LA CIUDAD




WASHINGTON D.C. USA-(Especial para The City Newspaper) Allí donde vaya, sea en los propios Estados Unidos o en el extranjero; en las conferencias de prensa o en conversaciones “a dos”… allí, justamente, le preguntan (y preguntarán) por el dossier Epstein, en el que él, Donald Trump, el actual presidente de la Unión Americana, participó de lleno en las orgías, las fiestas privadas en las que era algo así como el invitado de honor. Y hay varias fotos en las que aparece Trump junto a su entrañable y gran amigo, el judío Jeffrey Epstein, quien amasó un enorme capital no se sabe cómo, cuándo ni dónde… Pero eran grandes amigos que lo compartían todo, pero sobre todo… a las jovencitas que a duras penas rozaban los 15 años de edad. Un delito de inmensas proporciones, según las leyes de la mayoría de los países alrededor del orbe.
Trump, como es lógico y era esperable en él, comenzó a decir que no eran ciertas esas afirmaciones que “lo ensuciaban en su reputación” (como si alguna vez hubiera tenido reputación limpia alguna); después se dedicó a quejarse ante los periodistas, quienes “siempre están preguntándome y tocando ese caso”; luego, dijo que las pruebas, las fotografías y textos eran “montajes” hechos por los demócratas con Inteligencia Artificial (AI), a todas luces una inocente tomadura de pelo a la opinión pública, al considerarnos a todos nosotros que seguimos sus erráticos pasos desde la Casa Blanca, poco o nada inteligentes. En otras palabras, con esa última afirmación Trump nos estaba insultando la inteligencia. Uno de los peores insultos que se pueden conferir a persona alguna.
Posteriormente, cuando las preguntas arreciaban sobre el caso Epstein, el pederasta judío amigo suyo, se marchó a Escocia, a uno de sus campos de golf; pero el pueblo escocés le demostró su repudio con pancartas en las calles, camiones portando la enorme fotografía de Trump abrazando al judío, con la leyenda “no eres bienvenido en Escocia, Donald.”
Mientras tanto, su batería de abogados, en Washington, amenazaba a la fiscal del caso, Pamela Jo “Pam” Bondi (Tampa, 17 de noviembre de 1965), hasta hacerla mentir cuando dijo que “Trump no aparecía en las listas desclasificadas recientemente en las que yacían los amigos del judío pedófilo”; es decir, se dejaba para ella el nombre del presidente, lo borraba o simplemente no presentó ese legajo a la prensa ni al pueblo estadounidense. Otro rumor que comenzó a correr, se fundamentó en que Donald Trump podría darle el indulto a la esposa y secuaz de Epstein, la inglesa Ghislaine Maxwell, quien engañaba y convencía a las jovencitas menores de edad, para que fueran al yate del judío, a su avión particular, a su isla privada en el Caribe y a sus mansiones en los Estados Unidos, para ser desfloradas y humilladas mediante el sexo sórdido, grupal y bestial que Epstein y sus amiguetes practicaban con ellas. El texto del mensaje pudo haber sido, según se deduce de la manera de pensar y actuar de Trump: “Si no abres la boca, si no dices que yo participé en aquellas orgías, te puedo dar la libertad de la cárcel donde estás ahora.” (Esta mujer tiene sobre sí una sentencia de 20 años). Y Ghislaine, ni lerda ni perezosa, cerró sus fauces y sólo espera el momento para salir de la celda donde ahora malvive en los Estados Unidos.
Esa fue la lastimera petición que Annie Farmer, una de las cuatro víctimas de abusos, entre la gran cantidad de niñas que pasaron por las garras sucias del judío y sus cómplices, y cuyo testimonio ayudó a condenar, en el 2012, al judío y a su pareja, Ghislaine Maxweell. La petición in extremis fue esta: “Por favor, no lleguen a un acuerdo con Maxwell. El público en general lo interpretaría como una admisión de culpabilidad (de parte de las víctimas).” Esta petición la hizo Farmer a los fiscales federales para que mantengan entre rejas a la mujer, quien también participaba en los juegos sexuales de Epstein y sus secuaces ocasionales y permanentes, además de engatusar a las víctimas de corta edad, al ubicarlas en paradas del metro, estaciones de trenes, autobuses, en restaurantes o simplemente caminando, pues se trataba de muchachas normales, sanas mentalmente, de clase baja o media, trabajadoras, a quienes convencía al decirles que su esposo les daría puestos de trabajo bien remunerados y hasta les pagaría los estudios superiores en Universidades y con esos engaños, cuando llegaban a las mansiones del pedófilo, comenzaba el suplicio del sexo a la fuerza, primeramente; y después el sexo con amenazas y demás argucias que se le ocurrían al judío y a su “celestina” Maxwell.
Ante el posible indulto que otorgaría Trump a cambio de que Maxwell no lo incrimine y diga, en su defecto, que nunca vio al presidente en las mencionadas orgías y que tampoco aparece en las listas de Epstein, Annie Farmer añadió a sus comentarios: “Creo que sería devastador. Sería como una bofetada en la cara. Este caso, en muchos sentidos, trata sobre personas que utilizan el poder para salirse con la suya.” Estas palabras aparecieron hace pocas fechas en el diario inglés, Daily Mail, donde también afirmó que “sería difícil de creer que ella pudiera proporcionar información fiable sobre el difunto magnate financiero y su círculo más cercano –refiriéndose a la mujer de Epstein hoy en prisión-. Temo que el mandatario de los Estados Unidos la indulte para salvarse a sí mismo, sin importar lo mal que pueda quedar. Me da la sensación de que se trata de una nueva maniobra para intentar proteger a personas poderosas. Por favor, no lleguen a un acuerdo con Maxwell. El público en general lo interpretaría como una admisión de culpabilidad. Si realmente no están implicados, por favor, no permitan que esta depredadora, que no sólo ayudó a Epstein a conseguir chicas, sino que también participó en los abusos, reciba otra sentencia que no sea la que le impuso un jurado compuesto por sus pares. Si nos da los nombres de cinco hombres que estuvieron allí una vez, quedará libre. Eso no es una victoria. Para muchas de las personas que sufrieron daños, sería como una derrota. Ha sido juzgada y declarada culpable y está cumpliendo la condena que se merece.” Puntualizó categórica al diario británico Annie Farmer, una de las cuatro víctimas, entre otras muchas más, que atestiguó contra el pedófilo judío de quien se afirma, incluso, que era espía del Mossad israelí, el servicio secreto de aquel país de Oriente Próximo.
Otra de esos testigos en el juicio contra Jeffrey Epstein, fue Virginia Giuffre, la australiana que se suicidó hace poco tiempo atrás, cansada de ser víctima de golpizas y abusos de su esposo; pero cuya familia ha salido al paso de unos argumentos de Trump, quien dijo, siempre irresponsable y desacertado con sus declaraciones, allí y cuando las emite, que “Epstein se robó a Giuffre de mi club Mar-a-Lago, cuando ella era adolescente.”
Los parientes cercanos de la mujer ultrajada por el hebreo, cuestionaron si Donald Trump realmente desconocía los crímenes de Epstein, según ha insinuado en repetidas oportunidades. “Fue chocante escuchar –dijeron estos familiares-, que el presidente estadounidense, Donald Trump, sabía que el financiero ‘robó’ a Giuffre de su club Mar-a-Lago cuando ella era adolescente. Nos preguntamos si estaba al tanto de las acciones criminales de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell, especialmente dada su declaración dos años después de que a su buen amigo Jeffrey ‘le gustan las mujeres más jóvenes.’ Nosotros y el público estamos pidiendo respuestas; los sobrevivientes lo exigen.”
Y lo que atañe a la posibilidad de que Trump utilice su poder desde la Casa Blanca para conceder beneficios, como la libertad plena a Ghislaine Maxwell, a cambio de que testifique (falsamente) ante el Congreso estadounidense sobre los crímenes de Epstein, los familiares de la joven ultrajada calificaron a dicha mujer compañera del judío, de “monstruo que merece pudrirse en prisión por el resto de su vida” e instaron a Trump a no indultar la expareja del pedófilo.
Según las declaraciones del mandatario de EE.UU en relación con Virginia Giuffre, cuando el delincuente sexual que fue encontrado ahorcado en su celda en una penitenciaría en Nueva York, la joven tenía apenas tan sólo 16 años de edad y trabajaba como encargada de vestuarios en el “spa” de su propiedad en La Florida. “No sé. Creo que trabajó en el ‘spa’ (…). La robó.” Recordó Trump. Días antes, este mismo sujeto aseguró que “terminé mi amistad con Epstein (misma que ha estado negando contradictoriamente y a pies juntillas posteriormente) y lo expulsé de mi mansión, después de que robara personas que trabajaban para mí.”
Si hacemos un repaso de quién fue Virginia Giuffre, hemos de decir que se convirtió en figura pública, acosada por los periodistas del mundo anglosajón especialmente, cuando acusó al pedófilo hebreo Jeffrey Epstein y a su cómplice y ex pareja, Ghislaine Maxwell, de traficar con ella para hombres ricos y poderosos, entre quienes se contaban el Príncipe Andrew (Andrés), el preferido de la difunta Reina de Inglaterra, Isabel II, quien pagó gran cantidad de Libras Esterlinas a la misma Giuffre y a su abogado, para acallarla y que no causara un escándalo de enormes proporciones a la monarquía británica; incluso, su madre le quitó sus títulos Reales y militares y su reputación rozó el suelo a raíz de este sonoro problema. Otros asiduos visitantes del pedófilo y sus niñas, fueron Bill Clinton, Donald Trump y el multimillonario Bill Gates, entre otros. De todos ellos hay fotografías testimoniales, en las que aparecen con el delincuente y con las jovencitas en poses sensuales y esbozando abiertas sonrisas.
