Primera Plana - Encabezado
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Infantino Resultó ser una Verdadera y Execrable Lacra. Un Divisor del Futbol Mundial
El mundo creyó que, con el final de la Copa del Mundo en México, Estados Unidos y Canadá, la corrupción de la FIFA y expresamente de su presidente, el italo-suizo Gianni Infantino, había terminado o, por lo menos, aquietado un poco. Pero todos nos hemos equivocado, porque los movimientos en las sombras, con absoluta opacidad, siguen presentándose de parte de este sujeto (Infantino), que resultó ser más delincuente que su predecesor, el también suizo, Joseph Blatter
Nunca pateó siquiera una fruta caída de un árbol, en una calle, nunca jugó siquiera un partido improvisado de fútbol en el barrio de su ciudad natal; es decir, nunca ha practicado ni cinco minutos de fútbol, pero es el máximo jerarca de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), y se pasea por el mundo en limosinas, en aviones privados y se da una vida de "emperador" del balompié, mientras la prensa le sigue atentamente sus pasos, sin perderle movimiento, debido al hecho de que se trata de una figura nada honrada, nada decente y que ya ha demostrado, durante el Mundial recién ido en Norteamérica, donde quiso que los argentinos quedaran campeones (y no sabemos por qué razón así lo quería), favoreciendo a los suramericanos con arbitrajes amañados, anulando goles a los contrarios, perdonando el juego sucio al avejentado Lionel Messi y, de paso, desprestigiando lo poco bueno que le quedaba a este organismo con sede en Zürich, Suiza, precisamente... la patria de Infantino. Hay quienes explican este "encantamiento" que ejerció Messi por Infantino, en el hecho de que ambos tienen descendencia italiana, tanto el argentino como el suizo, jerarca de la FIFA; que Infantino también estaba deslumbrado por el juego de Messi (que tampoco fue gran cosa a lo largo de su vida, como para exagerarlo tanto como se hizo por los medios de prensa), y porque quería congraciarse con el suramericano, al regalarle su segunda Copa del Mundo, tal y como hizo descarada e ilegalmente en Qatar, cuatro años antes. Lo cierto es que la Selección de España, practicando un futbol de gran potencial, convincente (es decir, sin la ayuda de los arbitrajes espurios), le dio al futbol su verdadero estatus, al montarle a los argentinos en el campo de juego un verdadero y humillante "baile", en el que, a lo largo de más de 90 minutos, no fueron capaces de dominar un solo tramo del partido ni hacer un solo disparo al marco español. España, los muchachos españoles de su equipo nacional, acabaron con las esperanzas sucias, contaminadas e ilícitas de los argentinos y su protector y "ángel del mal", Gianni Infantino. Y semejantes a niños malcriados a quienes no se les pudo dar "el juguete", los rioplatenses ensuciaron la premiación final después del partido último de este certamen, dando puñetazos a los españoles, colocándose de espaldas cuando aquellos celebraban y demás bajezas que sólo los argentinos son capaces de hacer alrededor del mundo, allí adonde vayan y estén. ¿Pero qué es lo que sucede en estos momentos y siempre dentro de la evidente e innegable corrupción que sufre la FIFA? Pues, nuevamente Infantino se saca otra suciedad de donde nadie esperaba: estudia la venta masiva de acciones de un Mundial por el precio de US$20 millones; y el esquema está siendo estructurado por la empresa financiera JP Morgan. Esto sin consultar previamente a nadie, sino que actúa por cuenta propia, porque él se considera el dueño del fútbol y el organismo mundial, según ha dado señales claras desde que llegó a la presidencia de la FIFA. El plan consistiría en vender una participación minoritaria en una nueva empresa comercial, que controlaría la Copa del Mundo, y estaría valorada en unos US$20 millones, según revelaciones hechas por los serios periódicos ingleses, Financial Times y The Times. La FIFA mantendría el control mayoritario, mientras que las 211 federaciones miembros y fondos privados, adquirirían