Primera Plana - Encabezado

Lo más reciente alrededor del orbe

La Impericia, la Pésima Planificación y la Precipitación, Causadas por la Desesperación, Hicieron Fallar a Colen Allen en su Atentado contra Donald Trump

Claramente se observa que no era un profesional en esto del uso de las armas y de planear un atentado. De hecho no lo era. Pues se trata de un educador de 31 años de edad, entre otras profesiones que posee, residente en Torrance, California, quien ostenta el título de maestro C2, desde el 2024, entre otros títulos académicos. Impartía clases en el colegio de su localidad y se le asocia con el Partido Demócrata (incluso hizo una donación por US$25 a la campaña pasada, a favor de Kamala Harris). Aparte de esto, se colige que Colen Thomas Allen quiso atacar a Trump porque siente el hartazgo que millones de ciudadanos sienten en estos mismos momentos, en contra de la bestia que habita en la Casa Blanca y se propuso solucionar ese entuerto (la existencia de Trump), utilizando sus propios medios

No tenía antecedentes penales. De hecho, Colen Allen, un sujeto de tez morena, es un hombre respetable en su comunidad en Torrance, California, costa Oeste de los Estados Unidos; un maestro respetado y querido por sus alumnos, lo cual deja desprender que, como muchísimos ciudadanos de este país, se sintió alienado, cansado, ofendido y burlado por la presencia de un individuo como Donald Trump, en la casa de gobierno, en Washington. Por ello, muy probablemente, empuñó su arma y en un estado de descontrol absoluto, arremetió en la cena de gala del mandatario con los periodistas, corresponsales de prensa internacionales y comenzó a disparar en todas direcciones, sin prever que sería blanco fácil del servicio secreto de seguridad, que se encontraba por decenas en el sitio del acontecimiento. Fue reducido con relativa facilidad por los agentes vestidos de paisano. Allen ingresó al vestíbulo del hotel donde se realizaba la cena, con la determinación de acabar con las vidas de todo aquel alto funcionario que se le atravesara en el camino. "Tenía como objetivo a miembros del gobierno", cita una información muy preliminar al respecto. El fiscal interino de los Estados Unidos, Todd Blanche, en declaraciones brindadas a la cadena de televisión CBS News, afirmó que "parecía apuntar contra altos funcionarios del gobierno de Donald Trump, incluido probablemente el propio presidente." Lo cierto es que Colen Allen, convincentemente cansado por tanto abuso de parte del presidente de USA, subió a un tren en Los Ángeles, California, pasó por la ciudad de Chicago, hasta arribar a la Capital estadounidense, propiamente al Washington Hilton, al salón de baile, donde se aglomeraban los invitados a la cena. Rompió el perímetro de seguridad que pertenece al mismo hotel, pero fue interceptado por el servicio secreto, "que funcionó correctamente y evitó una tragedia mayor. No olvidemos que el sospechoso no llegó muy lejos. Apenas cruzó el perímetro y con apenas me refiero... a unos pocos metros", explicó el fiscal Blanche. Dos días antes de que se celebrara el evento o la cena con los periodistas, Allen permaneció en una habitación de un hotel cercano, donde se registró; y en una salida que hizo a la calle, compró las dos armas que portaba en el momento del ataque. Allí, actuó solo; aunque no se descarta que las investigaciones posteriores arrojen otros datos sobre quiénes lo impulsaron, lo acompañaron o si realmente esa determinación e intención, la tomó él mismo y solamente él. La versión de Donald Trump no se hizo esperar en su red social Truth, donde acostumbra descargar todo lo que hay en su reducido cerebro y en su putrefacto hígado: escribió que ningún agente del servicio secreto resultó fenecido, aunque hubo un herido leve que fue llevado de inmediato a un hospital cercano. "Lo que pasó anoche es exactamente la razón por la que nuestros grandes militares, el servicio secreto y las fuerzas del orden, han estado exigiendo: que se construya un salón de baile grande y seguro en los terrenos de la Casa Blanca." Este argumento apuntó al problema legal que sostiene Trump con los juzgados de la ciudad, ya que los trabajos del proyecto por el valor de US$400 millones, están suspendidos por orden de un juez local, contrario a la