EL PLANETA




LONDRES, Inglaterra-(Especial para The City Newspaper) Esta mañana, tanto en las islas británicas como en el resto del planeta, nos hemos levantado de nuestras camas con la sorprendente noticia (mezclada con satisfacción sin duda alguna), de la detención de Andrés, el hermano menor del actual Rey, Carlos III. Un comunicado policial dice entre líneas, que fue detenido “por faltas en el ejercicio de sus funciones oficiales.”
El caso es único en los anales de la historia de la monarquía británica, acostumbrada a cometer errores y desacatos de toda especie, en especial aquellos plenos de inmoralidad, y que no se actuara en consecuencia por parte de las leyes establecidas ni de los encargados de hacerlas cumplir. Y con base en esa impunidad, siguieron cometiéndolas, creyéndose infalibles, intocables y para nada imputables; pero con este degenerado sexual, un pedófilo “de altos vuelos”, a la sazón el mejor amigo de Jeffrey Epstein, el judío cuyo delirio era secuestrar jovencitas, menores de edad, para abusar de ellas, junto a sus amiguetes, se acabó esa presunta impunidad, concretamente cuando la policía inglesa tocó a su puerta para detenerle.
Se trata de un sujeto impúdico, despreciable en todo el amplio sentido del término y degradante. Es así como la familia de Virginia Giuffre, la joven preferida de Andrés para abusar de ella en una de las tantas casas del judío Epstein, manifestó complacida: “Nunca fue un Príncipe.” Si bien recordamos, esta mujer se suicidó en el 2025, después de haber publicado su libro de memorias y encabezar una agresiva y justa campaña de denuncia contra el hebreo y sus amiguetes abusadores de menores.
Siempre en el seno de la familia de Virginia Giuffre, cuando se enteraron de la detención de Andrés, sin meditarlo mucho, hicieron llegar el agradecimiento a la policía de Thames Valley, la primera de los servicios regionales británicos en abrir una investigación formal contra el deshonrado ex Príncipe. La sospecha criminal se ha cernido finalmente sobre este sujeto de ralea, de la peor calaña, acomodado toda su vida en los suntuosos aposentos de los palacios ingleses, mientras llevaba a efecto sus vulgaridades e indecencias contra los cuerpos de las niñas que el judío secuestró mediante engaños y que puso a disposición de una gavilla de pederastas, incluyendo por supuesto a Andrés, ex Duque de York.
“Nuestros corazones rotos han sido reconfortados por la noticia de que nadie está por encima de la ley, ni siquiera la Realeza. Nunca fue un Príncipe.” Manifestó la nota enviada por el hermano y la cuñada de la fallecida Virginia. En este punto es oportuno recordar que Andrés indemnizó con unos €12 millones a la joven, pero nunca aceptó responsabilidad en los crímenes por pedofilia, que se le achacan. Parte de esa cantidad de euros la pagó su hermano Carlos III, el actual monarca de los ingleses; y su madre, la difunta Reina Isabel II, de quien se asegura que este desaguisado adelantó el día de su muerte, pues Andrés era su hijo preferido.
En su libro de memorias, Virginia Giuffre, siempre dentro de su campaña de denuncias contra estos pederastas liderados por el judío Epstein, se refirió con toda claridad a la extensa red de conexiones que el hebreo tenía con líderes empresariales, políticos e intelectuales que visitaban sus mansiones e isla en el Caribe, con el objetivo de disfrutar de las jóvenes que el anfitrión pervertido les tenía listas para ser desfloradas. Ese libro, que sin duda alguna será un éxito de ventas, describe claramente el terrorífico negocio de explotación sexual de mujeres vulnerables y engañadas.
Andrés Mountbatten Windsor, según su nombre desposeído de todos los títulos Reales, se permitió aparecer ante las cámaras de la televisión británica, la famosa BBC, para mentir tranquilamente y negar que estuviera alguna vez sobre el cuerpo ultrajado de Virginia; esta fue una falacia repetitiva en él, a pesar de que decenas de fotografías y filmaciones hechas por las cámaras ubicadas en lugares estratégicos por el judío, consignan la verdad sobre sus actitudes deleznables y sucias. A pesar de su rostro pétreo, falso, con la intención de engañar a quienes le veían y escuchaban, ocho fuerzas policiales de Inglaterra y de la Agencia Nacional del Crimen, lo venían siguiendo sin descanso, hasta que lo detuvieron y lo han encerrado en una celda.
Un parte policial ha asegurado que detuvieron al ex Príncipe Andrés “por sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público”, esto durante su etapa como enviado comercial y en relación con el caso Epstein. Ha sido la policía local de Thames Valley, donde se ubica la residencia Royal Lodge, en la que se “parapetó” Andrés, luego de que lo expulsaran de palacio, la que tocó a su puerta para ejercer la detención. Las investigaciones estaban demasiado avanzadas y no dieron pie a ninguna excusa aparente para no efectuarla contra este individuo de 66 años de edad (cumplidos exactamente este 19 de febrero del 2026). El comunicado policial aclara que se estaban realizando otros registros en propiedades de esta familia, situadas en Berkshire y Norfolk.
Y es que, dentro de su inmenso error cometido junto a Jeffrey Epstein, Andrés habría entregado información potencialmente confidencial (secretos de Estado), al delincuente sexual judeo-estadounidense, en la época en la que fue emisario del Reino Unido para el comercio internacional, del 2001 al 2011.
La postura de este pedófilo de la Realiza británica sigue siendo la misma: niega todo vínculo con Epstein, niega cualquier tipo de delito (sexual y gubernamental de develar secretos de Estado) y alega que nunca fue detenido a raíz del caso Epstein.
A pesar de que se esperaba tal hecho; es decir, la captura de Andrés, los diarios británicos han publicado en sus primeras planas la noticia que ha caído como “un misil” en la cotidianidad de los habitantes de estas islas. La conmoción, por lo tanto, no se podía evitar, ya que se trata de una figura que, hasta hace poco tiempo, era no menos que “venerada” entre los habitantes de Gran Bretaña, un defecto que siempre han tenido estos ciudadanos con respecto a las sanguijuelas de la Casa Real.
En todo caso, Andrés había sido desalojado previamente de la mansión de Royal Lodge, en Windsor, precisamente por no pagar la renta (nótese la clase de delincuente que es este individuo); luego se trasladó a Wood Farm, con la intención de esperar a que “las aguas se aquietaran”, que no era otra cosa que esperar que el escándalo de su vínculo con el judío pedófilo, amainara. Pero la sucesión de delitos, de errores garrafales cometidos por este sujeto, no han terminado y lejos de tranquilizarse, se han agrandado hasta dimensiones que él nunca sospechó. Primeramente, tuvo que pactar con la víctima, Virginia Giuffre, y pagarle una inmensa cantidad de euros a cambio de que no lo acusara ante la justicia; luego, sobrevino el fallecimiento de su madre, la Reina Isabel II, por causa de este disgusto que le deparó su “hijito pequeño”. La cantidad pagada en su totalidad, no trascendió a la opinión pública, aunque se estima que fueron unos €12 millones. Posteriormente, le fueron retirados todos sus cargos militares, diplomáticos y títulos Reales, incluyendo el de Duque de York y el que más le ha dolido… el de Príncipe y quedó solamente con su nombre de pila y sus apellidos familiares; después, fue despachado de su residencia en Escocia y de Royal Lodge, mientras su nombre aparecía en las portadas de los periódicos más importantes del mundo, relacionado con el pedófilo Epstein; y para ponerle “la puntilla” a esta secuencia de hechos, la policía británica le ha puesto las esposas y lo ha conducido a una oficina de detención.
Los periódicos ingleses amanecieron hoy con sus primeras páginas mostrando a la policía, vestida de paisano, dirigirse al sitio donde estaba Andrés; y el Daily Mail publicó que un grupo conformado por ocho personas llegaron a las 8 de la mañana a la residencia de campo donde yacía el ex Príncipe, para detenerlo. Días atrás, las autoridades policiales de Thames Valley, habían informado que estaba evaluando la información que recibió sobre la entrega de documentos sensibles a Epstein, por parte de Andrés, para proceder posteriormente a una investigación criminal.
En concreto, el 11 de febrero pasado, salieron a la luz nuevos documentos que indicaban que Andrés, ex Duque de York, transmitió informaciones confidenciales a Jeffrey Epstein al pedófilo hebreo-estadounidense, cuando el inglés era representante especial del Reino Unido para el Comercio Internacional. Por ejemplo, Andrés remitió, entre otras informaciones sensibles, un correo electrónico dirigido al financiero y delincuente sexual, Epstein, fechado 24 de diciembre del 2010, en el que le anunciaba las posibles oportunidades de inversión en Afganistán (antes del regreso de los talibanes al poder en aquella nación centro-asiática). Anteriormente, el ex Príncipe había enviado otros documentos de similar especie, en el que informaba al judío sobre viajes de trabajo realizados a China, Singapur y Vietnam, con información ultra-secreta que sólo al gobierno inglés concernía y nunca a un delincuente de la magnitud de Jeffrey Epstein. Al respecto, la policía regional de Windsor indicó que “estamos examinando esta información sobre Andrew Moutbatten-Windsor.” Esta fue la razón principal de su detención; pero también pesa sobre este sujeto la acusación (no judicial), hecha por la fallecida Virginia Giufre, de que en el 2014 fue traficada al Reino Unido por parte de Epstein y su pareja (inglesa) Ghislaine Maxwell, cuando ella era menor de edad y obligada a tener relaciones sexuales con el ex Príncipe.
