
Mariana, editora sección El Planeta
Hamás Asegura que Rehenes Judíos Fueron Ultimados por los Propios Ataques Israelíes
FRANJA DE GAZA, Palestina-(Especial para The City Newspaper) Una persona, un dirigente gubernamental sensato, hubiera llamado a los líderes de la facción armada palestina Hamás, para dialogar y ser flexible con todos los prisioneros palestinos que tenía Israel en ese momento en sus mazmorras. Esto con el fin de recuperar a los rehenes que Hamás secuestró de territorio israelí, el 7 de octubre del 2023. Pero Benjamín Netanyahu, el dictador que se ha perpetuado en el poder de la nación judía, fiel a su temperamento y a su naturaleza criminal (y esta es una definición psicológica real que hacemos de él), prefirió masacrar a la población palestina de la Franja de Gaza y en última instancia, pensar en los rehenes. Más bien, en este sentido, debe darle gracias al dios de Israel (nótese la minúscula), si es que cree en él, porque Hamás no dio muerte, en represalia por los pobladores palestinos masacrados, a sus rehenes y los ha ido entregando poco a poco, a la luz del tratado de alto al fuego con el gobierno israelí.
Esta gran verdad sobre lo que ha sucedido en Gaza en los últimos meses, la conocen todos los que han seguido de cerca esta gran crisis; de hecho, tras la entrega de cuatro cuerpos sin vida de judíos secuestrados, la familia Bibas habló directa y crudamente sobre la participación y actitud de Netanyahu en este conflicto: “No hay perdón por haberlos abandonado,” le gritaron al dictador hebreo, siempre feliz por hacer correr la sangre de personas inocentes a quienes considera enemigos suyos personales, en este caso los palestinos. Las palabras exactas dichas por esta familia, han sido: “No hay perdón por haberlos abandonado el 7de octubre y no hay perdón por haberlos abandonado durante su cautiverio. Primer ministro Benjamín Netanyahu, no hemos recibido ninguna disculpa suya por este doloroso momento.” Así se puede leer en un comunicado escrito difundido por Ofri Bibas, cuyo hermano Yardén, cuñada Shiri y los sobrinos Ariel y Kfir, fueron secuestrados por los islamistas palestinos. Aunque esta no es la voz de una sola familia israelí, sino que representa a todas las personas de esa nacionalidad que resultaron afectadas con aquel ataque de Hamás, que dio inicio a una nueva crisis entre judíos y palestinos, porque Netanyahu se dedicó a masacrar a los gazatíes a toda hora del día y de todos los días, hasta asesinar con los bombardeos –apoyados por Joe Biden y su Gabinete desde la Casa Blanca-, a más de 50 mil palestinos inocentes. Es por esa razón que pesa sobre este dictador israelí, la orden de la Corte Penal Internacional (CPI), órgano jurídico de las Naciones Unidas, para ser procesado en La Haya, Países Bajos, por el genocidio del pueblo de Gaza.
Es importante resaltar y en verificación de las crónicas periodísticas desde que Netanyahu ordenó los bombardeos, que durante todo ese período, el dictador nunca mencionó la liberación de los secuestrados; es decir, ni siquiera los mencionó “de perfil” a ninguno de ellos, ni a la sombra de ningún tema que se pudo haber dado. No les importó. Simplemente Netanyahu pensaba en dos cosas y en este orden de prioridad: 1. Aniquilar al pueblo gazatí, pues lo considera una “subespecie” u “humanoides”; y 2. Desviar la atención interna de Israel hacia el exterior, debido a los procesos en los que es requerido por actos corruptos durante sus extensísimo mandato en el gobierno de Tel Aviv. En síntesis, la liberación o la situación personal de cada secuestrado, a Benjamín Netanyahu “no le quitó el sueño”, pues sus dos objetivos estaban delineados muy claramente y a ello se avocó desde aquel 7 de octubre y nunca a la liberación negociada de los secuestrados. Reiteramos: un líder sensato, en sus cinco sentidos y dentro de lo cabal, hubiera emprendido el diálogo para canjear a los israelíes secuestrados por los palestinos presos en sus mazmorras, que era el objetivo único de Hamás… unos por otros. Además, los bombardeos diarios y salvajes del ejército judío a Gaza, propició las muertes de varios rehenes, en cuenta los cuatro que hemos citado en este reportaje, porque Hamás pretendía intercambiarlos vivos, porque muertos no servían a nadie, simplemente. Y esta es una verdad fría y absoluta que se da en este caso.
La personalidad vampírica de Netanyahu
Netanyahu acusa una personalidad disruptiva, compleja, anómala y anormal, resultado de odios acuñados a lo largo de su vida, resentimientos, deseos de venganza contra el resto de la humanidad y un sentimiento de inferioridad y rechazo que la mayoría de los judíos experimentan y no dejan de sentir desde que nacen hasta que mueren. Ellos mismos se consideran el pueblo más perseguido, expulsado y rechazado sobre la faz de la Tierra que haya existido nunca, por eso creen que toda actitud de represalia contra la humanidad es justa y es consecuencia de todo lo que les han hecho sufrir a lo largo de la historia. Benjamín Netanyahu es, por lo tanto, representante de esa línea dura compuesta por judíos ortodoxos y no ortodoxos, pero que creen su deber masacrar y asesinar a todos sus enemigos, allí donde se oculten o estén. Con base en esto, el diálogo, la negociación, la comprensión de la “otra parte” y el resultado beneficioso gracias al entendimiento verbal y negociado, no existe en su concepción de gobierno. De hecho, el ministro de Exteriores ni los embajadores han aparecido o no han tenido ningún protagonismo durante esta crisis y el mismo Netanyahu es quien ha acudido a la Casa Blanca a pedir más armas y a la ONU para verborrear en contra de los palestinos, a quienes acusa, señala y asesina sin el menor pudor, mientras los embajadores de la mayoría de las naciones en ese foro mundial, se retiraban antes de que comenzara su discurso lleno de sandeces, inexactitudes y mentiras.
Algunos especialistas en psiquiatría dicen de él que su comportamiento, manera de pensar y nulos sentimientos humanos y humanitarios, son propios de una personalidad sádica, envilecida y necesitada, incluso, de asesinar supuestos enemigos personales (en este caso los palestinos), porque ello le complace, le causa satisfacción reprimida de cara a la comunidad mundial, pero que disfruta en su soledad más íntima. Un ejemplo clarísimo de un necrófilo de aquellos definidos por C. G. Jung, o amante de la muerte propia y ajena. No sería nada extraño que, ante una situación extrema de peligro, de muerte suya o de posible prisión, Netanyahu busque el suicidio como única opción, lo cometa y satisfaga su último gran deseo reprimido, que sería su propia muerte y por sus propias manos.
