Netanyahu Imparable en su Masacre en la Franja de Gaza. Delira en su Criminalidad contra Civiles y Cooperantes de las ONGs

GAZA, Palestina-(Especial para The City Newspaper) El dictador no declarado de Israel, Benjamín Netanyahu parece “un poseído” por una fuerza demoníaca que lo empuja, peor que nunca, a asesinar a quienes a él le parezca dentro de la Franja de Gaza: acaba de acabar con las vidas de siete cooperantes de la ONG, World Central Kitchen (WCK), del chef hispano-estadounidense José Andrés, que entregaba alimentos a los damnificados palestinos por causa de los ataques israelíes a este territorio.

            Es evidente que el líder de los judíos, Netanyahu, ya perdió toda vergüenza, todo pudor y le importa un comino la imagen de su país, Israel, cuyo pueblo ha pasado de ser “el eterno perseguido por reyes españoles, nazis y comunistas”, para revelar su verdadero semblante de un ejército israelí sediento de venganza contra toda la humanidad y desprovisto de todo respeto por las vidas ajenas. De ahí las matanzas que está consumando en Gaza, donde asesina a mujeres, ancianos, niños, periodistas internacionales y ahora funcionarios de las ONGs que quieren paliar un poco la desesperación de la población tacada por las bombas y misiles lanzados por los judíos.

Con su característica sonrisa sin alma, Netanyahu contesta, pero no convence

            Detrás de su mirada se puede observar que esconde los peores pensamientos y sentimientos en contra de sus enemigos y acompaña a esa mirada con una sonrisa complacida, más todavía cuando han caído miles de palestinos, producto de los ataques del ejército que el comanda, el de Israel, y que ataca de manera inmisericorde a la Franja de Gaza. Tampoco le importan los rehenes que todavía están en manos de la facción Hamás, porque no se refiere a ellos siquiera en forma indirecta, no dice absolutamente nada de liberarlos o canjearlos, porque está concentrado, “hipnotizado”, en asesinar todos los días a la población indefensa.

            En cuanto a los siete cooperantes de la ONG WCK, el judío aceptó que fueron dados de baja debido al bombardeo provenido de armas israelíes, pero dijo, fríamente como es su costumbre, que “no fue intencional.” “Lastimosamente –argumentó Netanyahu-, ayer se produjo un trágico incidente: nuestras fuerzas golpearon de forma no intencional a inocentes (¿?) en la Franja de Gaza. Esto sucede en una guerra (…), estamos en contacto con los gobiernos y haremos todo lo posible para que no se vuelva a repetir.” Nótese que en ningún momento pide disculpas ni se mostró conmovido, mucho menos preocupado, aún a sabiendas que los asesinados pertenecían a países amigos de Israel, en los casos de Canadá, Australia y los Estados Unidos. A él ya no le importa a quien o quienes asesina. Eso es evidente.

            Las siete víctimas viajaban a bordo de un vehículo perfectamente identificado; pero a los israelitas no les importó, porque el primer disparo contra el convoy de la ONG cuya sede está en los Estados Unidos, se produjo en la puerta de un almacén, cuando apenas estaban arrancando los motores de los automóviles y los estuvieron persiguiendo, s sabiendas que eran cooperantes humanitarios, a lo largo de dos kilómetros, hasta que acabaron con todos los ocupantes de los autos. Es por ello que toda la intencionalidad se manifestó de parte de los comandos israelíes que destrozan a diario lo poco que queda en pie en Gaza.

