiendo los secretos acuñados a lo largo de las décadas, a naciones como Irán y Libia. El 4 de febrero del 2004, Khan apareció en la televisión de su país, asumiendo “mi completa responsabilidad en el contrabando internacional de tecnología nuclear. Lo lamento profundamente y ofrezco mis disculpas incondicionales.” Argumentó y según informó la BBC de Londres en su momento. Paradójicamente, los estadounidenses no exigieron la detención de los científicos franceses que vendieron secretos nucleares a Israel y construyeron la planta nuclear de Dimona, en el desierto del Néguev. Es decir, funestos para unos y permisivos para otros, según ha sido desde siempre esta política ambigua o de doble moral de los “gringos.”
Lo cierto es que, en su declaración en la TV, Khan no tuvo reparos en absolver a su gobierno y a los militares de Pakistán, acerca de cualquier participación en su negocio. Algo que dejó satisfechos a “tirios y troyanos”, en este caso particular.
A pesar de todo lo acontecido, Pakistán entero le debe su existencia y seguridad a Abdul Qadeer Khan o AQ Khan, ya que, gracias a su trabajo en los laboratorios, la política de disuasión ha estado presente en esta parte de Asia; y, lamentablemente, en el caso de Irán, si hubiese podido llevar a buen término su programa nuclear, en estos días actuales los ataques conjuntos entre los Estados Unidos e Israel, no se hubieran dado, más la enorme cantidad de asesinados de ciudadanos inocentes iraníes por causa de esos raids aéreos y con misiles, porque ante enemigos de esa calaña, lo mejor es defenderse de manera óptima y convincente.
En todo caso, y en retorno a Pakistán y la India, después de la partición del segundo país en 1947 y que dio origen a Pakistán, la paz siempre ha sido “objeto de intercambio y de amenaza”; y, reiteramos, aunque resulte una disonancia de nuestra parte, las bombas atómicas han causado el efecto que los negociadores en las rondas en Ginebra, Suiza, no han podido lograr: una paz segura con base en la disuasión nuclear. Ese es el signo de nuestro tiempo y parece que gobiernos como el iraní no acaban de comprenderlo y no han decodificado acertadamente que la existencia de Irán descansa en un programa nuclear que impresione a judíos y estadounidenses por igual y sea la salvaguarda del pueblo persa. Punto. No hay otro camino.