Y con respecto a los palestinos, “si no existieran, Netanyahu hará lo posible por crearlos y volverlos a masacrar” o buscar la alternativa racial para asesinar: posiblemente a los negros del África, hindúes o demás musulmanes, porque su deseo de matar, ver sangre y cuerpos sin vida tendidos entre ruinas de edificios, es una necesidad perentoria de su mente y pequeña alma, en un nivel muy profundo en su inconsciente. Es por eso que los rasgos de una aferrada y avanzada esquizofrenia es lo que más se puede observar en él; incluso, cuando sonríe ante las palabras de Donald Trump, que hablan de desplazar, deportar y acabar con el pueblo gazatí, demuestran una maldad que aflora en su rostro y los argumentos que deja escapar después, aprobando esas deportaciones de sus enemigos, ratifican que su cerebro está complacido por el dolor de los demás. En síntesis, Netanyahu siente complacencia al ver a los más débiles sufriendo y agonizando. “A los más débiles”, a los desarmados de Gaza, porque él no opta por atacar a naciones y ejércitos superiores, pues sabe, conscientemente, que podría ser su fracaso y su final como dictador, incluso del mismo pueblo israelí durante un error de tal magnitud. Y siempre actúa “a la segura”; es decir, sin que la infantería judía actúe, sino que utiliza los bombardeos masivos desde aviones, plataformas de misiles y desde los portaaviones estadounidenses que “le cubren las espaldas” a los israelíes; y sin esa ayuda norteamericana, los judíos tampoco se enfrentan en soledad contra sus enemigos, lo cual revela una evidente, remarcada y convincente cobardía de su parte.
Su carencia de sentimientos le impide responder a las familias de los muertos que estaban en poder de Hamás; no esboza siquiera un rostro de conmiseración, solidaridad o comprensión cuando les escucha y ve sufriendo por los fenecidos. Y en mínima instancia tampoco les da la cara. Un ejemplo de esto ha sido cuando la “matrona” de los cautivos entregados muertos por Hamás, acaba de exigir a Netanyahu que “los secuestrados y el resto de cautivos de la comunidad, sean devueltos o recobrados intactos y en buen estado de salud. Exigimos su retorno.” Dijo. Pero el silencio, el desprecio y la indiferencia ha sido “la moneda de cambio” que ha recibido en estas últimas horas de parte del dictador de Israel. Sin duda, es todo un caso psiquiátrico de un psicópata que está en el poder y que, de acuerdo a la aplicación de la lógica, debería ser bajado de ese poder en las próximas elecciones judías o depuesto de inmediato por el parlamento o por el clamor del pueblo. Es lo que se impone, lo que obliga, por sus garrafales errores de corte político, sociológico y nacional, que han dañado fuertemente, traumáticamente, a su pueblo y a la nación entera, porque los índices de aceptación y respeto, alrededor del mundo, están en grados mínimos en todo lo que respecta a Israel. Sólo aquellos fanáticos que creen en las fantasías del “pueblo escogido” por dios (en minúscula, pues no es el Dios en el que cree el grosor de la humanidad), los cristianos y lectores compulsivos de la Biblia, del Antiguo Testamento, siguen aplaudiendo esos yerros criminales cometidos por Netanyahu y su gavilla de asesinos.
En lo sucesivo, tanto los palestinos como sus vecinos y el resto de la comunidad mundial, esperan nuevos ataques, nuevos bombardeos sobre “lo que queda” de la Franja de Gaza, de parte de Israel, hayan sido liberados o no los restantes rehenes capturados por Hamás; y todos los presos que yacían en las prisiones israelíes, Netanyahu se dará a la tarea de darle muerte uno por uno, en los meses que siguen. Ese es su macabro y secreto plan.
Una retrospectiva de esta crisis, resultó de aquel fatídico 7 de octubre del 2023, cuando un comando de la facción armada de Hamás, a la postre la gobernadora de la Franja de Gaza hasta aquel momento, irrumpió aquel sábado en un festival de música que se llevaba a cabo cerca de la frontera palestino/israelí, asesinó y secuestró a gran cantidad de judíos que allí estaban y se llevó otra gran cantidad de ellos hacia el interior del territorio palestino. La respuesta inmediata de Netanhayu y su ejército, acuerpado por los Estados Unidos, fue el bombardeo indiscriminado de Gaza, hasta reducirla a cenizas y escombros por todas partes. Los hebreos cerraron las vías de escape, en la frontera con Egipto y con el cercano Líbano. Tampoco permitieron la entrada de ayuda humanitaria (medicinas, médicos y alimentos). Pero nunca, subrayamos, Netanyahu buscó la liberación de los cautivos, nunca intentó una reunión bilateral con Hamás, nunca habló de intercambiar prisioneros, que era el único objetivo de los palestinos en armas, y, por el contrario, se avocó únicamente a la destrucción y aniquilamiento racial de los gazatíes. Los rehenes nunca constituyeron en su credo, la razón primordial de este conflicto.
Tras la llegada de Donald Trump y su amenaza de que, tanto él como Netanyahu, iban a desatar en Gaza “el peor de los infiernos”, se sentaron a la mesa Hamás y los judíos, para pactar la tregua; es decir, “la detente” de los bombardeos diarios a la zona por parte de Israel. Desde entonces, el camino ha estado lleno de sobresaltos, ha sido escabroso y con peligro de retornar a la situación primera; es decir, el genocidio de los gazatíes de parte de Netanyahu y los suyos (también requeridos por la CPI). En los últimos días, milicianos del grupo islamista Hamás, la Yihad Islámica y las Brigadas Muyahaidines, entregaron en Jan Yunis, a la Cruz Roja internacional, cuatro ataúdes con rehenes israelíes, en una ceremonia que fue transmitida en directo por la televisión. Sin duda alguna, las imágenes eran macabras, impresionantes e inaceptables desde todo punto de vista: en un estrado, vigilado por hombres de Hamás de elevada estatura física, con mascarillas en sus bocas y armados con fusiles de asalto, fueron colocados los cuatro féretros, mientras todo Israel observaba aquel espectáculo dantesco. La cadena qatarí, Al Jazeera, fue la encargada de difundir el acontecimiento.