Incluso, Donald Trump llegó a admitir, no hace mucho tiempo, que conocía bien al pedófilo y en una ocasión opinó de él que era “un tipo estupendo al que le gustan las mujeres jóvenes guapas” (las fotografías y mensajes de felicitación incriminan al mandatario inobjetablemente). Hoy, lo niega todo, absolutamente todo, a pesar de las pruebas irrefutables y diáfanas. No obstante, ambos se distanciaron cuando tuvieron una pelea en el 2004, por una propiedad (los dos eran corredores de bienes raíces). Rivalizaron por una mansión ubicada frente al mar, en Palm Beach, Florida.
Virginia Giuffre se quitó la vida el pasado mes de abril, a los 41 años de edad, cuando permanecía en su granja en Australia. Las golpizas y maltrato general que le daba su esposo, la desmoralizaron y la indujeron a tomar la nefasta decisión de acabar con su existencia.
Stacey Williams, quien fue seducida forzadamente por el delincuente Epstein, en los años 90s, ha asegurado tajantemente que el pederasta y Donald Trump “eran muy cercanos. Epstein era el mejor amigo de Trump. Y no se traían nada bueno entre manos.” Así lo dejó escuchar en una entrevista para la CNN esta mujer que fue modelo de pasarelas; y añadió a su testimonio: “El único amigo del que él hablaba constantemente en mi presencia, era Trump. Solía compartir muchas anécdotas y eran muy cercanos (…). Eran los mejores amigos. Epstein me confesó una vez que tenía que ir a ver cómo estaba Trump, porque se sentía mal y muy alterado por algo que había ocurrido. Trump era el ‘bro’ (brother) y la mano derecha de Epstein. También le oía hablar con frecuencia de Ghislaine Maxwell e, incluso, la vi en su casa de Nueva York.”
Esta entrevista se televisó a todos los Estados Unidos en momentos cuando la administración actual republicana hace frente a una tormenta mediática, por la polémica relacionada con este caso en particular y ha sido un aspecto más en contra del presidente de USA, quien ha preferido escaparse al extranjero (a Escocia propiamente), o reactivar el tema de la pacificación de la guerra ruso-ucraniana, argumentando que próximamente se reunirá con Vladímir Putin, en un afán desesperado por desviar la atención de tan molesto y humillante caso en el que está implicado junto al delincuente sexual.
En lo que estriba al Departamento de Justicia, extraña e inesperadamente y en contradicción con las palabras de la fiscal general, Pamela “Pam” Bondi, ha asegurado que el pederasta no tenía una lista secreta de clientes y reafirmó que el judío murió por suicidio en su celda de Manhattan, en el 2019. Bondi también manifestó, contradictoriamente, que Trump no aparecía en dicha lista (es decir, la famosa lista existe, según se descuella de las últimas afirmaciones de la fiscal); pero no la ha mostrado a la opinión pública, a pesar de que tiene el deber de desclasificarla. Se desprende entonces de esta actitud de “la justicia” (nótense las comillas) estadounidense, que ha habido presión de parte de la Casa Blanca para que desaparezca el nombre del presidente de dicho legajo que era propiedad del delincuente sexual Epstein, quien parece que ha regresado desde las profundidades del averno para increpar, incomodar y convertirse en la peor pesadilla de Donald Trump.
En retorno a la ex modelo Stacey Williams, acusó, durante la entrevista para CNN, al mandatario actual de los Estados Unidos, de quien dijo haberlo conocido en persona a través de Epstein: “me manoseó y me tocó sexualmente en 1993. Me pasó las manos por los pechos, la cintura y el culo y me quedé congelada porque estaba muy confundida por lo que estaba pasando, ya que sus manos se movían por todas partes; pero los dos hombres sonreían y seguían hablando. (Hay) que sacar todo a la luz y que la gente decida; es decir, la ruptura entre los partidarios de Trump por el caso Epstein.”
En el Congreso de los Estados Unidos, Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, declaró que está a favor de que Ghislaine Maxwell (condenada a 20 años de prisión), testifique: “Estoy a favor de la transparencia, sobre el caso de Jeffrey Epstein y quiero que la fiscal Pam Bondi explique a todos lo que tenía sobre su escritorio cuando habló en febrero de documentos relativos al asunto que muchos dieron por la misteriosa lista de clientes del empresario que fue acusado de tráfico y abuso sexual de menores, antes de ser encontrado muerto en su celda en el 2019. Es un tema muy delicado, pero deberíamos sacarlo todo a la luz y dejar que la gente decida. Quiero decir, la Casa Blanca y el equipo de la Casa Blanca están al tanto de los hechos que yo desconozco. Es preciso cerrar este asunto cuanto antes, porque, en lugar de seguir gastando recursos en el caso de Epstein, el Departamento de Justicia necesita centrarse en el crimen y en otras prioridades, incluidas las elecciones y la investigación de ActBlue, la principal plataforma de recaudación de fondos de los demócratas. Así pues, resolvamos este asunto para que (los del Departamento de Justicia), puedan ocuparse de los crímenes violentos y la seguridad pública y la integridad electoral y perseguir a ActBlue y tratar las cosas que más le preocupan al presidente, al igual que a nosotros.” Acentuó.
Este tema en particular fue abordado por el propio Donald Trump en la campaña política pasada, demostrando que siempre ha sido un ignorante de los asuntos elementales que a él atañen y a la política misma. Es decir, no previó que si desclasificaba la famosa lista del pedófilo, iba a aparecer su nombre allí, en esas líneas, lo cual podría equivaler a una especie de “suicidio político.” ¡Y lo hizo! Desclasificó las primeras páginas; pero sólo contemplaron información harto conocida hasta ese momento. Nada nuevo e incriminatorio todavía. Pero alguien hizo reaccionar a Trump; alguien le dijo que si seguía adelante con la desclasificación de la lista, podría ponerse él solo la soga en su cuello y desde entonces, las contradicciones han aparecido en el manejo de la investigación por parte de las autoridades, avivando, de paso, teorías de conspiración y generando malestar en parte del movimiento MAGA (Make America Great Again, cuya traducción al castellano es, “Haz a los Estados Unidos grande otra vez”), que sustenta la existencia política de Donald Trump.
Pero lo más sorprendente estaba por suceder, cuando la fiscal general Pam Bondi, después de haber dicho que tenía en su escritorio la famosa lista, después dijo que no existía tal o que se hallaba ausente y por lo tanto los clientes del pedófilo no podían ser verificados. Luego el Departamento de Justicia y el FBI negaron la existencia de la lista y negaron que el pedófilo hubiera sido asesinado en su celda, sino que ratificaron la versión del suicidio el 10 de agosto del 2019. A manera de prueba, las autoridades presentaron una grabación de las cámaras de vigilancia de la celda de Epstein; aunque el video mostró un salto inexplicable y abrupto que comprendía los minutos oscilantes entre las 11:58:58 pm, y las 12:00:00 am. Lo cual no aclara nada sobre el método utilizado en la muerte del individuo, sino, por el contrario, complica las cosas y tiene una nebulosa difícil de clarificar en torno a este asunto.
Desesperado, desde la Oficina Oval de la Casa Blanca, Trump intentó tender “una cortina de humo” que cubriese su amistad con el pedófilo judío y por esa razón culpó a varios de sus opositores políticos, en particular a Barack Obama y la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, de quienes dijo que ambos fabricaron los documentos relacionados con Epstein. También acusó, sin prueba alguna, a los exdirectores del FBI y la CIA, James Comey y James Brennan, respectivamente; lo mismo a miembros de la anterior administración de Joe Biden, de ser los creadores de esa “mentira” que lo ligaba a él con el pederasta, desflorador de jovencitas que compartía con sus grandes y cercanos amigos. Pero, repetimos, las fotografías donde aparece Trump con Epstein, envueltos en un ambiente de gran camaradería, sonrisas y lascivia, ahí están, le han dado la vuelta al planeta y nadie tiene la menor duda del pasado indecente del actual presidente de USA.
Por lo pronto y desde que el tema está en la portada de periódicos y revistas alrededor del mundo, también es innegable que el fantasma del judío emerge desde las cavernas infernales cada noche, cada mañana, cada día, para posarse al lado de Donald Trump, quien no sabe cómo huir de tal fatalidad. Su pasado le alcanza y le toma por los hombros, le detiene en puntos determinados de sus circunstancias y le confronta con periodistas y con sus votantes, quienes han comenzado a separarse del mandatario, el más pervertido y lascivo de cuantos han ocupado la silla de George Washington, al frente del gobierno de la Unión Americana.
Andrew (Andrés), el hermano menor del actual Rey de Inglaterra, Carlos III, ya ha tenido bastante con este asunto: su madre, la Reina Isabel II, según apuntamos al inicio de este reportaje, pagó millones de dólares –cuyas cantidades no fueron informadas a la opinión pública-, para acallar las denuncias de las jovencitas que este sujeto y Jeffrey Epstein, obligaron a acostarse con el desteñido Príncipe británico. Y ha tenido bastante, porque su madre, antes de morir –y sabemos que este sórdido caso aceleró el fallecimiento de la ex monarca-, le quitó todos los cargos públicos a Andrew, sus condecoraciones, sus títulos de nobleza y su posición dentro del ejército. Hoy, este individuo que está pagando con creces el haberse hecho amigo del pedófilo, permanece en las sombras en su país de origen, sin salir a la prensa, sin emitir comentario alguno, sin aparecer en actos oficiales y cubriéndose el rostro cada vez que ve a un fotógrafo acercarse desde la distancia.
