DEL EDITOR

Mis opiniones a lo largo de más de 35 años en la prensa escrita de Alemania y los Estados Unidos    

José Angel Lagos-Jiménez -Editor/Fundador-

Corte Internacional de Justicia (CIJ) Dicta Orden de Captura contra Genocida Israelí, Benjamín Netanyahu

LA HAYA, Países Bajos-(Especial para The City Newspaper) La espera terminó… Finalmente la Corte Internacional de Justicia (CIJ), por medio de su fiscalía, ha pedido la captura internacional del dictador y genocida israelí, Benjamín Netanyahu, allí adonde vaya, pero en específico en aquellos países signatarios de esta Corte; es decir, ahí donde este criminal que ha estado masacrando al pueblo palestino desde hace décadas, ponga un pie y sea un gobierno firmante de los estatutos de la CIJ, tendrá que ser detenido sin dilación ni titubeos de ninguna clase.

            No obstante, ante la claridad de las leyes internacionales que moderan al mundo actual, hay naciones donde se titubea acerca de la captura de este criminal y una de ellas es la misma Alemania, carcomida por el eterno sentimiento de culpa que los mismos judíos se empeñan en hundir cada día más en el alma de los alemanes, por lo que los hebreos llaman “holocausto”, sucedido durante la Segunda Guerra Mundial. Un hecho innegable empero, con evidencias póstumas también diáfanas, pero que sirve de objeto de manipulación para que los alemanes se plieguen (y se arrodillen) ante los judíos actuales; y lo hacen las generaciones alemanas que ninguna culpa tienen encima y las judías que tampoco sufrieron en los campos de concentración que dejaron de funcionar en 1945, cuando la guerra finalizó.

Gobierno alemán dubitativo

            El clima en esta nación emblemática de Europa, la más poderosa del continente europeo, está enrarecido en las calles y en las más altas esferas políticas. De hecho, no todos los alemanes son lo bastante incoherentes como para sentirse permanentemente culpables por los crímenes de la Segunda Guerra Mundial que llevaron a efecto otros y son estos alemanes inteligentes, los que se están manifestando fuertemente contra los crímenes actuales de los judíos en la Franja de Gaza. Es por esa causa que las manifestaciones pro-palestinas en Alemania han ido en crecimiento, mientras el temor crece en los estudiantes de raza judía en las Universidades germanas, pues sufren la paranoia (la mayoría de las ocasiones sobreactuada y sobredimensionada por los hebreos), que devine desde la década de los años 40.

            Para citar un caso concreto, hace pocas fechas, en el Día del Recuerdo de la Nakba, cientos de manifestantes alemanes se hicieron a las calles en Berlín, la histórica Capital alemana, y se congregaron en Berlín-Charlottenburg, ondeando banderas palestinas y en las pancartas que también llevaban en sus manos se podía leer repetidamente la palabra “genocidio”, refiriéndose a las matanzas diarias que los israelíes llevan a cabo en Palestina en estos momentos.

            El Día de la Nakba se celebra cada 15 de mayo y es cuando los palestinos conmemoran el año 1948, cuando unas 700,000 personas fueron desplazadas a los países vecinos y a otras regiones del mundo, durante la primera guerra de Oriente Próximo.

            Otras pancartas en manos de los alemanes indignados por el genocidio efectuado por los judíos que siguen las órdenes de su dictador Benjamín Netanyahu, dejaban leer: “Genocidio, armas de Alemania para Israel”, “Medios de comunicación mentirosos”, “Netanyahu criminal”, entre muchas otras. La numerosa manifestación atravesó Charlottenburg y se dirigió hacia la no menos famosa avenida berlinesa de la Kürfürstendamm. Esta marcha, como muchas otras que se han celebrado a lo largo y ancho en Alemania, fue pacífica; incluso evitaron mencionar al grupo armado palestino Hamás, porque en esta nación se le considera, lo mismo que en el resto de la Unión Europea, una facción terrorista. Sin embargo, otra manifestación que se dio en Berlín-Neukölln, la policía tuvo que intervenir porque hubo inicios de incendios y estallido de pirotecnia.

            En las Universidades alemanas, el clima “se puede tocar en el aire”, la tensión se puede palpar, en principio porque casi todos los días se producen manifestaciones violentas contra Israel y los judíos que aquí estudian. En la Universidad Libre (FU), en el suroeste de Berlín, la policía desalojó un campamento de protesta y, en respuesta, 300 profesores publicaron una carta abierta en la que afirmaban que “la preocupación de los estudiantes es comprensible, dada la crisis humanitaria en Gaza.”

            En contraposición, Sigmount Königsberg, comisario de antisemitismo de la comunidad judía de Berlín, a la sazón un judío más con fuerte influencia en Alemania, dijo a los periodistas, exageradamente enojado: “¿Han considerado también estos profesores que los estudiantes judíos están siendo atacados y acosados? ¿Qué los estudiantes judíos ocultan su judaísmo o evitan asistir a la Universidad? ¿Dónde está aquí el deber de cuidar a los estudiantes?” Se observa nuevamente la “victimización” que los judíos han explotado desde que los Reyes católicos españoles los expulsaron de la península Ibérica en la Edad Media; es decir, su horrenda costumbre de hacerse los perseguidos, los vapuleados, los gaseados, cremados y los odiados por sectores antisemitas alrededor del mundo. Y Königsberg (nótese el apellido alemán, cuando en realidad no se trata de un ciudadano alemán, sino judío, y la apropiación de valores que no les pertenecen a los judíos), continuó refiriéndose a los “pobres hebreos siempre perseguidos”: “Muchos estudiantes judíos están decididos a no verse obligados a abandonar la vida estudiantil. Otros, sin embargo, ya se estaban planteando si podrían continuar sus estudios en Berlín o en cualquier otro lugar de Alemania. No veo las protestas como pro-palestinas, sino, ante todo, como anti-israelíes (nótese otra vez la ‘victimización’) (…). Pero lo que oigo son fantasías (¡!) de aniquilación (es decir, según este judío, las matanzas en Gaza son producto de la fantasía global de la población mundial y no son reales). Y ninguna voluntad en absoluto de tratar con el actual Estado de Israel (el Estado criminal de Israel, es mejor afirmar).” Concluyó este judío que lleva una vida de lujo en Alemania y defiende a su raza que está cometiendo genocidio en la Franja de Gaza e insulta, implícitamente, a la inteligencia del resto de la humanidad, porque asegura con todo el cinismo del que es capaz, que “nos imaginamos” en todo el planeta, crímenes en Palestina que solo son producto de nuestras mentes atrofiadas.