No hubo otra versión: el espectáculo fue ideado con frialdad, ejecutado como tal y en la búsqueda de crear una impresión de dolor, espeluznante e inédita en los anales de este conflicto con Israel. Los ataúdes eran de color negro intenso y con los nombres de los cuerpos que estaban en sus adentros: Shiri Bibas-Silberman, argentina/peruana, de 32 años de edad; y sus hijos, Ariel y Kfiur Bibas, de 4 y 9 meses de edad respectivamente. También, el cadáver de Oded Lifshitz, de 83 años. Todos ellos secuestrados aquel 7 de octubre del 2023.
En el mismo escenario se pudo leer el siguiente letrero: “El criminal de guerra Netanyahu y su ejército nazi, les mataron con misiles desde aviones sionistas.” Una fotografía de gran tamaño de Netanyahu, le mostraba con colmillos de vampiro y manchas de sangre sobre los rostros de los cuatro occisos. También se exhibían las carcasas de dos misiles sobre los que se pudo leer este otro texto en inglés: “Nos mataron con bombas estadounidenses.” En esa misma mesa de “exhibición”, una empleada de la Cruz Roja firmó las actas de entrega junto a un miliciano de Hamás.
Los equipos de la Cruz Roja cargaron después los cuatro féretros en sus vehículos (en la foto de la portada de este periódico), pero antes de hacerlo, cubrieron cada uno de estos con una sábana blanca, que le dio un poco de “humanismo” a las imágenes. La dantesca ceremonia se llevó a cabo en la explanada de Beni Suhaila, en el Este de la ciudad de Jan Yunis, escogida así por ser símbolo para los palestinos, porque allí hubo gran presencia de las tropas israelíes durante su reciente ofensiva a esta misma urbe. Cientos de gazatíes, sobrevivientes de los bombardeos judíos, se reunieron en el lugar para presenciar la entrega, algunos apostados en lo alto de los edificios en ruinas que la rodeaban y otros sentados en sillas dispuestas allí por los milicianos de Hamás. Un comunicado que circulaba antes, durante y después de la entrega de los restos mortales, insistió en que los Bibas y Lifshitz, fueron dados de baja por los bombardeos del ejército israelí, que ocurrieron contra los puntos en los que permanecían detenidos.
Posteriormente, la Cruz Roja entregó los restos mortales de las cuatro personas al ejército de Israel, en un lugar todavía dentro de la Franja de Gaza. Estuvieron también presentes los familiares de los occisos, mientras varias decenas de judíos sostenían banderas de su país, apostados a ambos lados del paso del convoy. Representantes militares israelíes y del Shin Bet, la agencia israelí de seguridad interior, recibieron los ataúdes. Luego los transportaron al instituto forense Abu Kabir, de Tel Aviv, para que pasaran por el proceso de identificación, que se extendió por espacio de dos días. Isaac Herzog, presidente de Israel, publicó en su cuenta de X: “Agonía. Sufrimiento. No hay palabras. Nuestros corazones –los corazones de toda la nación- están destrozados. En nombre del Estado de Israel, bajo la cabeza y pido perdón (¡?). Perdón por no haberles protegido en ese día terrible (7 de octubre del 2023). Perdón por no haberlos traído a casa con vida.” ¿Habrá dicho la anterior en alusión indirecta a Netanyahu, el máximo responsable (y culpable) de esas muertes con sus bombardeos y su negativa de entablar el diálogo con Hamás e intercambiar prisioneros por rehenes? Sólo el mandatario judío lo sabe.
Netanyahu y su “imagen en el espejo”
Haciendo uso de su característica demagogia política, Benjamín Netanyahu apareció ante los medios de prensa ese mismo día de la entrega de los cuatro cuerpos sin vida de los judíos raptados por Hamás y sus palabras parecen haber descrito su propia imagen vista a través de un espejo, pues cada quien juzga a los demás de acuerdo a sus propias falencias, complejos, errores, equívocos, despropósitos y excesos: “Estamos todos enfurecidos contra los monstruos (¿?) de Hamás. Traeremos de vuelta a todos nuestros rehenes, destruiremos a los asesinos, eliminaremos a Hamás y, juntos, con la ayuda de dios (su dios por supuesto, por ello el uso de la minúscula), garantizaremos nuestros futuro.” Amenazó una vez más este tirano que es el dictador de Israel, lo cual sólo indica que la masacre en Gaza va a continuar una vez que los cautivos de Hamás hayan sido entregados a Israel o posiblemente cuando estén todavía en poder de los palestinos, pues los rehenes es lo que menos importa a Netanyahu.
Según el diario israelí, Yediot Ahronot, “Israel afronta hoy uno de sus días más dolorosos.” Por su parte, Amir Blumenfeld (nótese el apellido alemán que utiliza este hebreo, una prueba más de la apropiación de identidad que acusa al pueblo judío), del Foro de las Familias, la organización que aglutina a los allegados de los secuestrados: “Hemos recibido con profundo dolor la oficial y amarga noticia que confirma la identificación del cuerpo de nuestro querido Oded. Quinientos tres angustiosos días de incertidumbre han llegado a su fin.”
Finalmente, se escuchó el ladrido de Netanyahu quien volvió a aparecer, valiéndose de la situación de luto nacional: “La voz de la sangre de nuestros seres queridos (si lo hubiese querido tal como asegura, los hubiera liberado pacíficamente desde un principio, pero prefirió la masacre del pueblo gazatí y el abandono premeditado de los rehenes), nos clama desde la tierra. Nos obliga a llegar a un acuerdo con los viles asesinos y les haremos rendir cuentas.” Ladró amenazante, según es su costumbre.
Su imagen en “el espejo” ha quedado reflejada una vez más al calificar a los milicianos de Hamás de “monstruos”, cuando pesan sobre la consciencia del propio Netanhayu más de 50,000 gazatíes asesinados, en el peor genocidio del Siglo XXI y a vista y paciencia de la comunidad internacional. Ciertamente, el espectáculo macabro concedido por Hamás a la televisión qatarí ha sido deleznable y sancionable moral y humanamente; pero la masacre en la Franja de Gaza, de su población inocente, no exime a Netanyahu de su sangrienta culpa y le convierte en un “monstruo” de nuestra época y de colosal magnitud. A él y a su séquito de colaboradores requeridos por la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad.
Paralelamente, desde Washington, se escuchan las amenazas proferidas por Trump, dictadas a su oído por yerno Yared Kushner, de quien hemos hecho perfiles psicológicos en este mismo periódico en ediciones anteriores, y el deseo materialista de convertir a la Franja de Gaza en un paraíso lleno de casinos, moteles, hoteles de lujo y diversión, una riviera parecida a la Costa Azul de Francia, mientras su pueblo se debe deportar previamente a destinos no consentidos ni aceptados por nadie en Oriente Próximo y otros confines de la Tierra.
