Ex Mandatario de Argentina, Alberto Fernández, es Procesado por Golpear a su Esposa
BUENOS AIRES, Argentina-(Especial para The City Newspaper) Aquel presidente, supra-orgulloso y arrogante, que presumía ante el mandatario español, Pedro Sánchez, de que él y todos los argentinos son “europeos”, en ese desfase monumental, hiperbólico y esquizoide que sufren los pobladores de la Argentina, ahora tiene que vérselas con un juez, debido a sus actos violentos en contra de su esposa, quien lo ha querellado por lo deleznable de su proceder, por su violencia machista y cobarde.
El problema para Fernández es que existen videos, audios, fotografías y testigos que le podrían hundir de cara a la justicia –lenta y aperezada en esta nación suramericana, pero justicia al fin, “a trompicones”-, y son las muestras fidedignas de este canalla que arremetió a golpes, con su puño cerrado contra la ex primera dama, quien es una periodista que cruza por sus 43 años de edad y que ahora vive en Madrid, España, según la costumbre de los argentinos al marcharse para Europa y para la España que les facilita no aprender un segundo idioma.
… por violencia de género…
Esa es la causa precisamente por la que Alberto Fernández tiene que verle la cara al juez que lleva su caso, denunciado por la ofendida desde el 6 de agosto del año pasado, el 2024: por violencia física y psicológica o mejor dicho, por violencia de género. De tal manera, deberá responder en un juicio oral por “lesiones graves, agravadas por haberse cometido en un contexto de violencia de género contra su pareja y amenazas coactivas”, cuando ejercía la presidencia de la Argentina del 2019 al 2013, cita el auto de la acusación.
Alberto Fernández es un individuo de 65 años de edad, quien subió a la presidencia del país, “sostenido” por su “ama” Cristina de Kirshner, quien fue la que le ordenó, lo manipuló y lo manejó a placer durante “su administración”, porque él se prestó para ejercer de marioneta y, según los psicólogos que han seguido su caso, es posible que esa posición de enajenado fuera la causante, en parte, por sus estallidos de violencia en contra de su esposa. Ante el juez, el exmandatario ha rechazado todos los cargos durante la etapa de instrucción y ha calificado la acusación de “estafa procesal sin precedentes”, según se puede leer en el prólogo del escrito de 200 páginas que presentó a la justicia para solicitar ser sobreseído, mismo que le fue denegado tajantemente y tendrá que afrontar el proceso en estos meses siguientes. El legajo deja leer en una de sus partes: “Jamás ejercí la violencia física, psicológica o económica” contra Fabiola Yañez, el nombre de su esposa, y añadió que tanto el juez como el fiscal han limitado su derecho de defensa. Esta pareja tiene un hijo que ahora transita por los dos años de edad.
Por su parte, Mariana Gallego, abogada de la agredida Yañez, manifestó a la prensa: “Fernández aún puede apelar el procedimiento (pero) una vez firme (la causa), se eleva a juicio oral.” En lo que respecta al fallo del juez Julián Ercolini, consideró al expresidente “‘prima facie’ autor penalmente responsable de los delitos de lesiones leves, agravadas por haberse cometido en un contexto de violencia de género y contra su pareja, reiteradas en dos oportunidades; lesiones graves, agravadas por haberse cometido en un contexto de violencia de género y contra su pareja; y amenazas coactivas.” Y para que le fuera peor a Fernández “el europeo”, el magistrado también le impuso un embargo sobre sus bienes de 10 millones de pesos (unos US$8,400) y deberá informar sobre cualquier viaje que implique ausentarse por más de 72 horas de su domicilio en Buenos Aires.
En opinión de los entendidos, Alberto Fernández, “la marioneta” política de Cristina de Kirshner, está acabado totalmente y en todos los sentidos: como hombre, profesional, político y esposo. Posiblemente le quede el asidero de ser buen padre, pero también es dubitativo debido a su pésimo comportamiento y al hecho de que el niño pequeño que engendró con su esposa, ahora está en España y no puede verlo; pero eso al ex presidente le importa poco, según se desprende de sus actitudes e indiferencia.
