
El Acuerdo Trump/Putin no Garantiza la Paz y Aporta Solamente una Leve Esperanza
WASHINGTON, USA; y MOSCÚ, Rusia-(Especial para The City Newspaper) Cuando se escribe cualquier crónica referida al conflicto entre Rusia y Ucrania, los periodistas encargados de la elaboración de dicho material, siempre recuerdan las palabras (irresponsables por demás) de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, quien dijo, muy seguro de sí mismo como suele presentarse en cualquier lugar, que iba a pacificar esa guerra en menos de una semana. Y desde que asumió el poder, solo ha dado bandazos o mejor dicho “palos de ciego”, sin atinar en nada, aplicando tácticas que sólo han servido para enojar más a los posibles actores, el ucraniano Volodimir Zelenski, a quien, además de llamarlo “dictador”, desconociendo la Constitución de Ucrania que no permite realizar elecciones presidenciales en tiempos de guerra, le gritó en la Casa Blanca, delante de los periodistas allí citados y del monigote que suele ser J.D. Vance, su vicepresidente.
Y en el caso de Vladímir Putin, el causante único de esta guerra al invadir a Ucrania, sólo ha hecho que este ruso, curtido en el desenfado de engatusar a la gente y hacerle sentir cosas que no son reales, se burle de él una y varias veces más. Todo ello ha degenerado en que, lo que Trump aseguraba iba a tardar una simple semana para solucionarse, ahora ya no se sabe por cuál camino va, ni hacia dónde hay que mirar para tratar de detener esta guerra.
En lo que respecta al ruso, cuando deja de hablar con Trump, lo mismo que sus enviados a las Cumbres realizadas en Arabia y Turquía, bombardea pocos minutos después, ciudades y plantas eléctricas ucranianas en un claro mensaje a Trump de que no le hace caso, no le obedece, ni le toma en serio. Si esos bombardeos de Putin se tradujeran en palabras, dirían más o menos esto: “Aquí tienes una prueba, con estos misiles y drones con los que ataco ahora Ucrania, de que lo que me dices acerca de la paz, para mí no vale absolutamente nada. No estás en mi nivel para exigirme ni ordenarme nada y la guerra la detengo yo cuando quiero y la continúo ahora mismo. Te guste o nó.” Pero Donald Trump, muy limitado en su capacidad interpretativa y de inteligencia general, no ha decodificado lo anterior y sigue creyéndose el negociador más convincente del mundo y que todo lo puede lograr, aunque las evidencias muestren lo contrario.
La anunciada llamada telefónica
La oficina de prensa de la Casa Blanca anunció con verdadero estruendo que se iba a producir una llamada de esta sede presidencial estadounidense, al Kremlin en Moscú; es decir, entre los dos líderes de las dos supuestas superpotencias mundiales, aunque en el caso de los Estados Unidos realmente lo es; pero Rusia no puede presumir de ser una potencia militar, después de lo demostrado en la guerra contra la débil Ucrania, y mucho menos es potencia económica, cuando depende de las ventas de sus productos al lejano oriente, impedida por las sanciones decretadas en su contra por Occidente.
Durante toda una semana se estuvo anunciando la famosa llamada en la que Trump iba a convencer a Putin de acallar sus armas en las llanuras ucranianas; pero después vino el fiasco, el fraude, cuando el estadounidense colgó su teléfono y muy posiblemente el ruso se desternillaba de la risa, burlándose del bisoño Trump en estas cosas de la geopolítica y la diplomacia de alto nivel. Porque es claro que Putin, además de jugar “al gato y al ratón” con el mandatario estadounidense, se burla de él, aunque tiene la sutileza de no hacerlo en su propia cara.
En todo caso, la llamada telefónica de país a país, fracasó estrepitosamente como preveían los versados en política internacional y en aquellos conocedores de la naturaleza de uno y del otro, pues Putin es el que decide sobre el destino suyo personal y de Rusia y un palafrenero como Trump, no es quien para marcarle el camino al invasor de Ucrania. Y en este punto en particular, Putin tiene muy claro cuándo termina la guerra invasora a este país vecino, porque, en su opinión, Ucrania y su pueblo tienen que regresar a ser satélite de Rusia. De hecho, el genocida ruso ha dicho claramente que “Ucrania no existe, es sólo una fantasía creada en los últimos años.” Y con base en ello, le ha arrebatado la península de Crimea sin que el mundo libre hiciese algo en concreto por recuperarla; y ahora pretende arrebatarle también el Donbass, territorio ucraniano que la Duma (parlamento ruso) y títere de Putin, oficializó su anexión. Algo arbitrario y violatorio del derecho internacional, a todas luces. Entonces, en resumidas cuentas, el plan de Putin es apoderarse de Ucrania nuevamente y hacerla retornar a la órbita rusa, como ha hecho con Chechenia, un país que tiene devastado, en ruinas materiales, económicas y humanas; y ha convertido a Bielorrusia en un “siervo obediente” a Moscú, con un títere en el poder, en el caso de Alexandr Lukashenko, quien acata todas las órdenes de Putin con una presteza impresionante por su servilismo y nula moral.
Volviendo al tema de la conversación Trump/Putin de los últimos días, el estadounidense tuvo que conformarse con esto: “habrá alto al fuego con Ucrania, pero únicamente en materia energética y sólo por 30 días.” Es decir, el ruso se comprometió, haciendo creer que su palabra es firme y tiene validez, en no atacar a las plantas de energía eléctrica de Ucrania. Pero, por lo demás, atacará todo lo que se le presente en su camino. De hecho, ha estado atacando en las últimas fechas, en efecto, todo lo que ha querido, incluyendo a las mismas centrales eléctricas ucranianas, faltando deliberadamente a su poca palabra y demostrando el deshonor que le caracteriza. Mientras tanto, Trump calla al respecto y se enfoca en otros asuntos, como acabar con la agencia noticiosa La Voz de América, un emblema del periodismo estadounidense; y terminar también con Radio Martí, fundada por el gobierno de Ronald Reagan, en un intento por devolverle a los cubanos en la isla, su libertad.
La Casa Blanca interpretó a su manera la charla telefónica y difundió un comunicado posterior al término de la conversación entre Trump y Putin, en el que señaló que “se comenzarán conversaciones técnicas de cara a la implementación de un alto al fuego marítimo en el Mar Negro, (luego sobrevendrá) un alto al fuego total y (después) una paz permanente. Esas negociaciones empezarán ‘de inmediato.’” Aseguró Washington.