¿Pero qué dijo Jeffrey Epstein de Andrew, Príncipe de Inglaterra? Leamos: “A él le gusta participar en cosas que son pervertidas incluso para mí. ¡Y yo soy el rey de la perversión! Ambos somos adictos al sexo en serie. (Andrew) es la única persona que conozco, más obsesionada con el coño (vagina) que yo. Según los informes que he recibido de las mujeres que hemos compartido, es el animal más pervertido en la cama.” Esas fueron las declaraciones del depredador sexual, quien agregó que el Príncipe lo superaba a él en perversión. Y es que la reputación lasciva de Andrew se remonta a sus días escolares, cuando se ganó el apodo de sus compañeros, de “Randy Andy” o “Lujurioso Andy.” Estas citas manifestadas por el hebreo, aparecen en un libro recién publicado, escrito por Andrew Lownie, intitulado “Entitled: The rise and fall of the House of York (El Ascenso y la caída de la Casa de York).” Acerca de este volumen, apareció un artículo en el periódico londinense Daily Mail, que contiene fragmentos de esta obra literaria.
Y para rematar, para terminar de hundir al ex Duque de York, el Príncipe Andrew, el periodista Ian Halperin, escribió recientemente: “Ahora, con 65 años, se dice que tuvo relaciones con más de 1,000 mujeres. Se ha acostado con estrellas del porno, actrices, modelos, deportistas, políticas y camareras de clubes. En este sentido, un amigo suyo indicó: ‘el sexo es su gran pasión.’ ‘Viajar por todo el mundo como embajador comercial del Reino Unido y por otros cargos Reales, le ha dado acceso a mujeres hermosas y lo ha aprovechado al máximo.’” Remachó.
Por su parte, un corresponsal de Reuters, la agencia británica de noticias, informó que “cuando el ex Duque de York representó a la monarquía británica en las celebraciones del Jubileo de Diamante del Rey de Tailandia, en el 2006, llevaron a más de 40 mujeres a su habitación del hotel en Bangkok, durante su estadía. A menudo, tan pronto como se iba una, llegaba otra. El personal del hospedaje estaba acostumbrado a que extranjeros llevaran a mujeres, pero les sorprendía que más de 10 al día fueran al dormitorio de Andrés.” Narró.
Finalmente, Emma Gruenbaum, judía, masajista que el Príncipe frecuentaba, dijo que a este individuo “le gustaba estar desnudo, intentaba abrazarme y preguntarme sobre mi vida sexual. No paraba de hablar del sexo anal y hacer chistes sobre sexo anal. Me preguntó cuándo había tenido sexo por última vez. Y no paraba. Eso no es normal en una sesión de terapia deportiva profesional. Fue un incordio sexual constante desde el principio.” Describió esta mujer.
Y una de sus amantes, cuestionada por la prensa inglesa, manifestó hace poco: “pese a sus muchas aventuras amorosas, la triste verdad sobre Andrés, es que no es un Casanova en absoluto. En la intimidad es un poco decepcionante. La mayoría de las chicas que se relacionaron con él, lo han dejado porque es aburrido.”
También Andrew era muy amigo de Epstein y existen fotos donde aparecen ambos, con una chica en el medio, cuando el aristócrata británico la tiene tomada por la cintura: Según era de esperar, lo ha negado todo ante el gran público de Gran Bretaña, en entrevistas para la televisión y lo paradójico ocurrió cuando él decía que aquello no era cierto, se podía ver en la pantalla de los televisores las fotografías que iban ilustrando el programa y le mostraban muy alegre en compañía del pedófilo y sus jovencísimas mujeres.
El tema, el escándalo, está muy lejos de terminar. Y como hemos dicho, Trump intenta encubrirlo con “cortinas de humo” o con viajes al exterior. Pero vaya donde vaya, el fantasma maldito de Epstein surge desde el averno y le acompaña para ponerlo en evidencia. Últimamente, el presidente de USA ha hecho crecer la expectativa de que pronto se reunirá con Vladímir Putin y trata de poner sobre “el tapete” noticioso la posible pacificación de la guerra entre Ucrania y Rusia. ¡A ver si los periodistas se enfocan en otro asunto distinto al pederasta y su amiguete Trump! Por el momento, no lo ha logrado.
Sin embargo, lo que ha logrado el mandatario en su favor ha sido la negativa de la fiscal general del país, Pam Bondi, para desclasificar los deshonrosos documentos del caso Epstein; también, el FBI ha negado la existencia de dicho dossier, lo mismo que la Corte Suprema de EE.UU; y todavía le queda “una carta bajo la manga”, cual es la intervención de la celestina del judío, Ghislaine Maxwell, quien podría decir ante los congresistas, próximamente, que “nunca vi a Trump en las mansiones de mi esposo y tampoco le vi con jovencitas en actitudes sexuales.” Una vez que diga eso a viva voz, esa mentira del tamaño del Capitolio en Washington, Donald Trump le dará su libertad tan ansiada y podrá regresar a Londres a vivir la vida que Epstein le robó también a ella o quizás… ¿Reiniciará su vida de perversión que no ha podido continuar por estar confinada en la cárcel? No lo sabemos. Pero en lo que corresponde a Donald Trump, todo lo contaminado, lo sucio, lo abyecto y deshonesto… es posible, muy posible, indubitablemente.
WASHINGTON D.C. USA-(Especial para The City Newspaper) Hace muchos años, propiamente en la década de los años 70, escuchamos de un periodista viejo, que ejercía en la radio, que el final de la prensa escrita (los periódicos), estaba supeditado a la inmediatez que brindan los telediarios y las noticias radiofónicas, “porque la información escrita sólo se puede obtener al día siguiente,” mientras que la llamada prensa electrónica la brinda al instante. Eso dijo en aquel momento de tertulia en el que estábamos. Y añadió: “Talvez los periódicos, los artículos escritos, vayan a servir para que el lector reflexione sobre ellos (pero no para informarse, porque ya lo habrá hecho por medio de la televisión y la radio).”
Muchos años después de su muerte y con la aparición del internet y aún más con el internet mediante el celular o teléfono móvil, la desaparición de la prensa escrita comenzó a suceder y de manera vertiginosa en la mayoría de los países alrededor del globo terráqueo. Con el internet, incluso, la “inmediatez” de la información fue todavía “más inmediata” (valga el término) y facilitó a los internautas no sólo el acceso a miles de periódicos, revistas y demás datos, sino que pudieron ingresar a las famosas agencias de prensa y hasta en la propia fuente de la noticia.
Esta escena se fue repitiendo en casi todos los países del mundo: el editor en jefe o el dueño del periódico, en compañía de su mayor inversionista, se presentaba ante el cuerpo de redactores, en la sala de redacción, con el panorama de las computadoras, teléfonos de mesa, el fax y el viejo teletipo hace tiempo silenciado y apagado y que tantas veces recibió las noticias desde diversos puntos del planeta. Todos estaban expectantes. Y esta era parte de su discurso: “Queridos colegas, estamos aquí, el señor xxxxx y yo, para traerles una no muy buena información. Por la baja de las ventas en los puestos en calles y negocios y por el desplazamiento de nuestros anunciantes a las plataformas en internet, hoy les informamos, muy a pesar nuestro, que este amado periódico tiene que cerrar en forma definitiva.” No es necesario que describamos los rostros de aquellas personas aquejadas por lo que iba a ser la falta de salarios, sus hijos estudiando y sus mujeres esperando aquel giro que iba a interrumpirse a partir del siguiente mes.
Fue así como esa escena reiterada en los cinco continentes, decretó el final de la prensa escrita. Eran los periódicos llamados pequeños, los regionales, los que no tenían inversionistas fuertes y que dependían esencialmente de los anuncios que los comercios de sus pueblos les daban en patrocinio.
Y como fenómeno colateral que se presentó en aquella nueva época (con el arribo del nuevo milenio), los periodistas tuvieron que buscar otras opciones distintas al trabajo de buscar la noticia e informarla al gran público. Buscaron variables en su quehacer, como asesoramiento a grandes consorcios, relaciones públicas, presentadores en espectáculos o ser los voceros de determinadas figuras (actores, cantantes, cómicos, etc.). Otros se decidieron por vender anuncios o emplearse en agencias de publicidad. Porque el periodismo escrito parecía haber llegado a su final.
Con la desaparición de las sedes de estos periódicos, también desaparecieron los puestos de venta en las esquinas de las grandes ciudades y lo que antes estaba rebosante de rotativos y revistas, ahora quedaba solamente el vacío o las ventas de otros productos que nunca compensaron las ganancias que otorgaban los tabloides. Los quioscos de ventas, ubicados en sitios clave del paisaje urbano, también desaparecieron, llevándose consigo el encanto y lo agradable que resultaban ser a la vista de los peatones y paseantes. Otros, decidieron ofrecer flores, regalos diversos, bisutería o artesanía autóctona.
Simultáneamente, fue común ver a los antiguos suscriptores, leyendo los diarios en sus teléfonos celulares, sentados en las banquetas de los parques o en los cafés y muy rara vez, alguno de ellos con el único periódico en papel que había “quedado con vida.”
