TEMA
El Silencio Acerca de las Bajas Militares de los Estados Unidos en "SU" Guerra contra Irán
Parte de la política de Israel y del Pentágono (Estados Unidos), es no ofrecer a ningún medio ni a ningún canal periodístico (o de cualquier otra índole), el número exacto de los soldados (y civiles también), caídos en combate contra los enemigos de estas dos naciones (en la foto abajo). ¿La razón? Como sucede siempre en estos casos, finca en no causar desasosiego, desmoralización, angustia y enojo tanto en la población general como en las filas de los ejércitos, más aun cuando se les ha vendido la idea de que ambos cuadros militares son "invencibles e indestructibles" en cualquier circunstancia de guerra, ni por ningún adversario. Pero lo que está sucediendo en estos momentos contra los iraníes, revela que las pérdidas estadounidenses son verdaderamente significativas

En esta guerra no declarada por Israel contra irán y que arrastró inesperadamente a los Estados Unidos, hay un hecho cierto, tan claro como una noche primaveral: ambas Armadas, la judía y la norteamericana, están muy lejos de vencer a los persas en el campo de batalla; y, además, existe un sentimiento desolador en sus altos mandos, porque no pueden destruir el inmenso e innegable arsenal iraní. Es más... no saben a ciencia cierta dónde esconden los iraníes sus misiles, sus drones, aviones y demás armamento que utilizan con total precisión y eficacia contra Bases, portaaviones, gentes y ciudades. Donald Trump está en ascuas, desesperado y angustiado porque lo que él consideró, con fundamento en su intrínseca ignorancia y estupidez natural, que la misión contra Irán iba a durar tan solamente un mes, ahora no sabe (ni puede), finalizar este horrendo capítulo bélico que Netanyahu, el dictador de Israel y él mismo, han comenzado, los dos unidos cobardemente contra un solo país que ha sabido defenderse valientemente, como lo han hecho los persas.
Bases en países aliados árabes y personal dado de baja
Una vez que los estadounidenses atacan a poblaciones iraníes, atestadas de personas civiles, inocentes por demás, y cuyo número de muertos no trasciende nunca a la prensa israelí y tampoco a la norteamericana, los iraníes contraatacan con una exactitud, con una precisión asombrosa, a los destacamentos de los Estados Unidos, afincados en naciones árabes, vasallas de Washington: Kuwait, Qatar, Arabia Saudí, Jordania y el mismo Israel, destruyendo todos los blancos con eficacia demoledora.

Allí han muerto soldados estadounidenses, muertes que son "secreto de Estado" o secreto militar, imposible de trascender a los tabloides alrededor del mundo y mucho menos en el corazón de USA; sin embargo, el siempre reaccionario The New York Times ha dado cifras de los caídos en combate, causando una enorme desilusión y enfado en sus lectores contra su sátrapa presidente, Donald Trump, quien llevó la guerra a Oriente Próximo. El enojo ha sido todavía más recalcitrante en las madres que han perdido a esos hijos en una contienda que a ellas y a ellos, sus jóvenes soldados, no les competía, ni les competirá nunca jamás, como ha sido este enfrentamiento absurdo con Irán.
A pesar de la estricta censura del Pentágono y de la Casa Blanca para que no se informe acerca del número de bajas, un funcionario del gobierno de Washington, que pidió el lógico anonimato, confesó a Associated Press que "el sistema estadounidense presenta un retraso significativo en el reporte de heridos, aunque no es intencional (?)." Así mismo, ha trascendido que el número de soldados estadounidenses heridos, ha superado los 500 (y posiblemente sean más en un número todavía no estipulado).
En contrapeso, el recuento oficial de bajas oficial del Pentágono, con base en reportes del Sistema de Análisis de Bajas de Defensa, actualmente registra tan sólo 482 heridos. El mismo funcionario anónimo consultado por la agencia de prensa, en todo caso ha explicado que ello se atribuye al hecho de que el sistema presenta un retraso significativo en el mismo reporte de heridos: "Aunque éste no es intencional, sino debido a su diseño." Aclaró. Como vemos, la cifra es bastante conservadora, más todavía si tomamos en cuenta que las Bases norteamericanas han sido prácticamente borradas del mapa de Oriente Próximo, después de la caída de misiles lanzada por Teherán.