Sin duda, estamos observando una confabulación de poderosos, en Washington y Tel Aviv, armados hasta las vísceras, en contra de una etnia desarmada y que se debate entre la extinción (aniquilamiento racial) y la deportación.
Los Europeos Creen que el Vicepresidente Vance Sería Peor que Donald Trump en una Eventual Presidencia Suya en los Estados Unidos
BRUSELAS, Bélgica-(Especial para The City Newspaper) Muchos occidentales versados en política y que han conocido a Vance, le consideran un individuo nocivo para los intereses europeos principalmente. ¿Por qué razón? Ya las veremos a lo largo de este artículo de prensa. Aunque, por lo pronto, la cabeza que ha asomado James David Vance, que es su nombre completo, no ha gustado a nadie, mucho menos a los especialistas en psicología, precisamente por su papel junto a su amo, Donald Trump, en el que su servilismo se manifestó en toda su dimensión gigantesca. Vance está allí, en la Casa Blanca, para servir de la manera más rastrera a Trump y sin que ello implique que el poco honor que pudiere tener, se vea lacerado en modo alguno.
¿Pero quién es este sujeto que ha salido a la luz en la política mundial, al lado de Donald Trump y que la mayoría de los habitantes de este planeta, apenas están conociendo? Es llamado James Donald Bowman también. Nació en Middletown, Ohio, el 2 de agosto de 1984, y es conocido como J.D. Vance. Es hijo de Beverly Carol (de soltera Vance, nacida en 1961), y de Donald Ray Bowman, nacido en 1959 y fallecido en el 2023. Tiene raíces escocesas e irlandesas y sus padres se divorciaron cuando él era muy pequeño y fue adoptado por el tercer esposo de su madre, Bob Hamel. Citan quienes han profundizado en su biografía, que su infancia estuvo marcada por la pobreza y el abuso y su madre era adicta a las drogas; por esa causa, él y su hermana Lindsey, fueron criados por sus abuelos maternos, James y Bonnie Vance, y fue esta última quien inculcó en el joven sus creencias cristianas y en contraposición, su gusto por las armas, ya que la señora Vance tenía en su casa 19 pistolas de distintos calibres.
En los círculos políticos de Washington se le tiene a J.D. Vance como un político conservador, aparte de empresario y escritor (¡?), aunque todavía no sabemos realmente cuántos y cuáles libros (o artículos de prensa) ha escrito a lo largo de su vida, además de uno solo al cual nos referiremos más adelante. Es miembro activo del Partido Republicano y su amigo (y amo actual), Donald Trump, lo llevó a convertirse en el 50 vicepresidente de la nación, desde el 20 de enero pasado. Otro dato señala que es el tercer vicepresidente más joven en la historia de los Estados Unidos, sólo superado por el demócrata John C. Breckinridge, quien tenía 36 años y 47 días cuando fue nombrado en ese mismo puesto. También Richard Nixon, quien tenía 40 años y 11 días cuando lo llevaron a la vicepresidencia del país.
Una vez que se graduó de la escuela secundaria, Vance se unió a los Marines, donde trabajó como reportero militar del 2003 al 2007. También estudió en la Universidad Estatal de Ohio y en la Escuela de Derecho de Yale. Luego ejerció por un espacio de tiempo muy breve como abogado y después se enroló en la carrera en la industria tecnológica y como capitalista de riesgo.
Fue enviado a Irak en calidad de corresponsal de guerra y estuvo en esa nación de Oriente Próximo durante seis meses, hasta finales del 2005; estuvo asignado a la sección de Asuntos Públicos de la 2da. Ala de Aeronaves de los Marines.
Una autobiografía que le “catapultó”
Fue durante las elecciones presidenciales del 2016 cuando este libro escrito por él mismo, apareció y resultó ser algo así como “el resorte” que le impulsó en el conocimiento de los votantes; es decir, aportó gran parte de su actual popularidad. Eran sus memorias y las tituló Hillbilly Elegy, que en su traducción al castellano vendría a ser “Elegía Campesina: una memoria de una familia y una cultura en crisis.” En resumen, la historia de este libro se gestó cuando, después de graduarse de Ohio State, Vance asistió a la Facultad de Derecho de Yale con una beca casi completa y allí, su profesora Amy Chua, autora del libro Battle Hymn of the Tiger Mother, en el 2011, lo convenció para que escribiera sus memorias. También fue editor del periódico The Yale Law Journal, especializado en temas de derecho.
Lo cierto es que su libro estuvo en la lista de los más vendidos, elaborada por el famoso The New York Times, que lo catalogó “uno de los mejores seis libros para ayudar a entender la victoria de Trump.” Pero The Washington Post, el “otro” diario opuesto al NYT, llamó, por el contrario, a Vance, “la voz del cinturón de óxido”; y The New Republic lo criticó al señalarlo como “el explicador favorito de la basura blanca de los medios liberales” y el “falso profeta de la América azul.” Por su parte, el economista William Easterly, criticó el mismo libro al escribir: “El análisis descuidado de grupos de personas (élites costeras, Estados Unidos de paso, musulmanes, emigrantes, personas sin títulos universitarios, lo que sea), se ha vuelto rutinario. Y está matando nuestra política.”
Sin embargo, este libro fue un éxito y gracias a él, Vance se convirtió en colaborador de la CNN, a principios del 2017; y el momento álgido para este volumen se dio cuando, en abril del 2017, Ron Howard firmó para dirigir su versión cinematográfica que fue estrenada solamente en cines selectos del país, el 11 de noviembre del 2020. Fue protagonizada esta película por Amy Adams, como la madre de J.D. Vance; Glenn Close en su papel de Mamaw; y Gabriel Basso, como Vance. También fue lanzada en streaming el 24 de noviembre pasado en Netflix. Todo eso, sin duda, aportó a ser conocido a nivel nacional, antes de su arribo a la Casa Blanca, bajo el mando de Trump.
En un momento dado, Vance no estuvo de acuerdo con la irrupción de Donald Trump en la política interna del Partido Republicano, ni en la del país en general y se declaró su adversario en ese renglón. Sin embargo, con el paso del tiempo, Vance se adhirió “a la causa” del actual presidente (si es que alguna vez tuvo una “causa” definida y real), hasta ser convertido en el vicepresidente que ahora conocemos. Esa simpatía surgió durante la primera administración de Trump. En el 2022, Vance ganó las elecciones al Senado por su natal Ohio y fue senador del 2023 al 2025; y en julio del 2024, Trump lo eligió para que fuera su vicepresidente.