Tampoco puede salir libremente a pasear o hacer gestiones personales por Buenos Aires, ya que su caso ha levantado una verdadera tormenta de rechazo en la sociedad, especialmente en las mujeres, quienes, muy posiblemente, lo atacarían verbal y físicamente si le vieran en algún restaurante o negocio en esta ciudad. No es fácil estar en su posición y menos en Argentina, donde la gente es demasiado “sanguínea” y se toma estas cosas con verdadera pasión, desatando comportamientos peligrosos incluso. A la violencia de género hay que sumarle también su gobierno corrupto, su carácter ausente ante las demandas y órdenes que le profería la Kirshner en la Casa Rosada y que le han dejado, para la historia del país, como “el menos presidente de cuantos ha habido en esta nación.”
Su penar apenas comienza y los entendidos en la materia aseguran que el juicio lo tiene perdido, pues las pruebas son varias, desde todos los ángulos y calibre. Mientras tanto, su imagen yace en un fétido lodazal que ningún hombre desea para sí y menos en su condición de ex mandatario. Un verdadero “vía crucis” en el que está inmerso y donde podría transpirar sangre, figuradamente, por el dolor que él mismo se ha causado.
Movimiento Femenino "Me Too" Continúa Reivindicando a las Víctimas de Abusos Sexuales
(Nuevo juicio contra Harvey Weinstein)
LOS ÁNGELES, California-(Especial para The City Newspaper) Con la fuerza inusitada que adquirió en el transcurso de estos últimos 10 años, el conglomerado de mujeres que se ha dado a conocer con el nombre “Me Too”, asistirá al nuevo juicio contra el abusador sexual, el productor de cine de origen judío, Harvey Weinstein, para hacerse escuchar y recordarle a las víctimas que no están solas.
Es importante traer del recuerdo que el indiciado ha estado sufriendo el peso de la ley desde el 5 de octubre del 2017, cuando los periodistas del diario The New York Times, Jodi Kantor y Megan Twohey, publicaron una profusa investigación que acabó con el mito viviente que era Weinstein, en Hollywood, donde “no se movía una hoja de papel, si él no lo permitía previamente.” Tal era su poder, casi omnipotente… La impunidad era parte de su diario vivir para este cineasta que tenía, a manera de vicio, el abuso de toda mujer que a él le parecía oportuna para tal fin.
La realidad de hoy en día indica que el obeso, maloliente y barbado Harvey Weinstein tiene que comparecer nuevamente ante una corte judicial, a sus 70 años de edad, y después de haber recibido una condena de 23 años de cárcel por los cargos de violación y otros delitos sexuales. En esta nueva oportunidad, lo acusan otras cinco mujeres, quienes, supuestamente, sufrieron su desmedido acoso y violaciones en los centros de trabajo y, de ser hallado culpable, el juez podría sentenciarlo a 140 años de prisión.
La justicia y el resarcimiento personal, son objetivos en el horizonte de las víctimas
Obviamente lo que pretenden las mujeres vejadas por este grupo de violadores y acosadores, es la ejecución de la justicia en todas las dimensiones posibles y resarcirlas de alguna forma; aunque los daños hechos, desde el ángulo psíquico o emocional, son casi imposibles de superar y mucho menos… curar.
En todo caso, el movimiento femenino “Me Too” sabe y está enterado a plenitud de que el nuevo proceso contra Weinstein es solo uno más, entre varios otros que se darán próximamente. Incluso, en esa misma sala de juicios será procesado también el fundador de Miramax, Danny Masterson, quien fue la estrella de la serie televisiva, That 70’s Show, apenas con una distancia de pocos días entre juicio y juicio. Este famoso personaje del rodaje, enfrenta tres acusaciones por violación a subalternas suyas. Por supuesto, él niega y refuta contundentemente tales acusaciones. Así mismo, el actor Kevin Spacey y el director Paul Haggis, enfrentarán procesos en Nueva York, próximamente, y en todos estos episodios, las integrantes de Me Too están listas para hacer escuchar sus voces, en defensa de las víctimas de estos individuos.
