“¡Marco Rubio, Eres un Imbécil! No te Metas con Venezuela.” Le Dijo Nicolás Maduro al Secretario de Estado Norteamericano
WASHINGTON D.C., USA y CARACAS, Venezuela-(Especial para The City Newspaper) El insulto proferido por el dictador venezolano se podía esperar en cualquier momento, más aún cuando sabe que tiene amigos que le puede proteger en el caso de China, Rusia, Irán y Corea del Norte, en una eventual guerra contra los Estados Unidos; pero lo que no se sabe ni en mínimo grado es la respuesta que el beligerante y vulgar Donald Trump puede dar al tirano caraqueño. ¿O se quedará callado, tal y como nos tiene acostumbrados cuando alguien le responde con la misma intensidad, bajeza y grosería?
Por otra parte, quienes vamos siguiendo el derrotero de la política internacional y en especial la que se genera desde la Casa Blanca –que está muy lejos de ser política en el sentido correcto de la expresión y la definición, pues Trump no es un político en modo alguno-, nos esperábamos un enfrentamiento directo entre ambos dictadores, Donald Trump (quien tiene psiquis de dictador y tirano), y Nicolás Maduro. Sin embargo, cuando redactamos este reportaje, ese enfrentamiento, considerado por muchos un auténtico “choque de trenes”, por la fuerza de los dos adversarios, por lo vulgares, violentos y zafados de palabras o bocas, no se ha dado todavía. Incluso, quienes van más allá de la retórica supra-agresiva, consideran que puede desembocar toda esta situación en una guerra entre los Estados Unidos y Venezuela y que sería un alto coste para los estadounidenses, no acostumbrados a pelear solos desde la guerra de Vietnam y las últimas experiencias, en Afganistán y Siria, no fueron nada halagadoras ni satisfactorias para los mismos militares de los Estados Unidos. Además, atacar a Venezuela significaría atacar también a sus aliados, los rusos (aunque estén “enfrascados” en Ucrania con su invasión desastrosa militarmente), chinos y norcoreanos.
En todo caso, las condiciones para que se dé el enfrentamiento, ya están dadas, pero la respuesta de Trump a Maduro, es lo que más esperamos todos…
Guyana es la razón de la escalda de insultos
En esta “esquina” de América del Sur donde se ubican las Guyanas (hay tres de ellas), en especial esta que limita con Venezuela, hay una región llamada Esequibo, ubicada al oeste del río de su mismo nombre y que ha sido desde hace décadas (prácticamente desde la Colonia española hasta la actualidad), motivo de disputa entre estos dos países. La dictadura chavista encabezada por Nicolás Maduro, sabe perfectamente que esa zona es rica en importantes reservas de petróleo que, en el caso de que pasaran a ser propiedad de Venezuela, serían un acicate o la salvación económica para la postrada economía venezolana. Maduro lo sabe y por esa causa está tratando de apoderarse del Esequibo.
Fue en el 2015 cuando esas reservas petrolíferas fueron descubiertas y despertaron, al instante, el interés del gobierno dictatorial que reside en Caracas, por adueñarse de esos pozos que contienen el “oro negro” (petróleo). A raíz de esta altísima tensión bilateral, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, Países Bajos, y que es el brazo jurídico de las Naciones Unidas (ONU), ordenó el viernes primero de diciembre del 2024 al gobierno venezolano, que “se abstenga de cualquier acción que modifique la situación de control guyanés sobre el territorio al oeste del río Esequibo, que ha sido por décadas motivo de disputa binacional.”
Este territorio que pertenece a Guyana, se extiende por 160,000 kilómetros cuadrados y tiene una población de 125,000 personas que aquí viven; y lo que tiene en vilo a los líderes narco-comunistas de Venezuela, finca en que las reservas petrolíferas que aquí hay, son mayores que aquellas que existen en un país como Kuwait en Oriente Próximo. Es por eso que se podría convertir en la segunda mayor reserva petrolera del mundo, aún sin explotar y con un crudo de altísima calidad. Por ejemplo, el Bloque Stabroek, a 120 millas de la costa de Guyana, tiene reservas equivalentes a 8,000 millones de barriles de petróleo, de cuyos pozos actuales se podrían extraer, a partir del presente 2025, unos 750,000 barriles diarios; es decir, el equivalente a casi lo que produce hoy toda Venezuela. Razones suficientes, repetimos, para que un sátrapa como Nicolás Maduro, quiera apropiarse, de cualquier manera, de esa riqueza.