paquetes accionariales minoritarios por miles de millones. Los dos periódicos británicos acentúan que Infantino podría quedar al frente de esta nueva compañía como "comisionado del Mundial", una vez que termine su mandato al frente de la FIFA, en el 2031, un cargo que le reportaría, además, ingresos millonarios. Es decir, Gianni Infantino va camino a convertirse en multimillonario, sino es que ya lo es... gracias a sus movimientos opacos y turbios al frente de este organismo que rige al fútbol mundial. No obstante, la posibilidad de abrir el capital de la Copa del Mundo a inversores privados, ha despertado inquietud alrededor del planeta, a lo cual hay que sumarle riesgos que están en el pensamiento del mismo Infantino, fundamentados en que el torneo se amplíe con la participación de más equipos y celebrarlo con mayor frecuencia; es decir, en lugar de cada cuatro años, realizarlo cada dos, en medio de un calendario deportivo global de por sí ya muy cargado. Una de las respuestas más inmediatas a este sujeto que, convincentemente, busca enriquecerse cada día más y más a costas del futbol, la han dado las federaciones de Europa que están considerando un boicot contra las siguientes Copas del Mundo si el presidente de la FIFA sigue adelante con su plan de abrir las puertas a capitales privados, según ha publicado Sky News. Incluso, los europeos acordaron realizar una reunión de emergencia para coordinar entre todos una posición fuerte. ¿Se imaginan ustedes Campeonatos Mundiales sin la participación de Selecciones europeas, si Infantino sigue con su tozudez, con su corrupción evidente y galopante, sin freno? Pues eso podría ocurrir, porque el enojo europeo es de verdad. Sobrevendría la creación, por parte de este sujeto presidente de la FIFA, de una nueva entidad denominada Fifa Forward Enterprise (FFE), una sociedad que gestionaría todos los derechos comerciales de sus campeonatos, incluyendo aquellos derechos de retransmisión (radio y televisión), patrocinios, venta de entradas y licencias. El objetivo perseguiría invitar a realizar inversiones minoritarias "sin poder de control" y esa participación externa ascendería a alrededor del 20 por ciento. Infantino aseguró que él y su gente mantendrían "el control exclusivo de la FFE, mediante una representación mayoritaria en la junta directiva y la autoridad exclusiva sobre la gobernanza del futbol, las competiciones, el calendario o las decisiones sobre el reglamento." Es decir, y en apariencia, Infantino "no soltaría las riendas del caballo", mientras que, ulteriormente, se enriquecería él con los dividendos de las ganancias. Otra de las reacciones contrarias a este plan, lo han hecho saber los diputados del Parlamento Europeo. Por ejemplo, el eurodiputado por Bulgaria, Nikola Minchev, aseveró que este es "un proyecto absurdo"; y la exfutbolista y europarlamentaria italiana, Carolina Morace, advirtió que "el deporte no debe quedar subordinado a los intereses económicos. No puede regirse por la lógica de los mercados financieros." Y el eurodiputado polaco, Bogdan Zdrojewski, fue más allá al proponer convocar a Gianni Infantino al Parlamento Europeo para debatir su plan. La situación está "que arde". La tensión, la polémica y el desencanto han llegado a su punto álgido, porque las federaciones miembros de la UEFA, acordaron boicotear todas las competencias organizadas por la FIFA, en protesta contra los planes espurios del italo-suizo. En un comunicado emitido recientemente, señala: "La UEFA y sus asociaciones nacionales no participarán en las competiciones de la FIFA", después de una reunión urgente celebrada por videoconferencia con sus 55 miembros. La próxima competición de la FIFA en Europa será la Copa Mundial Femenina Sub-20, en Polonia, a partir del 5 de septiembre, pero, ya vemos, está pendiente de no ser llevada a cabo por culpa de las decisiones de Infantino quien, según ha trascendido, el inversor principal en su proyecto sería la firma neoyorquina fundada por el judío Joshua Kushner, quien es familiar del yerno de