A pesar de las tozudas negaciones de Andrés ante los medios de prensa, mintiendo reiteradamente, una segunda mujer afirmó después, a través de su abogado, que Epstein la envió a Inglaterra en el 2010, para mantener relaciones sexuales con el hijo de la Reina Isabel II. Y una tercera acusación (no judicial), provino del abogado de una tercera mujer, quien relató que el judío Epstein y el Príncipe caído en desgracia, la obligaron a mantener relaciones íntimas durante una fiesta en La Florida, USA, en el 2006.
La respuesta de Carlos III, el Rey británico, fue seca, directa y, si se quiere, evasiva, como quien desea quitarse un trozo de carbón hirviente de sus manos: “la justicia debe seguir su curso.” Manifestó glacialmente.
En apariencia, el hecho de que su hermano menor estuviera sumido en la peor desgracia de la que se tenga memoria en la Casa Real inglesa, no le llamó a la piedad, el temor ni la tristeza. Anteriormente, había despojado al mismo Andrés de sus títulos, le ordenó abandonar su mansión en la finca de Windsor y se mantenía, aparentemente, alejado de él como si fuera portador de la lepra u otra enfermedad infecto-contagiosa. Carlos, en el pasado, propiamente en la década de los años 80, ya había sufrido el señalamiento y las críticas amargas de la población, por los problemas conyugales que arrastraba con la famosa Lady Di o Diana Spencer, a quien cambió por la avejentada Camila Parker-Bowles, con quien finalmente se casó tras la muerte trágica de Diana, en un accidente automovilístico en el centro de París.
En retorno al caso de Andrés, la situación se agiganta peligrosamente, debido a que el delito de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, en el Reino Unido, conlleva a una pena máxima de cadena perpetua, según The Crown Prosecution Service (Fiscalía de la Corona).
Mientras tanto, un parte de las autoridades asevera: “El individuo continúa bajo arresto policial,” horas posteriores de haberse efectuado la extraordinaria operación contra el ex Príncipe Andrew, cuando efectivos de la policía registraron la vivienda actual de este sujeto venido a menos y un segundo domicilio situado en el condado de Berkshire.
A los oídos de Andrés, en la detención de la policía, debieron haber llegado las palabras de su hermano el Rey, quien dijo textualmente. “La Ley debe seguir su curso. Lo que ahora sigue es el proceso completo, justo y adecuado, mediante el cual se investiga este asunto de la forma apropiada y por las autoridades competentes. La Casa Real apoya y coopera completa e incondicionalmente a la policía.” Los Príncipes Guillermo y Catalina también se manifestaron por medio de sus portavoces y anunciaron que “respaldamos el comunicado emitido por el Rey tras el arresto de Andrés.” Lo anterior sólo significa que el pederasta de la Casa Windsor, el ex Duque de York y ex Príncipe, está totalmente solo en esta aventura indecente que él decidió comenzar y seguir, al lado del delincuente sexual, el judío-estadounidense Jeffrey Epstein, quien se quitó, aparentemente, su propia vida en una celda en Manhattan, Nueva York, donde esperaba el proceso judicial por las múltiples causas que le aquejaban.
Resulta llamativo el hecho de que nadie en el Palacio de Buckingham fue alertado de la trascendental redada que la fuerza de policía de Thames Valley iba a iniciar contra el encausado. Tampoco el Primer Ministro inglés, Keir Starmer fue puesto sobre aviso al respecto. Todo se hizo con el mayor sigilo y secretismo. El mismo premier manifestó a la BBC de Londres: “La policía llevará a cabo su propia investigación, pero uno de los principios claves de nuestro sistema, es que todos somos iguales ante la ley y nadie está por encima de la ley.”
Es importante resaltar que, en los tiempos modernos, nunca un miembro de la Realeza británica había sido arrestado, sospechoso de actos delictivos; y mucho menos por los delitos de trata de adolescentes y abusos sexuales procuradas por un amigo, el convicto pederasta Jeffrey Epstein, con quien Andrés aparece en una fotografía conversando cuando caminaban por Central Park de Nueva York o al lado, muy sonriente, de Ghislaine Maxwell, la esposa del judío, quien engatusaba a las muchachas en las vías públicas (calles, avenidas, parques y tiendas), para llevárselas al hebreo y que éste consumara sus actos impúdicos con ellas.
Cuando fue hallado por la policía, el ex Príncipe caído en desgracia estaba en la residencia de la finca de Sandringham, propiedad de su hermano el Rey, Carlos III, al Este de Inglaterra. Hasta allí llegaron los ocho agentes, vestidos de civiles, sin automóviles de la policía (las habituales patrullas), abordaron la vivienda hacia las 8 de la mañana, siguiendo el camino rural de la granja, que tantas veces recorrió el padre del detenido, el Príncipe Felipe de Edimburgo. Una vez adentro de la fastuosa vivienda, los policías la registraron meticulosamente, junto a otro domicilio en el condado de Berkshire, cercano a Londres, posiblemente la mansión de Royal Lodge, ubicada en el regio barrio de Windsor, donde el ex Príncipe vivió durante más de dos décadas con su ex esposa Sarah Ferguson (también relacionada con el pedófilo judío), y sus dos hijas.
Andrés se mudó a la campiña de Norfolk el mes pasado, en la oscuridad más profunda de la noche, para evitar las miradas curiosas de los vecinos y en medio de lo peor de su caída social, familiar y moral, cuando casi todos mencionaban su nombre, relacionado con Epstein.
La verdad es que este es uno de los momentos más aciagos de la monarquía británica y se ha hecho evidente tras el comentario del propio Rey Carlos III, quien confesó recientemente “sentir una gran inquietud” por la pésima situación de su hermano y todo lo que él ha contraído negativamente para la Corona. Ha sido un escándalo que, lejos de amainar o tranquilizarse, ha escalado significativamente, más todavía con la desclasificación de una serie de correos electrónicos que indican que Andrés compartió documentos Estatales y sensibles con el pedófilo judío. De hecho, este es un punto de inflexión para Andrés, quien deberá pagar sus excesos, sus abusos, sus faltas de respeto a la dignidad de las mujeres menores de edad y el repudio de sus familiares, quienes han sido puestos por él en una posición defensiva frente a la justicia, nunca antes experimentada por los Windsor.
A pesar de su presunto suicidio, el 10 de agosto del 2019, en su celda en nueva York, la secuela que dejó a quienes le sobrevivieron y que en una oportunidad o varias circunstancias compartieron momentos con este pederasta, ha sido la más perjudicial posible para todos esos individuos, entre quienes se cuentan Bill Gates, Bill Clinton, el ex Príncipe Andrés, Donald Trump y decenas más. Todos han quedado manchados en sus reputaciones y han preferido, a medida que se han ido desclasificando más y más documentos incriminatorios de este delincuente sexual, esconderse, “desaparecer” de los focos y tratar de encontrar la paz en la soledad de sus mansiones y lugares alejados de las grandes ciudades, donde podrían ser fácilmente encontrados por los periodistas acuciosos y deseosos de saber más…
Para formarnos una idea lo más completa posible de quién fue este delincuente sexual, tenemos que remontarnos a Coney Island, Nueva York, donde nació y creció en medio de una familia judía. No cursó estudios universitarios, pero debido a sus contactos, logró posicionarse en el Banco de Inversión Bear Stearns, donde aprendió “el teje y maneje” de los negocios, conocimientos de los que luego se valdría para realizar sus oscuros movimientos financieros. Después de haber laborado allí, abandonó su puesto de trabajo, pero siguió codeándose con gente con dinero de la ciudad. Comenzó a moverse dentro de las élites, administraba dinero de multimillonarios que confiaron en él y empezó a amasar su propia fortuna.
A finales de la década de los 80, Epstein fue nombrado en lo que resultó ser una estafa piramidal de US$460 millones. Se hizo cargo de la parte de valores, de los activos falsos, manipulaba el precio de las acciones y negociaba con ellas ilegalmente. Pero en 1993, todo se precipitó al suelo, la pirámide fue descubierta por la policía, pero Epstein no resultó acusado por nada en ese momento.
A mediados de los 80 también, conoció a Les Wexner, un magnate de Columbus, Ohio, responsable de las empresas Victoria’s Secret y The Limited y el judío se convirtió en su asesor financiero y obtuvo el control de las finanzas del multimillonario en 1991. Aunque ambos se desvincularon en el 2007, cuando un escándalo arrastró a Wexner. En ese preciso momento, fue cuando descubrió que Epstein se había apropiado indebidamente de grandes sumas del dinero suyo y de su familia. Cada día Epstein tenía mayor capital, pero era de manera mal habida… robada a esas personas que él supuestamente asesoraba financieramente.
Malversó varios cientos de millones de dólares pertenecientes a Wexner, de acuerdo a un informe publicado recientemente por la fiscalía de los Estados Unidos. “Esos actos ilícitos, junto con los honorarios que Epstein se pagó a sí mismo por sus servicios a Wexner, parece representar prácticamente la totalidad de la riqueza de Epstein,” aparece escrito en un informe judicial. Por ejemplo, se vendió a sí mismo un jet privado que pertenecía a Wexner, por una fracción de su precio total; y operó de manera parecida con una casa adosada a su nombre en Nueva York y con otras propiedades.
Pero en el 2008, tuvo que devolver US$100 millones a Wexner en un acuerdo privado entre ambos, para que aquel no lo llevara ante la justicia o a un juicio público. Wexner cortó sus vínculos con Epstein, pero nunca lo denunció por ninguna estafa oficialmente. En todo caso, Epstein se marchó con bienes inmuebles, un caudal impresionante de dinero en efectivo y la influencia necesaria para acceder a una lista cada vez mayor de personalidades, como Bill Clinton, Rockefeller o Leon Black, otro multimillonario.
Con el paso del tiempo, le fueron acusando, aunque más que acusaciones eran quejas y críticas en su contra, por los honorarios excesivos que cobraba o por la explotación a la que sometía a sus clientes. En el 2008 estuvo en prisión, pero esa experiencia no lesionó su imagen y muchas personas con grandes capitales le iban a buscar para que las asesorara en el mundo de las finanzas, una vez recobrada su libertad.