Y el texto redactado por la oficina de prensa de Trump añadió: “Ambos líderes coincidieron en que este conflicto debe concluir con una paz duradera. También destacaron la necesidad de mejorar las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Rusia. El dinero y la sangre que Ucrania y Rusia han gastado en esta guerra, se invertirían mejor en las necesidades de sus pueblos.” Dicha plática telefónica se extendió a lo largo de 90 minutos, según informó la misma oficina. Aunque, en la realidad, Putin arreció sus ataques a Ucrania y no ha dejado de hacerlo desde entonces. Nada ha cambiado desde que Trump asumió el poder en los Estados Unidos y lo que ha prevalecido ha sido “muchas cáscaras y pocas nueces”, para describirlo coloquialmente y esa es la triste realidad. Recordemos que la intención clara de Putin, dicha a los cuatro vientos, es la de hacer regresar a Ucrania, en su totalidad, a la órbita de Rusia. Lo intentó desde un principio cuando atacó Kiev, pero la valentía y la defensa eficaz de su territorio, hizo que los ucranianos repelieran a los rusos y les hicieran, con el paso de los meses, perder miles de soldados (sus pésimos combatientes), y enorme cantidad de material bélico que ha quedado herrumbrado y destruido a la vera de los caminos a lo largo y ancho de Ucrania. Rusia es la que está perdiendo esta guerra y de manera humillante, alarmante y no exenta del ridículo de lo que se consideraba el segundo ejército más poderoso del orbe y ya hemos visto que no era así.
“El método Trump” para lograr la paz
El sustantivo “método” que utilizamos en este reportaje es para llamarlo de algún modo; pero está muy lejos, en la realidad, de ser “un método” lo que practica Trump en este caso, para pacificar la guerra en Europa. Repasemos un poco lo que ha sido ese “método trumpiano”: en primera instancia quiso negociar la paz en Ucrania solamente con Rusia, dejando por fuera a Zelenski, presidente ucraniano, y con él a todo el pueblo invadido, que ha puesto sus muertos y sus ciudades destruidas; así mismo, intentó dejar de lado a la Unión Europea (UE), mientras amenazaba a Europa con dejarla sola al abandonar la OTAN; después, el hijo mayor de Trump, quien sabe tanto de política como un asno de física cuántica, amenazó a Ucrania por una red social de que se le acababa el tiempo en el que recibiría más dinero de los Estados Unidos. Aquí es oportuno recordar que la familia Trump, al completo, si no habla o piensa en términos de dólares, simplemente prefiere quedarse en silencio, sin argumentación alguna, pues duerme, sueña, despierta, camina, se mueve, piensa y habla, sólo en función del dinero. En ello fundamentan sus componentes su existencias y lo demás, no tiene valor para ellos: el honor, la valentía, los sentimientos, la sabiduría, la bondad y otros rasgos que dignifican al ser humano, para los Trump es materia y razón inerte, “tiempo perdido.”
Retornando al “método” de Trump, insultó a Zelenski al llamarlo “dictador” porque no permite elecciones libres en Ucrania, sin saber ni informarse que la Constitución ucraniana permite que el presidente, en épocas de guerra, continúe en el gobierno hasta que el conflicto finalice y luego se efectuarán comicios libres en todo el país. El paso siguiente que dio Trump fue invitar al mandatario ucraniano a la Casa Blanca, donde le tenía preparado un momento horrendo delante de dignatarios de ambos gobiernos y de la prensa: allí vociferó a Zelenski, le amenazó nuevamente con quitarle la ayuda técnica, financiera y militar a su ejército y no brindarle la seguridad que el gobierno de los Estados Unidos le venía facilitando desde que Rusia invadió a esa nación. El ucraniano tuvo que tragarse los insultos de Trump, secundado por un verdadero fantoche, en el caso de su vicepresidente Vance, quien no es nada más que un mamarracho que mueve su cabeza afirmativamente a todo lo que dice su jefe, Donald Trump. Vance llamó “malagradecido” a Zelenski, porque no dice “gracias” a los millones de dólares que USA le ha dado en todo este camino de la guerra contra los rusos. Con esa pésima “obra teatral” que se montaron Trump y su vicepresidente contra el visitante, hicieron caer en depresión a toda la población de Ucrania que comenzó a pensar, por vez primera, en la derrota. De hecho, las tropas de Ucrania comenzaron a retirarse, al día siguiente, de sus posiciones en territorio ruso, propiamente de Kursk.
Después de esa amarga experiencia de Zelenski en Washington, ciudad y país que le hicieron abandonar de inmediato después de la gritería en su contra, Donald Trump siguió diciendo incoherencias, estupideces propias de su naturaleza torcida, como que Rusia iba a aplastar a Europa Occidental, que Ucrania iba a pasar a ser pertenencia de los rusos otra vez y que, en una eventual pacificación, Ucrania debería estar consciente de que va a perder territorio, en una clara postura como le gusta escuchar a Putin. Zelenski se ha mantenido firme al decir que la Unión Europea y él mismo, tienen que estar presentes en todo diálogo pro-paz, que no están dispuestos a ceder ni un palmo de sus tierras a favor de los invasores rusos y que la paz tiene que ser segura y duradera, en la que Rusia tiene que comprometerse a respetar todos los acuerdos que pudieren ser firmados.
Y para finalizar con esto del “método” Trump, al ver que Putin no decía nada en pos de la pacificación, el estadounidense le devolvió a Ucrania la ayuda económica y militar que le acababa de erradicar pocos días antes, prueba de la inestabilidad, la inseguridad, el desconocimiento en estas lides y la nula preparación político/diplomática de la cual carece Donald Trump, un simple corredor de bienes raíces y un productor de un programa de televisión y nada más. Fuera de eso, Trump es nadie.
Y al notar que su “método” fallaba con Putin, Trump sólo atinó a decirle al ruso indirectamente: “me decepciona el silencio de mi amigo en Moscú.” Posiblemente, Putin tuvo otro estallido de carcajadas, burlándose del payaso que ahora vive en la Casa Blanca.
Finalmente, un analista de los Estados Unidos resumió lo que ha sido toda esta pérdida de tiempo con Rusia: “No es lo que quiere Kiev, no es el cese de hostilidades total durante un primer mes que proponía Estados Unidos y que exigió con insultos, amenazas y represalias a Zelenski, pero es lo máximo que Trump ha logrado arrancarle a Moscú, que no sólo protege así también sus propias instalaciones (eléctricas) de los drones enemigos, sino que condiciona la paz a que Ucrania no pueda aprovechar el tiempo sin ataques ni para recibir armas ni asistencia de inteligencia.”
Recordemos también que Putin rechazó una tregua total con Ucrania, porque tuvo miedo de que los ucranianos utilizaran ese impasse en la guerra para reabastecerse y una Ucrania más o menos fuerte… sería el final del pésimo y vergonzante ejército moscovita. Así de claro lo tiene el genocida ruso y así de claro realmente es.
