Yana, periodista/editora sección Europa
Paz en UcraniaPete Hegseth o la Anti-Diplomacia de los Individuos que Rodean y Sirven a Donald Trump
EL PENTÁGONO, Washington. USA-(Especial para The City Newspaper) Para situarnos en el verdadero contexto, debemos partir de la descripción y definición de este sujeto llamado Pete Hegseth. Se trata de los conocidos “duros”, partidario de los republicanos, quien tiene en su dorso y brazo derecho una serie de tatuajes que hablan de la supremacía de su país, los Estados Unidos, y presume de una fuerza física que evidentemente no tiene, pero que le permite engañar a los demás ubicados en su entorno, para comportarse de inmediato igual a un cowboy del oeste estadounidense, de esos que querían la conquista de las tierras, el ganado y las minas de oro que habían en aquel entonces en el centro y la costa del Pacífico de esta nación. En resumen, es el típico matón que en las reuniones sociales alza más la voz para que los demás le hagan círculo, le escuchen y acepten sus bravuconadas; y es semejante a aquel vaquero que entraba a una cantina sonando sus tacones de sus pesadas botas y con una mano en el colt 47, dispuesto a matar o morir en un duelo. Ese es el jefe del Pentágono a partir del nuevo ascenso de Donald Trump al poder e, igual a su jefe, ya está hablando estupideces, “animaladas”, allí donde va, en especial en la última Cumbre de la OTAN, donde dijo, como una pequeña muestra de su manera de pensar y ser, que “Ucrania debe irse olvidando de ingresar a la OTAN y exigir la devolución de (la península) de Crimea,” arrebatada por Putin en la primera invasión que ejecutó sobre el territorio ucraniano. Una prueba de que no es un diplomático y gusta comportarse semejante a un gamberro, sin importar lo que la prensa internacional y las personas que le ven y oyen, puedan argumentar sobre él. Incluso, las fotografías donde aparece, enseñan una pose de prepotencia, típica de la gente que es amiga y seguidora de Trump y que sólo quieren que los Estados Unidos pongan su pie aplastante sobre los demás gobiernos y pueblos de la Tierra.
Peter Brian Hegseth
Ese es su nombre completo. Nació en Minneapolis, el 6 de junio de 1980. Fue presentador y comentarista político en la televisión; se dice ser escritor y oficial de la Guardia Nacional del Ejército de USA; y ha sido nombrado por Trump secretario de Defensa de los Estados Unidos; es decir, ya tiene su oficina debidamente acondicionada en un ala del Pentágono, en Washington, desde donde dirigirá a la Armada más poderosa del mundo, que está, desde el 25 de enero pasado, bajo sus designios, órdenes y caprichos.
Ha permanecido al Partido Republicano desde que era estudiante en la Universidad de Princeton; y desde el 2016 le dio la adhesión a Trump y éste le aceptó en su Gabinete como asesor ocasional durante su primer gobierno. En aquel entonces, convenció al presidente para que indultara a tres soldados estadounidenses acusados y condenados por crímenes de guerra, cuando dispararon y dieron muerte a civiles iraquíes, quienes, en modo alguno, eran combatientes yihadistas. Y para formarnos una idea perfectamente clara y fiel de quien es este individuo que ahora ostenta el mando de las Fuerzas Armadas de USA, fue jefe de pelotón en la Bahía de Guantánamo durante su época de servicio militar y defendió todo lo que allí se hacía en materia de presos; es decir, defendió tozudamente el trato que recibían los reclusos que la justicia estadounidense enviaba (y envía) a esa Base.
En el momento cuando Donald Trump decidió llamar telefónicamente a Vladímir Putin, el dictador de Rusia e invasor de Ucrania, para pactar la paz de la guerra que éste llevó fuera de sus fronteras, Hegseth emergió a la opinión pública como una voz paralela a la de su jefe; es decir, remachó lo que Trump había acordado, en primera instancia, con el tirano ruso: “la entrada de Ucrania a la OTAN es imposible; no habrá tropas de los Estados Unidos en Ucrania y la paz comienza por renunciar a Crimea.” Disparó por su locuaz y venenosa boca, mientras sus ojos duros y despiadados recorrían los rostros de los secretarios de Defensa europeos que le escuchaban y observaban. Seguidamente, remachó diciendo que Europa tiene que empezar a defenderse por sí misma, porque “ya no será una prioridad de la política militar estadounidense: debemos centrarnos en nuestras fronteras.” Se desligó en este trazo de su alocución en el seno de la Alianza Atlántica. Sin embargo, no se refirió al Donbass, la región tomada y anexionada por Putin durante esta segunda invasión a suelo ucraniano; pero es posible creer que Trump entregará esos territorios a Rusia, porque las prioridades de Trump son dos: lograr la paz a toda costa sin importar el precio que los ucranianos tengan que pagar tanto a él como a Putin; y obtener el ansiado y deseado Premio Nobel que ha buscado desde la primera vez que estuvo al frente de la Casa Blanca.
Y los ucranianos han tenido que escuchar otras estupideces (este es el sustantivo correcto, pues eso es lo que los dirigentes del gobierno de USA dejan proferir en cada momento), en este caso del mismo Trump, quien dijo de manera inexplicable y fuera de toda lógica y realismo: “Puede ser que algún día Ucrania pase a ser parte de Rusia.” ¿Por qué habrá dicho tal barrabasada? No lo sabemos con certeza. A lo mejor sabe algo que el resto de los implicados no saben y que ha pactado a hurtadillas con Putin, en el sentido de que ha negociado la independencia de Ucrania y la ha concedido en un futuro indeterminado al Kremlin.