No faltó quien lloró esa desaparición que ocurrió súbitamente, inesperada y causante de una gran nostalgia, porque atrás quedaron “los cabezas de familia,” los papás, quienes, encorbatados, saboreando su primera taza de café por la mañana, con la presencia de sus hijos en la misma mesa de desayuno, hojeando el enorme periódico, antes de marcharse hacia su oficina o despacho. O aquel viajero que abría su diario en el tren, metro o autobús, para distraerse e informarse a lo largo de su viaje. Imágenes tan comunes en el siglo pasado, que pronto se convirtieron en clásicas, “de postal” (vintage) y que nunca iban a volver a nuestra realidad cotidiana.
Si queremos definir qué son periódicos “grandes” o de “gran calado”, como se dice en el argot de la marina, tenemos que nombrar a estos: El Mundo, El País y ABC de España (también la revista española Hola); Le Monde y Le Parisien, de Francia; Frankfurter Allgemeine Zeitung, Bild y Süddeutsche Zeitung, de Alemania (así mismo las revistas Stern y Der Spiegel, alemanas); The London Times, The Guardian, The Mirror, de Inglaterra; Corriere Della Sera y La Stampa, de Italia; The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, y The Financial Times, de Estados Unidos; O’Globo, de Brasil; El Mercurio y La Tercera, de Chile; El Tiempo y El Espectador, de Colombia; El Comercio, del Perú; Los Tiempos, de Bolivia; Prensa Libre y Siglo XXI, de Guatemala; etcétera, etcétera. Verdaderos “monstruos” de la empresa periodística, que emplearon en sus mejores años a miles de miles de personas, hasta que el “boom” del internet comenzó a opacarlos con toda seriedad y peligro social y laboral.
Ciertamente, muchos de esos periódicos existen todavía, tanto en internet, en su versión digital, como en papel o en físico; pero la mayoría de ellos ya no se venden en los “estanquillos” en las esquinas de las ciudades, sino que ¡se regalan! cada mañana, a quienes los quieren y van apresurados hacia sus trabajos. Son escenas que hemos observado en Londres, Inglaterra, Italia, los Estados Unidos y otras potencias occidentales. ¿Y la manutención? Se logra por medio de los anunciantes que todavía creen en el supuesto “poderío” de la prensa escrita sobreviviente y en los suscritores que todavía aprecian que el periódico les sea lanzado a sus jardines o se les deposite en sus propias manos, a la usanza clásica o “antigua.”
Es decir, esos “monstruos” de la prensa mundial se han quedado gracias al poderío económico de sus dueños; pero ya no generan los millones de millones de dólares y euros, que generaban antes de la explosión del internet.
Sin embargo, en el caso concreto del afamado y emblemático The Washington Post, uno de los cuatro periódicos más importantes de los Estados Unidos, junto a The New York Times, Financial Times y Los Angeles Times, la situación económica ha empeorado en los últimos días, causando su peor crisis existencial, que lo tiene al borde de la desaparición.
Recientemente, el Post, como se le conoce también popularmente en la Capital estadounidense, anunció la partida de su director general y editor, Will Lewis, a pocas fechas de que este mismo tabloide realizara drásticos recortes de su personal y provocara el enojo de muchos de sus lectores, siempre fieles a esta publicación centenaria. Es decir, las cosas han tomado un matiz bastante oscuro, “un marrón” que a nadie gusta. Incluso se afirma que la partida de Lewis se debió a esta misma situación, a su enfado por esos recortes de funcionarios del diario. Fue sustituido por Jeff D’Onofrio, “con efecto inmediato”, según se publicó por orden de su dueño, el multimillonario y fundador de Amazon, Jeff Bezos.
Por otra parte, Lewis tenía sobre sí el disgusto de los suscriptores y de los empleados, porque intentó revertir las pérdidas económicas del periódico durante los dos años que duró su gestión al frente, en la directriz. Sin embargo, no lo logró. De ahí el declive que la empresa esté enfrentando en este momento.
Lewis es británico y su sucesor fue, hasta hace poco, director ejecutivo de la plataforma de redes sociales Tumblr y se incorporó al Post el año pasado (2025), como director financiero. Antes de irse, Will Lewis envió un correo electrónico a todo el personal, afirmando que “es el momento adecuado para dar un paso al costado”; es decir, abandonar la empresa a la que no pudo “reflotar.”
La situación general de The Washington Post no ha sido la mejor; de hecho, la mayoría de su personal en el extranjero (corresponsales), los locales en los Estados Unidos, así como los redactores de deportes, sufrieron los recortes generalizados en este diario y que fueron anunciados con antelación. El número de esos despidos no fue aclarado por el periódico; pero The New York Times, su competidor más agresivo y legendario, informó que unos 300 periodistas de los 800 totales, fueron despedidos. Ello nos da una idea de lo profunda y complicada que es la crisis de esta empresa.
Los reporteros que recibieron el comunicado nefasto que contenía las despedidas de sus puestos laborales, correspondieron a toda la planilla en Oriente Próximo; el corresponsal en Ucrania, cuya sede estaba en Kiev, la Capital ucraniana, sin tomar en consideración que la guerra contra los invasores rusos está muy lejos de terminar y un enviado a esa región es clave, muy necesaria para tener la información al día desde el teatro de operaciones.
También los departamentos de deportes, diseño gráfico y noticias que se refieren al interior de los Estados Unidos, fueron reducidos de manera impresionante y preocupante; lo mismo que aquellos que elaboraban los podcast que aparecían diariamente en la versión electrónica o digital del periódico; y el Post Reports fue suspendido del mismo modo. Estas determinaciones causaron que cientos de personas identificadas de una manera u otra con The Washington Post, principalmente suscriptores fieles, se congregaran frente a la sede del diario capitalino, para protestar en contra de lo que ellos consideran injusto: los despidos masivos.
Por otra parte, el otro rotativo famoso en la Unión Americana y en el mundo entero, The Wall Street Journal, informó hace algunos días atrás, que 250,000 suscriptores digitales del Post, cesaron esas suscripciones, cuando la dirección de este diario se negó a tomar partido antes de las elecciones presidenciales del 2024 y que fueron ganadas por Donald Trump. Al margen de esta lamentable pérdida económica, por “la estampida” de lectores, el Post perdió alrededor de US$100 millones en el mismo 2024, debido a la caída de los ingresos por concepto de publicidad.
Un detalle a tomar en cuenta en The Washington Post nos lleva a recordar que dos de sus periodistas, a inicios de la década de los 70, investigaron el famosísimo caso Watergate y causaron la renuncia del entonces presidente del país, Richard Nixon. Un hito que ningún otro tabloide de esta nación ha podido igualar. También, a lo largo de su existencia, el Post ha ganado numerosos premios Pulitzer, tema al que regresaremos más adelante.
Y es que este diario simplemente no era un periódico más, sino que estaba en el corazón de los habitantes de la gran Capital estadounidense; era (y es) todo un emblema, el orgullo de la ciudad y el preferido de muchas gentes en puestos de influencia en la vida nacional norteamericana. Ha sido el gran periódico de Washington DC y ha sido uno de los tres, junto a The New York Times y The Wall Street Journal, que pueden presumir de ser enteramente nacionales, ciento por ciento estadounidenses.
Sus páginas, de portada a portada, estaban llenas de todo aquello que sus lectores buscaban y necesitaban día tras día: desde exclusivas que cambiaban la historia, hasta el horóscopo, excelentes reportajes y columnas de opinión. Amén de que su editorial siempre permeaba el acontecer en la gran ciudad. Pero ahora, sus páginas, comparativamente, son una pena… una real y dolorosa pena, con una cobertura internacional, para citar un solo ejemplo, bastante limitada. “La cuesta abajo” por la que transita esta empresa, es muy evidente y preocupante para su personal y todos aquellos que aman a esta publicación y se sienten identificados con ella.
El Post fue fundado en 1877 por Stilson Hutchins (1838 – 1912), quien, en 1880 añadió una edición dominical, convirtiéndose en el primer periódico de la ciudad en salir al gran público lector, los siete días de la semana. En abril de 1878, cuatro meses después de su publicación, el periódico en cuestión fue comprado por La Unión de Washington, otro diario competidor que fue fundado por Juan Lynch a finales de 1877. Esta combinación de los dos rotativos tuvo como sede el edificio Globe y pasó a llamarse El Washington Post y la Unión, cuando corría el 15 de abril de 1878, con un tiraje de 13,000 ejemplares.
En 1893 el rotativo se trasladó a un edificio ubicado en las calles 14 y E NW, donde permanecería hasta 1950, a mitad del Siglo XX siguiente. El inmueble fue el más apropiado para albergar a una empresa periodística, ya que tenía sala de redacción, publicidad, composición tipográfica e impresión. Todo funcionaba o trabajaba las 24 horas del día.
En ese Siglo XX propiamente, John y Robert Wilkins lo dirigieron durante dos años, antes de venderlo en 1905, a John Roll McLean, quien era propietario también del Enquirer de Cincinnati. Por aquel entonces, el periódico ya gozaba de la fama de ser el más famoso de la Capital y entre sus distintos propietarios, a partir de 1946, tuvo a Katharine y Phil Graham, quienes también compraron varias publicaciones rivales que fortalecieron al periódico de la Capital estadounidense. Después de la muerte de Graham en 1963, el control del Post pasó a manos de su esposa, Katharine Graham (1917-2001). Y como dato interesante, en la prensa de los Estados Unidos pocas mujeres han dirigido periódicos nacionales destacados y Katharine había manifestado que estaba particularmente ansiosa por asumir el papel de directora y dueña de The Washington Post. Fue así como se desempeñó como editora de 1969 a 1979.