Vladímir Putin Rechaza la Tregua de 30 Días con Ucrania. La Guerra Continúa
MOSCÚ, Rusia; WASHINGTON, USA; y KIEV, Ucrania-(Especial para The City Newspaper) Atrás han quedado las palabras nada serias y sin ningún fundamento, expresadas por el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien argumentó durante la campaña política que le llevó nuevamente al poder, que iba a pacificar la guerra entre Rusia y Ucrania en menos de una semana. Es evidente que Trump, a pesar de su avanzada edad, no ha logrado conocer el alma ni el pensamiento de los seres humanos y creyó, en consecuencia, que Vladímir Putin, además de ser supuestamente su amigo, era fácilmente influenciable por él, quien siempre ha sido un hábil comprador y vendedor de propiedades, dentro de su trabajo como corredor de bienes raíces, y lo iba a hacer en ese tiempo ridículamente corto. Pero se equivocó en la amplitud del concepto y la pacificación de ese territorio invadido flagrantemente por los rusos enviados por Putin, está más lejos de lo que nunca imaginó el neoyorkino, quien, por otro lado, anda enredado en otros problemas que ha ido causando a nivel internacional, desde el mismo día cuando tomó posesión de su cargo en la Casa Blanca.
En días anteriores, propiamente la semana pasada, publicamos un reportaje realizado al ex asesor de seguridad de Trump durante su primer gobierno, John Bolton, uno de los reconocidos “halcones” dentro del Partido Republicano, quien, dicho sea de paso, tuvo que salir “por la puerta de atrás”, expulsado y humillado por su ex jefe Trump, y que en ese artículo publicado por este semanario The City, manifestó que Donald Trump no sigue nunca un plan preestablecido, sino que se mueve por instinto, por emociones espontáneas y es por ello que no escucha recomendaciones ni consejos de nadie y cambia de opinión y de proyectos de un día para otro. Es por eso que vimos la gritería que le propinó al presidente ucraniano, a quien llamó “dictador” días antes, y le quitó la ayuda económica, bélica y digital en su guerra de defensa en contra de los rusos invasores. Y a los pocos días, anunció que se la devolvía, como si nada hubiera pasado, después de que la decepción y la depresión se apropiaron de las almas de los ucranianos cuando se enteraron de la primera decisión del gobernante de los Estados Unidos. Y con ese “vaivén”, con ese cambio súbito de decisiones, el gobierno de Ucrania y los europeos occidentales tienen que lidiar día tras día, sujetos al temperamento variable de este individuo que ha regresado a la Casa Blanca.
El plan de paz no aceptado por Putin
En un principio, se reunió el Secretario de Estado de USA, Marco Rubio, con dignatarios del gobierno ruso, despreciando la presencia de los ucranianos, quienes son los principales afectados con el ataque militar de Rusia a su territorio; y después de ese encuentro bilateral, Rusia-USA, sobrevinieron los gritos de Trump y su vicepresidente Vance, a Volodímir Zelenski; y luego se dio una segunda reunión entre rusos y estadounidenses en Estambul, Turquía, sin ningún resultado concreto y mucho menos ningún compromiso de parte de los invasores enviados por el Kremlin.
Al darse cuenta de que el camino se le hacía “escarpado” a Trump en sus intenciones por lograr la paz, principalmente porque su supuesto “amigo” Putin observa sus esfuerzos con un dejo de burla y socarronamente, llamó a Zelenski, a quien había apartado deliberadamente de las negociaciones, para que se encontraran en la ciudad de Yeda, en Arabia Saudita. La intención de Trump era convencer al ucraniano de un alto al fuego en su guerra contra Rusia, pero no hubo nada que convencer porque el ucraniano siempre ha estado presto a firmar la paz, a lograr el entendimiento que todo gobernante centrado y cabal desea para su pueblo, cual es la pacificación de un conflicto de este talante.
La cadena de televisión árabe, Al Arabiya, retransmitió el encuentro en directo desde el salón de reuniones, lujoso por demás, como suele ser todo en territorio saudí. El ministro de Exteriores de Arabia, Faisal bin Farhan, presidió el encuentro entre ucranianos y estadounidenses, estos últimos presididos por Marco Rubio, y por Ucrania, Andrí Sibiga.
Antes de este diálogo, propiamente un día previo, Volodimir Zelenski, mandatario ucraniano, se reunió con el príncipe heredero del reino Saudí, Mohamed bin Salman, y el presidente de Ucrania propuso al árabe que interceda porque Moscú libere a prisioneros ucranianos tomados durante la guerra; y otro tanto haría Ucrania con los rusos capturados durante el fragor del conflicto. Indicó que los invasores rusos tienen presos civiles ucranianos, algo inconcebible desde todo punto de vista. Esta petición particular la hizo Zelenski como un paso para avanzar hacia unas negociaciones de paz, que pongan final a la guerra. Posteriormente, en su red social en X, el mismo Zelenski abogó por que los invasores rusos faciliten también el retorno a Ucrania de los niños y adolescentes que han sido llevados a la fuerza al territorio ruso, desde las áreas ocupadas por Moscú en Ucrania. Estos jóvenes han sido víctimas de secuestro y se desconoce la realidad actual de ellos y el destino que les espera en el caso de que Rusia decida no devolverlos; tampoco se sabe nada del objetivo de los rusos al secuestrarlos, con cuáles intenciones lo hicieron y esta es la razón por la cual la Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, Países Bajos, al ser el brazo jurídico de las Naciones Unidas, ordenó la captura de Vladímir Putin, una orden que pesa sobre el ruso y que podría ejecutarse en cualquier momento si se hallase de visita en algún país firmante del Estatuto de Roma, que le dio vida y legitimidad jurídica a la CPI.
Este viaje de Zelenski a tierras árabes fue reprogramado, ya que tenía previsto hacerlo a mediados del mes de febrero anterior; pero lo canceló cuando supo que el 18 del mismo mes, se celebraría la reunión entre rusos y estadounidenses y a la cual no fue invitado Zelenski y tampoco ningún representante del gobierno con sede en Kiev. Fue cuando el gobernante ucraniano no dejó de repetir un estribillo lógico y que no se puede evadir: “No se pueden tomar decisiones sobre cómo terminar la guerra en Ucrania… sin Ucrania (…). No fuimos invitados a esa reunión. (…) Fue una sorpresa para nosotros, como para muchos otros.” Es decir, Donald Trump, dentro de su confusión natural en su cabeza, en su retorcido razonamiento e improvisación que cambia día tras día, no pudo comprender que la paz de Ucrania, debe pasar inevitablemente por Ucrania, pues es el país y el pueblo afectado por la invasión criminal de los rusos. Es decir, “no se puede hacer pan sin utilizar la harina de trigo”, así de simplista es esa lógica. Y tampoco se puede obviar ni dejar de lado la posición decidida del gobierno de Kiev, que en boca de su presidente ha dejado escuchar varias veces: “Ucrania es el país más interesado en la paz. Como ya le dijimos al presidente Trump, Ucrania trabaja de manera exclusivamente constructiva para lograr una paz rápida y confiable y seguirá haciéndolo.”