            Lo que sí es del todo cierto es el clima de violencia que se vive en la actualidad en Alemania contra los judíos y que tiene como fundamento, la masacre que el ejército israelí está perpetrando en Gaza. De hecho, se han producido en Alemania más de 3,000 manifestaciones desde que Israel irrumpió en la Franja de Gaza y ha estado asesinando a mujeres, niños y ancianos palestinos indefensos. Pero la gran pregunta que sobrevuela a esta nación es: ¿Sería arrestado Benjamín Netanyahu si viajara a Alemania? En teoría debería ser así, tendría que ser llevado por la policía alemana, en principio porque el gobierno alemán es signatario de la carta de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que ordena a cada Estado firmante, cumplir con las capturas cuando el indiciado pone sus pies en su territorio. No hay otra interpretación posible. Pero el actual Gabinete del canciller Olaf Scholz, lo tuerce y lo ve de otra manera. Esto quiere decir, que Alemania está dividida entre “razones de Estado y el derecho internacional” y debería primar el segundo sobre el primero. Y al gobierno teutón le molestan los titulares de los diarios, de la prensa independiente alemana, que han publicado: “El portavoz de Scholz insinúa que Alemania detendría a Netanyahu”, según el diario sensacionalista Bild, el de mayor tirada en el país; o en Die Welt, en el que se dejó leer: “Alemania extraditaría a Netanyahu, insinúa el portavoz del gobierno.”

            En todo caso, la figura del genocida israelí está sobredimensionada en Alemania, como si se tratara de “un Faraón” o un ser venido de otra galaxia, cuando en realidad solo es un criminal que está cometiendo crímenes de lesa humanidad en Palestina. Sino leamos lo que el líder del partido de oposición, el CDU, Friedrich Mers, dijo a Bild: “La simple idea (de la detención), es inaceptable. El silencio del gobierno alemán, hasta la insinuación del portavoz del gobierno de que Netanyahu podría ser detenido en suelo alemán, supone realmente un escándalo.” Sin devaneos, Netanyahu tiene que ser capturado allí adonde vaya, más aun si se trata de una nación firmante de los estatutos de la Corte Penal Internacional y Alemania lo es.

            ¿Pero cuál es la postura del gobierno de Scholz con respecto a este genocida judío? En rueda de prensa, Steffen Hebestreit, portavoz del canciller Scholz, dejó clarísimo que esta situación tiene tenso al Gabinete de gobierno y es sumamente difícil “al gobierno alemán adoptar una postura clara en este caso.” Se le veía tenso a este comunicador y refutó que Scholz haya quedado “paralizado” ante la orden de captura contra el genocida israelí. “No puedo informar de ninguna consternación o enfado. Hemos dejado muy claro que vemos la equiparación de forma muy crítica.” Pero que Alemania tiene que capturar a Netanyahu y entregarlo a la CPI… tiene que hacerlo. No hay escape para los alemanes siempre tan afectados por la culpa del “holocausto.” Y la situación se torna todavía más engorrosa para el gobierno alemán cuando recordamos que Alemania es uno de los principales defensores de la Corte Penal Internacional, que investiga delitos como el genocidio o los crímenes de guerra; y para darnos una idea más precisa, solo en el 2023, el gobierno alemán transfirió US$20 millones a la CPI. Entonces… ¿Por qué titubea ahora que debe acatar las reglas de la Corte en relación con un criminal “de altísimos vuelos” en el caso de Netanyahu?

            Los judíos residentes en Alemania, poderosos como ellos solos, lo mismo en todas las naciones donde se infiltran y viven, han criticado la postura “liviana o light” del gobierno de Alemania, que, a su entender, debería ser más contundente y afirmar que “no detendría a Netanyahu si visitara a este país”, tal y como lo hizo el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, acostumbrado a “nadar contra corriente” en todos los casos en los que le ha correspondido intervenir.

Israel lo niega todo…

            La ecuación que transmiten los judíos o israelíes al mundo, es muy simple: “a nosotros los hebreos nos persiguen, nos cocinan en aceite nazi, pero nosotros, cuando perpetramos crímenes de lesa humanidad, solo nos defendemos cuando nos atacan.” Es decir, con ese simplismo –para que todos lo entendamos sin complicaciones-, el ejército israelí “es incapaz de asesinar”… pero asesina. Y esos crímenes que todos vemos a diario, “son producto de nuestra fantasiosa imaginación”. Eso es lo que ellos dicen con verdadero y aplastante cinismo.

            Recientemente, el enviado judío a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en La Haya, Gilad Noam, dio otras declaraciones que enferman literalmente a quienes las escuchamos o leímos, pues representan un insulto a la inteligencia. Dijo: “El caso de genocidio promovido contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia, en el que Suráfrica (y otras naciones), pide al alto tribunal de la ONU ordenar un alto al fuego en Gaza, está totalmente desconectado de los hechos. Por cuarta vez, Suráfrica presenta al tribunal una imagen que está totalmente desconectada de los hechos y las circunstancias. El caso supone una burla de la atroz acusación de genocidio. Es una guerra trágica, no un genocidio.” Insistió el judío ante los jueces. No obstante, no es una guerra porque no existe un ejército “de igual a igual” en el campo de batalla y que se esté enfrentando con el israelí. Simplemente es el ataque criminal de un ejército, cual es el judío, armado hasta los dientes con el apoyo de Estados Unidos y Alemania, que ha irrumpido en la Franja de Gaza y está masacrando día a día a la población palestina desarmada e indefensa, destruye hospitales, clínicas, mata a los pacientes allí internados y evita que la ayuda humanitaria llegada en barcos por el Mediterráneo, llegue a manos de los hambrientos palestinos que todavía no han muerto bajo la detonación de las bombas y misiles lanzados por los israelíes. Esa es la verdad. Es el proceso abierto, sangriento y descarado de los judíos, en el que están aniquilando a todo un pueblo, en este caso… el palestino.