Su mentalidad sólo reconocía tres aspectos que él apreciaba por sobre otras premisas: el dinero en demasía, el sexo con mujeres jóvenes, casi niñas, y los amigos con renombre. En los últimos años, se avocó a esos tres placeres con una intensidad que le llevaron incluso a prisión, donde encontró su propia muerte. Fue arrestado el 6 de julio del 2019, acusado por tráfico sexual de menores; y el 10 de agosto, presuntamente, se quitó él mismo la vida.
Cuando su testamento llegó al Tribunal de Sucesiones de las Islas Vírgenes, que pertenecen a los Estados Unidos, sus activos alcanzaban un total de US$577 millones; US$56,5 millones en efectivo y casi US$194 millones en fondos de cobertura e inversiones de capital privado, además de US$112 millones en acciones. Así mismo, dejó propiedades en las Islas Vírgenes, Nuevo México, Nueva York, Palm Beach y París. Sin embargo, los impuestos, el mantenimiento, los honorarios legales y los cuantiosos acuerdos, han ido desgastando ese millonario patrimonio año con año.
El diario New York Times, a pesar de que es de capital judío, no se ha andado con medias tintas a la hora de publicar acerca de este “paisano” llamado Jeffrey Epstein; es decir… otro miembro de la raza hebrea. De tal manera, este periódico concluyó una investigación en diciembre del 2025, que le llevó varios meses a sus periodistas; y, tras revisar miles de páginas de registros, publicó que Epstein amasó su inmensa fortuna mediante “estafas, robos y mentiras. Epstein no era un genio financiero, sino un prodigioso manipulador y mentiroso. Una y otra vez, demostró estar dispuesto a operar al borde de la criminalidad y dinamitar relaciones en su búsqueda de riqueza y poder.” Dice el reportaje final.
Era un “bandolero” sin estilo, sin clase ni cultura. Muy lejano de ser un caballero y que veía en las mujeres jóvenes simples objetos para el placer más indecente y vulgar. A los adjetivos calificativos de delincuente sexual, hay que agregarle “enfermo, violador, humillador, grosero, bestial, poco hombre y sin alma.” Y al no tener un ápice de alma o espíritu, encontró fácil ahorcarse en su celda con telas que encontró en derredor, pues al no tener frente a él a muchachitas para desflorar sexualmente, ni un quinto de su dinero robado y tampoco a las personalidades mundiales de la política y la farándula que le alimentaban su pequeño ego, suicidarse fue sumamente fácil para él. En el caso de que realmente se haya suicidado, pues una versión muy fuerte que circunda en los Estados Unidos, en los estamentos judiciales, advierte que pudo haber sido asesinado por orden de Donald Trump, en un intento por acallarlo, para que no lo extorsionara y debilitara su ya sucia imagen política.
Hablar de principios, moral, respeto, consideración, buen gusto, clase, distinción, urbanidad y etiqueta en Epstein, es perder el tiempo y transitar por una senda muy distinta al camino que llevó su vida. Simplemente era una bestia, como muchas otras de su misma raza, que ven en el resto de la humanidad “objetos para aprovecharse de ellos”, obtener ganancias por medio de las estafas y el engaño y encontrar “una solución”, lo mismo que el escorpión que al verse sitiado, sin salida posible, lo más fácil que encuentra es volver su aguijón contra sí mismo y acabar con su vida. Epstein era un ser despreciable, absolutamente vulgar y rayano, cuyo trágico final físico fue más bien demasiado decoroso para la basura que realmente era.
A su muerte le superó, le sobrevivió, toda la problemática que hemos estado observando en los últimos meses, una fetidez que ha convertido en insoportables las vidas de Princesas y Príncipes en Noruega, Suecia, Inglaterra; de políticos en los Estados Unidos y América Latina; y de artistas, cantantes, actores y demás gente famosa del “jet set” europeo y estadounidense. Una verdadera lacra inmunda, cuya verdadera “herencia” ha sido esta hediondez que dejó a su paso y que tanto daño causa en estos días.
WASHINGTON D.C. USA-(Especial para The City Newspaper) Donald Trump llamó a su colega, la judeo-mexicana Claudia Sheinbaum, y le exigió que dejara de ayudar al régimen sanguinario de Cuba, de enviarle barcos cargados con petróleo. “De lo contrario, México sufrirá las consecuencias…” Y la presidenta judía hizo caso a lo que se le exigía, pero a regañadientes. De tal manera, el régimen corrupto y homicida de La Habana, ahora que su ex socio, Nicolás Maduro, está encerrado en una pequeña celda en Nueva York, y que los mexicanos dejarán de enviarle el crudo, supuestamente, la muerte ha sido anunciada para los narco-comunistas que están enclavados en el poder desde 1959, cuando el sargento Fulgencio Batista decidió huir hacia el exilio y dejar el gobierno en manos de Fidel Castro y su horda de criminales.
La caída del régimen cubano significará para el mundo libre, un acontecimiento que no sabemos por qué ha dilatado tanto en darse, por qué los distintos gobiernos estadounidenses no han querido deshacerse de tal oprobio a tan pocas millas náuticas de La Florida y porqué causa, si Donald Trump considera a Groenlandia un peligro, porque chinos y rusos podrían apoderarse de esa isla, en contraposición con Cuba, todavía más cercana a las costas de los Estados Unidos y con un régimen manifiestamente adverso a la democracia norteamericana, con misiles apuntando hacia su territorio y con un sistema comunista afecto a Moscú, Pekín y Pyongyang. Esta es una de las tantas incongruencias de siempre, de la política exterior estadounidense, “sin pies ni cabeza” para quienes tratamos con la política mundial diariamente.
Reiteramos: con la obediencia de la Sheinbaum a Donald Trump, al detener a los cargueros de petróleo en el Puerto de Veracruz, sin zarpar hacia la isla antillana, el colapso financiero-social del gobierno de Miguel Díaz-Canel, es cuestión, no de días, sino de horas. Pero la presidenta mexicana sigue insegura, dubitativa y en medio del doble rasero cuando se refiere a detener esos envíos.
Gobierno tras gobierno mexicano, con el afán de oponerse a las políticas de la Casa Blanca con respecto a Cuba, siempre ha cerrado filas con los comunistas que gobiernan a esa isla. Es decir, los mexicanos siempre han hecho lo opuesto a los norteamericanos, demostrando su animadversión al poderoso vecino del norte, su odio enquistado, su envidia por el impresionante desarrollo de la primera potencia mundial y, a la vez, su amor por los dólares que aquellos generan.
Con la llegada de Claudia Sheinbaum, una judía total, creímos que esa situación iba a cambiar, se iba a revertir; pero ha sido un poco más de lo mismo. De hecho, cuando los barcos de guerra de los Estados Unidos sitiaron a Venezuela y confiscaron los buques petroleros que iban cargados con el crudo hacia La Habana, quien ayudó descarada y abiertamente a los cubanos, no fue otra que esta mujer de aspecto insignificante, hablar soporífero e inteligencia más que cuestionable.
Pero Donald Trump, decíamos al inicio de este reportaje, la llamó y le dijo algo similar a esto: “Si usted sigue ayudando al régimen cubano, enviándole barcos cargados con petróleo, tendrá que vérselas conmigo y con la Armada estadounidense.” Palabras más, palabras menos, así debió ser parte de la conversación telefónica que ambos sostuvieron y la judía-mexicana sabe que con el troglodita Trump, no se juega…
De tal modo, las últimas noticias sobre este tema particular, indican que un cargamento de petróleo mexicano que debía llegar a la Bahía de La Habana en este mes de enero que está finalizando, fue cancelado. Pero la Sheinbaum, fiel a la manera de ser los mexicanos; es decir, a la acción de los distintos gobernantes de México, dejó abierta la posibilidad para retomar los envíos del crudo a Cuba, porque no aclaró si los cubanos podrán seguir contando con ese tipo de ayuda. No obstante, esta mexicana sabe que “si se la juega”, si desobedece lo que Trump le ha ordenado, tendrá que enfrentar una problemática bilateral con los Estados Unidos y que podría ser una elevación brutal de los aranceles a los productos que México vende a los “gringos.” Para comenzar con ese aspecto…
En todo caso, si Cuba no puede contar con la ayuda de México, quedará pendiendo “de un hilo” peligrosamente, pues toda su economía, muy deteriorada de hecho, podría irse al traste de un momento a otro: aumentará la miseria general de su pueblo, no habrá energía eléctrica, los vetustos autos de las décadas de los 40 y 50 que deambulan por sus maltrechas calles y avenidas, tendrán que ser aparcados en forma definitiva, sin que se sepa acertadamente cuándo podrán volver a rodar; y todo lo que se mueve todavía en la isla, de todas maneras muy precariamente, se paralizará, e, indirectamente, repercutirá en el hambre de la población. El caos será definitivo (y definitorio) para la existencia del régimen.
Esta problemática, según vemos, tiene dos “salientes”: por un lado, la constante traición de los gobiernos mexicanos, incluyendo el actual de la Sheinbaum; y por el otro, la supervivencia del sistema narco-comunista, que se debate entre vivir y sucumbir.
Y es que para colmo de males, en el gobierno de los Estados Unidos ha sido nombrado un anti-comunista visceral, hijo de emigrantes cubanos, llamado Marco Rubio, quien no es otro que el flamante secretario de Estado (el ministro de Exteriores estadounidense), quien tiene dentro de su agenda la liberación de Cuba, de su pueblo y el derrocamiento y encarcelamiento de sus dictadores criminales, de la camarilla encabezada por Raúl Castro, que tanta opresión y daño generalizado ha causado a esta isla y su gente.