En el caso específico del judío Harvey Weinstein, este fue el que propició el nacimiento del movimiento femenino Me Too, después de que se hicieron públicos sus abusos sexuales en Hollywood. En julio del 2021 fue extraditado por una corte de Nueva York, luego de que se dictó una sentencia considerada ejemplar para este tipo de sujetos, quienes, además de considerarse “dioses todopoderosos del Olimpo griego,” han creído que pueden hacer toda clase de abusos que se les ocurra, porque su misma prepotencia les dicta ejecutarlos. Pero es importante resaltar que el surgimiento a la vida estadounidense (y mundial) de Me Too, ayudó a cambiar muchas cosas que no existían o andaban mal en la aplicación de la ley en Nueva York, primeramente, y a posteriori en el resto del país. De hecho, en los días próximos entrará en vigor la ley para supervivientes adultos de abuso; lo cual indica que se podrán iniciar los procesos contra los violadores o acosadores, sin importar cuándo (en qué fecha, lejana o cercana), hayan sucedido los delitos. Con base en ello, los Estados de California y Nueva York, en el 2019, ampliaron a 20 años el tiempo de prescripción para esta esta clase de crímenes.
“El rostro de la depredación moderna”
Así califica a diario la prensa estadounidense a Weinstein cada vez que publica una crónica sobre su pasado reciente: “el rostro de la depredación moderna.” Esto debido a que más de 90 mujeres lo acusaron de abusos sexuales, durante el juicio que concluyó en febrero del 2020. Recordemos algunos de los nombres de esas mujeres ultrajadas por el productor de cine judío: Cara Delvingne, Patricia Arquette, Mira Sorvino y Ashley Judd. Un veredicto que fue confirmado en junio pasado por cinco jueces.
En aquel entonces, la fiscalía logró probar sobrada y claramente que Weinstein cometió los abusos sufridos en específico por Lauren Young, Mimi Haley, una asistente de producción; y Jessica Mann, aspirante a actriz. La primera de ellas, Mrs. Young, volverá al estrado luego de haberlo hecho en New York, pero esta vez lo hará en la corte de Los Ángeles y es muy posible que el mismo testimonio ya expresado, se deje escuchar nuevamente en esta ciudad del oeste estadounidense, en el cual dijo que “la pesadilla que viví, tuvo su origen, igual que muchos otros casos, en supuestas reuniones de trabajo, en hoteles de lujo, donde se produjeron los abusos.” Es decir, el judío aprovechaba la confianza que generaba en sus subalternas, en lo que él llamaba “jornadas laborales” y procedía a manosearlas y violarlas.
Próximamente en Los Ángeles, en la ciudad de la cual se sintió amo y señor, el depredador se enfrentará a 11 cargos de violación, copulación forzosa y penetración con el uso de la fuerza contra cinco mujeres, ocurridos a lo largo de casi una década, entre el 2004 y el 2013. Cuatro de las 11 acusaciones habrían sucedido en la semana anterior a la entrega de los premios Oscar, del 2013.
La acusadora Lauren Young fue una de las más explícitas en la corte de Nueva York, cuando rindió declaración en contra de Weinstein, de quien dijo textualmente: “(él) entró a mi habitación en el hotel Montage de Beverly Hills (hoy conocido como Maybourne), después de una junta y me agarró los senos, mientras se masturbaba. Los hechos ocurrieron el 19 de febrero del 2013.” Además de ella, otras cuatro mujeres ultrajadas expondrán en Los Ángeles sus traumáticas experiencias; incluso, una de ellas fue violada por el mismo acusado, un día antes que Young. Otra ex empleada del judío, cuyo nombre permanece en el anonimato, dijo que él, después de discutir acaloradamente con ella, entró a la fuerza en su habitación, la obligó a practicarle sexo oral y después procedió a violarla.
Es de vital importancia resaltar que cinco de las víctimas llevarán al juzgado de Los Ángeles a la abogada Gloria Allred, quien es, además, activista del feminismo norteamericano, y en su record profesional señala que logró las sentencias contra el pederasta millonario, el también judío, Jeffrey Epstein –amigo del Príncipe Andrés-, y contra el rapero R. Kelly, también involucrado en casos de abuso sexual contra féminas. Sin embargo, no todas las que fueron víctimas de Harvey Weinstein –más de cien mujeres deseosas de dar a conocer sus ingratas experiencias-, podrán subir al estrado en el próximo juicio, ya que la jueza Lisa Lench solo aceptó la comparecencia de cuatro de ellas. Por lo tanto, afuera han quedado las actrices Rose McGowan, quien fue una de las primeras en divulgar lo que el judío hizo con ella; y Daryl Hannah.