            Las víctimas eran originarias de Australia, Polonia, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Palestina. Es por esa razón que el gobierno de Canadá exigió, casi de inmediato, al de Israel “una completa investigación del caso y que los responsables de estas muertes rindan cuentas.” Así según un comunicado emitido por el Ministerio del Exterior canadiense. Todos ellos trabajaban para la ONG World Central Kitchen (WCK), fundada por el chef español José Andrés y cuya misión es llevar alimento a las personas, alrededor del mundo, que necesiten ser auxiliadas por diferentes motivos. Los alimentos habían llegado a Gaza vía marítima, partiendo desde la isla de Chipre hasta las costas de Gaza. Incluso el ejército de Israel que domina a este territorio por completo, pues lleva a cabo una guerra “sin respuesta” o en una sola dirección, sin que reciba respuesta armada a sus ataques, sabía la clase de materiales que se desembarca en Gaza, ya que tienen la potestad de vigilar que entra allí y cuál es el destino de esas mercaderías.

            El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau visiblemente afectado, calificó el ataque de “inaceptable” y reiteró la posición de su gobierno al exigir a los judíos de Israel que investiguen a fondo este vil asesinato de los cooperantes. Por su parte, la ministra del Exterior de este mismo país, Mélanie Joly, dijo sentirse “horrorizada” por el ataque del ejército israelí y confirmó que una de las personas masacradas, es canadiense. “Condenamos estos ataques y solicitamos una completa investigación. Canadá espera que todos los responsables de estas muertes, rindan cuentas y se lo comunicaremos directamente a Israel.” Escribió en su cuenta de X.

            Al mismo tiempo, varios jefes de Estado y altos representantes gubernamentales, condenaron el hecho, el asesinato flagrante de los siete trabajadores de las ONG y exigieron a Israel que aclare las circunstancias de dicho ataque.

            En lo que atañe a WCK, esta organización anunció que, después de este mortal incidente, “interrumpe las operaciones en territorio palestino”, en parte porque las garantías de seguridad no están dadas sobre el terreno y en cualquier momento podrían caer más víctimas de los misiles enviados por el ejército judío.

            José Andrés, el chef español, fundador de esta ONG humanitaria, escribió en su cuenta de X al percatarse del vil asesinato de sus amigos y cooperantes: “El grupo perdió a varios de nuestros hermanos y hermanas en un ataque aéreo de las Fuerzas de Defensa Israelíes, en Gaza. Tengo el corazón roto y estoy de luto por las familias y amigos y toda la familia WCK. El gobierno israelí debe parar esta matanza indiscriminada. Debe dejar de restringir la ayuda humanitaria, dejar de matar civiles y trabajadores humanitarios y dejar de usar la comida como arma.” En las últimas palabras del texto, el chef español devela que una de “las tácticas” usadas por los israelíes en Gaza, es no permitir la entrega de alimentos a la población que sufre hambre y sed y que se le entregue solamente en pequeñísimas cantidades. Sin duda, una especie de arma tan terrorífica como la peor… la más mortal. Es evidente que el objetivo del ejército judío, que sigue las órdenes de Netanyahu, es acabar con toda señal de vida que no sea judía y que pertenezca a los palestinos. Se tratade una guerra de aniquilación total del enemigo, a ojos y asombro de la comunidad mundial que sigue los hechos con verdadera preocupación.

            La ONG del chef español José Andrés, participaba en el envío de ayuda humanitaria a Gaza a través de un corredor desde Chipre, en el Mediterráneo europeo; y en la construcción de un muelle temporal en esta zona palestina. Un primer barco con mercadería, descargó a mediados de marzo, 200 toneladas de víveres, siempre bajo supervisión del ejército israelí, pleno de paranoia, pues teme que lleguen armas para los palestinos en lugar de alimentos. En estos momentos, un segundo buque navega en la misma dirección con más ayuda.

Los judíos sabían que era un convoy humanitario

            … aun así dispararon hasta hacer añicos a los autos y dejar sin vida a los ocupantes internacionalistas. Y la misma organización ha asegurado que el convoy había coordinado su viaje con el ejército judío, pero, de todas maneras, decidieron darles “de baja” a los extranjeros, de la manera más criminal y vil posible, según hemos observado.