Rubio ya lo dijo con estas palabras textuales: “Cuba es un desastre. Está dirigida por seniles incompetentes; su economía está en un colapso total. Así que… si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado.” ¿Preocupado por qué? ¿A qué se refirió Rubio con el participio que utilizó: “preocupado”? ¿Es la amenaza velada que indica que pronto su jefe, Donald Trump, le va a meter mano al añejo problema de la dictadura castrista y la hará caer prontamente? Eso es lo que se puede interpretar, deducir y esperar de parte de la Casa Blanca y es muy posible que, en estos tres años que le quedan a Trump en el poder, quiera “cubrirse de gloria” y dejar la democracia implantada en Cuba, como lo está intentando hacer en Venezuela. Recordemos que Trump es un ególatra (amante de sí mismo) y que, en aras del culto a su personalidad, querrá quedar como el gran libertador de los pueblos venezolano, iraní y cubano y que la historia mundial le tenga como tal, que no lo olviden nunca, por haber derrocado a los tres gobiernos, cuando las demás administraciones estadounidenses obviaron solucionar esos problemas a lo largo de las décadas.
De hecho, el mismo Trump confesó hace pocas fechas: “Cuba está a punto de caer.” E hizo énfasis en que no será necesaria la intervención de la fuerza militar, como aconteció en Venezuela; ya que la posibilidad de que México también deje de enviar petróleo a la isla antillana, supone será una “vuelta de tuerca” más, en contra del régimen castrista. Sin embargo, el gobierno cubano confía en que Claudia Sheinbaum “le clave” nuevamente el puñal por la espalda a los norteamericanos, se eche atrás y continúe enviando el crudo a los narco-comunistas cubanos. Esta mujer de doble cara, no obstante, manifestó que “sería una decisión soberana sin confirmar si se ha tomado ya”, confirmando eso sí, la envidia y el odio que siente ella en particular, como judeo-mexicana que es y detrás suyo, la inmensa mayoría de los mexicanos que también odian a la gran potencia del norte, pero les seduce y les encantan los dólares. De ahí que prefieran emigrar hacia EE.UU, antes que pasar hambre y demás penalidades en su “cacareado” “México lindo y querido.” Sienten un impresionante odio contra los Estados Unidos, pero ansían frenética y descontroladamente, ganar los billetes verdes del “Tío Sam.”
Esta es la verdad sobre lo que sucede actualmente en la isla de Fidel Castro y su camarilla heredera de su tiranía: “Dejar de recibir petróleo desde México, le quitaría a Cuba uno de los pocos suministros que, en la práctica, estaba sosteniendo el día a día cuando el flujo venezolano se frenó.” Ha dicho Omar Rachedi, profesor de Economía de Esade Bussiness School. Y añade: “México venía enviando crudo y combustibles desde 2023 y, sólo entre enero y septiembre del 2025, esos envíos se cuantificaron en torno a 17,200 barriles de crudo y 2,000 de productos refinados.”
Omar Rachedi ha cifrado las necesidades diarias de petróleo de los antillanos en cuestión, en unos 125,000 barriles por día. Y cuando Maduro estaba en el poder en Venezuela, Cuba importaba, en el 2025, unos 45,700 barriles al día, muy por debajo de lo que realmente necesitaba, de los que 27,400 procedían de Venezuela, es cuando este economista consultado asegura: “Aunque las importaciones de petróleo mexicano no resolvieran la crisis energética en la isla, marcaban la diferencia entre un racionamiento duro y uno directamente asfixiante.”
Lo descrito en las líneas anteriores, provocaría que un régimen dictatorial, más o menos racional, regido por ciertos reglamentos y normas, optaría por dejar el poder, convocaría elecciones populares nacionales y los dictadores dejarían establecidas leyes que les garantizaren la impunidad y el posterior escape al exilio; pero estamos hablando del régimen castrista en Cuba, conformado por criminales, cuya única prioridad es gobernar sobre un pueblo oprimido y en estado cadavérico, con verdaderos esqueletos ambulantes. Se trata de “la dictadura en función de la dictadura” únicamente, sin importar lo que se sufra alrededor, si la ciudadanía de un extremo a otro en la isla, sufre enfermedades, hambre, falta de lo básico para vivir y subsiste como si hubiera pasado y se hubiese quedado, un cataclismo en su cotidianidad. Visto lo anterior, no creemos, lo mismo que los demás analistas que observan esta realidad en Cuba, que a pesar de esa “vuelta de tuerca” final, los dictadores “se hagan a la mar” y abandonen lo que ya no funciona en modo alguno. Entonces, habrá que pensar cuál otra alternativa queda para rescatar a esta nación insular.
La opción militar no parece estar “en el libreto” del Pentágono, a pesar de que los analistas bélicos de esta Institución norteamericana, saben que sin combustible, las lanchas, blindados, cohetes, misiles, etcétera, no funcionarán en caso de que tengan que contestar al “fuego con el fuego”. De tal manera, un enfrentamiento con el mal llamado ejército cubano -que además tiene la moral en mínimo-, sería algo así como un juego para niños para USA y más todavía con lo visto en Venezuela, la incursión que sacó a Nicolás Maduro y dio de baja a casi todo su grupo de defensores y celadores.
En retorno a la falta de petróleo, para Antonio López Vega, profesor de Estudios Internacionales del ITAM, en México, “la situación en la isla era muy precaria, pero, efectivamente, la llegada de petróleo le había permitido al régimen resistir estos últimos años. En ese sentido, el fin de la llegada de ese petróleo a la isla, supone, entiendo, como la mayoría de los analistas, la asfixia total del régimen. O sea, aquí la incógnita no está en lo que va a suponer (ese corte de suministro), sino en cómo se va a gestionar, digamos, ese final del régimen. Descarto casi por completo una operación militar estadounidense (y) no parece, desde luego, que un desenlace a la venezolana, sea posible en la isla.”
La panorámica que nos deja ver Cuba actualmente, se traduce en vivir sin energía eléctrica; esto es, sin luz, sin poder cocinar o utilizar los electrodomésticos (si los tienen); pero lo peor sucede en los hospitales, donde los aparatos para atender casos urgentes y delicados, como respiradores o aquellos que velan por el asunto cardio/respiratorio, no funcionan del todo. Aun así, el régimen, los sátrapas enquistados en el poder, no están analizando abandonar el poder en ningún momento, según han asegurado.
Es cuando el economista cubano, residente en La Habana, Omar Everleny Pérez, argumenta en torno a este desaguisado: “Lo que más está sufriendo la población hoy, es el tema de los apagones. Hay varias crisis simultáneas ahora mismo en la isla: entre ellas la energética, la sanitaria (con una epidemia de dengue y otras enfermedades tropicales); la de transportes y la de abastecimiento. En medio, hay una crisis de combustible doméstico, el llamado gas de balita en Cuba: la gente no tiene con qué cocinar. Ni con gas, ni con electricidad, ni tampoco con carbón en la mayoría de los casos en las ciudades. Llenar el depósito de los automóviles también es complicado. Yo mismo estaba apuntado para hacerlo el pasado 5 de enero, pero todavía hay tres mil vehículos delante de mí; y hay otra opción: pagar en dólares. Pero, incluso, ahí hay filas de tres o cuatro cuadras. Ya se siente en el transporte privado esa afectación y, por ende, los precios de los taxis se han duplicado y sigue habiendo un deterioro del poder adquisitivo… porque en la medida en que la inflación aumenta por toda la escasez esta, la gente está más apretada.” Concluye su completa explicación y descripción de lo que sucede ahora mismo en Cuba.
Esta mujer que ahora gobierna (o desgobierna) a México, de origen judío y ex alcaldesa de la Capital, de Ciudad de México, todavía no ha sido verdadera y totalmente clara con los Estados Unidos y no ha asegurado que no volverá a enviar petróleo a la dictadura sangrienta de Cuba. Por eso, muchos analistas creen que los buques petroleros seguirán zarpando de territorio mexicano, con destino a La Habana. Es cuando Omar Everleny Pérez, ya citado en este reportaje, no da por un hecho de que el petróleo “azteca” vaya a dejar de llegar a Cuba. Y lo ha expresado de esta manera: “Eso no es lo que dijo la presidenta del país (Sheinbaum). La presidenta del país dijo que este envío que iba a ser recibido este mes (enero del 2026), no iba a llegar a Cuba. No dijo que no iba a llegar más ninguno.”
Incluso, la desconfianza ha hallado asidero todavía más profundo cuando la misma mandataria mexicana afirmó hace pocas fechas que “La ayuda humanitaria a Cuba, como a otros países, continúa, porque es ayuda humanitaria y México siempre ha sido solidario con todo el mundo. Son decisiones soberanas. México determinará si incluye el envío de crudo dentro de esa ayuda humanitaria.” Tales han sido sus palabras, que Donald Trump y su equipo de gobierno habrán grabado oportunamente y sabrán actuar en consecuencia… es decir, la traicionera forma de comportarse de cara al orden internacional, de parte de los presidentes mexicanos, desde que Fidel Castro primero, y el che Guevara después, se parapetaron en territorio mexicano, para llevar luego su revolución a Cuba en 1958/59, ha seguido siempre igual, inalterable, en demostración a los Estados Unidos que uno de sus peores enemigos está al otro lado de la frontera sur y se llama México.
Y desde México parte ahora la mayor cantidad de drogas hacia el mercado ilegal norteamericano, contando al fentanilo, que está matando rápidamente a muchos jóvenes estadounidenses. Son los cárteles mexicanos, muy posiblemente aupados por el mismo Estado, los que proceden a dicho tráfico y lo hacen con el mayor rencor contra la potencia que los deslumbra y los empequeñece, porque simplemente los mexicanos no pueden competir con la grandeza de los Estados Unidos.