(Pie de foto/Partes de aviones caza israelíes y estadounidenses, derribados por Irán)
En cuanto al número de soldados muertos, el Pentágono todavía es más cauteloso y arroja la cifra de 17 dados de baja por los ataques persas. Algo que resulta poco o nada creíble, si tomamos en consideración la "pulverización" de las Bases donde se hallaban cuando cayeron los misiles.
En cuando a los millones de dólares gastados y entresacados de los bolsillos de los ciudadanos comunes de los Estados Unidos en esta guerra canalla e infame, el fanático y supra-violento secretario de Defensa de USA, Pete Hegseth, quien, dicho sea de paso, ha demostrado su total ineficiencia e impericia en el manejo de esta guerra, dijo, siempre engañoso, que su país ha gastado unos US$37,500 millones, desde que en febrero de este 2026, Israel arrastró a USA a esta contienda que no da visos de terminar y mucho menos de entregar vencido a Irán, el enemigo de ambos.
Sin duda, la cifra es mucho más alta que eso, mucho más abultada, mucho más inconcebible e inaceptable, en espacial para el ciudadano contribuyente que no cree en las mentiras de Netanyahu, dictador de Israel; del imbécil Trump y de su homosexual secretario de Defensa, Pete Hegseth, cuya misión es la de no enfadar todavía más a los estadounidenses con las verdaderas cifras que les esconde, acerca de aviones derribados, soldados muertos en combate, sistemas de radar destruidos, Bases borradas del panorama y portaaviones en clara huida fuera del estrecho de Ormuz, espantados por los contraataques iraníes.
La insuficiente, deleznable y falsa retórica de Trump
Un día, este obtuso mandatario de los Estados Unidos dice que los iraníes se rendirán pronto, firmarán la paz, entregarán el plutonio enriquecido y se acabará su intención de crear la primera bomba atómica; otra fecha dice que ya no habrá tal firma y reanuda la guerra; después dice que ha derrotado a los persas y les lanzará una andanada de bombas que los dejará en medio de la peor destrucción habida y por haber en el devenir de la humanidad; y, finalmente, regresa al argumento de que la paz está cercana. Los iraníes se limitan a negar todo ese caudal de inexactitudes y responden con fuego al fuego lanzado desde Israel y las Bases estadounidenses enclavadas en las naciones árabes.
Pero lo que sí es una gran e irrefutable verdad, ineludible por demás, señala aquello que el propio Trump ha dicho recientemente: "los parientes de los uniformados fallecidos, están desconsolados." Y después de la depresión profunda, nacerá en ellos un odio visceral contra Trump y todo lo que tenga relación con él. Se lamentarán de haberlo llevado, mediante sus votos, a la presidencia de los Estados Unidos. Lo considerarán lo que realmente es: una infame bestia, vestido siempre e invariablemente con corbata roja.
(Pie de fotografía/ Fuselaje de un caza estadounidense, derribado por las fuerzas iraníes)
En tal caso y a manera de mal ejemplo, Trump narró la manera cómo "consoló" a la familia de un soldado estadounidense que murió durante su agresión militar a suelo iraní. Describió, en la Base de la Fuerza Aérea Dover, en Delaware, durante el acto de homenaje, recibimiento y entrega de los cuatro cuerpos de soldados dados de baja en Oriente Próximo, que una de las familias afectadas le dijo que regresarían a Georgia, donde residen, y él -como si fuera una gran acción de su parte-, les ofreció un vuelo directo en el avión presidencial.
"Les dije: 'les ofrezco un paseo en el Air Force One.' Y exclamaron: '¡Guau, guau!' Entonces les dije: 'Están en el Air Force One.' Y comentaron: '¡Esto es increíble! Muchísimas gracias. Pero están desconsolados. ¿Saben?" Relató Donald Trump este pasaje realmente imbécil, que pone de manifiesto la estupidez de la familia doliente, impresionada por viajar en ese armatoste, por encima del sufrimiento por haber perdido a un hijo en una guerra también imbécil, causada por dos imbéciles, el judío Netanyahu y el gringo Trump. Su alocución, pobre como todas las que ha pronunciado a lo largo de sus dos des-administraciones, la dejó escuchar en la Escuela Secundaria Wheeler, en Atlanta, Georgia.