            En la contraparte, se mantienen Suráfrica, cuyo gobierno fue el que llevó a los judíos genocidas ante la CPI, junto a Colombia y Turquía, que han cerrado filas en torno a los surafricanos en esta cruzada justa en contra de los asesinatos masivos y diarios del ejército israelí en Gaza. De tal manera, los israelíes tienen que poner fin a la masacre que efectúan en Palestina, cosa que no han acatado pues se ubican “por encima de todas las leyes terrenales”, de acuerdo a su arrogancia y orgullo fatuo; y su dictador, Benjamín Netanyahu, debe ser detenido, lo mismo que su ministro de Defensa, Joav Galant.

            ¿Pero ante tal posibilidad de arresto, cuál ha sido la reacción en Tel Aviv, sede del gobierno judío? Observa la orden de la CPI, de su fiscal, Karim Khan –a quien prontamente acusarán de anti-sionista, como es costumbre en los hebreos-, con preocupación. Y esa inquietud se fundamenta en que la CPI sospecha que Netanyahu y su ministro Galant son responsables de crímenes contra la humanidad y de una agresión sistemática y planificada contra la población de Palestina, hacinada en la Franja de Gaza. De hecho, la CPI ha estado investigando presuntos crímenes de guerra contra los posibles responsables en Israel, desde el 2021. La situación criminal perpetrada por Israel, evidentemente no es nueva, porque deviene desde más lejos, posiblemente desde 1948. Cada año, los judíos matan a más palestinos que el año anterior. También, la CPI investiga a combatientes de la facción Hamás por la misma acusación y a los colonos israelíes en Cisjordania, donde efectúan actos de violencia contra los palestinos que allí residen.

            En todo caso, la investigación de la CPI, no debe confundirse con la acusación de genocidio que han presentado algunos gobiernos contra Israel, como Suráfrica, que es el más significativo. Son dos casos aparte, pero que tienen en común el hecho de que apuntan en contra del Estado judío, porque es el perpetrador de todo este río de sangre que ha hecho verter en Palestina y de la manera más visual, más clara y abierta ante la mirada general del resto de la humanidad. Ha sido un genocidio que no pueden ocultar desde ningún ángulo ni con ninguna palabrería o sofisma, tan acostumbrada por los hebreos asesinos.

            Esta postura de la CPI es avalada por los gobiernos de Francia y Bélgica, muy al contrario de Alemania y su sentimiento de culpa que hemos explicado al inicio de este reportaje. Los franceses, siempre amantes de la libertad, la legalidad y la igualdad, contenidos en su Constitución y por las que derramaron sangre en la Revolución contra el absolutismo de la casa de los Borbones, expresaron su respaldo, en cualquier situación, a la CPI y su independencia, así como a su “lucha contra la impunidad.” París insistió en que, desde hace tiempo atrás, brega por el respeto al derecho internacional humanitario en la Franja de Gaza. Y el ministerio de Relaciones Exteriores de Bélgica, publicó en la red social X, que “la CPI ha dado un paso importante en las investigaciones y le damos todo nuestro respaldo.”

            Para finalizar, organizaciones defensoras de los derechos humanos han aplaudido la decisión del fiscal Karim Khan de solicitar órdenes de arresto contra los criminales en Gaza y así lo ha expresado Balkees Jarah, subdirectora de Justicia Internacional de Human Rights Watch: “Las víctimas de graves ataques en Israel y Palestina, se ven confrontadas desde hace décadas con un muro de impunidad. El paso dado por el fiscal de la CPI abre la puerta para que los responsables de las atrocidades de los últimos meses, tengan que rendir cuentas en proceso justo.”

            En lo que respecta a Christian Mihr, subsecretario general de Amnistía Internacional Alemania, ha argumentado: “Veo una oportunidad de romper el círculo vicioso de impunidad de décadas en Israel y los territorios palestinos ocupados. El paso dado por el fiscal, envía un mensaje importante y exhorto a todos los Estados a reconocer la legitimidad de la CPI, y me dirijo de manera explícita al gobierno alemán, para que se abstenga de intentar intimidaciones o presiones a la Corte.”

            Por el momento, Netanyahu tiene que andar con “pies de plomo” allí adonde vaya, porque, además de la petición expresa de la CPI, hay muchos alrededor del mundo que se tomarían la justicia en sus manos y no serán precisamente los palestinos esos justicieros, porque la mayor parte de la humanidad actual, está muy molesta con Israel, verdaderamente molesta. Que lo tenga claro y en cuenta este genocida israelí.       

Mafia Italiana Sigue Muy Activa en su País. Como en sus Mejores Años

ROMA, Italia-(Especial para The City Newspaper) Quien haya creído alguna vez que los mafiosos italianos ya pasaron su mejor momento y que son grupúsculos en extinción, se equivocó de medio a medio, porque estos delincuentes supra-organizados, están demostrando a diario que siguen tan vigentes como en sus mejores tiempos.

            Recientemente, se hicieron sentir en toda la nación cuando amenazaron por enésima oportunidad al sacerdote católico don Antonio Coluccia, quien, para mejores señas, cuenta con protección policial las 24 horas del día y durante todo el año. Y no solamente lo amenazaron, sino que intentaron perpetrar el crimen que le tienen prometido a este religioso conocido por su postura “anti-mafiosa” y que vive al “filo de la muerte” desde que comenzó a entrometerse en los asuntos oscuros de estas organizaciones, poderosas por demás.