Ciertamente, la presidenta judía, Claudia Sheinbaum se encuentra en medio de la disyuntiva de seguir ayudando a Cuba, una ayuda, como dijimos, que partió desde 1959, en claro desafío a Washington, y que no ha sido por razones “humanitarias” como lo ha dicho esta mujer enjuta y soporífera, sino por el simple hecho de molestar a la política de EE.UU; y por otra parte, tiene que ceder ante las presiones de la Casa Blanca, sino quiere una acción rápida, expedita y directa de parte del Pentágono en suelo mexicano. Además, “dentro de la esfera de Morena, el partido de Sheinbaum, hay destacados dirigentes proclives a mantener la cooperación en la medida de lo posible con Cuba.” Acota el profesor mexicano Antonio López Vega, del ITAM.
Agrega que Washington no va a reducir la presión al gobierno de México y estará a cargo del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, con fuertes y profundas raíces cubanas, según hemos explicado al inicio de este trabajo de prensa. Además, Donald Trump está presionado por la numerosa comunidad cubana de La Florida, que ha sido de vital importancia en los triunfos electorales de Trump en el pasado reciente y que ahora, frente a las elecciones intermedias en los Estados Unidos en este 2026, esos cubanos exiliados exigen al actual Gabinete republicano que acabe de una vez por todas con esa bazofia que está enquistada en el poder en La Habana.
No obstante, en la óptica de Omar Rachedi, profesor de economía ya citado, cree que México retomará parte de los envíos o que lo hagan otros socios o simpatizantes de la dictadura cubana. “Harán lo suficiente para evitar el colapso total. El escenario realmente peligroso es el de un corte prolongado sin reemplazo, porque ahí la crisis deja de ser sólo eléctrica y se convierte en una crisis general de abastecimiento y de gobernabilidad cotidiana. Y justamente a eso se refería Trump con lo de que ‘Cuba está a punto de caer’.” Explica este analista.
Nuevamente en el interior de Cuba, parte de la crisis se fundamenta en que su dictadura ha cifrado la supervivencia económica de la isla en unos pocos proveedores y cuando uno de ellos falla, como sucedió con Venezuela recientemente, todo el andamiaje en el que se sostenía financieramente la isla, deja muy vulnerable a todo lo que allí existe. En estos instantes, la camarilla narco-comunista depende únicamente de México y la decisión mexicana de hacerle llegar los buques petroleros depende de la determinación de Donald Trump; es decir, en el tanto presione a Sheinbaum, ésta permitirá la salida del crudo de los puertos mexicanos en el Caribe o lo prohibirá tajantemente (aunque lo restablezca cuando los estadounidenses se distraigan otra vez, con base en la sempiterna traición tan “a la mexicana” que siempre han llevado a cabo). Además, el gobierno de La Habana ha enviado a través de los años a más de 10 mil médicos cubanos, por los que México tiene que pagar y la mejor manera de hacerlo es con petróleo. Es un convenio establecido entre los dos países, décadas atrás.
Otro problema que afecta al gobierno de la isla radica en la falta de dinero, de divisas. Porque cuando falta el combustible, se apaga la generación de cualquier rubro, en especial el financiero. Es cuando faltan los ingresos en moneda extranjera, en concreto los dólares y sin ese capital no le será posible a la dictadura de Díaz-Canel importar aquellos bienes, como el petróleo en el caso que nos ocupa. Omar Everleny lo explica de este modo: “Cuba, con dinero, mañana llega un barco con petróleo de cualquier destino. Pero lo que hay que hacer es pagarlo. El principal problema es la falta de divisas y esta viene dada porque los principales sectores de exportación han caído, el primero de ellos, el turismo; pero también la producción de níquel.” Puntualiza.
El problema se agudiza cuando la camarilla gobernante que se mantiene alrededor de Miguel Díaz-Canel, mira en derredor a sus supuestos aliados: China, Irán, Venezuela y Rusia y se dan cuenta efectiva de que sólo los chinos yacen sin problemas. Los demás no pueden ayudarle: Venezuela quedó descabezada con la captura de Nicolás Maduro; Irán tiene un enorme inconveniente con el levantamiento de su pueblo contra la teocracia que allí gobierna y con portaaviones estadounidenses apuntando sus misiles hacia Teherán; y Rusia empantanada en una larguísima guerra con Ucrania, en la que ha perdido más de un millón de hombres e ingente cantidad de material bélico y con un bloqueo económico decretado por la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos, que tiene también a los rusos al borde del colapso financiero. Cuba y su régimen están más solos que nunca, más desprotegidos, más vulnerables, a oscuras, sin luz eléctrica, sin petróleo para mover autos, vehículos de guerra y maquinaria agrícola (si la hay). Sólo depende de Claudia Sheinbaum, la leal amiga de la tiranía castrista; pero si ésta desobedeciera a Trump, éste le pondría unos cuantos barcos bloqueando a la isla y confiscando cada envío de crudo, hasta “apretar más la tuerca alrededor del cuello de Cuba” hasta causarle la muerte por asfixia. Ello se ve venir en el futuro inmediato y con toda claridad, con México o sin México.
Lo que se nos quedó en el tintero sobre el tenso tema del petróleo mexicano hacia Cuba:
- La presión de los Estados Unidos hacia el gobierno de México, es bastante fuerte, según han revelado fuentes del Palacio Presidencial mexicano.
- El gobierno de México intenta ocultar esa presión a la opinión pública y a la prensa.
- Los cubanos, al faltarle el petróleo de Venezuela, recurrieron al crudo mexicano, un antiquísimo y leal aliado del sistema comunista de la isla.
- Ante la presión de Trump, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la cancelación de los contratos de Petróleos Mexicanos (Pemex), con Cuba. Frenó el zarpe de un buque que iba a llevar petróleo a La Habana.
- A pesar de lo anterior, Sheinbaum dijo que seguirá apoyando y colaborando con los cubanos, “por razones humanitarias”. Esto ha puesto más agresivo a Donald Trump y a sus colaboradores, quienes creen que la cancelación es una trampa de la mandataria mexicana para apaciguar a Washington, sin dejar de ayudar a Cuba.
- Sheinbaum se niega a rendir informes sobre la relación de su gobierno con el de Cuba.
- El actual gobierno de México, que comenzó en octubre del 2024, aumentó los envíos de crudo a la isla antillana y, entre mayo y agosto del 2025, zarparon 58 petroleros hacia Cuba, por valor de casi US$3,000,000,000 (tres mil millones de dólares); el triple de lo que se había estado enviando.
- Anteriormente, entre julio del 2023 y agosto del 2024, se enviaron a la isla cargamentos con petróleo por US$1,000,000,000 (mil millones de dólares), a través de la empresa mexicana llamada Gasolinas Bienestar.
- Hay total opacidad sobre la forma de pago de parte de los cubanos. El gobierno mexicano no aclara nada al respecto. No se sabe si Cuba paga mediante el trueque, al enviar médicos cubanos a México o consultores en distintas materias.
- Cuba revende una parte de ese petróleo en el mercado negro internacional. Ganancias que van a las cuentas personales del dictador Díaz-Canel, Raúl Castro Ruz y otros sátrapas del régimen. Es un negocio particular de la cúpula de la dictadura y lo mismo hacían con el petróleo venezolano que les era enviado.
- Son unos 20 mil barriles diarios que Pemex le da a Cuba, entre crudo, gasolina y diésel, un 10 por ciento de las exportaciones totales de Pemex.
- Este tratado del envío de petróleo a la isla, data desde 1979. Son contratos entre Pemex y la empresa petrolera Estatal cubana, Cupet.
- Los cubanos acostumbran no pagar sus deudas por el crudo. Dejan que la deuda se acumule hasta tornarse incobrable y los mexicanos la asumen como “pérdida.” Ese mecanismo lo califica el gobierno de México de “donación posterior.”
- El gobierno mexicano ha optado también “triangular” los envíos de petróleo, utilizando otros países aliados, con la finalidad de proteger a Pemex de sanciones de parte de los Estados Unidos.
- México ha sufrido enormes pérdidas económicas con ese mal negocio con Cuba. Gasolinas Bienestar reportó, en el 2023, pérdidas netas y un endeudamiento de 6 mil millones de pesos mexicanos.
- Claudia Sheinbaum, de una manera u otra, pretende apaciguar a Donald Trump, porque sabe que están en juego las exportaciones mexicanas a USA, potencia que les compra alrededor del 80 por ciento de todo lo que se produce en México.
- Históricamente, los gobiernos estadounidenses han dejado que México y Cuba comercien; pero con Trump esa costumbre de “volver el rostro al lado contrario” ha cambiado. Más todavía con Marco Rubio, el secretario de Estado norteamericano, quien es hijo de emigrantes cubanos y quiere un cambio radical en la isla antillana.
- Ciertamente, el secuestro del ex dictador Nicolás Maduro, en Venezuela, por parte de USA, ha encendido las alarmas en México y se han percatado de que Washington no está jugando cuando habla de sanciones económicas, aranceles a las importaciones y muy posiblemente la confiscación de barcos petroleros en altamar cuando hayan partido desde puertos mexicanos. Sheinbaum, si está jugando con fuego, le podría costar muy caro a ella, su partido, a los mexicanos en general y a la economía de su país. Y Cuba, la verdad, no vale ni un ápice siquiera.
LONDRES, Inglaterra; y WASHINGTON DC. USA-(Especial para The City Newspaper) Cada vez que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos desclasifica el “dossier” de este sujeto llamado Jeffrey Epstein, quien supuestamente cometió suicidio en su celda en la penitenciaría de Nueva York, pues se rumora que alguien implicado en sus inmoralidades fue quien lo mandó a asesinar, se descubren más nombres de personajes mundiales implicados en su negra lista y que causan sensacionalismo en los que siguen el derrotero de estas desclasificaciones.