Durante su gestión al frente del diario, en 1972 fue publicada una serie de reportajes sobre el espionaje, presuntamente ordenado por el entonces presidente republicano Richard Nixon, a las oficinas del Comité Nacional Demócrata, ubicadas en el Complejo Watergate, en Washington D.C. La cobertura fue extraordinaria y reveladora, lo cual causó la renuncia de Nixon, la primera de este género en la historia presidencial de los Estados Unidos y dejó en su lugar a su vicepresidente Gerald Ford, quien indultó a su antecesor para que no fuera a la cárcel. Gracias a estas entregas, el Premio Pulitzer le fue otorgado a este diario en 1973.
Llama también la atención el hecho de que el Post se opuso abierta y claramente a la intervención militar de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam y estimuló a la oposición a este conflicto desde 1971.
En 1979, Donald E. Graham, hijo de Katharine, tomó su puesto como editor; y en 1995, el Post ingresaba a la Era digital, cuando compró el dominio conocido como washingtonpost.com. Y en octubre del 2013, la familia Graham vendió el periódico a Participaciones de Nash, una sociedad holding, propiedad de Jeff Bezos. El valor de la transacción fue por US$250 millones.
Algunos datos relevantes en la larga vida de este rotativo, nos llevan a sus 76 Premios Pulitzer que ha ganado, y esto lo ha colocado en un segundo plano, detrás del New York Times. Así mismo, sus periodistas han recibido 18 becas Nieman y 368 premios de la Asociación de Fotógrafos de Noticias de la Casa Blanca. Antes de esta crisis que enfrenta hoy en día, el Post ha sido reconocido por sus lectores por sus amplios e influenciables informes políticos en los Estados Unidos; y era uno de los pocos periódicos del país que funcionaba con oficinas en el extranjero, en lugares tan impensados como Londres, Inglaterra, y Seúl, en Corea del Sur.
En el 2021, The Washington Post contaba con 21 oficinas en el plano internacional: en Bagdad, Pekín, Beirut, Berlín, Bruselas, El Cairo, Dakar, Hong Kong, Islamabad, Estambul, Jerusalén, Londres, Ciudad de México, Moscú, Nairobi, Nueva Delhi, Río de Janeiro, Roma, Seúl, Tokio y Toronto. Y con oficinas locales en Maryland y Virginia; pero ya en el 2009, había cerrado tres de esos despachos regionales en Chicago, Los Ángeles y Ciudad de Nueva York, para concentrarse mejor en la Capital, Washington DC, según explicó la dirigencia del diario.
Hasta hace pocas fechas, la mayoría de sus lectores “en papel” periódico; es decir, en su tiraje en físico o no digital, se encontraban en Washington DC y en los suburbios de Maryland y el norte de Virginia; y a partir de marzo del 2013, la circulación media impresa entre semana, fue de 139,232 ejemplares, lo que lo convirtió en ese momento en el tercer periódico más grande de USA por circulación.
Aunque bajo “la batuta” de Jeff Bezos, muchas cosas han cambiado aquí, como por ejemplo, su sede. Aquella que durante muchas décadas estuvo en el 1150 15th Street NW, un edificio de su propiedad, cambió luego a la torre oeste de la Plaza Franklin, un elevado edificio en el 1301 K Street NW, en Washington DC, a un inmueble alquilado (?).
No sólo es una nueva época para este periódico capitalino, sino que significa un paso muy duro por una de sus peores crisis financieras. En agosto del 2013, Jeff Bezos compró el Post y otras publicaciones locales, sitios web y bienes raíces. Transfirió el diario a Nash Hondings LLC, la compañía de inversión privada de este inversionista, también dueño de Amazon, como hemos señalado anteriormente.
De acuerdo a sus propias palabras, “tengo una visión que recrea el ritual diario de leer el Post como un paquete, no simplemente una serie de historias individuales. Soy un propietario que no interviene y que mantiene llamadas por teleconferencia con el editor ejecutivo (…) cada dos semanas.” Su intención ha sido cambiar al Post a un enfoque más digital, con lectores nacionales y globales.
Un detalle digno de ser tomado en consideración, fue la contratación del periodista árabe, Jamal Khashoggi, como columnista habitual; sin embargo, éste, por su posición política anti-monárquica en Arabia, fue asesinado en Turquía por agentes enviados por el Príncipe Mohammad bin-Salman, heredero de la Corona Saudí. Un magnicidio que causó un enorme impacto en el mundo entero.
No obstante, a pesar de una aparente solidez, que no era otra cosa que un espejismo, en octubre del 2023, el periódico avisó que recortaría los primeros 240 puestos de trabajo en toda la organización. El correo electrónico que el entonces director ejecutivo interino, Patty Stonesifer, envió a los empleados, decía lo siguiente: “Nuestras proyecciones anteriores sobre el crecimiento del tráfico, las suscripciones y la publicidad durante los últimos dos años –y hasta 2024-, han sido demasiado optimistas.” En palabras más claras aun, se refería a las pérdidas de unos 500,000 suscriptores desde finales del 2020 y se esperaba que perdiera US$100 millones en el 2023. Parte de ese cambio, fue el cierre de la columna “KidsPost”, para niños; la columna de astronomía, “Skywatch”; y la columna “John Kelly’s Washington”, que versaba sobre historia y lugares de interés local, que se había publicado bajo distintas firmas desde 1947.
Pero “la cuesta abajo” se hacía cada vez más vertiginosa en el interior del periódico capitalino: ya en mayo del 2024, su entonces director ejecutivo, el inglés William Lewis, anunció que el diario abrazaría la inteligencia artificial (IA), con tal de mejorar la situación financiera. Según dijo al personal: “la buscaré en todas partes de nuestra sala de redacción.” Pero en junio del 2014, el medio informativo Axios manifestó que “el Post enfrentaba importantes turbulencias internas y desafíos financieros.” En concreto, con el estreno del nuevo CEO, Lewis, comenzaron también las controversias por su estilo de liderazgo y sus planes propuestos de reestructuración; además, el personal comenzó a mostrar su preocupación por el consumo de alcohol de parte de Lewis y su alejamiento de la sala de redacción, en la que no se involucraba en modo alguno. Simultáneamente, los ingresos disminuían y el frente empresarial buscó estrategias, sin ningún éxito, por recuperar a los suscriptores perdidos en los últimos años.
Y en enero del 2015, el periódico anunció que despediría al 4 por ciento de su personal, un poco menos de 100 personas; aunque “los empleados de la sala de redacción no se verán afectados”, dejó leer el eMail difundido entre los trabajadores,
El 14 de enero del 2026, hace escasos días atrás, el FBI allanó el apartamento de la periodista del Washington Post, Hannah Natanson, le confiscó el celular, dos computadoras portátiles y un reloj inteligente. Los investigadores en ese momento le dijeron a la reportera que el foco de la investigación no era ella, sino Aurelio Pérez-Lugones, un administrador del sistema con autorización de seguridad ultra-secreta, quien estaba bajo investigación por llevarse a casa informes de inteligencia clasificados. Un día después, el Post, por medio de su consejo editorial, calificó la búsqueda policial como “un ataque agresivo a la libertad de prensa de todos los periodistas.”
Y el pasado 4 de febrero del presente 2026, circuló el eMail que anunció el despido de 300 empleados, tal y como consignamos en este mismo reportaje, en las líneas de arriba. Estos despidos fueron impulsados por pérdidas reportadas por US$100 millones, en el 2024; más la disminución de los suscriptores, luego de que el periódico se negara a respaldar a Donald Trump en las elecciones nacionales de ese mismo año. También la caída del tráfico de búsqueda, por causa de las herramientas de IA, afectó seriamente al diario.
Cuando fue despedido Will Lewis, el entonces editor del Post, el sindicato de empleados celebró este cambio de liderazgo y afirmó en un comunicado que Lewis será recordado “por el intento de destrucción de una gran Institución periodística estadounidense” e instó a Bezos a vender el periódico a alguien dispuesto a invertir en su futuro, en una indirecta claramente entendible, dirigida al propio Bezos, quien da muestras de que de administración de prensa no sabe absolutamente nada o muy poco. Por lo menos, no muestra el cariño que este periódico merece de parte de su dueño.
Estas son algunas palabras dichas por trabajadores del Washington Post, fuertemente afectados por la pésima situación vivida: “Habiendo trabajado en el Post, lo siento personalmente, como si me estuvieran quitando una parte de mi vida.” O sino esta otra: “Estoy destrozado por la locura y el desperdicio. También me alarma que ahora The New York Times sea demasiado poderoso con su dominio en línea. Entendió Internet desde el principio.”
O este otro ex funcionario, quien dijo: “Jeff Bezos, que compró el Post a la familia Graham, no supo aprovechar la ola. En cambio, se le consideraba el más preocupado por apaciguar al presidente Trump. Traición, dijeron muchos de los lectores que cancelaron sus suscripciones o dejaron de creer en el periódico, a pesar de su periodismo valiente y perspicaz.”
Otro comentario en medio del fracaso, de la “hecatombe” del periódico, fue: “El Washington Post de antaño era venerado por su valentía; ahora es despreciado por su cobardía. Ha desaparecido, se ha hundido, y es un recuerdo maravilloso para quienes lo leían y para quienes trabajaban en él. Descanse en paz.”