Pero lo que hace “desorbitar todavía más los ojos al tirano de Venezuela,” se fundamenta en que aquí, además de las vastas reservas de crudo, hay oro en cantidades impresionantes y otros minerales como carbón y piedras preciosas. Aparte de ello, es una importante reserva de flora y fauna y es por esa causa que, tanto Venezuela como Guyana, la reclaman como “zona económica exclusiva.” Pero para el enojo de Maduro, la Corte Internacional de La Haya ha sentenciado que la administración del Esequibo corresponde a Guyana y no a Caracas. Por eso Maduro no lo ha aceptado y desconoce tal decisión de los jueces de la CIJ. De hecho, la dictadura venezolana quiere apoderarse de esa zona y nacionalizar a sus habitantes, quienes pasarían, sin que ellos lo deseen, a ser ciudadanos venezolanos, así, de cualquier modo.
Con el objetivo anterior, Nicolás Maduro lo ha intentado casi todo y sólo le ha faltado apoderarse de la región por medio de su ejército, algo que forma parte de sus prioridades según ha dejado saber; incluso, propuso dialogar con el mandatario de Guyana, Irfaan Ali, a quien intentó insultar al llamarlo “el Zelenski del Caribe”, en analogía del presidente de Ucrania, archienemigo de Putin, a la postre gran amigo de Nicolás Maduro como todos sabemos. Pero el gobernante guyanés rechazó tal propuesta del tirano venezolano, determinación que contrarió severamente a Maduro. Más todavía cuando el 6 de marzo pasado, un buque militar de Venezuela incursionó en aguas territoriales de Guyana. “No vamos a dialogar con Venezuela cuando ignoran descaradamente la Declaración de Argyle,” respondió Ali, refiriéndose de paso al acuerdo que firmó con el mismo Maduro en diciembre del 2023, en el aeropuerto internacional de Argyle, en las islas de San Vicente y las Granadinas, que pertenecen a las Antillas Menores. Allí, los dos se comprometieron en que sus gobiernos no harían uso de la fuerza, directa o indirectamente, “en ninguna circunstancia en esta disputa limítrofe.”
La respuesta de Nicolás Maduro a esta negativa de su adversario en Guyana, fue su habitual palabrería, mezcla de violencia y burla y que desata contra aquellos a quienes considera sus enemigos: acusó a Ali de entrar en una espiral guerrerista y fue cuando le llamó “el Zelenski del Caribe.” Y su diatriba fue mayor cuando Alí rechazó de plano el anuncio de Caracas de elegir gobernador y otras autoridades de nacionalidad venezolana para el Esequibo, la zona que pertenece al pueblo y territorio guyanés. Y para “remachar” aún más la decisión de Georgentown, Capital de Guyana, el vicepresidente guyanés, Baharrat Jagdeo, reafirmó que “de momento no hay ningún plan del mandatario Ali de reunirse con Maduro.” Sin embargo, a pesar de la postura firme de los guyaneses, el pasado 25 de mayo se efectuaron elecciones de gobernadores y parlamentarios (todos ellos títeres de la dictadura), en toda Venezuela, y se escogieron, a pesar de las negativas de Guyana, autoridades para la “Guyana Esequiba”, como llaman los venezolanos a esa región rica en petróleo, un crudo que fue descubierto por la estadounidense ExxonMobil y que tiene “de cabeza” a Maduro y a la camarilla narco que gobierna en esta nación suramericana. Además, el gobierno guyanés aseveró que cualquiera de sus ciudadanos que participe en esas elecciones, “va a ser arrestado inmediatamente y acusado de alta traición a la patria.”