En el aspecto político/ideológico, Vance es considerado un conservador nacional y un populista de derechas, aunque se describe a sí mismo miembro de la derecha posliberal. Se opone al aborto, al matrimonio entre personas del mismo sexo (abomina la homosexualidad, según ha manifestado repetidas ocasiones); se opone también al control de armas y a la ayuda militar de los Estados Unidos a Ucrania, según pudimos observar de primera mano cuando llamó “malagradecido” al mandatario ucraniano, Volodimir Zelenski, durante la última visita de éste a la Casa Blanca. Así mismo, Vance ha sido un crítico abierto a la falta de hijos en muchas familias y ha reconocido la influencia decidida de la teología católica en sus posiciones y proposiciones socio-políticas.
En lo que estriba a su concepción del mundo, J.D. Vance se opone al aborto y rotundamente a la Ley de Respeto al Matrimonio, que contempla el matrimonio igualitario; es decir, entre personas del mismo sexo. Es cuando ha dicho: “creo que el matrimonio es entre un hombre y una mujer.” También se opone tajantemente a que haya control en la venta de armas dentro de los Estados Unidos y en esto (y en lo otro de la homosexualidad), es muy similar al pensamiento de Donald Trump.
En lo que se refiere a las familias, dejó claro en aquel discurso suyo pronunciado en el 2021 en el Intercollegiate Studies Institute, que las familias sin hijos son un verdadero problema y señaló, en aquella ocasión, a la izquierda sin hijos, que es la culpable de los problemas actuales de los Estados Unidos; al paso que dejaba sus mejores palabras para elogiar al mandatario húngaro, Viktor Orbán, por alentar a las parejas casadas a tener hijos. Así mismo, Vance manifestó en ese mismo discurso, que los padres deberían tener más voz y voto en el funcionamiento de la democracia, que aquellos que no tienen hijos. Es decir, más peso para los que tienen descendencia, que aquellos que no la tienen o no la quieren.
Y en el espinoso tema de la inmigración descontrolada hacia USA, Vance ha tenido alguna contradicción o paradoja en el pasado, precisamente cuando amonestó a Trump por demonizar a los inmigrantes, pero, últimamente, este mismo vicepresidente ha catalogado los efectos de la inmigración ilegal de “sucios.” Incluso apoyó la propuesta de su jefe Trump para levantar el famoso muro en la frontera sur con México, cosa que nunca se hizo finalmente, y rechazó la idea de que los defensores de dicho muro son racistas. Zanjó esta discusión incluso, al proponer que se deberían gastar US$3 mil millones para concluir esa enorme y extensa valla intrafronteriza.
En cuanto a la política exterior de los Estados Unidos, Vance ha manifestado categórico que está en desacuerdo en retirarse de la OTAN, o la Alianza de ejércitos europeos con los Estados Unidos, pero cree que la atención de los estadounidenses tiene que trasladarse ahora al Este de Asia, ante el diferendo que los chinos sostienen con la isla de Taiwán, que quieren anexionar. Esa posición suya, que es la misma de su gobierno, la dejó conocer en la reciente Conferencia de Seguridad de Munich, Alemania, donde representó a su país. También allí hizo hincapié en que ciertos países europeos y miembros de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), no están gastando lo suficiente en su propia seguridad. Y en el candente tema de Ucrania, la invasión rusa a esta nación, J.D. Vance se erige como un crítico fuerte y duro, contrario a la ayuda militar que los Estados Unidos han dado a esa nación europea. Y aquí aparece justamente el punto “negro” en su discurso, porque ha dicho que los ucranianos deberían, con la anuencia absoluta de los Estados Unidos, ceder parte de su territorio a los rusos. “Le conviene a Ucrania ceder esas regiones,” ha dicho. Aquí hay que recordar que, en diciembre del 2023, Vance fue criticado porque pidió la suspensión de más ayuda a Ucrania, porque manifestó que los ministros ucranianos utilizarían el dinero para comprar yates más grandes para su diversión.
Y en lo que respecta al genocidio que Israel lleva a efecto en contra de Palestina, Vance cree que la financiación estadounidense a los israelíes en esa masacre, es buena y oportuna, porque se declara enemigo absoluto de la facción armada de Hamás, la guerrilla palestina, a la cual considera sin titubeos, terrorista. Por supuesto, se abstiene de criticar al genocida judío, Benjamín Netanyahu, quien lleva a cabo tal masacre.
Más peligroso que Trump
Para Europa Occidental, la continuidad de la política y decisiones de Donald Trump, una vez que se haya alejado de la presidencia de los Estados Unidos, descansaría sobre los hombros de su actual vicepresidente James David Vance. Hay preocupaciones que van creciendo en los líderes europeos, porque el curso iniciado por Trump, podría continuar o en vigencia, aun después de que finalice su mandato.
Consideran a Vance una amenaza que podría ser mayor que esta que proviene de Donald Trump, de acuerdo a opiniones recogidas de personalidades de la política de Europa. “El discurso (de Vance), en Munich, cimentó las opiniones acerca de él dentro del bloque como antieuropeo y más peligroso que Trump.” Así según información dada por un diplomático de la Unión Europea (UE), quien pidió se mantuviera en el anonimato su nombre.
El regreso a la presidencia de Trump, “ya había desatado el pánico entre los gobiernos europeos, que se preguntaban cómo iban a evitar que la Alianza Transatlántica se resquebrajara en los próximos cuatro años”, pero Vance está ahondado todavía más esos temores de que las divisiones puedan volverse permanentes, si llegara a suceder a Trump en un eventual gobierno suyo, después del actual.
Además de su discurso en Munich, sus gritos dirigidos a Zelenski en la Casa Blanca, haciéndose eco de los alaridos que Trump profirió al ucraniano, provocaron más y mayores preocupaciones en los líderes europeos y ya han hablado de la “influencia potencial” del vicepresidente estadounidense. De hecho y avistando hacia el futuro, después de que este gobierno republicano finalice, las preocupaciones crecen porque el curso político emprendido por Trump siga vigente: “La condición de Vance como heredero del movimiento MAGA (‘Make, America Great Again’), preocupa a los europeos.” Afirma el mismo diplomático sumido entre penumbras para no ser identificado. Sin embargo, Trump manifestó que era demasiado pronto para hablar de un sucesor cuando termine su segundo mandato, en el 2029; pero el puesto de vicepresidente convierte a Vance en un “aspirante por defecto.” Esta consideración ha llevado a los europeos a opinar de esta manera, más todavía cuando han conocido la personalidad de J.D. Vance: “No podemos tratar a Trump como una aberración, como hicimos en el 2016; no hay excusa para cruzar los dedos y esperar que en cuatro años las cosas vuelvan a la normalidad.” Así según Ed Davey, líder del Partido Liberal Demócrata.