De hecho, la Reina Isabel II, fallecida hace pocos años atrás, aparece fotografiada junto al pederasta hebreo, más otros individuos de la realeza europea, que ahora están sintiendo una enorme presión de parte de la opinión pública y de la prensa de sus respectivos países, tal como sucede en Noruega con un miembro de la familia Real. Aspecto que analizaremos más adelante.
En el caso específico de los Windsor, en Londres, no han musitado palabra alguna siquiera, pues saben que el asunto es muy delicado, todavía más cuando Andrés, el ex Príncipe, e hijo mimado de Isabel II, acaba de sufrir el embate de estos testimonios y ha perdido todos sus títulos Reales, lo mismo que sus cargos dentro de la Monarquía, el ejército y el gobierno inglés y poco le ha faltado para que pierda los pocos bienes que aún le quedan a su haber. De tal modo, si apareciese, con toda claridad y contundencia, algún “desliz” de la fallecida Reina, madre del actual Rey británico, la decepción causada por este nuevo “síndrome”, sería muy perjudicial y catastrófico para la Corona que gobierna a Inglaterra.
Tanto la prensa británica como la estadounidense, son muy cautelosas en tratar este asunto sobre la posible amistad entre el pedófilo judío y la extinta monarca de los ingleses, Isabel II, y no dan el hecho como algo concreto ni comprobado, sino como una posibilidad pasajera, leve, perdida en el tiempo, dentro de los acontecimientos. No obstante, y de acuerdo a los documentos desclasificados por la justicia de los Estados Unidos, se da a entender que Epstein habría ofrecido asesoramiento financiero a la Reina.
Para mayores y mejores señas, un documento incluido en los correos electrónicos relacionados con el caso del judío, el mayor depredador sexual de nuestra época, sugiere que, entre sus clientes, habría figurado la difunta monarca de los británicos, Isabel II, “a quien se presume brindó asesoramiento financiero”, según un artículo reciente aparecido en el influyente periódico inglés, Daily Express.
El periódico londinense asegura que uno de los aproximadamente 23,000 documentos publicados en días anteriores por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes (del Congreso) de los Estados Unidos, indican que el fallecido físico (en el 2019) y Premio Nobel, Murray Gell-Mann, afirmó en una ocasión que tenía “la impresión de que entre los clientes de Epstein se encontraba la Reina de Inglaterra.” Aquí es importante traer a colación que este hombre admitió en su libro intitulado “El quark y el jaguar: aventuras en lo simple y lo complejo”, publicado en 1994, que la Monarca recibió apoyo financiero de Epstein; y en el 2003, participó en una colección de saludos dedicados al financiero y, en el 2011, la misma Reina, supuestamente, asistió a un evento en su isla privada. El nombre de este científico también aparece en el llamado “libro negro” de direcciones (y teléfonos), de contactos cercanos de Epstein.
Ante tales declaraciones que hizo sobre Isabel II, sumamente peligrosas para la figura de la Reina, para su prestigio y para el de la familia Real británica al completo, mucho más que el sufrido y causado por Andrés, el ex Príncipe degradado a ciudadano común, el Palacio de Buckingham, al asimilar un poco esta nueva y horrenda sorpresa, ha optado por no comentar el asunto y guardar un silencio elocuente.
En este trazo de nuestro reportaje, es oportuno recordar que este depredador de raza judía, llamado Jeffrey Epstein, fue hallado muerto el 10 de agosto del 2019, en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, en Nueva York, donde se encontraba a la espera de ser juzgado por cargos federales de tráfico sexual de menores. Su deceso ocurrió un día después de que implicaran como cómplices suyas a muchas personas influyentes, incluidos Andrés de Windsor, hijo predilecto de Isabel II; el inversionista multimillonario Glenn Dubin; el ex gobernador de Nuevo México, Bill Richardson; el ex mandatario de USA, Bill Clinton; el cantante Michael Jackson; el también ex presidente de EE.UU, George W Bush; el científico del que hemos hecho referencia anteriormente, Murray Gell-Mann; y por supuesto, decenas, de decenas y más decenas de menciones de Donald Trump, el actual mandatario estadounidense, en los documentos desclasificados, que incluyen fotografías que corroboran su amistad con el judío “especializado” en abusar de jovencitas menores de edad.
También resulta oportuno señalar que Trump ha tratado de evadirse de estas menciones, al manifestar que los demócratas están utilizando “la estafa de Jeffrey Epstein como estrategia para distraer la atención de los logros de mi mandato” y degradarlo a renglones mínimos. Incluso, hay quienes piensan que esos ataques a Venezuela (la captura del ex dictador Nicolás Maduro), las amenazas a Irán y Cuba y el intento por pacificar la guerra ruso-ucraniana, son movimientos de Trump para desviar la atención mundial y especialmente la estadounidense, de esta problemática en la que se metió él con el pedófilo judío Epstein. No obstante, esa táctica no le ha servido de mucho, pues, en lo interno de EE.UU, el tema siempre cobra relevancia y capta todo el interés de los ciudadanos, quienes saben y conocen cabalmente que su actual presidente es un degenerado de “grandes ligas”, un pederasta más, que gozó de las fiestas depravadas organizadas por el hebreo.
La inculpación del ex Príncipe Andrés no pudo estar peor después de que se desclasificaran en los Estados Unidos los correos electrónicos que él le envió a su paisana Ghislaine Maxwell, la esposa de Epstein, y quien le conseguía en tiendas, calles, avenidas, aceras y en todo sitio, las jovencitas para que su marido pederasta “jugara” con ellas, con el honor y la honra de esas pobres muchachas engañadas y explotadas.
Esos eMails partieron nada menos que desde el castillo de Balmoral, una de las residencias oficiales de su familia, los Windsor, y datan del 2001. En uno de ellos, Andrés le cuenta a Ghislaine que se encuentra en Balmoral, la residencia de verano de la familia Real en Escocia, y le pregunta: “¿Me has encontrado algunos amigos inapropiados nuevos?” Se refiere a las jovencitas que tanto le gustaban a él, para desflorarlas, humillarlas y jugar a los juegos pervertidos con ellas, que tanto practicó en distintos lugares, junto a Jeffrey Epstein.
La respuesta de la mujer fue en estos términos: “Discúlpeme por haber encontrado sólo amigos apropiados.” A lo cual Andrés responde con un lacónico: “¡Desolado!” Y firma con su característica “A”. Pero en otra cadena de correos electrónicos, Maxwell le invita a un viaje que están por realizar al Perú, en América del Sur, donde “tengo planes para presentarle (a Andrés de Windsor), a unos acompañantes amigables y discretos.” Que no son otra cosa que niñas a las que desflorar y pervertir, reiteramos.
En otro eMail le sugiere a Andrés, ex Duque de York, que organice algunas visitas turísticas con compañía. Las palabras huelgan de nuestra parte si queremos comentar este otro correo, puesto que la obviedad y la elocuencia lo dicen absolutamente todo; es decir, el altísimo grado de perversidad, morbosidad y depredación sexual que padecía Epstein y su grupo de amiguetes, incluyendo gente de la supuesta “clase alta” británica, de la presunta y más rancia “aristocracia inglesa.”
Y para hacer esta “bola de nieve” más grande o voluminosa, la ex duquesa de York y ex esposa de Andrés, Sara Ferguson, también sostuvo correspondencia con el delincuente sexual judío; de tal manera, su nombre aparece también, con toda claridad, en los documentos desclasificados por la justicia estadounidense, específicamente por el Departamento de Justicia de USA.
Esta mujer pelirroja, famosa en todo el Reino Unido por sus “escapadas” eróticas con sus amantes, en especial con guardaespaldas, envió a Epstein un correo electrónico en el 2010, en el que le recalcó “mi lealtad inquebrantable” y firmó siempre en clave, como acostumbraba hacer toda la aristocracia británica en estos casos, con un sucinto “Ferg.” Según Sky News, que divulgó el contenido de dicho eMail, la ex duquesa promete al judío pedófilo “mi amistad hasta el final, incluso cuando el cuerpo esté frío”, lo cual significa “más allá de la muerte.”
Le pregunta al depredador de jovencitas menores de edad “cuándo vas a emplearme (o necesitar de ella)”; y el hebreo le contesta en otro correo que viajará a Londres en las semanas siguientes “para hablarlo” y le añade: “Nunca te he fallado.” Y “Ferg” responde nuevamente: “Ni yo a ti… y nunca lo haré. Mi amistad es firme hasta el final (…). Te quiero ahora y siempre… Y sé que tú también.” Nótese en grado de confianza y candor en estos mensajes en los que ella tutea al judío y se puede observar que la relación iba más allá de una simple amistad entre los dos.
En el 2011, durante una entrevista en la que se le tocó el tema a la Ferguson, ella, apenada, se desmarcó de su amiguete y manifestó: “Nunca jamás volvería a tener nada que ver con Jeffrey Epstein. Aborrezco la pedofilia y cualquier abuso sexual de menores. Fue un gigantesco error de juicio.” Y aquí sigue lo sorprendente, porque la misma “Fergie” le confesó al pederasta después de la mencionada entrevista, y sabiendo certeramente que se trataba de un consumado pedófilo, que “mi distanciamiento de ti fue una estrategia para proteger mi reputación.” Y en otro eMail del 26 de abril del 2011, la entonces duquesa de York se disculpó con el hebreo, depredador sexual de menores de edad, y lo hizo en estos términos humillantes: “Humildemente me disculpo contigo, por haberte vinculado a la pedofilia en los medios de prensa y tú eres mi amigo incondicional, generoso y supremo.” Tal el grado de sumisión, humillación y desenfreno en el que se mantenía esta mujer de la aristocracia inglesa. Algo difícil de digerir.