Lo cierto es que, aquellos que esperaban un trato digno y elegante de parte de la gente de los Estados Unidos, aferrados a la idea de que son aliados en esto de la Defensa europea, se han dado cuenta de que la anti-diplomacia, las groserías, el matonismo estilo “western” y el flagrante y evidente desprecio interpersonal, es lo que verán y sentirán en este cuatrienio que Trump estará en el Despacho Oval. Y en retorno a Hegseth, sus palabras textuales fueron estas: “Queremos, como ustedes, una Ucrania soberana y próspera, pero debemos empezar por reconocer que volver a las fronteras de Ucrania anteriores a 2014, es un objetivo poco realista. Perseguir este objetivo ilusorio sólo prologará la guerra y causará más sufrimiento.” Por supuesto, se refería a la Península de Crimea; y añadió para empujar hasta el fondo del alma ucraniana el sable que llevaba implícito en sus palabras: “Estados Unidos no cree que el ingreso de Ucrania a la OTAN sea un resultado realista de un acuerdo negociado. En su lugar, cualquier garantía de seguridad debe estar respaldada por tropas europeas y no europeas. Y si estas tropas se despliegan como fuerzas de mantenimiento de la paz en Ucrania en algún momento, deben desplegarse como parte de una misión de la OTAN. Para ser claros, como parte de cualquier garantía de seguridad, no habrá tropas estadounidenses desplegadas en Ucrania.” Según vemos y leemos, más que una posición de Washington, lo que este individuo profirió fueron amenazas tajantes, claras y fuera de toda duda.
Aparte de lo anterior, hizo mención del gasto en Defensa del lado de las naciones europeas que conforman la OTAN y que ha sido una queja “desde siempre” de Donald Trump y Hegseth, como buen subalterno de su jefe, se ha hecho eco de esa molestia. Manifestó que desean ambos que los europeos inviertan en armamento y en seguridad de su continente, un imposible 5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). “Porque sus países gastan muy poco dinero en Defensa. (…) Estados Unidos –agregó a su perorata o discurso molesto-, se enfrenta a graves amenazas para su propio territorio. Debemos centrarnos, y nos estamos centrando, en la seguridad de nuestras propias fronteras así como priorizar la disuasión de la guerra con China en el Pacífico. Porque Europa tiene que ser capaz de defenderse por sí misma, sin ir más lejos de Rusia, y no depender constantemente de los Estados Unidos. Es más, los países que no alcanzan el 2 por ciento de inversión militar, deben llegar a ese umbral antes de verano (…).” Reafirmó.
De esa forma, Occidente ya sabe a qué atenerse en materia de Defensa con los estadounidenses: podrá contar poco en lo sucesivo, si se diera algún ataque exógeno a sus fronteras o para ser más explícito, un ataque que provenga de Rusia. De hecho, algunos dirigentes de Europa han venido insistiendo en que la defensa del continente deberá correr por parte de los europeos y de nadie más. Autosuficiencia en todo sentido, por lo tanto.
Kiev reacciona
Ante la retórica agresiva, nada amistosa y despectiva (incluso insultante), de parte del nuevo jefe del Pentágono, Pete Hegseth, el gobierno ucraniano no se quedó en silencio, sino que hizo escuchar su postura al respecto: desea un alto al fuego total y definitivo, pero no a cualquier precio, en una supuesta paz que, por el contrario, en la que los ucranianos resultarían perjudicados. Es un hecho que los soldados que están en el frente, jugándose las vidas en las trincheras contra misiles y drones rusos, quieren regresar prontamente a sus casas y reanudar la normalidad de sus existencias: “Todos queremos un alto al fuego, pero no de cualquier manera”, se les escucha argumentar en lo profundo de sus trincheras, mientras sus ojos vigilan alternativamente los cielos, ante la posible aparición de un dron.
Y esa famosa llamada que hizo hace pocos días Donald Trump al genocida Vladímir Putin, tiene sumamente preocupados a los ucranianos; por ejemplo, los mismos soldados a los que nos hemos referido, reciben estas noticias cuando descansan un poco del combate contra los invasores enviados por el Kremlin, ya que utilizan las antenas Starlink, que son propiedad del magnate Elon Musk, ahora dentro del Gabinete de Trump. Esos combatientes se sienten confiados en regresar pronto a casa, pero insisten en una paz justa, equilibrada, sin que se haga a espaldas del gobierno de Ucrania y sin que se le entreguen grandes cosas a los rusos, como la Península de Crimea, la no entrada en la OTAN y lo peor… el Donbass. De hecho, en Kiev consideran que esa conversación por poco más de una hora entre el ruso y el norteamericano “es una mala noticia para nuestro gobierno, al que Trump se limitó después a informar sobre el dialogo con el invasor ruso.” Además, los Estados Unidos no pueden definir o determinar el rumbo de un acontecimiento o el destino de todo un pueblo –sin embargo Trump ya lo hizo junto a Mike Pompeo, cuando entregó Afganistán nuevamente a los talibanes-, porque no es el dueño de ningún país, aparte del suyo. Ucrania no pertenece a los estadounidenses.” Incluso, el hecho de que Putin quisiera negociar la paz con los Estados Unidos, como si Washington fuera el impulsor de esta guerra, prescindiendo o dejando de lado al principal ofendido y agredido, que ha tenido que soportar los bombardeos a sus ciudades, el secuestro de sus niños para ser llevados a Moscú y la muerte de sus soldados y todo ello es inconcebible desde el ángulo desde el que observa Ucrania la manera cómo se perfilan esas negociaciones. Da la impresión, en tal caso, de que USA es el propietario de Ucrania, de lo que hagan los ucranianos o dejen de hacer e, incluso, su presidente, Donald Trump, es un individuo que, moralmente, no responde a la imagen que ningún pueblo quisiera como garante de su paz y mucho menos de su destino. Trump no tiene moral siquiera para estar en la Casa Blanca, un individuo perseguido por la justicia de su país y que sólo su triunfo electoral, concedido por un votante estadounidense igualmente inmoral, lo ha podido salvar de sus delitos cometidos de manera grotesca, sumamente dañina para sus víctimas (algunas mujeres indefensas), e incluso contra su propia patria, al robarle documentos clasificados y enviar a una turba incontenible contra el Congreso, donde hubo varios muertos por culpa del lenguaje venenoso de Trump en aquella oportunidad. Definitivamente, Donald Trump no es el individuo apto para arrogarse el derecho de decirle a Ucrania “quedas fuera de toda negociación, porque yo lo digo… y punto.”