Y en referencia al dueño del periódico, se dijo: “Empezó bien. Bezos mantuvo las distancias hasta que, como otros gigantes de los negocios, sintió que tenía que apaciguar a Trump, siempre crítico con los medios de comunicación.
”El alcance de la presión de Trump quedó claro cuando Bezos canceló la publicación de un editorial que apoyaba a Kamala Harris para la presidencia. Las emociones estaban a flor de piel y los fieles al Post lo consideraron una traición: la mano de Trump en el templo de la libertad de prensa.
”Posteriormente, Bezos añadió más leña al fuego al cambiar la dirección de las admiradas páginas de opinión del Post, lo que minó la confianza de los lectores y del personal. Se puede cambiar la gama de productos en un establecimiento minorista, pero si se hace en un periódico, se incendia el edificio.”
Y en lo que respecta al pasado glorioso del Washington Post, hubo quienes lo recordaron con nostalgia: “Las semillas del éxito comercial del Post se sembraron en 1954. En aquella época, los periódicos vespertinos eran dominantes y los matutinos tenían dificultades. Por la mañana, Washington tenía el Post y el Times Herald. Por la tarde, tenía el Washington Evening Star y el Washington Daily News. Lo que no se sabía era que la televisión pronto cambiaría el equilibrio entre los periódicos matutinos y vespertinos y que estos últimos entrarían en un declive permanente hasta su extinción.”
En reminiscencia de otros pasajes en el diario, cuando la dirección estaba en las manos apropiadas, se dijo: “Bajo la dirección de Katharine Graham, el Post alcanzó cotas increíbles en el periodismo y en riqueza. Parecía invencible.”
Un resumen de lo que ha acontecido con el Post, de las enormes e impresionantes pérdidas financieras por las que ha tenido que transitar, partieron del nacimiento y auge de la tecnología que, de la misma manera como la televisión acabó con los periódicos vespertinos, ésta amenazó (y acabó) con la mayoría de las publicaciones y emisiones tradicionales. Facebook y Google han encabezado esa “decapitación” de las empresas periodísticas, comenzando por ofrecer anuncios personalizados dirigidos directamente a los consumidores y en forma gratuita incluso o barata y eficaz.
El Post lo comenzó a sufrir, mientras que otros periódicos como el inglés The Independent colapsaba en su edición en papel, a medida que las pérdidas se volvían insostenibles. Le correspondió a Donald Graham, hijo de Katharine, hallar a alguien que le sacara “las castañas del fuego”; esto es, que reflotara al medio y evitara su hundimiento definitivo y final. También, se imponía la urgencia de optar, como el Times de Londres, por la publicación digital o virtual. Fue así como se establecieron contactos con el fundador de Amazon, el multimillonario Jeff Bezos, y éste compró el periódico de la Capital estadounidense.
Un testigo describió el momento cuando conoció al heredero del Washington Post, Graham hijo: “lo conocí cuando llegó al Post. Me pidieron que le mostrara la sala de composición. Era el corazón del periódico, donde la producción creativa de la redacción se componía en metal caliente y se montaba en marcos de acero, conocidos como ‘formas’, que se convertirían (después) en páginas. Me llevé bien con él y nos hicimos amigos. Debió ser muy doloroso para él vender el Post (a Bezos), confiarlo a un hombre con el dinero necesario para mantenerlo a flote, hasta que un nuevo plan de negocio diera sus frutos.” Puntualizó.
Empero, con tristeza, el nuevo inversionista no pudo alcanzar su cometido y parece que tampoco le importó mucho su nueva adquisición: uno de los periódicos más importantes de los Estados Unidos y de la prensa mundial y no ha hecho mucho por salvarlo. Jeff Bezos estará unido por siempre a la debacle del diario y se le conocerá en los estudios sobre historia como el inversionista que puso el “último clavo en el féretro del Washington Post.” Y más tristeza invade los corazones de quienes trabajaron el este periódico y en sus millones de suscritores, cuando recuerdan las no tan viejas glorias obtenidas por el tabloide y también por el simple hecho de escuchar al chico en bicicleta que lo lanzaba a los árboles de los jardines, cada mañana, y a los perros salir a buscarlo para entregarlo a sus dueños. Imágenes nostálgicas, hoy apesadumbradas, que nunca volverán a las vidas de los habitantes de esta inmensa Capital estadounidense.
Un gigante de la prensa mundial ha entrado a cuidados intensivos.
MÉXICO D.F.-(Especial para The City Newspaper) En toda conferencia de prensa en la que participa Gianni Infantino, presidente de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA), se le cuestiona lo mismo: ¿Peligra la sede mexicana durante el Mundial que está pronto a celebrarse, compartido con los Estados Unidos y Canadá? Porque la actividad de los narcotraficantes, hoy los más poderosos de cuantos existen en el planeta, se ha disparado después del asesinato por parte de las autoridades mexicanas, del capo Nemesio Oseguera Cervantes, alias “el mencho,” ex líder del poderoso cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Infantino insiste con una respuesta estereotipada y esperable de parte de él: “Todo está bajo control.” Dice. Lo mismo repite la presidenta de México, la judía Claudia Sheinbaum, profundamente cuestionada por su amistad con la dictadura cubana y por los presuntos nexos del gobierno mexicano con los cárteles de la droga, “desde la noche de los tiempos.” Ciertamente la muerte del “mencho” se debió a una presión hecha por la Casa Blanca y de la que Sheinbaum no pudo escaparse; incluso, Donald Trump manifestó después de enterarse del deceso del paria en cuestión, que “México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles y las drogas”, sin tomar en consideración que una “tregua” entre el gobierno mexicano y los delincuentes de la droga debería darse, pues la celebración del Mundial está a las puertas, ya que será en junio próximo. A nadie le conviene una guerra desatada en estos tiempos, pues podría dar al traste con la celebración del certamen balompédico, de los pocos juegos que se llevarán a efecto en México.
Tras el abatimiento del capo de la droga, Donald Trump, fiel a su exagerada manera de ser y comportarse, se explayó en exclamaciones al respecto; y la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien transmitió el agradecimiento de parte del gobierno de los Estados Unidos al ejército mexicano “por la exitosa ejecución de la operación contra ‘el mencho’. Estados Unidos –manifestó la funcionaria-, proporcionó apoyo de inteligencia al gobierno de México para ayudar en una operación en Talpalpa, Jalisco (México), en la que fue eliminado Nemesio ‘el mencho’ Oseguera Cervantes, el infame narcotraficante y líder del cártel Jalisco Nueva Generación. El presidente Trump ha sido muy claro: Estados Unidos se asegurará de que los narcoterroristas que envían drogas mortales a nuestra patria, se enfrenten a la ira de la justicia que se merecen desde hace tiempo.” Puntualizó, dando a conocer la postura de Washington en relación con este asunto. Se desprende, por lo tanto, que la celebración del Campeonato Mundial de Futbol en unas pocas sedes mexicanas, no importa tanto a la Casa Blanca y que antepone en importancia la muerte de los narcos a la celebración del futbol.
Por su parte, el subsecretario del Departamento de Estado de EE.UU, Christopher Landau, calificó la muerte del ‘mencho’ como “un gran avance para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo.” Según dejó escuchar recientemente. También expresó sentirse triste y preocupado por las escenas violentas desatadas por los fieles al narco asesinado, en varios sectores del territorio mexicano y añadió a su posición: “Los buenos somos más que los malos. Felicidades a las fuerzas del orden público de la gran nación mexicana. No sorprende que los malos estén respondiendo con terror, pero nunca debemos perder la calma. ¡Ánimo, México!” Dejó leer en un comunicado despachado desde su oficina en la Capital estadounidense.
Yendo a la propia residencia de Los Pinos, sede del gobierno de México, la prensa internacional ha considerado el ataque al “mencho” como la primera gran acción de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien, hasta el momento previo, había evitado referirse siquiera al tema del narcotráfico y los cárteles en la realidad mexicana. Pero, según la opinión de quienes la conocen y saben de las prioridades de estos gobiernos “aztecas”, posiblemente sea de las pocas “aventuras” que esta mujer llevará a cabo, a no ser que la Casa Blanca se lo vuelva a exigir. De tal manera, sino hubiera sido por el empuje desde Washington, Sheinbaum jamás hubiese actuado contra el capo asesinado.
Lo cierto es que Nemesio Oseguera Cervantes, alias “el mencho”, era considerado el gran capo narco de México, líder del cártel Jalisco Nueva generación (CJNG), cuyos tentáculos se extienden por todo el territorio de este país; y, en el extranjero, desde los Estados Unidos hasta Ecuador, en América del Sur, nación donde tiene una importante presencia. La prensa mundial describe la decisión tomada por la mandataria mexicana, de esta precisa y lacónica forma: “supone ser la primera gran acción de la presidenta Claudia Sheinbaum contra el narcotráfico, espoleada sin duda por la presión política que ejerce Washington.”
Las consecuencias de esta “baja” del narco han sido varios disturbios en casi todo México, más la detención de otras 25 personas, presuntamente ligadas con la actividad delictiva de este cártel. Esto último en Jalisco.
Y es que la DEA estadounidense había tasado la captura y entrega del “mencho” en US$15 millones para quien lo hiciera, la misma cantidad ofrecida por la cabeza del general venezolano, Vladímir Padrino López, jefe del ejército chavista; y desde hace un año atrás, el cártel bajo el mando del “mencho” estaba en la mira del Departamento de Estado de USA, como organización terrorista extranjera y terrorista global, en el mismo nivel que el cártel de Los Soles, que contaba con Nicolás Maduro, el ex dictador venezolano capturado, como uno de sus líderes.