Pero la duda queda flotando en el aire, porque los documentos desclasificados en los Estados Unidos no advierten ni explican cuál fue el papel de Sara Ferguson cuando estuvo frente al pedófilo Epstein. Pero se puede inferir que, quizás, participó en las orgías con otros hombres, amigos del mismo judío; en situaciones lésbicas con jovencitas y en toda la variedad de prácticas lascivas y lujuriosas que el depredador, delincuente sexual, organizaba y llevaba a efecto en sus casas y apartamentos. No se sabe absolutamente nada acerca de la participación de la ex duquesa; aunque el cariño y confianza de sus mensajes por correos electrónicos, deja entrever que hubo mucho cariño o mucho roce físico entre ambos y da a entender que ella estuvo enamorada del judío.
En estas islas no solamente la monarquía se ha visto en aprietos por las relaciones (de toda índole) que sostuvieron con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, sino que el impacto de las revelaciones que se están haciendo en los Estados Unidos, al desclasificar los millones de folios sobre este caso, han llegado hasta el mismo gobierno inglés y a la Banca. Además de las figuras mencionadas anteriormente, la Reina Isabel II, Sara Ferguson, su ex nuera; y el ex Príncipe Andrés, ahora mismo están en el ojo de la opinión pública y de los periodistas, el anterior embajador en Washington, Peter Mandelson; y el ex consejero delegado del Barclays, James Staley.
El común denominador de los tres, incluyendo a Andrés, se fundamenta en que niegan haber tenido constancia en la red de tráfico y abuso sexual de jóvenes adolescentes, que el judío mantuvo por más de dos décadas. Sin embargo, existen registros de que los tres ingleses compartieron con sus familias viajes transatlánticos, estancias en lujosas residencias, generosas ayudas financieras del amigo americano (Epstein), antes y después de que fuera condenado por prostituir a las menores de edad que su esposa, Maxwell, reclutaba laboriosamente. Los tres están claramente especificados en los papeles de Epstein, recién desclasificados por la justicia de los Estados Unidos.
Uno por uno, comenzaremos con Peter Mandelson, quien ahora cuenta con 72 años de edad y encara una muerte política anunciada desde hace tiempo y el riesgo de ir a la cárcel por haber compartido con el pedófilo judío, información confidencial del gobierno británico y también a la Unión Europea (UE). Fue despedido en septiembre del 2025 de su puesto como jefe de la legación diplomática del Reino Unido en Washington D.C.; y tuvo que dimitir de su cargo dentro del Partido Laborista. Para colmo de males, también le obligaron a renunciar al título de Lord y al escaño que disfrutaba en la Cámara de los Lores, desde el 2008. Nótese hasta dónde la putrefacta influencia de Epstein ha arrasado con unos y otros, alrededor del mundo, especialmente en las potencias occidentales, salpicando a personajes que han visto sus carreras profesionales destruirse y sus nombres manchados por siempre y sin la opción de resarcirse en modo alguno.
El estupor aparece cuando se leen los correos electrónicos entre Mandelson y el pederasta hebreo, cuando el primero le llama “mi mejor amigo”. Por ejemplo, en un eMail de junio del 2009, el entonces ministro de Negocios de Inglaterra le envió al judío un informe con datos económicos de extrema susceptibilidad para los mercados, junto a una clara explicación que dice: “Nota interesante que le ha llegado al PM (Primer Ministro, entonces Gordon Brown).” Aquí se nota el rompimiento de la confidencialidad gubernamental de parte de un confiado e incauto Mandelson, sin duda arrollado por la capacidad de seducción y convencimiento que tenía Jeffrey Epstein. El entonces ministro británico estaba traicionando a su propio país, compartiendo esa información financiera sensible. ¡Y lo estaba haciendo con un sujeto peligrosísimo, en el caso de Epstein, supremamente inmoral, y capaz de traicionar, a su vez, a quienes lo consideraban su amigo!
En otro correo, de fecha 9 de mayo del 2010, el ex ministro le confirma al pederasta que el masivo plan de rescate del euro “debería anunciarse esta noche.” Y la Unión Europea (UE), reveló al día siguiente el paquete de €750,000 millones acordado para evitar el colapso de la divisa común, en plena crisis financiera. Aquí las preguntas que sobrevuelan este tema y de manera inevitable e ineludible son: ¿Qué necesidad tenía Epstein de enterarse de esos datos tan delicados, si este delincuente no pertenecía a ninguna esfera de poder político y económico en ninguna nación del mundo? ¿Qué ganaba Mandelson, en términos políticos y financieros, enviándole esos datos “top secret” al delincuente judío? ¿El ex ministro y ex Lord británico no pudo observar previamente el peligro en el que se metería si divulgaba tales confidencias? Lo cierto es que ahora está sufriendo las amargas y peligrosísimas consecuencias, que lo tienen con un pie en la cárcel.
Incluso, la policía inglesa, la famosa y legendaria Scotland Yard, anunció que abrió una investigación criminal contra el político, luego de que Downing Street, sede del gobierno inglés, facilitó el material con la información comprometida, para esclarecer si hay motivos y pruebas para procesar al “príncipe de las tinieblas”, que es el apodo que se le ha impuesto a Mandelson, mientras intentaba construir al Nuevo Laborismo, junto a los ex Primeros Ministros, Gordon Brown y Tony Blair. En todo caso, no es la primera vez que Mandelson está en serios aprietos, ya que en los años 1998 y 2001, perdió dos carteras ministeriales, debido a escándalos asociados a millonarios; pero ahora la situación “pinta” de una forma más oscura y riesgosa, aparte de su reputación personal, que está decididamente lesionada, sino fétidamente enlodada por causa de su amistad con el pedófilo.
Tratando de salvarse a sí mismo, Mandelson ha dicho reiteradas veces a los periodistas de su país que no sabía acerca de los crímenes de Epstein y pone como pretexto el hecho de que es homosexual: “Creo que me mantuvo separado de lo que él hacía en el aspecto sexual de su vida, porque yo era un hombre gay dentro de su círculo,” según narró el ex ministro a la BBC. Evidentemente, lo que quiso dar a entender este sujeto, es que nunca estuvo en los bacanales que se montaba el judío con sus amigos influyentes y por eso no deben condenarle de ninguna manera; y para hacer más grande este desaguisado, su esposo, el brasileño y traductor de profesión, Reinaldo Ávila da Silva, pidió al convicto pederasta Jeffrey Epstein, unos €10,000 para un curso de osteopatía y, según los datos que maneja la policía inglesa, recibió, en tres transferencias, US$75,000, que ahora dice no recordar. Pero lo que sí ha quedado claro es el ligamen que Mandelson tenía con Epstein e incluso su esposo homosexual por supuesto, Ávila, no dudó en solicitarle ayuda económica al judío. ¡Y la obtuvo! Tal la deshonra por todas partes donde se mire.
Dejando de lado momentáneamente al ex Lord gay, diremos algo del ex Príncipe Andrés, quien, como era de esperar, se mantiene alejado de los focos de la prensa y de los ojos del gran público británico y mundial, después de que quedara clarísimo su papel en las orgías que el judío se montaba en sus mansiones. ¡Pues bien! Andrés, ex Duque de York e hijo predilecto de su fenecida madre, la Reina Isabel II, está a punto de cumplir 66 años de edad y su rutina privada no ha cambiado mucho desde que el escándalo le estalló en sus manos y desgració el 95 por ciento de su existencia: la prensa británica ha publicado que Andrés no renuncia todavía a sus viejos privilegios, como pasear a caballo por el parque de Windsor o participar en cenas fastuosas que le preparan sus amigos incondicionales que no le olvidan y no le dejan caer del todo. Y mientras cabalgaba, en las primeras planas de los periódicos ingleses, se publicaron fotografías donde el ex Príncipe aparece de cuatro patas sobre el cuerpo de una joven; pero él sigue negando a pies juntillas que estuviera alguna vez en los excesos de Epstein, con mujeres casi niñas.
Andrés Mountbatten Windsor, que es su nombre auténtico, sin título nobiliario alguno, todavía vive en una de las alas de la mansión de Windsor, mientras su ex esposa –y también presunta concubina del judío pedófilo-, vive con sus hijas en la otra ala de la residencia. Sin embargo, tienen que abandonar esta casa e instalarse en una granja de Sandrigham, en la finca privada de la familia Real, a unos 160 kilómetros de Londres.
También está citado para que comparezca ante el comité del Congreso de los Estados Unidos, que investiga el entramado de Epstein, con opciones para que testifique en persona o en forma remota, por video-conferencia; pero hasta el momento el ex noble se ha negado a asistir a dicha citación. Incluso, el actual Primer Ministro británico, Keir Starmer, le empuja a declarar ante los congresistas norteamericanos “por el bien de las víctimas, los secretos de la operación de su amigo pedófilo”, le ha dicho con toda precisión el premier.
En cuanto al ex CEO de Barclays, James Staley, un estadounidense de 68 años, ha sido vetado en el alto puesto ejecutivo que ostentaba en la industria financiera británica, precisamente por mentir sobre su relación con Epstein, un episodio que, lo mismo que en los otros casos que aquí hemos desglosado con otras figuras de la vida pública occidental, envió a Staley a confrontar a la justicia en un juicio, en julio del 2025, y que le multó con un monto superior al millón de euros. En ese proceso salió a relucir la estrecha y, en ocasiones, íntima amistad que sostuvo con el pedófilo, las visitas a la isla caribeña, propiedad de aquel, cuando viajó acompañado por su mujer e hijas; y también al rancho que el judío tenía en Nuevo México. Así mismo, participó en cenas y otros encuentros sociales con el delincuente sexual. Es evidente que toda esa actividad demostró que la relación entre ambos iba más allá del ámbito profesional, por más que intente negarla este ex ejecutivo caído en desgracia como todos los demás.