Los historiadores insisten en recordar que algo parecido sucedió en Yalta, cuando Roosevelt y Stalin se repartieron, no sólo a la derrotada Alemania, sino al mundo entero, en 1945, con Winston Churchill como “convidado de piedra”, sin poder quejarse con amargura al ver al criminal soviético frotándose las manos, feliz por su logros espurios. De esa conferencia, resultaron países enteros sojuzgados y exprimidos en todos los aspectos, por las garras soviéticas: Polonia, las tres naciones del Báltico, Alemania Oriental, Hungría, Checoslovaquia, Rumanía y Bulgaria; y sólo los ejércitos aliados pudieron salvaguardar la independencia de los demás países, cuando se hacía inminente que Stalin pronto los atacaría. El punto de fricción fue aquel día cuando los tanques americanos se vieron confrontados con los soviéticos en el Check Point Charlie y sus cañones pudieron tocarse unos a otros.
Volviendo a la postura de Ucrania, es imprescindible que ese tratado de paz impulsado por la Casa Blanca, contemple, a pesar de la pérdida de algunos territorios, unas garantías de seguridad de las que Washington ahora no quiere ni mencionar siquiera. Y lo que resulta más incoherente todavía, es el hecho de que los grandes perdedores en esta guerra, desde que comenzó, han sido los invasores rusos, quienes, aritméticamente, han visto sus blindados destruidos sin contemplaciones y sus soldados muertos en los campos de batalla, en cantidades que “hielan la sangre” cuando han sido dadas a conocer a la opinión pública mundial. Aun así, siendo Rusia el derrotado matemática y logísticamente, Trump lo está tratando como si fuese realmente la segunda potencia militar del orbe y ello sólo obedece a una fantasía que los mismos rusos crearon desde que Putin se hizo con el poder dictatorial en el Kremlin. Mucho menos cuando la OTAN, la Unión Europea (UE) y los ucranianos, sólo pueden ver las conversaciones pro-paz “de perfil”, sin poder sentarse en la misma mesa de ambos interlocutores. Esa es parte de la anti-diplomacia característica de la forma de ser de Donald Trump, quien no conoce de delicadezas ni de buen trato para con sus amigos y aliados, una anti-diplomacia que ya vimos en su jefe del Pentágono, Pete Hegseth, un matón de mala muerte, quien gusta disparar su colt-47 en los duelos que él cree son del western estadounidense.
Ha sido en la Cumbre sobre Seguridad en Munich, cuando Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania, ha dicho directamente al representante de los Estados Unidos que sólo se sentará a dialogar con Putin, en el tanto estén a la misma mesa de negociaciones los delegados ucranianos, los de la OTAN y los de la Unión Europea (UE), haciendo ver que este tema compete intrínsecamente a Ucrania y extrínsecamente a los demás europeos. Otra situación diferente, no podrá contar con la anuencia, el beneplácito y la actitud pacifista de Ucrania. Ha hecho saber palabras más, palabras menos.
No obstante, en la concepción de Donald Trump –y que ha llenado de alegría a los rusos, pues les beneficiaría casi en el 100 por ciento si se obtuviera el alto al fuego-, ha sido bueno para sus intenciones, renunciar a muchos intereses, a espaldas de Ucrania. Ha significado algo así como un videojuego que sólo gusta jugar a Vladímir Putin y los demás tienen que seguirle la corriente o en otros términos, cuando los grandes países respetan sus respectivas zonas de influencia y el resto asiste impotente y puede ver el desenlace del juego desde una tercera posición, sin actuar de manera alguna. Lo cierto, hasta ahora, es que Donald Trump está actuando de manera contraria como lo haría un versado y buen negociador y Rusia ha dejado claro que no está dispuesta a ceder, lo cual significa no canjear la región de Kursk en el interior ruso, con los territorios que se ha anexionado y que pertenecen a Ucrania que son las que componen el Donbass. Es cuando Trump ha dejado entrever que ni se ha planteado tocar tal asunto, ni siquiera se va a plantear que Ucrania recobre las fronteras reconocidas internacionalmente, antes de la invasión rusa.
Por otra parte, la seguridad que Trump podría brindar a Ucrania, una vez detenidos los disparos de uno y de otro, no es más que una solemne inseguridad con el impedimento de que los ucranianos ingresen a la OTAN y Putin vuelve a experimentar la misma sensación que tenía en el momento cuando sus soldados cruzaron la frontera ucraniana hace tres años atrás, cuando inició la invasión ilegítima e ilegal a este país vecino; es decir, en aquel instante, en el 2022, el tirano ruso sintió que “las fichas estaban bien colocadas en el tablero” y le beneficiarían. Luego, lo que él llamó “misión especial” se le convirtió en un pantano del que no ha podido salir ni resolver con aquello que él consideraba era el segundo ejército más poderoso del mundo y que los ucranianos han ido desnudando en sus profundas y vergonzosas falencias.
En otro aspecto, el periódico español El País, ha descrito así a Vladímir Putin: “Se define como un experto en relaciones humanas. Por deformación profesional, hace un perfil psicológico de todo el mundo: el miedo a los perros de Angela Merkel (que los soltaba en el salón de reuniones del Kremlin, ante el terror de la ex canciller alemana); la procacidad (entiéndase desvergüenza, atrevimiento e insolencia, según diccionario de la RAE), de Silvio Berlusconi, el ex premier italiano; la religiosidad de George W. Bush; y en el caso de Donald Trump, su ego frágil es un caramelito para un agente de la KGB (quien) se adapta y enrosca como una serpiente a cada víctima. (…) El viejo Donald tiene más apetitos personales que transoceánicos y el veterano Putin ya ha empezado el cortejo al declarar recientemente que la guerra no hubiera sucedido si no le hubiesen robado a Trump las elecciones del 2020. Pura miel para la masculinidad en apuros del líder de los Estados Unidos.” Esas palabras ciento por ciento zalameras, que tan bien han sentado a Trump, contrastan con los silencios de Zelenski y con la negativa a seguirle el juego a ambos y posicionarse firme a favor de Ucrania, mientras aquellos quieren desmembrar (y culpabilizar de Dios sabe qué…), a la nación invadida. Lo cierto es que Putin sólo quiere negociar con los Estados Unidos, porque sabe perfectamente que Ucrania no cederá nunca a sus pretensiones y caprichos, cuales son: el no ingreso de los ucranianos a la OTAN, dejarle a los rusos el Donbass y por supuesto, Crimea. También podría pedir el desarme casi total de Ucrania, en vistas de otra posible invasión en un futuro no definido, pero siempre latente en las intenciones del tirano ruso.