Al final del encuentro en esta urbe de Arabia Saudita, la delegación ucraniana aceptó la propuesta formulada por los Estados Unidos para detener el fuego en los campos de batalla en Ucrania. Con ello, aunque parezca un juego de adolescentes de parte de Donald Trump y sus asesores, Washington anunció que le devolvía al ejército ucraniano la asistencia de seguridad y en lo financiero también. Aspectos que le había quitado escasamente una semana atrás, cuando, en medio de gritos salvajes, increpó Trump al visitante Zelenski, en la Oficina Oval. En acto seguido, un vocero de la Casa Blanca dijo que iba a trasladar el acuerdo hasta Moscú, para someterlo a consideración del dictador ruso, Vladímir Putin. Fundamentalmente, el pacto preveía una tregua en las hostilidades por espacio de 30 días, con la posibilidad de extenderla si ambos bandos enfrentados, lo estimaban conveniente.
En específico, el documento dice lo siguiente de manera textual: “Ucrania expresó su disposición para aceptar la propuesta estadounidense para iniciar un cese al fuego temporal inmediato de 30 días, el que podría ser extendido si hay mutuo acuerdo entre las partes, el cual ahora debe ser materia de aceptación e implementación por parte de la Federación Rusa.” Seguidamente, Marco Rubio dijo que enviaría la oferta a los rusos y que ahora “la bola está en el tejado del Kremlin y el mejor gesto de buena voluntad que puede ofrecer Moscú, cuyos dirigentes han declarado siempre estar a favor de la paz, pese a haber comenzado el conflicto, es decir sí al acuerdo. La reciprocidad rusa es la clave para alcanzar la paz.”
Así mismo, tanto ucranianos como estadounidenses acordaron finalizar “tan pronto como sea posible”, el acuerdo sobre “tierras raras” que ansía la administración Trump del suelo del país europeo, a manera de pago por toda la ayuda financiera que Washington le ha dado desde que se vio invadida por el ejército ruso. Antes de retirarse de Arabia y de la reunión, Zelenski manifestó a los medios de prensa: “Washington ahora entiende nuestros argumentos. La propuesta supone un cese de las hostilidades en todo el frente y no sólo en el aire y el mar, como había sugerido Ucrania inicialmente. Se trata de una propuesta positiva.”
A partir de ese momento, comenzó a correr el tiempo en la espera de la respuesta del Kremlin y fue negativa, tal y como la esperaban quienes conocen la mentalidad y el alma de Putin. Y The Washington Post, el laureado y famoso periódico estadounidense, reprodujo el documento que contiene las exigencias del Kremlin para firmar la paz con Ucrania... ¡Todas inaceptables desde todo ángulo en que se miren!
El Kremlin respondió a los gobiernos de Washington y de Ucrania, que no está de acuerdo con detener la guerra por espacio de 30 días. Lo ha hecho por medio de su negociador, Yuri Ushakov, quien aseveró que "Moscú no quiere una tregua provisional, sino un arreglo duradero, ya que eso únicamente serviría como respiro para el ejército ucraniano. Sino un arreglo pacífico duradero. Ese es nuestro objetivo. Un arreglo que tenga en cuenta los intereses legítimos de nuestro país. La tregua limita los esfuerzos por la paz." Así lo dio a conocer al canal de televisión Rossia 1. Por otro lado, el periódico estadounidense The Washington Post publicó un informe del FSB (Servicio Federal de Seguridad), acerca de las exigencias de Rusia: "son todas maximalistas y de muy difícil aceptación por Ucrania y sus aliados."
Y estas son las exigencias de Vladímir Putin: en resumen, los rusos exigen la renuncia de Ucrania a la OTAN, que reconozca a Crimea (anexionada en el 2024 por la fuerza), que pertenece a los rusos; lo mismo que las cuatro regiones completas que invadieron parcialmente en el 2022. Tampoco aceptan el despliegue de tropas europeas a manera de garantes de la paz en Ucrania e impone una zona de amortiguación fronteriza entre los dos países, además de una zona desmilitarizada en el sur que incluye Odesa. Y remata exigiendo el desmantelamiento del gobierno actual ucraniano. Y para colmo de males, exigió que la OTAN retire sus tropas y armamento desplegados en países de Europa del Este, que se unieron a la Alianza después de 1997 (Polonia, Rumanía y los Estados del Báltico). Exige también que los Estados Unidos y la OTAN se comprometan a no desplegar misiles de alcance intermedio ni sistemas ofensivos cerca de sus fronteras; además exige sin réplicas la neutralidad permanente de Ucrania y el desarme de su ejército.
Volodimir Zelenski, presidente ucraniano, ha respondido a tales incoherencias rusas: "Esto confirma una vez más que es Rusia la que busca continuar la guerra y tratará de retrasar al máximo el inicio de la paz. Esperamos que la presión de Estados Unidos sea suficiente para obligar a Rusia a poner fin a la guerra." Ahora, "el balón está en el tejado de la Casa Blanca", lanzado por los rusos y veremos cuál será la respuesta de Washington a tantas insensateces provenidas del Kremlin.
La respuesta casi inmediata de Donald Trump fue llana, simple y nada diplomática ni política, pues responde a su naturaleza al no ser ni diplomático ni político: “es decepcionante saber que los rusos han rechazado nuestro plan de paz.” Pero no propuso nada más al respecto, ni amenazó como es su costumbre y dejó a los medios de prensa esperando una respuesta quizás “más técnica” de su parte. Es por esa razón, por la decisión del dictador Putin, que la guerra continúa…
La presencia de los árabes en las negociaciones
¿Qué papel tienen los árabes en este conflicto ruso-ucraniano y por qué necesariamente tienen que ser los saudíes quienes intervengan en el tema de la guerra? De acuerdo a la versión de Ivan Us, del Instituto Nacional de Estudios Estratégicos de Ucrania, Arabia Saudita fue incluida en las conversaciones pro-paz por un motivo específico: “Esto tiene que ver con las negociaciones entre los Estados Unidos y Arabia Saudita y con las declaraciones de que Arabia podría invertir un billón de dólares en la economía estadounidense. Para lograrlo, Estados Unidos está elevando la importancia geopolítica de Arabia Saudita” y la mejor manera ha sido involucrar a los príncipes y jeques árabes en estas negociaciones europeas y tratar de detener la guerra.