Un ataque que no fue el primero, y tampoco… el último

            Don Antonio fue atacado de hecho, en el barrio Quarticciolo, en esta Capital italiana, cuando participaba en una marcha contra la delincuencia y el narcotráfico. Un parte de la policía de la región de Lacio, firmado por la consejera de seguridad, Luisa Regimenti, expresó su total solidaridad con el sacerdote de 47 años de edad, quien ha trabajado muy activamente en los suburbios de Roma. El mensaje difundido a toda la comunidad y a los medios de prensa, dice entre líneas: “Estoy segura de que don Coluccia no se dejará intimidar, sino que multiplicará sus esfuerzos por devolver la dignidad y la esperanza a los muchos ciudadanos decentes que viven en el barrio. La acción de don Coluccia y de todos los que luchan contra el poder excesivo de las organizaciones criminales que dirigen el tráfico de drogas, es fundamental. Estaremos a su lado en esta batalla por la libertad, la legalidad y el renacimiento de los suburbios romanos contra todas las mafias.” Puntualiza.

            Y es que el clérigo fue atacado con tablones, botellas y palos y se escuchó una sentencia de parte de alguien que no fue identificado y que se encontraba dentro de la muchedumbre: “¡Se te acaba el tiempo. Te vamos a matar!” La sentencia ha quedado en el aire y quienes saben de los avatares de la mafia italiana, saben que, en el tanto se le den oportunidades, se cumplirá apenas haya una posibilidad para hacerlo.

            Pocos días después, el sacerdote daba declaraciones al diario Roma Today y dijo al reportero que lo entrevistaba: “Volveré. Me comprometo a servir a la ciudad. Siempre lucharé por la justicia para los ciudadanos honrados que residen en este barrio. El domingo me detuve a hablar con unos jóvenes y entonces ocurrió lo que ocurrió. La situación aquí es terrible. Es mi deber concientizar a la gente en zonas asoladas por la droga, el abandono y la decadencia.”

            En palabras simples, el clérigo tiene a los mafiosos hartos, ya que se entromete en sus asuntos y trabaja precisamente con esas gentes que, según el código mafioso, deberían servirlos a ellos y no a la sociedad normal y decente por la que lucha el ministro del catolicismo. Para ilustrar lo anterior, hemos de citar el hecho cuando convirtió a una casa que fue confiscada a un capo de la mafia, en un hogar para pobres y drogadictos. Por supuesto, los subalternos, los matones y sicarios que trabajaban para ese capo, después de las amenazas de rigor, intentaron matarlo, pero solo consiguieron agredirlo en algunos trances que se presentaron; y fue en el 2014 cuando la violencia contra don Antonio Coluccia comenzó, cuando vandalizaron su casa de habitación y su automóvil. En otra ocasión, en junio del 2015, dos hombres le dispararon sin poder alcanzarlo con las descargas de los revólveres e hirieron a una persona ajena, quien pasaba casualmente por el lugar. Otro intento se presentó en el 2023, propiamente en el mes de agosto, cuando un hombre intentó atropellarlo con una motocicleta, tipo scooter, en Tor Bella Monaca, un barrio pobre de las afueras de la Capital italiana. El sujeto fue detenido pocos minutos después, por intento de asesinato. Luego, en ese mismo barrio, se incendiaron contenedores de basura, a pocos metros donde se esperaba que estuviera el presbítero.

            Muchos italianos piensan que si la mafia quisiera asesinarlo seriamente, ya lo hubiera hecho y que lo que están haciendo por el momento, es amedrentarlo, asustarlo para que deje sus acciones sociales, que lo abandone todo y deje “al material humano” que vive en las barriadas marginales de Roma, para ser utilizado como vendedor o distribuidor de la cocaína y otras drogas que comercia ilegalmente la mafia. “Para ellos (los mafiosos), asesinar a una persona que les interesa y les importuna, a pesar de que lleve escolta policial, sería cuestión de un breve esfuerzo, nada más y no mucho. Porque ellos saben cómo llevarlo a cabo.” Manifestó un ciudadano, versado en el comportamiento de estos delincuentes.

            Pero no es el único, cita la policía de Italia. Y tal parece que la mafia ha dirigido sus objetivos contra otros sacerdotes, como el caso de don Antonio Coluccia. “Decenas de sacerdotes en toda Italia, han sido víctimas de atentados e intimidaciones por parte de la mafia.” Ha argumentado un oficial de la policía, quien solicitó el anonimato por razones obvias. Por ejemplo, el padre Maurizio Patriciello, quien vive con protección policial desde que una bomba estalló en febrero del presente 2024 junto a la puerta de su parroquia en Caivano, una localidad en las afueras de Nápoles, recibió también este mensaje amenazador: “Fuera de nuestro camino.” Las autoridades aseguran que se trató de la Camorra, indispuesta y muy enfadada por la lucha de este clérigo católico contra los vertidos ilegales de residuos tóxicos, de la organización mafiosa, en las tierras de cultivo de la región de Campania, en el sur del país. Es decir, los vándalos quieren seguir echando su basura encima de los sembradíos y el sacerdote, al oponerse a tales intenciones, se convirtió en alguien más que un enemigo circunstancial y pasó a convertirse en una verdadera molestia que hay que eliminar, así… de cualquier modo.

            Otro caso es el del padre Luigi Ciotti, otro sacerdote antimafia, quien vive escoltado por la policía desde hace más de 10 años. Él fue el fundador de la Organización Libera, que identifica y recoge bienes confiscados a la mafia y les da un uso humanitario; es decir, todo lo contrario de lo que hacen los delincuentes. Aquí, en este pasaje en particular, extraemos del anecdotario la declaración que hizo al FBI estadounidense, el mafioso siciliano Marino Mannoia, quien confesó: “Los miembros de la mafia nos consideramos impunes, incluso ante el mismo Dios; pero nos da temor una Iglesia (Católica) que interfiera en nuestros negocios o señale la incompatibilidad entre el crimen y el Evangelio.”