Con ese “estira y encoge” es notoria la derrota negociadora de Washington que está entregando todo a los rusos y el ganador táctico o estratégico en la mesa de negociaciones, es el criminal sentado a su escritorio en el Kremlin, quien tiene mucho por qué responder a la comunidad internacional, incluyendo las miles de muertes en los dos bandos y que él es el causante único y directo de esos crímenes. ¿Pero qué dicen los gobiernos vecinos que observan el derrotero de las cosas? En el caso de Alemania, tanto su Canciller Olaf Scholz (quien sin duda será derrotado en las próximas elecciones por sus desaciertos verbales como por su pésima política interna y externa), su ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, y el titular de Defensa, Boris Pistorius, han aseverado que las “concesiones antes de las negociaciones formales que Trump ha hecho a Putin, son lamentables. (…) Habría sido mejor hablar en la mesa de negociación de una posible membresía para Ucrania o de posibles pérdidas de territorio”, así según Pistorius. Y para Annalena Baerbock: “Una paz duradera para ucrania, sólo puede lograrse con fuertes garantías de seguridad y desde una posición de fuerza. Como europeos, hemos insistido repetidamente durante meses en que la paz sólo puede lograrse juntos para todos: con Ucrania y con nosotros, los europeos.” Y para el canciller saliente Scholz: “La siguiente tarea es garantizar que no haya una paz dictada.”
Finalmente, el gobernante ucraniano Volodimir Zelenski, quiere acordar con los Estados Unidos un plan “para parar a Putin antes de entablar conversaciones con Rusia y no aceptaré negociaciones bilaterales de nuestros socios con Moscú y que afecten a Ucrania.” Y el hecho de que Donald Trump sostuviera una conversación telefónica con Putin y después con él por separado y para informarle sobre lo primero, “ha sido un gesto poco agradable.” Manifestó a la prensa en torno suyo.
Por el momento, todo ha quedado en un compás de espera y en los próximos días, quizás semanas, el camino se irá dilucidando y las posiciones de todas las partes quedarán establecidas de manera firme y con mayor claridad de cara al conflicto; pero se espera que Ucrania no ceda en nada si Trump insiste en dejarla fuera de la mesa de diálogo, lo mismo que a la OTAN y a la Unión Europea (UE); y Putin insistirá en conversar únicamente con los Estados Unidos, que prácticamente ya le entregó todo –sin forcejeo alguno-, a los invasores rusos. El dictador en el Kremlin también pedirá conservar los territorios que ha ocupado (el Donbass y Crimea), el primero de ellos no lo ha logrado reducir ni en mínima parte, pero la Duma, en Moscú, lo anexionó unilateral e ilegalmente. De hecho, la Constitución rusa, en una de sus recientes reformas por órdenes del tirano, prohíbe las cesiones del territorio ruso. De tal modo, Ucrania deberá marcharse de Kursk, en el interior de Rusia, sin dilación y a cambio de nada. También, Putin exigirá la neutralidad absoluta de Ucrania en el futuro; es decir, ni contra Rusia, ni con Rusia y tampoco dentro de la OTAN; una neutralidad que deberá ser reconocida por todos. Además, deberá reducir su ejército de manera considerable y drástica. Esto nos recuerda el Tratado de Versalles, en 1918, en contra de Alemania, después de la Segunda Guerra Mundial. Incluso, los franceses se quedaron con la Cuenca del Ruhr, en territorio alemán. Kiev teme, de llevarse a cabo esas pretensiones del criminal ruso, convertirse en algo parecido o semejante a Bielorrusia, un títere más del Kremlin. Exigirá también que lleguen a vigilar la frontera común rusa-ucraniana, tropas europeas, pero que no sean de la OTAN y el hecho de que los Estados Unidos no quieren garantizar la seguridad de Europa, eso tiene feliz, exultante, al dictador Putin. Y para finalizar, pedirá a Trump –después de llenarlo nuevamente de halagos para insuflar su enfermizo ego-, que se aparte del poder en Ucrania al judío Volodimir Zelenski, porque “es nazi”, una ridiculez tan grande como la Catedral de San Basilio, puesto que un judío difícilmente, sino imposible, podría ser nazi nunca. Y lo pedirá porque Zelenski es “una piedra en el camino de Putin” que no ha podido remover ni mover siquiera y es un desafío constante contra sus planes de expansionismo. Recordemos que Putin ve a Ucrania como parte del territorio ruso y es cuando ha dicho que “Ucrania es un país inexistente, que sólo en las fantasías de unos pocos puede estar.”
Por supuesto, y este es el punto capital después del freno a la guerra, Putin pedirá a Trump que levante las sanciones económicas que tienen contra la pared a Rusia; pero esta decisión compete casi exclusivamente a los europeos, quienes son los dueños de los Bancos donde está el dinero ruso. Aquí y en esto, Trump podría volverse en contra de Europa y exigirle esa devolución…
Reiteramos, los días y semanas que sobrevienen, serán de gran importancia en este juego y rejuego de los rusos y los estadounidenses. Por lo pronto, la posición de Ucrania es valiente y firme: o salimos bien de esta negociación o la guerra continuará. Porque una situación ha quedado diáfana, sumamente clara: Ucrania no le tiene miedo a los rusos y a su ejército de mentira. Lo demuestra en cada fecha cuando le mata a más de mil soldados y le deja sus blindados humeantes y herrumbrados a la vera de los caminos.