Para el gobierno con sede en Georgentown, el Esequibo forma parte de su territorio y se basa en el laudo arbitral de 1889 que así lo determina; también, con fundamento en ello, pidió a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), brazo jurídico de la ONU, que ratificara ese mismo laudo. Hecho que llevó a cabo sin dilación y otorgó la razón a Guyana. Pero, para proseguir con su desfase legal e institucional característicos de la dictadura de Maduro, Venezuela rechaza la jurisdicción de la CIJ en este caso específico y reivindica un acuerdo de 1966, antes de la independencia de Guyana, que anuló, supuestamente, al laudo de 1889 y estableció las bases para una solución negociada.
Así las cosas, los gobernantes de Guyana se esperan cualquier cosa de parte de Venezuela, cuyos dictadores están en la misma actitud de Putin con Ucrania, país al que considera “una mentira, una creación de la imaginación de algunos y que pertenece indefectible e inevitablemente a Rusia.” Así, el Esequibo, con todo su petróleo, pertenece a Venezuela en las intenciones expansionistas del dictador venezolano. Así de claro lo creen Maduro y sus secuaces en el Palacio de Miraflores en Caracas.
El ataque contra Marco Rubio
Estas fueron las sandeces dichas por Nicolás Maduro en contra de Marco Rubio, el Secretario de Estado nombrado por Donald Trump: “A Venezuela no la amenaza nadie porque esta es la patria de los libertadores, esta es la patria de Bolívar, imbécil.” Le soltó al jefe de la diplomacia estadounidense, el cubano-americano quien advirtió al dictador venezolano sobre las consecuencias en el caso de que Venezuela ataque a Guyana.
“Por ahí sale el imbécil de Marco Rubio –añadió Nicolás Maduro a su andanada de insultos-, amenazando a Venezuela desde Guyana. ¡Imbécil! (…).” Dejó escuchar en un acto oficial en el que participaba y refiriéndose a la amenaza proferida por Rubio, quien agregó: “un ataque de Venezuela contra su vecina Guyana en el marco de su disputa territorial por una región rica en petróleo, no terminaría bien”, insinuando que los Estados Unidos harían uso de la fuerza militar. “Si atacaran a Guyana o a ExxonMobil (la gigante estadounidense) (…), sería un día muy malo, una semana muy mala para ellos (los tiranos de Caracas). No terminaría bien. Tengo plena confianza al decirlo como Secretario de Estado: Habrá consecuencias por ‘aventurerismo’, habrá consecuencias por acciones agresivas. Tenemos una Armada grande y puede llegar a casi cualquier lugar, a cualquier parte del mundo. Y tenemos compromisos vigentes con Guyana” Manifestó Rubio durante su estadía en Georgentown, donde respaldó a Guyana y su gobierno, frente a los reclamos que le hace Venezuela de la región rica en petróleo, llamada el Esequibo, un área de 160,000 kms2 y que representa dos tercios del territorio guyanés.
Añadió Marco Rubio que no iba a entrar en detalles sobre lo que harían los Estados Unidos en el caso de que el ejército venezolano irrumpiera en territorio vecino; pero reforzó sus palabras al señalar que “si el gobierno de Nicolás Maduro hiciera un movimiento de ese tipo, sería una muy mala decisión, un gran error para ellos. (Porque) las amenazas regionales se basan en reclamos territoriales ilegítimos de un régimen narcotraficante. Y quiero ser franco: habrá consecuencias por las acciones agresivas. Y por eso nuestra colaboración en ese sentido, será importante.” Hizo hincapié en los fuertes nexos que existen entre Guyana y los Estados Unidos durante las declaraciones que dio en rueda de prensa, ante los corresponsales internacionales que lo escuchaban y tomaban sus palabras: “Esta cooperación es una parte necesaria de la relación de los Estados Unidos y Guyana, ya que el país suramericano enfrenta un desafío muy difícil con un dictador (Maduro), que hace reclamos territoriales ilegítimos. Por eso cuentan con nuestro pleno compromiso y apoyo. Hoy lo demostramos de manera tangible y buscaremos maneras de hacerlo a largo plazo.” De hecho, la visita de Rubio a Guyana formó parte de sus intenciones por firmar un memorando que busca fortalecer la cooperación entre los dos gobiernos.