Otros prominentes miembros de la producción cinematográfica estadounidense, también confrontan procesos judiciales por parecidos cargos; por ejemplo, en Nueva York, el director y ganador del Oscar en dos oportunidades, Paul Haggis, supuestamente violó a una publicista en enero del 2013. En junio pasado, este individuo fue detenido en Italia debido a una acusación hecha por el mismo motivo (violación sexual), por una ciudadana inglesa de 28 años de edad. Ella aseguró que Haggis la violó durante dos días seguidos, pero el juez desechó en ese momento la acusación, porque determinó que no había elementos suficientes para juzgar lo sucedido y porque, supuestamente, la defensa del cineasta probó que aquella mujer mentía.
El actor de 63 años de edad, Kevin Spacey, es otro acusado en Nueva York, porque presuntamente acosó, en 1986, al entonces joven de 14 años de edad, Anthony Rapp. Los abogados de la víctima piden un resarcimiento de US$40 millones. El mismo Spacey, en el 2023, enfrentará otro juicio, esta vez en Londres, Inglaterra, por cinco acusaciones más de acoso, sucedidas entre el 2005 y el 2013. Por supuesto que, tanto él como los demás indiciados que hemos nombrado en este reportaje, han negado categóricamente que han cometido tales fechorías contra nadie y sus abogados se “rebanan” sus cabezas ideando los métodos y argucias que emplearán durante los procesos, para liberar a sus clientes y sacarlos de tan difíciles situaciones.
En casi todos estos casos judiciales, los recintos donde se celebrarán los procesos contarán con la presencia de miembros de Me Too, quienes tendrán la misión de brindar apoyo moral e inyectarles valentía a las denunciantes. El movimiento cobrará mayor fuerza, después de unos meses de “receso y silencio” y usarán los medios a su disposición (redes sociales, prensa escrita y televisiva), para hacer públicas las denuncias que ya corren su curso dentro de los juzgados. El objetivo clarísimo es el de hacer respetar la condición de la mujer que trabaja y hacerle comprender a los depredadores sexuales, la importancia de respetar “el nó”, la negativa de una mujer cuando los rechaza; que el cuerpo, la dignidad y el alma de toda mujer, no es negociable en modo alguno, cuando ella cierra todas las posibilidades.
La victoria contra esas bestias se observa en el horizonte y, en ello, no cabe siquiera la menor inseguridad de que así será.
Un Estudio Sobre la Violencia contra la Mujer
La llamada Violencia de Género en algunas naciones como España, sigue adelante, causando las peores experiencias a las mujeres que la tienen que confrontar. Ciertamente no debemos perder de vista que la provocación que desencadenan ellas con su manera imparable de hablar e insultar al hombre, es eso…provocación; pero en estos casos, el varón deberá saber adónde termina su radio de acción y dónde está el límite, la línea delgadísima que separa los insultos de la desgracia cuando se puede pasar a la agresión física y hasta la muerte de ella. Lo que queremos decir clara, directa y sencillamente es que el hombre deberá marcharse de las circunstancias de disputa con su compañera, salir a la calle y buscar refugio o un sitio para tranquilizarse. Pero eso requiere mucho autocontrol que al final, cuando todo se haya calmado, les dará réditos extraordinarios que les harán sentirse agradecidos con ellos mismos.
La realidad actual alrededor del planeta señala que 1 de cada 3 mujeres ha experimentado la violencia física o sexual por parte de su pareja y un 7 por ciento ha sufrido un asalto sexual cuando transitaba por las calles, de parte de un desconocido. Estas estadísticas fueron investigadas previamente y publicadas en forma de serie por la revista The Lancet. El documento se intitula "Prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas. ¿Qué dice la evidencia?” El análisis estuvo coordinado también por especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y por el Instituto Mundial de Mujeres de la Universidad George Washington. El estudio hizo hincapié también en los diversos programas en todo el mundo, encaminados a reducir y eliminar la violencia de género, evaluando, de paso, la eficacia de los mismos.