En lo que se refiere al mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski, ha accedido viajar a tierras árabes como un gesto de buena voluntad y su disposición abierta y pro-positiva de establecer el diálogo constructivo entre las partes en conflicto. Sus mismos socios de Europa Occidental lo han alentado, le han pedido encarecidamente que se mantenga abierto a tales posibilidades de negociación, ha explicado el mismo Iván Us. “Esta reunión buscó confirmar que hay diálogo y también enviar una señal a los socios europeos de que no se quiere escalar el conflicto, sino desescalarlo.” Manifestó el analista. Y Oleksiy Haran, ucraniano de la Academia Petro Mohyla, de Kiev, explicó seguidamente que el encuentro fue de carácter técnico, pero crucial para comprender los próximos pasos de los Estados Unidos hacia Ucrania y añadió: “Este no será el último paso antes de la firma de ningún documento. Para Ucrania, lo más importante ahora, es entender qué quiere Trump de ella. Mientras que EE.UU exige concesiones a Ucrania, Rusia no ha hecho ninguna. Y, por el contrario, sigue bombardeando incesantemente las ciudades ucranianas y avanzando en el frente.”
En lo que atañe a las materias primas o “tierras raras” que tanto desea Trump, Krajew insistió en que difícilmente los Estados Unidos continuaría el diálogo sobre un posible tratado de paz, si no se llega a un acuerdo sobre este tema de los minerales que podría extraer del suelo ucranio. “Sin este acuerdo, no podremos avanzar. Aunque los estadounidenses no quieren incluir garantías de seguridad ni una dimensión política completa en él, asegurará que la administración de Trump esté dispuesta a seguir dialogando. Para Ucrania esto representa una oportunidad para mostrar su mejor cara y negociar mejores condiciones políticas.” Expresó el mismo analista.
En cuanto a las exigencias de los rusos sobre los territorios que ha atacado y que está muy lejos de conquistarlos en forma definitiva, en el Donbass y Crimea, los observadores no descartan que los Estados Unidos presionen a Ucrania para que haga concesiones territoriales, aunque se sabe, anticipadamente, que Kiev en modo alguno, no está dispuesto a deshacerse de esas tierras; y así lo explica Krajew: “Lo más probable es que las llamadas concesiones; es decir, la cuestión territorial, el reconocimiento de la anexión y otras cuestiones complejas, se excluyan de las negociaciones preliminares y sólo se aborden en un contacto directo con Moscú. Primero, debe encontrarse un punto en común lo más pequeño posible, de modo que ambas partes puedan aceptarlo.” Puntualiza.
Empero, ya conocemos cuál es el pensamiento de Vladímir Putin, quien cree que una tregua por 30 días sólo permitirá que el ejército ucraniano, al que él teme y respeta profundamente, podría reagruparse, descansar y delinear sus nuevas tácticas de ataque, que le perjudicarían a él y a su pésimo ejército; y este temor lo ha disfrazado con la retórica de que él quiere “una paz sostenida y duradera” en esta guerra, algo que ni el más obtuso se lo cree de ninguna manera.
Es así como el enfrentamiento continuará y aquella palabrería de Trump de que iba a detenerlo en una semana… fue sólo eso… el argumento de un personaje del espectáculo estadounidense, metido a político de la noche a la mañana y nada fiable dentro del panorama mundial.
Rusos Avanzan en Ucrania, Pero el Precio que Tienen que Pagar con Vidas Humanas, es Muy Alto
KIEV, Ucrania-(Especial para The City Newspaper) Ciertamente ha habido un retroceso en la eficiencia del ejército ucraniano, que luce cansado y desgastado, a pocos meses de cumplirse los tres años de guerra contra las tropas invasoras enviadas por Rusia. Incluso, en las últimas declaraciones del presidente de Ucrania, brindadas a las agencias de prensa internacionales, reconoce con toda franqueza que los avances rusos, efectivamente, se están produciendo y tiene fe en que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, finalice el conflicto “por medios diplomáticos” y lo más pronto posible.
Volodimir Zelenski, empero, es consciente de que “Putin no quiere la paz”, más aun si el plan que le ofrecerá Washington prevé la devolución del Donbás, territorio fronterizo entre los dos países en conflicto y que ahora está en poder de Moscú y su ejército. “Yo estoy dispuesto a sentarme para romper su aislamiento político (el de Vladímir Putin) y confío en alcanzar el final de la guerra el año que viene.” Manifestó el gobernante ucraniano en una entrevista hace pocos días, a periodistas extranjeros reunidos en rueda de prensa y añadió: “De nuestro lado, tenemos que hacer todo lo posible para que esta guerra termine el año que viene. Tenemos que acabar con ella por medios diplomáticos, pero Putin no quiere en absoluto la paz. Pero eso no significa que no quiera sentarse a la mesa de negociaciones con ninguno de los líderes. Para él se trata de romper el aislamiento político. Para él es beneficioso. Sentase, hablar, y no negociar. Con Donald Trump en la presidencia estadounidense, la guerra terminará más rápido (y) para el jefe del Kremlin es favorable negociar con algún tipo de condiciones de rendición de nuestra parte. (Pero) nadie se lo dará. Unas negociaciones con Moscú son posibles siempre y cuando Ucrania no esté sola con Rusia y Ucrania sea fuerte. ¿Qué tipo de negociaciones puede haber con un asesino? Si hablamos sólo con Putin, sólo con el asesino, y estamos en las condiciones que estamos ahora, no fortalecidos por algunos elementos importantes, es de entrada un estatus de perdedor para Ucrania. En una posición débil, no hay nada que hacer en estas negociaciones.” Puntualizó.
Reconoce derrotas
El mandatario de Ucrania giró su conversación hacia la realidad en el frente de combate y admitió que se están produciendo avances rusos en estos instantes: “En el Este, la situación es realmente difícil. Hay una lenta presión y avance de los rusos. Por varias razones: llenar nuestras brigadas con gente preparada, llenar y equipar las brigadas con armas, todos estos procesos fueron bastante lentos.” Explicó con muestras de absoluta franqueza. Sin embargo, a pesar de lo pesimista de su argumentación, los rusos ciertamente están en avance, en detrimento de las tropas ucranianas; pero el precio que han tenido que pagar ha sido altísimo, debido a las enormes bajas en hombres y equipos que les está costando.