demolición de la histórica Ala Este de la mansión gubernamental, un hecho que se dio en octubre del 2025. Durante el tiroteo, Trump fue evacuado rápidamente de la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, lo mismo que su esposa, Melania, y los miembros de su Gabinete. Luego, los agentes del servicio secreto comunicaron que, "tanto el presidente como la Primera Dama y todas las personas protegidas, se encuentran a salvo. La Policía Metropolitana está investigando los hechos y evaluando activamente la situación." Reza el comunicado. Posteriormente, Trump ofreció una conferencia de prensa para referirse al hecho: "El sospechoso portaba varias armas antes de ser detenido. Tenemos que resolver nuestras diferencias. (Porque) republicanos, demócratas, liberales y progresistas se dieron cita en esa sala. Estaba todo el mundo en esa sala. Una gran multitud. Una multitud récord. Vi mucho amor y unión (¡?). Vamos a reprogramar el evento. Vamos a hacerlo otra vez. No vamos a dejar que nadie tome el control de nuestra sociedad. No vamos a cancelar las cosas, porque no podemos hacer eso. Yo quise quedarme en la cena, pero se impuso el protocolo (de seguridad). Quisimos quedarnos esta noche. Les digo, luché como un demonio por quedarme. No sabían si podía ser un tirador solitario. Lo averiguaremos. Lo sabremos muy rápido. Lo tienen muy bien bajo control." Manifestó Donald Trump ante la prensa. En cuanto al estado de Allen, el detenido, no fue herido por los múltiples disparos hechos por los agentes de seguridad, pero aún así, fue trasladado a un hospital local para ser valorado por los médicos. Antes del ataque, Cole Thomas Allen sacó un arma de fuego que portaba en una bolsa. Lo hizo en una zona del hotel que estaba poco vigilada, exactamente frente a la entrada del salón donde se realizaba la cena. Se trató de un arma larga, que no parecía una pistola común, quizás una escopeta. A nivel de la terraza, desenfundó, abrió fuego repetidas veces y echó a correr directo al salón de baile, donde estaban los comensales. Fue cuando los agentes dispararon contra él, no lo hirieron siquiera, pero lo atraparon, lo lanzaron al suelo, boca-abajo, desnudado e inmovilizado. Allen no es un cualquiera. Es un hombre preparado, estudiado, dueño de varias profesiones: es ingeniero mecánico, informático, desarrollador independiente de videojuegos y, como hemos resaltado, un profesor a tiempo parcial en Los Ángeles, California. Ha trabajado como ingeniero en IJK Controls y como asistente de docencia en Caltech; en el 2014, participó en una beca de investigación de verano, de pregrado, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Además, es graduado en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), donde obtuvo su licenciatura; posteriormente completó una maestría en Ciencias de la Computación, en la Universidad Estatal de California, Dominguez Hills. Según podemos notar, no es la bestia que es Donald Trump, evidente y convincentemente. Simplemente actuó porque está harto de las estupideces, de los actos descabellados y criminales de Donald Trump y su grupo de supremacistas en el poder; de sus ataques a naciones lejanas y pacíficas y de su alianza genocida con el criminal judío Netanyahu. Así como explotó alienado este educador, podrían explotar cientos de estadounidenses hartos de Trump y su grupúsculo. Y desde Tel Aviv, Capital del Estado genocida de Israel, su dictador criminal, Benjamín Netanyahu, dijo en torno a este asunto: "No hay lugar para la violencia (¡!) ni contra líderes políticos ni nadie." Y se quejó de la manifiesta tensión que flota en el aire, a nivel mundial. Una tensión que él mismo crea en la mayoría de los casos. Así se refirió este criminal que lleva en su consciencia los asesinatos de miles de miles de miles de palestinos, libaneses, sirios e iraníes, que él ha ordenado masacrar a las milicias sin alma ni moral, que componen al ejército de Israel, el más manchado con sangre inocente de la Tierra. "No hay lugar para la violencia... contra nadie", dijo quien masacró a más de 70,000 ciudadanos en Gaza, hace poquísimos meses. Un vampiro sediento de sangre así se expresó con su característico cinismo y desvergüenza.

17771909353840.jpg

_estilografica_punta.jpg

Denunciar uso impropio Más información