El exhaustivo trabajo llegó a la conclusión de que las medidas actuales implementadas por diversos gobiernos, son insuficientes y abogan por la prevención que se puede lograr acabando con la desigualdad existente entre hombre y mujer y poner en funcionamiento todo un programa de educación que frene del todo estas espeluznantes situaciones. Aboga por supuesto porque las prácticas ancestrales de varios pueblos africanos e islámicos, de mutilar los genitales de las niñas a temprana edad, terminen también por completo. En todo el orbe entre 10 y 100 millones de niñas están en riesgo de sufrir esas acciones contra su integridad física y moral. Otro aspecto se fundamenta en los matrimonios de jovencitas que aún no llegan a los 19 años, quienes son forzadas a casarse en contra de su voluntad. Según notamos, la violencia de género, o, para ser exactos, la violencia contra las mujeres no solamente se basa en la agresión de su esposo o compañero, sino también en las tradiciones que se han llevado a cabo a lo largo de décadas enteras especialmente en tribus y países con atraso cultural muy marcado.
"No hay una varita mágica para eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas; pero la evidencia nos dice que es posible un cambio en las actitudes y comportamientos y se puede lograr en menos de una generación (…). (Hay) que involucrar a las mujeres, niñas, hombres y niños de todas las edades y de diversos orígenes.” Cita uno de los artículos en serie, escrito para la revista mencionada por Diana J. Arango, entre otros co-autores.
Y es que la violencia en todas sus manifestaciones en el seno de la familia, tiende a desmoralizar a quienes la fomentan, ejecutan y sufren; y en los hijos causan severos traumas que los llevarán todas sus vidas, con patrones que se repetirán de una generación a otra. "La violencia repercute sobre la salud física y mental de mujeres y niñas; aunque reconocemos que muchos países han hecho progresos sustanciales y pedimos a los gobiernos que comprometan recursos financieros suficientes para garantizar que sus compromisos verbales se traduzcan en un cambio real.” Dicen los mismos artículos de prensa en uno de sus párrafos. Agregan que la violencia de género solamente es vista como un problema social y penal; pero, en verdad, es de salud pública en el que los sistemas médicos tienen un papel crucial tanto en el tratamiento de las consecuencias de los actos violentos como en su prevención. "La identificación temprana de las mujeres y niñas víctimas de la violencia y una respuesta solidaria y eficaz, puede mejorar la vida y el bienestar de las mujeres y les ayudará a acceder a los servicios vitales. Los proveedores de salud pueden enviar un mensaje de gran alcance de que la violencia no es sólo un problema social, sino una práctica peligrosa, insalubre y nociva. De ahí la importancia de los esfuerzos en prevenirla”. Así según la co-redactora de la serie de artículos de la revista The Lancet, y coordinadora de la investigación, la Dra. Claudia García-Moreno, quien pertenece a la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En todo caso, la terrible realidad está ahí, "a la vuelta de la esquina”. Todos los días, especialmente en los países hispanoamericanos, en los que la sangre es más explosiva, se conocen experiencias de violencia de género y lo peor… la muerte de las mujeres a manos de sus cónyuges. Y debemos insistir, subrayar, que la violencia intrafamiliar no es exclusivamente latina, sino que se da en todas las naciones alrededor del planeta, en unas más que en otras. En aquellos países donde las leyes están claramente contra la mujer, es más deplorable, según hemos visto a lo largo de la historia. Y algunos libros doctrinarios atentan contra ellas; por ejemplo, el Antiguo Testamento de la Biblia exige que la mujer tiene que estar supeditada totalmente al mandato del hombre y los seguidores de las religiones comprometidas con la Biblia, a la cual consideran "la palabra de Dios”, llevan ese mandato a "rajatabla” con la complacencia de ellas, que es lo más sorprendente y deprimente al mismo tiempo.
El hombre, dueño de la mayor fuerza física y a la vez de la mayor debilidad mental y emocional, tiene que comprender que la mujer es su igual, que no tiene que ser vista como un ser que permanece debajo de sus caprichos y despotismo. Los derechos tienen que ser iguales e implementados de igual manera. Quizás ese sea el comienzo de una nueva Era en la que se empiecen a respetar ellas y a valorar en su debida dimensión.