            En un intento por poner “punto final”, traemos del ayer los tristes recuerdos del padre Pino Puglisi, quien, en 1993, condenó a la mafia en Palermo, Capital de Sicilia precisamente. Y por esa razón fue asesinado el 15 de septiembre de 1993, a sus 56 años de edad. Fue beatificado en el 2013. Así mismo, del padre Giuseppe Diana, quien fue asesinado en marzo de 1994 por la Camorra, en Casal di Principe, cerca de Nápoles. Ambos eran firmes opositores a las actividades nefastas y al margen de las leyes, practicadas por esas organizaciones que están lejanas de desaparecer en Italia, a pesar de los años transcurridos y que, en la mayoría de los casos, aparecen extraordinariamente fuertes, incluso para los esfuerzos de la policía.

La Societá de Apulia

            Es una de las organizaciones criminales más violentas que existen en la actualidad en esta nación del sur de Europa. Tiene en su poder el monopolio del tráfico de drogas y la usura, según informaciones emanadas de la policía italiana.

            Algunas acciones que han ensangrentado al país, se recuerdan como aquel 2 de abril del 2020, cuando los italianos estaban en sus casas cuidándose del auge y expansión de la pandemia del coronavirus llegado desde China. Fue cuando la mafia hizo detonar una carta bomba en la puerta del centro para ancianos en Foggia, al sur de Apulia, y tenía la firma de La Societá, la cuarta y más violenta de Italia, que asesina más que la Camorra, incluso. Lo cierto es que el atentado dinamitero contra aquel centro social, era para eliminar a varios testigos que allí residían y que iban a atestiguar en un proceso contra los principales cabecillas de esa organización mafiosa. Se trataba, en su defecto, del décimo atentado en lo que iba del año, perpetrado en la misma zona, y tampoco fue el último de ellos.

            La región de Apulia es característica en toda Italia por su belleza paisajística. Se ubica más allá de las fronteras transalpinas y se le reconoce mundialmente por ser un destino idílico para realizar allí unas inolvidables y extraordinarias vacaciones. Pero allí conviven junto a los residentes permanentes de la región y de los miles de turistas que buscan sus bellas playas naturales, una organización responsable de unos 300 asesinatos. Es cuando el fiscal nacional antimafia de Italia, Federico Cafiero De Raho, ha dicho en torno a este lamentable asunto: “La mafia foggiana se ha convertido en el primer enemigo del Estado.”

            Hasta hace unos pocos años atrás, las autoridades creían que la zona estaba controlada por la Sacra Corona Unita; pero un reporte reciente de la Dirección Investigativa Antimafia (DIA), concedió la información que señala que existen varias organizaciones que se han repartido el territorio italiano y han relegado a la Sacra Corona a un plano casi insignificante. Para citar algunos casos que preocupan a las autoridades, en Cirignola los atracos a furgones blindados que transportan valores, ha sido la especialidad de la delincuencia que opera en esa región. Ahí también opera la mafia del Gargano, que se financia con la extorsión a los comerciantes que tienen sus negocios en ese mismo lugar. Y en último lugar, aparece La Societá, que trabaja entre Foggia y San Severo. Este grupo está asociado con la mafia albanesa y al monopolio en el tráfico de drogas y la usura. Actualmente, para colmo de males, La Societá Foffiana es la más violenta de las mafias italianas y uno de sus métodos letales consiste en disparar a la cara de sus víctimas, para desfigurar sus rostros; también coloca bombas a los comerciantes que no devuelven un préstamo o se niegan a pagar “el pizzo”, una especie de impuesto revolucionario que utilizan los mafiosos para financiar a su organización y que suelen pagar religiosamente el 80 por ciento de los extorsionados.

            El gobierno de Italia, por medio de la DIA, considera que unos 20 clanes distintos entre sí, son los que operan en Apulia, una zona agrícola que hoy en día está en medio del auge económico, debido a la llegada de los turistas, quienes acuden en masa a disfrutar de los encantos de la región. Esos visitantes son famosos y multimillonarios de diversas partes del mundo, como la cantante estadounidense Madonna o la familia del ex presidente Barack Obama.

            La Societá se ha expandido por el miedo de quienes sufren sus amenazas y extorsiones (“la omertá”); también se da en este organismo criminal la ausencia de “publicidad” tan propia de la mafia italiana. Es decir, opera lejos del foco mediático y es cuando Piernicola Silvis, ex jefe de la policía de Foggia, explica: “La cuarta mafia de Italia no tiene el mismo folclore ni glamour. No ha dado origen a mitos cinematográficos como Vito Corleone, ni a nadie que haya escrito ‘Gomorra’. Aquí solo hay asesinos. Pero si no hablamos de ella, es como si no existiera y no se puede luchar contra algo que no existe.”

            Ciertamente, los orígenes de La Societá se remontan a más de 40 años atrás, cuando un jefe de la Camorra, llamado Raffaele Cutolo, se reunió con criminales pulleses para iniciar una colaboración que permitiera expandirse a la mafia napolitana. Sin embargo, hasta hace escasamente un año, la DIA abrió una sección operativa que se especializa en esta organización en concreto. Dicho acuerdo buscado por Cutolo no llegó a “buen puerto”, pero lo incentivó para crear su propia red criminal que se inspiró en la violencia de la siciliana Cosa Nostra en los años 90. Actualmente, La Societá desea competir en violencia con la N’drangheta de Calabria, que controla hoy en día el tráfico de cocaína por toda Europa.

            Algunos datos que llaman la atención de los estudiosos, arrojan que en la mafia pullesa no se dan los rituales de iniciación, ni juramentos ni bautismo; y la familia biológica y la mafiosa es la misma. Ello explica por qué no hay arrepentidos entre sus filas o quienes quieran abandonar a la organización.

            Un pasaje que ya es historia, recuerda que en el 2008, Rosa Lidia di Fiore, esposa de Pietro Tarantino, “capo” de San Nicandro Garganico, colaboró con la autoridades y gracias a esa decisión de la mujer, se pudo desarticular a uno de los clanes más sanguinarios de la zona, que estuvo inmerso durante más de 20 años en una sangrienta guerra contra otra familia mafiosa. Cuando se le preguntó acerca de los motivos de su alianza con la policía, di Fiore manifestó con un gesto de absoluta honestidad: “No quería que mis hijos fueran como su padre.” Por supuesto que, desde entonces, vive bajo protección policial, porque una traición de su “calado” la convirtieron en un blanco irrenunciable para la organización que tiene como deber, asesinar a quieres actúan como “soplones.” La versión final del fiscal de Bari, Giuseppe Volpe, indica: “Su ayuda fue fundamental para comprender un fenómeno mafioso que tiene mil caras y ha sido ignorado durante cuarenta años, a pesar de contar con una larga lista de muertos.”