Han tomado las localidades de Leninske y Makarivka, en el Donetsk que pertenece a Ucrania, de acuerdo a un comunicado emitido por el Ministerio de Defensa de Rusia; pero reportes occidentales, especialmente británicos, indican que el mes anterior, octubre, fue el peor para los rusos, porque, según Tony Radakin, jefe del Estado Mayor del Reino Unido, en entrevista con la BBC de Londres, las tropas enviadas por Putin pierden en promedio 1,500 hombres por día, entre muertos y heridos, “a cambio de pequeñas conquistas.” Aseguró. “Rusia está cerca de las 700,000 personas muertas o heridas (en la guerra de Ucrania). Es el enorme dolor y sufrimiento que esa nación está teniendo que soportar, debido a la ambición de Putin.” Añadió el jefe de las Fuerzas Armadas británicas. Hizo énfasis en que Rusia está destinando más del 40 por ciento de su gasto público para la Defensa y Seguridad, “lo que supone un desgaste enorme para ese país y, en el caso del Reino Unido, reafirmó que apoyará a Ucrania “mientras sea necesario (y) ese es el mensaje que el presidente (entiéndase dictador), Putin, tiene que asimilar y para tranquilidad del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.” Dijo el Almirante inglés.
En este sentido, hay que subrayar y recordar que Inglaterra ha sido uno de los mayores aliados de Ucrania en su lucha contra la invasión rusa y le ha dado a Kiev miles de millones de Libras Esterlinas y dólares, en ayuda militar; y el nuevo Primer Ministro inglés, Keir Starmer, reiteró, hace pocos días atrás, su apoyo férreo a Ucrania, aunque Donald Trump haya ganado las elecciones en los Estados Unidos y haya dicho en mil oportunidades que dejará de cooperar con Ucrania en la guerra que libra.
Por su parte, los rusos se parecen a los israelíes en el hecho de que nunca revelan la cantidad de muertos que les causan los ataques de los enemigos; tanto los gobernantes rusos como los israelíes, cada cual en su guerra propia, cuando cae un misil en Moscú o en una trinchera donde hay parapetados soldados rusos; o en barrios de Tel Aviv, Israel, sus Departamentos de Guerra no dicen a los periodistas cifras de los heridos ni muertos, salvo que mientan al respecto y den datos sumamente bajos. Es un secreto totalmente sellado y que se queda en las estadísticas internas de cada uno de estos dos países. Sin embargo, el espionaje británico tiene claridad en este tema y aduce que los rusos alcanzaron en octubre anterior, la mayor cifra de caídos en combate en tierras de Ucrania y a manos del ejército defensor ucraniano.
El hijo de Trump se burla en Ucrania
Donald Trump siempre se ha declarado en desacuerdo de darle armas y millones de dólares a Ucrania en esta guerra; y se sabe con certeza que le une a Putin una leal amistad desde antes de su primer gobierno en los Estados Unidos. Con base en esa realidad, el hijo del presidente electo, Donald Trump Jr., publicó en la red social Instagram, en la cuenta que pertenece a la republicana Sara Palin, un texto en el que se mofa del presidente ucraniano Zelenski, con este mensaje: “Te quedan 38 días para perder tu asignación,” en clara referencia al dinero que la Casa Blanca le ha dado, desde que comenzó la invasión rusa, y que ha sido destinado a la defensa del país. Kiev no contestó a esa provocación de un individuo que ha resultado ser más nefasto y delincuente que su padre y, junto a él, ha sido llevado a los tribunales de justicia estadounidenses por estafas clarísimas, llevadas a efecto en distintos momentos de su vida financiera. Aunque lo que sí es evidente es que dichas palabras, proferidas por ese “niño vive-bien”, no ayudan en nada a la moral del gobierno ni del ejército de Ucrania, mismo que ahora está sufriendo uno de los meses más sangrientos en su guerra contra Rusia. Esto porque los invasores se han empeñado en “pisar el acelerador” y avanzar metro a metro, por las zonas más defendidas del frente, plagadas de líneas de trincheras, drones espía, campos minados y sólidas fortificaciones. “El resultado –cita un cable noticioso-, es que las tropas de la Z, sin estrategia más allá del rodillo de carne de cañón que lanza a diario contra el frente de Ucrania, han batido todos los récords anteriores de bajas (muertos, heridos y desaparecidos).” Escribe el corresponsal.
En otras palabras, Rusia ha perdido ya el equivalente a cinco divisiones de infantería (de unos 14,000 militares cada una), en un esfuerzo que les ha llevado unos 35 kilómetros al norte y que amenaza las ruinas de Pokrovsk por el oeste y las de Toresk, por el Este. “Es probable que las fuerzas rusas hayan acumulado una gran cantidad de equipamiento en áreas prioritarias del frente, pero la disminución de las existencias de tanques y vehículos blindados de la Era soviética y las tasas actuales de producción de vehículos blindados (muy inferiores), harán que las pérdidas sean insostenibles en el largo plazo.” Explica la inteligencia británica en un informe recién emitido.
Las anteriores cifras que manejan los ingleses, son similares a las que tienen en sus manos los ucranianos en Kiev, la Capital de Ucrania; por su parte, Lloyd Austin, secretario de Defensa de los Estados Unidos, dice que las bajas aproximadas de los rusos son de 36,000 soldados al mes, con el agravante para el dictador Putin, porque, en el interior de Rusia, ya no consigue embaucar a más rusos para que se pongan los uniformes del ejército y vayan a dar sus vidas en la mal llamada “misión especial”, que no es otra cosa que una carnicería a cielo abierto, en la que la peor parte la están llevando los invasores. Hace meses, Putin conseguía reclutar a 30,000 voluntarios a cambio de pagarles grandes cantidades de rublos; pero, a pesar de que ha duplicado esas cantidades de dinero, los rusos “no muerden el anzuelo” que los llevaría a una muerte segura.
Para concluir, el Kremlin aseguró que el presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, gran amigo de Rusia y de Vladímir Putin, “ha dado señales positivas en cuando a la resolución del conflicto armado: (…) Trump, durante la campaña electoral, dijo que ve todo esto a través de acuerdos y que puede lograr un acuerdo que lleve a la paz.” Así según argumento de Dmitri Peskov, portavoz del gobierno ruso.
Sin duda, y en otro “flanco” del problema, lo que pretende Trump es la obtención del Premio Nobel de la Paz, en su maniática intención por alcanzar (y superar más tarde) a Barack Obama, quien es su némesis en la Unión Americana. Y si consigue detener la guerra, muy posiblemente la Academia del Nobel se lo otorgue y así alcanzaría la felicidad que siempre ha anhelado Mr. Trump.
La “Pax Romana” que Quiere Vladímir Putin para Ucrania. Desde Todo Ángulo… Inaceptable
MOSCÚ, NEW YORK y KIEV-(Especial para The City Newspaper) Una conversación telefónica entre Volodímir Zelenski, mandatario de Ucrania, y Donald Trump, quien podría ser el próximo presidente de los Estados Unidos, si no cambian “las tornas” y Joe Biden insiste en hacer el ridículo al continuar nominándose para ese mismo puesto, ha dado un leve matiz a la guerra entre rusos y ucranianos y puesto en alerta a los analistas de este conflicto.