            Los autos partieron desde un almacén de Deir el Balah, en el corazón de Gaza, y llevaban en este lugar seis meses, tiempo en el que sirvieron más de 42 millones de comidas, según los datos consignados en sus bases computadorizadas. El comunicado oficial de la ONG expresa lo siguiente: “World Central Kitchen está destrozada la confirmar que siete miembros de nuestro equipo han muerto en un ataque del ejército israelí en Gaza. Los integrantes del  equipo viajaban por una zona desmilitarizada en dos coches blindados con el logo de WCK y un vehículo ligero. Pese a coordinar sus movimientos con el ejército israelí, el convoy fue alcanzado cuando salía de un almacén de Deir el Balah, donde el equipo había descargado más de 100 toneladas de comida llevada a Gaza por la ruta marítima.” Y prosigue Erin Gore, responsable de la redacción del comunicado de la ONG: “Esto no es un ataque contra WCK, es un ataque contra las organizaciones humanitarias que aparecen en las situaciones más duras en las que el alimento es usado como arma de guerra. Es imperdonable.”

            Las imágenes en video y las fotografías difundidas por la prensa internacional presente en el lugar, muestran los restos humanos de los siete cooperantes, en el Hospital de los Mártires de Al Aqsa, en Deir el Balah. El personal médico mostró los pasaportes de tres de los fallecidos y eran de Gran Bretaña, Australia y Polonia. Minutos antes, la misma ONG había publicado en la red social X que parte de las actividades que ejecutaban en Gaza, incluían una red de 60 cocinas portátiles en el sur y centro de la Franja de Gaza y gracias a ello, proporcionamos cientos de miles de comidas al día a los civiles desplazados por la ofensiva israelí.

            Mahmoud Thabet, sanitario de la Media Luna Roja Palestina, quien formaba parte del equipo que trasladó los cadáveres al hospital, rindió declaraciones a la prensa y dijo que  se necesitaron varias horas para recuperar los siete cuerpos sin vida. Fueron llevados primeramente al hospital Al Aqsa, después a otro más al sur, donde se preparó la evacuación a través del paso fronterizo con Egipto.

            La ONG ayudaba a más de un millón de personas, que es casi la mitad de la población de la Franja y que está en la fase denominada “catastrófica de inseguridad alimentaria.” De hecho, son más que aquellas personas que sufrieron la hambruna en Somalia en el 2011, con seis veces menos población que los somalíes. Los israelíes han rodeado prácticamente a los gazatíes y no han permitido que la ayuda humanitaria ingrese vía terrestre. Países europeos, entre ellos Alemania, intentaron lanzar los paquetes de alimentos desde el aire, pero los judíos también se opusieron a ese método. Es evidente que lo que pretende el gobierno del genocida Netanyahu, es el aniquilamiento total, por todos los medios posibles de la población palestina y con ella a quienes intentan ayudarla.

            Retornando a las reacciones ante este asesinato de los cooperantes, el Reino Unido convocó al embajador israelí en Londres, para exigirle explicaciones; y el ministro de Exteriores de Inglaterra, David Cameron, escribió en la red social X: “Hablé con el ministro del Exterior israelí, Israel Katz, para subrayar que las muertes eran completamente inaceptables. Israel debe explicar urgentemente cómo ocurrió esto y tomar medidas importantes para garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios en el terreno.”

            El gobierno de Polonia también redactó en la misma red X que “expresamos nuestro más sentido pésame a la familia del voluntario polaco que estaba prestando ayuda al pueblo palestino en la Franja de Gaza. Polonia se opone al desprecio por el derecho internacional humanitario y la protección de civiles, incluidos los trabajadores humanitarios.” Cita el texto oficial del gobierno con sede en Varsovia

             Y Anthony Albanese, primer ministro de Australia, informó que pidió cuentas a Israel por la muerte de la trabajadora humanitaria australiana y el ejecutivo de Camberra ha calificado “completamente inaceptable lo ocurrido. Es una estrategia que nunca debió ocurrir.” Enunció en la ciudad australiana de Brisbane.