En todo caso, los europeos que están analizando a la figura del vicepresidente de los Estados Unidos, lo recuerdan cuando dijo en Munich, durante la Conferencia de Seguridad: “La amenaza que más me preocupa respecto a Europa no es Rusia, no es China, no es ningún otro actor externo. Lo que me preocupa es la amenaza desde dentro, el retroceso de Europa respecto a algunos de sus valores más fundamentales, valores compartidos con Estados Unidos. Cuando vemos a las Cortes europeas cancelando elecciones, con altos funcionarios amenazando con cancelar otras, tenemos que preguntarnos si nos ceñimos a unos estándares debidamente altos” y se preguntó por qué lucha Europa y de qué se está defendiendo: “Si ustedes corren con miedo a sus propios votantes, no hay nada que Estados Unidos pueda hacer por ustedes, ni, por ende, hay nada que ustedes puedan hacer por el pueblo estadounidense que me eligió a mí y eligió al presidente Trump.” Reafirmó.
Posiblemente los europeos se estén adelantando a los acontecimientos, pues todavía hay por delante cuatro largos años de administración de Donald Trump que tendrán que agotarse y talvez J.D. Vance jamás llegue a la presidencia de su país al ser derrotado en una eventual elección nacional, porque lo cierto es que, en asuntos del destino, sólo Dios y el destino mismo saben lo que habremos de vivir y experimentar. Nadie más. Y lo que se diga, será sólo especulación y conjetura. Pero en cuanto a la personalidad de Vance, no ha gustado a nadie en Europa, según lo que ha dejado conocer.
Por qué Rusia, Irán y China Mantienen sus Alianzas con Venezuela a Miles de Millas de sus Respectivos Continentes
MOSCÚ, Rusia y BEIJING, China-(Especial para The City Newspaper) Este es todo un tratado de geopolítica actual, que bien merece un poco de tiempo para ser estudiado. Las razones por las cuales, tres países tan distantes geográfica, idiosincrática y económicamente de Venezuela, insisten en mantener los lazos con la dictadura disfuncional de Nicolás Maduro y los componentes de la cúpula del cartel de la droga, “los soles.” Todo ello a pesar de los miles de kilómetros que separan a los tres grandes países territorialmente hablando, de Venezuela, enclavada en la América del Sur.
Después del fraude electoral cometido por Maduro y sus secuaces, en las pasadas elecciones nacionales venezolanas, tanto Rusia, como China e Irán siguen dando el espaldarazo al dictador y a su férrea dictadura, donde todas las garantías individuales de los ciudadanos han sido cercenadas y el hambre campea de océano a océano y de las planicies a la cordillera y selvas. De hecho, los tres gobiernos de estas naciones asiáticas, felicitaron a Maduro “por su triunfo”, que en realidad fue revertir la derrota en las urnas de votación y que se consiguió con el robo de esas elecciones.
Llama la atención que Rusia y China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, e Irán, una potencia en Oriente Próximo, sigan creyendo en el régimen de Maduro, que no es otra cosa que una narco-dictadura que trabaja aunada o en sociedad con los cárteles de la droga colombiana y sirven de plataforma para traficar la cocaína que partirá hacia los mercados de los Estados Unidos y Europa. Si es por razones económicas, por el petróleo que produce Venezuela, los motivos de chinos, rusos e iraníes se diluyen porque esas tres naciones producen también “el oro negro” y el gas natural y no necesitan de los productos que exporta (todavía), el gobierno venezolano. En todo caso, los tres gobiernos mencionados defienden constantemente “la legitimidad” del gobierno de Venezuela, sin el menor pudor requerido en este caso particular. “Nicolás Maduro es el ganador de las elecciones del 28 de julio del 2023”, insisten en decir sus tres aliados asiáticos.
“Socios estratégicos”
Esa es la categoría que da el dictador Nicolás Maduro a China, Rusia e Irán: “socios estratégicos de Venezuela” y se siente satisfecho con los lazos que su gobierno mantiene con los tres Estados: “Tenemos el apoyo de países –ha dicho Maduro-, con tecnología de punta en combate de drones, anti-drones: nuestra hermana Rusia, nuestra hermana China, nuestra hermana Irán. Así que nadie se equivoque con Venezuela. Somos una nación de paz”, mencionó el dictador comunista durante un desfile militar ocurrido en Caracas, la Capital.
Para los expertos versados en el tema venezolano, “si no fuera por esos tres gobiernos, es muy probable que el gobierno de Maduro no hubiera soportado la presión máxima de las sanciones”, en opinión de Joseph Humire, director ejecutivo del Centro para una Sociedad Libre y Segura, con sede en Washington. Y fundamenta esa misma opinión en el hecho de que las tres naciones ofrecen diferentes formas de soporte al dictador venezolano: “Los tres le dan respaldo político, pero creo que su mayor apoyo es que alimentan la economía paralela en Venezuela. Eso ha sido muy importante porque, mientras en Venezuela decaía la economía formal, han podido usar varios esquemas para hacer que el país consiguiera combustible, alimentos y otros productos para aguantar la crisis económica.” Asegura este analista consultado por The City Newspaper.
Para Evan Ellis, investigador especializado en América Latina de la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos de América, el apoyo de esos tres países ha ayudado a Nicolás Maduro a sortear las sanciones internacionales y las olas de protestas internas. “Durante estos años, China, Rusia e Irán, han contribuido a la supervivencia del régimen de formas distintas y, en ocasiones, complementarias. Esa combinación del apoyo de China en lo económico, el de Rusia en defensa y el de Irán para solventar importantes problemas, ha contribuido a que Maduro pudiera resistir. Le han dado tanto cobertura política como soporte económico.” Manifiesta.
En todo caso, tal y como se observa, es más lo que necesitan los venezolanos, la camarilla gobernante, de los tres gobiernos citados, que lo que éstos necesitan de los venezolanos. Es decir, China, Rusia e Irán, “han oxigenado” mes tras mes, año con año, al régimen comunista de Maduro y le han permitido continuar con vida, aunque sea precariamente, debido al bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos y sus socios de Occidente.