Por su lado, la respuesta del mandatario guyanés, Irfaan Ali, fue en estos términos: “Me complace enormemente la confianza de Estados Unidos en garantizar la salvaguardia de nuestra integridad territorial y soberanía. Nuestra colaboración y compromiso conjunto con la protección de esta región frente a cualquier fuerza disruptiva, es clave para el mantenimiento de la democracia y el respeto del estado de derecho.”
Ciertamente, la visita de Marco Rubio a Guyana tranquiliza los ánimos, especialmente cuando, a principios de marzo, una patrulla militar venezolana pasó aproximadamente cuatro horas en la sección del Bloque Stabroek, donde trabaja la petrolera estadounidense ExxonMobil, en una acción que ha sido catalogada intimidatoria tanto por Washington como por Georgentown; y esta seguridad se ha visto acrecentada en las últimas horas con la llegada de un destructor estadounidense a las aguas del Esequibo, con la finalidad de responder a cualquier ataque en contra del territorio que pertenece a Guyana y que Nicolás Maduro ha nombrado el estado número 24 de Venezuela.
Pocas horas después del encuentro Rubio-Alí, el crucero estadounidense Normandy y el patrullero guyanés Shahoud, fueron desplegados en la zona de conflicto para realizar ejercicios navales conjuntos. De inmediato, el Ministerio del Exterior venezolano emitió un comunicado que decía: “Venezuela no se rinde ante intimidaciones, ni cede al chantaje de quienes creen que con discursos incendiarios, pueden torcer la historia o arrebatar nuestros derechos históricos (especialmente cuando en la región hay mucho petróleo, carbón, oro y piedras preciosas), los hijos de Simón Bolívar no le tienen miedo.” Posteriormente apareció Nicolás Maduro profiriendo los insultos que reproducimos al principio de este reportaje, cuando llamó a Rubio “imbécil.” Luego llamó al Secretario de Estado norteamericano “muy corrupto y padrino de la Sayona, que no va al baño si no consulta a Marco Rubio”, en referencia indirecta a la opositora venezolana, María Corina Machado, y que es una manera que el dictador utiliza para no decir el nombre de esta mujer que lidera la oposición venezolana.
En un intento de conclusión sobre este tema en particular, que en realidad es un problema que apenas comienza y que, según los entendidos en la materia, podría degenerar en una guerra, Donald Trump ha dicho que impondrá aranceles del 25 por ciento a todos los países que compren petróleo y gas a Venezuela: “Estados Unidos impondrá lo que se conoce como un arancel secundario a Venezuela, por numerosas razones, entre ellas el hecho de que Venezuela ha enviado a los Estados Unidos, de forma encubierta, a propósito y de manera engañosa, a decenas de miles de delincuentes de alto nivel y de otro tipo, muchos de los cuales son asesinos y personas de naturaleza muy violenta. Además, Venezuela ha sido muy hostil con Estados Unidos y las libertades que defendemos. Por lo tanto, cualquier país que compre petróleo o gas a Venezuela, se verá obligado a pagar un arancel del 25 por ciento a Estados Unidos en cualquier comercio que realice con nuestro país. Toda la documentación será firmada y registrada y el arancel entrará en vigor el 2 de abril del 2025, día de la liberación en Estados Unidos. Por favor, que esta notificación sirva para representar que el Departamento de Seguridad Nacional, la Patrulla Fronteriza y todas las demás agencias de aplicación de la ley dentro de nuestro país, han sido notificadas. ¡Gracias por su atención a este asunto!” Escribió el mandatario estadounidense en su famosa red social Truth.
Algunos de los países que se verían afectados por esta determinación de Trump y que compran crudo a Venezuela son: China, el principal comprador al régimen chavista venezolano; España, Cuba, Malasia, Singapur y República Dominicana, entre otros más. De tal manera, ya saben a qué atenerse sus respectivos gobiernos y que no les sorprenda cuando caigan sobre sus exportaciones a USA, el aumento de los aranceles, pues esa decisión de ser socio comercial de la narco-dictadura de Venezuela va más allá de lo perjudicial, evidentemente.