Los Documentos Secretos Hallados en los Norcoreanos Abatidos en Ucrania
KIEV, Ucrania-(Especial para The City Newspaper) En cada cuerpo sin vida que los soldados ucranianos recuperan de los campos de batalla y que acusan rasgos físicos orientales, se esconden varios secretos sobre sus identidades y otros detalles que no pasan por alto para conocer la verdadera naturaleza de los norcoreanos que combaten junto a los rusos en la invasión a esta nación europea que está pronto a cumplir los tres años.
Esos documentos en los bolsillos y en las carteras que los norcoreanos llevaban en el momento cuando fueron abatidos, han sido analizados meticulosamente por expertos ucranianos e, incluso, han hecho pruebas de ADN para recabar mayor información, que es vital para saber contra quiénes se está luchando y por qué han involucrado a esos enemigos en esta guerra inaudita que comenzó por ser llamada “misión especial” y que se convirtió en una auténtica carnicería en la que los rusos están llevando las mayores pérdidas humanas y de material.
Fuerzas de Operaciones Especiales de Ucrania
Este grupo militar difundió hace poco un cuaderno de notas hallado en poder de un soldado de Corea del Norte, cuyo nombre fue Jong Kyong Hong, muerto junto a dos de sus compañeros cerca del pueblo de Pogrebki, en el extremo suroeste de Kursk, la región rusa tomada por los ucranianos.
El documento de alto valor para Kiev, contiene tácticas de combate y detalles de la vida cotidiana de aquel hombre que le envió su fanático líder comunista, para morir lejos de su patria. De hecho y en este punto, la participación de los orientales en esta guerra sólo sirve para que sean víctimas de la “picadora de carne” contra ellos, que es el ejército ucraniano, ya que lucen desorientados (muchas veces disparan contra sus aliados, los rusos, de manera equivocada, para citar sólo un ejemplo). También pueden verse dibujos hechos con bolígrafo que enseñan instrucciones para defenderse de los drones que sobrevuelan sobre sus cabezas y, así mismo, mensajes del soldado a su madre o expresiones de lealtad, que muestran su fanatismo congénito, hacia su líder Kim Jong-un.
Moscú, por su lado, ha intentado siempre mantener en el máximo secreto todo lo que se refiera o relacione con sus colaboradores, los norcoreanos, y de acuerdo a un reporte de la guerra, cuando los rusos encuentran a un soldado de Corea muerto, suelen quemarle la cara para borrar todo rasgo que lo pueda identificar por parte de los ucranianos. Eso habla del salvajismo de este conflicto y de la alta criminalidad que se adentra en la necrofilia que practican los hombres enviados por Vladímir Putin. Así también, tienen la orden los norcoreanos de suicidarse antes de ser capturados, ya que podrían revelar muchos datos secretos en un eventual interrogatorio. “Debido a su mentalidad y adoctrinamiento, simplemente carecen del concepto de rendición,” ha explicado Oleksandr Kindratenko, portavoz de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Ucrania. Mientras que el veterano ucraniano, conocido con el seudónimo de Vitaliy, manifestó a la revista estadounidense Time, que “los norcoreanos no intentan buscar refugio, lo cual es como un sueño para nuestros morteros y ametralladoras”, porque encuentran demasiado fácil darles muerte durante las escaramuzas. Tampoco reciben apoyo de artillería, lo que muestra una grave falta de coordinación con las fuerzas rusas. Además, y este es otro detalle sombrío, si no mueren al instante, son rematados a balazos y en el suelo, por sus compañeros, para no ser capturados vivos. “Al igual que el grupo Wagner (los mercenarios a sueldo rusos), parece que los norcoreanos siguen una orden sencilla: avanzar o morir”, cita el entrevistado.
La vida vale tanto como la nada
Es evidente que ese es el valor que los instructores de Corea del Norte han sembrado en las mentes de sus soldados, que la vida no tiene ningún significado cuando se está en medio de una guerra; y peor aún, sólo tiene significado si se brinda en nombre del líder, el obeso Kim Jong-un.
Retornando al diario encontrado entre las pertenencias del soldado caído, muestra un diagrama en el que se puede ver al “cebo” que es otro compañero suyo, utilizado para atraer al dron que les pudiere atacar en un momento dado y es cuando debe permanecer inmóvil para que otros dos camaradas suyos, quienes están escondidos cerca, le apunten y derriben al aparato volador. Cita lo que está escrito allí que “el cebo deber mantener una distancia de 7 metros del dron. Los otros dos deben preparase para derribar el vehículo aéreo no tripulado, desde una distancia de 10 a 12 metros. Cuando el cebo se detenga, el dron se detendrá y podrá ser derribado.” Escribió abajo del dibujo. Indudablemente esta información es importantísima para los ucranianos que manipulan los drones, pues así saben ahora mismo sobre la táctica utilizada por el enemigo y específicamente sobre el “cebo.”
Otro detalle conocido de los norcoreanos en la guerra, indica que sólo usan armas pequeñas: ametralladoras, lanzagranadas y morteros. Justamente porque ese es el alcance de su tecnología, a pesar de que su “gran líder” presume cuando habla o en los desfiles militares, de que está a la vanguardia con su armamento. De hecho, todavía no utilizan drones que están reservados para los rusos en este conflicto, lo que muestra un desfase anti-modernista y han llegado a Ucrania a saber exactamente qué es un dron y para qué sirve y lo han comprobado con sus propias vidas, cuando han sido ultimados por los disparos desde ese aparato.