En el caso particular de China, el apoyo a los venezolanos se plasma en el volumen de créditos que ha dado a estos suramericanos, desde que optaron por el pensamiento “chavista”. Ha sido, si se quiere, un apoyo “silencioso”, que se mueve únicamente a nivel de Bancos, de empréstitos. Así, Beijing ha prestado a Caracas unos US$59,000 millones, mucho más que a cualquiera otra nación de la región y significa el doble de los US$32,000 millones que los mismos chinos han prestado a Brasil, de acuerdo a datos del año 2023, suministrados a este periódico por el centro de Estudios Diálogo Interamericano. ¿Pero cómo y cuándo devolvería ese dinero a los chinos, la dictadura venezolana? Esos préstamos están garantizados con ventas de petróleo a futuro o para ser más claros todavía, los fondos fueron dados a Venezuela entre el 2008 y el 2015, y en su mayor parte eran una suerte de línea de crédito rotativa a tres años y que iba siendo pagada con entregas de crudo por parte de la dictadura “madurista.” “Esos créditos dejaron de fluir en el 2012 y se retomaron un poco tras la transición de Chávez a Maduro, pero acabaron en el 2015. Desde entonces y hasta el 2019, China estuvo en un proceso de consolidación y cobro, así que básicamente lo que hacía era recibir el petróleo venezolano, al punto que (al gobierno de Caracas), solamente le quedaban por pagar unos US$10,000 millones.” Explica Evan Ellis. Añade que, en estos últimos años, China no ha invertido grandes cantidades de dinero en los proyectos que tiene en Venezuela, en el sector petrolero o minero. “Hay que destacar que, aunque China no ha otorgado nuevos créditos, ha seguido recibiendo petróleo venezolano y probablemente ha proporcionado al gobierno venezolano algún beneficio por esas actividades extendidas en los últimos años.”
Y durante las sanciones aprobadas e impuestas por la Casa Blanca en el 2019, Beijing tomó medidas para reducir el riesgo al que se exponían sus empresas, especialmente aquellas como la petrolera CNPC, que, al operar en todo el mundo, podía verse perjudicada. Por esa razón, los chinos siguieron comprando petróleo a Venezuela, pero no de manera abierta como lo venía haciendo, sino disimuladamente al usar compañías independientes que transportaban el crudo hasta Malasia y allí lo transbordaban a otros barcos, antes de importarlo a China. Más o menos igual a lo que se hace actualmente con el petróleo ruso que, en apariencia lo compran los malayos, pero en realidad va hacia China, que es el gran comprador de este producto sancionado por Occidente a raíz de la invasión rusa a Ucrania. Los expertos coinciden cuando afirman que la ayuda de los chinos a Venezuela ha sido una ayuda continua, porque la compra de petróleo por parte de Beijing, ha dado cierta liquidez de dinero al régimen de Maduro y ha garantizado que tenga algo de billetes.
Otro tipo de cooperación de China se presentó durante la pandemia del covid-19, cuando los orientales proveyeron a los venezolanos de mascarillas, medicamentos, trajes de bioseguridad y purificadores de aire, entre otros insumos. De hecho, Venezuela recibió millones de dosis de las vacunas “made in China”, contra el virus mortal que aquejó al planeta entero. Y en lo que respecta al sistema represivo venezolano, los chinos han facilitado las medidas de control social, puestas en ejercicio por la dictadura y la dura respuesta que ha dado a las protestas ciudadanas y a la oposición. China ha vendido parte del armamento que las autoridades que protegen a la dictadura “bolivariana”, usan para reprimir, tales como equipos antimotines y las tanquetas, “Esos grandes vehículos blancos son fabricados en China. También los llamados ‘hipopótamos’ que bañan a los que protestan con sus cañones de agua.” Explica Ellis. Por otra parte y en otro renglón, el sistema de “carnet de la patria”, mediante el cual el gobierno de maduro otorga distintas clases de ayuda a los ciudadanos, fue desarrollado con el apoyo de la empresa china ZTE. Para citar otro ejemplo de la cooperación entre ambos países.
Pero la pregunta que sigue gravitando en el aire es, ¿Qué ganan los chinos de parte de los venezolanos, cuando, aparentemente, parece que son los primeros los llamados a conceder la ayuda y los segundos nada que se le parezca? Y la respuesta nos dice que Venezuela ha sido uno de los mayores aliados de China en América Latina, desde el 2000, y Maduro ha correspondido al apoyo chino en todas las áreas. Por ejemplo, la dictadura con sede en Caracas defiende de la manera más férrea posible, el principio de “UNA” China, que reconoce a la isla de Taiwán como una parte inalienable de China y nunca como una nación independiente como se suelen llamar los taiwaneses a ellos mismos. Venezuela apoya con firmeza a China en cuestiones relacionadas con soberanía y la integridad territorial, ha asegurado el ministerio de Exteriores venezolano en repetidas ocasiones.
El tema con Rusia e Irán
Si hay un país resentido fuertemente con la situación que sufren los rusos en estos momentos, cuando Occidente los tiene bloqueados económicamente, y llevan adelante una guerra que les ha resultado imposible ganar contra la supuestamente débil Ucrania, esa nación ha sido Venezuela, que tenía una estrecha colaboración en múltiples campos con los rusos, a la postre, herederos de los soviéticos y éstos los padres del comunismo que ahora practican los venezolanos en el poder. Ha sido tan estrecha esa amistad, que a mediados de la década de los 2,000, Venezuela se convirtió en el principal comprador de armamento ruso, de América Latina. El mayor volumen de esas compras se dio entre el 2005 y el 2013, cumpliendo contratos militares entre ambas partes por US$11,000 millones y estaban a punto de concluirse otros por US$2,000 millones, de acuerdo con información que fue publicada por la corporación Estatal rusa Rostec. Sin embargo, en ese ínterin, la economía venezolana comenzó a precipitarse hacia el vacío de manera fortísima y se le dificultó comprar más armas a Moscú, pero las relaciones diplomáticas se mantuvieron firmes, leales y seguras entre ambas dictaduras.
En otro renglón, en medio de la deflación de la economía de Venezuela, los rusos otorgaron, por medio de la petrolera Rosneft, préstamos y créditos a la Estatal venezolana PDVSA, por unos US$6,500 millones; y dos años más tarde, entregó otros US$1,500 millones, ofreciendo como garantía el 49,9 por ciento de Citgo, la empresa refinadora de petróleo que tiene Venezuela en los Estados Unidos. De hecho, Rosneft rusa era socia de PDVSA en desarrollos petroleros conjuntos en Venezuela; y, después de las sanciones impuestas por Washington contra el gobierno de Nicolás Maduro, en el 2019, Tosneft se convirtió en uno de los principales canales de comercialización del sancionado crudo venezolano, hasta en un 30 por ciento. Y precisamente por esas operaciones, una sucursal de Rosneft fue sancionada en los Estados Unidos en marzo del 2020.