            Empero, a pesar de las buenas noticias… el final de la mafia en Italia, de sus múltiples grupúsculos y entidades, está muy lejos de producirse y, por el contrario, cada vez se descubren nuevos clanes, nuevas familias, nuevos delincuentes, a quienes gusta vivir “en el lado oscuro de la sociedad” y al margen de la ley. La tradición sangrienta continúa…

Detención de Ex Presidente Filipino Hace Renacer las Esperanzas y la Fe en la Corte Penal Internacional (CPI)

MANILA, Filipinas; y LA HAYA, Países Bajos-(Especial para The City Newspaper) Donald Trump y Benjamín Netanyahu, cabezas de dos países que se han negado adherirse a la Corte Penal Internacional (CPI), pues verían sus intereses y la libertad de ambos peligrar, se burlan constantemente de los requerimientos de los fiscales y el primero, el estadounidense, ha llegado incluso a amenazar con atacar y desaparecer a la propia CPI, en un alarde más de su prepotencia que tiene al mundo en vilo y sumamente enfadado con sus bravuconadas y excesos.

            En lo que corresponde al israelí (o judío), Benjamín Netanyahu, pesan sobre él miles de miles de asesinatos de palestinos que él y su ex ministro de guerra, ordenaron masacrar en la Franja de Gaza y Cisjordania, desde que llegó a ejercer como dictador de Israel. Sin embargo, sus aliados, en los casos de Alemania y los Estados Unidos, intentan por todos los medios, beneficiarlo, y que la CPI no logre aprehenderlo para llevarlo a la cárcel que le tienen reservada por genocida. Esa impunidad, hasta hace pocos días antes de la captura del ex presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, debilitaba la imagen y la jurisprudencia de la CPI y la hacía ver semejante a un órgano internacional sin fuelle, sin efectividad y sin resolución alguna con respecto a este criminal israelí y los demás que deambulan por el mundo con sus manos manchadas de sangre inocente, provenida de personas que ellos han enviado a la muerte.

            Además de Netanyahu, quien tiene que ser detenido allí donde él vaya, siempre y cuando esos países sean signatarios de la CPI, otros como los hermanos Fidel y Raúl Castro en Cuba y el actual dictador Díaz-Canel, lo mismo que el ruso, Vladímir Putin, el venezolano Nicolás Maduro, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense y su mujer, Daniel Ortega y Rosario Murillo, se han mantenido en libertad a pesar de que son requeridos por la fiscalía de la CPI. Pero los gobiernos firmantes de los estatutos de la CPI, están en la obligación de aprehenderlos y enviarlos a La Haya, sede de la Corte, para ser procesados por diversas acusaciones de índole criminal, o reñidas con el respeto a la vida ajena y los derechos humanos.

Duterte hace renacer la fe en la Corte Penal Internacional

            Ciertamente, Rodrigo Duterte, ex mandatario filipino, declaró una guerra abierta y sin regla alguna, a los traficantes de drogas en su país; incluso se le achaca la frase que supuestamente dijo de que “estaría feliz de masacrar a millones de drogadictos”. Que de haber sido verdad, demostró que no estaba sujeto (ni lo iba a estar), a reglamentaciones ni leyes para combatir a los narcos y consumidores de drogas. Quienes lo escucharon en esa ocasión, afirman que fue en un discurso que pronunció en el 2016 y fue cuando dijo que su guerra contra las drogas era justa, debido a que ese flagelo estaba destruyendo a las Filipinas, donde se cree hay tres millones de drogadictos.

            Y no era para menos aquella afirmación, porque, presuntamente, llevó a cabo dicha matanza, ya que durante su administración en Manila, Capital de las Filipinas, ordenó las muertes de unas 6,200 personas en la guerra contra las drogas, que él declaró y llevó a efecto. Esa es la cifra oficial que está en poder de la Corte Penal Internacional (CPI). Sin embargo, organizaciones que velan por los derechos humanos alrededor del planeta, sitúan el número de asesinados en 27,000, que de ser cierto, podrían agravar su caso ante los jueces, si estos organismos decidieran presentar las pruebas en su contra en el juicio que se le seguirá próximamente en La Haya, en los Países Bajos.

            Su captura tiene un significado muy profundo e importante, por lo que apuntamos al principio de este reportaje, debido al debilitamiento de la CPI en el caso del criminal de guerra judío, Benjamín Netanyahu, quien, con sus burlas y palabras despectivas, ha hecho ver a esta Corte como algo irrisorio, fantasioso y sin validez alguna. Y la captura de Duterte en Manila, hace pocos días, habla bien de la efectividad de la CPI. Recordemos que este organismo jurídico no tiene policía internacional propia, sino que aquellos países y gobiernos signatarios, están en la obligación ineludible de capturar a aquellos individuos que son prófugos de la justicia “con todas sus letras”, sin dilación ni titubeos. Por eso el argumento irresponsable del próximo Canciller alemán, Friedrich Merz, quien invitó a Netanyahu a visitarlo en Alemania cuando asuma el poder en esta nación centro-europea, y añadió que observaría la alternativa de no detener al judío criminal, también le restó autoridad a la CPI. Fue cuando algunos analistas y juristas alemanes le recordaron que no han “recovecos” legales por los cuales pudiere escapar Netanyahu: Merz tendría que capturarlo apenas ponga en pie en Alemania, sí o sí, y enviarlo a La Haya”, así le caiga el mundo encima, le dijeron. Más todavía cuando los alemanes se jactan de que son los mayores garantes, impulsores y propulsores de la CPI y se sienten complacidos cuando sus jueces realizan su trabajo de manera eficaz y expedita.