En otra página del cuaderno encontrado, se puede leer algo más personal: “Añoro mi patria después de haber dejado el cálido abrazo de mi querido padre y madre, aquí en tierra rusa. Celebro el cumpleaños de mi camarada más cercano, Song Ji Myong. Y no olvido a mi líder, a quien, incluso a coste de mi vida, cumpliré las órdenes del Comandante Supremo sin dudarlo y mostraré al mundo la valentía y el sacrificio de las fuerzas especiales de Kim Jong-un.” Es aquí propiamente donde los comentarios huelgan, debido a esta demostración inaudita de fanatismo y sometimiento al dictador. Incluso, Bang Jong-kwan, un ex general del ejército de Corea del Sur, en declaraciones a la prensa occidental, externó: “El contenido del diario es típico del soldado norcoreano con el cerebro lavado.”
En otra parte del mismo cuaderno, reproduce el discurso que Kim pronunció ante los comandantes del batallón en noviembre del año pasado, antes de partir hacia la guerra en Ucrania y que cada soldado tiene que memorizar mientras esté en combate y reitera su profundo fanatismo que le hace ser obediente a todo lo que supone ser el Estado comunista. En este sentido, dice que creció con el “abrazo benévolo del Partido de los Trabajadores y mi misión es proteger a Kim (…).” Algo inconcebible para una mente racional y libre de esa clase de adoctrinamiento.
Otro ejemplo diáfano sobre la naturaleza profunda de los norcoreanos, fue el concedido por Ryu Seong-hyeon, aquel soldado también llegado de Corea del Norte, que tuvo la suficiente inteligencia para desertar en el 2019 y que contó a la prensa de los Estados Unidos que “las cartas que expresan tu lealtad al régimen, son un intento de dejar un legado que te permite ser glorificado en caso de que mueras en batalla.” Es decir, en esa palabrería escrita en los diarios de los combatientes, lo que subyace es el deseo de que el líder y el partido comunista, tras su muerte, lo eleven a la categoría del héroe que todo norcoreano anhela llegar a ser.
Otros aspectos observados en el cuaderno, hacen ver que la caligrafía de los coreanos del norte es muy distinta a las del sur, incluso la ortografía es también diferente. Y de acuerdo a las experiencias de los ucranianos en el frente de batalla, los norcoreanos son blancos fáciles debido a sus técnicas obsoletas y a su inexperiencia; pero pueden cambiar a medida de que vayan aprendiendo lo que ven y les enseñan los rusos durante el fragor de la contienda. De hecho, John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, dijo en una oportunidad: “estos soldados norcoreanos parecen estar altamente adoctrinados, impulsando ataques incluso cuando está claro que esos ataques son inútiles.” La pregunta aquí es: ¿Representan alguna ayuda para sus aliados rusos o son, por el contrario, una carga para aquellos y una colaboración más peligrosa que beneficiosa?
Se ha descubierto también que estos soldados orientales están siendo usados a manera de detectores humanos de minas, según narró el teniente coronel “Leopard” del 33 batallón “Big Cats” de Ucrania, a la misma revista Times, precisamente “porque las vidas de estos soldados extranjeros valen poco para sus superiores rusos, que los envían a una muerte casi segura y donde nosotros los ucranianos utilizamos un vehículo de limpieza de minas, ellos sólo utilizan personas. Caminan en fila india, a tres o cuatro metros de distancia unos de otros. Si explota una mina, los médicos van detrás a recoger a los muertos y la multitud sigue avanzando. Así es como atraviesan los campos minados. Son cargas suicidas. Y los videos de las zonas de batalla muestran cómo los norcoreanos se mueven a través de un campo abierto cubierto de nieve, con ropas claramente visibles (cuando lo usual es el camuflaje blanco para confundirlos con la nieve), pero, ante todo, las tropas norcoreanas cuando luchan lejos de su casa, son una fuerza disciplinada, dedicada y valiente.” Aduce el oficial ucraniano a Time.
Algunos de los prisioneros de Corea del Norte han manifestado su deseo de quedarse en Ucrania; pero otros desean volver a su país, porque sus familiares no saben dónde están y si permanecen con vida.
Y una información confidencial brindada por el espionaje de Corea del Sur, aclara que se está preparando una nueva fuerza norcoreana para enviarla al oeste y Rusia podría ofrecer a la dictadura de Corea del Norte ciertos beneficios a cambio de más soldados, serían “beneficios recíprocos” por un nuevo despliegue de combatientes; por ejemplo, los rusos darían a cambio la modernización del armamento convencional que tiene Corea del Norte y de esa manera, la “trituradora de carne humana” que es el ejército de Ucrania, podrá seguir triturando a los hombrecillos de ojos rasgados que no han cambiado en nada la guerra a favor del Kremlin.
Rusia no Devolverá Territorios Usurpados a Ucrania. Asegura el Portavoz del Kremlin
MOSCÚ, Rusia-(Especial para The City Newspaper) Un comunicado despachado por el Kremlin, sede del gobierno ruso, así lo hace ver con claridad: “no devolveremos los territorios que hemos conquistado” en Ucrania. Y con esa premisa tienen que “jugar” los negociadores, cualesquiera que vayan a ser. Hasta ahora sólo se conocen dos: los Estados Unidos y Rusia, cuando han dejado afuera nada menos que al país invadido, Ucrania, y a la Unión Europea (UE) al completo. Una decisión inexplicable de parte de un individuo cuya naturaleza también es inexplicable, en el caso de Donald Trump. ¿Tendrá un “as” bajo la manga de su camisa en esta partida? Todo hace pensar que así es, pero con él nunca se sabe… nunca hay nada seguro ni fiable.
Lo que se ha visto hasta el día de hoy, ha sido un acercamiento peligroso y ruinoso de parte de la Casa Blanca al Kremlin y que en nada beneficia a Ucrania ni al resto de Europa Occidental y está muy claro el sometimiento absoluto y total de Trump a Vladímir Putin; es decir, un bisoño en los avatares de la política, como lo es Trump, con un buitre de la misma política, en el caso de Putin. Y, de acuerdo a los analistas más avezados, el segundo se comerá fácil al primero en las mesas de negociación.