En criterio de Washington, el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es uno de los principales exportadores del mortal fentanilo, hacia los consumidores estadounidenses.
A raíz de la “baja” del “mencho”, se desató una ola de violencia extrema en varios Estados mexicanos y ha puesto al gobierno en máxima alerta: las escuelas se cerraron en unos ocho Estados que experimentaron los alzamientos en las calles, hubo cortes en las carreteras, incendios de vehículos y negocios y la cancelación de decenas de vuelos de aerolíneas de Estados Unidos y Canadá. Aspectos que llamaron a la preocupación a los dirigentes de la FIFA, quienes indicaron que algo parecido podría suceder durante la celebración del Mundial.
Gobiernos de países como España, Portugal e Inglaterra se han comunicado con sus ciudadanos, quienes residen en México o están en breves visitas, para que se protejan ante el inseguro clima que aquí se vive. Es así como el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, hizo ese llamado desde Bruselas donde participaba en una importante reunión de ministros de esa misma cartera: “Hago un llamamiento a todos los españoles que se encuentren, o bien por turismo o por motivos profesionales, de paso en estos momentos en México, y especialmente en la demarcación consular de Guadalajara y que por lo tanto, no nos consten en nuestro registro de matrícula consular, que se pongan en contacto con el consulado.” Actualmente, viven en este país de Norteamérica más de 225,000 españoles.
Las revueltas propiciadas por líderes de menor envergadura del mismo cártel, se efectuaron en todo el Estado de Jalisco, incluyendo Guadalajara y Puerto Vallarta, luego de que las autoridades federales realizaron el operativo contra el crimen organizado en el municipio de Tapalpa. Fue tal la violencia, que las autoridades de Puerto Vallarta emitieron una alerta pública a los pobladores mexicanos para “que permanezcan en sus casas” y no pongan sus vidas en riesgo de muerte. Esto debido al enfrentamiento a balazos y con otras armas de mayor calibre, en las calles de esta ciudad.
Ante tal panorama, el Ministerio británico del Exterior publicó en su página web oficial que es recomendable a sus ciudadanos “mantenerse alerta y seguir las recomendaciones de seguridad locales.”
En el caso de Portugal, su gobierno aconsejó a sus ciudadanos que están ahora mismo en México por diversos motivos, que no se trasladen por ese país “innecesariamente”, según declaraciones hechas por su ministro del Exterior, Paulo Rangel, quien lo hizo desde Bruselas, Bélgica, Capital de la Unión Europea (UE), donde se encuentra en una cumbre de ministros de Exteriores. Añadió que los portugueses “adopten todas las cautelas y prudencias posibles, porque la situación (en México) es preocupante.” Por esa razón, la embajada portuguesa en México publicó un consejo semejante en sus redes sociales, que son de carácter oficial así mismo.
La coyuntura es particularmente preocupante para las autoridades deportivas, en concreto las futbolísticas, porque Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México, será sede de cuatro partidos del Mundial del 2026 y quedó paralizada cuando su población fue aconsejada por la policía para que no saliera a las vías públicas. Fue cuando todos los negocios cerraron y los autos dejaron de circular, provocando un clima de altísima tensión nunca antes experimentado en esta urbe, ni en ninguna otra de América Latina, con excepción de Puerto Príncipe, Capital de Haití, donde las revueltas y refriegas se dan todos los días.
En las calles de Guadalajara, en aquellos momentos, sólo se escuchaban las sirenas de los bomberos que transitaban velozmente, para apagar los incendios que fueron desatados por los seguidores del capo asesinado. En reacción a la operación militar, los esbirros del “mencho” salieron a las vías, fuertemente armados, bloquearon con autos y camiones incendiados varias carreteras del Estado de Jalisco, al oeste del país, donde quedaron los restos de esos vehículos, completamente calcinados.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en presencia de gran cantidad de corresponsales de la prensa mundial, aseguró que “Nemesio Oseguera estaba considerado el último de los capos al estilo de Joaquín “el chapo” Guzmán e Ismael “el mayo” Zambada, que fueron detenidos en el 2016 y el 2024 respectivamente y ahora presos en los Estados Unidos. (Nosotros) proporcionamos apoyo de inteligencia al gobierno mexicano en la operación contra ‘el mencho.’” Puntualizó la vocera.
La refriega entre las fuerzas gubernamentales del orden y los seguidores del narco abatido , fue tan violenta, que se cobró las vidas de unos 25 miembros de la Guardia Nacional, un custodio y un funcionario de la Fiscalía General de la República, de acuerdo a información brindada por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Y en el Estado de Jalisco murieron también 30 integrantes de la organización criminal y una mujer, quienes cayeron por las balas de la policía y el ejército mexicano; otros 70 fueron detenidos por los bloqueos de las carreteras en siete Estados. En este último punto, el Secretario de Defensa, general Ricardo Trevilla, aseguró que “todas las carreteras han sido liberadas” y que el ejército desplegó a 2,500 efectivos en el oeste de México, junto a otros 7,000 que ya estaban en Jalisco. “La intención es, más que nada, tener un efecto disuasivo.” Explicó.
Empero, en Guadalajara, el terror cundió por todos sus recodos, incluyendo al aeropuerto internacional cuando los viajeros allí estacionados escucharon los disparos y observaron las columnas de humo que partían desde los vehículos incendiados por los miembros del cártel “en guerra.” En Aguascalientes sucedió algo parecido cuando se jugaba un partido de futbol femenino, entre el Necaxa y el Querétaro. Juego que fue suspendido de inmediato, porque los disparos de armas cortas y las detonaciones varias, se daban en las inmediaciones del estadio. Algo que podría darse en los instantes cuando se jueguen los partidos del Mundial 2026, justamente porque los delincuentes podrían tomar venganza en ese acontecimiento que es de carácter universal.
No obstante, el analista del periódico español El Mundo, Pablo Cícero, considera que “aún es pronto para conocer cómo reaccionará la hidra del narcotráfico en México, cuántas cabezas más brotarán. Lo que sí es una certeza es que durante los próximos días la población de México estará bajo fuego cruzado. Todo esto, a cuatro meses del Mundial de Fútbol. Guadalajara, Jalisco, una de las sedes, huele ahora a pólvora y gasolina.” Apostilló.
La muerte del narcotraficante Nemesio “el mencho” Oseguera Cervantes, recién ultimado a balazos por las autoridades mexicanas, se logró, inicialmente, cuando éste decidió encontrarse con su amante en un lugar reservado para ambos, en Tapalpa, a dos horas de Guadalajara. Fue cuando las Fuerzas Especiales del ejército mexicano y de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional, determinaron que aquel lugar y aquel momento, eran los idóneos para capturar al líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). “Capturarlo”, ese era el plan inicial. Que resultara muerto después, fue cuando las cosas no salieron como se tenían trazadas de antemano.
Guadalupe Moreno Carrillo fue la mujer que se encontró con “el mencho”, para sostener relaciones íntimas en aquel lugar apartado y nunca se percató que estaba en “el ojo” de la DEA y del gobierno mexicano; es decir, la inteligencia le venía siguiendo los pasos desde hacía bastante tiempo atrás y por medio de ella… se llegó al delincuente narcotraficante. Estuvieron juntos hasta el sábado en aquel lugar reservado (unas cabañas) de Tapalpa, Jalisco; pasaron la noche acompañándose en aquel “nido de amor” y cuando ella se marchó, “el mencho” continuó en el mismo sitio, supuestamente descansando. Fue cuando las fuerzas federales rodearon la vivienda y dio inicio el tiroteo, el enfrentamiento de ambos grupos. Fallecieron siete sicarios que vigilaban a Oseguera y un militar.
Mientras sus secuaces se batían a balazos con las autoridades, el capo salió de la casa y se escondió en una zona boscosa, aunque fue encontrado a los pocos minutos. Disparó desesperado contra las fuerzas del orden y resultó gravemente herido, lo mismo que dos de sus hombres. Tal fue la gravedad, que fueron trasladados de urgencia a un hospital cercano, pero los narcotraficantes murieron en el trayecto, incluyendo al “mencho” por supuesto. Los restos mortales fueron trasladados a la Ciudad de México, vía aérea.
Otro que fue baja en estos tiroteos en ambas direcciones, fue alias “el tuli”, el lugarteniente del capo. Ese individuo era quien ordenaba los ataques a las instalaciones militares y los bloqueos en las carreteras, coordinando la contraofensiva del cártel allí donde considerara necesario; incluso, este sujeto llegó a ofrecer 20,000 pesos (unos €1000), por cada militar o policía que fuera asesinado. A ese extremo de las cosas se había llegado. Dichosamente para la sociedad, “el tuli” cayó muerto en su enfrentamiento con las autoridades.
El recuento del armamento encontrado en el sitio de la balacera, concedió la información que dice que los sicarios del “mencho” tenían en su poder 7 armas largas, 2 lanzacohetes, 8 vehículos, 2 racer, cartuchos y cargadores.
Fue así como un encuentro de esta pareja, facilitó el deceso del narcotraficante, uno de los más peligrosos de toda América, que estaba llenando de fentanilo, más otras drogas de efecto letal, a los Estados Unidos. Las conclusiones que se desprenden de este acontecimiento, señalan que el éxito se debió a “un fino trabajo de inteligencia que logró penetrar el eslabón más vulnerable de la seguridad del narco: su círculo íntimo. (De tal modo que) las autoridades federales confirmaron que el seguimiento de una de sus parejas sentimentales, fue el factor determinante que delató el paradero del máximo líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en Tapalpa, Jalisco.” Asegura un comunicado del ejército mexicano, recientemente difundido.