Otro testimonio que incrimina a Staley, lo muestra participando en los juegos sexuales del hebreo y que no aclaró en el juicio en su contra y que se refiere al texto de estos correos electrónicos que envió y recibió del pedófilo. Son cientos de mensajes en los que, primeramente, Epstein le escribió a una mujer el 20 de junio del 2010, expresándole: “Me encantaría hacerte fotos con el disfraz de Blancanieves. Puedes comprar uno de la tienda de disfraces.” Y ella le respondió: “¡Lo compraré!” Semanas después, el ex ejecutivo James Staley, remitió este otro correo al pederasta: “Eso ha sido divertido. Saluda a Blancanieves.” Es indudable que este individuo participó en uno de los juegos pornográficos organizados por el judío. Y el periódico Financial Times comentó al respecto: “El hilo de correos sobre la niña del cuento de Disney, concluye como un relato casi porno: A Blancanieves se la tiraron dos veces nada más ponerse el disfraz.”
En la Rusia estalinista corría un rumor fundamentado en una anécdota que vivió la hija del dictador, Josef Stalin, llamada Svetlana Iósifovna Stálina (28 de febrero de 1926 – 22 de noviembre del 2011), quien se enamoró, a los 16 años de edad, del guionista de cine judío, Alekséi Kapler, quien tenía en aquel momento 40 años. Cuando Stalin se percató de aquella situación, deportó al hebreo a la ciudad polar de Vorkutá y lo mantuvo allí por espacio de una década de exilio.
Pero no satisfecho ni aleccionado con lo anterior, otro judío de nombre Grigori Morózov, se le acercó a Svetlana en la Universidad de Moscú, un año después del anterior; y esta situación enfureció a Josef Stalin; pero no pudo detener la boda entre los dos; aunque en 1948 se divorciaron. Esta historia demuestra lo codiciosos y empecinados que son los hebreos, a quienes les gusta escalar posiciones, apoyándose en las personas, en este caso la hija del autócrata ruso, con la finalidad de ganar influencia y asegurar sus planes de dominación. Ese comportamiento ha sido legendario en el pueblo judío, que suele vivir parasitariamente dentro de los demás pueblos, extrayendo todas las riquezas materiales y aprovechándose de las prerrogativas que esas nacionalidades les permiten. Y se puede evidenciar con toda claridad que el temor que pudieren sentir, no les afecta en nada, pues vemos como llegaron “hasta las barbas” del mismísimo Stalin, uno de los más sanguinarios dictadores que registra la historia de la humanidad y le arrebataron a su hija en dos oportunidades.
Fundamentado en esa práctica oportunista y de “escalamiento” hasta lo más alto del estamento político, económico y social de los países, el también judío Jeffrey Epstein, ya lo vimos, llegó hasta “las mismas barbas” de la aristocracia británica, se llevó hacia el abismo a los ex duques de York, Andrés Windsor y Sara Ferguson, y enlodó en algo a la Reina Isabel II; de tal manera, se piensa que pudo haber tenido contactos espurios con este sujeto, quien, a pesar de su supuesto suicidio en su celda, sigue causando verdaderos problemas en aquellos que confiaron en su maldad, en su lascivia y asquerosos modos de conducta con las mujeres menores de edad.
No conforme con todo el escándalo que causó en la Monarquía británica, en la Casa Real de los Windsor, Epstein también se introdujo en la vida de la aristocracia noruega y logró engañar y seducir a la princesa heredera de este país, Mette-Marit. Él se le acercó a la mujer y se ganó su confianza y su amistad. Tuvieron muchos intercambios de correos electrónicos en los que se pueden leer bromas, confidencias personales y consejos sentimentales en ambas direcciones: de ella hacia él y viceversa. Fue una relación distendida y muy cercana entre el plebeyo y delincuente sexual Epstein, con la Princesa de nacionalidad noruega. La Casa Real de esta nación ha admitido “algo”, aunque no toda la engorrosa historia con este sujeto de pésima reputación y comportamiento.
Ha sido desclasificada una cadena de correos que parten desde el 2012. Epstein le escribe desde París y le cuenta que está “a la caza de una esposa,” que la Capital francesa le resulta interesante; “aunque prefiero a las mujeres escandinavas”, en clara alusión a la Princesa Mette-Marit. Y ésta le responde horas más tarde: “París es bueno para las infidelidades. Las escandinavas son mejor material para esposa. Pero, al mismo tiempo… ¡Qué sé yo!” Epstein, en otro eMail, le comenta: “Hay dos noruegas aquí, de 24 y 25 años. Me gusta Oslo.” Y al día siguiente, la Princesa le replica: “¡Dios mío! Debes estar borracho. ¿Error al escribir? ¿Las chicas tienen 24 y 25 años? A mí también me gusta Oslo. Llámame mañana (¡?).”
En octubre del 2011, después de que ambos se han encontrado personalmente, la Princesa noruega se dio a la tarea de informarse quién era en verdad este judío, sobre su pasado judicial en particular y se lo confiesa de esta manera: “Te he ‘gugleado’ después de nuestro último correo. Coincido en que no me pareció muy bien.” Epstein no parece haberse molestado por la investigación y continúa la sinuosa amistad con la aristócrata noruega.
En los siguientes correos se escriben sobre las posibilidades de volverse a ver en persona, sobre literatura, técnicas de respiración, salud y familia. Incluso, la heredera al trono le pide consejo al pedófilo sobre un posible regalo para su hijo adolescente, Marius Borg, de 15 años de edad en aquel momento. En este punto específico, hay que resaltar que este joven, en la actualidad, está enfrentando un problema de grandes dimensiones con la justicia noruega, ya que se le ha denunciado en cuatro ocasiones por violación y otra treintena de cargos que lo harán comparecer próximamente en la sala de juzgados en condición de acusado. La familia Real está profundamente preocupada por el futuro del muchacho, porque podría ir a prisión.
La amistad entre el delincuente sexual y la Princesa muestra que ambos estaban al corriente de sus respectivas agendas, eventos, planes e, incluso, de sus números telefónicos. Y en septiembre del 2012, Mette-Marit le escribió al hebreo pedófilo: “Me muero de aburrimiento. Ven a salvarnos.”
Cuando se destapó toda la maldad y actividad delictiva de este sujeto, y cuando la prensa de Noruega publicó las primeras revelaciones, Mette-Marit pidió disculpas por la relación y alegó ante los periodistas que pecó de “falta de información suficiente sobre la verdadera magnitud de los delitos de Epstein. Fue mala valoración de mi parte. Debo asumir la responsabilidad por no haber investigado mejor sus antecedentes y por no haber comprendido con la suficiente rapidez qué clase de persona era.” Alegó. Sin embargo, se contradijo porque ella misma lo investigó por internet y lo que encontró acerca del pedófilo “no me pareció muy bien”, habíale dicho al propio Epstein en aquella ocasión y lo repitió en el 2019 ante los medios de prensa de su país. Estos sostienen que Mette-Marit no sólo mantuvo correspondencia con el delincuente sexual, sino también visitó propiedades de este individuo en La Florida y en su mansión en Nueva York. Incluso, la Casa Real noruega ha reconocido que se produjeron varios encuentros, pero es más lo que Palacio se guarda para sí, que lo mucho que, sabemos, guarda en sus entrañas, para no acrecentar más y más el escándalo que le podría sobrevenir. Es por ello que han quedado muchas preguntas a la deriva, como quién organizó esas reuniones, si los monarcas recibieron advertencias sobre el pedófilo judío y en qué momento esa relación fue cortada. Nada. Lo mismo que la Casa Real inglesa, la noruega prefiere callar.
Al final de este capítulo, que no es el final de la historia, porque cada día que pasa el Departamento de Justicia de los Estados Unidos revela más información sobre este delincuente, resulta sorprendente observar la forma como esta infame basura, con apariencia de ser humano, se infiltró en los círculos de los dos partidos políticos estadounidenses y logró convencer a individuos como Bill Clinton y Donald Trump, junto a otros más, para que se hicieran amigos suyos y participaran en sus orgías en las que se desfloraban a niñas en plenitud de su adolescencia. No conforme con ello, escaló, como los hombres de la hija de Stalin, en los estamentos de la aristocracia, de las Casas Reales europeas, y, muy posiblemente, se acostó con mujeres de la naturaleza de Sara Ferguson, una ex duquesa británica; y la Princesa noruega Mette-Marit, hasta donde se sabe por el momento. Una verdadera sabandija putrefacta, una basura caminante, un fulano cuyo verdadero valor lo ha alcanzado ahora que, supuestamente, se quitó la vida.
Extorsionó, amenazó con publicar las fétidas historias de sus amiguetes, que se arrastraban en sus sucios cuartos en sus mansiones e isla en el Caribe; se apoderó de fortunas millonarias de aquellos que confiaron en él; y utilizó a su esposa, Ghislaine Maxwell, para que le surtiera su maldita existencia de jóvenes menores de edad, a quienes engatusaba primero con darle trabajos, buenos salarios y hasta estudios en las mejores Universidades. Compartió esas muchachas con sus pederastas amigos y todo lo consignó en los datos que ahora la justicia estadounidense está desclasificando en millones de millones de documentos incriminatorios.
Jeffrey Epstein está bien muerto; pero su maldad ha sido tan desproporcionada, que no faltará quien abra su féretro y le “mate nuevamente” con varios disparos, para asegurarse de que ya no existe este pedófilo, único en su degeneración en los anales de la existencia humana. Y con él deberían ir aquellos que le creyeron, le siguieron, se divirtieron a expensas de las buenas mujeres de las que abusaron y que ahora, o callan cobardemente o lo niegan a pesar de las clarísimas evidencias.
Basuras como el judío y sus amiguetes, son los que hacen de este mundo un planeta insalubre y podrido para permanecer en él. Aquí no cabemos junto a esa escoria degradada y degradante. Eso es evidente.