Concretamente, la dictadura rusa ha rechazado hacer concesiones futuras en lo que respecta a los territorios que ha arrebatado a Ucrania y que, a pesar de que la Duma (parlamento) de Rusia, los ha declarado de su pertenencia, aunque en el teatro de guerra los rusos no han logrado apuntalarlos ni hacerlos suyos con todas las garantías. En palabras textuales, los rusos invasores han dicho que “los territorios ucranianos ocupados no son negociables” en ningún aspecto ni momento. Fue cuando Trump manifestó que no espera que el proceso de paz vaya a ser fácil y rápido, cuando muchísimas veces en campaña dijo que él iba a detener la guerra en menos de una semana. Fanfarronadas propias de un individuo mentalmente alienado, en el caso de Donald Trump.
La versión del gobierno ruso
El portavoz oficial del Kremlin, Dmitri Peskov, manifestó en días recién idos y en conferencia de prensa que, “los territorios que se convirtieron en entes de la Federación Rusa, lo que está escrito en la Constitución, son parte inalienable de nuestro país (con esas palabras reafirma el robo, la usurpación de tierras ajenas o las ucranianas). Eso es un hecho absolutamente indiscutible y no es negociable.” Más descarada y sinvergüenza no puede ser la dictadura que encabeza Putin y su séquito de usurpadores y con ello, tira por la borda el sueño inocente de Trump de que Rusia, en las próximas negociaciones pro-paz, tendrá que hacer concesiones. Concretamente, si piensa exigir que devuelvan los rusos el Donbass y la península de Crimea, está dentro de una realidad que no es la misma que viven los invasores y los causantes de esta criminal guerra… los enviados por Moscú a masacrar al pueblo ucranio. Poco tiempo después de sus anteriores declaraciones, Trump aseguró que Washington ayudará a Kiev a “recuperar tanto territorio como sea posible, aunque será complicado.” Y, conociendo a Putin, no sólo será complicado, sino imposible.
La primera ronda de conversaciones entre Rusia y los Estados Unidos, con la ausencia de la UE y Ucrania, se efectuó en Riad, Capital de Arabia Saudita; y la segunda en Estambul, Turquía. Con base en ello, el vocero Peskov indicó que lo importante de Trump radica en que “está dispuesto a escuchar. Es muy importante y lo diferencia radicalmente de la anterior administración (de Biden), en Washington. Nadie espera que las decisiones vayan a ser fáciles y rápidas, ya que el problema que tenemos entre manos es demasiado complejo y enrevesado (causado por los rusos, desde luego). Pero si se mantiene la actual voluntad política de los dos países, la disposición a escucharse mutuamente, creo que podemos llevar a buen puerto este proceso de trabajo.” Esa fue la retórica de Peskov que sugiere falsedad, de acuerdo a lo que ha sido desde siempre la política exterior de Rusia desde la Era de la Unión Soviética.
Después de estos dos encuentros con los enviados de ambos gobiernos, Marco Rubio, Secretario de Estado norteamericano, y Serguei Lavrov, del lado ruso, acordaron avanzar hacia la normalización de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Rusia y trabajar en un plan para poner fin a la guerra en Ucrania “lo antes posible”, dijeron. Acordaron poner las bases para la cooperación futura en asuntos de interés geopolítico mutuo”, según un comunicado redactado y emitido por Tammy Bruce, portavoz de Estado de USA. Marco Rubio manifestó que está convencido de que Rusia se comprometerá en un proceso serio para acabar con la guerra en Ucrania y añadió: “Las conversaciones han terminado. No ha ido mal. Tuvimos una conversación muy seria sobre todos los asuntos que queríamos abordar.”
Las primeras negociaciones en Arabia se prologaron a lo largo de cuatro horas y media; y por la parte rusa, su delegación estuvo integrada por Ushakov, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, y el director del Fondo de Inversiones Directas, Kiril Dmitriev; mientras que los Estados Unidos enviaron a Marco Rubio, el asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, y el enviado especial estadounidense para Oriente Próximo, Steve Witkoff. Casi de inmediato, se escuchó la voz, desde Kiev, Capital de Ucrania, del presidente Volodimir Zelenski, quien dijo que no aceptará ningún acuerdo sobre su país, mientras su gobierno esté al margen y a espaldas de sus aliados europeos. Una afirmación que descolocó y enfureció a Trump, a quien después vimos gritándole al ucraniano en su reunión en la Casa Blanca recientemente.
La postura rusa sigue siendo tajante: “Ucrania tiene derecho a ingresar en la Unión Europea, pero nunca a la OTAN.” ¿Y la autodeterminación de los ucranianos dónde queda? Pues Rusia no gobierna a Ucrania, no tiene derecho a la injerencia en este país ni mucho menos y tampoco está en condiciones de dictar la política exterior de Ucrania. En todo caso, Vladímir Putin, el causante de esta guerra, aseguró que estaría de acuerdo en conversar con Zelenski, el mandatario ucraniano: “el propio Putin ha dicho en varias ocasiones que en caso de necesidad, mantendrá negociaciones con Zelenski.” Dijo un portavoz del gobierno ruso. ¿Será que la pérdida de soldados y material bélico se ha tornado insostenible para los rusos, pues “la inyección” de combatientes norcoreanos no ha hecho otra cosa que aumentar esas pérdidas humanas y complicar el teatro de guerra para Rusia?
Otra de las posturas rusas que ha dejado conocer el Kremlin, se refiere al despliegue de tropas de la OTAN en Ucrania, para garantizar la paz; lo cual quiere decir que se oponen tajantemente a que ello suceda. Fue cuando Lavrov afirmó que su país se opone a la llegada de tropas de la OTAN y de la UE, aunque lleguen con otra bandera. Mientras tanto, Zelenski ha insistido en que las conversaciones tienen que ser justas y deberán incluir a la Unión Europea (UE), el Reino Unido y Turquía: “(…) deben participar en las conversaciones y en la elaboración de las garantías de seguridad necesarias, junto con Estados Unidos, que afectan al destino de nuestra parte del mundo.” Subrayó el mandatario ucraniano durante una reciente visita suya a la Capital turca.