El mismo informe oficial reproduce las palabras del secretario de la Defensa Nacional de México, Ricardo Trevilla Trejo, quien expuso que “el exitoso operativo se gestó gracias al rastreo incesante de vínculos cercanos del capo, en una labor estratégica que contó con el intercambio de información de agencias de los Estados Unidos.” De hecho, el seguimiento del rastro que iba dejando la mujer, llamada Guadalupe Moreno Carrillo, que dio inicio el 20 de febrero, “fue el principio del fin”, aseveran las autoridades. El deseo del sujeto por estar en una cama con su amante, lo condujo, además de unas horas de pasión, a lo que tanto intentó evitar toda su vida: su violenta muerte entre los árboles del bosque cercano a la cabaña.
El gobierno de México ha sido particularmente cauteloso acerca de la identidad de esta mujer, pero su nombre ha cobrado gran relevancia a partir del momento del asesinato del capo. Los círculos de inteligencia le dan gran importancia, ya que, gracias al seguimiento o rastreo que se le dio, se pudo llegar ante el narcotraficante. Y en los documentos clasificados del mismo gobierno, “Guadalupe” aparece como la pareja sentimental del líder criminal, un puesto que ocupó tras la separación de este sujeto de su anterior compañera, Rosalinda González Valencia.
El expediente en poder del Estado mexicano, revela que Guadalupe Moreno Carrillo aparece mencionada dentro de los apartados relacionados con la estructura operativa del CJNG; aunque, hasta la fecha, las mismas autoridades no han confirmado que ejerza funciones concretas o un rol formal de liderazgo dentro del cártel. Tampoco existe información pública detallada sobre su trayectoria personal ni antecedentes comprobados en actividades ilícitas. La mención de su nombre en los reportes de inteligencia, demuestra que el Estado mantenía un marcaje estricto sobre las relaciones personales del capo, una estrategia que finalmente rindió frutos.
Un parte policial dice que Nemesio Oseguera, líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desafió como pocos al Estado mexicano, con la única finalidad de consolidar su poder: protagonizó emboscadas a los policías, atentó contra el zar de la seguridad en la Capital y hasta derribó un helicóptero militar.
En el momento de su muerte, “el mencho” tenía 59 años de edad, era el delincuente narcotraficante más buscado por el gobierno de los Estados Unidos, que ofrecía una recompensa de US$15 millones; y se le consideraba el último de los capos de estilo Joaquín “chapo” Guzmán e Ismael “el mayo” Zambada, que ahora guardan prisión en tierras estadounidenses.
Nació en el Estado de Michoacán, al oeste mexicano, exactamente en un pueblo llamado Aguililla, la puerta de entrada a una inhóspita zona montañosa. Allí creció, rodeado de plantaciones de marihuana, un aviso de lo que sería su vida en el futuro, siempre relacionado con la ilegalidad y lo delictivo. Adolescente, emigró a los Estados Unidos, donde fue hecho prisionero porque estaba dedicado al tráfico de heroína. Una actividad de “palabras mayores” o gran envergadura, debido a la relevancia y el peligro que entraña esa droga. Cuando cumplió su condena, fue irremediable e inevitablemente deportado a su México natal, donde prosiguió con lo que le dictaba su naturaleza; es decir, delinquir, pero esta vez uniéndose al cártel del Milenio, de donde fue expulsado, debido a peleas internas en esa organización criminal, hasta que el cártel se dividió y una parte se alió a los Zetas, agrupación fundada por ex militares de élite, que practicaban el terror en Michoacán y en otros lugares de la nación mexicana.
Oseguera se marchó al vecino Estado de Jalisco y fundó, paralelo al cártel de Sinaloa, en el 2009, a los llamados “matazetas”, que dos años después asesinaron brutalmente a 35 personas, cerca de una reunión de fiscales del país, en Veracruz, en el Este mexicano.
Finalmente se independizó y fundó el CJNG y se consolidó rápidamente, con una fuerza insospechada para autoridades policiales y analistas de la realidad de México. Tras las capturas del “chapo” Guzmán e Ismael “mayo zambada”, el cártel del “mencho” se convirtió en el más fuerte, poderoso e importante del país. Creó un numeroso grupo de sicarios, fabricó su propio armamento y se expandió por varios Estados. El gobierno de los Estados Unidos lo declaró, en el 2025, organización terrorista, un cártel transnacional con presencia en casi todo México, que trafica fentanilo, extorsiona, hace trata de migrantes, roba petróleo y minerales y comercia con armas.
“El mencho” es descrito por José Reveles, escritor especializado en narcotráfico, como un sujeto de “naturaleza violenta, que no temió desafiar a gobiernos de todos los niveles, a diferencia de otros cárteles que atacan a la autoridad de manera defensiva.” Ejemplo de ello, se dio el 20 de junio del 2020, cuando atacó a Omar García Harfuch, quien ahora ostenta el alto cargo de jefe absoluto de la policía de México. En aquel momento, este personaje resultó severamente herido y dos escoltas suyos fallecieron en el atentado. Y en el 2025, desató una ola de terror en Jalisco, cuando sus sicarios sorprendieron a balazos a la Gendarmería Nacional y emboscaron a una caravana de policías Estatales, cuando viajaban en una carretera. También, derribaron un helicóptero militar con un lanzacohetes RPG, bloquearon carreteras, causaron incendios y mataron a decenas de personas inocentes, entre simples pobladores y autoridades de la policía.
En cuanto a su actividad narco, diversificó “su oferta de drogas”, por no poder competir con otros cárteles más fuertes que operaban en la frontera con los Estados Unidos. Apuntó hacia mercados en Europa, Asia, África y Australia, donde le pagaban la droga a mejores precios.
Una de sus principales características de personalidad era su presunta “timidez” o su deseo de mantenerse el mayor tiempo posible en las sombras. Le gustaba el bajo perfil, cuidándose de no exhibirse públicamente; por ello se ha sabido muy poco sobre su vida. A pesar de ello, en el 2025 apareció en las pantallas de dos conciertos ofrecidos por bandas musicales mexicanas y en el preciso instante cuando tocaban y cantaban narco-corridos. Por todo ello, sus fotografías realmente son pocas.
Se sabe que en la década de los 90s, se casó con Rosalinda González Valencia, con quien tuvo tres hijos antes de divorciarse. Esta mujer fue detenida y dos de sus hijos sufrieron cárcel también. Ella salió libre finalmente; pero el mayor de sus hijos, apodado “el menchito”, fue condenado en los Estados Unidos a cadena perpetua, donde estuvo delinquiendo con drogas y asesinatos por encargo o sicariato. Hoy, su padre ha sido dado “de baja” por el ejército y la policía nacional, una prueba fehaciente de que esta familia conformada por delincuentes “de altos vuelos”, se está acabando de la misma manera como ha actuado toda su vida: a balazos y en forma bastante violenta.
De cara al próximo Mundial de Futbol, que comenzará en junio próximo, el poder del cártel de Jalisco sigue siendo la máxima preocupación, más en estos tiempos que parece “una fiera herida”, ya que lo han descabezado, con “la baja” del “mencho.” Según un informe de la Administración para el Control de Drogas (DEA), esta organización tiene presencia en los 32 Estados que componen a la república de México. Y el periódico mexicano Milenio, asevera que, “pese a la existencia de otros grupos, se convirtió en la primera empresa criminal en expandir sus tentáculos y operaciones a lo largo y ancho del país.” Esta propagación fue posible, en parte, por la débil institucionalidad que posee México, de acuerdo a la apreciación hecha por el sociólogo Isaac Enríquez Pérez.
Este cártel ha funcionado, desde su fundación, como una fuerza paramilitar, que ha efectuado ataques directos “y sin complejo alguno”, contra las fuerzas de seguridad del Estado; además de su permanente e ininterrumpido tráfico de cocaína, metanfetaminas, fentanilo y migrantes hacia su portentoso y siempre receptivo mercado estadounidense.
Con la muerte de Nemesio “el mencho” Oseguera, todo lo malo puede suceder en México cuando las justas deportivas comiencen en junio próximo. Habrá que seguir el derrotero de los hechos, para calibrar hasta qué punto el cártel se diluirá, se fortalecerá o atacará a los puntos neurálgicos durante la competición. Ahora están heridos sus sicarios y traficantes y la gran pregunta que sobrevuela su estructura es: ¿Tienen a otro líder que suplante al “mencho” o continuarán por tiempo indefinido sin “cabeza”, hasta debilitarse y desaparecer? Esto quiere decir que, más a largo plazo, de aquí a junio, habrá que valorar si la muerte del capo reduce o no la violencia en México. Y para David Saucedo, experto mexicano en seguridad: “el mayor temor es que el CJNG podría tomar la determinación de lanzar ataques de narcotráfico… y que genere un escenario similar al que se vivió en Colombia en la década de 1990, un combate frontal al gobierno, con coches bomba, con magnicidios, con ataques a aeronaves.”
En estos precisos instantes, miles de aficionados están pensando viajar y vivir el Mundial en los Estados Unidos y Canadá, que son las otras dos sedes de la Copa del Mundo y descartan a México, para salvaguardar sus vidas. Un buen principio de supervivencia, sin duda alguna. El tiempo hablará claro, lo dirá todo al respecto…