            En resumen, la captura de Rodrigo Duterte ha hecho renacer la fe y las esperanzas en la Corte Penal Internacional (CPI) y así la justicia se lleve a cabo en todas partes de este planeta, donde han muerto, incluso, muchos déspotas, tiranos criminales, en la mayor impunidad. Fidel Castro, en Cuba; y el venezolano Hugo Chávez, son los peores ejemplos al respecto.

            Retornando al caso de Duterte, quien fue enviado a La Haya, vía aérea, fue presidente de Filipinas en el período comprendido entre el 2016 y el 2022, una gestión gubernamental marcada por la polémica, debido a la mano férrea que aplicó en múltiples momentos y aunque fue un líder muy popular (terminó su mandato con un 50 por ciento de aprobación ciudadana), fue también muy criticado por sus comentarios sexistas, incluso fue acusado de abuso sexual y los consabidos casos de violaciones a los derechos humanos, principalmente, en los que su campaña antidrogas le colocaron en el foco de la crítica internacional.

            ¿Pero quién es Rodrigo Duterte, desconocido en esta parte del mundo? Nació en 1945 en el sur de las Filipinas, el archipiélago de grandes islas, situado en el extremo sur del Océano pacífico asiático; fue alcalde en la ciudad de Dávao, al sur del país, una de las más grandes y pobladas urbes y su gestión en dicho puesto se extendió a lo largo de 22 años. Justamente allí comenzó con sus primeros experimentos de lo que después practicaría a nivel nacional, cuando combatió al crimen bajo la premisa de “conmoción y miedo”, que aplicó a todos los sospechosos de haber cometido crímenes bajo la influencia de la droga o relacionados con el narco. Lo cual significaba que a Duterte le gustaba sobremanera que le tuvieran miedo los enemigos y corruptores de la sociedad. Por esa causa, “se le fue la mano” en la aplicación de la justicia, hasta convertirla con sus excesos en criminalidad también. Incluso, en una entrevista que concedió a la BBC de Londres, Duterte dijo que él mismo en persona había disparado a tres personas implicadas en drogadicción y en su condición de alcalde. Pero su axioma no se quedó allí, sino que alentó abierta y directamente a los ciudadanos filipinos y a los policías, para que mataran sin titubeos a los traficantes y consumidores de drogas. Evidentemente, nunca pensó que esas intenciones reñidas con la verdadera justicia, le iban a acarrear los problemas que tiene actualmente y que le mantienen preso en una celda de una prisión que pertenece a la CPI, en La Haya.

            Quienes le recuerdan, han testificado al decir que las ejecuciones se efectuaban en callejones de las ciudades, a manos de personas no identificadas; y muchos familiares de las víctimas, aseguran que esos asesinados no tenían nada que ver con el submundo de las drogas, pero que “estaban en el lugar equivocado, en el momento equivocado.” Por su parte, los expertos que analizaron su gestión en la cúspide del gobierno, han asegurado que “la estrategia de Duterte no había sido tan efectiva como declaraba su gobierno. Los duros esfuerzos de represión, caracterizados por ejecuciones extrajudiciales y arrestos callejeros, no iban a frenar la demanda”, señaló Jeremy Douglas, representante de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), cuya sede está en Bangkok.

            De hecho, su fama le antecede a su llegada al poder, ya que, siendo alcalde, se hablaba ampliamente de sus métodos nada ortodoxos para combatir el crimen; incluso, se le apodaba “Duterte Harry”, en analogía a “Harry el sucio”, el detective estadounidense de ficción, que fue interpretado magistralmente en la pantalla grande por Clint Eastwood. Si recordamos bien, ese personaje tomaba la ley en sus propias manos y hacía todo lo que justamente no se debe hacer contra el hampa. Incluso, los números referidos al narcotráfico, el gobierno suyo los infló, con tal de justificar sus actos. Lógicamente, muchos filipinos estaban complacidos por sus duras actitudes en contra del lumpen de las calles; y se recuerda muy particularmente una noche en el transcurso del año 2016, cuando la policía ultimó, con un máximo de brutalidad, a 32 personas supuestamente vinculadas con el tráfico de estupefacientes, en la provincia de Bucalan, al norte de la Capital. Los gendarmes manifestaron a la prensa que dispararon en defensa propia durante aquellas redadas; pero grupos de derechos humanos y familiares de las víctimas, denunciaron que las muertes fueron ejecuciones sumarias en toda regla. Incluso, dentro de la nómina de asesinados estaban un alcalde, su esposa y varios adolescentes que no tenían aspecto de drogadictos ni de narcotraficantes. Y en el 2017, toda la fuerza policial del distrito de Manila, unos 1,200 agentes, fue relevada de sus puestos, después de que tres jóvenes, de 19, 17 y 14 años, fueron ultimados en supuestos enfrentamientos a balazos.

            La respuesta de Rodrigo Duterte a quien le han señalado directamente por esos crímenes, ha sido: “Nunca, nunca me disculparé por las muertes.” Así, según discurso suyo en enero del 2022. En todo caso y comparativamente, el judío Benjamín Netanyahu, dictador de Israel en la actualidad, tiene sobre su consciencia más de 50,000 asesinatos en la Franja de Gaza, sin contar aquellas muertes que causó en el sur del Líbano y últimamente en Cisjordania. Cincuenta mil razones –más los demás crímenes en retrospectiva-, para ser capturado y llevado ante los jueces internacionales en La Haya.

            Aparte de su guerra contra los drogadictos y sus proveedores, Duterte ha sido acusado también en su país, por abuso sexual y por intentar silenciar a sus opositores y los ejemplos de los senadores, Antonio Trillandes y Leila de Lima, fueron encarcelados por órdenes de Duterte y bajo acusaciones falsas. La ganadora del premio Nobel de la Paz en el 2021, la periodista María Ressa, denunció así mismo los abusos cometidos por este hombre durante su presidencia y como respuesta fulminante, fue contra-acusada de varios delitos, entre ellos evasión de impuestos.