            Pero la respuesta más dura la ha dado el mismo fundador de la ONG Wolrd Central Kitchen, José Andrés, quien le dijo a Netanyahu que “no fue solo un desafortunado error, sino el resultado directo de la política de su gobierno de reducir la ayuda humanitaria a niveles desesperados. Los ataques aéreos contra nuestro convoy no fueron solo un desafortunado error de la niebla de la guerra: fue un ataque directo contra vehículos claramente señalizados, cuyos movimientos eran conocidos por ustedes los israelíes, por sus Fuerzas de Defensa. Reclamo que aparezca lo mejor de Israel, pues no se puede salvar a los rehenes, bombardeando todos los edificios de Gaza. (En todo caso) es una buena noticia el anuncio del ejército de Israel y del gobierno, de poner en marcha una investigación sobre lo ocurrido, pero dicha investigación debe comenzar desde arriba, no solo desde abajo. No se puede ganar una guerra matando de hambre a toda una población. Los trabajadores de mi ONG eran lo mejor de la humanidad, quienes arriesgaron todo por la actividad humana más fundamental: compartir nuestra comida con los demás. Los israelíes, en el fondo de su corazón, saben que los alimentos no son un arma de guerra e Israel es mejor que la forma en que se libra esta guerra; mejor que bloquear el suministro de alimentos y medicinas y matar a los trabajadores humanitarios. El gobierno israelí necesita abrir rutas  terrestres para alimentos y medicinas. Tiene que dejar de matar a civiles y trabajadores humanitarios. Necesita iniciar hoy el largo camino hacia la paz.” Este texto del chef español, apareció publicado en el periódico israelí “Yedioth Ahronoth.”

            Finalmente, Christopher Lockyear, secretario general de Médicos Sin Fronteras (MSF), hizo conocer su posición acerca de las masacres que lleva a cabo el ejército israelí en Gaza: “Esperamos algo más que excusas de Israel y algo más que las condenas de sus aliados. Los trabajadores humanitarios están protegidos. Sin peros. No aceptamos la narrativa de incidentes lamentables. No la aceptamos porque forma parte del mismo patrón de ataques deliberados contra sanitarios, periodistas, personal de la ONU, escuelas y hogares. Se trata de impunidad, de un desprecio total por las leyes de la guerra, y ahora debe convertirse en una rendición de cuentas. Las condenas que hemos visto por la muerte de siete cooperantes de World Central Kitchen, son correctas, pero, ¿dónde están las condenas por cada trabajador humanitario (han muerto asesinados más de 200 desde el 7-O, cinco de ellos de MSF), por cada hospital que es destruido, por cada intento de manipular los medios de comunicación? Estas muertes son una elección política por parte de Israel, que no afronta ninguna consecuencia porque sus aliados permiten esta impune brutalidad y le abastecen con más armas para matar y mutilar indiscriminadamente a civiles. Los 200 trabajadores humanitarios muertos en esta guerra, más que en cualquier otra, son solo una pequeña fracción de las más de 33,000 víctimas, muchas de ellas mujeres y niños, en un conflicto brutal, desproporcionado y sin medidas preventivas. Todos los Estados que apoyan a Israel en estas circunstancias, son cómplices morales y políticos. Hacemos un llamamiento a todos los Estados, en particular a Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea (UE), para que hagan todo lo que esté en su mano para influir en Israel y que dejen de apoyar los continuos ataques contra civiles e infraestructuras civiles en Gaza.”

            Así se expresó este funcionario a su llegada desde la Franja de Gaza y ha repasado verbalmente todas las iniquidades, las desgracias que Israel ha llevado a Palestina, al consumar matanza tras matanza, sin importar el número de víctimas, su procedencia y las tareas humanitarias que estén realizando, porque la consigna de Netanyahu es… asesinar así, de cualquier manera. Para eso existe él y esa es “la misión sangrienta” de su existencia.

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