Sabedor de que podría ser el presidente de los Estados Unidos en los próximos cuatro años, llamó vía telefónica a Volodímir Zelenski y le prometió que negociará con el dictador de Rusia, Vladímir Putin, para poner fin a la guerra; aunque lo que sí es seguro es que la ayuda a Ucrania en un eventual gobierno de Trump, decaerá, sino desaparecerá completamente y ello preocupa a los ucranianos que dependen mayoritariamente de la ayuda del Pentágono y de la Casa Blanca, para sostener y resistir los ataques del ejército invasor de Putin.
En su cuenta de Truth Media, su plataforma social, Donald Trump escribió que la llamada telefónica a larga distancia con Kiev, fue “muy buena” y que Zelenski lo felicitó por su reciente nominación como candidato republicano y le manifestó también su condena al intento de asesinato que sufrió Trump en un mitin, hace pocos días. Y estas fueron las palabras textuales dichas por Donald Trump acerca de su conversación con el ucraniano: “Aprecio que el presidente Zelenski se comunique conmigo, porque yo, como próximo presidente de los Estados Unidos (nótese su seguridad al afirmarlo), traeré paz al mundo y pondré fin a la guerra que ha costado tantas vidas y devastado a incontables familias inocentes. Ambas partes serán capaces de juntarse y negociar un pacto que termine con la violencia y allane un camino adelante, hacia la prosperidad.” Dijo Trump, dando la impresión de ser un Sumo Pontífice antes que el Trump que siempre hemos conocido.
Primeramente, el plan de paz de los asesores de Trump
Después del diálogo telefónico, el presidente de Ucrania escribió en su cuenta de X: “(Agradezco) el apoyo vital de ambos partidos (el Demócrata y el Republicano) y de ambas cámaras legislativas de los Estados Unidos, por la ayuda de ese país, destinada a mejorar nuestras capacidades para resistir el terrorismo ruso. Hemos acordado con el presidente Trump, tratar en una reunión personal, qué pasos pueden llevar a una paz justa y verdaderamente duradera.”
No obstante la buena disposición de uno y de otro, todos saben que Donald Trump no está dispuesto a ayudar a Ucrania con dinero y pertrechos de guerra, cuando llegue nuevamente a la Casa Blanca y el mensaje que está dando ahora, radica en que pondrá fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, lo mismo entre Israel y Hamás, en Palestina y exclamó: “¡Ninguna de las dos habría ocurrido si yo hubiese estado en la presidencia (de los Estados Unidos)!” Empero, hay que recordar que en los últimos meses de su administración, Trump y su enviado especial, Mike Pompeo, devolvieron Afganistán a los talibanes, causando el enorme problema que sufre esa nación centroasiática en estos momentos.
Siempre en el marco del conflicto ruso-ucraniano, el candidato republicano y muy posiblemente el ganador de las elecciones estadounidenses de noviembre venidero, tiene en su escritorio el plan de paz que dos de sus asesores de seguridad le han diseñado y que podrá implementar una vez sentado en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Uno de los puntos de dicho plan, contempla erradicar “de tajo”, la ayuda militar a los ucranianos si estos no inician las conversaciones para poner punto final a la guerra con Rusia. Los dos asesores que Trump nombró para este cometido, son antiguos miembros del Consejo de Seguridad Nacional, durante la primera administración del republicano: se trata del teniente general retirado, Keith Kellogg y Fred Fleitz, quienes proponen un alto al fuego e iniciar las conversaciones bilaterales, con base a las líneas de frente, establecidas en el momento. Fleitz incluso sostiene que Kiev no tendría que ceder territorio formalmente, pero considera que las fuerzas armadas de Ucrania no tendrán la capacidad de retomar todo el territorio ocupado por los rusos “a corto plazo.”
El mismo Fleitz indicó que Donald Trump leyó la propuesta de paz que le fue presentada y le dio una valoración positiva: “No digo que estuviera de acuerdo o que estuviera de acuerdo con cada palabra, pero nos complació recibir la respuesta que recibimos.” Por su parte, el candidato republicano aseguró que si llega a la Casa Blanca “seré capaz de terminar la guerra en Ucrania en 24 horas.” ¿Una fanfarronada más de Trump? Posiblemente.
Y en el caso de que los rusos no deseen entablar el diálogo pro-paz, Estados Unidos enviaría más armamento a Ucrania, aseguró Kellog. “Les decimos a los ucranianos: ‘tienen que sentarse a la mesa y si no se sientan a la mesa, el apoyo de los Estados Unidos se agotará.’ Y le dices a Putin: ‘Tiene que sentarse a la mesa y si tú no vienes a la mesa, entonces les daremos a los ucranianos todo lo que necesitan para matarte en el campo.’” El documento también contempla retrasar la entrada de Ucrania a la OTAN, “durante un período prolongado, a cambio de un acuerdo de paz integral y verificable con garantías de seguridad.”
Hasta el momento, Ucrania ha rechazado cualquier concesión territorial; o sea, regalarles los territorios a los invasores rusos que están en sus manos en estos instantes y “la paz sólo puede ser justa y sólo puede basarse en el derecho internacional.” Ha dicho Mijailo Podoliak, asesor presidencial del gobierno de Kiev; y esta nueva propuesta redactada por los asesores de Donald Trump, tampoco convence a los ucranianos. En la contraparte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha asegurado que Vladímir Putin, dictador de Rusia, está abierto a negociaciones, “pero teniendo en cuenta la situación real sobre el terreno.” Lo cual da a entender que los territorios del Donbás, en manos rusas, no serán entregados (devueltos, mejor dicho) en modo alguno a Ucrania y ello sería el escollo más significativo entre ambos gobiernos para el cese definitivo del fuego. Con justa razón, los ucranianos exigen que los rusos se retiren de todos los confines que pertenecen a Ucrania y dejen los límites como estaban antes de la invasión; incluso, pedirían que se les devuelva la Península de Crimea, arrebatada también por Moscú. Evidentemente, no será tan fácil como fanfarronea Donald Trump y posiblemente las negociaciones se extiendan a lo largo de los próximos cuatro años de su nueva administración en Washington.
Estas son las exigencias rusas…
En específico, esto es lo que exige Vladímir Putin desde el seno de su dictadura en el Kremlin:
1. Abandonar la aspiración de Kiev, sede del gobierno de Ucrania, de ser miembro de la OTAN, y adquirir un status neutral de Ucrania (inconcebible, pues sería coartar la libertad de movimiento y elección de un pueblo y un país libre y supeditarlo a las ordenanzas y caprichos de Rusia, una nación convincentemente enemiga de Ucrania).