Trump se pliega completamente a Putin
Sin darse cuenta, Donald Trump se ha convertido en el portavoz de Putin y repite incansablemente los argumentos del ruso y que van en detrimento de Ucrania; por ejemplo, manifestó que si el presidente ucraniano no actúa rápido, Ucrania podría desaparecer (ser absorbida por Rusia). En este punto fue cuando Zelenski dijo que Trump vive “en una burbuja de desinformación rusa.”
También, el estadounidense llamó “dictador sin elecciones” al ucraniano y añadió que él está negociando con éxito el final de la guerra entre Ucrania y Rusia. Así texto aparecido en su red Truth Social. Ciertamente el mandato de Volodimir Zelenski era de cinco años y expiró en el 2024, pero la ley de su país no exige que se celebren comicios en tiempo de guerra, pero, evidentemente, Trump ignora ese detalle, como ignora muchísimos datos que suceden a su alrededor.
Otra palabrería dejada ir por Trump indica: “He oído que en Ucrania están molestos por no tener un asiento en las negociaciones. Bueno, tuvieron un asiento durante tres años y mucho antes (…). Nunca debieron haberlo empezado (el conflicto con Rusia). Pudieron haber llegado a un acuerdo. Estoy decepcionado por la postura ucraniana.” En otro tracto de su soliloquio, Trump aseguró que Zelenski sólo cuenta con el 4 por ciento de aprobación en su país, afirmación temeraria de parte del ignorante presidente de los Estados Unidos, que el ucraniano desmintió en el acto.
Ante tal panorámica dialéctica y verbal, el diario The New York Times salió a favor del presidente de Ucrania al publicar en uno de sus editoriales: “Las acusaciones contra Ucrania están totalmente fuera de lugar. Él (Zelenski) no la empezó (la guerra), y no ha tenido ninguna oportunidad de terminarla, excepto rindiéndose al invasor empapado en sangre: sean cuales sean las tácticas de negociación que Trump quiera utilizar, no debería faltar a la verdad. Ucrania es la víctima y nuestro aliado (de USA).” Y la CNN, la influyente cadena de noticias de los Estados Unidos, aseveró sobre el mandatario republicano: “Trump repite como un loro lo que dice Putin y culpa falsamente a Ucrania de iniciar la guerra.”
Y con ese escenario, Volodimir Zelenski arribó a Washington para reunirse con Trump y su vicepresidente JD Vance, quienes le tenían preparada una celada, una trampa, delante de los medios de prensa que usualmente cubren las noticias de la Casa Blanca. Alzaron sus voces, amenazaron al ucraniano, quien, en todo momento, se comportó digna y educadamente y escuchó los improperios tanto del desajustado Trump como de su servil vicepresidente JD Vance. Al final, fue “invitado” a abandonar la sede del gobierno estadounidense y el país mismo. Entre las injurias proferidas por el mandatario norteamericano, le dijo al ucraniano que no estaba en posición de exigir nada, que podría abandonarlo en su guerra contra Rusia, que, en la versión de Trump, fue provocada por Ucrania y nunca por la invasión rusa; que era irrespetuoso, malagradecido con la ayuda económica y militar que los Estados Unidos le han dado y que está jugando con la Tercera Guerra Mundial. Es posible que esa “escenografía” que el estadounidense montó en la Oficina Oval, además de humillar al visitante, fue para ponerlo en una posición de culpabilidad con respeto a Rusia y sacarlo de las negociaciones. Así mismo, le contestó, una por una, todas las afirmaciones hechas por Zelenski, quien ha reclamado estar presente en la mesa de negociaciones, igual que la Unión Europea (UE), entre otros argumentos que han indispuesto y colocado a Trump en su habitual ignorancia de lo que ocurre alrededor suyo.
Una vez que el ucraniano abandonó los Estados Unidos, los líderes europeos le enviaron gran cantidad de mensajes tras el choque con Trump. Por ejemplo, el premier inglés, Keir Starmer, dijo que mantiene su apoyo inquebrantable a Ucrania y “estoy haciendo todo lo posible para encontrar un camino hacia una paz duradera, basada en la soberanía y seguridad de Ucrania.” Emmanuel Macron escribió en X: “Hay un agresor: Rusia. Hay una víctima: Ucrania. Tuvimos razón al ayudar a Ucrania y sancionar a Rusia hace tres años y al seguir haciéndolo. Cuando digo ‘nosotros,’ me refiero a los estadounidenses, los europeos, los canadienses, los japoneses y muchos otros. Gracias a todos los que han colaborado y siguen colaborando. Y respeto a quienes han luchado desde el principio, porque luchan por su dignidad, su independencia, sus hijos y la seguridad de Europa.”
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von de Leyen, dijo a Zelenski: “Su dignidad honra la valentía del pueblo ucraniano. Sé fuerte, sé valiente, no tengas miedo. Nunca estarás solo, querido presidente Zelenski. Seguiremos trabajando con ustedes por una paz justa y duradera.” Y la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, escribió en X: “¡Ucrania es Europa! Estamos al lado de Ucrania. Aumentaremos nuestro apoyo a Ucrania para que pueda seguir luchando contra el agresor. Hoy ha quedado claro que el mundo libre necesita un nuevo líder (en alusión a Donald Trump). Depende de nosotros, los europeos, aceptar este reto.”
Las demás muestras de solidaridad llegaron al mandatario ucraniano de parte de los líderes de España, Alemania, Canadá, Suecia, Noruega y Polonia; mientras los rusos, desde el Kremlin, exclamaron con tono violento y vulgar: “¡Fue un milagro que Trump y Vance no le dieron un puñetazo al ucraniano.” Así según Maria Zajárova, portavoz de Exteriores de Rusia.
Tal es la situación. Un trance que ha empeorado con Trump en la Casa Blanca y podría ponerse más “cuesta arriba”, pues estamos tratando con un energúmeno ignorante y agresivo, que no sabe absolutamente nada de política y mucho menos de diplomacia y de favorecer a los débiles.