Esas personas eran los familiares del teniente primero del Ejercito, llamado Tyler J. Feehan, de apenas 25 años de edad, quien murió durante los ataques defensivos de Irán contra un cuartel de los Estados Unidos, emplazado en Jordania. Dicho soldado nació en Ewa Beach, Hawaii, aunque su familia vive en Atlanta. Netanyahu, el causante directo de todo ese dolor, no ha manifestado palabra alguna al respecto y mucho menos, presentar sus condolencias a las familias afectadas en esta guerra que no les corresponde. La verdad es que pedir al judío que sienta condescendencia y solidaridad, es demasiado, pues tiene sus entrañas vacías, sin alma ni corazón.

Los otros combatientes estadounidenses fallecidos son Isabella González, una soldado raso de 19 años de edad (!), originaria de Carrollton, Texas, dada de baja durante el mismo ataque iraní a la Base en Jordania; y el sargento Ángel S. Rampersad, de 28 años (!), de Ozone Park, Nueva York, también fallecido en Jordania. El cuarto soldado caído, fue Michael Emmanuel Swinton, sargento de 30 años, residente en Spring Lake, Carolina del Norte, quien encontró la muerte en Erbil, Irak, después de que un dron iraní detonó en su Base.
Los demás decesos se los calla el Pentágono y la Casa Blanca: no quieren un enojo mayor del pueblo votante. Y tampoco el clamor herido de la prensa nacional y mucho menos las reacciones políticas dentro del Congreso.
Iraníes se defienden con altivez y valentía
La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha reivindicado ataques con misiles balísticos contra una Base aérea de los Estados Unidos en Jordania; y esta nación, junto a Baréin y Kuwait, han sido los países más castigados por los iraníes, desde que el Pentágono acudió en ayuda de los israelíes y desataron esta guerra cuyo final todavía aparece incierto.
En un escueto mensaje desde Teherán, sede del gobierno iraní, la Guardia Revolucionaria justificó esos ataques contra efectivos de los Estados Unidos al decir que ha sido "la respuesta a las acciones agresivas del ejército estadounidense contra nosotros."
(Pie de fotografía/ Otra carcaza de un caza-bombardero estadounidense derribado por Irán)
Mientras tanto, aliados de los persas, como las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), han atacado en Irak a emplazamientos militares de USA. Se trata de milicias chiíes proiraníes que han causado severo daño a los intereses norteamericanos en esta nación islámica. Los hutíes, mientras tanto, siguen causando tensión en el Mar Rojo y se han permitido atacar puntos medulares y estratégicos en territorio de Saudi Arabia, aliada de USA.
En todo caso, las cifras reales quizás no lleguemos a conocerlas mientras Trump y Netanyahu permanezcan en sus respectivos gobiernos, tal y como sucedió durante la guerra de Vietnam. Tuvo el tiempo que transcurrir para que se "desclasificaran" esos datos, para que se publicaran y nos dejaran anonadados por el número de bajas norteamericanas en el lejano oriente. Pero en lo que sí tenemos certeza es que los muertos del lado estadounidense, en esta cobarde agresión junto a Israel y en contra de Irán, son más, muchísimos más de lo que nos quieren hacer creer. Y esa imprecisión en los números es parte del juego y el re-juego de estos cínicos belicistas, para no escandalizar ni desmoralizar a sus respectivos pueblos; aunque todos sabemos de su canallesco modo de ser y comportarse, de espaldas a la honestidad y a la decencia.
Veremos cómo se escapa Trump de esta "ratonera" a la que lo ha conducido su nefasto y criminal amigo Benjamín Netanyahu. Pero, por el momento, no encuentra la salida... y, mientras tanto, siguen los soldados de USA muriendo como moscas.
Dura verdad... cobarde silencio.