2. Establecer el ruso como el segundo idioma Estatal y abolir todas las leyes que restringen este status. (Una exigencia tan demencial como la anterior, en principio porque se metería de lleno en las decisiones de un país y un pueblo libre, que tiene la potestad de elegir lo mejor e independientemente, para sus ciudadanos).
3. Reconocimiento de la Península de Crimea como territorio ruso. (Ucrania no está en disposición alguna de “regalar” un solo acre de su territorio y menos esta porción de importancia vital en lo marítimo y comercial para los ucranianos).
4. Reconocimiento de la independencia de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, dentro de los límites administrativos de las dos regiones, incluidos los territorios actualmente controlados por Ucrania. (Ibid-Idem anterior, nótese que el descaro de Putin no tiene límite y no admite siquiera meditar al respecto ni darle una respuesta distinta a una tajante negativa).
5. “Desnazificación”. Prohibición de las actividades de los partidos y organizaciones públicas ultranacionalistas nazis y neonazis. (El presidente actual de Ucrania, Zelenski, es judío y su naturaleza le impide, de plano, ser confeso del nazismo; y que el Kremlin le ordene a los ucranianos cuáles partidos deben existir y no existir en su vida política, es inaceptable, pues sería una clara interferencia en sus decisiones que como pueblo y gobierno solo competen a los ucranianos; tampoco hay nazismo en Ucrania como insiste en decir histriónicamente Putin para justificar su invasión).
6. Y la última exigencia para otorgar a Ucrania “la Pax romana” que el Kremlin quiere, exige la desmilitarización de Ucrania que implica el completo abandono de las armas que pueden representar una amenaza para Rusia. (Es decir, algo así como la fábula del asno amarrado con el tigre suelto, con Ucrania desprovista de defensa y a merced de cualquier invasión que se le ocurra a Putin y no pueda responder al fuego de ese invasor).
| Dentro de la obviedad, los seis puntos son inaceptables de manera radical y tajante. Ningún país que se precie de ser digno y soberano, aceptaría ni una coma, ni un solo guion dentro de esas puntuaciones, pues todas y cada una de esas exigencias, laceran la libertad y supedita a Ucrania a las imposiciones presentes y futuras que se le ocurra al tirano que habita en el Kremlin. Ciertamente esa no sería “la paz” que todos anhelan en Europa, sino un acto de humillación único en la historia de la humanidad, que ningún país en el pasado hubo aceptado jamás y tampoco le fue propuesto nunca. De hecho, nadie en Europa Occidental está de acuerdo en lo anterior y no aconsejan sus líderes aliados de Ucrania, sentarse siquiera para leer tal desparpajo. Es preferible la guerra con todas sus consecuencias y derramamiento de sangre, que vivir bajo “la bota moscovita”; ya que es un plan estalinista y producto de una mente enferma, como lo es la de Vladímir Putin. Un individuo enfermo, solo puede esparcir su enfermedad allí por donde vaya; en este caso su esquizofrenia le ha desbordado su cabeza.
Paralelo a lo anterior, en el resto de Europa han meditado profundamente sobre la amenaza que representa la Rusia actual en las garras de su dictador Vladímir Putin. Por ejemplo, en Alemania, políticos y militares advierten del peligro de un ataque ruso a mediano plazo a cualquiera de las naciones que conforman la Unión Europea (UE). Ante tal peligro, el ministro de Defensa alemán, el socialdemócrata Boris Pistorius, ha pedido más dinero para reforzar al ejército alemán, “relajado al máximo” después de la desintegración de la Unión Soviética y de la fusión de las dos Alemanias en un solo Estado. El canciller Olaf Scholz, en respuesta a su ministro, anunció “un fondo especial de €100 mil millones para las Fuerzas Armadas alemanas”; pero esa cantidad no es suficiente para Pistorius quien exige para el 2025, al menos €6,500 millones adicionales al presupuesto militar normal. Porque la verdad es esta: el ejército alemán de la actualidad, no podría defender a ningún país ahora mismo, si fuese atacado por un ejército como el de Rusia, a pesar de todas las falencias que ha demostrado en su guerra con Ucrania.
Para Frank Sauer, de la Universidad de la Bundeswehr, “a pesar de la inyección de €100 mil millones, las fuerzas militares siguen estando subfinanciadas y si no se inyecta más dinero, hacia el 2026 llegará un punto en el que la Bundeswehr (ejército alemán), solo podría mantenerse en funcionamiento con mucho esfuerzo.” Ha explicado.
Finalmente, los europeos occidentales y amigos de Ucrania, observan con preocupación un triunfo electoral de Donald Trump, más todavía cuando la situación en los Estados Unidos parece decantarse cada vez más a favor del republicano; y para Christoph Heusgen, jefe de la Conferencia de Seguridad de Munich, cree que “Vladímir Putin pretende restablecer una Gran Rusia dentro de las fronteras de la antigua Unión Soviética. Si Putin no pierde la guerra en Ucrania, debemos esperar que también ataque a Moldavia o a los países bálticos.” Ha resaltado.
Y nuevamente Frank Sauer vislumbra lo peor en el caso de que Trump regrese a la Casa Blanca después de noviembre, máxime cuando Joe Biden continúa con su actitud errática de seguir siendo el candidato demócrata: “Todavía no veo una amenaza inminente contra un Estado de la OTAN –ha dicho-, pero imaginemos que Trump gana la presidencia en Estados Unidos y sentencia, como ha hecho en campaña varias veces, que los países europeos que no hayan pagado su ‘cuenta’, no estarán protegidos por la OTAN. Mientras, Ucrania se derrumba hasta convertirse en un Estado ruinoso, debido a la falta de apoyo occidental: la guerra estaría prácticamente ganada para Rusia. Putin se acerca a los 80 años y desea completar el trabajo de su vida, crear una Gran Rusia, y decide atacar uno a más de los Estados bálticos y Estados Unidos (bajo Trump) dirá: ‘ese no es nuestro problema y de todos modos ustedes no pagan sus cuentas y nosotros estamos ocupados con China.’ Algo así podría ocurrir de acá a cinco años más.” Concluye.
Esa es la panorámica real que preocupa e incomoda a los europeos de hoy y con justa razón, mientras Donald Trump aparece incontenible en su carrera hacia la Casa Blanca, hechos que hacen pensar que la humanidad entrará en una nueva etapa a partir del triunfo electoral del republicano y no será un período para sentirse a gusto, relajados y contentos. Porque será todo lo contrario… según se decantan las cosas.