            Una vez que finalizó el largo período de mandato de Rodrigo Duterte, se llegó a la inevitable conclusión, dados los hechos, de que la estrategia de “conmoción y miedo” no funcionó en ningún aspecto: “Esta aproximación ultravioleta no ha sido efectiva –reconoció el coronel Romeo Caramat, quien en el 2020 fue jefe antinarcóticos de la Policía Nacional de Filipinas-. (Porque) el suministro de drogas sigue por las nubes. Aunque se ha reducido el crimen, la gente puede comprar drogas en cualquier momento y en cualquier lugar. De hecho, varios informes del propio gobierno señalan que, a pesar de los muertos y el dinero invertido en la guerra contra las drogas, las incautaciones eran insuficientes. Está muy claro que, según los datos oficiales, a pesar de los asesinatos de filipinos y de todo el dinero gastado, la cantidad de dinero procedente del shabu (especie de metanfetamina), y de la droga que hemos incautado, no ha superado el 1 por ciento de lo que estaba en circulación.” Recalcitró. Palabras anteriores que fueron avaladas también por la propia vicepresidenta de Duterte, Leni Robredo.

            Otro semblante de esta crisis, indica que la inversión en la atención social a las personas adictas a las drogas, estimadas en Filipinas en unos 1,3 millones, se redujo drásticamente por parte del gobierno; pero, a pesar de esto, Duterte siguió siendo muy popular y sus índices de aprobación por parte de la ciudadanía que veía “claro y en directo” las ejecuciones extrajudiciales que aquel emitía, se mantuvieron por encima del 50 por ciento y bajaron levemente durante el Covid, en el 2021.

Hoy… en La Haya   

            Repetimos incansablemente nuestro beneplácito porque Duterte ha sido enviado, esposado en sus manos, hacia los Países Bajos, donde se encuentra el imponente edificio que alberga a la Corte Penal Internacional (CPI), adscrita a las Naciones Unidas, lo cual le da el asidero y el fuelle necesario para detener, encarcelar y procesar a quienes, como el ex presidente filipino, merecen comparecer ante los jueces internacionales.

            Cuando arribó a esta nación europea, un vocero de la CPI anunció que la orden de arresto contra este ex mandatario de las Filipinas se extendió a nivel internacional, por presuntos crímenes durante su campaña contra el narcotráfico. Lo cual significa que este ex gobernante, que hoy pasa por sus 79 años de edad, enfrenta la acusación de “crímenes contra la humanidad” efectuados durante la represión contra el tráfico de drogas, que dejó decenas de miles de muertos, en su mayoría hombres pobres, muchas veces sin pruebas de que estuvieran relacionados con las drogas. “Yo soy el que dirigió a las fuerzas del orden y al ejército. –Afirmó Rodrigo Duterte en un video en su red social, luego de haber llegado a La Haya en condición de detenido-. Dije que les protegería y asumo mi responsabilidad.” Esta confesión clara, meridiana y abierta, de cara a los miles de lectores de esa página digital, será tomada en cuenta, sin duda alguna, por el fiscal Karim Khan, representante acusador de la CPI, quien, de paso, apuntó que el arresto de este ex político filipino “es importante para las víctimas” y acentuó que las investigaciones realizadas en nombre de esta Corte Penal, “son independientes e imparciales.”

            Duterte fue aprehendido por la policía filipina, tal y como corresponde en estos casos cuando la CPI solicita tal detención y no como el nuevo Canciller alemán, Friedrich Merz, quien intenta evadir el caso del judío Netanyahu (mucho más criminal que Duterte evidentemente), al permitirle llegar a Alemania de visita a la toma del poder y dejarle luego en libertad como si fuese un gran personaje y no el asesino que en verdad es, con sus manos manchadas de sangre de miles de palestinos, que él ha ordenado masacrar desde que asumió la dictadura en Israel.

            Después de apresado, el avión que lo transportada hizo una larga escala en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, donde se le hizo al filipino un chequeo médico y se gestionaron documentos necesarios para todas las personas que se hallaban en dicho vuelo. Una vez aterrizado en La Haya, territorio neerlandés, se espera que su primera comparecencia ante el fiscal acusador y los jueces que verán su caso, se produzca prontamente y escuche como se mencionan sus órdenes que fueron en contra de ciudadanos filipinos y que se convirtieron en crímenes de lesa humanidad.

            “Existen motivos razonables para creer que los miembros del Escuadrón de la Muerte de Dávao (DDS), y el personal de las fuerzas del orden filipinas, atacaron a un gran número de personas que supuestamente estaban involucradas en actividades delictivas, entre el 1 de noviembre del 2011 y el 16 de marzo del 2019. Dada la posición y funciones de Duterte en este período, primero como alcalde de Dávao y luego presidente del país y su liderazgo en DDS, del que fue su fundador y líder, la CPI considera que tenía pleno conocimiento de la existencia y el alcance de estas operaciones y es coautor indirecto del crimen de asesinato.” Ha dicho el fiscal Karim Khan.

            Un punto importante que debemos resaltar antes del cierre de este reportaje, es aquel movimiento que hizo Rodrigo Duterte, cuando retiró a Filipinas del Estatuto de Roma, que es el Tratado Fundacional del tribunal de La Haya, y lo efectuó en marzo del 2019. Sin embargo, aquella decisión realizada por el ex mandatario con tal de evadir una posible rendición de cuentas, como la que sobrelleva en la actualidad, no afectó la jurisdicción que tiene la CPI sobre crímenes cometidos antes de la fecha del retiro de Filipinas del mismo Estatuto.

            Sin duda y a todas luces, Rodrigo Duterte es “un pez grande” que ha caído en manos de la justicia internacional, como lo pudieron haber sido Fidel Castro y Hugo Chávez, quienes escaparon lamentablemente a procesos judiciales por crímenes de lesa humanidad; y en el caso de Duterte, su captura y llegada a La Haya, le da a la CPI prestigio a su opacado brillo y llena de esperanzas a quienes creemos en la justicia impartida por el hombre y esperamos que otros casos, como el de Netanyahu, Nicolás Maduro, Putin, Cristina Fernández de Kishner (la argentina) y otros más, sean también encarcelados, procesados y castigados, como lo tienen merecido indubitablemente.


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