Aparte de lo anterior, en diciembre del 2018, Rusia envió dos cazabombarderos supersónicos TU-160 a Venezuela, en un gesto de la cooperación técnico-militar entre los dos países. Poco después, en marzo del 2019, los rusos inauguraron un centro de entrenamiento y de mantenimiento de helicópteros militares en Venezuela y, unos meses más tarde, abrió un centro de simulación de vuelo de aviones SU-M30, en el que los pilotos venezolanos pueden entrenarse en el manejo de estos avanzados cazabombarderos adquiridos en Moscú. Y así podríamos enumerar gran cantidad de sucesos entre ambas naciones, que han cimentado una amistad suis generis en esta parte de América del Sur; pero la pregunta que hicimos con respecto a los chinos, la hacemos ahora también a los rusos: ¿Qué ganan los rusos de parte de los venezolanos cuando, aparentemente, parece que son los primeros los llamados a conceder la ayuda y los segundos nada que se le parezca? Es cuando el mismo experto, Evan Ellis, explica: “El valor estratégico de Venezuela para Rusia y para Putin, es muy grande. Venezuela es uno de los tres actores próximos geográficamente a los Estados Unidos, que le otorgan a Moscú acceso militar y apoyo político relativamente irrestricto. Es clave para su proyección estratégica en la región.”
Para Ilya Barabanov, periodista sénior del servicio ruso de la BBC de Londres: “Rusia ha mantenido estrechos vínculos con Venezuela desde la época de Hugo Chávez, cuando el país fue uno de los pocos en reconocer a Abjasia y Osetia del Sur, como Estados independientes, como convenía a Putin. Durante los últimos veinte años, la empresa rusa Rosneft ha estado desarrollando activamente la industria petrolera de Venezuela, mientras que Gazprom ha estado extrayendo petróleo en Venezuela. Si Cuba fue el principal aliado de Moscú en la región, durante la Era soviética, ahora lo es Caracas. Antes de la guerra ruso-ucraniana, la compañía militar privada Wagner (mercenarios), también inició sus proyectos de seguridad en Venezuela. En respuesta, Venezuela nunca vota a favor de las resoluciones de la ONU que condenan la agresión rusa en Ucrania.” Explica este comunicador, quien conoce perfectamente el tema de las relaciones bilaterales existentes y que son, en realidad, un eje que bien podría llamarse “el Eje Moscú-Caracas.”
En lo que estriba a Irán, ambos gobiernos mantienen relaciones diplomáticas, políticas y comerciales formales desde 1960, debido al ligamen y afinidad por ser productores y exportadores de petróleo, que coincidían en el seno de la OPEP; pero, durante las administraciones de Hugo Chávez y Mahmud Ahmadinejad, los vínculos entre las dos naciones se fortalecieron y crecieron exponencialmente. Al comienzo del nuevo milenio, Caracas y Teherán establecieron una alianza estratégica y suscribieron más de 180 acuerdos bilaterales en numerosas áreas, con un valor de más de US$17,000 millones; aunque muchos de esos acuerdos se quedaron en el papel, mientras otros se cumplieron a medias y fueron abandonados. Con la muerte de Chávez, debido a la enfermedad del cáncer, esta relación perdió fuelle, pero con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, la relación Venezuela-Irán recuperó parte de su dinamismo y Teherán manifestó un fuerte apoyo a la dictadura de Maduro ante los embates de la administración estadounidense. De tal manera, “las ayudas prácticas más concretas para la supervivencia del gobierno de Maduro, en los últimos años, han provenido de Irán”, asegura Evan Ellis, ya citado en este reportaje. Y fue cuando Maduro tuvo que hacer frente a las sanciones del 2019-2020, cuando los iraníes retomaron su relación con Venezuela y hubo un acuerdo por el que Irán envió a los venezolanos componentes químicos requeridos para que el país suramericano pudiera producir gasolina a cambio de “oro ilícito” que los musulmanes recibieron de parte de Caracas. Y es que la dictadura de Venezuela optó por hacer sus pagos y comprar en el extranjero en oro, debido a las mismas sanciones que comenzaron a pesar sobre su producción de petróleo. Utilizó las reservas internacionales y el oro que extrae de las minas, como medio de pago internacional y así ha cancelado transacciones a Irán, Rusia, Turquía y Emiratos Árabes Unidos.
También, Irán y Venezuela estuvieron intercambiando crudo pesado venezolano, por petróleo liviano iraní, para que pudiera usarse en la producción de combustible en el interior de la nación suramericana. Una ayuda altamente apreciada por Maduro y sus secuaces, aislados del concierto de las naciones libres debido a sus constantes y flagrantes violaciones a los derechos humanos y a la democracia, que es inexistente aquí. Finalmente, Irán envió técnicos y repuestos para reparar varias refinerías y ayudar a incrementar la producción de gasolina. Así mismo, los iraníes han provisto a Venezuela de alimentos y otros productos básicos, de tal manera que, en julio del 2020, Irán abrió en Caracas el supermercado Megasis, que pertenece a una cadena que tiene más de 700 establecimientos por todo Irán y que pertenecen al empresario Issa Rezaei, a la postre viceministro de Industria de ese país de Oriente Próximo.
Para finalizar, el gobierno de los Ayatolás concedió a los venezolanos moderno armamento que consistió en drones armados, lanchas rápidas lanzamisiles Zolfaqar y misiles antibuque Nasir-1; y ha ayudado a la camarilla en el poder venezolano, para que controle a la oposición y la disidencia, enviando el Basij, una unidad de voluntarios de la Guardia Revolucionaria iraní, especializada en actuar en forma rápida para reprimir levantamientos y movilizaciones.
Evidentemente es más lo que Venezuela ha recibido de China, Irán y Rusia, que lo que les ha devuelto en políticas de reciprocidad y ello es más notorio cuando tiene que defender las posiciones de los tres regímenes ante la comunidad y organismos internacionales. Por ejemplo, la presión global liderada por USA sobre Irán por su programa nuclear, acercó todavía más a los dos gobiernos. En esto, Venezuela ha hecho la mayor contribución; es decir, en el plano político y “ha sacado la cara en defensa de los iraníes” cuando se les ha criticado en materia de derechos humanos y ha votado, principalmente en la ONU, a favor de su aliado en Oriente.
A grandes rasgos esa es la panorámica que presentan las cuatro naciones, tres de Asia y la única de América del Sur; pero hay que hacer la salvedad de que los acuerdos de cooperación bilateral han sido muchos más y se haría interminable citarlos todos. Una prueba de los fortísimos lazos que atan a las cuatro dictaduras.