Donald Trump, Jared Kushner. No en balde hubo reuniones a espaldas de todos, entre Infantino, Trump y la familia de éste. Luego resultó esta idea que tiene enfadados a "griegos y troyanos", que busca hacer capital con base en el fútbol, pero al margen del fútbol. He aquí la contradicción y la corrupción... El balompié sólo sería utilizado para atraer capital y enriquecer a unos cuantos solamente, en cuenta el suizo-italiano de esta historia. Las Selecciones de la UEFA manifestaron entonces que no participarán en las competiciones de la FIFA si no se revierte el plan de vender participaciones de la Copa del Mundo a inversores privados. El rechazo de los europeos ha sido unánime, porque, han dicho en el mismo comunicado: "La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión. Es uno de los mayores legados deportivos del fútbol. Ninguna parte de ella debería entregarse jamás a inversores privados. La Copa del Mundo no está en venta. La rentabilidad comercial se convierte en una obligación permanente, lo que generaría un revolcón al desenvolvimiento del juego. De aprobarse, cada decisión que moldea el futuro del fútbol ya no se rige por lo que más conviene al deporte, sino por lo que más conviene a los accionistas. Este modelo no tiene cabida en el fútbol mundial. El futuro del fútbol no puede estar condicionado por las expectativas de aquellos cuyo principal objetivo es maximizar el beneficio económico (...). El fútbol no puede hipotecar su futuro por ganancias financieras. La UEFA y sus federaciones se opondrán a estos planes con absoluta determinación. Hay cosas que son demasiado importantes como para venderlas. La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará en venta." Detallaron los europeos sobre las consecuencias que podría acarrear ese cambio para el futuro del deporte. En un intento de poner punto a este engorroso asunto que tiene enfadados a casi todos los involucrados, la UEFA ha determinado ponerse en contra de Infantino y ha propuesto a otro candidato para liderar a la FIFA: han pensado en el catarí Nasser al-Khelaifi, presidente actual del equipo francés París Saint-Germain y es quien dirige también la Confederación Europea de Clubes de Fútbol (EFC); así mismo, encabeza al poderoso imperio mediático beIN. La atención se ha puesto en él por causa del descontento que ha generado con sus planes Gianni Infantino y toda la corrupción que arrastra desde el Mundial de Qatar. En principio porque vender participaciones de la Copa del Mundo a inversores privados, pondría en grave riesgo a toda la organización de la FIFA, concretamente en manos de la familia judía de Jared Jushner, yerno de Trump, quien ahora tiene serios problemas con el pueblo albanés -valga la pena resaltarlo aquí-, debido a proyectos turísticos que ha querido levantar en Albania. Donald Trump, para peores señales, tendría participación privilegiada dentro de la FIFA. Tal la agudeza de esta amarga situación. Es evidente que Infantino, desde antes del último Campeonato Mundial de Fútbol en Norteamérica, no perdió el tiempo y se reunió varias ocasiones con Trump. De allí, muy posiblemente, surgió este planteamiento que ha dado a conocer en perjuicio del balompié global. Finalmente, la UEFA lanzó un dardo contra Infantino al decirle: "El alma y la gobernanza del fútbol no son bienes que se puedan negociar, especialmente sin ninguna transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo. El plan de Infantino traspasa una línea que las Instituciones rectoras del fútbol jamás deberían cruzar. Nosotros nos lo tomamos muy en serio. Lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol. Lo mismo deberían hacer todos los implicados: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos que se preocupan por el futuro de este deporte." Así redactado en el perfil de la UEFA en X. Ahora "el balón está en el área" de Gianni Infantino y sus oscuros inversionistas. Veremos cuál será su respuesta. En todo caso, su permanencia en la FIFA parece tambalearse y debería irse, por el bien de la decencia.


